hola! solo quería decir que muchas gracias a los seguidores del fanfic! tener reviews ayuda a seguirlo y es genial ver a gente que le gusta... en fin, habran muchos mas capítulos... no se cuantos exactamente pero más!
10. Infierno
Siete días buscando a Carly día y noche, desde el amanecer hasta el atardecer, quedándome sin voz y desesperándome. No la encontraba.
El mundo era un infierno, comparando la vez en la que me sentía tan sola y echaba tanto de menos a mi familia, estaba tan triste y cerrada en mi mundo… esta vez me sentó peor. La pérdida de Carly de mi lado me estaba sentando como una tortura de mil años y lo peor era que no tenía a nadie.
Como una mezcla entre el dolor de la soledad, el fracaso, la irresponsabilidad, la culpa, la desesperación, la angustia, el odio a si mismo, la tortura, los nervios, la locura, la tristeza… Todavía podía añadir más.
Estaba en casa y me encontraba desesperada, cogida a mis piernas, con la mirada vacía y balanceándome de adelante hacia atrás y viceversa mientras susurraba continuamente el nombre de Carly. Siempre que me pasaba una desgracia actuaba igual, me encerraba en mi propio mundo negro y me costaba convencerme a mí misma de salir.
Ya no tenía ni idea de donde buscar, había revisado Forks por todos lados. Me había pasado muchas horas buscándola, no solo de día sino también de noche. También revisé los bosques y los pueblos y ciudades cercanos por los que podía pasar una niña.
Ahora echaba de menos el apoyo familiar. Pero no me iba a lamentar más por eso ya que no tendría esa clase de apoyo y no me deprimiría más sin sentido, lo cual estaba haciendo ahora, me puse de pie de una vez por todas.
Pero el miedo me volvió a azotar, cada vez me entraba más en la cabeza que Carly estaba muerta, que había llegado al final del túnel hacia la luz y que se encontraba con sus familiares sin echarme de menos. Por una parte me alegraba ya que dejar esta crueldad atrás no parecía mala idea.
Pero por otra me entristecía por pensar en mí misma y el hecho de sufrir yo sola de nuevo. Me senté en el sofá con las manos echadas a la cabeza y poco a poco comencé a sollozar, los sollozos aumentaban y la tristeza ya me invadía, siete días buscando desesperada, siete días sin compañía, siete días inútiles, siete días de remordimientos.
Comencé a llorar lentamente y cada vez iba llorando más, mis ojos con falta de lágrimas saladas y mi corazón con falta de los brazos cálidos que me rodearan.
Pataleé el suelo como una niña pequeña y llamé a Carly a veces con un hilo de voz y entre sollozos, a veces con mi llamada silenciosa.
Me levanté del sofá aún sollozando y me dirigí de nuevo a Forks muerta por dentro, no tenía ni idea de que me estaba moviendo pero no era mi voluntad de hacerlo.
Deambulé por las calles mirando de derecha a izquierda y de izquierda a derecha. Pero no había rastro, esta vez salí de lo que era la frontera del pueblo y caminé más allá de los límites que lo separaban.
Pasé por muchos pueblos sin rumbo fijo viendo la devastación por los alrededores, y yo sola. De haber sido humana habría muerto de pena o si no por suicidio, pero ser vampira era diferente, no me podía matar yo sola, ¿me podía arrancar mis propias extremidades y lanzarme de cabeza al fuego? Poder si podía pero capaz no era.
Me centré en Carly y la llamé en voz alta. No había rastro de ella por ningún lado ni rastro de vida tampoco.
En ese día me recorrí gran parte de América, literalmente. A veces corría a veces caminaba a veces paraba por falta de aire en los pulmones. Me ardía la garganta de tanto gritar, la cabeza por confusión, las piernas iban libremente con personalidad propia, si quería que caminaran no lo hacían y si quería parar tampoco.
Y volvía a estar loca, volvía a ver gente, volvía a ver a mi familia falsa. Todos los viejos recuerdos que trataba de encerrar en mi mente bajo llave y candado salían a la superficie de nuevo.
Revisé cada santísima casa de arriba abajo, desde el sótano al tejado. Cada parque, debajo de los toboganes, en las casitas, en los escondites. Cada hospital debajo de cada camilla, cada mesa.
Todo revisado en muchos pueblos. Si hubiera fallecido ya la habría encontrado. Si se hubiera escondido también.
La mente de un niño era tan simple que no podía haberse ido muy lejos de Forks y conociendo a Carly como la conocía tampoco era de escaparse sin previo aviso y menos de pasarse una semana fuera sin que nadie supiera donde estaba.
Estaba cansada, normalmente no me tendía a cansar pero un buen descanso tumbada en algún lado de mi casa no me iría nada mal.
Corrí a mi casa y decidí que al cuando amaneciera iría a recorrer lo que quedaba de América y si no la encontraba a Canadá.
Llegué a mi casa y me tumbé tal y como había planeado pero no fue muy bien. Una vez más como semanas atrás me apareció mi propia familia y con una crueldad infinita me insultaron de nuevo.
No quería que volviera todo esto de nuevo, no quería ser atormentada más por recuerdos horrorosos. Quería a mi pequeña Carly a mi lado, quería su manita pequeña en la mía y sus suaves y cálidos brazos rodeando mi cuello, su pequeño cuerpo abrazado al mío mientras la protegía al dormir.
Siguieron flotando recuerdos por mis pensamientos, desde el momento en que abrí los ojos en la oscuridad absoluta hasta el momento en que me tumbé en la cama sola. ¿Quién me iba a decir años atrás cuando la felicidad formaba parte de mi ser y mi día a día que esto me pasaría?
Nadie lo podía saber. Me caí de la cama ya que me removía mucho y me quedé tumbada en el suelo boca arriba mirando el techo. Me asusté por si caería encima de mí. Muchas casas se derrumbaron a la primera explosión, otras a la segunda, otras más tarde y algunas quedaban en pie.
Esto último me hizo pensar… ¿Y si Carly entró a su casa por ejemplo y ésta se vino encima suyo? ¿Y si estaba enterrada bajo montones de piedras esperando ayuda?
Me senté concentrándome en un futuro incierto, esperando a una visión que me diera pistas de un futuro que posiblemente pasaría, pero se habían agotado y no sabía por que.
