Disclaimer: Desde las profundidades siniestras de nuestra mente, hemos vuelto, con esta pasión prohibida, rompiendo con las parejas establecidas y desafiando los estándares de la sociedad mágica. Claro, los personajes le pertenecen a JK Rowling.
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SILENT HEROES
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que nos miran desde el cielo.
Siempre estarán en nuestros corazones.
D.B.M.F.
"Hay un momento en la vida en que te abrazas a alguien y crees. Y lo demás no importa. Ni el tiempo, ni las razones, ni todos los porqués juntos. Sólo el abrazo y creer." – MindofBrando.
*º*º*º
Reacciones.
Al día siguiente los encabezados de los periódicos y revistas habían sido todos descabellados, ninguno había dejado fuera lo que había pasado durante el evento del Ministerio.
Narcissa Malfoy cogió el que tenía la noticia que había tomado por sorpresa a todo el mundo mágico. La foto no era muy clara, pero se podía ver las siluetas de dos personas besándose, de no ser porque había estado ahí, en primer lugar, creería que no era más que una injuria de las muchas que les decían.
Draco Malfoy después de protagonizar una discusión con otros magos honorables de nuestra comunidad, es visto besando a la popular jugadora de Quidditch, Ginevra Weasley.
Y no terminaba ahí.
¿Acaso el ex mortifago y ex prisionero de Azkaban, utilizó un filtro de amor para atrapar a nuestra dulce cazadora?
Tomó todo aquel papel y en un instante se consumió frente a sus ojos, que pena que no pasara lo mismo con ese penoso asunto.
*º*º*º
Draco entró en el coche con un semblante que hablaba por si solo y aunque no llevaba una sonrisa descarada, seguía siendo todo un golpe bajo para Cissa.
Carraspeó con incomodad y una molestia fría que no podía esconder. —Esto es algo de lo que yo debería haber esto enterada, ¿no te parece?
—Hablemos en la mansión.
Narcissa apretó su boca en una línea tensa, pero asintió finalmente convencida de que era lo mejor. El silenció fue denso y aún más irritable que la misma situación. Sentía un sabor terriblemente desagradable en su paladar y su estómago estaba hecho un completo nudo..
Ni en sus más excéntricas suposiciones vio venir esto.
¡Era impensable! ¡Ilógico!
La cabeza le dio una punzada horrible, justo ahora lo que deseaba era moverse, no quedarse ahí sentada, impasible.
Para cuando llegaron a Malfoy Manor, no lo soportaba más. Salió del vehículo apenas la puerta se abrió, dejando que el aire frío la golpeara.
—Tráiganme una poción para el dolor —dijo al elfo que los recibió, se quitó el abrigó dejándolo en la primera estancia antes de entrar a la sala.
Draco con cada paso que daba sentía que el corazón le dejaría de latir o que no ganaría la batalla contra los nervios. Su madre estaba haciendo aquello extremadamente largo, la expectación terminaría matándolo.
—Madre.
Ella levantó su mano enguanta. —No, sin que tome la poción.
El elfo apareció minutos después con una bandeja dónde se encontraba la poción y un vaso de agua.
Cissa los bebió y apenas sintió los efectos en ella, estuvo lista para tener esa charla. Su mirada helada se posó en su hijo, se mostraba calmado, pero lo conocía bien y no era más que una pantalla.
—¿Cómo fue que sucedió esto? —Fue la única pregunta que surgió de sus labios.
Draco había esperado una explosión de preguntas o quejas, pero esta serenidad no la había visto venir. —No lo busque o al menos no en un inicio.
—¿Cuándo fue eso?
—Durante séptimo año.
El rostro de su madre fue un poema, podía ver cómo su mente se deshacía en encontrar indicios de ese mal amor.
—Cuando ayudaste a ese ejercito de chiquillos…
—No estaría libre si no lo hubiese hecho.
—La hija de los Weasley era una de las líderes, trataste demasiado con ella…
—Es más que eso —aclaró.
—No lo entiendo —exclamó franca—. ¿Cómo es posible? ¿Cómo lo permitiste? ¿Tuviste una relación… con ella?
Draco frunció su ceño y se pasó la mano por sus cabellos. —No, porque tenía toda esa mierda en la cabeza, todos esos prejuicios, el peso de intentar salvarnos, el saber que podía matarlos ese desquiciado monstruo… no hubo tiempo para eso, no estaba listo, no lo entendía como lo hago ahora, después de pensarlo esos años en Azkaban decidí que si tenía una posibilidad de estar con ella, la tomaría… y aceptó.
—¡Es una Weasley, Draco!
—Es más que eso, yo no soy sólo un Malfoy.
—¿Acaso no te das cuenta lo que esto significa? ¡No es posible!
—¿En base a qué no es posible? ¿A generaciones de enemistad? ¿A estados de sangre? ¿No fue eso lo que nos trajo a este punto? ¿No es por eso que nos odian?
Narcissa lo vio con desesperación. —No esta a tu altura, provienen de círculos sociales distintos…
—Madre, eso no me detendrá y francamente estás más asustada que yo, pero no tienes porqué… el mundo cambio y tenemos que adaptarnos, no podemos seguir viviendo con lo que nos hizo daño.
—¡Draco, no serás aceptado, no funcionará!
—No te estoy pidiendo que la aceptes, sólo que respetes mi decisión.
—Una decisión que nos afectara a todos, pero sobre todo a ti, no quiero esto para ti.
—«…no quiero que te sientas solo nunca más.» ¿No es eso lo que dijiste cuando salí de Azkaban?
—No confundas eso con esto.
—Esto no es fácil para mi.
—Tus acciones lo contradicen —dijo recelosa.
—Madre, no estoy pidiendo permiso, sé que será difícil de asimilar, pero no cambiaré de opinión.
—¿Estás dejando de lado tu familia?
—Estoy dejando de lado lo que sea vuelto demasiado difícil para vivir y no me refiero a ustedes, sino los prejuicios y las ideas erróneas. Lo que nos hizo daño y a los demás también, porque realmente no éramos inocentes, madre.
Se acercó a ella y besó su frente.
No tenía más que decir.
*º*º*º
Esta situación era peor de lo que se había imaginado, nuevamente estaban en el ojo del huracán. El mundo no estaba tomando bien aquel romance, era todo lo contrario, lo estaban culpando a él de seducir con propósitos deshonestos a Ginevra Weasley.
Y esto era sólo el inicio.
Se sentó en el sillón, no había descansado casi nada y no era para menos.
*º*º*º
Ginevra llegó a primera hora a la Madriguera, no podía retrasar más la noticia, no después de lo que había ocurrido el día anterior y estaba segura que podría haberse colado a los medios.
—Ginny, no te esperábamos —comentó su madre al verla entrar.
—Lo sé, pero quise venir —dijo dándole un beso en la mejilla. Estaba nerviosa, pero buscaba actuar con la mayor normalidad posible.
—Siempre es bueno tenerte aquí.
—A mi me gusta estar aquí —repuso con una sonrisa—, ¿y papá?
—Esta por bajar, ¿quieres acomodar la mesa?
—Sí —Tomó su varita y los platos fueron acomodándose—, sólo pondré tres lugares, ¿está bien?
—Sí, Ron ya salió a trabajar.
«Es mejor así.»
Amaba a sus hermanos, pero sus reacciones seguramente serían demasiado para manear de un solo tajo.
—¡Que sorpresa, cariño!
—Papá —murmuró dándole un gran abrazo.
—Extraño los días en que la mesa estaba llena, pero todos se han ido, volaron del hogar.
—Lo sé, también extraño eso —exhaló tomando su mano con cariño.
—Pero es bueno verlos realizarse y tener tiempo para estar sólo con tu madre…
—Papá… —No pudo evitar sonreír, sus padres eran una muestra de que el amor podía existir por más que un tiempo.
—Bien, no comentaré más, ¿no ha llegado el periódico?
—No aún —contestó Molly, sirviendo los huevos—. Deseo leer sobre lo que dicen de la recaudación.
—Seguro comentaran el incidente de los Malfoy, pero espero que se destaque el esfuerzo hecho y los logros.
—Al final salió bien —comentó Ginny tratando de animar a su madre.
—¡Por el pelo de un unicornio! —manifestó Molly enfurruñada.
—Es verdad —reconoció Arthur—, esa familia debería tener más cuidado, no siempre el Ministro podrá ayudarlos. Es lamentable que la situación haya tomado esta magnitud. Lucius perdiendo la mente y recluido en aquella Clínica y su hijo convertido en un ex presidiario. ¿Alguna vez lo imaginaron? —preguntó tomando su taza humeante.
—Son parte de nuestra sociedad y deberían tener una segunda oportunidad —comentó Ginny tanteando el terreno.
—Es cierto, pero no es fácil dejar atrás las viejas costumbres —habló Arthur con ceño fruncido.
El ave con el periódico entró por la ventana, dándoles la oportunidad de dejar atrás ese tema.
—Ya era hora —comentó acomodándose sus lentes.
Ginny se apresuró a tomarlo. —Hay algo que me gustaría hablar con ustedes.
—Te escuchamos, pero ¿puedes darme el periódico?
—Intuyo que no es sobre Quidditch —murmuró su madre, antes de abrir ampliamente los ojos imaginándose de qué se trataba—. ¿Es sobre el chico con el que sales?
—Es posible que venga una nota en el periódico.
—¿Quién es? ¿Qué clase de nota? —interrogó su padre con tono celoso.
Ella inhaló hasta que sus pulmones estuvieron llenos, juntando el valor que justo en ese momento se le escapaba de entre las manos como arena. —Yo… ¿cómo empezar? —pausó— Sé que no será fácil de asimilar, pero espero que me apoyen.
—Ginny, sabes que siempre te apoyaremos.
—Lo sé, mamá.
—¿Por qué te cuesta tanto decirlo? —preguntó su padre comenzando a sentir un malestar.
—Supongo que el inicio siempre es la mejor forma —murmuró y sus ojos se dirigieron hacia la mesa mientras su mente volaba al pasado—. Durante el año que los Carrow dirigían el colegio, ustedes saben que me juntaba con el resto de los chicos del Ejercito de Dumbledore y… Malfoy fue uno de los informantes que teníamos. Él me salvó y ayudó más veces de las que me gustaría revelar. No se cómo ocurrió…
—¿Qué estás tratando de decirnos?
—Ginny… ¿acaso…?
—Esperen, déjenme terminar —pidió encarecidamente—. Comencé a desarrollar sentimientos que nunca pensé y de los cuáles no podía hablarle a nadie, porque sabía lo que significaba y el caos que traerían consigo. No lo pude ayudar como desee cuando fue condenado y tampoco logre dejar atrás lo que sentía. Cuando él salió, yo…
—Ginny —pronunció su padre con una severidad que nunca había visto dirigida hacia ella. Se encogió un poco angustiada, pero no bajó la mirada.
—Tengo una relación con él —dijo finalmente.
Y el peso de la confesión cayó sobre sus padres. Arthur se quedó impávido incapaz de asimilarlo. Molly jadeó y se llevó una mano a su pecho, mirando a su hija con el rostro descompuesto por la impresión.
—Sólo quiero que me den un voto de confianza, que puedan ver más allá del pasado, los prejuicios y el orgullo —añadió apresurada y preocupada por su mutismo.
Arthur se levantó de la mesa y la dureza que lo acompañaba caló profundamente a Ginny. —Esa relación es un error —declaró con su magia sacudiendo el lugar.
—Papá… por favor.
El hombre abandonó la habitación ante la mirada impotente de Ginny, se levantó intentando seguirlo, pero en el último momento se detuvo. Se giró esperanzada en que su madre al menos la apoyara, pero sólo notó duda y recelo.
—Mamá…los necesito de mi lado, no sean parte de los que están en mi contra, no en esto. En verdad se lo que estoy haciendo.
—¿Lo sabes? —preguntó Molly compungida—. ¡¿Cómo pudo pasar esto?!
—Lo quiero —susurró sincera.
Molly cerró sus ojos como si le doliera escuchar eso. —Ginny.
—Mamá, denle una oportunidad, apóyame… por favor —pidió tomando sus manos desesperada.
—No… no sé, es tan inesperado.
—Por favor.
Le dio un abrazo a su madre y se fue con la tristeza bordeando sus ojos. Sabía que sería difícil, pero vivirlo era otra cosa.
*º*º*º
Horas más tarde estaba sentada en su cama en bata, el reloj avanzaba y ella aún no estaba lista para el evento de Draco.
Había estado pensando una y otra vez en esa plática con sus padres. Sus hermanos después de conocer la noticia estaban hechos unas furias y hablar con ellos en ese estado, no había sido bueno. Se sentía más apachurrada que nunca.
—Todo, mejorará —manifestó Luna optimista.
—¿Cómo?
—Cuando comprueben que no pueden separarlos y que en verdad eres feliz.
—Eso me parece tan lejano, creo que moriré a base de maldiciones antes de que eso ocurra —resopló recostándose mirando el techo con el peso de su pena agobiándola.
—¡Vamos anímate! ¡Él necesita de tu apoyo!
—¿Lo crees?
Luna descolgó un vestido color blanco debajo de las rodillas, línea A, escote en forma de corazón—. Sólo ponte esto.
—Gracias, ¿qué haría sin ti? —murmuró cariñosa, abrazándola.
—Estar perdida, pero no es el caso ahora.
Ginny sonrió por primera vez desde la mañana. —Ni siquiera sé cómo le fue con su madre.
—Estará bien como tú, él es el más decidido en esto… no lo veo cambiando de opinión.
—¿Crees qué le guste? —preguntó refiriéndose al vestido.
—Le gustas tú, ¿no? A pesar de todo eso y él te gusta aún con su pasado. Iras y mostraran que están juntos… eso es lo que importa —declaró Luna sonriéndole.
Ginny suspiró y supo que su amiga tenía razón.
—Deja ya de pensar y mejor arréglate —indicó señalándole la hora.
*º*º*º
Draco vio una vez más su reloj, al parecer Weasley no iba a aparecer. Botó el aire que contenían sus pulmones, estaba realmente inquieto. Había pensado que ella llegaría antes para hablar, pero no había sido así.
El lugar se había llenado más de lo que había imaginado y ahora incluso más reporteros habían aparecido, buscando la noticia sobre el "romance prohibido".
—Las cosas están saliendo bien, ¿qué es lo que te preocupa?
—Nada, madre —dijo volviendo a colocarse su máscara de indiferencia.
—¿Es por Weasley? Tal vez tomó la decisión de no asistir.
—Madre, ya he dicho mi postura… no necesito de intrigas.
—Es apenas un comentario —repuso con desapego, miró por la tienda observando a unos viejos conocidos y un brillo de interés velo sus ojos—. Ven, acompáñame, aún no has saludado a los Greengrass.
—Lo haré después.
—Ahora estás libre, sólo será un momento… después te dejare seguir esperando —comunicó y posó su mano en el brazo de su hijo, guiándolo hacia donde se encontraba la familia. Draco de inmediato reconoció a su antigua compañera de curso, Daphne no había cambiado casi nada, sus ojos se posaron en la chica a su lado, Astoria.
Siempre le había parecido un nombre bastante peculiar para una mujer, porque eso era lo que ella era ahora, se podía notar en cada parte de su figura delicada. Era aún más hermosa que antes, pero a pesar del tiempo, no iba a poder dejar de verla como la chica que odiaba hacer los mandados de los Carrow.
—Espero no interrumpirlos, sólo deseábamos saludarlos.
—También estábamos esperando el momento para acercarnos —dijo Helen, madre de las dos chicas.
Christoph estudió a Draco con su mirada. —Te pareces a tu padre, es una pena lo que les sucedió.
—Y que estén envueltos ahora en tan penosas habladurías.
Draco acostumbrado ya a ese tipo de comentarios, sólo dejó que su mejor sonrisa apareciera cubriendo todo. El juego de las apariencias, de eso se trataba siempre que estaban con las antiguas y poderosas familias del mundo mágico.
—Agradezco su preocupación.
—Es una pena que la sociedad no olvide tan fácil —opinó prejuiciosa Helen—, pero al menos ahora estás libre.
—Es bueno verte —añadió Daphne en un intento por ayudarlo.
—Lo mismo digo.
—Es interesante que hayas montado este negocio —reconoció Astoria, mirando con gran apreciación el lugar.
—Estoy de acuerdo con mi hija, tu padre y abuelo tenían un buen sentido para los negocios, es bueno saber que has heredado eso —agregó Christoph, señalándolo con el puro que se encontraba fumando—. Me gustaría que pasaras por mi casa, tengo unas propuestas que te podrían interesar.
—Ahí estaré —respondió cortés, aunque lo único que deseaba era ya terminar con esa conversación.
—Pronto celebraremos el compromiso de Daphne —anunció Helen con orgullo—, les haremos llegar la invitación.
—Aún faltan unas semanas —explicó con las mejillas coloradas y una deslumbrante sonrisa.
—Es una gran noticia, ¿con quién te comprometerás? —preguntó Cissa con una sonrisa.
—*Kevin Bletchley.
—Felicidades —dijo Draco escueto. Recordaba haber jugado con él en el colegio, no era un tipo que resaltara mucho, pero pertenecía a su círculo y era heredero de una buena fortuna. La unión de sus familias sería bien vista y les traería grandes beneficios a ambas.
—¿Por qué no le das un recorrido a Astoria? —sugirió Narcissa con una sonrisa modesta pero que él interpretó bastante bien. Su madre una vez más estaba jugando a la titiritera. Apretó su boca y la miró dándole un silencioso mensaje.
—No es necesario —musitó apenada.
—Si quieres puedo hacerlo —dijo cortés, tomando la opción que tenía para zafarse ya de esa conversación.
—Gracias.
Narcissa se movió gustosa, dejando que la joven ocupara su lugar al lado de su hijo. Ambos se excusaron y Draco la guio por la parte este de la tienda.
—Siento que tengas que hacer esto.
—No tienes por qué disculparte.
—Mis padres pueden ser agobiantes a veces con los asuntos de política y la sociedad, pero lo que más me apena son sus insinuaciones para hacer que nos tratemos.
—No te preocupes por eso —murmuró restándole importancia.
Astoria sonrió suavemente, agradecida por su comprensión. —Draco quiero que sepas que no creo todo lo que están diciendo de ti en los periódicos y revistas.
—¿Y por qué no lo crees? —inquirió intrigado.
—No eres tan malo.
—"No tan malo" —repitió con un tono burlón—, tal vez estas equivocada.
—Soy buena juzgando a las personas.
Él movió su cabeza mientras una mueca maliciosa aparecía en su cara. —¿No has mencionado la nueva noticia de hoy?
Astoria contuvo su aliento y ladeó su rostro. —Para ser franca, no sabía qué pensar de eso.
—Lo sabes.
—No he olvidado la forma en que te comportabas con ella.
—Entonces… sabrás que es verdad.
Ella se detuvo en seco y Draco enarcó su ceja dejando de caminar. Estaban un poco alejados de la multitud, pero aún así estaban a la vista de todos.
—¿Es… cierto? ¿La amas? —Se atrevió a preguntar a pesar de sentir que su corazón se estrujaba.
—¡Draco! —La voz de Pansy llegó a los oídos de ambos, no tardaron en ver como se acercaba a ellos, pero no lo suficientemente rápido para verse desesperada por llegar.
Pansy prácticamente se colgó del cuello de Draco, abrazándolo con demasiado entusiasmo para ser Slytherin, pero sus actos tenían justificación, se moría de celos a pesar que él ya la había rechazado cuando había estado la primera vez en la tienda.
*º*º*º
Luna miraba con diversión a su amiga, pocas veces la había visto así con tantos nervios. —Sólo entremos —repitió por cuarta vez.
—Mira a todas esas personas y reporteros, ¿qué es lo que estamos haciendo aquí?
—Venimos porque él te invito y eres su novia.
—Lo sé, pero creo que mejor le enviare una lechuza —dijo dándose la vuelta—. Vamos a otro lugar.
—No, venimos a este evento —expuso seria—. No seas gallina, tienes el amuleto que te di… te dará suerte.
Ginny observó el pequeño trozo de cuarzo rosado que sostenía en su mano, estaba un poco húmedo a estás alturas.
—Bien, lo haré.
—Además quede de venir… tengo una conversación con Theodore pendiente.
—¿Nott? ¿Está pasando algo que no sepa?
Luna le sonrió con misterio y la tomó del brazo ayudándole a dar ese paso que tanto le estaba costando.
Los reporteros se arremolinaron alrededor de Ginny esperando sacarle alguna respuesta, pero ella se mantuvo con los labios sellados, abriéndose paso con ayuda de Luna. Finalmente la seguridad las alcanzó encargándose de esos carroñeros.
Ginny algo despeinada y maltratada entregó la invitación en la puerta a un elfo. Apenas se internaron en el lugar se dio cuenta que no había realmente nadie fijándose en su aparición, todos parecían ocupados en sus propias conversaciones y eso le brindaba calma aunque sus sentidos se mantenían alerta, no se podía estar de forma descuidada en un nido de serpientes.
Luna tomó una copa y le entregó otra a Ginny, la cual ya se había dado a la tarea de buscar al hurón, no tardó en localizarlo al otro extremo del lugar en compañía de Astoria Grengrass y con la vaca de Pansy Parkinson pegada a él como si tuviera todos los derechos, ¡lo cual no era así! Su nerviosismo y preocupación que encogían su estómago se esfumaron dando lugar a una súbita oleada de enojo que la hizo ver todo rojo.
—Te ves tan graciosa —comentó Luna, notando lo enrojecidas que estaban sus orejas, sólo le faltaba que escapara humo de ellas.
—Sólo vamonos. —Tomó de un solo trago el contenido de su copa y la depositó en una bandeja, girándose hacia la puerta. No estaban más en Hogwarts, pero esa escena le recordaba muy claramente como eran esos tiempos y al parecer algunas cosas no cambiaban.
—Espera. —Luna apenas pudo probar su champagne, cuando tuvo que abandonarla para seguir a su amiga.
—Señoritas, ¿tan rápido se van? —exclamó Blaise abordándolas con una gran sonrisa de comercial.
—Apártate —rumió entre dientes.
—Escucha, toda la atención comenzará a estar en ustedes, no puedes irte ahora. Draco lo último que necesita es que esto se vuelva una comidilla para estás personas y que esto llegue a los periódicos. El evento necesita salir bien, lo sabes, ¿no?
—Recuerda que ahora todo se destapo y sólo queda darle la cara —agregó Theodore uniéndose a la conversación—. El que estés celosa es francamente absurdo.
Ginny abrió su boca molesta, sus ojos se tornaron amenazadores. En su mano el cuarzo se marcó hasta el punto en que fue doloroso, atrayendo su atención. En ese minuto tenía ganas de hacer muchas cosas a la vez —arrancar a Draco de los brazos de la Cara de perro, salir de ahí sin importar que se desatara un tornado y definitivamente lanzarse un par de mocomurciélagos a esos dos impertinentes Slytherins—, pero tenía que dejar que la razón gobernaran en su cabeza.
—Esta bien, no nos iremos —respondió apuñalándolos con su mirada.
—Bien, ahora por qué no nos relajamos todos —sugirió Blaise—, pasen por este lado, deben probar los bocadillos…
Theodore se tocó la sien, sobándosela un poco. —Si hubiesen sido más cuidadosos, no estarían pasando por esto de forma tan descuidada.
—Todo estará bien —mencionó Luna, sonriéndole.
—Eso quisiera creer —respondió observando a la chica con tan peculiar vestido de plumas. En verdad era extraña, pero interesante.
«¿Qué estoy pensando?». Sacudió su cabeza y se obligó a caminar, tal vez el champagne se le había subido.
*º*º*º
Draco apenas y había respondido al gesto de su amiga, trató de ser lo más educado al alejarla. Alzó su mirada topándose con la pelirroja, ¡ella había asistido! y… estaba hecha una furia.
—No puedo creer que no hayas ido a visitarme en todo este tiempo —chilló Pansy, ignorando olímpicamente a la chica que estaba a su lado.
—He estado muy ocupado —Se justifico siguiendo todo lo que ocurría con la pelirroja—. Seguro recuerdas a Astoria.
—Nos hemos saludado antes —dijo con un peligroso tono.
—Sí.
—Debo seguir atendiendo a los invitados, espero reunirme con ustedes después. Sigan disfrutando de la velada —dijo antes de alejarse de ellas. En el camino para encontrarse con Ginny apenas se detuvo a intercambiar unas palabras con otras personas, pero en breve estuvo en la mesa de bocadillos.
—¡Mira quién llega, el dueño del lugar! —celebró Blaise. Ginny en cambio lo taladró con su mirada de inmediato.
—Acompáñame —pidió Draco, tomándola de la muñeca.
—Es mejor que se queden aquí por ahora —sugirió Theodore, observando su alrededor notando todos los ojos que estaban puestos en ellos.
—Hazle caso —respondió dura.
—No importa lo que piensen —aseveró firme—, vamos.
La sorpresa se expandió por las facciones del rostro pecoso llegando hasta sus ojos y su boca se entrevió. Pensaba que no había escuchado bien, pero al ver la cara de los dos Slytherins y la sonrisa grande de Luna se dio cuenta que sí lo había hecho.
¡Merlín! Podía sentir su corazón resonando en sus oídos y Draco parecía estar a punto de perder la paciencia.
Se obligó a recuperarse y mantener una expresión serena. —Él tiene razón, estoy aquí por la inauguración.
Malfoy la miró largamente, no estaba de acuerdo. —Debemos hablar más tarde.
—Lo haremos.
Ginevra quiso poder agregar algo más, pero no le pareció el momento, demasiadas personas al pendiente de sus actos.
—Bien, bien… acabemos con esto, un brindis por la tienda —propuso Blaise con tan buen ánimo que parecía no importarle nada lo que se estaba desenvolviendo a su alrededor—. Ahora ya saben dónde comprar las pociones que necesiten.
—Es un proyecto interesante, podría hacer un artículo de ella para El Quisquilloso.
Aquel comentario le dio un giro al ambiente que se vivía. Las miradas cayeron de inmediato en la rubia que sonreía confiada de su brillante idea.
—Podría venir un día que estén preparando las pociones, tomaría unas fotos…
—Luna, no creo que sea el momento —mencionó Ginny, buscando disuadirla.
—Hazlo —aceptó Draco, era la única que no tendría prejuicios al hablar de su tienda. Tal vez el artículo sería una mezcla de locuras, pero la gente lo leería para bien o para mal.
Theo y Blaise lo miraron con los ojos desorbitados. Ginevra parpadeó incrédula, mientras Luna sonreía aún más.
—La tienda necesitaba publicidad.
—Eso es cierto —aceptó Theo, comenzando a creer que aquello no era tan descabellado. Después de todo necesitaba clientes y para ese momento la mayoría sabía que el dueño era Draco Malfoy, lo cual no le daba buena fama, pero si Luna Lovegood escribía del lugar —aunque fueras cosas extrañas— sería bueno. La gente vería que Lovegood pudo seguir relacionándose con los Malfoy, a pesar de haber estado cautiva en su sótano y eso les daría otra perspectiva sobre los ex presos que fueron marcados por Lord Voldemort.
—Te buscare después para ponernos de acuerdo —enunció Luna con un aplauso de triunfo.
—Mándame una lechuza antes para estar aquí.
—¿No atenderás el lugar? —inquirió Ginevra, frunciendo su ceño.
—No, contrate a personal capacitado para hacerlo, yo me encargare de la elaboración de las pociones, pero debo estar al pendiente de otros negocios… sin mi padre la responsabilidad es mía —explicó sin querer hondar más en eso.
A Ginny no le pasó desapercibida la manera en que sus ojos perdieron emoción al hablar de Lucius Malfoy. En ese momento deseó poder abrazarlo, pero sabía que si lo hacía, volverían a levantar el caos, así que se conformó con dejar que sus dedos se rozaran de la forma más discreta posible.
Draco ladeó su cara hacia ella, dándole una mirada cargada de palabras que estaba deseando poder susurrarle mientras la tomaba entre sus brazos.
—Les daré un tour por los estantes de pociones —ofreció Theodore, después de carraspear, tratando de que esos dos salieran de su nube de ensueño.
Malfoy captó perfectamente el mensaje, «vuelve con las otras personas antes que esto se salga de control».
—Yo los acompañare —profirió Blaise resulto—, no todos los días se esta tan cerca de la jugadora estrella de Las Arpías.
—No soy la jugadora estrella —aclaró Ginny, separándose ligeramente de Draco, porque si no lo hacia, se lanzaría a besarlo sin intención de soltarlo por el resto de la noche.
—Detalles mínimos.
—Cuando esto termine, quédate —interrumpió Draco. No le estaba preguntando, la estaba poniendo al tanto de lo que harían.
Ginny curvó sus cejas. —Vine con Luna.
—Yo puedo irme por la chimenea, ¿está conectada a la red flu? —preguntó sin problemas.
—Sí, lo ésta —confirmó Draco, agradeciendo la ayuda.
—Pero Luna, vinimos juntas y…
—No te hagas líos, sabes lo que pienso… creo que los nargles te quieren confundir —mencionó sonando muy seria—. Usa tu cuarzo —añadió en un susurró, como si se tratara de una confidencia.
Draco nunca terminaría de acostumbrarse a las cosas que decía Luna, pero al menos no tenía la expresión de sus amigos, parecía que se encontraban frente a un extraterrestre y no entendieran su idioma.
—Esta resulto, te buscare después.
Se alejó del extraño grupo que formaban, para dirigirse al mostrador, quería ver cómo iban las ventas, esperaba que al menos hubiera tenido un par. A todos los asistentes se les estaba dando una bolsa con un pequeño estuche con unos frascos de pociones para que pudieran probarlas.
No había llegado ni a la mitad del camino cuando Pansy ya estaba abordándolo y no parecía estar dispuesta a despegársele esta vez.
—¿Qué hacen aquí la pobretona y la lunática? ¿Acaso es verdad que estás con esa paria? —repuso celosa.
Draco tensó su mandíbula en un gesto de severidad. —Compórtate.
—No me vengas con eso, ¿qué hacen aquí?
—No es obvio.
Ella jadeó horrorizada. —¡Estás con ella!
—Pansy, eres mi amiga, pero espero no se te ocurra hacer un escandalo aquí, porque me conoces y no lo tolerare.
—¡Te ha dado un filtro! ¡El Draco que conocía jamás hubiese aceptado estar con alguien de su clase! ¡Es… es una pobretona!
Malfoy exasperado, notando como estaban atrayendo la atención, la tomó del codo alejándola. —Sólo lo diré una vez, te aprecio Pansy, pero no voy a tolerar que quieras venir a decirme con quién puedo o no estar y si valoras nuestra amistad estarás en paz, ya hablaremos tú y yo después.
La piel alrededor de los ojos de Pansy se tensó cuando sus ojos se achicaron con enojo y su barbilla tembló en un esfuerzo por contener el llanto.
—Te desconozco, ¡te odio! —Alzó su rostro con indignación y con aire arrogante se alejó de él.
La vio alejarse con los nervios al borde, tomó una bocanada de aire haciendo acopió de la paciencia que le restaba y siguió su camino, ya hablaría con ella, pero ahora sería completamente inútil.
*º*º*º
Ginny había pensado que estar con Nott y Zabinni iba a ser un martirio, pero habían resultado ser agradables. No se estaban volviendo los grandes amigos, ni nada por el estilo, pero al menos la estaban pasando bien, algo que no hubiese creído que fuera posible estando entre tanta serpiente. Además se habían encargado de los reporteros que se les habían acercado, sin duda se les daba bien las respuestas cortas y las miradas intimidantes.
—¿Quieres una copa más? —preguntó Blaise, tomando una más de la bandeja para él.
—No, estoy llena al tope —dijo colocando su mano sobre su abdomen—. Además si tomo más estaría peligrosamente cerca de comenzar a alegrar esta reunión.
—Me gustaría ver eso. —Rio mirándola con total descaro. No podía evitar envidiar a Draco, su amigo había conseguido lo que él en el colegio había deseado y no había logrado. Sin duda ahora se recriminaba el no haber intentado acercársele con otra actitud, más después de tener una probadita de lo que era convivir de esa manera relajada con ella.
Ginny soltó una risa suave. —No lo creo.
—Las personas están comenzando a retirarse —anunció Theodore, se levantó de la silla estirándose un poco. No es que la hubiese pasado mal con ellos, pero comenzaba a creer que si seguía conversando con Luna y bebiendo tranquilamente champagne, terminaría por darle un poco de crédito a esas extrañas criaturas de las que hablaba.
—Yo también debería irme ya —anunció Luna con un pequeño bostezo.
—Pero…
—Hablamos mañana —cortó, sabiendo que su amiga querría alargar su estancia.
—Te acompañare hasta la chimenea. —Se ofreció Theo, como el buen caballero ingles que era.
—Claro.
Las dos amigas intercambiaron un par de palabras lejos de los oídos de los dos Slytherin y compartieron un corto abrazo antes de separarse.
Ginny se sintió ligeramente vulnerable ahora que su amiga se había ido, ya no había muchos magos y brujas con caras estiradas y expresiones de «fuchi» que sólo se dedicaban a cotillar, pero aún estaba ahí Narcissa Malfoy y con ella tenía para sentir esa sensación espantosa en su nuca.
—Al fin solos —musitó coqueto, Blaise, pero al ver que ella no le estaba poniendo atención su sonrisa se marchitó y una expresión seria cubrió su rostro, siguió la trayectoria de su vista y su mente hizo clic.
Narcissa.
Esperaba que su amigo también hubiese previsto qué hacer cuando sus dos grandes intereses chocasen.
—Dejemos que Draquito se encargue de sus asuntos familiares, mientras tanto, ¿por qué no salimos a tomar un poco de aire fresco?
Ginny asintió, agradeciendo el gesto. No estaba segura de qué haría si Narcissa decía acercarse a ella, por el momento era mejor evitar que eso sucediera. Salieron por la parte de atrás rodeando la tienda.
—Es agradable que ya no insistieran con más preguntas.
—Los reporteros no los dejarán en paz, no sé cómo fue que me perdí lo de ayer.
—Espero que a lo largo todo se calme.
—No quiero sonar pesimista, pero la realidad es que no será así… tú eres una promesa del Quidditch y él es un ex presidiario, tú eres considerada una luchadora de la resistencia y él es lo opuesto, mientras tú eres heroína, él es ex mortifago. Sus familias se detestan, sus historiales están llenos de conflictos… que ustedes vengan a romper eso, claro que llama la atención.
Ginevra respiró profundamente y le sonrió a Blaise sin mucho ánimo. —Sólo somos dos personas que quieren estar juntas.
—Y eso es lo increíble —repuso observando el cielo oscuro—. ¿Cómo es que tu familia no vino por la cabeza de él?
—No me lo recuerdes, no lo tomaron muy bien, pero tienen personas a su alrededor que no les dejaran cometer locuras —explicó con calidez. Fleur tenía muy bien controlado a Billy, Charlie estaba en la reserva, Percy era el único que lo había tomado con mayor serenidad y diplomacia, George y Ron eran los que le preocupaban más, porque veía venir problemas con ellos.
—¿Crees qué lo acepten?
—Me quieren, lo harán con el tiempo —profirió con confianza en su familia y en el cariño que siempre los había mantenido unidos.
*º*º*º
Narcissa no había perdido detalle de la aparición de la hija de los Weasley y la de los Lovegood.
Los restos de la conversación que había tenido con Draco volvieron a ella como una ola gigante, colapsando sobre su mente.
«En verdad está ocurriendo.»
La noche continuó y ella tuvo que actuar una vez más frente a sus amistades, dando respuestas evasivas a sus preguntas sobre ese romance. Estaba realmente preocupada por su hijo.
No fue hasta que el evento terminó que su mirada chocó con la de Ginny Weasley, para ese momento, ella ya la había analizado desde el cabello hasta los zapatos que usaba. Weasley le sostuvo el contacto con gran determinación, vaya que era temeraria.
Era Gryffindor después de todo y demasiado imprudente.
«¿Será posible esto en verdad pueda ser?».
Desde que había quedado con Ginevra había deseado que aquello se terminara ya. Al menos había tenido un par de ventas aceptables. Por momentos miraba hacia donde ella estaba, para saber cómo se encontraba, pero al ver que estaba bien con sus amigos lo tranquilizaba.
Pronto el evento fue perdiendo publico y él se dedicó a despedir a las personas. Ningún reportero había logrado obtener una respuesta afirmativa o negativa sobre lo que ocurría entre él y Weasley, habían tenido que conformarse con fotos, pero pronto no sería así. Prácticamente que ella asistiera a ese evento era la confirmación que necesitaban, pero para decir cómo manejaría esto, debía hablar con Ginny.
No fue hasta que casi el lugar estuvo vacío que se dirigió a su madre, lucía cansada, pero seguía viéndose soberbia en ese atuendo negro y su mirada seguía siendo la misma.
—Madre es tarde, te acompañare a la casa —indicó Draco, atrayendo la atención de Narcissa.
—Esta bien, me alegra que todo haya salido bien.
—Fue de acuerdo a lo estipulado.
—No seas modesto, disfruta de tu éxito —dijo tocando su rostro.
—No es como yo lo llamaría.
—Eres muy duro contigo, cualquiera puede notar que este negocio se irá hacia arriba —manifestó, sosteniéndose de su hijo.
Draco no respondió a eso, aunque esperaba que así fuese.
—Parece que tienes prisa por llevarme, así que es mejor que nos aparezcamos, después de todo no aguantaría un viaje en coche en estos momentos —declaró con una sonrisa cuidada.
—Esta bien —aceptó. No era un niño para no darse cuenta, que el plan de su madre no era llegar más pronto a su hogar, si no tener otra "charla" con él.
Fueron sólo un par de minutos los que les llevó estar en la sala de Malfoy Manor.
—Tengo que volver —anunció.
—Lo sé —respondió separándose de él—, Weasley te esta esperando, ¿no es así? Sabes que esto pudo ser un total desastre, ¿cómo lo manejarás?, ¿has leído lo que se dice de ti? Apenas pude contener la inquietud de nuestras amistades.
—¿Nuestras amistades? ¿En verdad lo son? No estoy ni cerca de estar interesado en saber lo que piensan.
—Draco no sabes lo que dices, esto puede destruirte…
—¿Destruirme? —preguntó casi riéndose.
—Nadie creerá que tus intenciones son buenas con esa jovencita —exclamó molesta.
—Deja que sea yo él que me preocupe por eso.
Narcissa tenía todo un mar de palabras atoradas en la garganta, lo miró con cierta desesperación. —Deberías escucharme, no dejar de lado mis advertencias.
—Lo hago, pero mi decisión no cambia, ¿puedes entender eso?
—Hijo…
—No quiero luchar una guerra contigo, porque no quiero alejarme de ti.
—Tampoco deseo esto, es sólo que esta situación… no puedo comprenderla, no lo esperaba.
Él sabía cuánto le había costado decir eso, así que se acercó ya sin su armadura mental y depositó un beso en su frente.
—Sólo mantente a mi lado y respeta mi vida. Descansa.
Cissa tuvo que hacer acopio de su fuerza de voluntad para no insistir y dejarlo partir, pero lo que si no pudo guardarse fue la angustia que le producía todo ese asunto.
Para cuando Draco apareció en Mandrágora, ya no había ningún cliente más que los trabajadores y los elfos limpiando. Sus ojos recorrieron el lugar con apuro, ¿dónde se supone que Blaise había llevado a su pelirroja? Esperaba que no le hubiese vuelto el interés.
Tomó su capa y caminó por la tienda con la esperanza de encontrarlos en algún rincón o en el sótano, pero pronto los vio a través de la ventana. Estaban afuera, no entendía cómo se le había ocurrido exponerla al frío de la noche.
Salió al momento, escuchando sus risas.
—¡El príncipe al fin apareció! —bromeó Blaise haciendo ademanes.
—¿Cuánto has bebido?
—Estoy bien, ¿o no, preciosa?
Draco le lanzó una mirada cargada de odio a su amigo. —Es hora de irnos.
Ginny sintió esa cosquilla en su panza al verlo nuevamente, se mordió el labio inferior. Tal vez eran todas esas copas que había bebido razón por la cual su ánimo se había vuelto chispeante, pero Draco lucia realmente bien esa noche y no pudo evitar reír para sus adentros al ver el repentino arranque de celos que él había mostrado.
—Eres un aguafiestas estábamos pasándola muy bien.
—En realidad si debo irme ya —intervino, se quitó el saco de Blaise de sus hombros. entregándoselo al momento—. Gracias.
—Nos vemos, pelirroja —dijo tomando su mano para dejar un beso en ella. Ginny se sonrojó ligeramente cosa que hizo que Draco gruñera un poco.
Ginevra se colocó al lado de Malfoy, y él no dudo en rodear su cintura con su brazo, en un gesto un tanto posesivo.
—Tendremos que aparecernos hasta donde deje mi coche —avisó susurrándole al oído—, puede que aún haya reporteros aquí y prefiero que no nos sigan.
Ella sonrió al sentir cosquillas por su aliento. —He dejado mi abrigo en la tienda —anunció después de aparecerse en la calle vacía, sintiendo el frío calarle el esqueleto.
—Ahora tendrás una razón para volver a Mandrágora —replicó.
—Pero tengo frío ahora. —Abrió su bolso para sacar su varita y lanzarse un encantamiento, sin embargo él se adelantó a sus movimientos quitándose su capa, dejándola caer sobre la fina figura. Le quedaba un poco grande, pero Ginny agradeció su gesto, se arrebujo en ella.
—Lamento que tuvieras que esperar tanto.
Ginevra lo miró largamente con una linda sonrisa, para finalmente alzarse para darle un pequeño beso.
—Espero mi recompensa.
Malfoy la miró divertido. —¿Cuánto has tomado exactamente? —cuestionó rodeando su cintura.
—Lo suficiente para lograr que mi mal humor se fuera y no matarte por estar con tus "amiguitas" frente a mi.
—¿Qué debo hacer? Todo es debido a mi buena apariencia…—Ella frunció su ceño y lo empujó, pero él se mantuvo firme en su agarre— No deberías ser una chica de tan mal humor, podría cambiar de opinión sobre rechazar a mis "amiguitas".
—Malfoy —pronunció apretando sus dientes.
La sonrisa en su cara creció mientras ella buscaba escabullirse. —Bromeo.
—Yo no bromearé cuando patee tu trasero y te deje por ser tan engreído.
—Eso no sucederá, jamás voy a dejar que te alejes —aclaró tan seguro que logró sacudir el corazón de Ginny.
Ella lo apartó para poder encontrar sus ojos. «Soy yo la que me volveré adicta a él y no podre dejarlo ir.»
—Tal vez ese sea nuestro destino —repuso llevando su mano a la mejilla de él.
—Me da igual como lo llames —contestó buscando su boca, besándola profundamente, disfrutando de su suavidad y embriagándose con el sabor del champagne, ahí a mitad de la noche con la brisa meciendo sus cabellos.
*º*º*º
Muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer la historia, esperamos que se animen a comentar y hacer felices a estas dos locas escritoras.
(´¸.·*´¯`*»- - The darkness princess & Lady Muerte.
