Capitulo 9: Enfrentamientos.

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Tenzin no dejaba de mirar el televisor gigante de la plaza central; verlos juntos de nuevo fue algo que no se esperaba. Nunca pensó que realmente les fueran a hacer caso, pero una parte de él se alegraba de que estuvieran trabajando en equipo, cosa que no hacían antes de entrar a la arena. Pero por otra parte la idea de ellos juntos, lo angustiaba de una manera asombrosa, porque sabía que si ellos quedaban finalistas se acabarían destrozando el uno al otro, solo para probar a que grado llegaba su orgullo.

-estas demasiado pensativo, Tenzin-dijo Asami en un tono preocupado, pero sin quitar la mirada de su revista de tributos, la cual tenia de portada una foto de Mako y Korra con varios corazones y frases cursis.

-no es nada, solo estaba pensando en cómo conseguirles patrocinadores –se encogió de hombros para quitarle importancia.

-¿de verdad crees que los necesitan?-pregunto Tahno en tono relajado, mientras bebía su extraño vino color rosa fluorescente-hasta ahora, se las han arreglado para sobrevivir bastante bien, así que no creo que les hagan mucha falta los patrocinadores.

-¿crees que de verdad estén siguiendo tu estúpido plan? Ó ¿Qué realmente sienten algo?-pregunto de nuevo Asami, esta vez dirigiéndole su mirada esmeralda preocupada.

-no lo sé-fue la rápida respuesta del maestro aire-pero si lo están siguiendo el plan, lo hacen de maravilla.

No podría decir a ciencia cierta si era puro teatro ó que realmente había amor entre ellos, pero para él, era lo segundo, nadie podría fingir aquellas miradas cargadas de mil sentimientos, como lo hacían ellos.

-para mí que no están fingiendo- afirmo el estilista, dándole vueltas a su copa medio vacía.

Ninguno dijo nada, cada uno se volvió a concentrar en lo que estaban haciendo unos minutos antes. Tenzin de nuevo poso su mirada en el televisor. Una parte de él estaba que explotaba del orgullo; lograr que dos tributos del doce estuvieran en los primeros lugares de apuestas con cantidades sumamente fuertes de dinero a su favor, no era algo que se lograra tan fácilmente, pero no hablar, ya estaban metidos en este lio, ahora solo le quedaba rogar a los espiritus que todo saliera bien, y que no pasara nada de lo que se pudiera arrepentir en un futuro.

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Ya habían pasado más o menos dos semanas y media desde que entraron a la arena, y las cosas no habían salido tan mal desde que empezaron a estar juntos. Se podría decir que hacían un buen equipo los tres, a veces ellas le cuidaban la espalda a Mako cuando iba por provisiones.

Pero aunque todo iba bien, ella aun tenía ese extraño sentimiento al estar cerca del maestro fuego, no sabía hasta cuando iba a durar su alianza, pero sinceramente ella no quería que se terminara, ni mucho menos que quedaran como los dos últimos.

-estas muy pensativa hoy korra-le dijo Jinora mirándola con extrañeza.

-¿Por qué lo dices Ji?

-pues, te para empezar estas hasta atrás, y tu nunca vas tan atrás.

-supongo que estoy algo cansada-se encogió de hombros, pero su expresión relajada paso a ser una especie de mueca de dolor. Su costilla estaba empeorando conforme pasaban los días, en otras circunstancia la hubiera curado, pero su orgullo no la dejo; no les daría gusto de que pensaran todos que era una débil.

Jinora se le quedo viendo por algunos minutos y después miró hacia el frente- de verdad pienso que deberías curártela, puede empeorar y…

-Jinora, ya habíamos hablado de esto, estoy bien, pero las desveladas no me ayudan mucho-mintió, pero a ella nunca se le había dado bien el arte del mentir.

La pequeña maestra aire solo le mando una mirada preocupada; ella no era tonta y sabia que tanto Mako, como Korra, estaban, mal. Solo hacía falta poner un poco de atención para que notaran sus debilidades. A él siempre lo veía rascándose el hombro izquierdo, sobándoselo ó a veces parecía que se despegaba su chamarra del hombro. Y ella, cada vez era más lenta, y siempre tenía su mano presionando su lado derecho.

-¿se puede saber a dónde vamos "capitán"?-pregunto para tratar de distraer a Jinora.

-ya te lo dije, vamos al centro-respondió Mako un tanto irritado.

-ajam, pero aun no entiendo, el porqué quieres ir derecho a la trampa.

-necesitamos más provisiones, además, no sé de qué te preocupas-se detuvo unos instantes para verla- ahorita no hay nadie cerca de la cornocopia, y eso nos dará ventaja.

-¡oh claro!-respondió ella con sumo sarcasmo- para mi, esa es la peor idea que has tenido- puso énfasis en la palabra "peor".

-korra, si no te quieres ir hasta allá, quédate escondida en los arboles, y si se pone fea la cosa, solo lanzas un gran látigo de agua y ya- fue su respuesta, dándole entender a la maestra agua que no cambiaria de opción.

-bien, pero si algo sale mal, todo será culpa tuya-sentencio ella, y como respuesta obtuvo una pequeña sonrisa sínica de él.

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El palacio principal era un lugar realmente imponente, con unos jardines enormes, recamaras con mucho espacio, con una decoración de un muy buen gusto. Las paredes y el suelo combinaban perfectamente, cada parte del palacio, por muy insignificante que fuera, estaba bien cuidada, tanto por dentro como por fuera.

Pero sin duda, el lugar mas preciado de aquel palacio, era el salón de los vencedores; donde estaban los retratos de todos aquellos que habían ganada los juegos del hambre. Aquella sala, consistía en un largo pasillo, con paredes de mármol y pinturas de 3 metros de altura, cada una con un retrato de un vencedor con mirada decidida. Pero el más importante, era del fundador de aquellos juegos tan "sagrados".

-aun no entiendo porque papá quiere a este montón de maestros aquí- dijo Tarlock examinando de cerca el cuadro de la vencedora Ursa del distrito dos.

-se nota que tú nunca prestas atención hermanito-dijo el ahora presidente de ciudad republica, mientras veía el retrato un tanto fantasioso de su padre- ellos están aquí porque es como el recordatorio de nuestra amable generosidad. La mayoría ya esta muerta.

-si, pero la otra aun sigue viva, ¿acaso no te preocupa que…-pero fue interrumpido por la risa de su hermano mayor.

-en lo absoluto, no creo que sean tan idiotas como para hacer una guerra-Amón se dio la vuelta encarando a su hermano-sin un líder que represente esperanza lo dudo mucho.

A Tarlock, aquellas palabras no lo convencieron del todo, en otros tiempos le hubiera dado la razón, pero ahora no sabía que pensar con esa niña de ojos azules.

-no estarás preocupado por eso ahora ¿o sí?

-pues, esa maestra agua, puede ser… no se…

-escucha Tarlock-hablo pacientemente-veamos cómo va evolucionando esto y a medida de que avance, tomaremos una decisión.

-aun así, la gente la está empezando a seguí, a ella y al maestro fuego y sinceramente, no creo que los dos podremos controlar una rebelión-rebatió preocupado.

-somos hijos de Yakon-dijo alzando la voz-así que, en lugar de hacer suposiciones tontas, ve a vigilar, haber si encuentras algo que me convenza.

Dicho esto, el se dio media vuelta con el ceño fruncido, directo al control de mandos, ahora lo que menos quería era tener una pelea con su hermano.

Una vez que estuvo solo en la habitación se quedo pensando en las palabras de su hermano, si es que las sospechas estúpidas de Tarlock estaban en lo cierto, entonces enfrentarían una rebelión aun peor que la que inicio su padre. Pero quería descartar todas las opciones antes de tomar una decisión, si esa niña representaba algún peligro, el mismo se encargaría de ella.

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La cornucopia no había cambiado nada, parecía intacta, como si nadie la hubiera usurpado o algo; incluso, el ambiente se sentía tranquilo, como si nadie estuviera cerca.

Mako estaba concentrado en su plan, tenía que resultar, ya que al no tener ni un solo patrocinador se las tenían que ingeniar. La comida no era problema, pues, contaba con que Jinora y Korra sabían recolectar y sacar agua. Lo que realmente le preocupaba era que si no conseguía medicinas estarían en problemas, su brazo ya le estaba doliendo demasiado, por tiempos, le ardía o no aguantaba la comezón. Y tenía una ligera esperanza de que en aquel cuerno gigante estuviera su solución.

-bien ¿Cuál es el plan?-pregunto korra impaciente.

-Jinora y tu saquearan todo lo que puedan que nos sea útil-despejo su mirada del cuerno y miro a korra –no te olvides de las medicinas.

-¿medicinas?-pregunto incrédula.

-sí, uno nunca sabe cuando las puede necesitar-dijo Jinora sin quitar la mirada de cuerno.

-bien, supongo que tu nos cuidaras las espaldas-pregunto la maestra agua con cierto temor en la voz.

-sabes que no voy a dejar que nada les pase-les dijo decidido. Y en cierto modo, eso tranquilizo a korra, aunque ella esperaba que su costilla no le fallara en ese momento.

Tras unos minutos de estar analizando el terreno, Mako dio la señal y Jinora y Korra salieron corriendo lo más rápido que pudieron a la cornucopia, detrás de ellas Mako corría con las manos rodeadas de llamas, por si acaso.

Realmente el saqueo fue muy fácil, tomaron unas cuantas botellas de agua, unos cuantos medicamentos, la mayoría no sabía para que sirviera, incluso, korra se atrevió a tomar dos cuchillos más, muchos más grandes que el que ella tenía.

-bien, ahora vámonos-les grito el maestro fuego al verlas salir. Los tres corrieron lo más rápido posible para llegar al refugio de los arboles. Al estar lo suficientemente lejos del centro se detuvieron a descansar.

Korra no aguanto más el dolor y ardor que sentía por todo su pecho y tórax, y se recargo en el tronco de un árbol.

-¿estás bien?-pregunto algo preocupado el maestro fuego, poniéndole su mano en su hombro.

-sí, solo me sofoque un poco.

El no quedo muy convencido con la respuesta, pero decidió no decir nada, y solo la tomo de la cintura y paso su brazo por su hombro, al parecer ya no sentía dolor ni nada por el estilo, y no sabía que tan bueno o que tan malo podría ser eso.

-vámonos-le ordeno él para que ella caminara.

-puedo caminar yo sola-trato de normalizar su respiración agitaba-solo estoy un poco cansada.

-lo sé, pero al menos puedes recargarte en mi, en lo que encontramos un lugar seguro.

La maestra agua ya no dijo nada y se dejo llevar mansamente, y solo le tomaba la palabra por qué no aguantaba el dolor.

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Caminaron por un rato, ya casi estaban al límite de la arena, así que se podría decir que estaban a salvo.

Korra soltó a Mako y se dejo caer pesadamente en el árbol más cercano, el maestro fuego se rascó la nuca y de paso aprovecho para tocar su hombro herido, y no, no sentía ningún dolor.

-Jinora ¿Qué te pasa?-pregunto el maestro fuego al ver a la niña tan inquieta, mirando de un lado a otro y acercándose al centro de forma sigilosa.

-es que… algo está mal-respondió en un susurro.

Al escuchar esto, los dos se pusieron alerta, la maestra agua se levanto de golpe y se preparo para sacar agua del árbol más cercano.

Empezaron a escuchar algunos pasos y unas cuantas ramas romperse; de inmediato el maestro fuego tomo de los hombros a Jinora y la puso detrás de él. Algo no le daba buena espina.

A la maestra agua se le abrieron los ojos de sorpresa al ver que Iroh y su bola de idiotas estaban frente a ella.

-pero miren a quien tenemos aquí-dijo Iroh mientras sonreía de manera maliciosa- hasta que al fin doy con ustedes.

En un abrir y cerrar de ojos los tres se encontraban sujetados por algún miembro de la alianza se Iroh.

-bien, ahora si me las pagaran-korra le mando sus tan típicas miradas de odio, cosa que Mako hubiera agradecido que no hubiera hecho- veo que me sigues retando-la tomo del mentón y la vio a los ojos. Esto por alguna razón enfureció al maestro fuego.

-no somos tontos y sabemos que nos han estado robando provisiones-soltó de un movimiento brusco la cara de Korra y se dirigió a Mako-pensábamos dejarlos vivir más tiempo, pero me temo que no- le sostuvo la mirada de odio que Mako le daba, dorado contra dorado y ambos brillaban de alguna forma extraña.

El miro a su alrededor, una sonrisa felina apareció en su rostro y fue directo a Jinora- suéltala-le ordeno a la chica castaña, esta obedeció y empujo a Jinora al suelo. Iroh la tomo por el cuello de la chamarra y la separo ligeramente del suelo. Los ojos de Jinora estaban bañados del miedo que sentía; korra se las ingenio para soltarse y enviarle un látigo de agua que tumbo a Iroh, Mako también aprovecho la distracción y aprovecho para quemarle la cara al chico del uno, quien gritaba desesperadamente y se golpeaba contra el árbol para poder quitarse las llamas.

Jinora quería empezar a correr pero una llamarada le dio en la pierna y cayó al suelo, la maestra agua iba a ir directo hacia ella pero un rayo la golpeo y la dejo tumbada en el suelo, con un fuerte escalofrió que estaba en todo su cuerpo, impidiendo que se pudiera levantar. Mako intento correr a ayudarla, pero la castaña con un pedazo de tronco le dio directo en la cara, dejándole un moretón enorme a lado de la boca, y después le dio un fuerte golpe en su hombro herido; y por arte de magia el dolor volvió a su hombro, aquel dolor era tan fuerte que lo dejo en las mima condiciones que a korra.

Iroh aprovecho que los tres estaban en el suelo, que al estar lo suficientemente cerca de la maestra agua, le dio una fuerte patada en el estomago y otra a la altura del corazón.

El maestro fuego, como pudo, se levanto, giro a Iroh por el hombro fuertemente y le dio un puñetazo en la cara, seguido por un rodillazo en el estomago. La compañera de Iroh, volvió a lanzarle un rayo a korra para debilitarla, después le lanzo un a Mako para que dejara de golpear a su compañero en la cara.

-¡agárrenlos bien! –Les ordeno Iroh, mientras alzaba violentamente a Jinora del suelo-¡ustedes se buscaron esto!-como pudo puso de rodillas a Jinora y tomo fuertemente su cabeza.

-¡no lo hagas! ¡Por favor Iroh!¡te lo suplico!-gritaba la maestra agua desesperada intentando soltarse del fuerte agarre de la de cabello azabache.

-¡espera! ¡Ella no tiene la culpa! ¡Déjala maldita sea!-Mako se estaba desesperando, al ver a korra con los ojos hincados y totalmente fuera de sí; y a Jinora con más miedo en los ojos que otra cosa. No podía permitir que le hiciera daño. En ese momento experimento una de sus peores pesadillas, era como ver que mataban a Ikki, Meelo ó Bolín, y el no podía hacer nada.

-díganle adiós a su "protegida"-dijo Iroh de una forma que les helo la sangre; y Jinora les mando una última mirada acompañada de una leve sonrisa.

-¡nooooooo!-grito korra para poder detenerlo, pero lamentablemente fue muy tarde.

Ya que el muy maldito, apretó más fuerte su cabeza y la giro de un golpe brusco, al momento en que su cuello trono, él la soltó, dejando caer el cuerpo inerte de la pequeña maestra aire.

-ya pueden soltarlos-ordeno Iroh, quien sonreía sínicamente al ver sus caras pasmadas, nunca pensó que sentiría tan bien al ver a esos dos tan desconcertados y débiles, pero lo que más le encanto fue ver las dos lagrimas que se le escurrían por las mejillas a la maestra agua.

Sus dos compañeras se reunieron a lado de él con una sonrisa igual a la de su compañero-estamos a mano, uno por uno.

Esto fue lo que fue el colmo para korra, a estas alturas ya no le importaba el dolor de los golpes, ni el de su costilla, algo se activo en ella que convirtió el dolor en coraje. En un impulso se levanto de golpe dirigiéndose directo a Iroh, sentía su mano arder, no le importaba si le soltaba una llamarada en su horrible cara, no le importaba si todos se enteraban de que podía hacer fuego control. Lo único que le importaba era el poder desquitarse con él.

Mako adivino lo que planeaba hacer y fue directo a ella, tomándola de la cintura para que no hiciera una tontería, no quería que ella fuer a la siguiente.

-¡eres una maldito!-le grito mientras trataba de zafarse del agarre de Mako-¡te juro que te voy a matar con mis propias manos!

-seguro-se burlo el- dudo mucho que puedas hacer algo, si no hiciste nada cuando estaba apunto de matarla-hizo una pausa-deverias agradecerme, te quite el trabajo de matarla… así que denada-le sonrio.

Algo exploto dentro de la maestra agua, de pronto sintió como todo aumentaba su poder, podía sentir como el agua corría violentamente por cada árbol, como la tierra temblaba, como el fuego le quemaba las venas y de cómo el aire comenzaba a girar a su entorno.

Iroh y compañía veían entre sorprendidos y asustados a korra, puesto que sus ojos azules están llenos de un brillo bastante raro, y aquella expresión petrificaría a cualquiera. Mako sintió un extraño ardor en sus antebrazos, su mirada dorada se dirigió a korra, y mentiría si digiera que no se asusto al verla en aquel estado. Ella no parecía la korra que conocía, esta daba la impresión de un inmenso poder y de furia.

De un momento a otro la tierra comenzó a temblar y el agua salió disparada de los arboles, el aire corría fuertemente contra los tres.

-¡vámonos de aquí!-grito desesperadamente la chica castaña. Sus compañeros no lo pensaron y se echaron a correr los muy cobardes.

Mako no sabía qué hacer, así que, se puso frente de ella y la tomo firmemente de los hombros, viéndola a los ojos brillantes.

-¡korra! ¡Escúchame! ¡Por favor regresa! ¡Esta no eres tú!-trataba de razonar con ella para que volviera en sí, pero la única respuesta que obtuvo fue un par de lagrimas bajarle por las mejillas.

En un intento sumamente desesperado la abrazo fuertemente a él, en ese momento no le importaba nada, no le importaba el hecho de quela tierra se fuera a partir en cualquier momento, no le importaba que ella le estuviera quemando la espalda baja. Eso dejo de tener importancia para él, ahora, lo único que quería era que ella volviera a la normalidad.

-¡por favor! ¡Vuelve! ¡Esta no eres tú!-le suplico una vez más, y puso todas sus fuerzas en el abrazo. Tuvieron que pasar algunos minutos para que todo el torbellino se calmara, para que el temblor se detuviera por completo y los arboles dejaran de sacara agua tan violentamente.

Sintió como ella iba aflojando su agarre y el cómo sus ojos volvían a ser de ese azul tan puro. Ella lo miro con un montón de lágrimas. El tomo sus mejillas y la beso en la frente, después la volvió a abrazar.

-todo estará bien-susurro en su oído mientras le acariciaba la cabeza.

Por un momento ella quiso creer que todo iba a estarlo, pero eso era una vil mentira. Nadie le iba a devolver la vida a Jinora, nadie iba a borrar de las mentes de las personas que dómino los cuatro elementos, nadie le iba a asegurar que todo iba a estar bien.

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Continuara…

¡Qué tal! Creo que me tarde un poco en actualizar, pero aquí está el noveno capítulo. Creo que me agarro un ataque de inspiración. Je, je.

Púes espero y este sea de su agrado, e informarles que a partir del siguiente capítulo el Makorra empieza como tal.

Así que ya saben, déjenme sus reviews por que eso me hace mejorar los defectos.

Espero ya no retrasarme tanto pero acabo de salir de exámenes y con proyecto y proyecto casi no tengo tiempo, pero prometo organizarme para que actualice lo más pronto posible.

Muchas gracias por leer esto y apoyarlo desde un principio.

Besos y abrazos.

Atte. Isabella.

Nos leemos pronto.