Lo prometido es deuda, que lo disfruten y nos vemos abajo ;D
X. Mar de Sentimientos.
Esa tarde mientras Kagome se bañaba, ella le pidió si le llevaba la ropa que había dejado en su cuarto, puesto que la había olvidado, al entrar la vio enseguida pero él quería que se pusiera un vestido en especial que le encantó y ella no se lo había puesto, busco en el armario y no estaba, tal vez la alucinaba y no lo habían comprado, cuando estaba cerrando el armario vio unas bolsas, las tomó y ¡Bingo! allí estaba, lo tomó y fue a dejárselo al baño, luego salió y fue a la sala para esperarla.
La terminar su baño vio con horror que esa no era la ropa que ella había escogido, Inuyasha le había llevado un vestido arriba de las rodillas, del pecho para arriba era negro con mangas cortas, la parte de abajo era verde militar con flores blancas bordadas y plisada. ¿Por qué le llevó eso? No es que no le gustará, cuando Sango se lo escogió le pareció muy lindo, pero ahora con una barriga y pechos mucho más grande no le gustaba como se veía, maldijo frustrada, no le quedaba de otra que ponérselo, con suerte regresaría a su recamara y podría cambiarse, salió con cautela y maldijo al escuchar a Inuyasha.
― ¿A dónde vas?― preguntó al verla ir por el pasillo y dirigirse a las escaleras.
― Yo... iba a...― decía nerviosa por haber sido pillada.
― Ven acá, quiero verte mejor.― a regañadientes obedeció y camino hasta el sofá.― Me gusta como se te ve.― decía Inuyasha al verla.
― Me siento como una piñata.
― Te vez hermosa.― dijo al jalarla y que ella quedara parada entre sus piernas.
― Lo dices solo para que no me sienta mal.
― Lo digo en verdad, te ves hermosa.
La sentó en su pierna derecha y comenzó a besarla, primero lento, suave, sin prisa, solo quería disfrutar de ella. Kagome le rodeo el cuello con sus brazos y él le abrazo rodeando su abultado vientre, fue entonces que sus besos se volvieron más demandantes, levanto a Kagome y la sentó a horcajadas sobre él, provocando que su miembro diera un tirón, en cuanto la chica rozó contra su entrepierna pensó que se alejaría, pero no lo hizo, para su sorpresa se quedo en su lugar y se apretaba más a él. Le subió el vestido a Kagome para poder acariciar mejor su piel y ella reacciono.
Su respiración se volvía más agitada con cada beso que Inuyasha le daba, amaba esos momentos de pasión que tenían, sintió ser levantaba por Inuyasha y ser puesta a horcajadas sobre él. Se acomodo mejor sobre Inuyasha y notó de inmediato el abultamiento de él, debía admitir que se sorprendió pero no se alejo, aquello solo la había hecho mojarse más, comenzó a rozarse más contra ese lugar, quería sentirlo más de cerca. Pero en cuanto sintió las manos de Inuyasha tocarla bajo el vestido reacciono, alguien podría entrar y encontrarlos en una situación muy embarazosa.
― No, alguien podría entrar.― dijo al intentar acomodarse el vestido.
― Kaede fue a consulta a Nagoya, Tashibana la llevó, se quedarán el fin de semana allá, nadie entrará sin permiso.
― Pe, pero...― decía nerviosa, no sabía cómo actuar ante esa situación, tenía miedo de que una vez que Inuyasha la viese desnuda ya no la desearía.
― Solo déjate llevar, no haré nada que no quieras.― pedía Inuyasha al repartir besos en el cuello de Kagome.
Por todos los dioses, su cuerpo ardía y no quería que él parará, desde hace días se excitaba muy fácilmente, solo bastaba un beso, una mirada o un simple rose por parte de Inuyasha y ella sentía su temperatura subir. Había leído que en el embarazo el libido aumentaba, pero jamás imaginó que tanto como para no poder controlarse.
Inuyasha disfrutaba de cada curva de ella, quería arrancarle toda la ropa, tumbarla bajo de él y poseerla de una buena vez, ya quería saber que era hacer el amor con su azabache, pero el vientre que había entre ellos le recordaba que debía ser cuidadoso. Le saco el vestido y se topo con sus pechos, ahora eran más grandes de cuando la conoció, su cuerpo ya se preparaba para alimentar al pequeño ser que crecía en ella, de solo imaginar a su bebé alimentarse de ella, por alguna extraña razón le excito más, su ya duro miembro quería salir de su prisión que era su pantalón, pero todavía no era tiempo, primero quería complacer a Kagome, acostumbrarla a él, para que cuando llegará el momento cumbre ella no lo rechazara.
Kagome no se dio cuenta del momento en que Inuyasha desabrocho su sostén, solo hasta que sintió sus labios sobre uno de sus pechos y el otro ser acariciado, a pesar de todo lo que creyó al chico no parecía molestarle que sus pechos ahora parecieran dos melones. Gimió al Inuyasha succionar uno de sus pezones, ¡Por Kami! Sus pechos estaban tan sensibles que eso era una hermosa y placentera tortura.
Tener a Kagome tan entregada a él le llenaba de orgullo, toda ella era perfecta, comenzó a succionar uno de sus pechos con vehemencia y al escucharla gemir sonrió orgulloso. Con dificultad se desabrocho el pantalón y a duras penas logro quitárselo, en cuanto se volvieron a acomodar sus intimidades se rosaron por sobre las telas que aún los cubría.
Kagome decía el nombre del chico entre suspiros, pero se sobresalto al sentir que invadía su intimidad con un dedo.
― ¿Te lastime?― preguntó preocupado.
― No... No pares.― dijo con dificultad, movió sus caderas para que Inuyasha no se detuviera y él capto.
Introdujo un segundo dedo y comenzó a moverlos, mientras la llenaba de besos, a cada segundo que pasaba le era más complicado moverse dentro de Kagome, eso quería decir que pronto ella llegaría a su primer orgasmo. Con su pulgar acaricio sin compasión el clítoris de ella y la sintió correrse para él.
Estaba agitada eso había sido lo más placentero de lo que llegó a imaginar, pero aún quería más, quería sentir a Inuyasha.
― ¿Estás bien?― preguntó al ver que ella estaba agitada, a lo mejor había sido mucho para ella, pero se calmó al verla asentir.― Levántate un poco.
Kagome obedeció a su pedido, Inuyasha le ayudo a quitarse sus bragas y ella sintió que moría de la vergüenza, pero aquello fue poco al ver que él se quitaba su bóxer, de inmediato se sonrojo al máximo al verle su pene, estaba grande, hinchado y duro, ¿Eso cabría en ella? Apenas si había soportado dos dedos.
― ¿Qué pasa?― preguntó al verla pasmada.
― Nada... Es que...
― En verdad te amo, buscaré la forma de estar contigo.― dijo al pensar que ella tenía miedo de entregarse y que él luego la botara.
Kagome sonrió y lo abrazo, dejándose llevar por él. Inuyasha la cómodo y comenzó a entrar en ella, sintiéndose de inmediato completamente feliz, se movió para comenzar a embestirla y la sintió tensarse.
― ¿Kagome? Pequeña.― hablaba preocupado, temía haber sido demasiado brusco.
― Estoy bien, sigue.― digo con dificultad, intento sonar normal, pero el dolor que sentía no le dejaba.
― No, no lo estás.― algo andaba mal y ella no le decía nada.― ¿Qué pasa? Mírame.― le exigió y al verla intuyo algo que no había pensando.
Llevo una de sus manos a su unión, toco los fluidos que escurrían de ambos, saco su mano y al ver sus dedos con un poco de sangre lo confirmó, ella era virgen. Jamás se le paso por la mente que ella lo fuera, la manera en que ella se entregaba a él lo desconcertó, incluso llegó a sentir celos por el maldito suertudo que hubiera sido el primero en su vida, esto no se lo esperaba, una parte de él estaba lleno de felicidad, pero otra, se sentía culpable por haber sido tan brusco al penetrarla.
― ¿Nunca lo habías hecho? ¿Por qué no me dijiste?
― Pensé que ya no lo era.― dijo al recordar la manera en que la inseminaron, la habían abierto con algo que llamaron "pato", recordaba haber sentido incomodidad, así que lo más probable era que ya no fuera virgen ¿Qué caso tenía decirle a Inuyasha? Ella pensó que no le dolería, pero en ese instante sentía mucho dolor.― Cuando me inseminaron ellos...
― Aun así debiste habérmelo dicho.― le interrumpió, no había necesidad de que se explicará más, entendió a la perfección.
Kagome comenzó a llorar, Inuyasha debía estar furioso con ella, lo más probable era que ya no quiera seguir, fue una tonta al no contarle.
― No llores, solo relájate.― pidió al besarla y moverla solo un poco.
Pronto se le pasaría el dolor pero para eso debían moverse al menos un poco, le ayudaba a moverse lentamente, cosa que era complicado y usaba todo su autocontrol para no lastimarla más.
Se sentía amada, Inuyasha intentaba que el dolor se le pasara, sentía los besos de él recorrer su cuello y sus manos acariciarla con lentitud por todo su cuerpo. Descansó su cara en el cuello de él y respiro su aroma, era tan embriagante, no quería apartarse de él. En cuanto sintió que el dolor paso a ser una leve molestia, movió sus caderas para incitarlo a ir más rápido.
Inuyasha la guiaba sujetándola por las caderas, al escucharla gemir ya no de dolor, si no, de placer comenzó a entrar y salir más rápido de ella. A pesar de la barrera que era el vientre de Kagome, ambos lograron acoplarse de maravilla.
El ojidorado sentía como las paredes de ella se apretaban alrededor suyo, era como si ella no quisiera dejarlo ir. La escuchaba gemir y decir su nombre, cosas que solo lograban excitarlo más, estaba por llegar a la cumbre de su éxtasis pero no quería hacerlo solo, quería sentir las paredes de Kagome apretarlo cuando ella también llegará a su orgasmo. En cuanto las paredes interiores de la azabache le apretaron más, se derramó dentro de ella, aquello había sido lo más grandioso que había sentido en la vida, eso era realmente hacer el amor.
Kagome se relajo sobre él, se sentía tan cansada, pero feliz, no se arrepentía de nada, amaba demasiado a Inuyasha como para arrepentirse. Sintió las manos de él acariciar su espalda y pronto el sueño la invadió.
Sonreía como un idiota enamorado, ladeo su cabeza para ver el rostro de Kagome y la encontró dormida, no la culpaba por dormirse, aquello había sido demasiado para ella y más estando embarazada. Se movió un poco para acodarla mejor sobre sus piernas y sintió como sus fluidos escurrían por su entrepierna, eso solo le recordó aquello en lo que no quería pensar en ese momento, pero no pudo evitarlo, en otras circunstancias estaría deseoso que ella quedará embarazada por ese encuentro, pero en la realidad que estaba viviendo, ella no quedaría embarazada porque ya lo estaba de él, pero lamentablemente ella no era la madre de ese bebé, la abrazo más fuertemente y apretó sus puños frustrado, iba a leer de nuevo aquel maldito contrato y encontraría la laguna que le permitiera permanecer junto a la chica que descansaba en sus brazos.
...
Observaba a Kagome dormir de costado a él, se sentía el hombre más feliz del mundo y no podía quitar esa tonta sonrisa de su cara. Nunca imaginó que él fuera el primer hombre de la azabache, procuraba no pensar en ello ya que los celos lo carcomían, pero vaya sorpresa que se llevo. Aspiró el aroma de la chica, le encantaba como olía, comenzó a besarle el cuello y a pasar sus manos por el vientre de ella, entonces la sintió moverse, esperaba que estuviera cómoda, tal vez no fue buena idea hacer el amor en el sofá, pero ¡Ya no pudo resistirse más!, esa chica lo ponía al mil. Un punto bueno y que agradecía enormemente, fue el sofá se podía reclinar y se convertía en "cama".
Podía sentir la presencia de alguien a su espalda, pero tenía mucho sueño como para abrir los ojos. Al poco tiempo sintió ser besada en el cuello y que acariciaban su vientre, sonrió al saber que el responsable era cierto ojidorado. Entonces abrió sus ojos y se topo con esas orbes doradas que tanto amaba, fue cuando los recuerdos de la noche anterior llegaron a su mente, sonrojándose furiosamente.
― ¿Cómo estás?― preguntó Inuyasha al verla despertar.
― Bien.― contestó apenada por ser observada por él.
― ¿Segura?― preguntó no muy convencido por la respuesta, en la madrugada ella se había quejado.
― Ya me siento bien, pero si me gustaría tomar un baño.
― Voy a prepararlo.― dijo al sentarse en el sillón y alcanzar su bóxer que estaba en el suelo.― ¿Qué pasa?― preguntó al ver que la chica se había tapado el rostro con un cojín.
― Nada, estoy bien ¿Me prestas tu playera?― preguntó mientras sostenía más fuerte la sabana que cubría su desnudez.
― ¿Tienes pena de mí?― la miró divertido, las mejillas de ella estaban rojas y ahora que estaba parado no se atrevía a verle.
― No.― dijo en casi un susurró.
¿Cómo no tenerle pena? Eso era nuevo para ella, jamás había estado con alguien como lo había estado con Inuyasha. Además él tenía un cuerpo de infarto y se había quedado parado delante de ella solo con su bóxer. Pero si lo meditaba, era una tonta, esa situación era tonta, hacía unas horas atrás no se había inmutado por las caricias que él le daba. Debía estar haciendo el "oso" de su vida delante de él.
― Te aseguro que no hay razón para que la tengas. Me gusta todo de ti.― dijo al acostarse de nuevo junto a ella.― Además es tierno verte así y me siento feliz, porque sé que soy el primero y seré yo quien te quite la vergüenza.― decía mientras daba pequeños besos por su nuca y espalda.
― ¿Te bañarás conmigo?― preguntó Kagome, ya más relajada.
― Que más quisiera, pero debes reponerte, yo iré a preparar el desayuno.
― Está bien.― dijo decepcionada.
― Cuando estés mejor te prometo que tomaremos una larga y relajante ducha.― prometió al besarla.― Pero ahora, usted señorita debe reponerse.― dijo al pasarle su playera e ir al baño a preparar la tina para Kagome.
Dormía muy tranquilo junto a su azabache, cuando la sintió revolverse entre sus brazos y sollozar, despertándose de inmediato.
― ¿Qué pasa?
― No puedo dormir, no me acomodo y no deja de moverse, mis pechos me duelen y se me acalambran los pies.
Moría de sueño y no podía dormir, se había recargado más en Inuyasha pero sentía que el aire le faltaba, abrazó una almohada y sus pechos dolieron, se estiró y su pierna de acalambró. Sin mencionar que se sentía muy sensible.
― No llores, tranquila.― dijo limpiarse las lágrimas.― Vamos a encontrar la forma en que puedas dormir.
― Lo siento, intento controlarme pero no puedo.
― Está bien, siéntate.― dijo al ayudarla a enderezarse y que se recargada en la pared.― Voy por hielo para que te pongas, ahora vuelvo.
Kagome comenzó a respirar pausadamente, con ello intentaba controlar sus emociones, no quería ponerse toda histérica. Sintió de nuevo al bebé moverse y acaricio su vientre, entonces sonrió de felicidad, a pesar de todo, le gustaba que él se diera a notar. Pronto Inuyasha ya estaba de vuelta y se hincó frente a ella.
― Ponte esto.― dijo Inuyasha al pasarle una bolsa de gel frío, de inmediato Kagome abrió un poco la playera de su pijama y se lo puso en sus pechos, sintiendo un agradable alivio.― ¿Cómo te sientes?
― Mejor, gracias.
― ¿Se sigue moviendo?― preguntó al poner una mano donde su hijo crecía.
― De momentos patea, pero ya estoy bien.
Inuyasha asintió, pero ella aún se veía cansada, se sentó a los pies de ella y tomó uno de las piernas de ella para comenzar a masajearla hasta llegar a su pie.
― ¿Qué haces?― preguntó avergonzada.
― Dijiste que se te acalambran, por eso te estoy dando un masaje.
― No tienes que hacerlo, ya se me paso.― intentó retirar su pie de sus manos, pero Inuyasha le sujetó de nuevo.
No es que le molestará aquella acción por parte de él, pero le hacía sentir extraña, todo lo que estaba viviendo era nuevo para ella y no sabía si era por eso o por el embarazo, que sentía sus emociones elevadas a la decima potencia.
― Quiero hacerlo, aunque he de admitir que sería más cómodo en una cama, ¿Dormirías mejor en una cama? Puedo pedirla temprano y mañana mismo la traen en la tarde.
― En verdad no vas a pedir una cama ¿verdad?.
― ¿Por qué no?
― Quedan dos meses para que nazca, casi no se usaría.
― Créeme que si la usaríamos.― dijo seductoramente y Kagome ladeó su cara avergonzada.― Esta decidido, temprano la pediré.
― Estás loco.
― Solo quiero que estés cómoda ¿Ya no te duelen?― preguntó al verle sus pechos.
― Ya no.― dijo al sacar el gel que ahora ya estaba liquido.
― Entonces hay que intentar dormir. Y tu pequeño.― decía mientras se inclinaba sobre el vientre.― Ya deja dormir a ma...
¡Mierda! Era un completo imbécil.
― No llores.― pidió al ver los ojos de Kagome aguadarse.
Por kami ¿Por qué tenía que llorar por todo? Sabían muy bien que ella no era su madre, pero de solo pensarlo su corazón se partía. Y no ayudaba el hecho que Inuyasha si la viera como la madre de su hijo, bien podría hacerse ilusión pero la parte racional de ella le recordaba que eso no era verdad.
― Él no es... Yo no soy... Cuando nazca ya no nos veremos.― decía ya hecha un mar de lágrimas.
― Eso no pasará.― quería calmarla, no le gustaba verla alterada y eso solo le hacía daño a ella y al bebé.
― ¡Claro que sí! Tu y Kikyou son sus padres, debe estar con ustedes, debe tener a su padre con él y después de que nazca ya no nos veremos.
― Kagome...― intentó hablar pero ella le interrumpió.
― Te casaras con ella como tenían planeado, mi madre estará bien y yo regresaré a la escuela. Admítelo, por mucho que lo deseemos yo no soy su madre.
― Deja de pensar en eso.― dijo ya desesperado, la jalo a él y la abrazo fuertemente.― ¿Y qué si no eres su madre biológica? Les has dado más amor del que Kikyou le podría dar.― era verdad, amaba a ese bebé, tanto como amaba al padre.― Te dije que encontraría la manera de no dejarte, releeré el acuerdo mil veces si es necesario, encontraré una laguna, todos tienen una.
― Lo de nosotros no debió pasar.
― Tu una vez me dijiste que las cosas pasan por una razón, esto también, te amo y no te voy a dejar, lo prometo.
― No deberías hacer promesas que no puedas cumplir.
― Y no las hago.
Kagome se recargo en él y después de un rato se quedo dormida, ya se había cansando de tanto llorar. Inuyasha le limpio el rostro y la acomodo en el futon, no le gustaba verla en ese estado, sabía que aquello iba a ser difícil, Kagome lidiaba con muchas cosas y sus hormonas no ayudaban mucho, fue a apagar la luz y regreso a acostarse junto a ella. Acariciaba el vientre de ella y sentía a su hijo moverse ahora con más tranquilidad.
¿Qué iba hacer si no podía cumplirse su promesa a Kagome? ¿Qué iba hacer si debía irse a vivir con Kikyou? Ya no podía corresponderle como antes, Kikyou se merecía a alguien que la amara y él ya no era esa persona, pero ¿En verdad alguna vez la amo como ama a Kagome? No, el separar de Kikyou si fue duro, pero lo hizo, con Kagome dudaba que lo pudiera hacer y si lo hacía sentía, se sentiría devastado, no quería imaginarse una vida sin su azabache. Cerró los ojos deseando que todo fuera una pesadilla, que al despertar estuviera viviendo junto a Kagome, que estuvieran casados y a la espera de su primer hijo.
Boto los documentos en la mesa de centro y se recargo en el sillón, frotó su cien para aminorar su dolor de cabeza, era la quinta vez que releía el acuerdo y todo parecía estar bien escrito para que ellos jamás se volvieran a ver, a menos que requirieran de sus servicios de nuevo ¿Cuando se le ocurrió poner aquello? ... Abrió grandemente los ojos por el descubrimiento que acababa de hacer, él no le pidió a Myoga que pusiera eso, aquello se lo pidió Kikyou ¿Acaso ella temía que lo que estaba pasando ocurriera?
― Llevas toda la mañana con eso, admítelo, no se puede hacer nada.― dijo Kagome al llegar con una bandeja de sándwiches.
― Ven acá.― dijo al jalarla y sentarla en sus piernas.― Siempre se puede hacer algo.
― En verdad quiero creerlo, pero...
― Tú no te preocupes, eso déjamelo a mí, tu solo piensa en el ahora, en que me vuelves loco y te amo.― decía mientras comenzaba a besarla en el cuello y sus manos se deslizaban bajo el vestido de ella.
― Inu, no.― dijo al sentirlo jugar con sus bragas.
― ¿Por qué no?
― Cada vez me siento más pesada.
― Yo te ayudo, se que también quieres.― decía al ponerla a horcajadas sobre él.
― Es verdad.― ella si quería sentirlo, ya esta excitada de solo sentirlo sobre la tela.― Pero hoy me siento más cansada.
Inuyasha la miró y le dio un corto beso, logrando desconcertarla. Por mucho que su entrepierna le doliera, no la obligaría, además casi todas las noches habían estado haciendo el amor.
― Está bien, comamos esos ricos sándwiches que has preparado y veamos la tele.
― Lo siento.― no quería que Inuyasha se enojará con ella.
― En verdad está bien, debes descansar, ya cuando te sientas mejor podemos retomarlo.― dijo logrando que ella sonriera.― Eso es, me gusta ver esa linda sonrisa.― la beso y la ayudo a sentarse junto a él, tomó la bandeja sándwiches y prendió la tele, esperando que hubiera algo bueno que ver.
Ese maldito teléfono no dejaba de sonar y él quería seguir durmiendo, iba a seguir ignorándolo pero si no contestaba Kagome se despertaría, y ahora ella dormía plácidamente en la nueva cama. Se estiro para tomarlo del buró y miró la pantalla era Kikyou, no iba a contestar pero recordó el consejo de Miroku.
― Mochi mochi.
― ¡Hola amor! Hasta que contestas.― un escalofrío le recorrió al escucharla llamarlo de esa manera.
― Es de madrugada y estaba cansado, lo siento.― se levantó con cautela y salió de la recamara.
― Ya no me hablas ¿acaso ya te olvidaste de mi?― decía con voz infantil.
― Claro que no.― ¿Cómo olvidarla? Si por ella podía perder a Kagome.
― Dime como va todo ¿me necesitas?.
― Todo está bien, sin complicaciones.
― Te escucho muy cortante y no me has dicho que me amas, ni que me extrañas.
Inuyasha frunció el ceño ¿Cómo mierdas le iba a decir aquello sin tener que morderse la lengua?
― Ya te dije que voy despertando, aquí son las tres de la mañana.― decía al entrar a la cocina.
― Estas molesto ¿Esa mujer te hizo enojar? Porque si es así, es una malagradecida, todavía que le estás dando lujos que en su pobre vida volverá a te...
― ¡Basta!― le interrumpió, no iba a dejar que siguiera hablando así de Kagome.
― ¿Ahora te enojas conmigo?
― Kikyou, quiero descansar, luego te llamo.
― ¡Ni se te ocurra! Antes dime que me amas.
Inuyasha maldijo para sus adentros, tendría que hacer todo lo posible para que ella se lo creyera, miró a la puerta esperando que Kagome no estuviera allí y malentendiera todo, pero se llevo una sorpresa al verla entrar a la cocina, ella estaba por hablar pero él rápidamente se acercó a ella.
― Te amo más que a mi vida, eres lo mejor que me pudo ocurrir.
― Que romántico, yo también te amo, bye baby.― al escuchar que Kikyou le colgó, Inuyasha hizo lo mismo.
― ¿Qué fue eso?― preguntó confundida Kagome.
Ella se había despertado al sentir sed y al no ver a Inuyasha junto a ella, se levanto y bajo a la cocina, cuando vio la luz prendida supuso que Inuyasha estaba allí, al verlo supo que no se equivoco, pero le extraño que estuviera hablando por teléfono a las tres de la mañana.
― Kikyou escucho que te decía que te amaba.
― ¡¿Qué?!― preguntó a punto de sufrir un ataque de nervios.
― Tranquila, no sabe nada. Ella quería que le dijera que la amaba, pero como no puedo decírselo sin sonar convincente, tú fuiste mi salvación, ella creyó que se lo decía a ella, cuando en realidad te lo decía a ti.
― Idiota, me espantaste.
― ¿Tenías hambre?
― Sed, quiero jugo.
― Tómatelo y regresemos a dormir.― dijo al sacar del refrigerador el jugo de uva.
...
¿Acaso Buda no lo quería? Ya suficiente había tenido con la llamada de Kikyou en la madrugada y ahora Kaede iba a despertarlo, él solo quería seguir durmiendo con Kagome ¿Era mucho pedir?.
― ¿Ahora qué Kaede?― preguntó de mala gana, después de ser golpeado por la anciana.
― [Levántate, hay problemas].
― ¿De qué hablas?― preguntó confundido.
― [La señorita Hebi Tsubaky está en el patio, Tashibana la esta entreteniendo].
― ¡¿Qué?!― preguntó alarmado y se levantó de inmediato.
Tsubaky, la amiga de Kikyou estaba en su casa.
Espero lo disfrutarán y sé que no querían a Kikyou, pero es necesario ponerla a ella y a Tsubaky, más dramatismo a la historia Muajajaja.
En cuanto a la sorpresa, pues... Primero fue el lime y segundo, hay dos opciones:
A) Sorteare a una ganadora a la que escribiré un One Shot a su gusto, aquí el problema es que de los 13 mensajes 8 tienen cuenta (incluyo a Misheru que se que tiene cuenta y a Maritza que la tengo en FB), los otros nop, así que sería entre esos 8, a menos que se acuerden de la hora aproximada en que dejaron el mensaje y ya lo checo con mi bandeja de correo :P.
B) Que escriba un capítulo dedicado especialmente a un personaje (Miroku, Sango, Izayoi, Sessho...) Aquí ya participan más personas.
Lo dejo a su gusto y me dicen que opción eligieron, para así en el siguiente capítulo ya saber que dinámica se hará.
Solo queda agradecer a: angeldarkus, Samaka, Nahia Maquez, Guest, Misheru, Julky, Maritza, Estrella, Perla, Gatita, Pollito, ClaudiiTa y izumy248.
Me despido de momento y nos leemos el fin de semana.
01/09/2014
Hebi: Serpiente. (en honor a su mascota XD).
