CAPITULO IX. DE SUEÑOS IMPOSIBLES A LA PEOR PESADILLA

POV ESME

Me tomó un segundo reconocer mi propia casa y mi cuarto; debía ser todo el estrés lo que me tenía abrumada. Decidí tomar una ducha larga con agua fría para despejarme, pero sentir las gotas como hielo sobre mi piel me hicieron encogerme, rápidamente subí la temperatura. Esto de la inmortalidad estaba sobrevalorado, se suponía que era incapaz de sentir dolor, frío o sueño, pero estaba cansada, medio congelada y tenía una sensación tirante en la espalda baja. No importó, yo era la madre de seis chicos y debía comportarme como tal; inicié mi día como muchos otros, sin poder besar los labios de mi amado esposo, ya que su turno no terminaba hasta dentro de unas horas. No tenía tiempo de lamentos en el primer piso, Emmett y Jasper estaban discutiendo por algo relacionado con un video juego y si no hacía acto de presencia terminarían peleando.

-Ma, él comenzó- Emmett señaló a Jass

-No me importa quien comenzó- interrumpí bastante seria –quiero que se disculpen ahora mismo-

-Lo siento Emm- Jasper fue el primero en hablar

-También yo- igual Emmett me obedeció

Sonreí repasando uno a uno los rostros de mis hijos, en sus miradas encontraba todo lo bueno del mundo. Emmett y su infinita alegría, Jasper con esa mirada tranquila que te hacía pensar que todo iba bien, Rosalie siempre me deslumbraba con el respeto que me miraba, Alice tan soñadora como él día que se declaró mi hija, Bella con su fuerza arrasadora y a su lado mi Edward con su amor profundo.

-Son unos buenos chicos- susurré en respuesta para dar por terminada la pelea

-¿También yo soy un buen chico?- mis ojos cayeron al pequeño niño que estiraba sus brazos hacia mi

-¿Robert?- algo en el nombre no encajó, algo en su presencia no parecía correcto, pero era mi hijo, lo reconocería a kilómetros –Robert- lo abracé con fuerza levantándolo del suelo

-¿Mami también soy un buen chico?- mi pequeño susurró en mi oído

-Claro que eres un buen chico- respondí ajustándolo más contra mi cuerpo, aun cuando no supiera con certeza porque, sabía que había algo incorrecto en esta situación

-¿No estas molesta porque me fui?- el pequeño me deslumbro con su sonrisa

-Jamás me molestaría contigo, te amo Robert, te amo-

-También te amo mami, lamento que estuvieras triste por mi ausencia, pero te aseguro que, aunque no me creas, me quede a tu lado, mi corazón siempre está contigo, te acompaña cuando descansas, te escucha cuando me hablabas-

-¿De qué me estás hablando Robert?-

-De nada mami- Robert me dio un beso –ahora estoy contigo- mi hijo volvió a abrazarme –quiero ir a pasear mami, vamos a jugar afuera-

No quise soltar mi pequeño, al menos no hasta llegar al jardín, aunque era real entre mis brazos le sentía como hecho de nubes. Apenas fue libre comenzó a correr, creo que jugábamos a las escondidas, mientras los demás nos miraban y reían.

-Te atrapé, mami ahora tú la traes- Robert me abrazó por la espalda

-Eso no fue justo creí que jugábamos a las escondidas- protesté mientras corría tras él, el sol brillaba en pleno, pero no tenía miedo que viera mi piel, aunque él era un simple humano y yo un vampiro

Los minutos se convirtieron en horas mientras jugábamos; luego llegó la hora del almuerzo y como mi hijo quiso ayudarme terminamos cocinando juntos, él sentado sobre el mesón pasándome uno a uno los ingredientes mientras yo preparaba el resto.

-Sabes no me gusta cuando lloras por mí- Robert me pasó una zanahoria bien grande

-¿y cómo sabes que lloro por ti?- respondí algo divertida, mi pequeño tenía la misma humildad de Rosalie

-Porque te he visto buscarme entre los pétalos de tus flores- Miré a Robert sin lograr entender sus palabras –Sé que crees que me he marchado, pero no, mamita yo vigilo tus sueños, cuando pienses en mí, imagina que estoy de viaje, que un día estaré en tus brazos y me darás todos los besos que tanto extrañas-

-Robert no me gusta como hablas- le frené de golpe

-Lo sé mami, pero quiero que lo sepas, soy parte de ti, vivo en cada una de las cosas que le has enseñado a mis hermanos- iba a retarlo por decir esas cosas absurdas, cuando la puerta del frente sonó

-Ya estoy en casa- Carlisle me saludó con su amor encendido y sus brazos abiertos, pero no correspondí

Algo comenzó a tomar forma, las cosas comenzaron a ser más claras, la imposibilidad de tener a Robert frente a mí se hizo palpable, porque él, porque mi hijo…

-Mami ve con él- Robert me miró con los ojos de alguien muy mayor a sus años –te juro que yo estaré bien, mi tiempo ya terminó, pero el tuyo aún tiene mucho por recorrer; estoy feliz de que él cuide de ti- miré a mi hijo y me lancé sobre él abrazándolo con todas mis fuerzas –Esta bien mami, no puedes quedarte pero estaremos juntos siempre-

-No Robert, no mi amor- me aferre a su cuerpo ahora todo estaba claro, yo no podía abrazarlo porque él no estaba vivo

-Mami, eres la persona que más he amado en el mundo, y sé que tú también me amas, jamás me he sentido triste porque siempre he tenido tu amor; es tiempo que cuides a otros como me cuidaste a mí-

-¡Robert!- chillé al borde de la histeria cuando su cuerpo se escapó de mis manos como el aire

-Tranquila, mami tranquila, yo estoy bien y necesito que tú lo estés, ya no me llores mami yo estoy contigo-

Abrí los ojos de golpe, para encontrarme con el rostro desesperado de Carlisle, me aparté violentamente de él y repasé mi entorno, estaba en la sala, a unos pasos de la cocina donde hacia un instante había sostenido a mi hijo.

-Está bien Esme, tranquila amor- Carlisle se acercó lentamente

-¿Dónde está Robert?- miré a todos lados, Edward también estaba allí tan desconcertado que parecía un poco histérico, y Yara sentada en el sofá mirándome con ternura

-Amor- Carlisle debió deshacer el nudo en su garganta tragando muy fuerte –Amor Robert está…-

-muerto- mi pecho se rompió en llanto y caí de rodillas mientras Carlisle me abrazaba

POV CARLISLE

Pasaron al menos dos horas antes que Esme lograra calmarse, dos horas en que tuve que verla llorar con tanto dolor como él día que murió su hijo; ahora mismo estaba más calmada pero seguía distante perdida en sus pensamientos, sin lograr explicarme que había pasado; y Edward pretendía que estuviera calmado.

-Carlisle, ella no pudo hacerlo, al menos no de forma consciente- Edward de nuevo me frenó antes que llegara con Yara –Ella no está consciente de su poder –

-Eso no mejora el hecho que puso en coma a Esme- lo empujé a un lado

-No la puso en coma, solo dormía muy profundo-

-¡DORMIA! ¿Desde cuándo Esme o tú o yo podemos dormir?- me planté frente a Yara que no se había levantado del sofá

-No fue su culpa Carlisle y si vas a lastimarla no haré parte de esto- Edward salió disparado por la puerta del frente

-Explícame- exigí frente a Yara pero ella ni me miró –Quiero que me digas ahora mismo que fue lo que pasó- Yara se encogió de hombros – Respóndeme Yara ¿Qué fue lo que le hiciste?- grité bastante alto obligándola a ponerse en pie, pero ella solo negó -¿Tu no lo hiciste? ¿Dime que no lo hiciste?- de nuevo recibí una negativa -¿No qué? Yaranne te exijo una respuesta ahora ¡ES UNA ORDEN!- algo cambió

Fue inmediato, la forma en que me miraba cambió en el mismo segundo; creo que había asombro en su mirada, pero había mucho más dolor y rabia que ninguna otra cosa. Tanta rabia que pensé me atacaría, pero en lugar de ello se inclinó.

+Sí, mi señor+ lo entendí comprendí el error +No sé lo que pasó, me quedé dormida junto a Esme+

Yara volvió a inclinarse se dio vuelta y se sentó en una esquina de la sala acurrucada en el suelo como él primer día que llegó

-¿Carlisle?- Esme sonó fuera de mi estudio -¿Sabes que tiene Yara? He intentado hablarle pero no me responde y tampoco quiere comer- no respondí y seguí guardando mis cosas -¿Qué haces?-

-Voy a ir a Italia-

-¿Italia, piensas visitar a Aro?- Esme se escandalizó

-A Aro no, a Joham-

-¡Perdiste la razón!- Esme se interpuso en mi camino

-Es el único que puede darme respuestas, sobre Yara, y te juro que el que te pusiera a dormir por casi cuatro horas no lo pasaré como coincidencia-

-No tiene importancia Carlisle, lo que pasó no tiene importancia-

-Pudiste morir- la tomé por los brazos, no porque quisiera lastimarla sino porque quería retenerla a mi lado, esas horas viéndola inconsciente, suplicando porque su respiración no menguara habían sido sin duda de las peores en de mi vida

-Ella no es peligrosa- Esme me abrazó

-Si lo es-

Escuchamos un gritó ahogado en el primer piso, y luego el sonido del cristal al romperse; solo nos tomó un segundo llegar a la sala, pero ya era tarde estaba vacía, el cristal de la puerta trasera completamente destrozado, nuestra hija no estaba Yara había escapado.