¿Por qué?
Todo estaba casi listo para la fiesta, la banda ya se había acomodado en el fondo del salón, estaba puesta una gran mesa buffet con bocadillos, dulces y salados, pequeños platos, tenedores y servilletas, los meseros corrían de un lado a otro acomodando sillas y preparándose pues no faltaba mucho para que la recepción diera inicio.
-Robert, Robert!- gritaba Sophia - ¿has visto a Candy? No la encuentro por ningún lado y la fiesta va a empezar.
- no te preocupes, tal vez esta en la cocina metiendo los dedos en el pay de manzana- trato de calmarla Sir. Robert.
-¡no! Ya la busque por todos lados y le dije a varios de los muchachos que la buscaran y no está!
-¿desde cuando no la ves?
-pues, mmmm, desde la mañana, no desayuno con nosotros, yo estaba dando instrucciones y después la vi subir las escaleras otra vez y después de eso no me acuerdo haberla visto.
-¡Dios santo mujer! ¡Eso es mucho tiempo!, ¿no crees que se haya ido al jardín del bosque?- le dijo con preocupación a Sophia.
-por favor , que no se haya ido al jardín- suplico Sophia.
Pero no tuvo tiempo de lamentarse porque en ese instante un fuerte estruendo se escucho, todos voltearon a ver de donde provenía el ruido y vieron la puerta de la muralla destruida convertida en fierros retorcidos, entre el humo y los pedazos empezaron a aparecer lobos, toda una jauría de ellos, que en un dos por tres llegaron a la mansión y sin mas entraron, 3 de ellos fueron hasta Sir. Robert y Sophia y los rodearon, los demás lobos se encargaban del resto de la servidumbre, Sophia estaba a punto del desmayo y se abrazaba con todas sus fuerzas a su marido.
-¿pero que demonios es esto?- pregunta Sir. Robert sin entender nada.
-bien, todo esta saliendo muy bien- se escucha una voz por la puerta.
-Pedro, ¿pero porque?- sin salir de su asombro.
-¿Por qué?, me pregunta a mí que he trabajado aquí por 10 años y que tengo nada! a mí que he sido el que le ayudo a levantar estas tierras y que soy un don nadie!- vociferaba Pedro.
-yo siempre te di el lugar más privilegiado entre mis trabajadores, no podía darte más, ¡entiéndelo! ¿Que más querías?
-tus tierras- dice Pedro con una sonrisa desorbitada.
-estas loco Pedro- dijo Sophia.
-pues tal vez o tal vez no, lo que se es que ya me estoy quedando con parte de su tesoro- al decir esto los mira uno a uno y su sonrisa se hace más amplia- tengo a su hija.
-¿Qué quieres decir?- Sir. Robert pregunta.
-pues que si no me dan lo que quiero mis lobos se darán un gran festín con la dulce Candy- dice con júbilo señalando a los lobos.
-nooooooo!- grito Sophia.
Mientras en aquel lugar donde había sido la fogata, Candy estaba atada a un árbol, lloraba desconsolada y estaba muy cansada de estar parada, con sed y hambre ya casi no tenia fuerzas, de pronto un ruido, primero sintió miedo, y luego escucho un ladrido.
-¡guau!
-¡Yaqui, Yaqui! Aquí estoy!
Y de pronto apareció frente a ella.
-Yaqui ¿Dónde estabas?, vamos ayúdame.
Pero Yaqui da la media vuelta y se va apurado.
-¡nooo, Yaqui vuelve! ¿a donde vas? No me dejes aquí, ¡Yaquiiii!- y llora con más intensidad, se ha vuelto a quedar sola.
Después de un rato, la fogata ya casi se había extinguido, solo se alcanzaban a ver unas brazas que soltaban un humo, y para su mala suerte le daba de lleno en la cara a Candy y o ayudaba que tuviera rato llorando, su vista estaba empañada, de pronto escucha pasos y levanta la cabeza es Yaqui pero alcanza a ver una silueta al lado de el que le acaricia la cabeza y Yaqui corre al lado de Candy que esta sin fuerzas Yaqui ladra y la silueta se acerca.
-no tengas miedo, vine a ayudarte- la desata y la atrapa antes de que caiga al suelo.
-mi familia, Pedro los va a atacar, los lobos, tengo que ir- y se desmaya.
William la sostiene, en medio de la tragedia el está feliz, por fin puede tocarla, no con sus manos de piedra, con las suyas, humanas, toca su cara, y limpia sus lágrimas, acaricia su cabello.
-¿por que siempre te desmayas?- pregunta William con una tierna sonrisa.
-¡guau!- ladra Yaqui.
-tienes razón, vámonos tenemos cosas que hacer.
William camina hasta el sendero, lo esperaba su escolta y un carruaje ya que se dirigía a la fiesta cuando Yaqui empezó a ladrar y William lo reconoció al instante y supo que algo pasaba, subió a Candy al carruaje y ordeno a uno de los guardias le diera su caballo.
-regresa y llévala con mi Tía Elroy, explícale lo que sucedió, ella sabrá que hacer- y se volteo y se dirigió a los demás- tenemos que ir no en plan de fiesta y regocijo, al parecer lo que le hizo esta a Candy es la misma persona que esta atacando su casa y no lo dudo por le que me alcanzo a decir que es la misma persona que durante años nos atacó, así que hoy volveremos a luchar contra ellos, ¡preparados, adelante!
Voltea y ve al carruaje alejarse hacia el jardín y da la vuelta emprendiendo a todo galope por el sendero rumbo a la hacienda.
Al llegar a la hacienda Yaqui iba adelante pero los lobos no lo dejaban pasar, al oír el alboroto Pedro se asoma y camina por el camino hacia el portón.
-¿Qué es eso? ¿Qué pasa?, ¿estarán llegando los invitados?- sonríe Pedro.
Pero al ver por fin la figura gallarda montada en aquel corcel, esa figura imponente que lo miraba detenidamente con una mezcla de odio y duda, se queda paralizado y de pronto vuelve a reír.
-¿tu, aquí? Debe ser mi día de suerte, hoy también terminaré, lo que empecé hace más de 10 años en el bosque- dice Pedro emocionado.
William baja de corcel y lo alcanza a ver, lo reconoce.
-tu, tu eras el valet de mi padre, nunca encontraron tu cuerpo, ahora veo el porque.
-si, yo fui, yo lo planee todo con tus papás y tu fuera ¿quien sería la heredera?, tu tía, y yo no le era indiferente, lo podía haber logrado si no hubieran dejado al niño berrinchudo y así arruinar todos mis planes, yo estaba muerto, no podía volver así que vine a esta hacienda que apenas estaba empezando y trabaje duro, ¿y que obtengo? Nada, pero hoy se van a acabar los problemas, los voy a solucionar de una vez por todas.
Al mismo tiempo Pedro sacaba de su bolsa un cartucho de dinamita, lo enciende y lo arroja contra William. El se da cuenta y grita a sus hombres:
-¡atrás!- y se retiran de la puerta.
La dinamita estalla en la puerta destrozada y la desbarata más, Pedro histérico por no haber atinado corre hacía afuera de la muralla seguido por los lobos que empiezan a atacar a la escolta, Pedro como loco empieza a correr detrás de William que ve que lleva otro cartucho de dinamita y se lo arroja, William lo esquiva pero cae y estalla entre los árboles que comienzan a incendiarse, la escolta que era diestra combatiendo a los lobos y sin temor de que dañaran a alguien estaban ganando la batalla, se habían unido a ellos personas del servicio de la hacienda y eran mas personas contra los lobos, pero eso a Pedro no le importaba su objetivo ya no era la hacienda ahora era William.
-Pedro noo! Deja de estar lanzando cartuchos, estas incendiando el bosque!- gritaba William
-primero acabaré contigo y después con todo el bosque, ¡no lo necesito!, tu me las vas a pagar, lo echaste todo a perder y por segunda vez, pero hoy no te me vas a escapar- gritaba Pedro encendiendo otro cartucho que lanza contra William y explota en un gran árbol.
William aprovecha y forcejea con pedro.
-Pedro, detente !-
Pero Pedro no lo escucha un golpe en la quijada, otro en el estomago, pedro cayendo de espaldas, al mismo tiempo que jalaba de las piernas de William y lo derribaba, Pedro se sube arriba de el, ve una piedra y la sujeta alto, trata de golpear a William en la cabeza con ella, se ven sus intensiones, pero en ese momento un gran resplandor blanco apaga las llamas de los árboles y alrededor de ellos aparecen hadas y elfos que no paraban de mirar a Pedro.
-¿Qué hacen aquí?, fuera de mis tierras!- gritaba fuera de sus cabales y les lanzo la piedra que tenia en sus manos pero no les hizo nada y se levanto de William.
-el bosque no es de nadie y nadie tiene porque destruirlo- dijeron los elfos.
-al contrario debemos cuidarlo y protegerlo- dijeron las hadas.
-ja, ja, ja, ja, ustedes no son nadie para decírmelo, yo hago lo que quiera cuando quiera- y mete su mano dentro de la bolsa y saca el último cartucho, lo enciende y levanta la mano para lanzarlo, pero en ese momento las hadas y elfos lanzaron una maldición.
-por no tener buen corazón y no tener la razón, como piedra en este lugar quedarás por toda una eternidad.
Y la maldición surte efecto en el momento en que Pedro levanta la mano con el cartucho. Una luz muy fuerte resplandece y las hadas y elfos desaparecen, William se da cuenta de lo que pasa y corre a refugiarse, el cartucho estalla y la estatua de Pedro queda esparcida por todos lados.
Continuará….
Gracias por sus comentarios y lo prometido es deuda aquí esta el capítulo espero lo hayan disfrutado.
Con cariño su amiga Veronica.
