Capítulo 10
Escuchó un ligero tintineo a lo lejos –¿Qué clase de alarma es esa?– se preguntó. Estaba sumamente cómoda durmiendo en su habitación. – Que cálido…– se dijo mentalmente. De nuevo percibió ese agradable aroma, se acurrucó aún con los ojos cerrados –que agradable sensación…– se dijo mentalmente de nuevo. Sentía una de sus almohadas junto a su rostro. Acurrucó su rostro con ahínco tratando de volver a percibir ese agradable aroma –¿Dónde fue que lo había sentido antes?– pensó. En ese instante lo recordó.
Marinette abrió los ojos inmediatamente. Lo primero que vio fue el pecho de su acompañante que yacía dormido a su lado. La estaba abrazando y ella se había acurrucado en su torso cálido. Se ruborizó por la escena de la que formaba parte. – Así que no era una almohada– pensó. Aún recostada, alzó la mirada ligeramente, su rostro chocó con el de Chat Noir que seguía dormido. –Se suponía que solo sería una siesta– susurró casi inaudible. Chat continuó con los ojos cerrados mientras respiraba pausadamente, ya no ronroneaba, así que Marinette supuso que estaba profundamente dormido. Seguía completamente avergonzada por la cercanía entre ambos. Con mucho cuidado liberó una de sus manos, pues el gato no dejaba de abrazarla, posó su dedo índice sobre la nariz de su acompañante, quería causarle cosquillas, solo así quizás la liberaría de ese abrazo.
– Mmmmm– escuchó decir del gato. Seguidamente la abrazó con más fuerza. La peliazul se puso tensa, no era eso lo que ella esperaba. –Chat…– susurró.
– Mari…nette– susurró entre sueños Chat Noir sin dejar de abrazarla. La peliazul estaba ruborizada por la cercanía entre ellos.
De nuevo un tintineo se escuchó en la habitación. Marinette lo reconoció inmediatamente. Se trataba del anillo de Chat Noir. Era la típica señal que indicaba que faltaba poco para destransformarse. –No es eso posible… ¿o si? … ni siquiera ha utilizado el cataclismo– pensó mientras trataba de zafarse de los brazos del gato negro.
– ¡Chat!– dijo en voz baja, pues no quería despertar a sus padres –tienes que despertar ¡YA!– dijo mientras golpeaba una de las mejillas del héroe.
No había respuesta alguna. Marinette comenzaba a ofuscarse, ella quería saber la verdadera identidad de Chat Noir… pero no de esta manera. Así que se olvidó de la cortesía y bruscamente retiro el brazo del felino y se levantó.
– ¡Chat! ¡Debes despertar ya! –dijo mientras pellizcaba las mejillas del héroe.
– Auch… ¿Nathaly? –susurró mientras abría lentamente sus ojos.
– ¡¿Quién es Nathaly?! – preguntó ofuscada– ¿Acaso es la que te despierta cuando no quieres levantarte?–dijo mientras lo tomaba de los hombros, lo sentaba y lo zarandeaba.
– Mmmm– murmuró Chat Noir mientras se estiraba como el típico felino que era– ¿Mari…nette? – dijo abriendo los ojos sorprendido –¿Qué pasó?.
– Nada de preguntas… debes marcharte ¡YA!– dijo mientras lo tomaba del brazo– estas a punto de destranformarte.
– ¡¿Qué?!–dijo sorprendido– …eso es imposible… ni siquiera he utilizado mi cataclismo–manifestó mientras observaba su anillo. Efectivamente de los cuatro puntos verdes que correspondían a los dedos de la huellita de gato del anillo, sólo uno estaba encendido. –¡Oh rayos!... esto es grave… –dijo en tono preocupado.
– ¡Te lo dije!... vamos…ve a casa ¡YA!– dijo enérgica Marinette.
Un golpeteo se oyó al otro lado de la puerta de la habitación. –Marinette, hija… ¿estás despierta?– se escuchó a Sabine decir. A su vez, nuevamente el tintineo del anillo de Chat Noir sonó, reflejando en el rostro del felino preocupación.
– ¡Rayos! ¡Estamos acabados!– pensó Marinette sumamente nerviosa. Mientras escuchaba como la puerta se abría lentamente, vio cerca de ella el biombo rosa (un biombo o mampara, es un separador de ambientes que se dobla en tres, en ocasiones se usa como vestidor). Instintivamente, jaló del brazo de Chat Noir y lo colocó detrás del biombo rápidamente, de manera que no pueda ser visto por quien entrara a su habitación.
–Marinette…– escuchó decir a su mamá mientras entraba a la habitación– …Es de madrugada… ¿Todo bien? ¿No puedes dormir?– dijo preocupada por su hija.
– Lo siento mamá… yo… ehhh… –la peliazul trataba de buscar una excusa creíble– yo… estaba diseñando unos accesorios… y… por la concentración… perdí la noción del tiempo… jaja… disculpa–dijo apenada.
– Ya veo…– dijo Sabine, mientras observaba el escritorio de su hija a lo lejos, estaban su cuaderno de bosquejos, algunos accesorios que suele utilizar para sus diseños, una fuente con restos de croissants y… ¿dos vasos de leche?. Su madre sonrió divertida. –…Eres igual a tu padre cuando no duerme por tener una idea sobre un diseño de pastel o algún postre nuevo para ponerlo en venta…– dijo mientras le daba un beso en su frente. – …No olvides que aunque mañana no haya escuela, deberás ayudarnos en la panadería– indicó mientras se disponía a marcharse.
– Lo sé mamá… te quiero– dijo Marinette mientras veía como su mamá se retiraba. Cuando Sabine estaba fuera de la habitación y cerró tras de ella la puerta, esperó unos segundos. Silencio, –parece ser que ya se fue– pensó. Esbozó un suspiro de alivio. –Chat… creo que ya puedes…–
De repente, vio ligeramente un resplandor verde que emanaba de detrás del biombo. Marinette se quedó muda. –Acaso… ¿se acaba de destransformar? …Y lo que es peor… ¿sigue en mi habitación?– pensó preocupada.
La peliazul estaba en un lado del biombo– Chat….– susurró– ¿estás bien?
– ¡Por favor no mires!– se escuchó del otro lado– …parece ser que… excedí mi límite de transformaciones al día– dijo apenado.
Marinette no sabía qué hacer, quería verlo, conocerlo, quizás si supiera que ella es Ladybug, y ambos conocieran sus dobles identidades serían muy buenos amigos… y confidentes. No sabía que hacer al respecto, así que esbozó otro suspiro de resignación y procedió a sentarse de su lado del biombo para recostar su espalda y cabeza en la mampara. –descuida…–susurró– no haré algo que tú no quieras...
– Debí suponer que algo así pasaría– se escuchó decir de una voz diferente a la de Chat Noir.
– ¡¿Por qué no me lo advertiste Plagg?!– se oyó decir al rubio en susurro.
– Tenía mis sospechas por la energía que gastamos… pero bueno… igual estabas dispuesto a patrullar de noche para poder ir a…
– ¡Ok… ya entendí!– dijo el rubio mientras sujetaba a su kwami para que dejara de hablar.
Adrien estaba tenso, procedió a sentarse de su lado del biombo, recostó su espalda y cabeza en la mampara y esbozó un suspiro.
Ambos estaban recostados en cada lado de la mampara, sin poder verse o tener contacto, en silencio, no sabían que hacer.
– ¿Chat? –preguntó Marinette. En realidad no sabía qué decir, sólo quería romper ese silencio incómodo.
– ¿Si… Marinette?–contestó el rubio con un tono de voz pausado.
Marinette estaba sorprendida, no esperaba una respuesta de Chat Noir, ahora se vería obligada a decir algo– …Es tarde… ¿no tienes sueño? –preguntó lo primero que se le vino a la cabeza. Seguido de esto se ruborizó por completo al darse cuenta que estaba invitando a la verdadera identidad del héroe a dormir en su habitación. –En realidad… yo… –titubeó nerviosa– a lo que me refiero…
– ¡Tengo hambre!... ¡quiero mi camembert!– interrumpió Plagg la plática, para luego ser sujetado nuevamente entre las manos del rubio para callarlo.
– Discúlpalo Marinette… Plagg es un poco descortés – dijo en un tono de voz apenado.
– Pfff… jajaja– sonrió la peliazul, si no fuera tan tarde, de seguro reiría a carcajadas, pero no podía hacerlo. Por otro lado, el rubio escuchó ligeramente a la joven y también sonrió. En ese momento Plagg se zafó de las manos de su compañero.
– …Pero moriré si no como algo…tengo hambre– repitió el kwami cansado.
Marinette dejó de reír – ¿Plagg… se llama? …Ese es tu… kwami… ¿verdad?– preguntó la peliazul con un tono curioso.
– Si… – Se escuchó responder al rubio del otro lado– …Un momento… ¡¿Cómo es que sabes de ellos?!– le cuestionó muy intrigado.
– ¿Eh? – contestó nerviosa mientras se golpeaba ligeramente la cabeza por hablar de más–…eh… pues… lo leí… en el blog… de una amiga… ¡eso es! …Lo leí en el LadyBlog– mintió para evadir su pregunta.
– …Ya veo… –contestó el rubio. Era lógico, Alya es tan perspicaz, que de seguro lo investigó y lo publicó en su blog; obviamente, esto último no pudo decirlo en voz alta porque sería descubierto.
– Eh… Traeré algo de comer para tu kwami– dijo titubeante para cambiar de tema mientras se disponía a salir de la habitación.
– Muchas gracias– se escuchó en respuesta por parte del rubio que seguía de su lado del biombo.
Se escuchó a la peliazul salir de la habitación. Adrien estaba sentado, en su lado del biombo abrazando sus piernas, nervioso, pues era la primera vez que le pasaba algo por el estilo en casa de su compañera de clase –¡Exacto! ¡Marinette es mi amiga!, ¿cómo rayos podría confesarle que soy Chat Noir sin que esto afecte nuestra relación actual?...–pensó mientras esbozaba una profundo suspiro– …ella me… ¿aceptaría como Adrien Agreste?... ¿o sólo me aceptaría como Chat Noir?...–susurró– …Rayos… ¡Que complicado es esto!–dijo levantando el tono de voz mientras observaba a Plagg que yacía tumbado en un lado del suelo.
– No tienes que ponerte tenso por esto… –dijo el kwami– si ella te gusta… deberías llevarte mejor con ella como Adrien… ¿no te parece? –susurró el kwami mientras se reincorporaba y miraba con soslayo hacia el escritorio de la peliazul.
– ¿Qué ocurre Plagg? –preguntó intrigado el rubio, al ver la reacción del kwami.
– Mmm… Nada… solo me pareció sentir algo… –dijo mientras volvía a su posición anterior (tumbado en el suelo).
Se escuchó a alguien entrar a la habitación, se cerró la puerta y le pusieron seguro. Adrien se tensó, se quedó inmóvil en su lado del biombo, no dijo palabra. Se apagaron las luces y se vio el reflejo de una linterna. Escuchó que colocaban un recipiente en el suelo… y lo deslizaban de su lado del biombo, luego la tenue luz se apagó por completo, dejando la habitación en oscuridad.
Plagg que seguía tumbado en su lado del biombo olfateó el aroma que le era familiar. Se reincorporó y se dirigió hacia la bandeja que tenía varios trozos de queso camembert. –¡Ven con papá!– dijo el kwami mientras se llevaba los trozos de queso a la boca.
– Por suerte… mi padre tenía camembert en la dispensa– susurró la peliazul del otro lado– …se supone que debo estar durmiendo… así que… he tenido que apagar las luces…– dijo apenada.
La habitación estaba en oscuridad, sin embargo la luz de la luna se reflejaba a través de las ventanas, haciendo que se vislumbre las siluetas de ambos jóvenes.
De nuevo el silencio incómodo por parte de los que habitaban ese dormitorio, sólo se atinaba a escuchar a Plagg atragantarse con el queso, pero ni el rubio, ni Marinette decían palabra alguna.
– Estoy repleto– susurró el kwami mientras eructaba de satisfacción.
– Plagg… ¡eres un puerco! – se oyó decir al rubio con tono de llamada de atención.
Marinette escuchó los comentarios del otro lado del biombo, quería ver, asomarse, pero no quería incomodar a su compañero de batalla.
– Disculpa… – se escuchó decir al kwami.
Era completamente diferente a Tikki, el kwami de Chat Noir era tan atrevido que le causó gracia – Pfff… jajajajja– de nuevo la peliazul reía pero trataba de no llamar la atención a los que estaban con ella en la habitación.
– Ni se te ocurra… – se oyó decir al kwami a la defensiva– estoy exhausto, así que ni se te ocurra transformarte al menos que haya reposado por un rato.
El rubio, sin decir palabra, arrastró el plato hacia el otro lado del biombo – Muchas gracias Marinette– dijo con un tono de voz amable.
A Marinette le llamó la atención "ese tono de voz" –Por un momento… podrá ser que es… – pensó– Naaa… no hay forma de que él sea Chat Noir… para empezar son muy diferentes en personalidades– se dijo mentalmente.
La habitación estaba en oscuridad, pero se podía vislumbrar las siluetas de algunos de los muebles, el rubio sabía que la peliazul estaba del otro lado del biombo, miró cuidadosamente, sólo vio una silueta sentada en el piso y recostada en la mampara, el joven gateó sigilosamente hacia el lado en donde estaba ella y se paró junto a Marinette.
En ese instante una presencia llamó la atención de la joven, ella alzó la mirada, una silueta masculina estaba parada a su lado. Solo podía ver que era una silueta de un joven como de su altura, no podía ver su rostro, pues estaban las luces apagadas. – Mi lady… creo que deberías descansar– dijo el joven rubio, mientras extendía su mano y la tomaba del brazo para que se ponga de pie.
La peliazul se ruborizó por completo, agradeció al cielo que él no pudiera ver su rostro porque eso la pondría aún más nerviosa. Se paró cerca de su acompañante, como era de esperar… no podía ver su rostro por la oscuridad.
– Ehhh… – tartamudeó nerviosa. Él seguía sosteniendo su brazo.
– Descuida Marinette… me iré en un rato… –contestó con un tono tranquilo– …solo quiero que descanses… no querrás estar mañana con ojeras ¿o si? –dijo en tono burlón, característico de Chat Noir.
Marinette escuchó atenta su voz, era la misma voz de Chat Noir, pero era otro joven quien estaba parado junto a ella en ese momento. Sintió como el joven le soltaba el brazo.
El rubio estaba nervioso, ese silencio incómodo de nuevo, soltó el brazo de la muchacha, pues no tenía intenciones de hacer algo más (como seguramente lo haría Chat Noir). Esbozó un suspiro –Marinette… –susurró.
– Tu… – le interrumpió– …por casualidad… ¿estudias en la escuela Francoise Dupont? – le preguntó intrigada…
– Ahh… yo… – contestó el rubio nervioso, acaso ¿esa era la manera de romper el silencio para la peliazul? – yo… si– confesó resignado.
Y allí estaba, una importante confesión, Chat Noir, bueno, en realidad su verdadera identidad, era un estudiante al igual que ella de la escuela Francoise Dupont. –Que ciega he tenido que estar si no lo había notado– se dijo mentalmente la peliazul. Entonces recordó que en más de una ocasión Chat Noir entraba rápido en escena… pues… tiene lógica si estudia en una escuela ubicada en el centro de la ciudad de París. Marinette esbozó una sonrisa, sin embargo por la oscuridad, el rubio no pudo darse cuenta de ello.
Marinette se acercó instintivamente hacia donde estaba el rubio, olió ligeramente. –Ese aroma– se dijo mentalmente.
Estaba todo oscuro, pero él, naturalmente se dio cuenta que la muchacha se había acercado– ¿está… todo bien?– preguntó nervioso.
– ¿Sabes? – le interrumpió la peliazul– …hace tiempo quería saber… este aroma… –dijo mientras volvía a oler al joven– es… ¿El Perfume …Gabriel (Gabriel Eau de Parfum)?– preguntó curiosa – es… la fragancia del famoso diseñador Agreste… ¿verdad?
Otra vez… hubo nerviosismo por parte del joven rubio– Ehhh… –titubeó, a este paso Marinette descubriría su verdadera identidad sólo con preguntas acertadas. Esbozó un suspiro, de nuevo. –Ehhh… si… –contestó ligeramente apenado. El rubio recapacitó, no se pondrá nervioso a estas alturas… ¿o si?. Además, no es como si ella supiera que él, Adrien Agreste, era la imagen publicitaria para la fragancia creada por su padre. Se acercó más a la peliazul y la imitó –que curioso… – contestó el rubio mientras posaba su rostro cerca al cuello de la joven– …tu en cambio… hueles a… jazmines– dijo en tono coqueto.
Marinette no contestó, pero se ruborizó por lo cerca que sentía al joven rubio que estaba en su habitación. –Muy… bien… creo que… me iré a dormir– dijo nerviosa mientras se disponía a subir a su cama– Tu… puedes usar el diván para descansar– dijo nerviosa a pesar de no poder verlo por la oscuridad.
– Descansa mi lady– susurró el rubio mientras veía a la silueta de Marinette subir por las escaleras que colindaban con su cama (recordemos que la habitación de Marinette tiene unas gradas que dan a otro nivel en donde está su cama).
Marinette llegó a su cama sin problemas, pues a pesar de la oscuridad, conocía perfectamente su cuarto. Se dispuso a colocarse su ropa para dormir, pero luego analizó un poco la situación –¿Es posible que ese gato me vea en la oscuridad mientras me cambio de ropa?– pensó. Se puso ligeramente tensa, agitó su cabeza de un lado a otro para espabilarse un poco–Definitivamente… no voy a crear una oportunidad para que ese gato me espíe– se dijo mentalmente.
Dejó su ropa de dormir sobre la cama y nuevamente bajó hasta donde estaba el diván de su habitación. Allí vio la silueta de un joven recostado en el diván. –¿Todo bien mi lady? –susurró en la oscuridad del cuarto.
– Ehhh… si… sólo… no tengo sueño… así que… –titubeó nerviosa.
– ¿Asi que…? –cuestionó el joven
– Ahh… nada… Sólo… me quedaré aquí un rato –dijo con voz imponente mientras se sentaba a un lado del diván.
– Mmmm… de acuerdo– contestó el rubio mientras se levantaba– …solo esperaré un rato más antes de transformarme e irme... así que…
– Chat yo… no estoy obligándote a que te vayas… –interrumpió, pero al darse cuenta que había levantado un poco el tono de su voz, aclaró su garganta ligeramente– ejem… lo que quiero decir… es que puedes quedarte el tiempo que sea necesario– finalizó fingiendo cortesía.
El joven rubio se ruborizó y se sentó dándole la espalda a la muchacha, de todas maneras era imposible que ella viera su reacción, pero no pudo evitar tratar de esconder su rostro. –gracias…– susurró.
Marinette se recostó en el diván, abrazó el cojín y se tumbó mirando la espalda del joven que estaba sentado en el mueble. –Chat… cuéntame algo para poder dormir– susurró mientras cubría su rostro con el cojín.
– ¿Ehh? – Reaccionó mientras giraba su cabeza en dirección hacia donde estaba ella– ¿Qué te cuente algo?... ¿algo como qué cosa? –susurró. Ambos estaban cerca, pero no veían sus rostros, Marinette seguía con el cojín cubriendo su rostro, lo que facilitó a que el adolecente pudiera conversar sin sentirse avergonzado.
– ¿Cómo conociste a tu kwami? –preguntó en susurro la peliazul.
–Y aquí vamos de nuevo con las preguntas– pensó ligeramente nervioso – pues… supongo que no tiene nada de malo que le cuente algo como eso– se dijo mentalmente.
De esta manera, el joven rubio comenzó a narrar cómo había encontrado la caja con el anillo del gato en sus pertenencias y el cómo conoció a Plagg. La voz de él era relajante para Marinette. No tanto como el ronroneo de un gato, pero considerando los lazos de confianza que tenían uno con el otro, sumado a la tranquilidad de la noche, y ¿por que no?… el cansancio, la peliazul se quedó profundamente dormida.
Adrien terminó de narrar su historia y al darse cuenta de que no había respuesta por parte de Marinette, retiró cuidadosamente el cojín de su rostro. Él también estaba exhausto, pero no se atrevería a quedarse por mucho tiempo, pues lo que menos quería era ser descubierto.
La habitación estaba oscura, se dirigió cautelosamente hacia Plagg que se había quedado dormido en el otro lado del biombo. –Plagg…despierta–susurró.
El pequeño kwami bostezó mientras abría los ojos– …¿ya es hora de irse? –preguntó.
– Si… disculpa amigo… mañana podrás descansar todo lo que quieras… –dijo en voz baja– …¡Plagg garras fuera! –dijo antes de transformarse en el héroe de París (nuevamente).
Transformado en Chat Noir le facilitaba el poder transitar en la oscuridad, así que se dirigió hacia el diván, tomó a una dormida Marinette entre sus brazos y la llevó hacia su cama.
Una vez que la recostó, la arropó, ella estaba profundamente dormida, su respiración era pausada, entonces se inclinó en un lado de la cama y se acercó más a ella. Sintió de nuevo el aroma a jazmines que había percibido de ella en más de una ocasión. Se acercó más a su cuello. Olfateó ligeramente su esencia. Un leve rubor alcanzó las mejillas del héroe. Miró el rostro de la joven dormida y se acercó más. Podía sentir cómo su corazón se aceleraba (de él). De hecho… lo único que escuchaba en ese momento era el palpitar de su pecho. –…¿Siempre he sido así con ella?– se preguntó. No quería alejarse de su lado. A pesar de que todo estaba oscuro, él podía verla perfectamente, cada detalle, los mechones ligeramente despeinados de su frente, sus pestañas medianamente largas, sus mejillas… y sus labios.
El héroe se acercó más al rostro de Marinette, hasta que sus narices casi juntas podían sentir la respiración uno del otro. Fue entonces que ligeramente rozó sus labios con los de ella. No podía corresponder al beso de manera apasionada como quizás hubiera querido que sea, pero pudo tocar los suaves labios de ella con los suyos. Un tierno beso que le dio Chat Noir a una dormida Marinette que yacía recostada en su cama.
Se alejó despacio. Sabía que aunque ella no pueda recordar lo que pasó esa noche. Él sí, y con eso bastaba –gracias por el alojamiento… Marinette… –susurró el héroe, antes de dirigirse hacia la ventana, para abrirla y poder dirigirse a casa.
Continuará...
...
Disculpen por demorarme en actualizar, ya se que el capítulo está corto... pero en mi defensa... diré: Hubo beso maldición! Ya era hora! *o*
Ejem... agradezco los comentarios llenos de buenas vibras de todos (tanto los reviews como los mensajes privados)... no me canso de leer sus comentarios. n_n
Respuesta a los reviews
JeBin1203, El primer comentario del capítulo anterior n_n Coincido en que Marinette tiene buenos pretendientes... primero Luka... luego Chat Noir... que viene con Adrien... osea es un 2x1 (que envidia T_T), mi cabeza no da para crear a otro personaje que se una en el harem jajajaja (quizás para algún oneshot... pero eso será maaaaaas adelante xD), yo amo a ese gato negro y sexy de Chat :3 . Espero que este último capítulo haya sido de tu agrado. Mi intención era que aparezca Luka... pero a estas horas de la noche (en el capítulo del fic) ...de seguro el pelinegro estaba en su cuarto durmiendo xD. El otro capítulo sale SI o SI! (eso espero xD). Nos leemos pronto! un abrazote!
Junengrey, gracias por los halagos sobre la historia que estoy redactando n_n . Luka se parece a el sexy de Seiya de Sailor Moon? OMG! no lo había notado... mmm... quizás mi subconciente recordó a Seiya (es que ese personaje marcó mi infancia... al igual que Haruka Tenho... que hizo dudar mi sexualidad jajajajajaja), y pues... trato de que los sentimientos afloren tranquilamente... aunque por ahora estoy super mega feliz de que el gato sexy le haya dado un beso a la Marinette durmiente (ya era hora! xD)... Como estará Adrien cuando la vea de nuevo? TAN TAN TAN... ya veremos... como me inspira mi subconsiente. Un abrazo a distancia... espero leerte pronto n_n
princesssakura13, Pobre Adrien... está abriendo los ojos de a pocos... y eso lo tiene ligeramente estresado por los celos (o eso creo xD), no creo que le de ulceras al pobre, ... y si le diagnostican eso... recordemos que él tiene un monton de dinero (por su padre famoso), así que los tratamientos serán cubiertos en 100%, (esos ricos... a veces me dan algo de envidia u_u). Marinette es una lokilla, confundir a Luka con Chat? no me explico! Me encanta Luka... pero Chat es tan... hot! y además, como dijiste... es rubio (osea... no es posible -3-). Espero leerte pronto! un abrazote!
Natgie Dragneel, Mi querida redactora de testamentos... Fan Nro. 1 de mi historia... Te extrañé en el capítulo anterior! ...Pensé que me habías dejado de lado T_T (*sarcasmo de una reina del drama* xD). En éste capítulo no salió Luka u_u... espero que salga en el próximo (recien voy en el primer párrafo... así que... quien sabe xD), ese pelinegro sexy... ama a su hermana (estoy segura de eso...), pero... ¿que tanto querrá a Marinette? (tan tan tan... lo sabremos más adelante... espero xD) ...Te dio sobredosis de amor con el besito que le dio Chat Noir a Marinette? (en serio... esa monga debió despertar y corresponderle! -3-)... si un gato sexy como Chat noir estuviese en mi cuarto... yo no duermo! xD quizás utilizaría hierba gatera para "amansarlo" y dejarlo dormido -3-. Kagami? quien es esa?... ahhhh... la compañera de esgrima de Adrien... la había olvidado u_u ...tendré que escribir alguna escena de ella más adelante xD. Muchas gracias por escribir! Soy feliz leyendote :3 Un abrazo y besote a distancia~~ Espero leerte pronto! :D
emimakino, Me alegro que te haya capturado mi historia! ... al inicio se me hizo dificil escribirlo... pero... veo que allí está llendo por buen camino xD. Muchas gracias por las ideas... me ayudarán a inspirarme para próximos capítulos xD. Ese Chat Noir... ya abrió los ojos! (al menos eso entendí yo... o3o) ... la pregunta es... ¿como estará Adrien al respecto?... Acepto cualquier consejo o sugerencia! trataré de actualizar rápido! Espero leerte pronto :3 . Un abrazote!
