Nota: Aquí sigue el final del capitulo 4, con Hisoka y Kurapika hablando sobre los secretos que descubrieron.
Para quienes ya saben -o se imaginan- lo que esta por venir, les agradezco que siguieran la linea y espero que todo este giro de suspenso les haya gustado. ¡A leer!
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En el tren que los llevaría a la ciudad natal de Killua, observando atentamente el paisaje a través de las ventanas, Kurapika repetía una y otra vez una conversación en su cabeza, que jamás podría mencionarle a Gon. Esa charla delataría lo que sabía...de la Amenaza Zoldyck.
Evoco esa noche de casi una semana atrás, cuando se encontró con Hisoka en su cuarto para intercambiar las "novedades" que tenían para el otro. Ese había sido su trato, poco antes que el payaso decidiera conspirar en su contra.
- ¿Qué es lo interesante?- pregunto Kurapika en esa ocasión, fingiendo que se estaba impacientando para no dejarle ver a Hisoka que le asusto su mirada de loco.
- Me he enterado de un caso curioso entre los Zoldyck por boca de Illumi ayer. ¿Interesado?
Kurapika frunció el ceño cuando menciono al primogénito de esa maldita familia, sin conocerlo ya le tenía coraje, porque le complicaba sus planes a futuro. Con ese personaje corría el riesgo que Killua se enterara de todo y para peor, que Hisoka se quedase con más información que él. No podía confiarse de nada viniendo de esos dos, menos de Hisoka, que de fe ciega no le tenía nada. Sin embargo, Hisoka le había ofrecido una oportunidad y debía aceptarla, quisiera o no, era información.
- Dime.
Hisoka se sonrió.
- Bajo tierra, en las profundidades subterráneas de la Mansión Zoldyck, existe un contenedor de acero forjado rodeado de cámaras y obstáculos de paneles impenetrables, en el que los Zoldyck esconden a un ser bastante especial.
- Continua- Quería escucharlo todo, después decidiría si le estaba diciendo la verdad o no. Mientras tanto, no reaccionaria hasta saber lo último que Hisoka tenía para contarle.
- Lo llaman "la Amenaza". Es alguien poderoso, tanto que la familia de asesinos no puede contra él y decidieron encerrarlo en el secreto de su hogar, ya que supone un gran riesgo para quienes se le acercan. "Es un monstruo", en palabras de Illumi.
- ¿Cómo puede existir alguien así y nadie saberlo?
- Los Zoldyck son gente reservada y antisocial. ¿Guardar secretos, dices que no es posible? Mira donde estas parado- Kurapika apretó los puños, molesto. Si, él había logrado engañar a todos, pero eso no venía a comparación con lo que hablaban- Y la gente lo sabe, solo que ignoran el más pequeño detalle.
- ¿De qué hablas? No entiendo para dónde vas con esto.
- Pensé que te gustaría saber que ellos tienen a una bestia incontrolable, que supondría su perdición si alguien lo descubriera e intentara hacerse con ella, por ejemplo.
- ¿Quieres que me arriesgue? No sé si me estas mintiendo. La única manera de comprobarlo es yendo a la Mansión Zoldyck, bajar al subsuelo y encontrar a ese monstruo. No, gracias. La sola entrada, la Puerta de la Prueba, ya es un desafío para un hombre cuerdo.
- Te creí más osado...Igual, no es para desaprovechar.
- ¿Qué tanta seguridad poseen para mantener escondido algo así?
- Esta vigilado constantemente por cámaras de seguridad, con puertas inaccesibles a menos que tengas un código. No, debes tener ocho contraseñas distintas para entrar.
- ¿Ocho códigos? No me digas... ¿Tan protegido lo tienen? Es una locura.
- Es para evitar el más mínimo riesgo. El único que conoce los códigos es Silva Zoldyck, el patriarca de la familia, y un abuelo llamado Zero. Illumi dijo que su bisabuelo también tiene acceso.
- De por sí, es imposible.
- Tal vez...Pensé que podrías formular un plan acorde.
- ¿Estas bromeando? No juegues, Hisoka. Si tienen a una bestia tan peligrosa para ellos escondida bajo los cimientos, solo es cuestión de tiempo para que la desgracia los envuelva.
- ¿Vas a esperar?- inquirió, viéndolo dar media vuelta.
Kurapika volvió de sus pasos, suspirando.
- ¿Tengo oportunidad?
- Si, un día. El Día del Mes sin Dios.
- Por todos los cielos, ¿Crees en ese cuento de hadas?
- No. Pero Illumi si- Kurapika abrió mucho los ojos, anonado- ¿Ves? Es importante. El Día del Mes sin Dios es la única ocasión de cada año en que la Amenaza de los Zoldyck sale de su prisión. Créeme, vale la espera.
- ¿Dices que debo atacar ese día? No soy suicida, Hisoka. Si la bestia que tanto temen quiere ser libre van a estar más que atentos y dispuestos a acabar con cualquiera.
- Puede ser- Hisoka movió sus manos y en ellas apareció un manojo de cartas- ¿No quieres intentar?
- No, me abstendré- Odio su insinuación, que hiciera lo que estaba haciendo no significaba que tuviera intenciones de matarse con tantos riesgos innecesarios- ¿Para qué me has dicho esto, en primer lugar?
- Quería conocer tu opinión. Además, nuestro trato fue "intercambiar información". Te sirva o no, ahora sabes un poco más de los Zoldyck. Conoces su mayor miedo. ¿No es una ventaja?
Estaba por retirarse cuando recordó un cabo suelto y sus ojos volvieron a Hisoka.
- ¿Que quisiste decir con "todos lo saben, pero no prestan atención a los detalles"?
- Tu Lista Negra... ¿No te da una pista?
- En mi lista solo está el Genei Ryodan, mis datos más actualizados y los Zoldyck.
- Piénsalo. La gente común lo sabe, cualquiera que fue a esa región volcánica lo sabe. Te daré una pista- Sonrió siniestramente al verlo desorientado- Cinco.
- ¿Qué?- Si se trataba de un juego, adivinaba que Hisoka se estaba divirtiendo a costa suya y lo odiaba.
- Cinco- Hisoka mostró la cara de sus cartas, las tradicionales del juego. Trébol, Diamante, Corazón y Espada. Todas eran la carta mayor, excepto una: el Joker.
Kurapika vio esto y lo interrelacionó con su charla. ¿Cuatro cartas del mismo manojo y una excluyente? ¿Qué relación tenían los Zoldyck con...? ¡…Sí, por supuesto! Kurapika se sorprendió de no darse cuenta antes. El Trébol era Kalluto, el Diamante era el hacker del que oyó hablar, Milluki, el Corazón era Killua e Illumi la carta Espada. Y quedaba... Una quinta carta. ¡El quinto hermano Zoldyck! ¡Él era el Joker!
En la fotografía que todavía conservaba, el quinto hijo de la familia le daba la espalda a la cámara, mostrando un largo cabello negro. No se trataba de Illumi, porque allí era más mayor, ni tampoco de Kalluto, porque este lucia kimonos exclusivamente. Milluki mucho menos, por como escucho a Killua describirlo como gordinflón desde su nacimiento. El hermano faltante era del que Hisoka estaba hablando.
Un momento. ¿Eso significaba que...?
- ¿La Amenaza Zoldyck...es un Zoldyck?
- Nació en la cuna de los Zoldyck y tiene su sangre, sin embargo, no saben de dónde viene. La naturaleza de sus poderes y el misterio que le rodea es de lo más preocupante para ellos.
- Me estás diciendo... ¿Que el hijo menor de esa familia es un peligro para ellos? ¿De qué modo, si se puede saber?
- Illumi fue reservado al respecto. No me dijo mucho más, solo que tiene "un poder maravilloso y terrorífico".
Kurapika trago seco.
¿La Amenaza de los Zoldyck era un niño? No debería tener más que la edad de Killua y si su propia familia lo rechazaba, debía ser un gran problema. ¿Podía ser esa su oportunidad?
Medito toda la noche sobre esta cuestión hasta que decidió que no, era muy arriesgado y tampoco quería comprometerse a algo tan surrealista. Es decir, si podía cruzar la Puerta de la Prueba y avanzar hasta la mansión, cuidándose de los guardias y servidumbre que seguro habrían de tener, y por milagro conseguía llegar a la base subterránea, no tenía forma de abrir las puertas aseguradas con código - Ni idea de cómo conseguir las ocho contraseñas- y si las destrozaba una a una, lo atraparían antes de llegar a la tercera.
Más aún, si alcanzaba su meta. ¿Qué haría? ¿Con que se encontraría? ¿Y si esa Amenaza lo tomaba como intruso, como enemigo y lo atacaba? No sabía de su habilidad, de su poder "maravilloso y terrorífico", tampoco como defenderse ante él. Por muy poco probable que fuera, hallar a la Amenaza de los Zoldyck era más iluso que entrar a la propiedad de esos genocidas.
Sin tomarle mucha importancia, Kurapika opto dejar el asunto. Viera por donde viera, era imposible.
A pesar de su decisión, la pregunta persistía en su mente.
¿Quién sería la Amenaza de los Zoldyck?
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Parpadeando, unos bonitos ojos azules se enfocaron para indagar a su alrededor. ¿Era idea suya o abrieron la puerta? Con pereza, se sobo la cara y sentó en el suelo alfombrado.
- ¿A qué juego podría jugar hoy?- se preguntó, con un dedo en la barbilla. Era mejor hablar sola que lidiar con ese silencio infinito, porque ni las cámaras que le espiaban todo el día le respondían. Aun teniendo audio, nadie quería decirle nada.
Jugo con sus dedos un rato hasta que se aburrió y miro su colección de muñecos de felpa.
- Jugare con el señor búfalo- celebro, parándose para agarrar un peluche con forma de búfalo fucsia. Sonrió y lo estrujo contra su pecho.
- ¿No prefieres jugar con el señor gato?
Una voz que no era la suya rompió el silencio. Una voz que ella recordaba muy bien, en lo más recóndito de su memoria cuando quería consuelo. Lentamente se dio la vuelta, temiendo que se tratase de un engaño de su mente, y lo vio.
Killua le sonrió.
- He...Her...- balbuceo, atónita. Tiro el peluche y corrió hacia esa imagen tan querida- ¡Hermano!
A Killua le fascino que lo reconociera y que tuviera los mismos ánimos de siempre. Abrió los brazos y recibió todo el peso de su hermana menor en un fuerte abrazo, escuchando la mejor bienvenida. Su grito de felicidad.
- Alluka, me gusta volver a verte.
- Yo igual- Ella levanto la cara de su pecho y lo miro con ojos radiantes- ¡Viniste antes! Mi cumpleaños es en dos días.
- Estaba preocupado porque estuvieras tan sola aquí abajo- dijo el albino, acariciándole la cabeza, un gesto que ella adoraba- ¿Estas bien?
- Sí- Killua toco su vincha de dibujos animados, jugando. Le gustaba su corte al estilo cleopatra, también el hecho que hubiera crecido un poco más. Se veía como una niña fresca y llena de energía. Ella le devolvió su atenta mirada y lo reflejo con sus grandes ojos, brillantes de cariño- ¿Te quedaras, hermano?
- Por supuesto, hoy jugare contigo- sonrió. Ella dio un grito de alegría incontenible y el la volvía a abrazar, mirando de reojo las múltiples cámaras que los grababan. Siempre espiándola, siempre limitando sus pasos...- Vamos, cuéntame que has hecho.
- Milluki dejo una de sus muñecas aquí cuando estuvo la última vez- informo Alluka, yendo a traer una muñeca versión Barbie exótica y protuberante- No sé si lo hizo por accidente o trataba de decirme algo...- Alluka puso mirada inquisitiva, estaba acostumbrada a otra clase de juguetes para que esa muñeca le fuera extremadamente rara.
- Seguro lo dejo, sabes que está obsesionado con sus figuras de acción.
- Hermano.
- ¿Si?
- Algún día, ¿Podre ser como esta muñeca?- Se la enseño y el, nada más al verla, la odio. Se la arrebato de las manos, fue a una esquina y la piso para desmembrarla sin piedad- ¡Hermano! ¿Porque matas a mis juguetes?
- ¡Más le vale a Milluki no volver a traer mercancía como esa a esta habitación!- Killua dejo de disimular y miro a la cámara filmadora con odio puro- ¡Estúpido Cerdo, le corrompes la mente!
Alluka fue a auxiliar a la muñeca con ojos de pena. Su hermano mayor se dio cuenta y la tomo de los hombros, apartándola de esa figura pudrecerebros.
- ¡No necesitas ser nadie más que tú! Esas muñecas sonsas no te deben molestar. Tú eres la muñeca más bonita de esta habitación.
Alluka le quedo viendo. Después, sus labios se curvaron en una sonrisa que le llego hasta las orejas.
- ¡Hermano!- Salto sobre él, abrazándolo con fuerza- ¿Lo dices de verdad? ¿Soy bonita?
- Claro, sabes que no miento.
Ella no dejo de sonreír el resto de la tarde que su hermano se quedó a jugar.
Alluka Zoldyck, apodada por su familia como "la Amenaza", sintió la felicidad de todo un año al estar junto a su querido hermano, compartiendo los juegos que le gustaban.
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Si, en esta historia, Alluka es mujer. Sé muy bien que originalmente es hombre, un hombre que piensa y actúa como una chica (Y que su apariencia deja las dudas a la vista) pero en mi opinión, si se considera a sí mismo una chica, lo más justo es que sea una chica en este fic.
Para evitar confusiones, aquí Alluka es mujer y punto.
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