PAWNS: PEONES

Autor: velvet mace
Capítulo diez

POR LO QUE VALE

Midnight llegó a escoltar a Mustang de regreso del trabajo. Roy estaba nervioso, sospechando que cuando regresara a su cuarto Ed no estaría ahí y que la razón de la compañía de Midnight fuera reprender por su lujurioso comportamiento.

De verdad esperaba que no significara que iban a sacar a Ed del proyecto por completo. O peor, sacarlo a él. Su mente se aceleró. Tenía que arreglar esto.

Y aunque Midnight no dijo nada cuando salían del taller, le hizo una seña al guardia para que se detuviera en cuento llegaron al elevador.

"Alphonse y tu no han estado hablando mucho sobre el proyecto, ¿verdad?"

"No estoy seguro a que se refiere."

"Me refiero a que estas siendo discreto con él."

Oh, así que era sobre la pequeña rebelión de Al esa mañana. "Si."

"¿Que crees que hará cuando se de cuenta?"

"Probablemente se negara a seguir." Roy esperaba que eso no fuera a suceder, por que inevitablemente Al se DARÍA cuenta. Roy ya tenía algunas razones que convencieran al otro de seguir – pero Midnight no necesitaba saberlo.

Midnight lo pensó. "¿Por que cooperas? No mientas, se que sabes exactamente hacia donde va este proyecto. Probablemente te diste cuenta desde el momento en que te lo expliqué. Estoy tras de ti, lo sabes."

Oh, Roy esperaba sinceramente que no lo estuviera. "Disfruto trabajar." Ofreció Roy. "En cualquier proyecto. La cárcel me ha enseñado a vivir en el ahora."

"Ambos sabemos que eso es mierda."

Roy dejó que su mirada se encontrara con los ojos de Midnight, sabiendo que el otro lo tomaría como un signo de sinceridad. Aquí era donde ponía sus cartas sobre la mesa. No cartas verdaderas, sino creíbles, de un mazo que había apilado hace ya muchas semanas en su cabeza.

"Sabes lo que me espera," dijo Roy. "Una celda vacía. Tortura periódica. Humillación. Y al final, cuando el Fuhrer se canse de todo eso, me mataran. Tal vez en un experimento doloroso. Si pudiera escapar lo hubiera hecho hace mucho tiempo. Créeme, tuve mucho tiempo para idear un plan, y no tengo ninguno.

"No diré que estoy feliz por lo que me pasará cuando por fin tenga éxito. Pero puedo tener esperanza." Roy se detuvo un momento. "Puedo esperar que el Fuhrer prefiera presumir a su perro fiel que dejarlo pudrirse en la oscuridad."

"¿Así que abandonarás tu libre albedrío por libertad física?"

"¿De que sirve el libre albedrío, si no tienes elección?"

REGALO

Ed estaba sentado en el escritorio de su celda cuando oyó a Roy regresar. Se negó a darse la vuelta. En lugar de eso continuó leyendo uno de los libros de su antiguo proyecto de investigación. Era un amplio volumen sobre las propiedades bioquímicas del cuerpo. Glándulas y hormonas. Genes. Pensar que toda la naturaleza física humana estaba escrita en un alfabeto de tan solo cuatro letras.

No miró a Roy cuando lo oyó suspirar.

El cerebro era ridículamente complicado, y en el fondo tan simple. Todas variaciones del mismo tema. Para manipularlo no se necesitaba poder. Oh no, más bien lo contrario. Se necesitaría un ligero, ligero toque y un montón de delicadeza. Todos los ingredientes estaban a la mano. Solo era cuestión de reacomodo y habilidad. MUCHA habilidad.

"Bueno, me alegro de ver que aún estas aquí," dijo Roy.

"Bueno, planeaba ir a la tienda pero, bueno... había esta puerta cerrada y los guardias armados... ¿Y a donde diablos pensabas que iba a ir?" Preguntó Ed. Se dio la vuelta. Roy se veía algo incomodo. Bien, ya somos dos.

"Bueno después de lo de anoche, pensé que había una gran posibilidad de que nos separaran."

"Supongo que estas aquí, atorado conmigo."

Anoche, dijó Roy con señales.

Ed lo interrumpió, Olvidalo. Deletreó con los dedos lo demás: Un truco, lo se. Ed tenía el control sobre si mismo ahora, pero no quería ponerlo a prueba. Y menos en ese tema.

Roy se veía pensativo y solo afirmó con la cabeza. "Me alegra que hayas aceptado el trato."

"¿Tenía opción?"

Roy sonrió. De repente se le iluminó el rostro como si se le acabara de ocurrir algo. Se quitó la liga para el cabello de la muñeca. "Tengo un regalo para ti. Es de tu hermano. De hecho, espera con ansias verte mañana." Le alargo la liga.

Ah, si, claro, pensó Ed. Se levantó y estiró la mano. "Wow, gracias."

"Se lo mucho que odias tener el cabello suelto, aunque honestamente no se por que. Te ves muy guapo así."

Ed le arrebató la liga. "Es por eso que no me gusta traerlo suelto." Sacó el cepillo del escritorio y se lo pasó rápidamente por el pelo. Y se detuvo.

¡GAH! Cerró los ojos con fuerza por un momento y después volteó a ver a Roy. Obviamente, había una GRAN sonrisa burlona en su rostro. Y esos ojos oscuros, tan satisfechos. Ed sabía que le había ganado de nuevo.

"No puedo hacerlo yo solo," Admitió.

"Ven aquí."

"Disfrutas esto demasiado, ¿sabes?"

"Es uno de los pocos placeres que quedan en mi vida." Roy le dio unas palmaditas a su cama y Ed se sentó de mala gana. Roy le cepilló hábilmente el cabello, dividiéndolo y empezando a trenzárselo. Ed solo deseaba que no se sintiera tan bien. Su cabeza no era tan sensible cuando se cepillaba el cabello el mismo.

"Mmmm."

"¿Lo disfrutas?" Preguntó Roy, amablemente sorprendido.

"¡No!" Se quejó Ed. "Solo termina."

Roy se rió, sin hacer ningún intento por apurarse. "Me imagino que tampoco lo vas a disfrutar mañana."

Ed se retorció. ¿Como era que Roy siempre encontraba las mejores palabras para entrar por sus defensas? "¿Por que siempre tienes que ser tan bastardo? ¿No podemos estar diez minutos juntos sin que me molestes?"

"Obviamente no."

"Si vas a molestarme, al menos que sea solo sobre mi altura o algo menos..." Ed no sabía como terminar la frase.

"Confía en mi, he querido molestarte sobre tu altura desde que llegaste. Es tan tentador ver como vas a reaccionar. Recuerdo que eras bastante dramático. Pero no soy tan bastardo como para provocarte a perder tu trabajo." Se acercó aun más y susurro, "Negocios antes que placer." El calor de su aliento puso a los nervios de Ed en alerta.

Haciéndose para atrás de nuevo, Roy continuó con voz normal. "Me hace feliz verte contoneándote. De hecho, lo haces muy bien." Roy le dio tres vueltas a la liga al final de la tenza.

"¡Con un demonio!" dijo Ed enojado. Con símbolos, Me debes una.

¿Que te debo?

Una explicación. deletreó Ed con los dedos.

En voz alta: "¿Por molestarte?"

Impaciente, Ed se dio la vuelta y esta vez fue él quien tomó la cabeza del otro y la acercó. Fue él quien susurró en el oído de Roy. "Por lo que tramas. Me prometiste que no me tendrías en la oscuridad, han pasado cuatro días y aun no tengo ni una pista sobre lo que planeas hacer."

Se alejó para ver la expresión de Roy. Había una sonrisa amplia y un verdadero brillo malvado en sus ojos. Roy lo acercó y puso sus labios directamente sobre su oído.

"Pensé que ya lo sabías. Planeo ser Fuhrer."

REUNIÓN

Midnight miró a Fullmetal de arriba para abajo. Estaba calmado, limpio e incluso ansioso de trabajar. Todo lo que Midnight pudiera esperar de él, y totalmente lo contrario de la criatura salvaje que había tranquilizado en la oficina de Dunn. Sorprendente lo que dos semanas en la cárcel podían hacer la un hombre, aunque sospechaba que gran parte del cambio no tenía nada que ver con el lugar y todo que ver con la compañía.

Mustang estaba de engreído, encontrando sus miradas con una confianza firme. Orgulloso de su propio logro. A Midnight le ardió el estómago. Algún día cercano Mustang estaría deseoso de escupir sus secretos ante él. Algún día cercano se arrastraría por el piso para complacerlo. Un perro en verdad.

Mientras tanto, Midnight tenía la moral alta. Estaba a punto de ver al famoso dúo en acción, ver si de verdad eran un equipo tan talentoso como decían los rumores. Por mucho que le doliera admitirlo, Mustang era más listo que él, y los Elric eran aun más listos que Flame.

Flame había llevado la idea de control alquímico de la mente de una tentadora fantasía a una posibilidad real. Con Al, ambos habían llevado la posibilidad a una franca realidad imprecisa. Con Fullmetal añadido a la mezcla, no solo deberían apresurarse, sino refinar lo necesario para hacerlo una herramienta real y útil.

Y se quitaría al Fuhrer de encima. Y su carrera regresaría a un carril más cómodo. Pensar que todo ese stress había venido de un comentario casual que había hecho hace cinco meses en la fiesta de cumpleaños del Fuhrer.

"Que tal si," Dijo Midnight a un pequeño grupo de amigos cerca del tazón de ponche. "Pudieras tomar una persona, cualquier persona, y en menos de una hora convertirla en el más confiable sirviente que pudieras pedir. Un espía podría infiltrase en un país vecino, controlar al cónyuge, o un subordinado de un oficial importante, y pronto, información confiable llegaría al Estado. ¿Que tan fácil sería pelear una guerra si supieras los planes del otro lado antes de tiempo?"

"¿Como podrías hacer eso?" Preguntó uno de los otros.

"Alquimia. Solo unos cuantos ajustes en la mente y poof, completa total y absoluta lealtad."

"Me gusta esa idea," dijo una voz atrás de él. Se dio la vuelta para ver al Fuhrer en su atuendo de gala, sonriendo en una forma que debería ser amistosa, pero no lo era.

"Que tal si pudiera usar esa misma alquimia," Propuso el Fuhrer, "y convertir a los generales de mis enemigos en mis espías. Convertir a los lideres civiles de mis enemigos en mis marionetas. Si, me gusta esa idea. Tiene visión." Una no tan gentil mano se puso sobre el hombro de Midnight. Y antes de que pudiera decirle que no había ningún tipo de alquimia que pudiera hacer algo REMOTAMENTE similar, el Fuhrer continuó: "Te lo confió. Tendrás todo lo que necesites. El personal que necesites. Hazlo tu primera prioridad."

Y ahora, aquí estaba, con el personal que quería, y con el presupuesto que necesitaba, y por todo lo que era sagrado, estaba funcionando. No podía evitar el salto en sus pasos y la sonrisa en su rostro.

Llegaron al laboratorio. Fullmetal se acercó rápidamente, mirando por todo el lugar. Dios, cuanta inocencia. Después, sus mirada se cruzó con la de su hermano.

"¡Al!" Grito Edward.

"¡Hermano!" Y los dos corrieron hacia el otro para encontrarse en medio de la habitación. Su abrazo era fuerte y entusiasta, y Midnight se sintió un poco como un vouyerista al ser testigo de la intensidad pura de su regocijo. Al levantó a su hermano y le dio una vuelta.
Al es más alto, notó Midnight. Más de unos cuantos centímetros. Y había estado pensando que medían lo mismo. Pobre hermano mayor.

"Te ves genial," Dijo Ed, dándole palmadas a la espalda de su hermano. Después se hizo hacia atrás, su única mano deslizándose hasta el hombro. "Pero ese uniforme – tu gusto en cuanto a ropa se refiere aun es cuestionable. ¿Quién demonios te convenció de eso?"

"¿Te has visto en el espejo últimamente, hermano?" Al le contestó. "Pareces una naranja."

Ed tomó el cabello de su hermano y lo jaló en broma. Al lo tiró al suelo y Midnight se sintió repentinamente muy cálido. "¡AHEM!" Dijo.

Los dos lo miraron inocentemente, sin tener idea en absoluto lo que ver a dos hermosos niños afeminados enredados ávidamente el uno con el otro podría hacer con el más recto de los hombres.

Midnight se dio la vuelta y señaló las jaulas de las ratas. "Tienen veinte ratas que procesar, divididas en cuatro pruebas. Tanque azul no tiene entrenamiento. Tanque rojo esta entrenado en un laberinto. Tanque transparente en los dos. La prueba será quitar el recuerdo del laberinto de una rata y ponérselo a otra. Espero al menos un círculo completo, o tal vez hasta la prueba completada para el final del día. La segunda prueba es tomar a la rata con conocimiento de los dos laberintos y quitar uno, pero solo uno. La tercera será quitar de la memoria de la rata los dos laberintos con un solo círculo. La cuarta será transferir dos recuerdos a una rata con ninguno. Empiecen, regresaré al medio día a revisar su progreso."

Después se dio la vuelta, sus ojos encontrándose brevemente con los de Mustang. Maldito sea el hombre, sonriendo de esa forma otra vez, como si hubiera visto a través de la piel de Midnight y percibido algo ahí. Bueno, nada que percibir, desgraciado. Tú eres el pervertido aquí. No yo.