(N/a): ¡Entren y toquen! ¡Escuchen a la banda! Con trompetas y tambores, ven hoy, ven ya. Salten, griten, corran. Todos juntos vamos a darle alegría, alegría al corazón. ¿Saben por qué? TANANAAAAAAAAAN (suenan tambores). Por queeeee: ESTOY DE VUELTA. XD
Bueno, se bien que me retrasé dos semanas y lo lamento, pero aquí estoy de vuelta por que: ¡Nunca lograrán callarme! También les pedí que hicieran todo eso por que los necesito bien alegres para que luego me digan si este capítulo conseguía cambiar su estado de animo en un giro de 180º dos veces :D Contestando reviews: Noemi-prosopon: Me alegra que te alegre lo que comenzó en el fic, y vos te alegras de que yo me alegre ¿no? Bueno, primero me sorprende que tanto te recuerda a vos Jazmín. Los viejos de esos dos tienen muuuuucho sentido del humor. Imagine perfectamente que ibas a coincidir con Jazmín, pero la verdad es que fue lo más lógico que se lo ocurrió en el momento, sigue siendo excusa y él no le exige lo mismo, es más bien como que trata de comprender por que no se siente igual. Ahora verás bien el trauma de Jazmín que no la deja decir te amo a alguien (que no sea Seba, aunque igual nunca se lo dice así).
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10-Obsesión y locura.
Hikaru pov:
Me sentí un asco. Primero arruino todo con medalla de oro por no entender que algo como el amor no es tan fácil de sentir, y ahora a ella se la llevaban por que yo la deje sola en medio de la nada a las once de la noche. Por mucho que me pegara en la cabeza tuve que entender que no iba a cambiar nada, si no que debía correr más rápido marcando con mi celular el número de Kaoru. ¡Dargh! No podía imaginar como iba a articular palabra si no lograba sacarme este sabor de mierda de mi boca. Ya dije, ¡Me sentía un asco! Me gustaría que apenas la rescatará, ella misma me metiera en una bolsa negra y me tirara entre la basura.
-¿Qué pasó?- contestó Kaoru, si Jazmín no lo hacía, seguro Kaoru si, y después de haberme molido a golpes.
-Kaoru, secuestraron a Jazmín. Llama ya a la policía, está en su casa-.
-Si, y-ya voy-tardo en reaccionar, no me sorprende.
Ya está, ahora solamente tenía que seguir corriendo, por suerte íbamos a su casa antes de que me mandara semejante boludez. Ahora estaba cerca, aunque no sé como conseguí una velocidad que me dejó llegar a la esquina en la que doblaba antes de darme cuenta siquiera. Pero esta misma velocidad me ayudo a abrir la puerta cuando llegue, aunque de hecho no estaba trancada, la hubiera roto si no.
Al entrar, cualquiera podría decir que pude ver algo mucho peor, no lo niego. Pero para mí, la escena era indescriptiblemente horrible. Ya podía sentir mi ira saliendo en forma de agua por mis ojos, nuevamente hice sangrar mi mano por apretar tanto mis puños.
Ella estaba ahí, en una silla atada en todo su torso, con una cinta en la boca y lágrimas en sus ojos, su cabello era un desastre. Si con eso hacía sangrar mi mano, creo que hubiera sido capaz de arrancar mi cabeza con las mismas si llegaba a verla golpeada o sin ropa. Aún así, eso fue suficiente para hacerme estallar.
Cuando entré, ella se asustó mucho y negó con la cabeza desesperada, como si su asesino fuera yo. Pero él apareció intentando atacarme por detrás. De alguna manera, usé reflejos que ni yo conocía y conseguí estamparlo contra la puerta una, dos, tres veces gritando:
-¡¿Por qué? ¡¿Por qué hiciste esto? ¡¿Qué te hizo ella?- no entendía por que, pero Jazmín seguía gimiendo como si el malo fuera yo.
-Para que tu vengas. Tú dime, ¿Por qué le hiciste eso?-.
-¿Qué?- entendí que se refería a lo que había hecho recién, ¿Había escuchado eso?- ¿A ti que mierda te importa lo que yo haga?- repliqué, si bien fui un imbécil total, ¿Quién era él en todo eso?
-Por que ella es mi hija- sentí que casi perdía mis ojos por haberlos abierto tanto. Esa distracción fue un punto a favor de él, me golpeó en la cara con el mango del cuchillo que cargaba, luego en el estómago y consiguió hacerme caer. Jazmín lloraba. ¡Basta! Si seguía haciendo eso yo era capaz de dejar que ese tipo me mate con tal de no escucharla más así- Y ahora vas a ver por que nadie la va a hacer llorar. ¡Yo tendría que preguntarte quien eres! Quien eres para dejarla llorando como si nada e irte. Yo te lo había dicho, Jazmín. En esta vida, nadie va a cuidarte como mereces, por eso voy a borrar a todos los que pretendan eso- Jazmín lloraba más y seguía negando con la cabeza desesperada, en serio no lo soportaba más, pero por suerte ahora fue distinto. Ese mal sentimiento volvió a convertirse en ira y me levanté desarmándolo oficialmente.
Cuando el cuchillo cayó, tenía sangre. Era mía, había conseguido cortar profundamente mi palma. Jazmín gritó ahogada por la cinta y lloró más fuerte. Pero mientras el hombre mostraba su dolor por lo mucho que yo apretaba sus muñecas forcejeando, Kaoru entró:
-¡Hikaru!- me sostuvo por la espalda mientras dos policías sujetaban al secuestrador. Al mismo tiempo que lo subieron a su auto, llegó el hermano de Jazmín. Noté que había visto al que decía ser su padre y luego entró en la casa. Kaoru había terminado de desatar a Jazmín y ella misma quitó la cinta de la boca para correr como un rayo hacia donde la policía se llevaba al hombre. Su hermano la retuvo con gran dificultad mientras ella gritaba:
-¡Papá! ¡No, Sebastián! ¡Suéltame! ¡Suéltame! ¡No, no se lo pueden llevar! No por favor, no…- y entonces se rindió y cayó en el suelo de rodillas, ocultando su rostro húmedo con sus manos. Kaoru la consoló. Yo no podía moverme, pero lo hice con ayuda de Sebastián.
Él mismo me golpeó en la cara, del lado que se había salvado y me gritó:
-¿Te pagan o qué haces? ¿No era que estabas con ella? ¿Cómo mierda es que llego y está la policía? Imbécil-.
-Ey, basta- Kaoru lo agarró suavemente, pero él se alejó con violencia. Antes de poder pegarme de vuelta, Kaoru lo sujetó en serio y Jazmín intervino. Yo no hice nada por el simple hecho de que me merecía mucho más.
-No, por favor Sebastian, no. Ya fue mucho, por favor- Jazmín lloró en el pecho de su hermano, que al ser soltado, a pesar de que me miraba con intenciones de carnicería, finalmente decidió consolar a su hermana y la abrazó mientras seguía llorando.
-Te juro que no queda así- me señaló, pero Kaoru me sacó de la casa. Mi apariencia en ese momento habrá sido más que patética, solo podía hacer caras que buscaban compasión, pero por dentro seguía pensando en la idea de la basura. De hecho, luego de caminar un rato hice el intento y mi hermano me paró:
-Ey, ¿Qué haces?- se enojó.
-Soy una basura, ahí tengo que estar, déjame- no podía sentirme de otra forma, por estúpido que sonara lo que decía.
-Claro, pretendes que te deje meterte a un cesto de basura y quedarte ahí hasta que decidan tirarte con el resto. La verdad no sé que pasó, pero ahora me vas a contar y entonces, si lo considero, te tiro por mi cuenta directo al río-.
-Soy un pelotudo, soy muy pelotudo. Me peleé con ella y la dejé sola, por eso se la llevaron- si Kaoru no me hubiese estado sujetando los brazos, me habría empezado a golpear con las manos. Como no me quedaba otra, golpeé mi cabeza sola por la pared de atrás. Kaoru me miraba con reproche y me llamaba estúpido con los ojos.
-Bueno entonces, voy a dejar que te golpees la cabeza hasta que mueras y te dejo acá, ni vale la pena tirarte-.
-¡No seas tan morboso! Me hiciste acordar de que me duele todo- creo que solamente me faltaba llorar para completar la escena de un niño malcriado lloriqueando por un muñeco, por que Kaoru se agarró la cabeza con una mano suspirando.
-No importa ahora, vamos a casa a curarte, salvo que prefieras quedarte así hasta que Sebastián te mate, o renovarte y después morir- me estaba jodiendo.
-¡Basta ya!- lloré, completé la escena.
Jazmín Pov:
Estaba ya en mi habitación, no podía llorar más, me sequé. Luego de que Hikaru y Kaoru se fueron, Sebastián me contuvo un rato y después me dijo:
-Bueno ya, deja de llorar. ¿Todavía te importa lo que le pase al loco ese?-.
-¡No le digas así! También es tu papá- reclamé con voz ronca.
-No, mío no es. Hace rato ya-
-Mentira, sabes bien que no puedes cambiar- que Sebastian piense así, me ponía cada vez más triste.
-¿Sabes qué? Anda, báñate y duérmete- se enojó.
Cuando llegué al baño, no conseguí evitar el espejo. Patética, era la palabra que más me describía en el momento. Me sentí mejor luego del baño, bastante de hecho. Fui a mi pieza y me acosté, convirtiéndome en una bolita, abrazando mis piernas. Inevitablemente, llegó a mi mente la escena que presencié sin poder hacer nada, ahora pienso que estuvo mal bañarme, recupere mi hidratación y conseguí llorar de vuelta. En ese momento, Sebastián pasaba de largo cuando miró por mi puerta abierta y suspiró maldiciendo por verme llorar. Entró reclamando:
-Muévete, dale- cuando me corrí para atrás, él levantó la sábana para acostarse a mi lado y se tapó con ella, luego me abrazó, dejando que me hundiera en su pecho llorando –Sos boluda, ¿Sabías?- creo que esperaba respuesta, pero no dije nada, no sabía que pensar realmente, así que él siguió- Bien boluda-.
-¿Sabías que eres un gran consolador? Pero bien bueno, en serio-.
-Si ya sé, años de práctica, los mismos años que te duró la boludez, y los que te dure- en ese momento, mi expresión cambió y hasta me reí. En realidad quería decir que él siempre iba a estar, claro que usó palabras de su vocabulario propio para esto, pero consiguió hacerme sentir mejor. Cuando quería, mi hermano podía ser tan dulce, que hasta me hacía envidiar a quien fuera su novia.
Al ver que yo había entendido el mensaje, comenzó a darme palmadas de consuelo en mi cabeza, más bien cerca de mi oreja.
-Gracias- dije sonriendo.
-¿Por qué?- volví a reír.
-Por consolarme- de verdad me hizo sentir bien.
-¿Qué consuelo? Yo estaba tocando la batería- entonces golpeó mi cabeza con ambas manos buscando hacer cualquier tipo de ritmo en ella. Yo me revolví riendo para me dejara, pero cuando lo conseguí fue peor- Bueno, entonces la flauta- ahora hizo un puño de su manos y sopló en mi oreja a través de él- Argh, no sirve. La guitarra entonces- por último me hizo cosquillas en el estómago fingiendo tocar una guitarra, con su otra mano tocaba en mi cuello, también haciendo cosquillas. Yo me revolví hasta haberlo echado de la cama casi por completo, pero él se paró y volvió a tirarse encima roncando, fingiendo dormir, mientras yo seguía riendo. De verdad que lo quería mucho.
Pov normal:
Al día siguiente, la cabeza de Hikaru aún daba vueltas cuando escuchó la puerta. Su hermano abrió, no oyó nada. Al cabo de un par de minutos, Jazmín entró en su habitación con timidez hasta que lo vio. Ella temía que estuviera dormido, pero él estaba solo ahí… observando el techo, totalmente sumido en su mente, con una expresión que casi podía hacerla llorar de lástima.
-Hola- dijo casi en un susurro, su voz estaba muy raspada y sus ojos, aún con maquillaje se veían fatigados.
-Hola- fue todo lo que pudo responder. Ella tampoco sabía como empezar, así que entró por completo cerrando la puerta y caminó para sentarse a su lado. Lo observó detenidamente por unos segundos. En su cara estaba marcada aún la herida del cuchillo y del puño de su hermano.
Hizo lo que sentía y apoyó su mano sobre una de sus mejillas claramente adolorida. Él no cambió la dirección de sus ojos ni la expresión en su cara, hacía que Jazmín se sintiera peor.
Ella sentía que tenía la culpa de ello, él estaba así por defenderla. Aunque se sentía mal, al mismo tiempo tenía un sentimiento de gratitud hacia él. Por dentro, pensaba en que sus acciones fueron muy nobles, y esto la llevó a reaccionar de la única forma en que podía agradecerle sin usar las palabras que no tenía. Lo besó. Fue un beso suave, solo tocó sus labios con la mayor ternura posible.
Por dentro, Hikaru enloquecía, pero le era imposible plasmarlo en su exterior, por lo que cuando ella se apartó solo dijo, mirándola al fin:
-¿Por qué?- Jazmín seguía muy cerca de él, acariciando su rostro.
-Te lo debo… mucho- susurró. ¿Cómo conseguía hacerlo querer saltar tan fácilmente?
-No me debes nada, yo te dejé sola…-
-No, no- ella casi se desesperó, lo tomó con ambas manos y volvió a besarlo, ahora un poco más fuerte- No es tu culpa, no pienses eso, por favor- su voz ahora sonaba tan dulce- Es por mi culpa… que él te hiciera esto- Jazmín hizo una pausa antes de seguir y se sentó como debía, haciendo que él también lo hiciera- Fue gracias a mi que la policía nunca consiguió arrestar a mi padre- entonces de verdad aquel hombre viejo era su padre. Mierda- Él ya se había convertido en lo que es ahora hace años. Fue al que mató a mi mamá, y entonces escapó de casa por que mi hermano lo denunció. Bastante tiempo después, trató de atacar a mi hermano y no pudo, nuevamente escapó de la policía por mi. También alguna vez lo agarré en un intento a atacar a mis amigas, fue ahí cuando me dijo que él era capaz de matar a cualquiera de mi alrededor con tal de protegerme, me hizo creer que nunca nadie iba a amarme, y que por tanto yo tampoco tenía que amar a nadie- apenas comenzó su relato, la dulzura en su voz desapareció sin dejar rastro. Su voz se tornó áspera y fría hasta que terminó, en ese momento miró a Hikaru con una mirada tan helada como su voz.
Gracias a lo último que dijo, él comprendió por que le había dicho todo aquello. Ella no podía creer en el amor. Su padre había logrado con amenazas de muerte que ella nunca se permitiera sentir nada.
-La verdad, Hikaru. Nunca dejé que se lo llevarán, por que él era alguien increíble. Yo lo quería demasiado, nunca me di cuenta de que él también, pero lo llevó al extremo. Él atacó a mi madre frente a mí cuando ella me dio una reprimenda haciéndome llorar. Él no lo soportó y por eso la mató, esa es su locura. Pero yo no podía superarlo…-
-Entonces yo no tendría que haber…- Hikaru se alarmó, pensando en que en realidad estuvo mal haberlo encarcelado, pero Jazmín lo detuvo.
-No. Hiciste muy bien. Sebastian busco por muchos años que yo pudiera superar que mi papá ya no era él mismo. Pero ahora que finalmente lo atraparon, es cuando conseguí superarme- Jazmín sonrió de nuevo con ternura- Gracias-.
-D-e, eh. De nada- consiguió decir.
-Ah, Hikaru…- alargó su sonrisa- Te amo-.
A Hikaru se le revolvió el estómago. Realmente no entendía si estuvo bien o no lo que hizo, pero aquellas palabras crearon un escalofrío que lo recorrió por completo. Era increíble cuanta felicidad le otorgó escuchar eso.
Mientras aún no reaccionaba del todo, Jazmín volvió a tomarlo del rostro con ambas manos para besarlo. Cuando él reaccionó profundizo el beso con gran energía, haciendo reír a su novia.
