Hola a todos! Penúltimo capítulo de ERES MÍA

La guerra está a punto de comenzar, Mortífagos VS Aurores, Voldemort VS Harry Potter… ¿Qué pasará?

Gracias por los reviews, por el apoyo y los consejos que me ofrecéis, gracias a vosotros estoy aprendiendo mucho :)

Espero que disfrutéis mucho con este nuevo cap., emoción, tensión, miedo, amor, ternura y sobretodo, mucha pero mucha aventura!

Disfrutad!

_________

Hermione pasó el resto de la noche devanándose los sesos para dar con la forma de avisar a todo alumno y profesor de Hogwarts que la guerra estaba próxima sin tener que decir el nombre del que le había proporcionado la información. Pronto se dio cuenta de que en la escuela existía un método de difundir noticias de forma rápida: Parvati Patil.

Al día siguiente, la Gryffindor se encargó de difundir el rumor de que la guerra estallaría en Hogwarts en pocos días. Como era de esperar, a las pocas horas de haber susurrado las palabras en el oído de Parvati, el colegio estaba al tanto de las noticias.

En los días que transcurrieron a continuación varios alumnos abandonaron Hogwarts, algunos por obligación de sus familias, otros por miedo. Hermione se ocupó de mantener tan vivo el rumor que pronto pasó a ser una noticia. Los profesores parecían no querer creer el estallido de la guerra, pero la muchacha sabía que Dumbledore había puesto a los maestros bajo aviso, sólo por si acaso. Hermione, por su parte, trataba de pasar el mayor tiempo posible en compañía de sus seres queridos a modo de despedida, sabía que en pocos días se marcharía a Brasil y no estaba segura de cuándo volvería a ver las caras de Ron, Harry, Luna, Ginny o Lavender. No obstante, lejos de estar apenada, se despertaba cada noche de madrugada, buscando a Draco en su dormitorio con ansiedad.

Un día, aproximadamente una semana después del reencuentro con Draco, Hermione advirtió que había empleado su tiempo en sus amigos del colegio, pero que había uno de cuya compañía no había podido disfrutar aún. En silencio caminó bajo la luna llena hasta la cabaña de Hagrid. El olor a té caliente le resultó terriblemente apetecible, no vaciló en tocar la puerta.

El gigante se aferró con fiereza a la escopeta que yacía sobre su cama en cuanto oyó el sonido procedente de la puerta.

-¿Quién anda ahí?

-Soy yo, Hagrid.

El guardabosques se relajó y procedió a abrir la puerta, la discreta figura de Hermione embutida en unos vaqueros y una camiseta de manga corta penetró en la cabaña.

-No deberías estar aquí – advirtió Hagrid mirando alrededor antes de cerrar la puerta -. ¿No has oído los rumores? La guerra está cerca…

-Lo sé – lo interrumpió ella "fui yo quien difundió el rumor" le gustó haber dicho.

-¿Ha ocurrido algo?

-No, ¿por qué tendría que ocurrir algo? – preguntó Hermione sorprendida.

-He supuesto que tu visita…

-Sólo quería pasar el tiempo contigo, Hagrid – aseguró con una sonrisa -. Yo…

De pronto un verde resplandor refulgió del cielo, los dos amigos se apresuraron a asomarse a la ventana: la Marca Tenebrosa brillaba en el cielo estrellado, tan temerosa y reluciente que provocaba escalofríos.

-¡Mierda! – gruñó Hermione. No esperaba que el ataque fuera tan pronto - ¡Hagrid, tenemos que salir de aquí!

El gigante asintió y cogió su escopeta justo antes de salir precipitadamente por la puerta al lado de su amiga y Fang.

____

Draco corrió por los poblados pasillos de Hogwarts en los que reinaba el caos, pasaba junto a los alumnos como uno más, sin que ninguno se detuviera a comprobar si se había pasado al bando enemigo. Tanto profesores como alumnos habían visto la Marca Tenebrosa y se habían apresurado a salir a trompicones de sus casas, dejándose llevar por el pánico. Los prefectos trataban de controlar la masa de alumnos que se abalanzaba en ninguna dirección fija. Los profesores mantenían ocupados a los Mortífagos que comenzaban a entrar en el colegio.

Draco se acercó a la sala de los Menesteres jadeando, no podía creerse que hubiera resultado tan fácil llegar hasta allí. Había esperado que los alumnos lo hubieran atacado, no obstante, todos se encontraban demasiado ocupados en sus asuntos como para prestarle atención, lo cual concedía a Draco la libertad de vagar a sus anchas por Hogwarts. Sonrió ante la idea de pensar que dentro de unos minutos se encontraría con Hermione en Brasil, en el apartamento que él había comprado como escondite para ambos, disfrutando al máximo de ella, abrazándola, besándola…

Un grito proferido desde el exterior hizo que perdiera el hilo de sus pensamientos, con el corazón en un puño se acercó a la ventana más cercana, aquel tono de voz le resultaba demasiado familiar. Ahogó un grito.

"Es incorregible" pensó justo antes de salir corriendo en dirección a la cabaña de Hagrid cuando vio a Hermione yaciendo en el suelo, agarrándose con rostro dolorido la rodilla herida.

____

Hermione estaba tan decidida a entrar en Hogwarts que corrió tan rápido como le permitieron las piernas, Hagrid iba tras ella con la respiración entrecortada a causa del ejercicio y el esfuerzo que estaba haciendo. Las maldiciones y los hechizos provenientes de las batallas que se estaban librando a su alrededor les pasaban muy de cerca, por lo que no sólo tenían que correr lo más deprisa que pudieran, sino que también tenían que esquivar los hechizos.

En un estúpido momento en el que se le ocurrió volver la vista para mirar a su amigo, Hermione tropezó con una gran piedra y cayó de bruces al suelo, golpeándose la rodilla con dureza.

-¡Hermione! – gritó Hagrid colocándose a su lado - ¿Estás bien?

-¡Tienes que irte! – repuso ella - ¡Corre hacia Hogwarts y ponte a salvo!

-¡No voy a dejarte…

-¡Hermione!

Tanto la muchacha como el guardabosques levantaron la vista y descubrieron a Draco corriendo hacia ellos. Hagrid miró a su amiga y esta asintió.

-¡Vamos, Fang! – gritó él antes de volver a salir corriendo, esperaba y rezaba para haber dejado a Hermione en buenas manos.

Draco se posicionó al lado de la muchacha y se arrodilló, examinando su herida.

-Creí haberte dicho que te mantuvieras cerca de la sala de los Menesteres – replicó.

-Tenía que despedirme de Hagrid… ¡Ay!

-¿Te duele?

-Nooo – ironizó ella –. Grito por gusto.

El Slytherin sonrió, Hermione sabía mantener el carácter incluso hasta en los peores momentos. Seguidamente se arrancó la camiseta e hizo un nudo alrededor de su herida, rezando para que no se le infectara. Luego, colocó el brazo de Hermione alrededor de sus hombros y la levantó del suelo.

-Con un poco de suerte llegaremos hasta la sala de Menesteres antes de que esto empeore – dijo Draco.

-¡Expelliarmus! – gritó alguien.

En aquel instante la varita de Hermione salió disparada lejos de allí, cayendo con un sonido sordo sobre el césped bañado por la luz de la luna y la intimidadora Marca Tenebrosa. Ambos giraron la cabeza hacia el lugar del que había provenido el hechizo y observaron a Pansy acercándose a ellos con lentitud, su rostro estaba bañado en la furia y el rencor, sus ojos inexpresivos estaban puestos en Hermione, su aspecto sólo pudo traducirse en una palabra: Muerte.

-De modo que es ella… - dijo Pansy acercándose a la pareja -. Ella es la razón por la que me dejaste…

Draco colocó con ademán protector a Hermione tras él, impidiendo que Pansy pudiera lanzarle cualquier hechizo.

-No tengo tiempo para tus celos, Pansy – dijo con frialdad -. Tenemos prisa.

-¿Una sangre sucia, Draco? – continuó ella haciendo caso omiso a las palabras de su ex – Albergaba la esperanza de que al menos la chica por la que me dejaras me superara en belleza, en sangre, en descendencia… de modo que era un juego morboso…

-¡Ella no es ningún juego! – rugió él.

Hermione permanecía tras la protección del fornido cuerpo semidesnudo de Draco, atenta al rumbo que tomaba la conversación. Sabía que Pansy estaba deseosa por atacar y que no tardaría mucho en hacerlo… su rostro se dulcifico cuando Draco la defendió de las crueles palabras de la Slytherin, no es que no lo supiera ya, pero oír que ella no era un juego para él era el mayor de los regalos que podía ofrecerle, más si se contaba con el hecho de que lo decía en público, fiel a su palabra de terminar con los engaños.

Ella quiso recompensarle por todo lo que estaba haciendo, y pronto supo cómo.

-Vas a pagar por lo que me has hecho – gruñó Pansy -. ¡Crucio!

El ataque de Pansy fue tan veloz e inesperado que Draco no tuvo tiempo de contrarrestarlo, pero el impacto de la maldición no dio en él, dio en Hermione. La muchacha se había movido con tanta rapidez para colocarse delante de él que no había podido impedírselo.

Hermione gritaba de dolor en el suelo, retorciéndose como si estuvieran torturándola, como si estuvieran desmembrándola lentamente, miembro por miembro. No sentía el cuerpo y su mente estaba totalmente nublada, por ella sólo recorría el eco de un profundo y prolongado dolor que se extendía con cada minuto que pasaba. Deseó que alguien la matara allí mismo, para dejar de sufrir.

-¡Mátame! – gritaba con fuertes espasmos - ¡Acaba con este dolor!

A pesar de que Draco tan sólo la hubiera mirado por unas milésimas de segundo, aquella imagen y sonidos quedaron grabados en su memoria, como si hubiera estado contemplándola durante horas. La ira que sentía se abría paso a través de su cuerpo y salió de él manifestada en un profundo y sonoro rugido de ferocidad.

-¡Expelliarmus! – gritó con todas sus fuerzas.

La fuerza del hechizo no sólo derribo la varita de Pansy, sino que la lanzó a varios metros de ellos, cayendo en el césped como un peso muerto. Había podido matarla si hubiera querido, no obstante, un sentimiento en lo más profundo de su ser le había dicho que no lo hiciera, no después de todo lo que ella tenía que haber soportado por su culpa.

Draco se apresuró a arrodillarse junto a Hermione y levantó su cabeza del suelo, sentándola con cuidado.

-No deberías haber hecho eso – rumió él con enfado.

-Tú-tú habrías… hecho lo, mismo p-por mí – balbuceó como pudo, el dolor había desaparecido pero la sensación de conmoción permanecía en ella.

Draco sonrió con dulzura.

-Te amo.

Hermione trató de sonreírle pero su rostro no mostró más que un pésimo intento de sonrisa. De pronto recordó donde se encontraban, la guerra que se libraba a su alrededor y que debían huir.

-Mi varita…

-Voy a por ella – se apresuró a decir Draco.

Salió corriendo del lado de Hermione para comenzar a buscar la varita con desesperación, no podían permanecer allí mucho tiempo, debían marcharse antes de que alguien más tratara de atacarlos. Cuando encontró la varita y se incorporó, la figura esbelta de su padre se hallaba a pocos pasos de Hermione, mirándola con profundo odio con la varita en alto.

Draco corrió con todas sus fuerzas hacia ella.

-Veo que tienes a la sangre sucia en su lugar hijo – observó Lucius cuando vio a su hijo corriendo hacia él. Draco se detuvo en seco -. Tranquilo, dejaré que seas tú quien la mate.

El muchacho sonrió de forma tan malvada a su padre que Hermione se estremeció.

-La única persona que morirá esta noche serás tú – murmuró Draco -. ¡Avada kedabra!

El cuerpo sin vida de Lucius se balanceó por unos instantes y perdió el equilibrio, cayendo de bruces al suelo. Draco sonrió mientras que Hermione se cubría la boca con las manos, horrorizada.

Él volvió al lado de Hermione y le tendió su varita.

-Siento que hayas tenido que presenciar esto…

-Tu-tu padre… - tartamudeó ella sin poder apartar los ojos del cadáver de Lucius.

Draco la agarró con dulzura de la mejilla para obligarla a mirarlo.

-Se lo merecía. Era un completo hijo de puta, ahora mi madre es libre, ya no tendrá que soportar jamás sus maltratos. Ni yo tampoco.

La sinceridad en las palabras del muchacho sorprendió a Hermione, comenzó a entender el constante odio que había sentido Draco a lo largo de su vida, de pronto recordó la visión de su espalda lastimada en el Expreso Hogwarts, justo después de navidad. Ella había adivinado que el culpable había sido su padre, pero jamás se imaginó la razón… de pronto lo comprendió todo: Draco se había interpuesto entre Lucius y Narcissa y él lo había golpeado con dureza.

-Ahora ya lo sabes – murmuró Draco con la cabeza baja.

Lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Hermione, en aquel momento sólo quiso abrazarlo con fuerza, protegerlo de aquel mundo cruel en el que lo habían criado. Sin titubear se abalanzó sobre él, sorprendiéndolo, y lo abrazó con todo el cariño y amor que pudo transmitirle.

Draco podía haber esperado cualquier reacción excepto aquella, esperó que Hermione echara en cara sus debilidades, que le espetara que no era tan fuerte como aparentaba. En el momento en el que Hermione lo había abrazado con aquella ternura infinita, supo que él era suyo. No sólo lo había amado durante sus dos meses de ausencia, sino que se había interpuesto entre una maldición y él, llevándose ella todo el sufrimiento que le correspondía a Draco.

Siempre sería suyo. No habría ninguna otra persona a la que se él se entregara como lo hacía con Hermione, no había ninguna otra persona a la que quisiera amar.

Un estruendo cerca de la pareja provocó que ambos regresaran a la realidad.

-Debemos irnos – susurró Draco con impaciencia -. Tengo que ponerte a salvo…

-¿Crees que llegaremos a la sala de Menesteres? – preguntó ella apartándose con suavidad de él.

Draco sopesó la idea, Hermione tenía la rodilla herida y su cuerpo se movía de forma torpe y lenta tras las convulsiones que había sufrido con la maldición de Pansy. Llegar a la sala de Menesteres sanos y salvos sería toda una hazaña.

De pronto, el rostro del muchacho se iluminó y recordó que tenían otra posibilidad. Sin perder tiempo, silbó con fuerza.

La figura de un hipogrifoapareció entre las nubes, volando hacia ellos.

-Buckbeak… - murmuró Hermione.

Draco la miró con curiosidad pero pasó por alto el hecho de que aquella criatura se llamara Whiterwings.

-Con suerte podrá alejarnos de aquí – dijo Draco ayudando a la muchacha a incorporarse -. Buscaremos otra forma de llegar hasta Río de Janeiro cuando estemos los suficientemente lejos de aquí.

La esperanza por la huída avivó los corazones de Hermione y Draco, Buckbeak se acercaba a mayor velocidad, emitiendo chillidos propios de un hipogrifo.

-¡Avada kedabra!

La maldición sonó fría e inexpresiva. Tan pronto como las palabras fueron pronunciadas el hipogrifo cayó al suelo inmóvil.

-¡No! – gritó Hermione tratando de zafarse del brazo de Draco para acercarse a la criatura, luego se limitó a abrazar al muchacho y sollozar en sus brazos.

-De modo que Pansy no mentía respecto a tu traición, Draco – comentó una oscura voz.

Draco levantó la cabeza del pelo de Hermione y dirigió su vista a la voz. Voldemort se alzaba ante él con los ojos clavados en el abrazo que compartía con la hija de muggles, Draco la apretó con más fuerza hacia sí.

-Gracias, Parkinson – agradeció el Señor Oscuro.

Pansy apareció tras la figura de Voldemort, Draco supo inmediatamente que había sido ella quien se había ocupado de contar su traición a los Mortífagos. Hermione levantó la nublada vista y la imagen que se encontró le resultó, cuanto menos, escalofriante. Draco acarició su espalda, tratando de infundarle valor.

Voldemort pudo ver en el rostro de la sangre sucia el deseo de escapar de aquel lugar, de echar a correr en cualquier dirección solo para no tener que soportar la intensidad del odio que se filtraba en la mirada del Señor Oscuro.

Adivinó que su final se acercaba.

-¡Impedimenta! – exclamó Voldemort.

Alrededor de Draco y Hermione apareció una jaula de metal salida del mismo suelo, el muchacho cubrió a la Gryffindor con su cuerpo, tratando de protegerla de lo que fuera que tuviera que ocurrir.

-Mientras mis Mortífagos se encargan de los Aurores – continuó el Señor Oscuro señalando a las batallas que se libraban a su alrededor -, yo pensaré qué hacer con vosotros.

Hermione tragó saliva, Draco pudo percibir su miedo y trató de decirle que iban a salir de aquella, que no iba a dejar que nada malo le pasara. No obstante, las palabras no salían de su boca porque incluso él estaba seguro del resultado de aquella batalla. Una lágrima recorrió su rostro, recordándole que no debía rendirse, que debía luchar por el futuro que quería, un futuro junto a Hermione.

Se levantó enérgicamente y colocó las manos en los barrotes, tan pronto como lo hizo, su cuerpo fue presa de una descarga eléctrica.

-¡Draco! – gritó ella con desesperación.

El muchacho soltó con rapidez las manos y cayó de bruces al suelo, junto a Hermione. Ella lo acunó con su cuerpo y lloró en silencio durante unos segundos.

-¡Qué bonita escena! – dramatizó el Señor Oscuro – Creo que voy a vomitar – de pronto, sonrió. Draco lo miró con curiosidad y miedo, acaba de ocurrírsele algo -. Tal vez utilice la maldición Cruciatus en tu amiguita, tal vez la torture delante de tus propias narices… será un modo de pagar tu traición.

Hermione tragó saliva de nuevo, estaba preparada para morir si era junto a Draco. No le importaba lo que tendría que sufrir para ello, le bastaba con no verlo morir a él antes… el muchacho le dirigió una mirada afectuosa con los ojos llorosos, su pena era tan palpable que Hermione adivinó sus pensamientos.

Él no podía soportar la idea de verla morir antes.

-¡Oh, vamos! No me miréis así – suplicó Voldemort con una sonrisa -. Se me acaba de ocurrir algo, Draco – el joven lo miró con fiereza -. Ya que no aceptáis mi primera opción, ejecutaré la segunda: mediante la maldición Imperius podría ordenar a tu querida sangre sucia que te matara. Sería mucho más entretenido que hacerlo yo.

-¡No! – sollozó Hermione.

Draco gruñó.

-Como tú no la atacarás, dejarás que ella te mate – continuó -. Luego la devolveré a la normalidad y la dejaré un par de horas sufriendo por la culpabilidad de acabar con tu vida.

Si Hermione o Draco creyeron haber experimentado alguna vez los sentimientos de miedo y sufrimiento, estaban completamente equivocados.

_________

Siento haber dejado aquí el capítulo, pero me apetece dejaros un poco con la mosca ^^

Han pasado muchas cosas, Hermione encuentra la forma de advertir al colegio de la guerra, Pansy se venga del abandono de Draco atacando directamente a Hermione, Lucius muere a manos de su hijo, Buckbeak muere con la última esperanza de Hermione y Draco, Voldemort logra capturarlos y piensa en cómo castigar la traición de Malfoy.

Interesante, ¿eh?

Espero haberos emocionado con este capítulo, a mí se me siguen poniendo los pelos de punta cada vez que lo leo :)

Un besoo! Reviews PLEASEE!