Día 10

Tema: Gazing into eachothers' eyes / Mirándose a los ojos

Advertencias: Drama, tragedia, romance

853 palabras

Summary: Si alguien le preguntara cuál era su color favorito, indudablemente respondería que el azul. No ese azul oscuro que parecía estar tan a la moda esos días. No, ese color era demasiado banal. El azul que le gustaba era el azul del cielo, el azul que le devolvía la esperanza. El azul de los ojos de Erwin.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, hago esto sin fines de lucro.


Azul esperanza

Si alguien le preguntara cuál era su color favorito, indudablemente respondería que el azul. No ese azul oscuro que parecía estar tan a la moda esos últimos días, ni el azul de las joyas en las manos de los hombres adinerados. No, ese color era demasiado banal, muy corriente. El azul que le gustaba, el que amaba observar por horas cada que tenía la oportunidad, era el azul del cielo, ese azul claro con matices más oscuros que le llenaba de paz. El azul que le devolvía la esperanza cuando creía que todo estaba perdido. El azul de los ojos de Erwin.

Para Levi, no había nada en el mundo que pudiera compararse con la singular belleza de sus ojos. Desde la primera vez que los vio, Levi supo que ese era el lugar donde quería morir.

—Levi... ¿sigues despierto?

La voz de Erwin sonaba lejana, dulce, como si cantara para él en un sutil intento por hacerle dormir, aun cuando sus palabras expresaban todo lo contrario. Su voz siempre había tenido un efecto relajante en él, la sola idea de no volver a escucharla le aterraba más que la muerte misma.

—Sigo aquí. —Respondió simplemente, intentando en vano acercarse a él. Las heridas en su cuerpo ya no le permitían moverse.

Erwin, que aún conservaba un poco de fuerza pero no la suficiente para salvarlos a ambos, se movió más cerca, usando su única mano para acariciar el rostro de Levi en un intento por hacerle saber que estaba ahí con él, que no se iría, que estarían juntos hasta el final.

—Esto es inesperadamente tranquilo. —Comentó Erwin, su voz un poco más débil, como un suave susurro atraído por el viento.

Levi asintió. Estaba oscureciendo, lo más probable era que ya no hubiera más titanes a su alrededor, al igual que ya no quedaba nadie más con vida. Ni siquiera ellos dos se consideraban sobrevivientes, tan sólo esperaban pacientemente por el descanso que no llegaba. Pudo haber visto a su alrededor para confirmar lo que ya sospechaba, pero eso significaría perder valiosos segundos en una acción inútil, segundos que bien podía pasar apreciando los azules ojos del único hombre al que había amado en su vida. La única persona valiosa para él.

Pudo haber lamentado que Erwin corriera su misma suerte, pero lo cierto era que estaba agradecido. Erwin no se quedaría sólo en ese mundo que esperaba demasiado de él, y él mismo no tendría que recorrer sólo ese camino que tanto temor le causaba. Si bien no estaba asustado de morir, tenía miedo de separarse de Erwin. Lo único que lamentaba, lo que le llenaba de tristeza, era no poder estar más tiempo junto a él.

Erwin, consciente de lo que pasaba por la mente de su amado, le sonrió dulcemente intentando darle consuelo. Él, por el contrario, no tenía miedo y más bien agradecía el haber estado a su lado cuando las cosas se complicaron, de esa forma al menos podría acompañarle hasta su último aliento. Porque Erwin no pensaba morir antes que Levi.

No sabía que decir, estaba seguro de que todo lo había dicho ya, por lo que sólo se mantuvo en silencio, seguro de que Levi haría lo mismo debido a lo cansado que se encontraba. Ambos habían perdido ya mucha sangre, y la fría noche no hacía más que entumir sus cuerpos adormecidos, aliviando un poco el dolor de sus heridas. Habían hablado de todo mientras estuvieron juntos, se habían profesado amor bajo las estrellas y se habían reprochado sus defectos a la cara. No había palabras no dichas entre ellos dos.

Erwin le miraba a los ojos, recordando aquellas veces en que, siendo un niño, jugaba con sus compañeros de la escuela a sostenerles la mirada. En aquel entonces no podía soportarlo por mucho tiempo, pero ahora, mirando la luna en los ojos de Levi, Erwin no necesitó parpadear. No habría nada que le hiciera apartar su mirada de él en esos momentos.

Los ojos de Levi le habían hipnotizado desde su primer encuentro en el subterráneo. Ese frío acero de sus ojos grises parecía mortal, pero Erwin estaba dispuesto a correr el riesgo de morir si de esa forma podía perderse en su mirada de hielo. Y así lo hizo. Varias veces bromeó con él diciendo que sus ojos le perforaban el alma cual cuchillas, pero es que de verdad su mirada penetrante lograba intimidarle algunas veces. Era como si pudiera ver a través de él, cosa que confirmaba cuando Levi siempre parecía saber exactamente lo que pasaba por su cabeza.

Deseaba tanto poder besarle una última vez…

No supieron cuánto tiempo había pasado, ni siquiera si había llegado a amanecer. Ambos se dejaron llevar por la mirada del otro y la promesa de volver a estar juntos en un lugar mejor, lejos de la devastación y el dolor que les rodeaban. Ambos exhalaron su último aliento al mismo tiempo, Erwin adorando la luna en su mirada y Levi dejando que la esperanza en sus ojos alejara sus miedos. Mirándose a los ojos, los amantes al fin encontraron la paz.