Capitulo 10

Recuerdos = A Una Noche De Bar…

Daban las diez de la mañana e Iruka se levantaba estirando su cuerpo como si de un neko se tratara y sin embargo lo primero que hizo al voltear a su mesita de noche fue ver aquella foto donde cierto peliplata salía muy sonriente abrazado a él.

Iruka tomó la fotografía entre sus manos para luego sonreír pero con un dejo de tristeza uno de sus finos dedos se deslizo suavemente por la figura de Kakashi, Iruka se sentía muy sensible ese día y sus ojos comenzaron a cristalizarse apoyó el portarretrato contra su pecho fuertemente y suspiro profundamente mientras su mente recordaba aquello que quería olvidar.

Flash back

La tarde corría e Iruka como todos los días iba hacia su primer trabajo, era su primer día en aquella escuela, impartiría clases a pequeños de seis y siete años, estaba muy emocionado y fue cuando lo vio.

Parecía como si el tiempo se detuviera, sus piernas no le respondían y su mente se nubló, sintiendo un estremecimiento, sin embargo ya no supo que pasó.

Lo único que recuerda es que despertó recostado en un sillón de la sala de dirección de la escuela.

- ¿Qué paso? –se irguió y lo vio ahí parado junto al escritorio revisando unos papeles.

- ¡Oh! Vaya por fin despertaste, ya me estaba preocupando –sonrió y se acercó a él, Iruka no sabia que decir y simplemente sonrió,

- Perdona, pero ¿Qué me sucedió?

- Vaya Iruka sensei, si que eres despistado, te desmayaste casi a la entrada de la escuela –el peliplata reía ahora si.

- ¡Dios! Que vergüenza, pero ya veo que sabes mi nombre.

- Pues si, yo también doy clases en esta escuela y tus papeles los tengo precisamente enfrente de mi, perdona me llamo Kakashi, Kakashi Hatake –estiró su mano hasta el moreno estrechándola e Iruka correspondiéndole con una calida sonrisa.

- Pues mucho gusto Kakashi sensei.

Desde ese día fueron inseparables, hasta en los días que no daban clases y los niños estaban de vacaciones ellos aceptaron un trabajo por las noches como meseros, sin embargo Kakashi sabía que no era lo suyo y decidió poner a los servicios aquella limosina negra que había heredado de su abuelo.

Todo iba perfecto para Iruka y Kakashi, el primero se había enamorado ciegamente del peliplata y éste no le era nada indiferente Iruka, una noche después de haber bebido un poco, Kakashi llevó hasta su casa al moreno y cuando éste iba a entrar simplemente tiró de él aferrándolo fuertemente entre sus brazos besándolo profundamente, Iruka correspondiendo del mismo modo aquel pasional beso, sus lenguas parecían querer cada una ganar la batalla y sin embargo Kakashi doblegó y derrumbó los vestigios de un muro que había impuesto el moreno.

Fue la primera vez que Iruka se entregaba a un hombre, jamás en la vida había sentido todas sus emociones juntas.

Kakashi acariciaba su cuerpo desnudo y arrastraba sus manos por el pecho que se agitaba con rapidez, Iruka respiraba con dificultad mientras sentía como el peliplata deslizaba su lengua por sus abdominales finamente trabajados para después llegar hasta su sexo que empezaba a despertar y meterlo por completo dentro de su boca degustándolo por completo y recorriéndolo con su lengua.

Iruka gemía y jadeaba mientras Kakashi seguía con su trabajo, el moreno arqueaba su espalda por los estremecimientos que le provocaba Kakashi, realmente sabía donde tocar para hacer vibrar su cuerpo por completo.

Sabía el primero que el moreno estaba por llegar y paró por completo volviendo a sus labios devorándolos con fervor, pero solo aquello fue un simple interludio para poder abrirse paso entre sus piernas, embistiéndolo de improviso, Iruka profirió un quejido y el peliplata se asustó y lo miraba mientras acariciaba sus rostro que dejó ver unas cuantas lágrimas que rodaban por todo aquel rostro arrebolado.

- Te lastime ¿verdad?

- Tran…quilo ya pasa –trató de calmarlo a él pues realmente lo asustó, mientras intentaba que esos labios dibujaran una sonrisa.

- Lo siento Iru-chan, es tu primera vez ¿verdad? –el moreno asintió-. Debiste decírmelo, hubiera trabajado mas en ese asunto –sonrió de medio lado mientras su cabello se pegaba dejándole ver solo uno de sus ojos.

- No te preocupes ya pasó, solo es extraño

- Entonces continuaré con lo que estaba -iruka asintió mientras se dibujaba un tierna sonrisa en su rostro.

Kakashi comenzó a moverse ahora si delicadamente dentro del cuerpo del chico, haciendo que gimiera bastante alto y hacía que el peliplata se excitara más.

Las embestidas comenzaron más fuertes y más rápidas, los cuerpos se acoplaron perfectamente mientras se perlaban por el esfuerzo y el gran éxtasis que sentían.

Pronto aquello estaba por culminar y Kakashi con una de sus manos tomo el sexo de Iruka masajeándolo al compás de sus embestidas haciendo que el moreno llegara al orgasmo, su liquido blanquecino salpicando el pecho del otro mientras el peliplata lo exprimía totalmente, mientras se estremecía el moreno y sus paredes se contraían haciendo que Kakashi se desbordara por completo dentro del moreno.

Fue el orgasmo mas intenso que Kakashi jamás hubiera sentido, Iruka estaba feliz se sentía completo porque por fin sentía que ese hombre al que acababa de entregarse le pertenecía.

Pero no todo fue lindo como al principio, cuando las clases se reanudaron Iruka noto terriblemente cambiado a Kakashi y no sabía cual había sido el problema simplemente una noche pelearon y al siguiente éste no volvió a dirigirse a él.

Eso era lo que mas le dolía a Iruka que jamás tuvo la oportunidad de preguntarle cual había sido el problema.

FIN del Flash back

Iruka se levantó por fin limpiando su rostro de aquellas lagrimas que solo él entendía, todos hablaban como si de verdad conocieran algo de él, sin embargo él fue quien le presentó a Naruto a Gaara y sabia perfectamente como habían empezado aquellas habladurías de él, jamás había vuelto a acercarse ni a dormir con nadie mas, por eso Sasori al ser rechazado por el moreno éste le contó a Gaara un sin fin de cosas que según él había hecho con Iruka y sin embargo el moreno no dejó que lo tocara de ninguna manera, tal vez algún beso si hubo pero nada mas, lo demás que solo fueron chismes fueron intensificados no había duda por esos dos.

Cuando salio de bañarse, Iruka pasó por la recamara de Naruto que estaba abierta y el rubio dormía placidamente sobre su cama pero vestido e Iruka se acercó a él.

- Naru, son las once levántate ya y por favor date una ducha apestas –el umino salió de la habitación mientras escuchaba a Naruto rezongar.

- Iruka, no molestes, tengo sueño y me duele la cabeza –Naruto tomo su almohada y se la puso sobre la cara, la verdad se cargaba una resaca del tamaño del mundo, pero aún así se levantó ya.

En tanto Iruka en la cocina ya preparaba el desayuno, estaba haciendo huevos revueltos con jamón mientras tostaba pan y esperaba a que el café estuviera listo, pero cualquiera que lo conociera se daría cuenta de que estaba triste.

Naruto al poco rato bajó y entró en la cocina mientras se desperezaba y recargaba su cabeza en la mesa e Iruka lo vio y se rió llevándole un vaso con zumo de naranja y un par de analgésicos e Iruka lo miraba de reojo.

- Buenos Días Naru-chan, pensé que te quedabas con Gaara.

- No, me dijo que tendría cosas que hacer muy temprano y mejor me trajo a casa. Iruka me duele la cabeza.

- Claro, semejante borrachera que te pillaste ayer por la noche, creo que hasta Sasuke se sorprendió –sonreía-. ¿Te preparo algo de desayunar? –Iruka vio como Naruto hacía cara de volver el estómago y aprovechándose de eso el moreno continuó-. ¿Qué tal estuvo tu botella de sake de anoche?

En eso Naruto se activó recordando y un poco temeroso le preguntó…

- ¿No vomité encima de ti verdad? –Iruka sonrió tiernamente.

- Un poco en el zapato pero, afortunadamente traía puestos tus zapatos –el Umino se sentó a la mesa llevando su propio desayuno.

- Menos mal –Naruto seguía medio dormido pero con una resaca como nunca, no sabía como preguntarle si había pasado algo con Sasuke y mientras se tomaba el jugo con los analgésicos se atrevió pero sin mirarlo de frente-. Eto... Pa... ¿Pasó algo anoche con Sasuke? –Iruka lo miró de reojo, no le iba a mentir no en eso.

- No, nada, solo un beso –sonrió un tanto despreocupado.

- ¿Lo besaste tú a él o él a ti? –de pronto aquello parecía interesarle mas a Naruto.

- Yo lo besé –Iruka comenzaba a comprender aquello y sonrió.

- Y luego –el dobe simplemente no podía quedarse con esa duda.

- Nada –suspiró el mayor mientras Naruto parecía respirar con tranquilidad-. ¿Sabes una cosa? Sasuke no tiene una buena opinión sobre Gaara –Naruto frunció el ceño un tanto extrañado, pero sin embargo su rostro tomó otro brillo.

- ¿En serio? ¿Qué te dijo? –le preguntó ahora si interesado.

- En pocas palabras, que Gaara es un imbécil –Iruka seguía en su desayuno mientras sonreía de lado y oyó como Naruto se aguantaba esa risa tan característica de él, Iruka ahora estaba seguro sobre aquellos sentimientos que probablemente en ese momento el rubio comenzaba a sentir.

- ¿Por qué diría eso? –parecía mas contento e Iruka quería que lo dijera él también.

- ¿Quién sabe? Tal vez estaba celoso. Pero no te preocupes le dije porque te casabas con Gaara.

- ¿Qué razón le diste? –Naruto lo miró serio.

- Pues porque lo amas –Naruto respiró pero Iruka siguió-. Y tú sabes, porque con Gaara tendrás seguridad.

- Pero no me caso por eso –el rubio sabía perfecto eso e Iruka lo miró fijamente viendo sus gestos.

- ¿Entonces porque te casas con él? –el moreno simplemente esperaba la contestación de Naruto pero ésta nunca llegó, sabía que estaba confundido mas que nunca y dejó caer su cabeza sobre la mesa, en tanto Iruka acariciaba su cabello con ternura, sabía lo que estaba pasando el rubio, porque él también lo sintió y lo sigue sintiendo.

Ya más tarde después de que Naruto se despejó y se dio una ducha larga, se arregló y fue directamente a casa de Tsunade y tocó muy contento a la puerta.

- ¡Hola, Tsunade! ¿Cómo está?

- Bien Naruto.

- ¿Está Sasuke aquí? Vine a darle algo –le decía Naruto muy sonriente a la rubia exuberante.

- No, Naruto. Me temo que no está aquí –le decía algo seria la rubia, mientras dejaba ver un dejo de desilusión.

- Pero es jueves, hoy es tu clase de canto ¿no es verdad Tsunade oba-chan? –estaba un poco escéptico ante esto, Sasuke nunca faltaba a darle sus clases.

- Ya no, se fue a la ciudad a buscar un empleo de verdad. Ya no tiene tiempo para darme clases de ningún tipo.

Naruto estaba en realidad muy sorprendido, por esa situación y no entendía porque había hecho eso.

En tanto en el centro de la ciudad, Sasuke entraba a una entrevista en el Banco Central de Konoha.

- ¿Por qué debería este banco contratarlo? –le preguntaba el gerente general de aquel prestigioso lugar.

- Estoy dispuesto a trabajar duro y cuando lo decido trabajo de verdad duro y a conciencia –Sasuke quería que lo vieran lo más preparado que fuera-. En serio que trabajaré muy duro para usted, no se decepcionará –el gerente simplemente revisaba papeles.

- ¿Tiene algún tipo de experiencia? –lo miró fijamente.

- No, no tengo experiencia, pero soy fanático del dinero. Me gusta, lo uso, tengo un poco ahorrado, lo tengo en un tarro pero quiero poner un poco más en él, es ahí donde entra usted.

- Bien, gracias por su tiempo señor –el gerente quería deshacerse de Sasuke a como diera lugar, estaba claro que no era lo que ellos buscaban.

- Señor… de hecho necesito el empleo para poder impresionar a una chica.

- ¿Quiere irse de una vez?

- No tiene que contratarme, si solo me diera unas tarjetas con mi nombre creo que con eso bastará.

- Le daré diez clases de canto por una tarjeta, por favor.

- Fuera –le señaló la puerta.

- Gracias –Sasuke se dio por vencido pues sabía que no lograría nada con ese prepotente gerente.

En ese mismo instante Naruto seguía hablando con Tsunade que le contaba lo que le había dicho el pelinegro.

- Quiere ganar dinero ¿sabes? Vivir en una casa linda, con ventanas amplias y lámparas. No puede vivir siempre con su hermano y el retorcimiento de pezones que tiene lugar ahí.

- Voy a ir buscarlo –le sonrió un tanto decaído, pues entendía perfectamente porque estaba haciendo aquello el teme, sabía que era por lo que le había sugerido Iruka.

- Dile que le pagaré más, tres albóndigas por clase.

Naruto le sonrío y se despidió de ella en tanto se dirigía a casa de Sasuke a esperarlo, estaba intranquilo, sabía que Sasuke se sentía un poco relegado.

En eso vio como llegaba Sasuke en su coche y de inmediato su rostro se iluminó y sus ojos brillaron más que antes, Sasuke se dio cuenta de que ahí lo esperaba el rubio y se acercó hasta él.

- Hola dobe ¿Qué haces aquí? –Naruto se acercó llevando con él un pequeño obsequio para el pelinegro.

- Fui a casa de Tsunade a buscarte –lo miraba fijamente mientras apretaba aquel presente contra su pecho.

- Ya no voy a dar clases de nada –el Uchiha parecía decidido.

- Lo sé, me lo dijo. Creí que dar clases era importante para ti –lo miró serio mientras Sasuke miraba hacia abajo.

- Lo era, ahora estoy haciendo algo para mejorar mi situación económica –Naruto no creía que ese que hablaba de esa manera fuera Sasuke.

- Suena un poco egoísta ¿no crees? –Definitivamente ese no era el teme que había conocido.

- No lo es, hay mucho dinero por ahí y quiero un poco –sus facciones se endurecieron.

- No quieres ser otra burgués idiota ¿verdad? De esos como los que andan por ahí ¿recuerdas? –Naruto le decía un tanto sarcástico pero mirándolo fijamente a los ojos.

- Bueno ¿Qué tiene de malo? No quiero seguir viviendo en el sótano de mi hermano. Quiero una casa grande, seguridad. Eso no se obtiene haciendo favores, ni cobrando albóndigas –se empezaba a alterar el Uchiha que no sabía como podía estarle diciendo aquello mientras que el propio rubio simplemente lo hacía.

- Tú estás por encima de la basura materialista –trató de que no se alterara, pues sabía que aquellos gestos era porque estaba enfadado.

- No sé, vivimos en un mundo materialista y soy realmente un hombre al que le gustan las cosas materiales –ahora sí soltó con toda la ironía del mundo.

- No, no es cierto –lo trataba de convencer de lo contrario.

- A ti te gusta la basura materialista –le soltó de pronto.

- ¿Qué quieres decir? –ahora si Naruto no sabía de lo que iba Sasuke con aquello.

- ¿Qué que quiero decir? Te casas con Gaara por dinero –Naruto no podía creer lo que le decía Sasuke, es que acaso no lo conocía, sus ojos se cristalizaron y el moreno simplemente lo miro con fijeza.

- ¡Eres un imbécil y un desgraciado! –Naruto aventó el obsequio que traía para dárselo a Sasuke y se fue ahora sin siquiera mirarlo.

Sasuke observó como se marchaba y se agachó a recoger todas aquellas hojas que había aventado Naruto por su enojo, sin embargo el Uchiha al fijarse de lo que era, casi se da de golpes contra el pavimento.

- ¡Demonios! Me hizo un regalo –hojeaba cada hoja y cada una decía "letra y música por Uchiha Sasuke"-. Soy un completo ¡Imbécil! –se recriminó él mismo, en eso sintió que alguien estaba a su lado y era su sobrino mayor que lo veía un tanto extrañado por hablar solo.

- De veras irás al manicomio tío –sonreía un tanto divertido por la expresión del Uchiha.

- ¡Lárgate! –le gritó Sasuke mientras el niño corría hacia dentro de su casa reído por completo.

La noche caía y en el bar Ichiraku, Kakashi había estado sentado bebiendo desde hacía horas pensando y recordando, más bien Iruka era todo lo que había en su mente.

Ya no sabía ni que pensar, todas aquellas cosas que había estado escuchando por años decir de Iruka y nunca fue para volver a estar frente a él y aclarar las cosas, sabía que era una tontería por el cual se alejó de él pero se sentía cada vez más tonto y estúpido.

Mientras tomaba un poco mas de sake se repetía en su mente-. "Iruka, aún te sigo amando" –cuando terminó de dar el trago a su vaso se fijó que en la barra estaba sentado Sasuke y de igual manera que él ahogando las penas.

Cuando Sasuke de un solo trago se tomó todo aquel alcohol le habló al cantinero y medio con la mirada perdida…

- ¿lo mismo? –volteó hacia él aquel hombre.

- lo mismo por favor –en eso Kakashi se acercó a él y palmeó su espalda, viendo que estaba un poco pasado de copas.

- ¿Estás bien? –le preguntó Kakashi mientras se sentaba a su lado.

- ¡Oh, Kakashi! ¿sabes una cosa? Siempre has tenido la razón.

- Sobre que cosas.

- Sobre las relaciones. Solo te diviertes un rato, cuando te involucras emocionalmente ¿Qué te hacen?

- Te arrancan el corazón por el culo –contestaba sin mas Sai que estaba en un rincón de la barra.

- Así es –la mirada de Sasuke va hacia él-. Oye ¿Qué haces aquí?

- Lo mismo que tú, ahogar mis penas, esta ciudad se ha convertido en un asco, solo quiero salir de aquí.

- Bien, copia barata, haz lo que quieras, pero antes tomemos un poco mas –decía Sasuke ya más perdido en la bebida, sin embargo Kakashi sabía que algo había pasado con cierto rubio que se le había metido hasta por los poros a su amigo.

- ¿Pasó algo con Naruto?

- Salimos en una cita doble y el imbécil con el que se casará me dijo que lo engaña, pero ¿puedo decírselo? No. ¿Quién soy yo para impedir su matrimonio? –Sasuke fijó su mirada en el vaso que tenía en las manos, sin embargo Kakashi sabía que había salido con Iruka, no quería decirle nada de aquello, sabía que si se lo decía, Sasuke se sentiría culpable, sin embargo sus pensamientos fueron interrumpidos por Sai.

- Yo creo que sin ofender a nadie lo que necesitamos es buscarnos unas prostitutas y desahogar nuestras frustraciones.

- Aghhh… ¡cállate Sai! –los dos se le quedaron viendo-. Deja de decir idioteces y déjame terminar de hablar.

- ya esta bien me callo.

- De todas maneras, estoy confundido

- Bueno, es lógico, él te gusta mucho.

- No me gusta mucho –lo mira directamente a los ojos-. Creo que estoy totalmente enamorado de él.

- Oh –Kakashi hizo un gesto de "fue lo peor que pudiste hacer".

- Pero, estoy conciente de que debo sacarme esto de la cabeza –sintió que al decir eso solo se hacia mas daño, pero luego retomó lo que había decidido-. De ahora en adelante seré como tu, cada noche con alguien diferente y cuando me canse los mandaré a volar, sea mujer o sea hombre eso da lo mismo.

- Bueno, parece que ya sabes que hacer.

- Solo les daré dinero para el taxi, porque si no me sentiría mal, pero después adiós y hasta nunca –el Uchiha parecía más convencido de su nueva vida y quería creérselo así que se dio nuevamente ánimos-. Eso es, desde este momento, nosotros seremos felices por el resto de nuestras vidas –Kakashi se tomó de un jalón aquella bebida que tenía y volvió su mirada a Sasuke.

- Yo no soy feliz. Soy muy desdichado Sasuke.

- ¿Qué? –el Uchiha lo miró una vez mas pues no sabía a que se refería con esa confesión.

- Mira, crecí idolatrando a tipos muy importantes como a Jiraiya, porque tenía todas las chicas y chicos que quisiera, pero ¿sabes que pasó con todos aquellos a los que admiré de esa manera?

- Creo que leí que algunos se dedicaron a ser directores, otros se retiraron, jiraiya sigue con lo suyo como escritor ¿no es verdad?

- Sabes, a la mitad de ellos les cancelaron sus contratos, porque nadie quiere saber de tipos de cincuenta o sesenta años seduciendo chicas, solo mira a Jiraiya, hasta él lo entendió, se casó y vive su vida feliz, él es uno de los pocos que entendió lo que debía de hacer.

- ¿Qué quieres decir con todo eso?

- Que todo lo que realmente quiero es que cierta persona me vuelva a abrazar y me diga que todo va a estar bien, eso es lo único que quiero Sasuke ¿comprendes lo que te digo? –Sai que ya estaba ebrio simplemente se acercó a Kakashi y lo abrazó diciéndole lo que hacía unos momentos le comentaba a Sasuke-. Lo sé Sai, gracias –Kakashi volvió a mirar a Sasuke y sonriéndole siguió diciéndole-. Si encontraste a alguien a quien amar, no lo dejes marchar.

- Tienes razón, gracias Kakashi –Sasuke se levantó como resorte de su banquillo y fue a toda prisa a buscar al rubio, sin embargo al llegar a la puerta Kakashi le advirtió.

- No le digas a nadie lo que te acabo de decir –Sasuke voltea hacia él y le sonríe de lado.

- No te preocupes, no le diré nada a Iruka de esto.

Kakashi lo miró fijamente y se dio cuenta de que a pesar de todo Sasuke sabía perfectamente lo que él siempre había sentido por el moreno.

En ese preciso momento Iruka se recostaba en el sillón tomando entre sus brazos un cojincillo y lo apretaba a su pecho, recordando las veces que Kakashi iba a buscarlo a casa para unas veces hablar y otras simplemente dar rienda suelta a su amor.

Continuará…