Los días pasaban rápido, cada día me sentía más nerviosa que el anterior, en especial los momentos en los que no estaba Edward, estaba segura que podría llevar a cabo la ceremonia de la boda completa gracias a que lo tendría frente a mi, y tendría que sostener mis manos porque si no lo hace estoy segura que me desmayaría por la ansiedad. Ahora tan solo faltaban dos días más. La casa de los Cullen, ya comenzaba parecerse más a un salón de fiesta que a una casa. Mi madre llega mañana y no estoy segura que eso me haga sentir mejor. Ahora me encontraba casi hiperventilando sentada en el borde de mi cama esperando a Edward, esto me ocurría cada vez con más frecuencia, a medida que los días pasaban, cuando Edward se alejaba de mi. Si quería casarme, la verdad ya todo esto me hacia ilusión, pero eso no quitaba el hecho de que era algo difícil para mi, tendría que pararme frente a mis personas más cercanas y jurar mi amor por Edward, eso podría gritarlo al viento, pero no será muy fácil sabiendo que me miran con tanta atención.

De la escuela había invitado a mis amigos, y más por sugerencia de Alice que otra cosa, si fuera por mí, solo asistirían los Cullen, mis padres y Jacob, pero ahora Alice había dicho a todos ellos que me casaría y que por supuesto estarían invitados. Al principio estoy segura que no podían creerlo, pero luego de ver mi anillo y el orgullo con que Edward agarraba mi mano entre las suyas y la ponía frente a los ojos de los demás para que lo vieran, no pudieron dudarlo más. Mi padre ya había hablado con el director sobre mi embarazo y mi pronta boda, para que quedara todo claro, y de hecho tendríamos una semana libre luego de la boda para nuestra luna de miel, aunque esa parte la arreglaron los Cullen, hace unos días Esme estuvo por la escuela reunida con el director, estoy segura que hubo algo de persuasión vampírica asociada.

Ahora solo faltaban dos días para mi boda, la parte que más me gustaba era que luego de la boda, viviría oficialmente con Edward, ya no tendríamos que escondernos durante la noche para estar juntos, luego de la escuela iríamos juntos a casa, y como esos muchos beneficios más. Justo ahora el había salido de caza, y lo hizo porque era estrictamente necesario, tenía días sin comer, mi ansiedad había topado limite, y el lo había notado, y la verdad no lo estaba ocultando, a él le resultaba gracioso y hacía su mayor esfuerzo por no dejarme sola durante mucho tiempo, decía que eso podía ser causa del embarazo y las hormonas. Había retrasado su ultimo viaje de cacería porque cada vez que lo sugería yo entraba en un pequeño estado de depresión, que a decir verdad no lo podía manejar cuando ocurría, luego que pasaba me avergonzaba, y él solo me sonreía y me decía que estaba en todo mi derecho de necesitarlo de esa forma. Mi teléfono comenzó a sonar detrás de mí, en la cama. Lo tomé rápidamente esperando escuchar la voz de Edward.

"¿Estas sola?" escuché la voz de Jacob. Me tomó por sorpresa, por un segundo no supe que responder. "¿Bella?"

"Sí, Jake. Estoy sola. ¿Por qué?" pregunté

"¿Estará tu novio por llegar en algún momento pronto?"

"No lo creo, esta…fuera del pueblo en este momento. ¿Por qué Jake?"

"Está bien" Luego de decir esto colgó el teléfono. Mientras intentaba marcar de vuelta, escuché un ruido en la ventana. Edward normalmente no hacía ningún ruido para entrar, pero alguien estaba fuera dando golpecitos a la ventana. Me paré acercándome con cautela, y escuché la voz de Jacob del otro lado. "Bella abre la ventana."

"¿Jacob?" dije mientras me apresuré a abrir y sin darme tiempo siquiera de verlo bien ya había brincado dentro.

"Hola" dijo sonriente.

"Jacob…. ¿Qué haces aquí?."

"Necesitaba verte." dijo tomándome de la mano y arrastrándome hasta la cama, haciéndome tomar asiento en ella.

"Pero… te he llamado durante días y según tu padre nunca estas en casa, he esperado tu llamada…"

"Lo sé Bella, perdóname por no llamarte antes. Es que necesitaba sentirme…mejor" dijo interrumpiéndome.

"¿Ya te sientes bien? ¿Qué tenías?"

"Bella…la condición que tengo, la tendré de por vida…"

"¿Qué es lo que tienes?"

"Esa es la peor parte Bella, que no puedo decírtelo. Y no debería estar aquí, pero vine porque recordé que tú ya lo sabes, solo necesito que lo recuerdes."

"¿Recordar qué? ¿Por qué no puedes decírmelo?" pregunte y me miro con intensidad, se arrodillo frente a mi y tomo mis manos.

"¿Nunca has tenido un secreto que no puedes contar a nadie? ¿Podrías entender que tal vez me encuentro en la misma clase de situación?" tomó mi cara entre sus cálidas manos y puso las suya a escasos centímetros de la mía. "A veces la lealtad se interpone a tus deseos, hay secretos que no te pertenecen y no puedes revelarlos." Moví mi cabeza suavemente para asentir, nuestras caras estaban muy cerca. "No puedo decírtelo, pero sé que tu puedes adivinarlo. Tu lo sabes, solo tienes que recordarlo, ahora solo te puedo dar una pista."

"¿Una pista?"

"Si Bella… ¿recuerdas la primera vez que nos conocimos en la playa de La Push, que estabas con tus amigos de la escuela?" asentí de nuevo con mi cabeza. "¿Recuerdas las cosas que hablamos ese día?" volví a asentir. "¿Podrías recordármelas ahora? ¿Me las dirías?" pregunto con voz dulce.

"Me preguntaste por mi Pick Up"

"continua"

"Luego caminamos por la playa y me contaste leyendas Quillette."

"Sí, ¿recuerdas lo que te dije?"

"Me contaste una historia sobre…vampiros" respondí casi en un susurro, el estaba lo suficientemente cerca para escucharlo.

"Sí, Bella… pero te conté algo más en esa historia de vampiros…Necesito que lo pienses bien, y sé que ahora es tarde, no te voy a pedir que lo recuerdes justo ahora, pero necesito que me prometas que lo analizaras."

"Lo prometo" respondí enseguida.

"Creo adivinar porque solo recuerdas una parte de la historia… ¿Te puedo hacer una pregunta?" yo asentí aún absorta en su rostro a escasos centímetros de mío. "Sinceramente, ¿no lo sabías? ¿lo que él es? ¿Fui yo quien te reveló que él es un vampiro?"

¿Por qué él lo sabía?, no podía responder su pregunta. Algo más que la lealtad me llevaba a guardar el secreto de los Cullen, y es el amor que siento por ellos. No deje de mirarlo, pero ni una sola palabra salió de mi boca, él respiro profundo y luego soltó mi rostro, se puso de pie.

"¿Entiendes ahora a que me refiero cuando hablo de lealtad?"

"Jacob" susurré.

"Necesito saber algo más. ¿Él es el padre del bebé? ¿De verdad? ¿No hay otra persona involucrada?"

"Jacob… por supuesto que no, Edward es el único… que podría ser el padre" Jacob cerró los ojos como si lo que le dije hubiese sido una estocada mortal en el pecho.

"¿En que estabas pensando Bella? Es un vampiro…y ahora…"

"Todo esta bien Jacob"

"No Bella, no está bien. Ya veo que no le importas lo suficiente como para permitirte seguir con ese embarazo." Dijo mientras se recostaba de la pared. Noté como sus manos comenzaron a temblar ligeramente.

"Fue mi decisión"

"¿Y te vas a casar con él? ¿Te volviste loca?" cada vez sus ligeros temblores iban aumentando.

"Jacob, ¿te sientes bien?"

"Supongo que tengo que resolver una cosa por vez…Te voy a dejar ahora, pero necesito que pienses bien lo de la historia que te dije antes." Se encaminó hacia la ventana lo interrumpí.

"Jacob, por favor. No salgas por ahí, te puedes lastimar. Sal por la puerta, Charlie no te va a descubrir."

"Esta bien." Se dio la vuela y comenzó a caminar hacia la puerta, pasó por mi lado, pero se detuvo y en un brusco movimiento se sentó a mi lado y me estrecho en sus brazos. Me abrazó con fuerza. "Por favor Bella, tan pronto lo sepas llámame. Y trata que sea antes de tu absurda boda, es necesario que sea antes de eso."

"Te lo prometo Jake". Luego me soltó y salió sigiloso por la puerta.

Luego de que Jake saliera de mi habitación, todo pareció dar vueltas en mi cabeza. Pero me venció el cansancio, lo único en lo que podía pensar era en cómo el sabía el secreto de Edward. Me quedé profundamente dormida. Cuando desperté, débiles rayos de sol entraban por la ventana de mi habitación, tenía muchas cosas que hacer hoy y entre ellas ir y recoger a mi madre al aeropuerto. Charlie se había ofrecido a ir, pero a Edward le pareció más oportuno que fuéramos nosotros mismos por ella. Amó a mi mamá, pero no quería estar allí cuando me viera perfectamente embarazada y sosteniendo la mano de mi futuro esposo, no es una imagen que alguna vez tuve en mi cabeza en toda mi vida. Lo que me daba miedo era que no lo aprobara, aunque hasta ahora había parecido de acuerdo con todo, temía que la única persona a la que me importaría escuchar no me diera su bendición ante todas estas locas decisiones que Edward y yo habíamos tomado.

De pronto mi celular comenzó a sonar de nuevo, cuando Edward estaba conmigo olvidaba por completo la existencia de ese pequeño aparato, pero cuando él se ausentaba no podía estar un segundo sin sostenerlo frente a mi cara, en especial durante estos últimos días ansiosos. Al atender la llamada, escuché la perfecta y aterciopelada voz de mi prometido.

"Buenos días, amor. ¿Te desperté o ya estabas despierta?"

"Edward, ya estaba despierta. ¿Dónde estás?"

"Acabo de encender el teléfono, Emmett y yo vamos camino a Forks."

"¿La cacería?" pregunté ansiosa.

"Exitosa. Creo que te da tiempo de acomodarte y desayunar antes de que llegue por ti. Estaré ahí a tiempo, por favor no tomes tu camioneta, no me parece nada segura. Si llego tarde, que no lo haré, espérame."

"Esta bien. Pero por favor date prisa, necesito verte."

"Yo también. Te amo"

"Te amo"

Colgué el teléfono y me tapé con el edredón hasta la cabeza. Comencé a acariciar mi pancita, luego con demasiada flojera me puse de pie y me dirigí al baño. Me mire frente al espejo de perfil, ya está era una barriga genuina de embarazada, era pequeña aún pero crecía constante. Luego de tomar un baño, bajé a la cocina para desayunar, mi padre había partido temprano al trabajo, pero había dejado una nota sobre la mesa:

"Recuerda el desayuno"

Al leer estas tres palabras un nudo se formo en mi garganta, definitivamente extrañaría mucho vivir con mi padre, aunque no solíamos expresar nuestro amor, era perfectamente tangible incluso en nuestros silencios. Al terminar el desayuno sin dejar de mirar la nota de mi padre o dejar de pensar en lo mucho que cambiaría mi vida dentro de dos días, comencé a lavar los platos, ya no le veía mucho sentido a seguir asistiendo a la escuela por ahora, estaría una eternidad asistiendo a ella, pero debíamos guardar las apariencias mientras pudieramos. Y mientras el bebé me lo permitiera estaría asistiendo, esperanzadoramente hasta graduarme, y así dar esta ultima alegria a mis padres. El bebé dio un golpecito en mi estomago y enseguida escuche el carro de Edward estacionarce frente a la casa, toque mi vientre e intente analizar si había alguna coincidencia en ambos hechos, pero solo dure pocos segundos analizandolo, solo quería ver a Edward, lo demás podía esperar unos segundos más. Cuando abrí la puerta Edward estaba frente a mí y me guinde de sus cuello con fuerza. Definitivamente estas hormonas me traían demasiado emocional. Él me rodeo por la cintura y con poco esfuerzo me cargo hasta llevarme dentro de la casa y me volvió a colocar en el piso. Se alejó un poco de mi abrazo, lo suficiente para poder ver mi cara, me sonrío y me beso con dulzura.

"Voy a irme de cacería más seguido" dijo con una sonrisa.

"Mas te vale no hacer eso" dije besandolo de nuevo.

"¿Cómo te has sentido?"

"Bastante bien la verdad, solo muy ansiosa y desesperada porque no estabas cerca"

"Ya estoy de vuelta y no me voy a alejar durante otra larga jornada si es necesario" dijo mientras me acariciaba el rostro con su fría y pálida mano.

"No será necesario, no te voy a matar de hambre por ansiosa, solo deja que esto de la boda pase y estaré más tranquila"

"Está bien…. ¿Nos vamos a estudiar?"

La mañana de clases se me hizo eterna. La clase de Trigonometría se me hacía pesada, el profesor seguía hablando y hablando, de pronto recorde a Jacob, recordé nuestra conversación la noche anterior. ¿Qué había querido decir con que recordara la historia que me había contado aquel día? Decidí que la única forma de averiguarlo era recordando la historia. Hice mi mayor esfuerzo por recordar ese día, Jacob comenzó hablandome sobre lobos, que eran el enemigo natural de los fríos, y los fríos eran Los Cullen, los vampiros. Claro, también recuerdo que dijo que no solo eran lobos comunes, sino lobos que se convertían en hombres, licantropos. ¿Que me había querido decir Jacob? ¿Que ahora es un licantropo?

"Hombre Lobo" dije casi en un susurro. Edward que estaba sentado justo detrás de mi, se percato y escucho perfectamente lo que había dicho.

"¿Ocurre algo?" preguntó preocupado. Salí del estado de concentración en el que me encontraba y volteé ligeramente para que el profesor no lo notara.

"Nada, todo esta bien. Solo recordaba algo" respondí en un susurro también, estoy segura que me había escuchado con claridad. Necesitaba hablar primero con Jacob.

Estuve un poco distraida el resto de horas de colegio, Edward lo había notado y se había tornado un poco serio, odiaba no saber que pasaba por mi mente, pero supongo que no me presiono por toda la ansiedad que se me venía encima, en solo unos minutos vería a mi madre. Ibamos ya en camino en el plateado volvo de Edward, el lucía molesto y había desistido de preguntar que me pasaba, lo miré mientras conducía y cuanto odiaba verlo así, cuanto amaba verlo sonreirme. Acerqué mi mano hasta tocar su brazo y lo acaricié para llamar su atención. Me miro con sobriedad.

"Edward, perdoname por actuar así toda la mañana. Es la….ansiedad"

"Odio no saber que estas pensando, odio cuando decides no decir nada" respondió. Soltó su mano derecha de la palanca de cambios y acarició mi rostro, luego tomó mi mano y la colocó sobre su pierna, su mano fría se posó sobre ella para solo quitarla cuando necesitara cambiar.

"Odio verte molesto conmigo"

"No estoy molesto contigo, aunque si me molesto con la situación" respondió apartando la vista de la carretera un segundo para mirarme al rostro.

Entramos al estacionamiento del aeropuerto, Edward no tuvo problemas en conseguir un lugar, apagó el carro y me miró con una sonrisa. Ahora sentía que no quería moverme de allí, él tomó mi mano, yo la apreté con fuerza.

"¿Cuál es el problema?" preguntó

"Creo que hoy le llevaremos la compañera perfecta a Alice, solo temo que me ataquen entre las dos" Edward comenzó a reír. "Es en serio, por favor no me dejes sola…Mi madre va a querer ayudar en todo y me temo que puede afectar el poco de tranquilidad que me quedaba al día"

"Prometo que no te dejaré sola, ahora vamos… te mueres por ver a tu madre" asentí con una sonrisa, Edward bajó del carro y comenzó a dar la vuelta para abrirme, ya ni intentaba salir por mi cuenta, él llegaría antes de que lo intentara.

"Aquí vamos" dije mientras salía del carro.