Sábado. Matthew había estado casi sin un solo descanso en toda la semana: Los estudios no le habían dejado dormir demasiado y la esgrima lo estaba dejando agotado. A pesar de la insistencia de Nicolás en que descansase un poco, el chico se negaba en redondo: No quería sacar malas notas, y tampoco quería faltar a ninguna de las clases de esgrima. Muy a su pesar, Padre tuvo que dejar de insistir al joven.

Y ahora, él, Matthew Williams, caminaba a casa de Francis ¿Por qué razón? Habían quedado para practicar esgrima. Francis había estado toda la semana insistiendo a Matt, y este no hacía más que evitarle desde que tuvo aquel húmedo sueño. Madre mía ¡Casi no era capaz de mirarle a la cara! Pero tenía que practicar si quería ganar el torneo, así que procuró dejar de lado la timidez y ahí estaba él ahora, tocando el timbre de la casa de Bonnefoy. Y, esta vez, no salió el mayordomo a recibirle.

[La conversación de ellos dos es en francés, como siempre]

-¡Matt! Vamos, ven ven, pasa.-

Aun sin atreverse a mirar a los ojos al contrario, entró en la casa con cuidado. Con la mirada agachada y ese rubor suave que tenía ahora en las mejillas, pasó al salón como indicó el mayor.

-¿Quieres tomar algo antes de empezar?-

-N-No gracias…Mm..-

-De acuerdo. ¿Podrías esperarme un momento? Será solo un segundo.-

Antes de que Matthew pudiese responder, ya estaba el francés corriendo a no se donde. Como la última vez que visitó aquella enorme mansión, Matt se dedicó a observar la decoración. Era increíble, maravillosa y exquisita. Fue caminando poco a poco, acercándose entonces a la chimenea. Y, ahí, colocada en un marquito de lo más sencillo y encantador, había una pequeña foto, en la que salían Francis, su madre y su padre. Sonrió algo triste, seguro que lo había pasado bastante mal…

-¡Ya estoy aquí~!-

Ante ese grito, Matthew dio un pequeño brinco, girándose al momento para ver al contrario sin querer a los ojos. Ni dos segundos tardó en apartar la mirada, caminando hasta Bonnefoy con paso rápido.

-V-Vamos, hay que practicar…-

-¿Te refie..?-

-¡Me refiero a la esgrima! ¡ESGRIMA!-

Más rojo que un farolillo de feria, el menor comenzó a caminar al patio trasero, donde sabía que había un pequeño gimnasio. La mirada atónita del francés lo seguía, incrédulo.

-….Bueno….-

Sin entender los nervios de Williams, Francis se encogió de hombros y lo siguió. Seguramente… iba a ser un día muy largo, si.

-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-..-.-

-Arf…arf…. P-pero… Matthew…. Hay que descansar….-

-¡Q-Que no! …uf… ¡V-Venga, u-una vez más!-

Ahí el profesor parecía ser Matt y no Francis, ¡¿De donde sacaba toda esa energía el menor? Desde las 12 de la mañana que habían empezado hasta ahora, las seis y media… ¡No habían hecho ni un solo descanso! Y el francés estaba que se moría de hambre.

-Matthew, por favor… Que tengo que comer, mi cuerpo se va a deshidratar…-

-…. E-Está bien, está bien…. Uf…-

Matthew se quitó el casco y se dejó caer al suelo, siendo imitado por Francis, que cayó a su lado. Ambos jadeaban, y Matt tenía una sonrisita marcada. Estaba mejorando bastante, y disfrutaba con ese deporte.

-Madre mía… Que energía tienes…- Dijo entre pequeñas risas el francés.

-E-Eso es lo q-que parece… P-pero… uf… es-estoy igual q-que tú….-

Ambos se miraron unos momentos, riendo con alegría. Y entonces la risa comenzó a descender poco a poco, a medida que el tiempo en el que se miraban a los ojos avanzaba, hasta quedar ambos observándose en un silencio.

-Matt….-

Fue el francés el que tomó la iniciativa, acercándose poco a poco al rostro sonrojado del menor, quien no podía apartar la mirada del otro, aunque este mismo hecho le hacía avergonzarse al extremo. Cuando observaba las preciosas orbes violáceas del contrario recordaba aquel erótico sueño que tuvo con él, y sentía un extraño cosquilleo en el vientre. Pero, por otro lado, amaba verlas, pues lo llenaban de una tranquilidad extraña…

-Francis….-

Sintió como Bonnefoy rozaba sus labios con lentitud y suma suavidad, como para asegurarse de que tenía su permiso. Al no oponer resistencia, el otro depositó un pequeño besito en sus labios que no duró más que unos segundos. Después, Matt imitó al mayor y juntó sus labios a los del mayor delicadamente por un par de segundos. Finalmente, fueron los dos los que volvieron a los labios del otro, esta vez de una manera más pasional Poco a poco entreabrieron los labios, y fue la cálida lengua del francés la que inundó su dulce boquita. Matt jadeó, y, con la propia, fue a saludar a la húmeda del mayor.

-Mmmm…-

Francis pasó las manos tras la cintura del muchacho y lo apegó a él, que lo abrazaba por el cuello, sintiendo los pequeños temblores de su cuerpo. Era tan frágil, tan delicado, tan tímido… Pero lo necesitaba, ansiaba esos labios, ese cuerpecito tan suave, quería abrazarlo durante toda la eternidad si era posible, protegerle de alguna manera. Pero él… No sabía como hacérselo ver. Estaba acostumbrado a no estar con alguien más de dos o tres días, después… Si te he visto no me acuerdo. Pero con Matt comenzaba a experimentar cosas nuevas, como el día en la discoteca. Nunca sintió tantos… ¿Celos? ¿Era eso? Fuese lo que fuese, no le sentó nada bien. Era como instinto, no quería que nada le sucediese a su Matthew. Si, porque en algún momento lo comenzó a tomar como "suyo".

-Matt…. Matthew…-

Francis lo llamaba entre besos, viendo el tremendo sonrojo de las mejillas del menor. Era tan tierno, tan hermoso, tan inocente…

-F-Francis….- Murmuró Matthew, entreabriendo los ojos.

-Matt…. Te…. ¿Te duchas conmigo?-

La mirada que el francés le dirigía escondía muchas cosas. El miedo a que se le negase, la frustración si le daba un coscorrón por pervertido, la confusión de estar preguntándole aquello, una alegría escondida si le decía que si… Eran tantas cosas que hasta Williams quedó igual de perplejo que Bonnefoy. Entonces sonrió con ternura, juntando su nariz a la del otro, moviéndola de un lado a otro en un beso de esquimal.

-…S-Si….. S-Supongo que l-la necesitamos…. E-Estamos más q-que sudados…-

Esa respuesta hizo que el mayor riese y estrechase entre sus brazos al menor, con una mirada feliz y alegre, respondida por Matthew. Aquello era… ¿Amor?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

[(ATENCIÓN, AQUÍ HAY LIME)]

Se devoraban el uno a otro en aquellos feroces y pasionales besos, pegados el uno al otro mientras que las últimas prendas de ropa caían al suelo. Torpemente, Bonnefoy abrió la llave del agua de la ducha con una mano, la otra estaba entretenida en acariciar la cintura del menor, mientras este se pegaba y abrazaba a su cuerpo lo máximo posible. Debido a la falta de aire, tuvieron que separarse unos segundos, abriendo ambos los ojos para mirar los contrarios.

-Estás tan lindo con ese sonrojo….-

-N-N-No digas e-e-eso…. – Murmuró el chico de las gafas, avergonzado.

-…Mmm…-Se acercó al oído de Matt sonriente, besando el lóbulo del mismo, susurrando: -…Solo digo lo que pienso.-

Matt jadeó al sentir la mordida en su oreja que siguió aquel susurro, entonces notando como…

-¡E-Ey! ¡M-Mis gafas!-

-Pero no puedes ducharte con ellas….¿No?- Matthew suspiró y asintió, y, la verdad, no veía absolutamente nada sin ellas.- Anda… Sujétate bien, tranquilo… No dejaré que te caigas.-

Williams, obediente, hizo lo que le dijo y se aferró a él con más fuerza mientras esperaba a que la bañera estuviese lista. Una vez lo estuvo, Francis le cogió en brazos y se metió con él en la misma, sentándole en sus caderas mientras el menor se escondía en su cuello. Que coloradito estaba.

-Vamos, tranquilo…. No pasa nada….-

-¡C-Claro q-q-q-q-que pasa!... E-Esto e-es verg-g-g-gonzoso….-

-¿Si?- Francis giró un poco la cabeza para darle pequeños besos en las mejillas, mientras acariciaba su espalda. –Dime por que.-

-P-Pues… ¡P-Por que estamos des…..des…..des….!-

De la vergüenza que tenía, a Matt no le salía la palabra de la boca, lo que causaba pequeñas risillas por parte del francés. Era tan tierno que era inevitable desear protegerle.

-Desnudos, Matthew, desnudos ¿Qué importa eso? Al fin y al cabo los dos tenemos lo mismo ¿No?-

-Y-Ya, pero…-

-No hay peros que valgan. Pero tengo que admitir que…..- Francis repasó con la mirada el cuerpo del chico, relamiéndose después. -…a pesar de tener lo mismo, tú eres mucho más hermoso que yo.-

-E-Eso n-no es…mm…c-cierto…-

Matthew sintió un escalofrío recorrer su cuerpo cuando los labios del otro comenzaron a lamer y besar su cuello, arrancando unos jadeitos que eran música para los oídos del francés. Sus manos pasaron a acariciar sus costados, de arriba a abajo, de vez en cuando pasando a su abdomen y masajeando este. Su boca comenzó a descender entonces lentamente por aquel hermoso cuerpecito, marcándolo, llegando a uno de sus pezones. Le dedicó una mirada cargada de deseo a Williams antes de besar aquel botoncito rosado. Luego, su lengua comenzó a hacer circulitos a su alrededor, sintiendo como los dedos del menor se hundían en su cabello y gimoteaba con suavidad. Finalmente, regaló un par de mordidas a ese lugar tan sensible, consiguiendo unos gemidos más fuertes por parte del chico. Y entonces, cuando fue a pasar al otro pezón..

[(FIN DEL LIME)]

-Snif….-

Bonnefoy quedó aturdido al escuchar un sollozo por parte de Matthew, así que alzó el rostro, viendo como caían lágrimas por su rostro sin cesar. Al instante Francis dejó atrás su tarea, abrazando de manera protectora al otro.

-¡Matt!... Matt, Matt, tranquilo… ¿Qué te ocurre? ¿Qué es lo que te pasa?...-

-Snif….Y-Yo…l-lo siento, n-no qu-quiero s-seguir….-

-Vale, tranquilo… No pasa nada, no pasa nada… Shhh… Shhhh….-

Entre pequeños sollozos, Matthew se escondió en el cuello del otro, que le acariciaba y abrazaba con esa protección infinita. ¿Cuál era la verdadera razón de que Matt estuviese llorando realmente? Recordó las palabras de Antonio cuando dijo que Francis se encaprichaba con algo y luego lo dejaba de lado. ¿Qué pasaría si hacia lo mismo con él? ¿Y si le entregaba su cuerpo y alma y luego el francés lo dejaba tirado? El solo hecho de pensarlo hacía que se angustiase, y de ahí sus lágrimas. Porque no quería separarse de él.

-Vamos, tranquilo…. Nos lavaremos e iremos a tomar algo por ahí, ¿De acuerdo? Shh…- Con pequeños besos, Bonnefoy consiguió llevarse las lágrimas del rostro del chiquillo.- No pasa nada….-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¡Hic! Y mañana… a e-estudiar… jijijij… ¡Hic!-

Francis jamás, nunca, en ningún momento de su vida vio a una persona que se emborrachara con tantísima facilidad como Matthew ¡Por Dios, si solo había bebido dos copas de vino! Eso no podía estar pasando. El que ahora estuviera llevando al menor en brazos y este estuviera más borracho que una cuba era totalmente irreal. Y él que pensaba que la merienda-cena en aquel restaurante francés iba a terminar bien… ¿Todo tenía que salirle mal?

-Anda Matt… Tranquilízate…-

-¿Iooooo? P-Pero s-si…¡Hic!... E-Estoy m-m-muy tranquilo… aja…ajaj…jajajajaa…..-

-Oh por dios….-

Francis suspiró cansado, ¿Cómo podía el alcohol convertir a un niño tan tímido y bueno en alguien al menos un poco insoportable? Mira que era difícil.

-Aww~… Sabes Fr-Francis….-El chico dedicó una pícara mirada al otro, haciendo el ademán de "cejitas".-T-Tuve un sueño erótico…c-contigo…-

-Si, eso ya lo sé. Venga anda, tranquilízate…-

-¿A-A que n-no sabes… ¡Hic!... c-como lo hacíamos? Mira, pues…-

-¡Matt, hombre! Esas cosas no se cuentan.-

-Aaah… L-Lo t-tengo que reservar…¡Hic!...¿N-No? P-Para cuando m-me des b-bien por detrás…y lu-luego m-me abandones…snif…-

-Dios mío, dime que he hecho yo para…. ¿Qué?- Ante aquello último que dijo Matt, quedó totalmente confundido. -¿Abandonarte?-

-S-Si… ¡Hic!... P-Porque e-es l-lo que haces…c-con todos… ¡Hic!... ¡Pero no! ¡Hic! Y-Yo s-seguiré…d-dándote la lata….ejeeee…-

-Matthew….-

Negó un tanto con la cabeza ante lo que dijo el chico, inclinándose hacia delante para besar con cuidado su frente. En ese momento creyó que el gesto había calmado un poco a ese borrachillo.

-Yo no te voy a abandonar…-

-Y-Ya, bueno.. ¡Hic!...- Matthew se acurrucó un poco, cerrando los ojos.- I-Io… t-tampoco…..-

Sin saber como, en unos segundos tan solo ya estaba dormido el menor. Y menos mal, porque ya prácticamente estaban en su casa. Como pudo, Francis llamó al timbre de la caseta, sosteniendo cual princesa a Mattvey.

-¿Si? ¡Francis! … ¡Oh Dios, ¿Le ha ocurrido algo a Matt?-

-No, Padre… solo que… L-Lo siento, no sabía que el chico tenía tan poco aguante con la bebida… Le di dos copas de vino y… bueno….-

La sonrisa nerviosa del francés delataba también la preocupación que había sentido por Williams. Nicolás suspiró, e indicó a Francis que pasara dentro, diciéndole que dejase a Matt en el sofá. Sin rechistar, así lo hizo, mientras se sentaba al lado del muchacho.

-….-

Era una verdadera hermosura cuando dormía (Y sin dormir, claro). Se mostraba tan tranquilo y tierno que era imposible sentirse agitado con ese rostro angelical. También estaba algo divertido, pues tenía ese sonrojito del borracho en el momento, dándole un toque de lo más cómico. Sin evitarlo, se inclinó hacia delante para besar la frente del menor, que se removió un poco y se acurrucó aun más.

-Ten…-

-Gracias…-

Nicolás había llegado a la sala con un vaso de agua para el francés, que acepto esta y la bebió con rapidez. Estaba claro que, en cuanto llegase a su casa, se iba a tirar a descansar en la cama.

-¿Sabes? Me acuerdo de una vez, cuando Matthew era pequeño, en la que estaba cocinando… Y, mientras cocinaba, estaba picando unos bombones de licor. En cuanto me descuidé, Matt se los comió todos… Y se emborrachó. La primera vez que Matt se emborrachó fue a los cinco años, al parecer siempre ha tenido poco aguante. Con diez años le di a probar un poco de vino y también se emborrachó.-

Ambos rieron por aquello, mirando al chiquillo que dormía tan a gusto.

-¿Sabes? Matthew está realmente feliz desde que entró a esgrima. Sobretodo gracias a ti.-

-¿A mi?- Bonnefoy alzó una ceja, y miró extrañado al otro.

-Si…. A ti. Me acuerdo de la primera vez que habló de ti…- Nicolás se sentó al lado de Matthew, comenzando a acariciar su cabello. –Estaba preocupado porque pensaba que ser virgen a su edad era anormal.-

-…..- Francis se sonrojó al instante, riendo nervioso. Menuda primera conversación.

-Pero las siguientes conversaciones fueron todas… Alegres. Él te describía como si fueras un ídolo, alguien muy hermoso y fuerte… Siempre tenía una sonrisa cuando hablaba de ti. Y tiene.-

-Vaya…..-

-Francis…. Me gustaría pedirte un favor.-

Bonnefoy quedó extrañado por la petición, pero en seguida asintió, observando como el cura se ponía en pie y se acercaba a él. Nicolás colocó una de sus manos en el hombro del muchacho, que lo miraba directamente a los ojos.

-Quisiera que…. si no vas en serio con Matthew, se lo dijeras. Él es un chico muy inocente y demasiado bueno, por eso…-

-No se preocupe, Padre.- Francis, sonriente, imitó el gesto del mayor y le puso una de sus manos en su hombro. –Quiero ir en serio con Matt, pero… no sé como…-

-¿Decírselo?- El francés asintió, y entonces Nicolás rió con ternura.- Solo déjate llevar, Francis. Como él lo está haciendo. No te centres en pesar como decírselo, solo céntrate en pasarlo bien con él y ser tu mismo. Cuando menos te lo esperes, todo surgirá.-

-Está bien… Gracias, Padre.-

-No tienes que darlas… Al fin y al cabo, soy el primero que se alegra en saber que quieres ir en serio. Intentaré empujar un poco a Matt, ¿Vale? No tienes que hacerlo tú todo.-

Y, así, pensando en aquellos últimos momentos que había pasado ese día, metido en su mullida y confortable cama, Francis quedó dormido.

-.-.-.-.-.-.

¿Y bien, que tal? Este capítulo ha sido más de relleno que nada, pero a partir del siguiente capi es cuando la cosa se pondrá más interesante (Supongo)… ¡Seguid leyéndolo! Os quiero muchísimo a todos y… ¡Gracias!