Hola a todos, bueno como prometí traigo un capítulo nuevo. Seguramente será corto, pero no os preocupéis, el lunes traeré otro como prometí. Me han animado dos nuevas seguidoras que merecen ser mencionadas:

Artemisa275 y Esmeraldy

Ya les agradecí todo, así que no hace falta decirles nada más. También agradezco mucho a las personas que me han seguido desde hace tiempo, o a las que no pueden comentar y les animo a que lo hagan o a los anónimos y sin cuenta en fanfiction que no puedo contactar. A estos últimos especialmente les mando un saludo y mis más sinceros agradecimientos por su apoyo, lo valoró un montón.

CAPÍTULO 9: La Realidad

—¡¿Qué?! —gritaron Flora y Nate a la vez, se volvieron a mirar con firmeza y no mucho más tarde, empezaron a discutir otra vez.

—¿Por qué te quejas? —preguntó Flora con las mejillas encendidas.

—¿Cómo que de qué? A parte de tener que soportarte aquí, tengo que cuidarte y enseñarte —le respondió Nate, mucho más calmado que Flora.

—Eso no es nada, tengo que aprender a luchar.

Flora se quedó pensativa por un momento y siguió hablando:

—Pero, yo ya sé luchar, ¿no?

—¿Tú le llamas luchar a lanzar una mierda plantitas todo el rato? Nada efectivas, por cierto.

Flora miró al suelo. Odiaba pensarlo, pero tenía razón. Su poder era el peor y más débil de las Winx.

Rick se dio cuenta de lo horrible que había sido las últimas palabras de Nate e intervino antes de que este pudiera decir algo peor. Se desahogaba con Flora mucho más que con él. Y eso era mucho decir. Dudaba un poco de su decisión de meterlos más tiempo juntos, pero era necesario. Si Flora seguía siendo igual de fuerte como en el pasado, sería capaz de soportar a Nathan.

—Flora, ahora mismo la magia no es muy efectiva en Linphea —comenzó a contarle Rick y Flora volvió a subir la cabeza para atender—. Si la utilizaras, te cansarías muy rápido y te debilitarías, ya que, como has visto, la naturaleza no está en su mejor momento, Así que si quieres ayudarnos, tienes que aprender a luchar sin magia. Lo siento si no te gusta.

—No me importaría intentarlo pero, ¿tiene que ser justo con él? —se quejó, señalando a Nate y volviendo a mostrar su sonrisa natural.

—Bueno, es que estamos un poco cortos de personal y él es el único que no está haciendo nada y…

No consiguió terminar la frase porque el chico de ojos verdes le interrumpió al momento.

—¡¿Por qué no me has mandado a hacer nada desde que todo esto ha ocurrido?! —protestó Rick en defensa propia.

—¿Sabes por qué? Nunca me hacías caso en todo lo que te decía que hicieras y dudaba que ahora fuera a ser diferente."

—¡Eso no es nada, tú nunca me dices nada sobre mis verdaderos padres ni sobre mis hermanos… —Rick se impresionó mucho y se quedó sin habla—. ¡No soy tonto, me acuerdo perfectamente de que tenía un hermano mayor que yo y que era mi mejor amigo!" Le gritó a Rick, pero cuando pronunció las últimas palabras, a Flora le parecía que sonaba dolido por dentro.

A lo mejor detrás de toda esa máscara de insultos y arrogancia había una persona normal y sensible de verdad.

—Nathan, hay cosas que es mejor que no sepas… —le contestó Rick con calma.

—¡Siempre me dices lo mismo, ya no soy un niño! —le gritó otra vez y se dirigió hacia la puerta para salir. Pero antes de hacerlo, se volvió un momento.

—Tú —dijo mirando fijamente a Flora, como si la señalara con sus verdes ojos, más intensos que los suyos—, Mañana a las ocho de la mañana en el patio trasero. Puntual. No te voy a esperar.

Y con eso, cerró la puerta dando un portazo que resonó en todo el despacho.

—Lo siento, me he pasado un poco con él —se disculpó Flora sentándose de nuevo en una silla.

—No, eres la única chica que conozco que puede ganarle en una pelea de palabras. Se te da bien. Volviendo al tema, el que debería disculparse soy yo, no eres tan inútil como dice. El problema es que no has desarrollado todas tus capacidades.

—En realidad no me importa lo que me pueda decir, puedo soportarlo.

No. No puede. Le duele un montón, aunque lo disimule. No quiere preocupar a nadie.

—Eres una buena mentirosa, no lo niego, pero conmigo eso no funciona. Si quieres puedo mandar a alguien para que le diga a Nathan que mañana no vas al entrenamiento, todavía no estás del todo bien.

—No hace falta, me encuentro bastante mejor. Puede que el entrenamiento sea divertido y todo —le contestó con mucho entusiasmo y con una brillante sonrisa en su rostro.

—Me gusta ver tanta energía en ti. Seguro que lo harás genial. Ahora es mejor que vuelvas a tu habitación —le sugirió Rick devolviéndole su sonrisa con una suya, más pequeña y menos brillante que la de Flora.

La hada de la naturaleza notó como el nudo de la camisa que se había hecho para que no le quedara tan grande, se le deshizo y recordó un problema que tenía.

—Creo que con esta ropa no llegaré a ninguna parte

—No te preocupes, le diré a Emily que te preste algo. ¡Ah! Ella será tu guía por hoy, cuenta con ella para lo que sea y también conmigo. ¿Quieres que la llame?

—No hace falta, ya me sé el camino de memoria —se levantó, pero antes de que se marchara le dijo:

—Rick.

—¿Si?

—Gracias.

Y se fue a su habitación feliz, había encontrado un sitio que la acogía perfectamente. Ya no estaba sola.

Aquí está.

Corto, muy corto. Lo sé.

Lo siento.

Lo considero un capítulo de relleno, la verdad.

La excusa es que me puse a léerme ayer el primer libro de la saga Divergente y me atrapó, así que estuve todo el día de hoy leyéndome el segundo. Me lo terminé, y lo recomiendo completamente.

El próximo capítulo saldrá el lunes, lo prometo. Saldrán las Winx y los especialistas, lo digo para los que le guste que salgan, aunque esta historia se centra más en lo que le ocurre a Flora. Pero en el futuro (cercano, por cierto), se desvelará la importancia de que las Winx y los especialistas salgan en escena en la mayoría de los capítulos. Y luego saldrán menos, no voy a desvelar nada, tranquilos.

No os voy a pedir que comenten si no quieren este capítulo. En serio que no importa. Claro, que me gustaría y me haríais muy feliz.

Hasta el lunes