A todos mis lectores, les doy las gracias por su paciencia, ya que este capitulo demoro mas que el resto, pero valio la pena, ya que les traigo uno muy especial, centrado solo en Akihiko luego de haber despertado, pero sepan que les tengo una buena noticia, el proximo muy probablemente tardara menos que este, asi que estense atentos, no querran perderselo ;)
Tres meses después del incidente que dejo a Akihiko en un estado similar a la muerte, finalmente ya estaba lo bastante bien como para volver a casa. Pudo convencer a su padre de que lo mejor era irse a un hospital en la ciudad en lugar de quedarse en la enfermería, así que lo enviaron allí al igual que a otros de los tantos heridos de guerra. Pese a que el curar su heridas, junto con la rehabilitación, habían tomado ambas cosas un largo tiempo, Akihiko sabia que habría sido aun mas si no hubiera decidido irse de donde estaba. Esa misma tarde lo daban de alta, y apenas lo hicieran tomaría el primer tren que encontrara para ir a casa y volver con Misaki. Estaba ansioso por verlo, y sabía que el también lo extrañaba mucho. No le habían permitido comunicarse con nadie durante el tiempo que estuviera internado y eso no le había gustado nada, se sentía como en prisión, pero ya nada importaba, llegaría con el y le daría todas las explicaciones que hicieran falta, ocho meses habían sido mas que suficientes lejos de su pequeño.
El tren llego en cosa de un par de horas a la estación de Tokio, y una vez que Akihiko bajo todas sus maletas fue directo a pedir un taxi que lo llevara casa. Era un viaje de solo unos quince minutos, pero al pobre autor se le hicieron eternos. Respiro hondo una vez que estaba en frente de su edificio, jamás en su vida pensó que se sentiría tan feliz de llegar a casa, siempre, hasta que conoció a Misaki, había vivido solo, así que el volver a su departamento no era la gran cosa para el, pero ahora no cabía en si de gozo.
Aun se sentía un poco adolorido ya que las cicatrices aun le molestaban, pero trato de ignorar eso, ya pronto quizá el dolor se terminaría esfumando, por ahora solo estaba contento de ya estar en la puerta de su departamento, el que compartía con su querido Misaki.
Pero algo extraño llamo su atención justo antes de poner la llave en la cerradura; un sonido, como la voz de alguien, salía desde adentro, luego escucho la voz de alguien mas, esta vez una mujer, y luego la de un niño pequeño. Supuso que seguramente Takahiro había ido con su familia a visitar a Misaki para que no se sintiera tan solo, y quizá para convencerlo de irse a vivir definitivamente con ellos, cosa que seguramente terminaría creando una discusión, pero el ambiente no se sentía como si estuvieran discutiendo, de hecho se oía como una reunión muy calida y agradable ¿Acaso se había equivocado de departamento? No, el número era el correcto ¿entonces que pasaba?
Prefirió guardar sus llaves, tal vez entrar así de pronto seria un poco extraño, sobre todo considerando que lo creían muerto, así que en su lugar le dio unos golpes a la puerta, y estaba por hacerlo de nuevo, cuando oyó la voz de Misaki, el cual se notaba que estaba muy feliz.
Misaki (desde adentro): No te levantes amor, deja que yo vaya
¿Amor? ¿A quien había llamado así? Los celos lo invadieron apenas escucho eso salir de la boca de su niño y de nuevo empezó a rodearlo esa aura que le apareció cuando escucho a Misaki "declarársele" a ese estúpido mangaka hacia un tiempo, pero desapareció apenas lo vio en la puerta. Estaba con una gran sonrisa, pero luego su cara cambio a una de sorpresa apenas lo vio, pero no la sorpresa que Akihiko había esperado.
Misaki: ¿Usagi-san? ¿Qué haces aquí?
Akihiko (herido): ¿Cómo que qué hago aquí? Acabo de regresar luego de que me tomaron por muerto, creí que estarías feliz de verme
Misaki: ¿Muerto? Ah si, tienes razón, discúlpame, han pasado tantas cosas en estos meses desde que te fuiste que había olvidado eso
Akihiko: ¿Cómo que lo olvidaste? No he hecho mas que pensar en ti desde que desperté del coma, creía que…
Pero el autor fue cortado apenas vio a una chica aparecer detrás de Misaki. No era ni Manami, Aikawa, Kaoruko, ni ninguna de las chicas que ambos conocían, esta era una chica mas o menos uno o dos años mayor que Misaki. Era muy bella, con cabello pelirrojo largo y algo rizado, el cual tenia sujetado en un moño que se dejo caer sobre el hombro. Ojos azul claro, bonita sonrisa, no mucho mas alta que Misaki, quien estaba a su lado, y vestida con un vestido amplio color rosa oscuro que le llegaba hasta un poco mas abajo de las rodillas. Tenía ambas manos sobre su abultado vientre de unos seis meses y se le veía muy feliz, al parecer por la misma razón que al chico.
Chica: Tú debes ser Akihiko-san, Misaki me dijo cuando nos conocimos que estabas en la guerra
Akihiko (saliendo un poco del shock): S-si, soy yo… pero tu…
Chica: Perdona, que descortés soy. Me llamo Mishiru, Mishiru Ueda, soy la novia de Misaki
Akihiko ya había sentido su corazón partirse en dos mitades cuando vio a la chica, pero ahora que escucho esa palabra sintió que paso de estar roto a estar hecho polvo. Abrió los ojos como platos, y aunque intento mantener la compostura, creyendo que se trataba de una broma, se podía ver desde muy lejos que se había puesto pálido.
Misaki: De hecho es mi prometida –le rodea la cintura con un brazo-, le propuse matrimonio poco después de que nos enteramos de que seriamos padres. Creí que era algo apresurado, pero es que nos dimos cuenta de que nos amamos mucho y no quisimos esperar mucho más allá del parto
Mishiru: Tiene un amigo muy romántico Akihiko-san, de hecho me regalo un bellísimo anillo de plata cuando me lo propuso –le muestra su mano-
No necesito verlo muy de cerca para darse cuenta de que definitivamente era el mismo anillo que le había dado a Misaki cuando le propuso matrimonio a el, todavía brillaba del mismo modo que cuando lo compro y se veía muy hermoso, pero ya no tanto ahora que esa chica lo tenia puesto.
Akihiko estaba hecho pedazos por dentro, pero vio que Misaki solo había hecho lo que el tanto deseaba si le llegaba a pasar algo, que pudiera encontrar a alguien más y ser feliz con esa persona. Decidió respetar el deseo del chico y también su felicidad, aunque eso terminara matándolo de tristeza.
Detrás de los novios vio aparecer a Takahiro, quien solo le hizo recordar cuando conoció a su lindo Misaki y lo triste que estaba cuando se entero del matrimonio de quien fuera su mejor amigo y primer amor. Se sentía como si estuviera viviendo lo mismo por segunda vez, y de hecho así era precisamente, pero como pudo trato de sonreír, no quería arruinar el ambiente con su propia desgracia, cosa que hacia mas que nada por su pequeño mas que por el.
Takahiro: Usagi-san, llegas justo a tiempo, Manami y yo estamos ayudando a Misaki y Mishiru a hacer los preparativos para la boda ¿Por qué no nos acompañas?
Akihiko: D-de acuerdo… solo dejen que… que deje mis maletas arriba –entra con sus cosas-
Misaki: -toma de la mano a la chica- Ven Mishiru, te encantara el pastel que Nii-chan escogió –la lleva a la sala-
Akihiko subió las escaleras mientras veía lo que pasaba en el bello departamento que solía compartir con su pequeño, donde eran solo ellos y nadie mas, en donde habían empezado a vivir juntos desde poco antes de la entrada a la universidad de Misaki, donde habían hecho el amor por primera vez de forma tan bella y romántica luego de una discusión y también por ultima vez poco antes de su partida a la guerra, donde el escribía aquellas novelas que tanto molestaban al pobre chico pero que sabia que en el fondo le encantaban. En fin, era el lugar que se había convertido en hogar apenas Misaki apareció en su vida, y ahora que se iría para casarse con esa tal Mishiru volvería a ser solitario y sin vida, tal como Akihiko temía que volviera a ser.
Apenas entro en su habitación lo invadió la pena cuando vio la enorme cama rodeada de animales de felpa y otros juguetes, la cual acababa hecha un desastre cada noche pese a que Misaki se esforzaba por hacerla bien en las mañanas, y que luego de hacerla sonar por el vaivén de sus movimientos mientras lo hacían era el lugar mas calido y agradable para dormir. Akihiko no se sentía más feliz ni más pleno que cuando tenía a un jadeante y ruborizado Misaki en sus brazos, verlo así tan inocente luego de hacerle todas esas cosas era una de las cosas que esperaba volver a hacer luego de regresar a casa después de la guerra. Aun no podía creer que ahora sería alguien mas la persona que le haría sentir al chico todo aquello que antes sentía por el escritor.
Le decía siempre a Misaki que podía ser egoísta, que no le molestaba para nada, de hecho lo hacia feliz el saber que estaba haciendo algo por el chico que amaba y poder darle un motivo para sonreír, y ahora el era quien quería ser egoísta y decirle al muchacho que no se fuera con ella, que lo eligiera a el, y de hecho estaba por ponerse de pie y decírselo, hacer que se olvidara de la boda, decirle a Mishiru que la apoyaría financieramente, pero que se olvidara de Misaki. Si, le hubiera encantado hacer eso, pero no podía, no quería estropear su felicidad ni dejar a un pequeño sin su padre, sabia que Misaki había sufrido mucho de pequeño por crecer sin padres y que Takahiro había trabajado duro para que su hermanito lo tuviera todo, así que arruinando la felicidad del chico sabia que también arruinaría la de su hermano mayor, no podía permitirse una cosa semejante, así que se quedo donde estaba.
Saco de una de sus maletas la foto que le había mostrado esa vez a Kaoru, en donde Misaki sonreía despreocupadamente hacia la cámara y saludaba mientras se la tomaban, sonrío al pensar que había corrido a abrazarlo solo un segundo después de que se dispara el flash, y que el le había reclamado por hacer eso en publico, pues estaban en el parque ese día. Sobre la imagen de pronto cayo una gota de agua, y Akihiko noto que estaba llorando. Se toco la cara y la sintió húmeda y tibia, no había llorado desde aquella vez con Misaki luego de su primer beso, cosa que se había sentido muy bien, pero ahora no sabia si volvería a estar bien de nuevo, ya sin el amor de su vida con el ya nada le importaba, hubiera preferido morir de verdad en guerra antes que soportar ese dolor, de hecho hubiera regresado, de no ser porque sus heridas ahora le impedían poder volver, así que se limito a quedarse sentado contra la puerta, agachar la cabeza y dejar que sus lagrimas cayeran en silencio sobre la alfombra.
Akihiko: Misaki… Misaki… te amo… perdóname por no haber vuelto a tiempo…
Se quedo llorando hasta que todo se oscureció, quizá ya por fin era el final de su dolor.
El ensordecedor ruido de los disparos hizo que un par de ojos violetas se abrieran de pronto por el sobresalto, solo para darse cuenta de que la batalla del día estaba en su punto mas fuerte y que los del norte hacían todo lo posible contra los tramposos del sur, quienes poco y nada habían hecho para respetar el trato que habían acordado no romper.
Akihiko vio que todo estaba tal como la noche anterior cuando se había ido a dormir, significaba que debían haber pasado apenas unas nueve o diez horas, no tres meses como creía. Vio todo a su alrededor, ahora se encontraba en una tienda de campaña ubicada cerca de la enfermería, ya que debían atender a otros heridos, así que lo mejor fue trasladarlo allí mientras sus heridas ya estaban lo bastante bien como para irse a casa.
Se llevo una mano a la frente, en donde pudo sentir una venda que le rodeaba la cabeza, y el recuerdo del dolor de un corte en ese lugar llego a su mente. Intento sentarse en la camilla, cuando su pierna izquierda se quejo por eso, notando cuando retiro la cobija que la tenia cubierta por un yeso desde donde acababa su muslo hasta la punta de su pie. Finalmente sintió un dolor punzante en su hombro derecho, para ver que tenia una venda que empezaba en ese mismo sitio y le cruzaba el abdomen, rodeando su espalda. Recordó luego que todos esos vendajes se los habían colocado una vez que habían desinfectado y suturado sus heridas correctamente y le habían tomado radiografías cuando se quejo del dolor en su pierna al intentar moverla. Le dijeron que estaría allí un par de días al menos para observación, y que luego podría irse, pero no sin antes recibir una condecoración por defender tan valientemente a su amigo y compañero. Eso no le importaba nada, con medalla o no solo quería ver a su pequeño de nuevo, era la mejor recompensa que podría pedir luego de pasar por ese infierno, pero lo que mas le alegraba era saber que todo el dolor que creyó sentir había sido una pesadilla, Misaki nunca conoció a ninguna chica, no se casaría con nadie que no fuera el y seguía amándolo. Eso era suficiente para hacerlo sonreír, pero solo un segundo, como el chico creía que había muerto seguramente estaría muy mal, solo esperaba que al volver no fuera a encontrarse con una desgracia.
Se convenció a si mismo de que Misaki nunca haría una tontería semejante, y esos pensamientos no dejaban de pasar por su angustiada mente, al menos hasta que escucho a alguien entrar a la tienda. Era Takechi, el enfermero que lo había ayudado una vez que despertó. Le dedico una sonrisa al lastimado autor al verlo un poco deprimido.
Takechi: -se le acerca un poco- ¿Durmió bien Usami-san?
Akihiko (con un brazo sobre la cabeza): -voltea la vista a otra parte- Dormí si eso quieres saber, con toda esa medicina que me obligaron a tragar no había mucho que pudiera hacer
Takechi: Sabe bien que debe tomarse sus medicamentos, sino podría tener aun mas dolor, una pierna rota y un disparo en el hombro no son para tomarse a la ligera
Akihiko: -abre un ojo y lo mira- Además estuve muerto por un día, ¿no va a decirme que fue una especie de milagro y llamar a la prensa o a alguno de esos metiches de los medios? Soy muy famoso, lo he visto todo así que no me impresionaría
Takechi: Pues verdaderamente no es algo común, pero tiene explicación. No creí verlo tan pronto luego de obtener mi titulo, de hecho no creí llegar a verlo, es verdaderamente algo increíble que…
Akihiko: Al grano niño
Takechi: Si claro. Vera, lo que le ocurrió tiene nombre, es conocido como síndrome de Lázaro. Cuando llego intentaron reanimarlo, pero como no reacciono lo declararon muerto, su corazón sin embargo volvió a latir luego de un día entero en una especie de efecto retardado de la reanimación. Ya había oído de otros casos cuando aun estudiaba, pero nunca de uno que tardara tanto en ocurrir
Akihiko: -vuelve a cerrar los ojos- Como sea, ahora que se que me paso ojala me dejen irme pronto, no quiero estar en esta camilla por siempre
Takechi: Lo veo ansioso ¿alguna persona especial que lo este esperando? No había oído nada acerca de que tuviera novia
Akihiko: Pues hay alguien, y seguramente ha de estar sufriendo mucho porque cree que estoy muerto, la verdad no se que esperan para llamar a mi casa y decirle que estoy bien
Takechi: Créame que nos gustaría Usami-san, pero las líneas de comunicación están cortadas
Akihiko (sorprendido): -lo mira- ¿Qué cosa?
Takechi: Los del sur cortaron las líneas telefónicas y los caminos, así que tampoco se pueden enviar cartas. Las familias de los soldados que fallecieron desde entonces aun no han podido ser notificadas, es trágico, lo se, pero hemos intentado todo para… ¿pero que cree que hace?
Akihiko no necesito muchas mas explicaciones, ya era todo, no iría a casa en un par de días, lo haría de inmediato, así que simplemente se levanto, se puso la camisa de su viejo uniforme pese a estar rota, sus pantalones y se forzó a ponerse de pie usando una de sus muletas. Siguió moviéndose pese a que Takechi hizo de todo para detenerlo.
Akihiko (ya de pie): ¿No es obvio? Me voy de aquí, no dejare que Misaki pase un minuto mas sufriendo por creer que estoy muerto, no dejare que esos desgraciados me impidan volver con mi novio
Takechi (impresionado): ¿No-novio?
Akihiko: Como lo oíste, ahora apártate, me iré así aunque me tarde una eternidad en llegar –empieza a caminar, pero tropieza-
Takechi: -lo atrapa- Usami-san, entiendo su preocupación, pero por lo que mas quiera, no haga una tontería, su cuerpo aun sigue muy lastimado y podría empeorar si no descansa debidamente
Akihiko (desesperado y enojado): ¡No, tú no entiendes! ¡Yo solo vivo por el, y si me entero de que le ocurrió algo malo por la pena de perderme entonces… entonces yo me voy con el!
Takechi: -lo mira a la cara- No, yo entiendo perfectamente lo que le pasa. Yo no llegue aquí únicamente como enfermero sino también como soldado, y fue por esta guerra que mi esposa se quedo sola, como no tenemos hijos pequeños debí irme, pero poco tiempo después de venir y comenzar el entrenamiento me escribió diciéndome que estaba embarazada de unas tres semanas, así que le prometí volver a salvo para conocer a nuestro bebé
Akihiko (mas calmado): -se suelta y se sienta en la camilla-
Takechi: Me envía fotos de sus ecografías, de las cosas que le ha comprado y como ha ido creciendo su vientre, nunca la había visto ni mas bella ni mas feliz, y se que ella quedaría muy triste si algo me pasara, pero confío en ella y se que nunca haría ninguna locura solo por el dolor, se que primero pensaría en nuestro hijo o hija antes que en ella y su tristeza
Akihiko (con la cabeza gacha): Pero en nuestro caso es diferente, nosotros no tenemos hijos, así que no se si Misaki actuaría igual, tampoco yo pensaría en nada mas si lo perdiera
Takechi: Debe confiar en el y pensar en usted mismo por una vez, piense que el quedaría muy triste si lo viera llegar tan herido
Akihiko: -se ríe un poco- Es curioso, yo siempre le digo que es bueno ser egoísta de vez en cuando, ahora soy yo el que no piensa en si mismo
Takechi: Pues este es buen momento para hacerlo, solo sea paciente, estará bien y en casa sin darse cuenta, y para ayudar a su tranquilidad, haremos lo posible por reestablecer la comunicación y llamar a su casa para decírselo a su novio
Akihiko: -lo piensa un momento- Bien, me quedare –deja las muletas a un lado-, pero prométeme que podrán comunicarse con Misaki antes de que me vaya
Takechi: No puedo prometerle nada, pero haremos lo mejor que podamos, por ahora debe descansar, vendré en un par de horas para cambiar sus vendajes y traer su almuerzo –se va-
Akihiko volvió a echarse en la camilla luego de soltar un fuerte suspiro, pese a todo, Takechi tenia razón, debía confiar en Misaki, lo amaba y debía saber que el no haría nada para lastimarse o atentar contra su vida. Sabía que al volver lo vería de nuevo, dejarían todo esto atrás y sin darse cuenta estarían los dos en Inglaterra pronunciando sus votos frente al padre. No podía esperar para ver a Misaki a su lado en el altar y por fin hacerlo suyo para toda su vida frente a todos sus seres queridos como testigos de ese bello día.
Volvió a suspirar, debía ser paciente, solo serian unos días a cambio de estar el resto de su vida con Misaki, sonaba muy justo si lo pensaba mejor, solo esperaba con todo su corazón que nada malo pasara.
CONTINUARA…
