10. Décimo Vongola.
— ¡Reborn, lo que dijiste allá no tiene sentido! —se quejó Tsuna dando vueltas por la habitación que les brindaron a todos para poder hablar.
—Deja de quejarte, Inútil- Tsuna. —lo golpeó en el rostro, buscando que reaccionara. —Es la única manera que nos dejen quedarnos aquí.
— ¡Tal vez debemos ir a Namimori!
—Namimori ya no existe. —replicó el arcobaleno, quedándose en silencio unos segundos después para que cada guardián procesara lo dicho. — ¿Creyeron acaso que un pueblo tan pequeño seguiría existiendo después de casi cinco siglos? —preguntó, negando con la cabeza. —Le pregunté a ese tal Aizawa, él lo investigo pero Namimori fue destruida tiempo atrás por una pelea entre los villanos y héroes. Arrasaron con toda la pequeña ciudad.
—Entonces…
—No tenemos lugar a donde ir, hasta que pueda ponerme en contacto con los Vongola… o con algún arcobaleno. —explicó, serio. —Si ese villano es tan fuerte como dicen, quizás supere a Byakuran, tenemos que mantenernos en un perfil bajo y, aunque no me guste, en una zona de protección. Nadie nos ofrecerá ayuda como ellos.
—Reborn…
—Escucha, Tsuna, es nuestra única opción.
El chico del cielo miró a sus guardianes, Gokudera sostenía a Lambo en brazos que se quedó dormido después de todo el rato jugando con Aizawa. La Tormenta lo miraba apacible, diciéndole que lo apoyaría en cualquier decisión que tomara; y no era el único, Yamamoto de igual forma le sonreía, calmado, relajándolo como la lluvia que se llevaba todo; Ryohei tenía alzado un puño dándole ánimos para tomar la decisión, Chrome y Hibari, más reservados, esperaban cualquier decisión. Incluso Hibari que no parecía estar todo de acuerdo, se mantuvo al margen, y cuando sus miradas se cruzaron notó que se lo estaba dejando a él también.
—Aunque nos quedemos, ¿qué nos dice que van a aceptarnos? —dijo Tsuna, preocupado. —Viste como reaccionaron ante tu propuesta, fue un rotundo no en la cara de ellos.
—Ese va a hacer tu trabajo, Tsuna. Los tienes que convencer. —explicó Reborn.
— ¡No, no, no! ¿Por qué no lo haces tú? —preguntó angustiado. — ¡Ellos te escuchan a ti!
— ¿Crees que van a escuchar a un bebé? —comentó Reborn, fingiendo inocencia. —Yo ya te di la idea, Inútil-Tsuna, es el deber del jefe efectuarla.
— ¡Hiii, me duele! —se quejó de inmediato, sintiendo como le aplicaba la llave en el suelo.
—Que estemos en el futuro no significa que dejé de ser tu tutor. —reprochó Reborn, haciendo más firme el agarre.
— ¡De acuerdo, de acuerdo, lo haré! —lloró incontrolable, retorciéndose en el suelo.
—Espero que lo hagas bien, y no lo eches a perder.
— ¡No lo haré! —reprochó sobándose el brazo. —O eso espero…—pensó decaído.
Una vez que volvieron a la sala de Nezu, con todos los demás, Tsuna se paró en medio, totalmente nervioso de que decir. Reborn iba en su hombro, amenazándolo de vez en cuando de no girar sobre sus pies o le mostraría sus fotos y calificaciones vergonzosas a Kyoko.
— ¿Dónde están los demás? —preguntó Vlad, con ceño fruncido.
—Se quedaron en la habitación otorgada. —respondió All Might. Ahora que miraba bien a ese chico, sin todos los demás rodeándolo, parecía demasiado normal. ¿Qué estaba haciendo con ellos? Aunque según Aizawa, tenía mucho potencial. — ¿Eres su representante?
—N-No, ¡ay! —Reborn lo tomó por la oreja, halándolo. — ¡Sí, sí lo soy!
—Comienza entonces.
Tsuna se paró derecho, sin saber muy bien que postura tomar, es decir, en la escuela le enseñaron a exponer en clase pero realmente nunca fue bueno para eso. No sabía muy bien como hablar en publico y se ponía absurdamente nervioso; además, en esta ocasión no se trataba de hablar sobre las causas de las guerras o la economía, se trataba de mantener a salvo a sus amigos.
—M-Mi nombre es Sawada Tsunayoshi. —tartamudeó, mordiéndose la lengua y mirando al suelo. Reborn lo sintió temblar, quizás aquello no había sido la mejor idea. —Ha… Hace un año, este bebé llegó a mi puerta, diciéndome que yo era el elegido para ser el décimo candidato a jefe de…
— ¡Tsuna!
Se calló se inmediato, mirando a su tutor. El arcobaleno no parecía de acuerdo en decir a donde pertenecía la familia Vongola, no obstante, ¿qué sentido tenía mentirle a las personas que los estaban ayudando? Si era contraproducente o no, lo averiguaría ahí mismo.
— ¿A jefe de qué? —lo incitó a continuar Nezu.
—A jefe de la familia Vongola, perteneciente a la mafia italiana.
— ¿Mafia? —murmuraron todos. — ¿Por qué un bebé te diría algo así? ¿Tiene sentido lo que nos estás diciendo? ¡Te estaba tomando el pelo!
Tsuna escuchó las preguntas sobreponerse unas a otras, exclamaciones incrédulas de los adultos. Por supuesto, sonaba muy tonto, él al principio de todo lo creyó de igual forma. Reborn estuvo a punto de disparar al techo para callarlos a todos.
— ¡Déjenme terminar! —gritó lo suficientemente alto para callarlos, de igual forma ya no estaba mirando al suelo, miraba al frente, en dirección a cada uno de ellos. Reborn sonrió, al fin lo había entendido.
Era la única oportunidad que tenían si querían volver al pasado.
— ¡Sé que suena increíble, sacado de una fantasía! —continuó haciendo ademanes con las manos, visiblemente preocupado. —No es una tontería, ha sido un año de mi vida. He luchado un montón de veces, defendiendo algo a lo que yo no quería pertenecer; ustedes son héroes, les gusta pelear para defender a los ciudadanos, lo hacen porque les agrada.
—Si no te agradaba, ¿por qué lo hiciste? —cuestionó Midnight.
— ¡No tuve opción de elegir! —explicó, suspirando. —Cuando menos me di cuenta fui arrojado a Kokuyo Land, para salvar a mis amigos. Era eso o quedarme sentado viendo como acababan con ellos uno a uno, incluso Gokudera-kun y Hibari-san pagaron muchas consecuencias por ello. Luego, vino la batalla por los anillos, tampoco quería luchar en ella e igualmente no tuve elección.
— ¿Quieres que nos compadezcamos de ti? —preguntó Vlad.
—Si es lo que falta para salvar a mis amigos, sí. —soltó de pronto, dando unos pasos al frente. —Nosotros no somos de este tiempo, ¡viajamos quinientos años en el futuro! No tenemos idea de como movernos, tampoco contamos con un lugar a cual regresar. Namimori fue destruida, nuestro hogar. Y lo peor de todo, es que nos busca un villano quién sabe para qué.
—Es por eso que los queremos…
— ¡No va a funcionar! —calló de pronto a Nezu. —Si él es del décimo quinto jefe Vongola, quiero averiguar qué paso con la Vongola que yo conocía. Saber si él… es mi descendiente.
—Tsuna…—pensó Reborn, preocupado.
—Incluso si nos vamos, no es seguro para Chrome.
— ¿De qué estás hablando?
—Chrome puede crear ilusiones. —comentó, cerrando los ojos con fuerza. —Pero no es ella quien las crea, Chrome es un recipiente.
— ¿Un recipiente, de qué?
—De Mukuro. —sintió un escalofrío cuando pronunció su nombre, no obstante, lo dejó pasar. —Si Mukuro fue capaz de atravesar tiempo y espacio, entonces… quizás podamos usarlo para obtener algunas respuestas. Si nos vamos, tal vez le sea más complicado viajar.
—Si atraviesa tiempo y espacio, ¿no podrá atravesar un continente o dos? —preguntó Present Mic.
—Por favor. Dejen que mis amigos y yo nos quedemos. —pidió Tsuna, haciendo una reverencia, dejando que Reborn bajara al suelo. —Sé que nuestra presentación los hace dudar, pero nosotras tampoco entendemos del todo como fue capaz de borrar por momentos nuestra memoria e implantarnos una ilusión, un recuerdo de que pertenecíamos aquí.
—Lo que estás diciendo tal vez tenga sentido pero…
—No quisimos lastimar a Kacchan-san. —dijo Tsuna, recordando el apodo de Deku pues no recordaba su nombre. —Hibari-san tenía algo en el cuello, era un dispositivo raro, eso pudo influir en él. Y al quitarlo, este se desvaneció como la niebla.
—Si los dejamos quedarse… esos anillos que ustedes tienen, deben ser resguardados. —comentó Nezu.
Tsuna se llevó una mano al cuello, pasando saliva. Miró a Reborn, en su rostro aparecía un absoluto no; y tenía razón, ¿darles la única arma que ellos tenían para defenderse? ¿qué tanto estaban pidiendo que confiaran en ellos? Además, si algo llegaba a salir mal y él no podía salvar a sus amigos, se culparía para siempre.
—Es algo que no puedo ceder. —murmuró, negando con la cabeza. Sintió entonces, que Primo hubiese dicho lo mismo. —Ustedes son increíbles, tienen poderes grandiosos y son capaces de enfrentarse con cualquier villano por esa cualidad… pero nosotros, no tenemos algo como eso.
— ¿Qué dices?
—Darles los anillos Vongola, es darle la oportunidad a ese tal All for One de atraparnos y matarnos. No hay forma que yo pueda estar tranquilo si no sé que puedo proteger a mis amigos.
—Joven…—All Might se puso de pie en cuanto el bebé se subió de nuevo al hombro del chico. De alguna u otra forma, podía entender como se sentía y no parecía ser el único, ese muchacho tan escuálido y con poca confianza en su voz, había captado la atención de cada uno de los presentes, incluido el gruñón de Aizawa.
Quizás fuera porque le recordaba al joven Midoriya. No, definitivamente era por el aura que emanaba de sí ese niño, una que lograba armonizar con todas las demás.
—No te vayas, joven. —pidió, saliendo de su silla para alcanzarlo. Tsuna acababa de llegar a la puerta.
— ¿Eh?
—Nezu, me haré responsable de ellos. —dijo con firmeza, dejando su lado intimidante de super héroe para volver a su estado natural.
— ¡Hiiiiiiii! ¡Se esta desinflando! —chilló Tsuna en su mente, lleno de pánico.
—All Might, no puedes…
—Tenemos que protegerlos. —se metió Aizawa, antes de que el rubio pudiera hablar. —Si los dejamos marchar ahora, puede ser un error, tal vez All for One quería eso; de esa manera podía atraparlos más fácilmente.
—Estamos poniendo en riesgo a todos nuestros estudiantes.
—Si no somos capaces de protegerlos a ellos también, no tenemos derecho a llamarnos héroes. —soltó Vlad, cruzado de brazos. —Estoy a favor del chico llorón.
—N-No tenía que decirlo de esa forma…—pensó Tsuna, decaído.
— ¿Y cómo los introduciremos a la escuela así sin más? —preguntó Midnight. —Los medios de comunicación no nos dejaran en paz.
—Eso es fácil de resolver. —sonrió Present Mic. —Déjenmelo a mí.
Tsuna miró a Reborn, él le devolvió la sonrisa. All Might se giró a él, intentando decirle que todo saldría bien, no obstante, al ver ese gesto supo de inmediato que ese chico ya tenía un tutor al cual seguir. Y uno muy bueno al parecer.
—.—.—.—.—
— ¡Déjame en paz, idiota! —se quejó Bakugou, al ver que Kirishima lo seguía. Él como siempre lo ignoró y se sentó a su lado.
—Por eso no tienes amigos, Bakugou. —suspiró él. —Debes integrarte con los demás.
— ¡Muérete!
— ¿No estás emocionado? —comentó, mirando a la gente que comenzaba a llegar del otro lado. —Si esos chicos son aceptados, podrás pedirle la revancha a ese tal Hibari, aunque ahora de manera más cuidadosa.
—Ese idiota me las pagara. —bufó molesto.
—Yo quiero ver a Ryohei, realmente es sorprendente con su llama del sol. Quiero ver que es capaz de hacer.
—Todos y cada uno de ustedes deben pasar el examen que haremos. —explicó Nezu, serio. En los vestidores se encontraban los Vongola, con la ropa que llevaron aquel día que llegaron al futuro.—De lo contrario, ninguno será aceptado.
—Antes de eso, tomen. —dijo Reborn, ofreciéndoles unos trajes. —León lo hizo de nuevo ayer.
Tsuna sonrió, afirmando con la cabeza. Era un conjunto deportivo similar al de UA, quizás por la rivalidad que quería desarrollar Reborn con ellos; no obstante, sus trajes eran de color negro, con los bordes de distinto color, cada uno del color perteneciente a su llama. Y con el escudo Vongola en la parte de atrás, al igual que uno más pequeño en la parte de enfrente.
—Parecemos motociclistas de los años setenta, haha. —comentó Yamamoto. Gokudera a su lado también parecía muy feliz al respecto.
—Tsuna, toma esto. —continuó Reborn. —León fabricó otros antes de hacer los trajes, así que ha terminado muy cansado.
El Décimo Vongola tomó los audífonos que le ofreció, idénticos a los dados por Giannini y mejorados por Spanner. Servían igual.
—Gracias, León, descansa. —sonrió, acariciando al camaleón.
—Lucen increíbles, jóvenes. —dijo All Might, enseñando el pulgar. —Den lo mejor de ustedes.
— ¡Por supuesto! —respondieron a coro, Ryohei, Yamamoto y Tsuna, más calmado.
— ¡Lambo-san quiere salir a jugar con su nuevo traje! —gritó el bovino, queriendo correr.
— ¿Es necesario traer a la vaca estúpida? —reprochó Gokudera.
—Bueno… ellos dijeron que todos. —murmuró Tsuna. —No importa, Lambo solo tiene que pasar corriendo a la línea de meta, de esta manera saldrá ileso.
— ¡Yo lo llevaré, Sawada! —gritó Ryohei, tomándolo. — ¡Irá con Kangaryuu en su bolso, por lo que no deberá haber problema!
— ¡Lambo-san será un canguro también! —y comenzó a brincar.
—Es nuestra única oportunidad, chicos. —dijo Tsuna. —Hay que hacerlo.
— ¡También hay que hacer nuestro circulo! —animó Yamamoto, tomando a Lambo del suelo y acercándose a los demás. Hibari se salió de una vez, harto de ellos, mientras que Chrome negó con la cabeza.
— ¡Vongola fight!
En las gradas, Deku miraba totalmente concentrado a los chicos en el estadio, con libreta en mano, sabia que eso sería importante. Ver la habilidad de cada uno de ellos que no se vio en el combate, ¡estaba ansioso!
Y no era el único, en la guarida de los villanos, Kurogiri y los demás observaban la televisión con curiosidad. Esos Vongola de los que tanto les estuvieron hablando, los héroes habían sido tan estúpidos para revelarles sus habilidades.
Nota: Hice algunas pequeñas modificaciones en el capitulo 8 y 9, sobre All for One, dado a que no iba muy adelantada en el manga, apenas tuve tiempo de volverlo a leer y pues él está encarcelado luego de su batalla decisiva con All Might. No se preocupen, no altera mucho la trama que ya llevaba, pero pueden o no leerlo. Sólo aclaré un poco el por qué es raro que él hable si está preso, aunque no di muchas explicaciones, eso se irá resolviendo mucho después.
Me hicieron algunas preguntas que aclararé:
1. Efectivamente son casi cinco siglos los que han pasado desde el presente de khr y el futuro de bnha.
2. ¿Los personajes del bnha usarán llamas? Es una respuesta que se aclarará dados los capítulos, aún no puedo decirlo ;)
