No tengo ningún derecho sobre los personajes y el universo de Mass Effect. El único propósito de este Fic es el de entretener.

Tali'Zorah vas Neema

Con los brazos abiertos

Nunca tuve presente ese recibimiento, como si fuera una especie de heroína. Mi peregrinación había resultado tal como se predijo, digno para la hija de mi padre. En cuanto a él, estaba orgulloso de mí, como nunca en su vida. La admiración y alabanzas fueron indescriptibles, era congraciada por mi gente, respetada, valorada, y con ello podía lograr lo que fuera en la flotilla. Pero no sentía que lo mereciera. El vacio que llevaba conmigo desde el momento en que tuve que regresar con mi gente, no me permitía aceptar tal éxito. Había perdido algo importante… a una amiga… a Shepard.

Había sido mi primera y única amiga humana. Nunca había tenido interés o curiosidad por los de su raza, pero Shepard cambió eso en mí. Nuestra amistad inició como una simple cordialidad con el objetivo de obtener información mutuamente, con resultados fructíferos. Pero una vez que ya había logrado mis metas y mucho más, ya no podía separarme de ella. Inventaba escusas ridículas para prolongar mi estancia en el Normandía, pero sabía en el fondo que no podía permanecer mucho tiempo en ahí, mi lugar era con mi gente.

Me gustaba imaginar solicitarle a Shepard que me permitiera permanecer con ella, y que esta me recibiera con los brazos abiertos. Nunca me atreví a hacerlo, no podía ponerla en esa contrariedad; era un oficial militar en importantes misiones de la Alianza humana, no una niñera de quariana en peregrinación. Además, temía que me equivocara en mis presentimientos y ella se negara.

Yo la admiraba y aún lo hago. Su seguridad me impresionaba, sus capacidades me aceleraban y su apoyo… me animaba. Shepard se había convertido en alguien muy importante para mí; ella había confiado en mi persona en incontables situaciones, desde simple favores hasta situaciones de vida y muerte. Ella me trataba como ningún otro individuo de una raza diferente a la mía me había tratado, como una aliada… una amiga. Me sentía terrible, como si lo ocurrido fuera mi culpa aunque no existiera forma de que así lo fuera.

Nunca deje de sentirme mal sobre lo sucedido, como si me culpara de haber sobrevivido y ella muerto. Ashley Williams lo llamaba la culpa del sobreviviente, algo en lo que parecía tener experiencia. Pero quién lo diría: la gran comandante Shepard que había salvado la Citadel del ataque Soverano, murió durante el asalto sorpresa contra el Normandía por una nave desconocida, en el que perecieron muchos más, y en que una joven quariana logró escapar sin el menor rasguño. Ella era la heroína que murió, y yo fui la que obtuve la fama entre mi gente. Me sentía terrible.

Ahora, podía hacer y lograr lo que fuera en la flotilla. Les expectativas sobre mí eran aun mayores, entre las cuales se encontraban las de mi padre. Me sentía observaba y evaluada. Tenía pánico la mayoría del tiempo; lo único que lograba calmarme y animarme a tomar alguna resolución, era pensar en Shepard. Cada vez que dudaba, me peguntaba: ¿qué hubiera hecho Shepard?

Por un tiempo, pude manejarlo, pero cada vez me era más difícil ocultar mi inseguridad y la tristeza que me invadía. Me enfoque más que nunca en mis labores, dejando a un lado mis sentimientos y sobreponiendo a otros por encima de mí. Eso me llevo a unirme a la búsqueda de Veetor en la colonia humana de Freedom´s progress cuando perdimos contacto con él. El grupo de recuperación estaba gustoso de tenerme con ellos, era prácticamente la guía y experta en humanos, aunque solo hubiera conocido a un humano más que cualquier otro.

¡Keelah! ¡Cuál fue mi sorpresa…! ¡No podía creerlo! Justo en ese mismo lugar me encontré con un muerto... o a lo que los humanos llamarían fantasma. ¡Shepard te encontrabas frente a mí! ¡Estabas con vida! Yo me hallaba sin palabras. No sabía que podía decir o hacer; lo único que pude articular fue unas leves palabras a los de mi grupo para que bajaran sus armas. Todos preguntaban qué sucedía, exigían una simple explicación; pero yo no la necesitaba.

No pude contener por mucho tiempo la emoción que brotó dentro de mí. Era mi amiga… mi amiga estaba con vida. Sin importarme los presentes, mi gente o los que acompañaban a ella, me abalancé hacia ella y la abrace con fuerza.

Creo que ella no se lo esperaba; los primeros segundos de nuestro contacto permaneció tiesa. Comencé a preocuparme por lo inadecuado de mis acciones y la situación. ¡Oh Keelah! ¡Qué impudente fui! En ese momento empecé a temer por su rechazo. Pero no fue así. Shepard correspondió a mi abrazo… realmente le daba mucho gusto verme.