Capítulo 10.

Todo mejora con el tiempo.

Después de esa tarde en el parque Edward y yo no volvimos a ser los mismos, pensé sonriendo.

-Bella dime de nuevo como fue que le contaron a los chicos sobre que estabas de regreso –dijo mi papá.

-FLASHBACK-

-Edward creo que es momento de llamar a los chicos –dije después de separarnos de ese beso que me supo a gloria.

-Yo también lo creo, aunque no te la dejaran nada fácil mi amor –dijo riendo.

-Bueno, ¿los llamas tú o los llamo yo? –dije con una sonrisa.

-Yo lo hago –sacó su teléfono y marco el número de Alice, esperamos unos segundos y contesto.

-Cállate Emmett no ves que no me dejas escuchar lo que Ed quiere decir-Edward y yo no aguantamos la risa- ahora si, disculpa Ed es que el bruto de Emmett no se queda tranquilo porque Rose está usando una falda y no deja hablar sobre ello, hombres… En fin, ¿para qué me llamabas?

-Bueno Alice, ¿esta Jasper ahí también? –pregunto mi amor curioso.

-Claro, ya te pongo en altavoz esperamos un segundo y luego- ahora sí, habla.

-Bueno verán les tengo una hermosa sorpresa, sé que los alegrara mucho –dijo mientras tomaba mi mano.

-Por Dios Edward, al menos de que tengas a Bella contigo no creo que existan mejores sorpresa –dijo Rose con un tono triste en su voz y todos los demás la secundaron; Edward profirió una risita por lo bajo solo para que no lo escucharan y siguió- Vamos chicos se que esta les agradara mucho, tanto que estoy 100% seguro, ¿qué dicen?

-Como digas ¿dónde nos vemos? –esta vez fue Jasper en preguntar.

-Nos vemos en mi casa en media hora y prepárense psicológicamente para lo que les espera –dijo riendo a carcajada.

-Que gracioso Edward, allí nos veremos, adiós –y dicho esto Alice cortó la llamada.

Edward y yo nos pusimos de pie y nos montamos en su volvo, 20 min después ya habíamos llegado y nos dispusimos a preparar todo.

Ni Esme ni Carlisle estaban en casa así que también sería una sorpresa para ellos.

Cuando ya estábamos terminando todo escuchamos que llamaban a la puerta lo que significaba que ya los chicos habían llegado, me fui corriendo escaleras arriba y Edward fue a abrirles.

-Muy bien hermano ya estamos aquí, ¿cuál es esa sorpresa? Estoy ansioso –decía Emmett como niño con regalo nuevo, tan típico en él.

-Primero chicos quiero que pasen a la sala y se coloquen las respectivas vendas que están allí.

Todos pasaron e hicieron lo que Edward les pidió sin reprochar, eso sí que era raro.

-Ahora no pueden quitarse sus vendas hasta que logren adivinar su sorpresa –dijo Edward riendo.

-Espera –hablo Alice- ¿cómo será esto? ¿Tú nos describirás la sorpresa para que podamos adivinar o qué?

-La sorpresa la pasare por enfrente de cada uno de ustedes, pueden tocar, oler y hasta probar –a esto último arrugue la cara, ya imaginaba a Emmett pasando la lengua por mi brazo pensando que la sorpresa era comida- Pero si son rápidos no creo que sea necesario lo de probar, ¿listos?

-¡Sí! –respondieron todos.

Edward me hizo señas para que bajara y así lo hice, lo más silenciosa posible, Alice ya estaba desesperándose porque su tacón se movía impaciente contra el piso.

-Por cierto –dijo Edward- Si saben cuál es su sorpresa no pueden decirla hasta que yo diga que pueden, ¿Entendieron?

-Si Edward por Dios no somos bebés, ahora la sorpresa por favor –dijo Alice impaciente.

El primero fue Emmett, me pare frente a él y sus manos fueron a mi cabeza, luego mis brazos y probó mi brazo ewwww asqueroso, en fin pude ver como se formaba una "O" en su boca a causa del asombro y Edward le recordó que no podía decir nada.

La siguiente fue Rose, ella simplemente se puso de pie estiro su mano hasta chocar con mi hombro, al parecer eso fue suficiente porque se sentó en su silla frunciendo el ceño.

El próximo en adivinar fue Jasper, él solo aspiro y tomó asiento pero en su rostro había una sonrisa.

Y la última y por la que más temía, Alice, ella era tan intuitiva que me extrañaba que no supiera de que se trataba esto, Edward le dijo que podía ponerse de pie y así lo hizo pero al verla allí, tratando de adivinar no lo soporte, había extrañado mucho a mi mejor amiga y la abrace, ella se tensó al instante y luego correspondió mi abrazo, no me separe de ella hasta que sentí unas lágrimas traicioneras por partes de ambas, ella se sentó y se escuchó la voz de Edward.

-Si no me equivoco los cuatro han adivinado de que se trata la sorpresa, solo para estar seguros díganla al mismo tiempo.

Se hizo un silencio y yo ya estaba preocupándome, debían estar muy molestos.

-Bella –dijeron entonces todos mientras se quitaban las vendas de los ojos.

Yo solo pude sonreír cuando sentí que me asfixiaban, después de esto vendrían los gritos y demás pero en ese momento entraron Esme y Carlisle.

-¿Qué es todo este alboroto chicos? –dijeron.

Todos se movieron de su lugar dejándome al descubierto y Esme corrió a abrazarme.

-Oh mi niña, no sabes cuánto te he extrañado –decía en ese abrazo tan maternal que me hacía tanta falta.

Luego de eso todos pasamos a la parte rasera de la casa y les conté lo mismo que le había contado a Edward en el hotel.

-FIN FLASHBACK-

-Lo demás ya lo sabes Charlie –dijimos todos entre risas.

Pues sí, un mes después de todo lo sucedido estábamos reunidos en mi casa, haciendo una barbacoa en familia y para sorpresa de todos, Charlie estaba hablando con una mujer, Sue es su nombre y aunque él dice que no pasa nada entre ellos yo sé que poco a poco él va a poder rehacer su vida y tal vez ser feliz de nuevo, por lo pronto Alice y Jasper se comprometieron una semana después de mi llegada.

-Oh y recuerdan cuando Alice y Jasper se comprometieron, eso fue lo más adorable –dije con cara soñadora.

Todos comenzaron a reír y pensé que era por mí pero luego entendí que era por Edward, ¿me estaba perdiendo de algún chiste privado?

-¿Qué pasa chicos? –dije extrañada.

Edward se tensó y ya esto a mí me estaba preocupando, él delicadamente me aparto de su lado y se puso de pie a mi lado, estiro su mano para que la tomara.

Todos observaban con una cara de enamorados, casa quien con su pareja y yo no entendía nada.

Edward y yo nos alejamos agarrados de la mano hasta adentrarnos en el bosque donde pude ver a unos pasos de donde nos encontrábamos que había una mesa con velas y flores, de verdad se veía asombroso, el lugar respiraba paz, tranquilidad, todo lo que me había rodeado estando con él.

Lo mire como preguntando algo con mi mirada pero el solo sonrío y me guio hasta la mesa, nos sentamos y el comenzó a hablar.

-Sé que debería esperar a la cena que íbamos a tener aquí y todo eso pero mi amor no puedo seguir esperando porque no sabes lo feliz que soy de tenerte aquí conmigo, juntos hemos pasado por muchas cosas, buenas y malas pero lo importante es que lo logramos superar y seguimos adelante –hizo una pausa para tomar aire y observe como se levantó de la silla un tanto nervioso- Yo no había sido tan feliz y tan triste a la vez como cuando me di cuenta de mis sentimientos hacia ti y saber que eran correspondidos pero ahora que todo está aclarado –dijo mientras se arrodillaba a mi lado y yo no podía creer lo que estaba viendo- Por eso mi amor y por lo que nos queda por vivir quería saber … ¿Me harías el honor de ser mi esposa?

No podía contener las lágrimas de felicidad, todo era tan irreal, el lugar, el ambiente de paz y él, como siempre lo soñé, me tire al piso junto a él y lo bese como nunca lo había hecho en mi vida, dándole a entender mis sentimientos por él, al separarnos él fue el primero en hablar.

-¿Eso es un sí?

-¿Tú qué crees? –respondí yo para darle otro beso este un poco más corto que el otro.

Inmediatamente coloco el anillo en mi dedo y juntos fuimos de regreso a donde estaban todos, mi cara de emoción no la podía quitar y es que nada me hacía más feliz que estar comprometida con Edward, al vernos llegar todas las mujeres fueron corriendo a mi lado y me felicitaron al parecer todos sabían sobre esto menos yo. Luego de tantos besos y abrazos fui hasta donde estaba sentado Charlie, realmente me importaba lo que él pensara.

Al llegar a su lado solo observe una genuina sonrisa en su rostro y yo sabia que de ahora en adelante todo iba a estar más que bien.