Hola gente, ¿Qué les digo? La semana –cinco días– que hice el curso lo pasé genial. A lado de la playa, con gente que medianamente entiende de lo que se habla en las conferencias y sentir que encajas… es una buena sensación.

Para terminar la semana, ayer fui a una fiesta de quince y fui dama. Lo pasé en grande también.

En fin.

No sé porqué, pero siempre imaginé que en algún momento reaccionaría igual que Camicazi en el capítulo anterior. Es una sensación que tengo.

Disclaimer: los personajes de How to train your dragon pertenecen a Cressida Cowell y/o Dreamworks. El icon es de mi propiedad.

N/A: Tintes de OOC. Toca temas serios. Camicazi POV


"-La confianza es un arma de doble filo.

+Doy fe."


Cap. 10

Hace un rato que empecé a volver sobre mis pasos. Tengo que volver a casa y hacer como si nada hubiera pasado. Rose habrá ido con el cuento a mi padre y estará muy preocupado por mí. Quiero pensar que por lo menos me está buscando.

Estas calles me suenan, creo que ya sé dónde estoy.

Una vez, en el centro comercial de Berk, mi madre, mi padre y yo entramos a una tienda de deportes. Tenían que comprarme zapatillas para el nuevo curso escolar. Solo tenía seis años e iba a empezar la escuela primaria.

Camicazi, quédate quieta. Si te pierdes no correré detrás de ti.

No le digas eso – mi madre reprendió a mi padre – tranquila, mi pequeña. Yo iré a buscarte siempre.

Mi padre fue a mirar algo a otro pasillo y mi madre llamó a un dependiente para que la ayudara a buscar unas zapatillas de mi talla. En eso, me escondí detrás de unas chaquetas para gente adulta y nadie me vio.

¿Camicazi? – mi madre se dio cuenta de que no estaba y empezó a preocuparse. – ¿Hija dónde estás?

Alguien tocó mi hombro y desveló mi escondite.

¿Es esta su hija, señora?

Oh, Camicazi, pensé que te había perdido. Muchas gracias señor.

No hay de qué.

Le sonreí a mi madre, porque pude ver que ella siempre estaría para mí. Lo malo es que no me dio tiempo a ver si mi padre se hubiera molestado en buscarme o me hubiera dejado perdida tal y como advirtió.

La verdad que tengo miedo de entrar. Tengo miedo de que mi padre tenga mis maletas hechas para que vuelva a la clínica por perder los estribos en público. Me gustaría entrar y que no dijera nada que me hiriera. No sé. También tengo ganas de no volver a entrar en esta casa nunca más y perderme en algún sitio, pero ¿adónde iría?

Cuando voy a tocar el timbre, la puerta se abre. Mi padre estaba terminando de abrocharse el abrigo y estaba a punto de salir a las calles.

–¡Camicazi! ¡Estás bien! – me abrazó y me metió a casa – Oh, por todos los dioses, pensé que te había perdido.

–Estoy bien papá, no me pasó nada.

–Rose me dijo que te perdió de vista en el parque de enfrente del mercado, ¿por qué te separaste de ella?

Rose había mentido… ¿por mí?

–Por favor, Rose, llama a Astrid y dile que vuelva.

–Sí señor.

–¿Estás bien Camicazi?

–Sí papá. Y no le eches la culpa a Rose. Fui yo la que se desvió y acabó perdiéndose. Supongo que estaba pensando demasiado en mis cosas y no me di cuenta.

–Ahora estás en casa, estás a salvo. – me volvió a abrazar. Es en momentos como este que me pongo a pensar cuándo fue que perdí a mi padre.

Las cosas entre mi madre y mi padre iban de mal en peor. No compartían cama, no hablaban, no se miraban… lo único que los unía era yo. Y me sentía mal por eso. Mi madre se merecía algo mejor.

Desde hace poco sé que mi padre frecuenta a otra mujer. Nunca oí el nombre, pero fuera quien fuera, estaba traicionando a mi madre.

Está bien, te llamaré luego. Cuídense.

Mi padre estaba hablando por teléfono. Cuando colgó, entré en su despacho, dispuesta a pedir explicaciones.

¿Con quién hablabas?

Con nadie, señorita. Ve a estudiar.

¿Con quién hablabas que es tan importante que yo no sepa?

Camicazi, no es momento para esto. ¡Entre tú y tu madre, me van a volver loco!

Salió del despacho y me dejó sola. Aquello me había herido. Me sentí desplazada. Y sentí que mi madre era llevada a un segundo puesto por la otra mujer. Mi madre no tenía que sufrir esto.

Antes mi padre no me hablaba tan serio, pero desde hace un tiempo, desde que frecuenta a esa mujer y mi madre le reprocha, dejé de ser la "niñita de sus ojos".

La puerta se volvió a abrir y esta vez era mi hermanastra, acompañada de Hiccup. Ella me vio y corrió a abrazarme.

–Oh, Camicazi, nos tenías tan preocupados.

Me solté de su abrazo un poco brusca. Su falso cariño no iba a comprar mi confianza.

–Sí Cami, ¿dónde te habías metido? – preguntó Hiccup. Hubiera preferido un abrazo suyo.

–Sonará tonto, pero me perdí. Sí, me perdí en mi propia ciudad. – reí. Tenía que dejarlo pasar.

–Qué bueno que no te ha pasado nada. Nosotros estábamos en la facultad, pero cuando recibimos la llamada de Rose, subimos al coche y como locos empezamos a buscarte.

La preocupación de Hiccup por mí y la expresión perdida de Astrid por cómo me está tratando su novio es algo que quizá juegue a mi favor.


El primer flashback –en el que Camicazi se pierde– es una experiencia mía. Me perdí en una tienda de deportes. Larga historia.

En fin, espero que les haya gustado el capítulo. Contesto a los reviews:

Aileen: Sé que es un poco triste, lo sé y lo tengo presente. En algún momento se calmará la situación. Creo. Saludos.

Yoloswagy: Bienvenido nuevo reviewer, me alegra que te esté gustando. Espero que este también.

KatnissSakura: Pues todavía queda para ver el nudo y el desenlace. Todavía estoy trabajando en ello.

Muchas gracias por leer a los lectores en la sombra y a los favorite/follow Cathrina 57, Melodiosa, Angela Magic, Slicerus, Nalia 1999, Nick Wolf 19, draoptimusstar3, Yesy Naskya, maylu-liya, DavidusCMT, Lady Aira H H, all-you-need-is-suag, KatnissSakura, Yoloswagy y spartaco16.

Hasta el próximo domingo,

Heimao3