Confrontación

«¿En qué consiste el plan?»

«Yo voy a buscar mi libro. Debe estar en su casa…»

«¿Y yo qué hago mientras tanto?»

«Esta vez, mi querido Hook, vienes conmigo. Y Regina también»

Y cuando se disponía a desaparecer en una nueve violeta, detuvo su gesto y sonrió

«Mi querido Rumplestilskin…Hacía mucho tiempo»

«Cora…» gruñó entre dientes

«¿A qué debo el honor de esta visita? Lo siento, pero no tengo tiempo»

«Supongo que buscas…¿esto?» dijo él blandiendo maliciosamente el libro. Cora abrió los ojos desorbitadamente, antes de fingir una sonrisa divertida

«Oh…Veo que nada se te escapa…Como mi hija. ¡Qué sorpresa cuando vi que la habías convertido en tu nueva aprendiz»

«Sin embargo, tú lo sabías, habíamos hecho un pacto»

«¿Un pacto?» Regina había salido de la bodega al oír una voz familiar «¿Qué significa eso? ¿Madre?»

«…»

«Tu querida madre hizo un trato conmigo: su poder a cambio de…ti»

«¿De mí?»

«Sí. Yo le daba lo que ella quería, y a cambio, ella me daba a su hijo, a ti. Decidí no utilizarte hasta más tarde, una vez que tu vida estuviera en el borde del abismo»

«Pero…¿Con qué fin?»

«Con el fin de hacer lo que tenía previsto desde hace mucho tiempo: utilizarte para invocar la maldición»

«¿Qué? ¿Todo esto para…eso?» Regina se dio cuenta de que toda su existencia no había sido sino el juego sádico de su madre, y después el de Rumple…Por un momento perdió el equilibrio antes de ver que el libro estaba en posesión de Rumple. Pero hizo un mohín antes de ver a su madre avanzar e interponerse entre ella y Gold

«Dámelo»

«Es mío»

«Tú me lo diste, te lo recuerdo. ¿No se dice que quitar lo que se ha dado es robar?»

«Lo que es tuyo es de tu hija, y tu querida hija me lo devolvió hace tiempo»

Cora esbozó un rictus antes de hacer un rápido movimiento de la mano y lanzar a Rumple cinco metros más lejos. Intentó coger el libro, pero Rumple bloqueó su gesto lanzando varios objetos contra ella, que esquivó fácilmente.

«Pierdes facultades, querido. ¿La alumna ha superado al maestro?»

«¿De verdad lo piensas? Creo, por el contrario, que todos esos años en el País de las Maravillas te han anquilosado»

Ese recuerdo de su exilio forzado desencadenó una ola de odio y de venganza que hizo temblar al barco cuando levantó dos inmensas columnas de agua a cada lado del navío

«Vamos a ver quién de los dos está anquilosado, querido…»

Las columnas se acercaron peligrosamente al barco, inquietando un poco a Hook que se ya se imaginaba tener que reconstruir su galeón tabla por tabla. Regina estaba retirada, viendo cómo tomaba forma ese inesperado duelo, lo que siempre había imaginado desde el día en que había sabido que su madre practicaba la magia, hasta su encuentro con Rumple. Y ahora, ella se enteraba que había sido el objeto de un pacto entre ellos…

A continuación, vio, a lo lejos, aproximarse a Emma, Snow y Charming, espadas en mano, dispuestos, ellos también, a enfrentarse a Cora.

Cora hizo emerger otras dos columnas de arena sobre la playa, impidiéndoles avanzar. Regina se lanzó entonces contra su madre, haciéndole perder el control, y las columnas se desvanecieron tan rápido como habían sido creadas. Insegura, Cora se giró

«Me decepcionas, hija…» antes de lanzarla varios metros más lejos. «Encargarte» le dijo a Hook antes de volver a prestar su atención hacia los asaltantes.

Regina tuvo el tiempo justo de crear un plataforma, una especie de puente, de hielo y nieve para que Emma y los otros subieran más rápido al barco, antes de que Hook la atacara.

«¿Crees de verdad que puedes hacer algo con tu espada?» dijo divertida Regina.

Hook respondió con una sonrisa encantadora «Hey, al menos puedo intentarlo»

Emma, Snow y Charming corrieron hacia el galeón cuando bolas de fuego se abatieron sobre su camino, derritiendo poco a poco el camino creado. Emma tuvo el tiempo justo de saltar sobre al barco antes de que el puente desapareciera. Al darse la vuelta, vio que sus padres no lo habían conseguido: en el agua, estaban obligados a nadar para alcanzar el navío. Al ver que no estaban en peligro, volvió su atención a la encarnizada batalla que Rumple y Cora mantenían con grandes golpes de hechizos y proezas pirotécnicas. Ella sabía que no tenía ninguna posibilidad contra Cora, entonces decidió girarse hacia la lucha que mantenían Hook y Regina. Esta se encontraba en una mala situación.

Ella se deslizó a su lado «¿Problemas?»

«Mi magia no funciona muy bien aquí…»

«Sí, ya lo había captado. ¿Ayuda, quizás?»

«…»

Sin esperar, cargó contra Hook y un encarnizado duelo se desarrolló bajo los ojos casi impotentes de Regina.

En cuanto a Gold, decidió pasar a un estadio superior y abrió su libro para soplar dentro y materializar una especie de sombra hecha de arena que atacó a Cora sin demora. Esta, como contraataque, se evaporó en una nube negra antes de reaparecer detrás de Gold. Snow y David tuvieron el tiempo justo de subir a borde y ver cómo Cora golpeaba violentamente a Gold en la espalda.

Él cayó al suelo con un grito contenido, soltando su libro. Regina, al ver aquello, abrió desmesuradamente los ojos ante de gritarle a Emma «No lograremos vencerla…Hay que huir» Pero esta, lejos de dejarse amedrentar, continuó su combate contra Hook, que poco a poco, perdía su ventaja. Regina trajo el libro hacia ella antes de que Cora pudiera hacerse con él. Pero esta materializó una gran lanza que arrojó contra las dos mujeres.

«¡Emma!» dijo Regina antes de tomarla por los hombros y empujarla hacia un lado. Emma, sorprendida, se encontró en el suelo, Regina encima de ella, con los ojos desorbitados. Un silencio sordo se instaló en ese momento en el barco: ningún movimiento, ninguna palabra…Después un grito, el de Snow cuando vio la lanza atravesar de parte a parte el cuerpo de Regina.

Emma no podía separar su mirada de la de Regina, llena de dolor y de pena «¿Re…Regina?» susurró ella antes de ver desaparecer la lanza en una nube, dejando solo como señal de su paso una mancha rojiza en el corsé de la joven.

Ella tosió antes de dejarse caer sobre Emma que la recostó dulcemente en el suelo «¡Regina!»

Gold aprovechó el efecto sorpresa para coger su puñal, escondido en su chaqueta, y golpeó a Cora en el omoplato. Con un grito de dolor que cortó la atmosfera, Cora cayó de rodillas mientras que Gold le asestaba otro golpe, apuntando al corazón.

Cora cayó al suelo, Hook, testigo impotente, fue a atacar a Emma cuando David se interpuso comenzando entre los dos una lucha a espadas. Snow se fue al encuentro de su hija.

«¿Qué podemos hacer?»

Pero Snow se encontraba impotente. Su mirada iba del cuerpo inerte de Regina al de Cora, que yacía sobre el puente. Gold tuvo dificultades en ponerse de pie para alcanzar a Emma y Regina.

«¡Hay que llevarla al hospital!»

Gold miró a Snow, dándole a entender que llegarían probablemente demasiado tarde, y Snow se lo confirma con otra mirada, pero ninguno se atrevía a decirlo en voz alta.

Habían querido ver a Regina pagando, sufriendo un castigo por todo el sufrimiento y la infelicidad que había creado a su alrededor, pero hoy ya no era lo mismo: David había visto su cambio, y Emma y Snow no estaría aquí si ella no hubiera decidido escuchar a su hijo. Era difícil aun aceptarlo, pero Regina había cambiado…Por Henry.

Regina respiró lentamente, cada movimiento de su esternón le dolía extremadamente como si le rompieran los músculos desde dentro como una simple hoja de papel. Le fue terriblemente doloroso pronunciar entre dientes un nombre «Henry…»

«Regina, estate tranquila, vamos a buscarlo…»

«No…Cuide de…él…y de Alice…»

Finalmente, su madre había tenido razón: los malvados nunca tienen su final feliz. Se sentía se repente ligera y entumecida, sus miembros parecían ser de algodón, solo podía sentir la sangre empapar su corsé, caliente y pegajosa…Tuvo ganas de dormir, sentía sus párpados pesados…Escuchaba de lejos las palabras de Emma, discerniendo algunos sonidos, entre ellos una palabra que retumbaba en ella «Quédate»

No supo por qué, pero una lágrima brilló en uno de sus ojos…No pudo evitarlo: Regina había sido una zorra, no merecía menos que esto…pero, acababa de encontrar a una hija que creía haber perdido, se había ganado la confianza y la afección de Henry y las había salvado, a ella y a Snow.

No, ella no merecía este destino. Así que, sí, ella sintió pena cuando su respiración se hizo más fatigosa y cuando sus palabras no fueron sino un débil suspiro. Estrechó su mano en la suya, tranquilizándola como podía, aunque sabía que no era el caso. Pero ella no pudo controlar sus lágrimas que se deslizaron por sus mejillas, antes de caer aquí y allá sobre el corsé de Regina. Por un breve momento, ella se imaginó que Regina despertaba de repente y la sermoneaba por haberle manchado su ropa, pero esa imagen de una Regina en todo su esplendor se evaporó ante una expiración ronca de la joven morena. Un suspiro, un último murmullo que Emma no pudo entender sino al inclinarse sobre ella, hasta que los labios de Regina rozaron su oreja. Lo que oyó le dio vuelta a su corazón más de lo que habría creído…«Gracias» Antes de que sus ojos se cerraran para ya no abrirse.

Snow y Gold contuvieron la respiración al mismo tiempo, cuando la de Regina se paró. Intercambiaron una mirada, sin atreverse a hacer el menor gesto, mientras que Emma derramaba sus últimas lágrimas sobre el cuerpo de Regina. De forma mecánica, recolocó un mechón vagabundo detrás de su oreja. Había pensado que al sentir aproximarse la muerte, habría estado más serena, pero Regina se había ido atormentada.

No lejos de allí, la batalla se terminó a favor de David que desarmó a Hook. Teniéndolo bajo control, se giró para ver que todo había acabado…

Emma se quedó aún algunos segundos sola con Regina, imaginándose quizás un atisbo de vida. Incluso había pensado en el beso verdadero, en el de los cuentos de hadas, aquel que había despertado a Snow o incluso a Aurora…Sí, durante un cuarto de segundo, había tenido la loca idea de…

«Emma»

Salió de sus pensamientos para girarse a su madre

«Hay que…»

«Lo sé»

Emma se levantó y dejó, a su pesar, el cuerpo de Regina detrás de ella jurándose interiormente que volvería a buscarlo para darle una sepultura decente.

Y cuando iba a alcanzar la barca, se detuvo y dio media vuelta. Tendió la mano hacia Regina para coger el libro cuando de repente la mano de esta agarró su brazo y en un suspiro, abrió los ojos de par en par y expiró tan fuertemente que su torso se elevó del suelo. Emma, sorprendida, contuvo su respiración un instante antes de comprender

«¿No está…no está muerta?»

Y después de un momento, Regina se incorporó

«Al parecer, Miss Swan»

«Pero, yo vi…la lanza y…»

«Lo sé»

Emma estaba casi contenta de que manifestara de nuevo ese aire y ese tono de desdén tan propio de la joven. Sonrió ayudándola a levantarse.

Mientras David, Snow, Gold y Hook las esperaban en la barca ya en el agua, Cora se levantó dificultosamente y vio que su hija, no se sabía cómo, había sobrevivido. Levantó entonces su mano y envió una nube de humo de color violeta ennegrecido en dirección a las dos mujeres.

Apenas recuperándose de sus emociones, Regina se interpuso entre Cora y Emma y levantó a su vez su mano, rezando para que su magia no la dejara tirada. Cerró brevemente los ojos antes de sentir la mano de Emma sobre su brazo, y como había pasado hacía algunas semanas, Regina sintió un flujo de magia invadir y correr por sus venas, como nunca antes.

Y de su mano salió una capa de humo blanco anacarado que chocó en una deflagración ensordecedora contra el humo que salía de Cora.

«No podrás mantenerte mucho tiempo, querida. Estás demasiado débil»

Pero como para contradecirla, Regina esbozo una mueca irónica al sentir la mano de Emma aferrar más su agarre

«Déjeme ayudarla…» le murmuró ella mientras que Regina parecía flaquear un poco

Cora arremetió con más fuerza dando un paso hacia delante.

«¡Ayúdalas!» gritó Snow en dirección a Gold.

«No puedo hacer nada. Si rompo la unión, podría haber desastrosas repercusiones. Deben apañárselas solas»

«¿Tienen al menos una oportunidad?»

«…»

Regina retrocedía a medida que su madre avanzaba. Emma por más que la sostenía apoyando su mano en su espalda, sentía que la joven se estaba debilitando. Después de todo, ¿no estaba muerta hacía pocos minutos?

«¡Hay que hacer algo!»

Snow estaba casi dispuesta a saltar para ayudar a su hija, pero David se lo impidió sabiendo que la perjudicaría más que ayudarla, además de que arriesgaría también su vida.

«¡Gold!»

Este esbozó una mueca y vio el libro en las manos de Emma. Con un gesto, hace desaparecer el libro de las manos de la joven para ponerlo en las suyas. Lo hojeó buscado lo que necesitaba.

Tomó su puñal ensangrentado y pronunció algunas palabras incomprensibles, el puñal comenzó a brillar, después Gold subió al barco. Pero apenas puso el pie en él, Cora lo arrojó contra los toneles, haciendo que el puñal volara hasta aterrizar cerca de los pies de Emma que se agachó para cogerlo. La hoja violeta indicaba que estaba envenenada. Pero, ¿qué hacer? Tenía mala puntería y Regina estaba bastante ocupada de momento.

Regina, por otro lado, invertía todas sus fuerzas en ese brazo de hierro contra su madre, como si esa pelea fuera la metáfora de toda su vida. No podía dejarse vencer por ella, sobre todo ahora que tenía mucho más que perder que antes. Sus pensamientos se dirigieron evidentemente a Henry, pero también a Alice que a la quería conocer y amar…

Encontró la fuerza para dar un paso, sintiendo cómo Emma la empujaba ligeramente «Regina, un poco más…» la voz de la joven no era sino un murmullo en todo ese maremágnum de luces enceguecedoras y sonidos sordos.

Su mano estaba entumecida, apenas sentía sus dedos, esperaba que a su madre le pasara lo mismo.

«Regina, voy a tener que soltarla un instante, tendrá que aguantar algunos segundos, ¿podrá hacerlo?»

«Yo…no»

«Por supuesto que sí. Regina…»

«Es usted…Todo esto es gracias a usted, yo no tengo magia…no de este tipo»

«Por supuesto que sí. Ha cambiado, Regina, usted también la tiene»

No estaba demasiado segura, sin embargo, no tenía otro remedio que creer en lo que decía: Gold estaba inconsciente y ella no quería arriesgar la vida de sus padres. Debía actuar sola, o por lo menos con la ayuda de Regina.

«Escuche, a la de 3, la voy a soltar, Regina. Debe creer en usted»

«Pero…» Sus miradas se cruzan unos segundos antes de responder finalmente «Ok»

«Ok 1…» Emma se pone a un lado para poder salir de manera más eficaz y rápida

«2…» inspiró profundamente, lanzando una última mirada hacia Regina. Si fallaba, Henry, y Alice, perderían a sus madres…

«3…»

Regina sintió que la mano de Emma abandonaba su espalda y vio un tornado blanco saltar hacia Cora. Sintió cómo su poder se debilitaba, no aguantaría. No era capaz de enfrentarse cara a cara contra su madre una última vez.

Cora vio a Emma abalanzarse hacia ella, el puñal elevando sobre su cabeza.

«Esto nunca acabará, ¡me oye!»

Snow y David asistieron al concierto de gritos estridentes, de relámpagos, de luces intensas y de rugidos, como una tormenta, después…el silencio. Casi tan insoportable como un murmullo. La calma…Nada más.