Peeta me observa dudoso mientras le doy el libro, esperando mi reacción tal vez, pero yo le observo con indiferencia.
No hace mas que mirar del libro a mí.
-¿Esperas una invitación o permiso?-pregunto después de unos segundos en silencio.
-No, pero... Yo creí... Esperaba que te enojases...
-Peeta...-mi voz emana desinterés.-Iba a pasar en cualquier momento, ese tipo de cosas sucede, estamos... Estaremos en los Juegos, allí nada dura tanto, ni la comida, ni la salud y mucho menos el compañerismo ni nada parecido. Ademas, lo hubiera hecho yo desde un principio de no ser por las indicaciones de Haymitch.
La expresión en la cara de Peeta es dura cuando empieza a leer el siguiente capitulo.
La primera parte de mis pensamientos son, básicamente, lo que le he dicho a Peeta, pero aun así no puedo evitar pensar en todo lo que ha hecho por mi y en que una parte de mi confía en él.
Me alivio de dejar toda la farsa, tanto mi yo del futuro como yo, es ridículo seguir fingiendo cuando faltan dos dias para los Juego.
"No sé qué habrá propiciado la decisión de Peeta (aunque sospecho que tiene que ver con que lo aventajase en el entrenamiento), pero me alegro. Quizá por fin haya aceptado el hecho de que, cuanto antes reconozcamos abiertamente que somos enemigos, mejor.
-Bien, ¿cuál es el horario?
-Cada uno tendrá cuatro horas con Effie para la presentación, y cuatro conmigo para el contenido -responde Haymitch-. Tú empiezas con Effie, Katniss."
No necesito ser adivina para saber que los que viene adelante serán cuatro horas de estrés y tortura.
Y no me equivoco, Effie me pone un vestido largo y tacones altos, y me dice como andar. Es lo peor, no me acostumbro a estar sobre las puntas de los pies y el vestido no me permite caminar, intento levantarlo pero Effie llega al instante para evitar que lo haga y grita:
"-¡No lo subas por encima del tobillo!"
Después siguen varias cosas mas desde mi postura encorvada hasta mis sonrisas, éste ultimo me provoca un tic en la mejillas al cabo para la hora de la comida.
"-Bueno, he hecho lo que he podido -dice Effie, suspirando-. Recuerda una cosa, Katniss: tienes que conseguir gustarle al público.
-¿Crees que no le gustaré?
-No, si los miras con esa cara todo el tiempo. ¿Por qué no te lo reservas para el estadio? Es mejor que imagines que estás entre amigos."
¿Entre amigos? ¿Enserio?
Antes preferiría abrazar al asqueroso gato de Prim.
Lo único que quieren esas personas es un show en donde yo muera, cuando eso pase se olvidaran por completo de quién era yo.
Mi expresión debe de ser bastante... Peculiar. Peeta suelta risas la cuales intenta ocultar con una tos y después vuelve a la lectura, yo lo fulmino con la mirada, si las miradas matasen...
"-¡Están apostando cuánto tiempo duraré viva! -estallo-. ¡No son mis amigos!
-¡Pues fingelo! -exclama Effie. Después recupera la compostura y esboza una sonrisa de oreja a oreja-. ¿Ves? Así. Te sonrío aunque me estés exasperando.
-Sí, muy convincente. Voy a comer.
Me quito los tacones de un par de patadas y salgo hecha una furia hacia el comedor, subiéndome el vestido hasta los muslos.
Peeta y Haymitch parecen estar de buen humor, así que imagino que la sesión de contenido será mejor que los sufrimientos de la mañana. No podría estar más equivocada. Después de la comida, Haymitch me lleva al salón, me pide que me siente en el sofá y me mira con el ceño fruncido durante un rato.
-¿Qué? -pregunto finalmente.
-Intento averiguar qué hacer contigo, cómo te vamos a presentar. ¿Vas a ser encantadora? ¿Altiva? ¿Feroz? Por ahora brillas como una estrella: te presentaste voluntaria para salvar a tu hermana, Cinna te hizo inolvidable y obtuviste la máxima puntuación. La gente siente curiosidad, pero nadie sabe cómo eres. La impresión que causes mañana decidirá lo que puedo conseguirte con los patrocinadores."
Sé de qué va esto, y me disgusta que intente hacerme actuar como algo que no soy.
"Como llevo toda la vida viendo entrevistas con los tributos, sé que hay algo de verdad en lo que dice. Si le gustas a la audiencia, ya sea porque les resultas cómico, brutal o excéntrico, te ganas su favor.
-¿Cuál es el enfoque de Peeta? ¿O no puedo preguntarlo?"
¿Por qué tengo que preguntar por Peeta? ¿Qué acaso no me doy cuenta de que estoy bien sin saber de él?
"-Intentará ser simpático. Sabe cómo reírse de sí mismo, le sale de forma natural. Por otro lado, cuando abres la boca pareces malhumorada y hostil.
-¡No es verdad!
-Por favor. No sé de dónde sacaste a esa chica alegre que saludaba a la gente desde el carro de fuego, pero no la he visto desde entonces.
-Con la de razones que me has dado para estar alegre...
-No tienes que agradarme a mí, yo no te voy a patrocinar. Finge que soy tu público, encandílame.
-¡Bien! -gruño."
Haymitch me hace preguntas y yo trato de responderlas adorablemente, pero estoy demasiado furiosa por todo, por lo que entre más pregunta más enojada estoy, a tal punto de que le escupo las respuestas.
Al cabo de un rato Haymitch detiene las preguntas, ya harto, y trata de buscar otro enfoque, aparte de hostil élaúnn no conoce nada sobre mi, me dice, aunque me ha hecho bastantes preguntas. Como último me recuerda que quieren conocer todo sobre mi. Allí es cuando exploto
"-¡Es que no quiero que me conozcan! ¡Ya me están quitando el futuro! ¡No pueden llevarse también lo que me importaba en el pasado!
-¡Pues miente! ¡Invéntate algo!
-No se me da bien mentir.
-Pues aprende deprisa. Tienes tanto encanto como una babosa muerta. -..."
¡No es cierto!- chillo ya exasperada por su actitud.
-Yo no lo he dicho.-contesta Peeta.
-¡Eso ya lo sé, no soy estúpida!
-¡Y yo no he dicho que lo seas!
-¡Aunque me lo dijeses me importarían más los bufidos de Buttercup!
-¡¿Qué tiene que ver ese gato con todo esto?!
-¡En que es el segundo ser que más detesto! ¡Y antes de que preguntes, el primero eres tu!
-¡¿Y por qué yo?! ¡¿Qué te hice?!
-¡Porque te debo prácticamente mi vida y la de mi familia!
Nos quedamos en silencio, manteniendo la mirada el uno al otro, el libro olvidado en el suelo al costado de Peeta y con el simple sonido de nuestras respiraciones agitadas.
¿Qué acaba de suceder?
Yo estoy enojada con el idiota de Haymitch Abernathy, no con Peeta. Pero tan enfurecida estaba que no encontré otra solución más que desquitarme con él.
Su voz suena más calmada y su rostro se suavizó al responderme.
-No me debes nada, ás hice lo que hice esperando algo a cambio. ¿Acaso no lo entiendes?
Me quedo desconcertada, ¿Por qué todo es así con él?
-¿Entonces por qué lo hiciste?- sabe a lo que me refiero; los panes- ¿Por qué me los diste aunque significara un golpe de la bruja de tu madre? ¿Por qué no solo me ignoraste y me dejaste morir? ¿Por qué no hablaste conmigo al día siguiente?
Un sonrojo se instala en su cara, pero en ningún instante baja la mirada
-Porque no podía dejarte morir...- contesta con un hilo de voz. Veo la duda en sus ojos y su ceño se frunce, como si tuviera una lucha consigo mismo para retener o decir algo importante- yo... Sentía que no era correcto, no lo merecías y aun tienes mucho que vivir.
No suena muy convencido, pero yo no soy nadie para contradecirlo, ni lo conozco lo suficiente como para saber si miente o dice la verdad.
-¿Y por que te interesas por lo que me falta por vivir? ¿O si yo merecía o no morir?
-Nadie, sin importar que joven o viejo sea, debe tener ese destino, todos deben vivir hasta que estén viejos y arrugados, porque allí es cuando se aprecia todo de una manera distinta, cuando ves tus recuerdos y sonríes pensando en la larga vida que has tenido. No se debe morir cuando apenas tienes once años.
Sus palabras tienen un rápido efecto en mi.
Me quedo sin poder articular palabras, una imagen viaja por mi mente; yo, en una edad mayor, envuelta en cobijas y sentada en una mecedora, cantando alguna canción y recordando los días en el bosque junto a Gale, la sonrisa y los cuak's de mi patito, el feliz matrimonio en el que vivían papá y mamá, y lo felices que éramos, antes del accidente de las minas... Pero algo interfiere y me regresa a la realidad; iré a Los Juegos, el futuro para mi puede dejar de existir en cualquier momento apenas pise la arena,
-Tu intento de salvar vidas ha sido en vano, tal vez muera en los Juegos.-intento sonar seria, pero mi voz tiembla,
-No ¿Por qué eres tan terca? ¿Que no entiendes que quien va a sobrevivir eres tu?
-Nadie esta seguro de eso.
-Pues si seguimos leyendo lo sabremos.
Aunque escucho su voz leer no proceso las palabras.
Entiendo que Haymitch me hace actuar con humildad, pero tampoco funciona, nada de lo que sugiere funciona, al final no soy nadie y Haymitch ya esta borracho.
"-Me rindo, preciosa. Limítate a responder las preguntas e intenta que el público no vea lo mucho que lo desprecias."
Me quedo en mi cuarto comiendo una gran cantidad de manjares, después desahogo mi ira y odio lanzando los platos a las paredes. La chica pelirroja entra a la habitación y abre mucho los ojos al ver el desastre.
Yo le grito que deje todo como esta.
También la odio, por todo, sus ojos y el rencor, y por la justicia que se hará cuando me vea morir
Pero ella no se va, cierra la puerta y entra al servicio, con un trapo húmedo limpia mi cara y la sangre en mis manos,
"-Tendría que haber intentado salvarte -susurro.
Ella sacude la cabeza. ¿Quiere decir que hicimos bien en no acercarnos? ¿Qué me ha perdonado?
-No, estuvo mal -insisto.
Ella se da un golpecito en los labios con los dedos y después me toca con ellos el pecho. Creo que significa que yo también habría acabado siendo un avox, como ella. Seguramente está en lo cierto: avox o muerta.
Me paso la hora siguiente ayudándola a limpiar el cuarto. Una vez tirada toda la basura por la tolva y limpiada la comida del suelo, me abre la cama, me meto dentro como si tuviera cinco años y dejo que me arrope. Después se va; me gustaría que se quedase hasta que me duerma, que estuviese aquí cuando me despierte. Quiero la protección de esta chica, aunque ella no tuvo la mía."
-¿De qué me sirven los libros si hay cosas que no puedo cambiar?- pregunto en voz alta
-Creo que es mejor no pensar en lo que pudo ser y no fue.-responde Peeta sinceramente.- Ella tiene razón, si hubieras salido a ayudarla los habrían descubierto y se los hubieran llevado también, y entonces ¿Qué sería de Prim?
No espera mi respuesta y continúa leyendo.
"Por la mañana no aparece ella, sino el equipo de preparación. Mis clases con Effie y Haymitch han terminado, este día le pertenece a Cinna, mi última esperanza. Quizá pueda darme un aspecto tan maravilloso que nadie preste atención a lo que salga de mi boca."
El equipo trabaja conmigo hasta la tarde, empiezan convirtiendo mi piel en satén reluciente y terminan cubriendo mi cuerpo de polvo dorado.
"Entonces entra Cinna con lo que, supongo, será mi vestido, pero no lo veo, porque está cubierto.
-Cierra los ojos -me ordena.
Primero noto el forro sedoso y después el peso. Debe de pesar unos dieciocho kilos. Me agarro a la mano de Octavia y me pongo los zapatos a ciegas, aliviada al comprobar que son al menos cinco centímetros más bajos que los que Effie utilizó para las prácticas. Ajustan un par de cosas y toquetean el traje; todos guardan silencio.
-¿Puedo abrir los ojos? -pregunto.
-Sí -responde Cinna-, ábrelos.
La criatura que tengo frente a mí, en el espejo de cuerpo entero, ha llegado de otro mundo, un mundo en el que la piel brilla, los ojos deslumbran y, al parecer, hacen la ropa con piedras preciosas, porque mi vestido, oh, mi vestido está completamente cubierto de gemas que reflejan la luz, piedras rojas, amarillas y blancas con trocitos azules que acentúan las puntas del dibujo de las llamas. El más leve movimiento hace que parezcan envolverme unas lenguas de fuego.
No soy guapa. No soy bella. Resplandezco como el sol.
Todos se limitan a mirarme durante un rato."
Agradezco a Cinna, éste me pide que dé una vuelta completa al hacerlo todos gritan por el entusiasmo. Después pide el equipo se vaya y me hace practicar con el vestido y los zapatos, que son más manejables que los de Effie. El vestido es perfecto, no tengo que subirlo para poder caminar.
"-Bueno, ¿todo listo para la entrevista? -me pregunta Cinna.
A juzgar por su expresión, sé que ha estado hablando con Haymitch, que sabe lo desastrosa que soy.
-Soy penosa. Haymitch dijo que parecía una babosa muerta. Lo intentamos todo, pero no era capaz de hacerlo, no puedo ser una de esas personas que él quiere.
-¿Y por qué no eres tú misma? -me pregunta él, después de pensárselo un momento.
-¿Yo misma? Tampoco vale. Haymitch dice que soy malhumorada y hostil.
-Bueno, eso es verdad... cuando estás con Haymitch -responde Cinna, sonriendo-. A mí no me lo pareces, y el equipo de preparación te adora; incluso te ganaste a los Vigilantes. En cuanto a los ciudadanos del Capitolio, bueno, no dejan de hablar de ti. Nadie puede evitar admirar tu espíritu.
Mi espíritu; eso es nuevo. No sé bien qué significa, aunque sugiere que soy una luchadora, que soy valiente o algo así. Tampoco es que no sepa ser agradable. Bueno, quizá no vaya por ahí repartiendo amor entre la gente, quizá sea difícil hacerme sonreír, pero hay personas que me importan.
-¿Y si, cuando estés respondiendo a las preguntas, te imaginas que estás hablando con un amigo de casa? -me dice, cogiéndome las manos, que están heladas; las suyas no-. ¿Quién es tu mejor amigo?
-Gale -respondo al instante-, aunque no tiene sentido, Cinna, porque nunca le contaría esas cosas personales a Gale. Ya las sabe.
-¿Y yo? ¿Podrías considerarme un amigo?
-Creo que sí, pero...
De toda la gente que he conocido desde que me fui de casa, Cinna es, de lejos, mi favorito. Me gustó desde el principio y no me ha decepcionado todavía.
-Estaré sentado en la plataforma principal, con los demás estilistas; podrás mirarme directamente. Cuando te pregunten algo, búscame y contesta con toda la sinceridad posible.
-¿Aunque lo que piense decir sea horrible? -pregunto, porque podría ser así, de verdad.
-Sobre todo si crees que es horrible. ¿Lo intentaras?
Asiento. Tenemos un plan... o, al menos, algo a lo que aferrarme."
Es un buen plan, tal vez cuando tenga que pararme para la entrevista en vez de ir con Haymitch vaya con Cinna, a él le tomó menos de cinco minutos encontrar la solución.
"El momento de salir llega demasiado pronto. Las entrevistas se realizan en un escenario construido delante del Centro de Entrenamiento. A los pocos minutos de salir de mi cuarto estaré delante de la multitud, de las cámaras, de todo Panem.
Cuando Cinna va a girar el pomo de la puerta, le cojo la mano.
-Cinna... -El miedo escénico me tiene completamente petrificada.
-Recuerda, ya te quieren -me dice con amabilidad-. Limítate a ser tú misma."
Hasta yo tengo nervios, ¿Qué tal si tropiezo y me caigo del escenario? Quedare como una idiota frente a todo Panem.
Sé lo que Gale me diría "Catnip, levántate y demuestrales que eres mejor que ellos"
"Nos reunimos con el resto del equipo del Distrito 12 en el ascensor. Portia y los suyos han trabajado mucho: Peeta está impresionante con su traje negro con adornos de llamas. Aunque tenemos buen aspecto juntos, es un alivio que no vayamos vestidos exactamente igual. Haymitch y Effie también se han arreglado para la ocasión; evito a Haymitch, pero acepto los cumplidos de Effie. A pesar de que esta mujer puede ser fastidiosa y no se entera de nada, al menos no es destructiva, como Haymitch."
Al salir del ascensor vemos que los tributos se ponen en fila para subir al escenario. Nos sentaremos formando un gran arco. Seré la penúltima, quiero subir primero para acabar con esto, pero no, ahora tendré que escuchar cómo son los demás tributos.
¨Además, el público empezará a aburrirse, igual que los Vigilantes, y no sería buena idea dispararles una flecha para llamar su atención.
Justo antes de que salgamos a desfilar por el escenario, Haymitch se nos acerca por detrás y gruñe:
-Recuerden, siguen siendo una pareja feliz, así que actúen como si lo fueran.¨
¿Una pareja feliz?, se supone que eso se había acabado, entonces me doy cuenta que para los demás seguiamos siendo unidos. No comentamos nada y ocupamos nuestros lugares. me pongo más nerviosa al entrar al escenario, por lo que sentarme es un alivio. Aunque es de noche, el Círculo de la ciudad esta muy iluminado. Colocaron gradas para los invitados importantes, los estilistas están en primera fila. hay un gran balcon para los Vigilantes. Pero aun así las avenidas que dan al Circulo de la ciudad están repletas de gente. Todos los televisores de todo el país están encendidos. Todo Panem no ve.
-Sin presiones, ¿eh?.- el comentario de Peeta me hace reir un poco. Creo que estoy muy nerviosa, aunque es una tonteria estarlo, yo no estoy realmente en el capitolio.
Hablo sobre Ceasar Flikerman, quien se encarga de las entrevistas desde hace mas de 40 años. Su apariencia da un poco de miedo ya que no ha cambiado menciono en el capitolio hay cirujanos que te hacen ver mas joven y delgado, mientras que en nuestro distrito ser viejo es un logro, ya que muchos mueren jóvenes. Los gorditos son envidiados, ya que ellos si comen bien. Pero en el Capitolio es todo lo contrario.
¨Este año, Caesar lleva el pelo de color celeste, y los párpados y labios pintados del mismo tono. Está raro, aunque no da tanto miedo como el año pasado, que iba de escarlata y daba la impresión de que estaba sangrando. El presentador cuenta algunos chistes para animar a la audiencia y después se pone manos a la obra.¨
No le pongo mucha atención a Peeta cuando habla sobre los tributos, sólo escucho lo esencial.
La chica del uno: rubia, ojos verdes, cuerpo esbelto y alto, su enfoque es ser sexy.
¨Las entrevistas duran tres minutos, pasados los cuales suena un zumbido y sube el siguiente tributo. Hay que reconocer que Caesar hace todo lo posible por que los tributos brillen; es agradable, intenta tranquilizar a los nerviosos, se ríe con las bromas tontas y puede convertir una respuesta floja en algo memorable sólo con su reacción.¨
Permanezco sentada como una dama, siguiendo las instrucciones de Effie, mientras los distritos siguen pasando, 2, 3, 4. Todos tienen un enfoque: el chico monstruoso del Distrito 2 es una máquina de matar implacable; la chica con cara astuta del Distrito 5 es maliciosa y escurridiza, como una comadreja. Veo a Cinna en cuanto se sienta, pero ni siquiera su presencia me relaja. 8, 9, 10. El chico cojo del Distrito 10 es muy callado. Me sudan una barbaridad las manos y el vestido de piedras preciosas no es absorbente, así que me resbalan si intento secármelas en él.
Eso no es bueno, tengo que recordar pedirle a Cinna algún pañuelo lo suficientemente pequeño para esconderlo en el vestido o algo por el estilo.
¨ , con un vestido de gasa y alas, revolotea hasta Caesar, y la multitud guarda silencio al ver a la chica, que parece un soplo de aire mágico. El presentador la trata con dulzura y alaba el siete que sacó en los entrenamientos, una puntuación muy alta para alguien tan pequeño. Cuando le pregunta cuál será su punto fuerte en el estadio, ella no vacila:
-Cuesta atraparme -dice, con voz trémula-. Y, si no me atrapan, no podrán matarme, así que no me descarte tan deprisa.
-Ni en un millón de años -responde Caesar, animándola.¨
El chico de su distrito, Thresh, lo único que tiene igual que Rue es la piel morena. Mide casi dos metros de altura, rechazó unirse a los tributos profesionales y se quedó solo, sin hablar a nadie y mostrando poco interés. Ha sacado un diez, apuesto que ha impresionado a los Vigilantes. No bromea con Ceasar y solo contesta sí o no, o no dice nada.
¨Si yo tuviera su tamaño podría causar buena impresión siendo malhumorada y hostil... ¡y no pasaría nada! Estoy segura de que la mitad de los patrocinadores está ya pensando en ayudarlo a él. Si yo tuviese dinero, también lo haría.
Y ahora llaman a Katniss Everdeen, y me siento como en un sueño, levantándome y acercándome al escenario central. Acepto el apretón de manos de Caesar y él tiene la elegancia de no limpiarse el sudor de inmediato en el traje.
-Bueno, Katniss, el Capitolio debe de ser un gran cambio, comparado con el Distrito 12. ¿Qué es lo que más te ha impresionado desde que estás aquí?
¿Qué? ¿Qué ha dicho? Es como si las palabras no tuviesen sentido.
Se me ha quedado la boca seca como una suela de zapato. Busco con desesperación a Cinna entre la multitud y lo miro a los ojos; me imagino que las palabras han salido de sus labios: «¿Qué es lo que más te ha impresionado desde que estás aquí?». Me devano los sesos intentando pensar en algo que me haya hecho feliz desde mi llegada. «Sé sincera -pienso-. Sé sincera.»
-El estofado de cordero -consigo decir. Caesar se ríe y me doy cuenta, vagamente, de que parte del público hace lo mismo.
Nosotros tambien reimos, es mucha la tensión como para hacer algo más. Pero ¿Por qué he contestado eso? ¿No pude haber dicho otra cosa, no sé, más inteligente?
-¿El de ciruelas pasas? -pregunta Caesar, y yo asiento-. Oh, yo lo como sin parar. -Se vuelve hacia la audiencia, horrorizado, con la mano en el estómago-. No se me notará, ¿verdad? -Todos gritan para animarlo y aplauden. A esto me refería: él siempre intenta ayudarte-. Bueno, Katniss -sigue, en tono confidencial-, cuando apareciste en la ceremonia inaugural se me paró el corazón, literalmente. ¿Qué te pareció aquel traje?
Cinna arquea una ceja. Tengo que ser sincera.
-¿Quieres decir después de comprobar que no moría abrasada?
De verdad estoy logrando ser agradable con alguien del Capitolio, aunque Ceasar no es tan malo.
Carcajada del presentador, carcajadas auténticas del público.
-Sí, a partir de ahí.
-Pensé que Cinna era un genio -Cinna, amigo mío, tenía que decírtelo de todas formas-, que era el traje más maravilloso que había visto y que no me podía creer que lo llevase puesto. Tampoco puedo creerme que lleve éste. -Levanto la falda para extenderla-. En fin, ¡fíjate!
Mientras el público se deshace en exclamaciones de admiración, veo que Cinna mueve el dedo en círculos; sé qué quiere decirme: «Gira para mí».
Me levanto, doy un giro completo y la reacción es inmediata.
-¡Oh, hazlo otra vez! -me pide Caesar, así que levanto los brazos y doy vueltas y más vueltas, dejando que la falta flote, dejando que el vestido me envuelva en llamas. El público me vitorea. Cuando me detengo, tengo que agarrarme al brazo del presentador-. ¡No te pares! -me dice.
-Tengo que hacerlo. ¡Me he mareado!
También estoy soltando risitas tontas, que es algo que, me parece, no he hecho en la vida. Los nervios y los giros han podido conmigo.
-No te preocupes, te tengo -me dice Caesar, rodeándome con un brazo-. No podemos dejar que sigas los pasos de tu mentor. -Todos empiezan a abuchear y las cámaras enfocan a Haymitch, que ahora es famoso por su caída en la cosecha; él agita una mano para callarlos, de buen humor, y me señala-. No pasa nada -dice el presentador para tranquilizar a la multitud-, conmigo está a salvo. Bueno, hablemos de la puntuación: on-ce. Danos una pista de lo que pasó allí dentro.
-Ummm... -digo, mirando a los Vigilantes, que están en el balcón, y me muerdo un labio-. Sólo diré una cosa: creo que nunca habían visto nada igual.
Las cámaras enfocan a los Vigilantes, que están riéndose y asintiendo.
-Nos estás matando -protesta el presentador, como si le doliese de verdad-. Detalles, detalles.
-Se supone que no puedo contar nada, ¿verdad? -pregunto, mirando al balcón.
-¡Así es! -grita el Vigilante que se cayó dentro de la ponchera.
-Gracias -respondo-. Lo siento, mis labios están sellados.
-Entonces volvamos al momento en que dijeron el nombre de tu hermana en la cosecha -sigue el presentador, con un tono más pausado-. Tú te presentaste voluntaria. ¿Nos puedes hablar de ella?
Mi emocion se fue tan rápido como llegó, en el futuro todo irá muy bien si no me pregunta sobre mi hermana, esto es a lo que Haymitch se refería; quieren conocerme, por desgracia no es algo que yo pueda evitar ni desviar.
No, no, no, a ustedes no, pero quizá a Cinna sí. Creo que no me estoy imaginando la tristeza que expresa su rostro.
-Se llama Prim, sólo tiene doce años y la amo más que a nada en el mundo.
El silencio era tan absoluto que no se oía ni un suspiro.
-¿Qué te dijo después de la cosecha?
Sé sincera, sé sincera. Trago saliva.
-Me pidió que intentase ganar como pudiera.
La audiencia está paralizada, pendiente de cada palabra.
-¿Y qué respondiste? -pregunta Caesar, con amabilidad, pero, en vez de sentirme arropada, noto que un frío glacial me recorre el cuerpo y que pongo los músculos en tensión, como antes de atrapar una presa. Cuando hablo, mi tono de voz parece haber bajado una octava.
-Le juré que lo haría.
-Seguro que sí -dice él, apretándome la mano. Entonces suena el zumbido-. Lo siento, nos hemos quedado sin tiempo. Te deseo la mejor de las suertes, Katniss Everdeen, tributo del Distrito 12.
Los aplausos continúan mucho después de sentarme. Miro a Cinna para que me tranquilice, y él levanta el pulgar para indicarme que todo ha ido bien.
Me alegro de que la entrevista no durara tanto y que Ceasar no profundizara en mas temas.
Me paso aturdida la primera parte de la entrevista de Peeta, aunque veo que tiene al público en sus manos desde el principio; los oigo reír y gritar. Está utilizando lo de ser el hijo del panadero para comparar a los tributos con los panes de sus distritos. Después cuenta una anécdota divertida sobre los peligros de las duchas del Capitolio.
-Dime, ¿todavía huelo a rosas? -le pregunta a Caesar, y después se pasan un rato olisqueándose por turnos, lo que hace que todos se partan de risa. Empiezo a recuperar la concentración cuando Caesar le pregunta si tiene una novia en casa.
Peeta vacila y después sacude la cabeza, aunque no muy convencido.
-¿Un chico guapo como tú? Tiene que haber una chica especial. Venga, ¿cómo se llama?
-Bueno, hay una chica -responde él, suspirando-. Llevo enamorado de ella desde que tengo uso de razón, pero estoy bastante seguro de que ella no sabía nada de mí hasta la cosecha.
La multitud expresa su simpatía: comprenden lo que es un amor no correspondido.
-¿Tiene a otro?
-No lo sé, aunque les gusta a muchos chicos."
Mi estomago gruñe y mi cara se enrojece, Peeta lo nota pero no hace ninguna broma ni se queja de los ruidos.
-¿Que te parece si nos tomamos un descanso para comer?
-Claro.
Nos levantamos para estirarnos, mis piernas hormiguean de tanto tiempo en estar en la misma posición. Volvemos a sentarnos para comer.
No tengo mucho en mi bolsa, algunas bayas comestibles y moras, y el queso que Prim me ha dejado en la bolsa.
Mientras me como algunas bayas junto con unos trocitos de queso, Peeta saca dos piezas de pan envueltas en una tela, me doy cuenta de que no tienen aspecto de estar viejos y rancios, de hecho parecen haber salido de horno apenas esta mañana.
Peeta capta mi mirada y comenta:
-Papá ha hecho pan de más para que yo pudiese comerlo fresco sin que mamá se diera cuenta, sus condiciones fueron que no se lo diga a mis hermanos, que le muestre buenos dibujos y cumplir mis obligaciones en la panaderia.
Veo que el pan tiene nueces y pasas, y se ve deliscioso.
-Te cambio la mitad del queso y las bayas por un pan.-propongo, su respuesta es rapida.
-Hecho
Parto el queso en dos y separo la mitad de las bayas, le doy su parte correspondiente a Peeta mientras que él me da un pan.
La convinacion del queso y el pan sabe bien, junto con el dulce sabor de las bayas, éstas son muy dulces en esta epoca del año, pero no tanto como las fresas... Amm, fresas. Oh no, lo olvide.
Me golpeo la frente con la palma de la mano, olvide pasar por las fresas del alcalde.
Peeta me observa con el ceño fruncido
-Lo siento, pero tengo que ir por algunas fresas, hoy es día de intercambio.- explico mientras me levanto.
-Claro, ¿Quieres que te acompañe?.- hace un ademan de levantarse pero lo detengo.
-No, mejor quedate aqui, no demorare, ire corriendo.
-Esta bien, aqui te espero.-contestó con una sorisa.
Tomo mi bolsa y salgo corriendo en direccion al fresal.
El trayecto fue muy rapido, solo me dedico a no chocar contra los arboles, al llegar guardo las fresas suficientes para el alcalde y vuelvo por donde vine.
Disminuyo la velocidad al aproximarme a donde Peeta, él esta en el mismo lugar de cuando lo deje, pero hay algo diferente, se ve nervioso.
-Hey
Se voltea a verme inmediatamente apenas escucha mi voz.
-No tardaste.
-Sí, te dije que no lo haria. ¿Sucede algo? Te ves nervioso.
-No, estoy bien, ¿Seguimos con la lectura? Te toca a ti.
-Creia que aun no se acababa el capitulo.
-No, ya lo terminamos.-su voz suena bastante rara, no me fio en lo que dice.
-Bueno, entoces seguire con el otro capitulo.-estoy por tomar el libro cuando Peeta me detiene, como si reordara algo.
-Tengo una mejor idea; yo leere el siguiente capitulo.
Algo oculta.
Me quedo quieta por un segundo, tal vez sea mas rapida que él y pueda tomar el libro primero. Pero subestimo mucho a Peeta, en el momento que agarro una de las orillas del libro, Peeta toma la otra orilla. Ambos forcejeamos hasta que el agarre Peeta se resbala, provocando que soltara el libro y que ambos caigamos en el suelo, con el libro en mis manos, lo abro enseguida en la parte en que nos quedamos.
-¡Espera, Katniss!.- exclama Peeta antes de que comience leer.- Antes de que veas lo que hay alli, promete que no te enojaras, ni gritaras, o comenzaras a dar golpes ni nada por el estilo, recuerda que lo vas a leer aun no ha sucedido.
-¿Y por qué razon tendria que...
-¡Solo prometelo!.-interrupe.
-Bien, lo prometo.-se tranquiliza, pero aun veo su cuerpo tenso.
Me acomodo en mi lugar y retomo la lectura.
"-Entonces te diré lo que tienes que hacer: gana y vuelve a casa. Así no podrá rechazarte, ¿eh? -lo anima Caesar.
-Creo que no funcionaría. Ganar... no ayudará, en mi caso.
-¿Por qué no? -pregunta Caesar, perplejo.
-Porque... -empieza a balbucear Peeta, ruborizándose-. Porque... ella está aquí conmigo."
Me quedo sin palabras, y siento mi cuerpo tenso.
-Katniss, recuerda que no te enojarias sin importar nada...
-No estoy enojada.- mi voz suena neutra.
-¿No?.-pregunta casi con alivio
-No.
Los siguientes cinco segundos son los mas rapidos de mi vida, no se como paso, pero, en un momento estaba sentada en el suelo y al siguiente estaba sobre Peeta, lanzando golpes directos a su cara, que él lograba evitar o desviar.
-¡Katniss, prometiste que no harias nada parecido a esto!
-¡Al diablo con mis promesas!.- estoy mas que enojada, estoy furiosa.
De pronto, Peeta toma mis manos y logra hacernos girar, de modo que ahora el esta encima de mi, con sus manos presionando mis muñecas, con la suficiente fuerza para que no se lebanten de la tierra, y sus rodillas privando mis piernas de poder patalear o dar patadas (?), dejandome inmovil contra la tierra y hojas secas.
En mi momento olvide a quien estoy enfrentando, Peeta quedo en segundo lugar en lucha, en la escuela, por detras de su hermano.
Lo unico que me queda es gritarle.
- ¡No tienes derecho a decir esas cosas! ¡Primero me ayudas dandome el pan, estabamos juntos en los entrenamientos y demas, despues pides entrenar en privado, y ahora estas enamorado de mi! ¡¿Que piensas que haces?! ¡¿Tus ganas de matarme son tan grandes que...
-¡Escuchame Katniss!.- me interrumpe.-¡Tienes que leer el siguiente capitulo para entender!
-¡¿Y como sé que no estas mientiendo, y que apenas me distraiga te escaparas para evitar la paliza de tu vida?!
-¡Por qué lo lei antes de que llegara! ¡Y no soy tan estupido como escapar, cuando tu tienes un arma, conoces el bosque como la palma de tu mano y eres considerablemente mas rapida que yo!
Guardamos silencio. Estoy segura de que él puede escuchar los latidos acelerados de mi corazo, o sentirlos a traves de mis muñecas. No dejamos de vernos directamente a los ojos hasta que niestra respiracion se calma.
-¿Podrias quitarte de encima para que pueda leer el condenado capitulo?
-Lo hare cuando me asegures que ya estas calmada y no intentaras golerme apenas me lebante.
-Estoy calmada, y lo ultimo depende de si estas o no diciendo la verdad.
Se aparta de mi y me ofrece una mano para lebantarme pero lo ignoro y me paro yo sola.
Hola, aquí esta el capitulo más esperado hasta ahora.
¿Qué les puedo decir?
Para mi la reacción de Katniss fue muy dulce ¿Ustedes qué creen? ¿Se me paso el azúcar y la miel?
Sinceramente creo que el lo que todos esperábamos.
Espero que lo hayan disfrutado leyendo tanto como yo al escribirlo.
No sé ustedes pero a mi me encanto la pelea de Katniss y Peeta al principio (cuando comienzan a gritarse) me recordó a los libros y sus peleas.
Sé lo pensaron cuando Peeta se sonroja; que esta pensando en la verdadera razón de sus acciones y va a confesarselo a Katniss, lo siento pero a éstos dos aun les queda mucho camino por delante -cuando escribí esa discusión una parte de mi me estaba pinchando con un palito y me preguntaba "¿Aquí Peeta va confesar sus sentimientos?" Y a cada rato me preguntaba y sugería donde podía poner la confesión, fue una gran tentación pero me contuve por el bien de la historia y del trama.-
No estoy segura si en sus "discursos" Peeta sonó como él, para mi fue bastante convincente.
Haré una pequeña modificación al capítulo 7 y 8, en esté ultimo ya lo hice, verán, en mi momento de emoción al escribir la historia no recordé algo muy importante; los futuros trágicos amantes del distrito 12 aún asistían a la escuela antes de ser tributos, fue un gran descuido de mi parte, no puedo hacer mucho (ya que tendría que reescribir los capítulos, y eso me da flojeraaa..,), entonces recordé algo que podría ser mi salvación; Katniss menciona que los domingos son día de descanso en todo el distrito, pero jamás dice nada de los sábados, por lo que yo creo que en los sábados el descanso es solo para las escuelas, entonces si haces cuentas eso les deja el fin de semana para andar de flojos (exactamente como en las escuelas modernas). Lo único que tengo que hacer es cambiar el que Prim haya ido a la escuela y Katniss no, que ésta misma especifique qué día de la semana es y ya en dos o tres capítulos más será lunes, ósea día de escuela, -antes que nada, aclaro que la historia comienza un sábado.-
¿Qué creen que sentirá ahora Katniss al ver a Peeta en los pasillos? ¿Piensan que hablaran durante ese pequeño periodo de clases o no se hablarán más que para ir al bosque a leer los libros?
A mi me gustaría que hubiera más interacción entre Peeta y Prim, no me mal entiendan, me refiero a que juntos ellos dos son muy divertidos, son la mejor combinación para pasar un buen rato entre risa; la inocencia infantil de Prim, (+) más la personalidad bromista y gentil de Peeta, (=) es igual al destrozo de los nervios de Katniss.
Ya saben...A Veces los niños pequeños pueden volverte loca(o) con sus preguntas y comentarios con doble sentido sin intención, créanme yo aun me acuerdo de las reacciones de mis hermanas mayores cuando les preguntaba si querían casarse con sus novios ya que "solo los que están casado se besan y se abrazan"... Okay, es broma, jamás les pregunte nada parecido, ellas ni siquiera tenían novios en ese entonces.
Haganme saber su opinión, (nah, de todos modos pondré bromas de Peeta y Prim, él y Katniss no tienen mucha madera para eso, lo digo por Katniss, Peeta es perfecto eso lo sabemos) me gusta leer lo que escriben ya que me recuerda que hay personas a las que les gusta esta historia, y que no dejan de leerla aunque quien escriba sea una niña de apenas 14 años y con algunos problemas mentales -no tan serios- ( aveces cuando digo eso me acuerdo del Gollum, el de
"mi precioso, mi precioso" (?), no importa mucho), creo que es lo que me motiva seguir escribiendo y actualizando.
(?) patalear y dar patadas, no se quejen si no tiene sentido, cuando son las tres de la mañana, tus tres hermanas mayores estan rocando (Dormimos en el mismo cuarto pero encamas diferentes), estas escuchando a Lorde y a Ed Sheeran, tienes 14 años, y te estas muriendo de sueño; nada tiene sentido,
Siento mucho si ven algo mala ortografia en el capitulo, lo he tenido que escribir en mi celular, y como escribo muy deprisa no me doy cuenta si escribi mal algo. Reesitare el capitulo en una computadora.
Esto es todo por el momento.
Gracias y hasta próxima.
Ciao!
