10-. MICO…

- Robin…- la llamó el chico desde la puerta de la cocina, para que ella saliera.

Robin, que estaba sentada en la mesa con Nami y Chopper se giró a mirarlo. Miró a Luffy y notó en su cara un deje de tristeza. Se levantó y salió de la estancia.

- ¿Ocurre algo, capitán?- Preguntó ella cuando estuvo delante de él.

- Sí- contestó él. miró que nadie estuviera alrededor y habló:-. Creo que Zoro se ha enfadado conmigo.

- ¿Ha pasado algo?

- No… Bueno, sí- vaciló el chico-. Hablábamos sobre ti y creo que pregunté demasiado y que él se enfadó.

- No creo que se haya enfadado solo por eso, capitán- argumentó Robin, sonriendo a su capitán para animarlo-. Sois amigos.

- Puede que no, pero por su voz lo parecía.

- ¿Y qué puedo hacer yo?- Inquirió la morena, apoyándose en la baranda de cara al mar.

- Habla con él- contestó, apoyándose también en la baranda-. Se metió en los dormitorios.

- Pero es una cosa entre vosotros. No creo que deba meterme.

- Ya me lo temía…- dijo Luffy, cabizbajo.

- Bueno, capitán- empezó Robin, haciendo que el moreno subiera la cabeza-. No iré ahora a hablar con él. Pero si cuando estoy con él sale el tema lo hablaremos.

- ¡Gracias, Robin!- Exclamó el chico, y salió corriendo.

Por unos segundos todo quedó en silencio para Robin. Apoyada en la baranda, notando el aire caliente golpeándole la cara, se sentía completamente poderosa. De repente, la voz de Ussop gritó desde su puesto de vigilancia:

- ¡Tierra, tierra!

- Nuestra economía va viento en popa- anunció Nami cuando todos estuvieron en tierra, menos Sanji, que se ofreció para quedarse en el barco, alegando que tenía faena atrasada en la cocina.

- ¡Perfecto!- Exclamó Luffy, saltando. Caminó hasta Nami- Pues destinaremos gran parte a comprar comida. Montañas de comida.

- ¡No hagas el tonto!- Le gritó Nami, protegiendo el sobre donde estaba el dinero para que Luffy no lo agarrara.

- Bueno, bueno- dijo Ussop-. Yo tengo que irme a hacer mis compras.

- Está bien- siguió Nami-. Yo tengo que hacer las compras para Sanji. ¿Te vienes Robin?

- No, pero gracias, Nami- avisó la morena-. Prefiero dar una vuelta por el pueblo y conocerlo.

- ¡Yo sí que voy, Nami!- Exclamó el capitán, corriendo tras la pelirroja, que ya se alejaba calle arriba.

Ussop se despidió y echó a andar por una calle lateral, dejando a la pareja allí solos. Robin miró al peliverde y sonrió. Cuando creía que iba a tener hasta la hora de la comida para estar con él, Zoro anunció:

- Yo voy a buscar un lugar para beber un trago, quizás en la taberna del pueblo. ¿Qué harás tú?

- ¿Yo?- Inquirió Robin, sorprendida- Pues no lo sé. Daré una vuelta por el pueblo y luego volveré al barco. No tengo mucho interés en esta villa.

- Bueno…- dijo él. Comenzó a caminar- Si no sabes qué hacer recuerda que estaré en la taberna.

Robin sonrió ante este comentario y lo miró mientras se alejaba calle arriba. Ella echó a andar por la calle contraria a donde había ido Ussop. Caminó un par de calles sin ver nada que atrajera su atención especialmente. De repente vio una taberna, pero era demasiado pronto para que el espadachín la hubiera encontrado.

La pasó de largo pero intentó recordar el lugar donde se encontraba. Siguió caminando hasta que llegó a la entrada de un bosquecito. Se sentó sobre un tronco cortado y se dedicó por un rato a observar a los animales de la zona.

Zoro encontró la taberna una media hora después de empezar a buscarla. Preguntando a algunos aldeanos logró hallarla. Entró en ella y se sentó en la barra.

Era una estancia algo pequeña para ser una taberna, pero el pueblo no era muy grande en sí. El lugar era oscuro. Al poco rato el tabernero y Zoro habían entablado una conversación. Al parecer por aquellas latitudes la fama de Roronoa Zoro no era conocida y aquél hombre le había preguntado curioso por sus tres espadas. Hablando con el chico, Zoro averiguó que en esa misma isla había dos villas: ese pueblo, pequeño, y una ciudad algo más grande donde dijo que podían encontrar muchas más comodidades.

- Bueno, comentaré eso a mis compañeros de viaje- dijo Zoro, mientras apuraba su tercera jarra de cerveza-. Quizás quieran visitar esa ciudad.

- Es grande. Si necesitáis comprar debéis visitarla- informó el hombre. No podía tener más de treinta años. Tenía el pelo rubio, casi blanco, cosa que le daba aspecto de aún más joven.

- Creo que comprarán aquí- explicó Zoro-. Pero quizás quieran visitarla.

- No parecéis piratas- comentó el rubio, mientras secaba unos vasos-. Los piratas hubieran llegado aquí arrasando.

- Bueno…- sopesó sus posibilidades- Es cierto que no somos corrientes. No atracamos pueblos ni sacamos nada por la fuerza.

- No se ven muchos piratas por aquí- explicó el tabernero-. Esta isla está bastante perdida en la nada. No muchos piratas llegan hasta aquí. ¿Cuántos sois?

- Pocos- dijo Zoro, contando mentalmente-. Somos siete.

- ¿Todos hombres?

- No- contestó el peliverde-. Somos cuatro hombres, dos mujeres y un reno.

- ¿Un reno?- Preguntó el chico rubio, sorprendido.

- Sí… No me hagas contarte porque es una larga historia. El caso es que es nuestro doctor.

- Y también es raro que llevéis dos mujeres- siguió el tabernero, sirviendo la cuarta cerveza al espadachín-. Los piratas no suelen confiar en las mujeres.

- Bueno…- comenzó Zoro- Yo al principio tampoco lo hacía. Ambas son especiales.

- Cuéntame…

- Nami es la primera que se unió a la tripulación- empezó a explicar Zoro-. Cuando ella se unió solo estábamos el capitán y yo. Ella es muy mandona y tiene muy mal genio. Pero en el fondo nos cuida. No me gustó nunca esa mujer, pero ahora estoy aprendiendo a tolerarla.

- Menuda… Tiene pinta de gran mujer- opinó el joven, sonriendo.

- Sí, deberías conocerla y me entenderías- dijo Zoro, riendo, recordando como se las gastaba la pelirroja- ¿Estás casado?

- Sí- contestó el tabernero-. Llevo diez años casado. ¿A qué viene esa pregunta?

- Por nada…- dijo Zoro, pensando en Robin. De verdad esperaba que ella viniera a la taberna. También deseaba pasar rato con ella- Simple curiosidad.

- Bueno… ¿Y la otra mujer?

- No sé que puedo decirte- admitió Zoro, creyendo sonrojarse pero sin llegar a hacerlo-. Ella se unió a la banda mucho después que Nami. En realidad ella era de una banda enemiga. Pero mi capitán la salvó cuando ella quería morir y se auto-aceptó en la tripulación. Dijo que era como pago por haberla salvado.

- Vaya…- dejó escapar el joven rubio, escuchando la historia. El local estaba algo vacío así que nadie les molestaba.

- Al principio no me gustó nada esa mujer- continuó explicando Zoro. No sabía por qué pero aquél tabernero le inspiraba confianza y le estaba abriendo su corazón. Total, quizás no volviera a verle jamás-. Pero era tan perfecta. Es mayor, unos diez años mayor que yo. Es preciosa.

- ¿Te gusta esa mujer?- Preguntó el rubio, sonriendo.

- Se podría decir que ella es mi pareja ahora- explicó el peliverde, terminando la cerveza-. Nos costó mucho comenzar, porque en un barco pequeño con cinco habitantes más, es muy complicado. Pero el caso es que estamos juntos y tan solo nuestro capitán lo sabe.

- Vaya. ¿Por eso preguntaste si estaba casado?

- Sí, porque sabía que me entenderías- contestó Zoro-. La adoro.

- ¿Cómo se llama la afortunada?- Preguntó el tabernero entre risas.

- Robin…

- ¿Me llamabas?- Preguntó una sensual voz femenina desde la puerta, ahora abierta. Robin entró en la taberna.

- ¡Vaya!- Exclamó el chico, sorprendido por tal casualidad- ¿Ella es Robin?

- Esa soy- dijo Robin, sentándose al lado de Zoro. El chico sintió con la cabeza y sonrió-. ¿Cuántas cervezas llevas ya?

- Cuatro con ésta- dijo Zoro alzando la jarra vacía-. Pero pediré otra.

El tabernero sonrió y fue a servirla. Robin aprovechó para acercarse a Zoro. Pasó un brazo por su cuello y lo besó levemente en la mejilla.

- ¿Dónde has estado?- Preguntó en un susurro el chico.

- Por ahí- contestó ella, igual de bajito-. Estuve paseando y estuve en el bosque un rato.

Zoro no aguantó más y abrazó a la mujer con sus dos brazos. La apretó contra si. El tabernero le sirvió delante la cerveza y se retiró a seguir secando vasos, para dejar algo de intimidad a la pareja.

Robin besó el cuello del chico, provocando sin querer que Zoro buscara su boca y la besara con rabia. Robin respondió al beso fuertemente. Hacia días que no tenían la oportunidad de verse a solas, de besarse, y mucho menos de más cosas.

La morena se separó de él. Prefería no dar mucho la nota en el lugar. Agarró una mano del espadachín y entrelazó sus dedos con los de él.

- Mico- llamó Zoro al tabernero-. Esta es Robin… ¿Qué te parece?

- Preciosa- contestó el chico rubio-. Muy guapa- se volteó a Robin-. Este chico habla muy bien de ti. Cuídalo.

Robin se sonrojó levemente y apretó la mano de Zoro.

- Gracias- contestó, segura de si misma-. ¿En este pueblo hay algún lugar donde alojarse?

- Claro- respondió el rubio-. En la calle detrás de ésta hay un pequeño Hostal. Es barato pero muy bueno.

- Gracias- Zoro miró a Robin extrañado-. ¿A qué ha venido eso?

- Pues que no está en los planes de Nami que nos quedemos a dormir- empezó a explicar Robin, mordiéndose un labio-. Pero siempre se la puede persuadir.

Zoro sonrió y se llevó una mano a la cabeza. Mico también sonrió. Creía entender el mensaje aunque lo recibiera desde fuera.

- Está bien- dijo Nami cuando hubo recibido la sugerencia de Robin-. Vayamos a ver ese sitio y, si está bien, nos quedamos.

Nami y Robin se acercaron a aquél sitio a preguntar. Por dormir seis personas les cobraban un precio ridículo y Nami aceptó gustosa puesto que el lugar era acogedor.

- Sanji seguro que acepta quedarse en el barco esta noche- avisó Nami a los demás cuando se reunieron para ir a comer al barco-. Así podremos probar otra vez las mullidas camas de verdad que ofrecen en esos lugares.

- Se está convirtiendo en costumbre eso de quedarse a dormir en los pueblos- dijo Ussop una vez estaban comiendo-. ¿No gastamos demasiado?

- ¡Qué va!- Exclamó la navegante, triunfante y orgullosa de saber llevar tan bien las cuentas del barco- Los precios de estos lugares son muy bajos. Podemos permitírnoslo. Además se duerme de maravilla.

- Tampoco lo hacemos tantas veces- dijo Luffy-. Yo estoy de acuerdo en que vayamos. A mi me gusta dormir en una cama normal de vez en cuando.

- Claro, Luffy. Tienes razón- dijo Nami. Entonces habló a Ussop:-. Y la que lleva la economía del barco soy yo. Y yo he decidido que dormiremos en el Hostal. ¿Algo que objetar, Ussop?

- No, no…- contestó temeroso. Robin sonrió y miró fugazmente a Zoro. Ambos se entendieron.

- Pues está bien- dijo Sanji, empezando a recoger los platos-. Me quedaré aquí esta noche. Disfrutad de la visita.

- Bueno…- empezó Nami, recortando los papelitos para meterlos en la bolsa- Vamos a sortear quién se queda las dos habitaciones individuales- explicó la pelirroja-. Los otros cuatro se repartirán las dos habitaciones dobles como mejor convenga.

Luffy metió la mano en el saco y sacó un papel. Antes de desdoblarlo decidió que iba a amañar el sorteo para que a Robin le tocara una habitación individual. Pero para su sorpresa ese mismo era el nombre que estaba escrito en el pequeño papel.

- ¡Robin!- Exclamó Luffy, mostrando el papel a todos.

- Está bien. Saca otro papel, vamos- ordenó Nami, impaciente, pues ella quería el otro cuarto individual.

- Y…- dijo Luffy desdoblando el otro papel- ¡Ussop!

- Como que Ussop y Robin tienen el privilegio de dormir solos Chopper y yo dormiremos juntos- dijo Nami, después de sopesar todas las opciones-. Y Zoro y Luffy pueden compartir la última habitación.

- Está bien…- aceptó Luffy, realmente contento por poder brindar a sus nakamas una oportunidad como esa- Pues vamos a cenar y luego… ¡A dormir!

Después de hacer el sorteo en la taberna, el grupo se encaminó hacia el barco. Antes de salir Zoro y Robin fueron a despedirse de Mico, prometiéndole volver al día siguiente.

Sanji les tenía la cena lista para cuando llegaron y se sentaron rápidamente a cenar. Luffy estaba visiblemente feliz porque en ese pueblo la comida era buena y barata, y Nami había accedido a gastar algo más de lo previsto en víveres.

- No te acomodes mucho en tu cama, Robin- le susurró Luffy a la morena, dejándola de piedra, mientras caminaban hacia el Hostal.

- ¿A qué viene esa sugerencia, capitán?- Le preguntó en el mismo tono de voz.

- Pues a que si me cambias el cuarto dormiré en tu cama muy contento- reveló el moreno, dejando a Robin atónita. Robin sonrió y se empezó a dar cuento de que su capitán no era tan inocente e infantil.

- Está bien…- accedió Robin- Si no me queda más remedio que dejarte mi cama…

- Uy… Gracias, Robin- ironizó el chico del sombrero, riendo junto a Robin-. Cuando quiera cambiarte la cama te iré a avisar.

- Como quieras- contestó ella, dándose cuenta de que ya estaban en la puerta.

Luffy picó a la puerta de la habitación contigua a la suya. Dio tres golpecitos casi inaudibles. A los pocos segundos la puerta se abrió.

- Hola, capitán- saludó ella, invitándole a pasar con un gesto de la mano.

- Hola, Robin- devolvió el saludo-. Vengo porque me gusta más tu habitación que la mía.

- Ah, en ese caso te la cambio- dijo ella, ironizando, completamente encantada con la nueva cara que dejaba ver su nakama.


A mi Zoro me encanta así hablando de sus sentimientos, raro¿eh?, Pero monísisisisismo:D

Le estoy cogiendo el gusto a esto de hacer a Luffy complice y juguetón, creo que le queda muy bien el papel. Pues bueno, nueva isla y nuevas aventuras... Muajajaja k mala soy!

Si alguno se quejaba de que Zoro sufre mucho no sabéis las que le esperan en esta isla, de todos los colores, y a nuestra arqueóloga predilecta tb, jejejejeje

Bueno, contesto, como siempre, a los reviews, gracias!!

Jhon I "El Bronceado": como siempre gracias!!! Bueno, veo que estás de acuerdo conmigo en muchas cosas. Ya dije que ese era el capítulo que más me gustaba. Yo tb era imaginarme a Luffy lavándose las manos preocupado por haberse comido la manzana despùes de tocar "eso", me entra la ria, jejeje Gracias por tu review y besitos!! ;)

Erick Zunecky: Jajajaja si, quise hacer un Luffy más vivo, divertido como en el manga, jeje Y bueno, a Robin tb se la ve traumada, no? Al menos i que siente verguenza por haber sido "cazada" con las manos en la masa. Y lo de que Zoro no sabe lo que Robin siente por él... ¿Tu recuerdas que ella se lo haya dicho alguna vez?. Yo no lo recuerdo, y eso traerá cola...
Lo del Hentai... lo puse pk seguro que kedé como una hentai. Y yo tb lo encuentro cómico... No te puedes imaginar las risas que me pego leyendo Hentai de digimon... Son demasiado!! No soy lectora fiel de Hentai, solo leo el de animés para reirme, pero tp con fervor... Tengo algunos de one piece de Zoro y Sanji que te partes, muajajajaja

Hanna123:
Gracias por tu review, me encanta ese cap, muajajajajajajajajajajajajajajajaja

Halane:
no es review cutre, jeje, muchas gracias por dejarme reviews!! A mi no es que me gsute hacer sufrir a Zoro-Kun, me sale solo, además ahi robin tb lo pasa mal, jejejeje y creo que a Zoro le compensa ¿no?

Bueno, actualizaré pronto pk esta nueva "saga", la de la nueva isla me encanta!!! wawawawawawawa!!!

SAYONARAAAA!!!