Disclaimer: El universo de Harry Potter no me pertenece, eso está claro, le pertenece a J.K Rowling
Nota del Autor:
Hola a todos, bienvenido o bienvenida a un capítulo más de este fic, creo que me inspiré bastante en los personajes de Granger y Davis que se extendió de más, esta vez la segunda parte es un poco larga, la tercera parte ya casi está terminado y retomaremos de nuevo la historia entre Daphne y Ginevra, esto me sirve para poder tener nuevas ideas y darle más a este fic que tiene para sacar chispas, entonces, espero que tengan una feliz lectura. Ideas no me vienen mal, tampoco un review, espero que la lectura sea de su agrado, nos vemos en la próxima actualización x3
Sin más que decir, les dejo con el capítulo :'v
Capítulo 10: Granger y Davis, 2da parte
5to año.
Ese año, me fue difícil conseguir que me dieran permiso para seguir en la escuela de magia dado los acontecimientos del año anterior, mis padres estaban temerosos, tenían miedo de ese loco pero como les había dicho, nada de eso me interesaba, seguía firmemente en mi interés por terminar la escuela de magia y hechicería, mentira gorda, quería verla a ella y pedirle explicaciones, las vacaciones fueron una tortura, días tratando de buscar las respuestas y ninguna se acercaba, ni siquiera un poco, las discusiones iban a ser menores pero eso sí, iban a tratarse de ese asunto, todo ese asunto de bailar y no decirme nada al respecto, me había agarrado en un momento vulnerable y ella se aprovechó de eso.
Una vez más en la estación, no iba a poder hablar con ella, eso no me importaba en absoluto, una vez que pasaran los primeros días, iba a hablar con ella pero, sorpresa, sorpresa, llegaba una maestra realmente molesta, me reventaban las tripas de solo verla, me hacía enojar como nunca, Dolores Umbridge, maldigo el día en que la vi, esa vieja del demonio, no sé qué habrán pensado esos inútiles del ministerio de magia enviando a una loca como ella, jamás había tenido clases tan aburridas pero de nuevo, no me importaba eso, no me iba a impedir encontrarme con Granger, quería respuestas y las quería ya pero desgraciadamente pasaron los días y el vernos se hacía difícil porque por un lado, estaba esa bruja del demonio con sus estúpidas reglas, claro todo era diversión hasta que prohibieran cosas que a nosotros nos gustaba, tú sabes Daphne, ese día los inútiles de nuestros compañeros se unieron a una dichosa brigada inquisitorial, brigada de tontos más bien, es increíble, cada que intentaba hablar con ella, siempre pasaba algo y no me era posible entablar una conversación con ella, la rivalidad quedó fuera ese año porque no podíamos pelearnos ni por tonterías.
Era costoso tratar de hablar con ella sin que sospecharan, harta de la situación, tuve que recurrir a un método que no usaba hace tiempo, usar una lechuza, el problema era, tratar de contactarla por ese medio significaba que iban a revisar el contenido de la carta ya que checaban toda clase de envío que les llegaba al castillo por si había alguna "mentira" sobre el regreso de ese loco, menuda tontería, estaba claro que tenía otra "opción", una que no me gustaba nada, recurrir a Astoria y estaba segura que se iba a reír en mi cara, así que, le hablé una noche fuera de las mazmorras, en una aula vacía, la estaba esperando hasta que llegó.
.- Tarde Astoria – Le dije molesta y tenía una ansiedad terrible que no me molestaba en disimular - ¿Por qué te has tardado? Maldición.
.- Tranquila – Me responde asombrada a pesar de que se le notaba el sueño – No sé porque me has citado aquí, solo puede ser por una razón, ¿te gusto?
.- ¿Qué? – Le digo incrédula - ¿Qué te has fumado Astoria?, no, no me gustas para nada sin ofender, dejémonos de tonterías, necesito que me hagas un favor.
.- Ya vale – Dijo dolida, parece que le dolió saber que ella a mí no me gustaba pero ella nota mi ansiedad – Porque estás ansiosa Davis, no entiendo, a no ser…
.- ¿Qué? – Digo temblorosa – No pongas esa mirada que me pones de malas.
.- Sabes – Dijo con malicia y mirándome con esos ojos curiosos – En lo que va del año, no has entablado conversación con cierta castaña de Gryffindor, creo saber que me vas a pedir, pero dejaré que me lo digas.
.- Maldita sea Astoria Greengrass – Dije gritando, ya vale, no servía de nada mentir ni andarse con rodeos – Necesito tu lechuza, tu ave no pueden interceptarla fácilmente, necesito contactar a Granger ¿feliz?
Ella se echa a reír con una atronadora risa, yo estaba molesta pero espere a que terminara su ataque de risa para terminar con la situación, realmente estaba nerviosa.
.- Ya vale – Dijo Astoria por fin cuando hubo terminado su ataque de risa – Esta bien, siempre supe que entre ustedes dos, hay algo.
.- No hay nada Astoria – Le digo cortando todo tipo de ilusión – Necesito algo de ella y lo quiero ya pero no quiero que intercepten mi carta, tómala y mándala con tu lechuza, punto, no se hable más del asunto y si hablas, me vas a conocer Greengrass.
Le di la carta y me fui, no iba a soportar más sus burlas, ella solo soltó risillas pero aceptó gustosa, sé que me iba a cobrar ese favor tarde o temprano pero no tenía opciones y el tiempo pasaba volando, tenía ansiedad por saber de ella y no entendía porque, pasaron un par de días hasta que llegó Astoria con lo que esperaba, ella solo me sonreía, odiaba eso pero eso me lo gano por recurrir a ella, realmente no tenía otra opción maldita sea.
.- Deja de sonreír así Astoria – Le digo ya con cansancio – Dame la carta de una vez.
.- Parece que no has dormido nada Davis – Me dice divertida mientras me entregaba el sobre – Mínimo quisiera saber que le escribiste.
.- No – dije secamente, ella simplemente negaba la cabeza divertida.
.- Bueno – Dijo – Te dejo a solas entonces – Espero que sea lo que esperas.
Ya se iba y yo ya estaba mal, me estaba arrepintiendo pero quería saber, no podía seguir así, días sin poder dormir, lo que me hacía esa castaña no era normal, algo ha hecho que me dejase así pero me fijé en la carta y decía "Hermione Granger", solo ver ese nombre, me hacía temblar, de la emoción, seguía sin poder entenderlo pero recuerdo perfectamente que decía en la carta:
"Tracey, realmente estoy sorprendida de que me escribas por medio de lechuza, admito que estaba curiosa, mi amiga Ginny me había avisado que una lechuza tocó a mi ventana y me levanté, cuando vi tu nombre, se me aceleró el corazón y como es de esperar, Ginny empezó a interrogarme pero le dije que no era nada, que seguramente era una broma tuya para provocarme, de momento se lo creyó porque estoy segura de que quieres saber muchas cosas entre ellas el porque te invité a bailar el año pasado"
"Me ha gustado tu carta, te expresas tan bien, puedo notar tu ansiedad, puedo notar el sentimiento con el que me escribiste en esa carta, quiero y necesito decirte pero no puedo, no por miedo, menos por este medio, pero que sepas que es por una inseguridad, como sabrás, las cosas no andan bien y por cómo van, no parece que se calmen durante algún tiempo, sabes que esa bruja del demonio nos impide hacer reuniones, seguramente habrás escuchado el rumor sobre que hay un grupo secreto de defensas contra las artes oscuras, realmente me gustaría decirte más pero no diré nada más por si esta carta cae en malas manos, debe de ser una lechuza especial para haber burlado la seguridad de Filch, bueno, no es tan difícil, hay maneras de encriptar una carta pero supongo que por el tiempo no tenías forma de hacer claves, eso lo entiendo"
"Sé que quieres reunirte conmigo, yo también quiero pero será difícil, veo difícil una reunión, hiciste preguntas pero pusiste en especial atención "¿Por qué bailaste conmigo? ¿Qué tramabas?", en la carta ponías que estabas mal, que no puedes dormir, me sienta mal no poder decírtelo por este medio pero tendremos una pequeña reunión, te espero hoy a medianoche, en el gran comedor, hay secretos que no saben muchos, hay lugares que solo yo conozco"
"Sé que esto te hará tener más dudas que respuestas pero trataré de ser directa para despejar tus dudas"
"Con cariño, Granger" P.D: "Tracey" "Gran comedor, detrás de la gran mesa, cuadro de brujas"
Me ponía de malas pero en el fondo, ver mi nombre, en mi cabeza resonaba la voz de ella y me sonrojaba, ella realmente me estaba haciendo pedazos de alguna manera, acabando conmigo, acabando con mi cordura, alimentando mi curiosidad, por desgracia tenía el mismo defecto que ella, ser demasiada temeraria, pero la posdata era lo que me llamaba la atención, ponía mi nombre, no hace falta ser un genio para saber que eso es la clave de acceso a un lugar y era específicamente ese cuadro, pero ponía mi nombre, seguía sin entender sus acciones, ya estaba de malas antes, ahora estaba peor, Astoria no se había ido del todo y estuvo largo rato en la puerta observándome.
.- Te has sonrojado Davis – Me dice divertida Astoria mientras que yo la fulmino con la mirada – Parece ser que era lo que esperabas.
.- No es de tu incumbencia Greengrass – Le digo molesta – Se me hace tarde, tengo que reunirme con ella.
.- Pero si ya casi es medianoche – Dijo asombrada - ¿Tan lejos vas a llegar? ¿Romper las normas por esa castaña? ¿Qué harán?
.- No te importa Astoria – digo secamente – Saldré, no te preocupes, no me atraparán.
La dejé ahí, salí de las mazmorras, corrí lo más rápido que podía para llegar al gran comedor, no había nadie que me interrumpiera, tomé una ruta solitaria, una donde no patrullaban y llegaba rápido al gran comedor, no fue tan difícil, ahora que había entrado, procedí llegar a la gran mesa y como es de esperar ahí estaba el cuadro de unas brujas que parecían entablar una conversación, una de ellas me volteó a ver y solo dijo:
.- ¿Contraseña? – Me pregunta con voz amable.
.- "Tracey" – Le respondo, la bruja sonríe.
.- Bienvenida entonces – Me dice – Adentro te espera una chica.
Me dio acceso, pero me aseguré de que nadie me siguiese, accedí, era un pasillo no muy largo pero iluminado por unas antorchas de color rojo por un lado y verde por el otro, me estaba asombrando por tal lugar hasta llegar a un cuarto iluminado por la luz de la luna, como si fuera de cristal, plata o lo que sea que fuera de ese color, en el centro, estaba Granger, esperándome en una mesa de cristal y dos sillas, me acerco rápidamente pero noto que había dos escudos, Slytherin y Gryffindor pegados en la pared, una cosa que me deja asombrada, no había nada más en la habitación.
.- Vaya cuarto Granger – Dije incrédula ante todo eso – No me ha costado llegar aquí, por lo menos, no nos molestarán, tú me dirás lo que quiero saber, no puedo seguir así, me estas volviendo loca, días queriendo saber que significaba eso que hicimos el año pasado, maldita sea Granger, por favor déjate de rodeos y dime.
De acuerdo, fue precipitado pero en ese momento estaba desesperada, ya no podía continuar de esa manera, ya no podía hacerle frente como antes sin ponerme nerviosa ante su presencia, me mantenía firme pero después me quebraba, era tal que me tuve que sentar, estaba temblando literal.
.- Bueno – Dijo Granger con su voz característica pero sonaba muy amable y me miraba con esos ojos – Hay muchas cosas que quiero decirte Davis, yo tengo inseguridades, tengo dudas, hace tiempo que despejé una, uno que me llevaba tiempo negando, tratando de pensar que era nada más una etapa, algo pasajero pero no fue así, había tratado de fijarme en alguien más, en un chico, en quien fuera pero no era lo mismo, incluso traté de fijarme en Ron, menuda tontería, esa duda terminó por despejarse antes de que subiera al tren de Hogwarts.
.- Al grano leona – Dije a la desesperada, no entendía porque tanto rodeo, odiaba eso – Por favor se directa.
.- Tranquila Tracey – Me responde con mi nombre de pila, yo solo me sonrojo – Aun con todo lo que te he dicho, por la forma en cómo te llamo, ¿no deduces eso?, la forma como te miro, la forma como te miraba mientras bailábamos, ¿no puedes verlo Tracey?, si lo entiendes y me odiaras por ello, no te culparía, pero necesito que lo entiendas por ti misma Tracey, los años anteriores que peleábamos, como me dabas pelea y me fui interesando por ti.
Había terminado de procesar lo que me había dicho y quedé todavía peor que antes pero solo necesité un par de segundos para entender esas palabras, " la forma como me miraba", la vi incrédula, asombrada, no podía ser, yo estaba sorprendida.
.- P-pero – Dije torpemente – Pero si eres una chica, como puede ser Granger, y- yo, ¿te gusto?
Me costó hacer esa pregunta, tenía miedo, yo antes tenía relaciones de pareja a mi corta edad pero eso no era nada, fueron fiascos pero ella, de alguna manera se metió a mi mente, se me estaba declarando con palabras rebuscadas como era su costumbre, ella está como si nada pero se notaba su sonrojo, ella se para y mueve la mesa con su varita para abrirse paso, estaba en shock, no me podía mover pero si hablar.
.- Q-que harás – Dije temblorosa – Quédate donde estás Granger y respóndeme.
No dijo nada, solo se acercó rápidamente, me agarró por sorpresa, su mano la puso en mi mejilla derecha y su otra mano agarraba mi mano izquierda para evitar que yo sacara mi varita, yo estaba roja, no podía seguir mirándola de frente pero no me podía mover y de repente, me da un beso pero no de mejilla, un beso literal en mis labios, quedo con los ojos abiertos, ella me estaba besando, ella que me hacía temblar, ella que simplemente le gusto, yo, tenía un deje de sentimientos, mi corazón se aceleraba en vez de empujarla, hice que el beso fuera más profundo, la estaba besando yo también, cerré mis ojos, mi mano derecha fue a parar a su cadera, estuvimos así un largo rato, entre beso y beso, nos separamos por la falta de aire, yo la miraba con sorpresa, incredulidad, asombro y todo lo que quieras, ella rápidamente acomodó sus ropas, mis labios estaban hinchados pero su beso, es una fiera y me había gustado, entonces la miro de otra manera, entendí porque me ponía ansiosa saber de ella, entendí en ese momento lo que Dumbledore me dijo en el gran comedor.
.- Lo ves Tracey – Me dijo mientras acomodaba su ropa – No podemos estar juntas, me gustas, somos chicas, no podemos tener esta relación, además te caigo mal, por lo menos, me llevo este recuerdo, el haberte besado, gracias por todo.
.- Espera Granger – Le digo alcanzando su brazo y ella me observaba asombrada por mi acción – No me puedes dejar así, no de nuevo, durante meses trataba de entender tu conducta, ahora lo entiendo, yo que tengo el mismo sentimiento por ti, no me puedes abandonar Hermione, no ahora que descubrimos lo que sentimos.
Ella se paró en seco, ella se volteó a verme, con esos ojos que me ponen nerviosa, ella se acercó nuevamente a donde estaba, yo estaba desesperada por su silencio, odio eso de ella, siempre habla cuando es necesario, es fría y calculadora.
.- Dime mi nombre de nuevo Tracey – Me dice, quedo anonadada por su petición pero me recupero, sé que se refería a su nombre de pila.
.- Hermione – Dije sin dudar mientras me acercaba a ella y ponía una mano en su mejilla, ella se sonroja y pone su mano sobre la mía, parece disfrutar de mi toque, su mano suave como una tela y yo solo podía sonreír, ella me mira de nuevo y me da un beso, yo me dejo porque es lo que quería.
.- Me gusta que me digas por mi nombre y no por mi apellido – Me dice cuando se separa del beso pero ella vuelve a su semblante serio como es costumbre – Pero nuestra relación podría no ser posible, aunque seamos parejas, nos estaremos enfrentando a muchas cosas, no solo por los acontecimientos que están pasando hoy en día, sino porque no todos aceptarían esta relación, menos tus padres, los míos, bueno, no tienen problema que su querida hija salga con una chica y mis amigos no lo entenderían, no entenderán porque me atraes y me gustas Tracey, hay muchos obstáculos por superar y pocas probabilidades.
.- Le das demasiadas vueltas al asunto Granger – Digo un tanto molesta, ella se sorprende – No me interesa que digan los demás ni siquiera mis padres, ellos no tienen por qué meterse en mi vida amorosa, en cuanto a tus padres, bueno, puedo ganarme su confianza, en cuanto a tus amigos, no prometo nada pero haré un esfuerzo por tratar de caerles bien, solo por ti, he llegado lejos como para permitir que te vayas y me dejes así, sabes que me has dejado hecho un desastre, me has cambiado, desde el año pasado andabas con una conducta sospechosa y ahora he descubierto el porqué, vamos Granger, ¿no sería mejor que lo intentáramos?
Ella solo me sonríe, se lo queda pensando pero esa sonrisa, creo que era buena señal porque de verdad se lo estaba pensando y demasiado, pero tenía que ser paciente porque no quería presionarla, quizá ese encuentro fuese demasiado prematuro pero lo cierto es que nos llevábamos conociendo pese a nuestras discusiones tontas, ya sea por querer ser la mejor en distintas asignaturas, las constantes discusiones que teníamos en los pasillos, todo eso me venía a la mente incluso la primera vez que discutimos pero todo eso ya quedó atrás, en ese momento se iniciaba un nuevo capítulo de mi vida, un nuevo comienzo pero con Granger, notaba que se estaba tardando hasta que finalmente me dice.
.- Entonces – Me dice dándome un leve beso en mis labios – Seremos pareja pero de momento nos estaremos ocultando, no conviene que nadie lo sepa menos en este año que las cosas ya pintan bastante mal, tenemos que ser pacientes Tracey, llegará el momento en que lo revelemos, en que salgamos del secreto.
.- No sería ¿del closet? – Le respondo alzando una ceja, ella suelta unas risillas – Pero tienes razón, en lo que queda del año, no conviene que lo sepan, tal vez tengamos un momento especial para revelarlo.
.- Nunca me ha gustado decir del closet – Dijo mientras me abrazaba, sentir su abrazo tan cálido, mi corazón se aceleraba en ese momento – Las cosas son como son, el amor es el amor, no conoce fronteras ni límites, de momento estamos solas, por nuestra cuenta, veremos quienes nos apoyan y quienes no, la discriminación es duro pero no tiene por qué importarnos, la distinción, la personalidad, la mentalidad, es diferente en cada persona que conozcamos, puede que tengamos deslices, roces sobre nuestra relación porque como sabrás en toda relación hay de todo, por eso la confianza es importante Tracey, iremos poco a poco.
.- Tan rebuscada como siempre Hermione – Le digo sonrojándome por decir su nombre de pila, ella solo me mira y suelta unas risillas – Pero está bien, iremos poco a poco.
Nos dimos otro beso suave antes de salir de aquel cuarto, ya se estaba haciendo tarde, tengo que decir que no sabía cómo íbamos a progresar en la relación, si, cierto, éramos muy jóvenes para entender una relación lésbica pero la verdad es que nos sentíamos como que muy adelantadas a nuestro tiempo, teníamos de cierta manera la madurez para entender los sentimientos, ella tenía sus dudas el año anterior y pensaba que era pasajero, lo que me estaba pasando a mí también, sin embargo, no era pasajero, no era una etapa, era un sentimiento fuerte, un sentimiento que no consigues en algún lado, cuando salimos del cuarto, nos miramos una vez más, yo le sonreí y ella hizo lo propio, salimos del comedor y como era costumbre, cada quien fue por su lado, ella a la torre de Gryffindor y yo a las mazmorras.
Pasaron los días desde ese beso, se nos hacía muy difícil reunirnos incluso para una plática, las pocas veces que nos pudimos reunir, siempre platicábamos de cosas tanto de la magia como fuera de ella, ella es una persona estricta pero no es perfeccionista, sabe que la perfección no existe, le gusta la música clásica e incluso me dijo que tocaba el violonchelo, cosa que me sorprende pero yo toco el violín, eso complementa mucho de la una de la otra, así platicábamos, sabiendo cosas, ni siquiera era necesario explicaciones, pues como dije, somos tan inteligentes, recuerdo un día de reunión en Hogmeade, a ella le costó convencer a su amiga Ginny que la dejase sola por unas horas, sus amigos no podían entender ese cambio tan brusco cuando en realidad solo quería reunirse conmigo, yo le dije que no era necesario, que encontraríamos tiempo para nosotras solas, no tenía que sacrificar su tiempo con sus amigos.
.- Entonces Granger – Le digo mientras estábamos en una zona apartada del pueblo, en realidad es en las afueras, que daba paso a un bosque, era un lugar tranquilo y silenciosa, sin interrupciones – ¿Me vas a decir como rayos lograste cursar todas las asignaturas del tercer año?, es una duda que me viene matando.
.- No pensaba que seguías pensando en eso Davis – Me responde soltando unas suaves risillas – Por cierto, te dije que me gusta más que me llames por mi nombre de pila que por mi apellido pero en cuanto a tu pregunta, solo diré una cosa y estoy segura de que conoces bien lo que voy a decir ¡Gira tiempo!
.- NO – Le digo asombrada, eso explicaba todo, un gira tiempo, un artefacto mágico prohibido capaz de viajar en el tiempo y corregir algún mal, por lo general, las cosas pueden ser contraproducente si una persona que viaja en el tiempo si cambia algo y todo se va al traste – No puede ser Granger, ¿Cómo demonios has logrado que te dieran uno?, hay que pasar por estrictos controles.
.- Bueno – Dice sonrojándose ante mi asombro – No lo hice sola, la profesora McGonagall me ayudó, convenció al Ministerio de Magia que era la alumna perfecta, que no cometía errores y que solo lo usaría específicamente para clases, para ningún otro propósito que clases, según sé la profesora se pasó un largo rato y me tuvieron que hacer un examen para tener la licencia del uso del gira tiempo, fue un proceso tedioso y largo pero al final, lo pude obtener, muchas de las ocasiones en que nos peleábamos, yo estaba en otra clase, tú estabas digamos, con mi doble pero recuerdo todo, Tracey, si tan solo te hubieses dado cuenta, no habrías estado rompiéndote la cabeza por tal enigma, je.
Es increíble que ella pudiera tener un artefacto como el gira tiempo, solo me río ante eso y la abrazo para luego besarla, sabes, sentir su beso, sentir su cuerpo sobre la mía, era algo indescriptible, simplemente es mágico, ella podía volverme loca, después del beso, seguíamos platicando, hasta el día de hoy ya no tiene su artefacto, lo devolvió al finalizar el tercer año y fue una buena decisión, tener tantos cursos es demasiada presión, era claro que ella tenía más secretos que compartir pero en ese momento no me era posible saberlo, es comprensible porque todavía no tenemos una gran confianza, todavía nos estábamos conociendo.
Como muestra de su confianza, me dijo uno de los mayores secretos, que era que había una reunión de clase de defensas contra las artes oscuras dirigida por Potter, incluyendo una sociedad que ella había fundado, una sociedad a favor de los elfos domésticos, no recuerdo el nombre pero creo que tenía buenas intenciones pero los elfos domésticos eran felices como tal, dicha fundación la hizo en el año anterior pero no me molesté en corregirla, pues es terca. Como sabrás, yo no iba a decir nada, pero ella sacó un pergamino con los nombres, anoté mi nombre de manera invisible ante su sorpresa, así le demostraba que no tenía nada que temer en ese momento mi interés es conocerla como ella me conocerá, estamos claros que yo soy un Slytherin y ella un Gryffindor, hay rivalidad y un secreto como ese podría haberlo aprovechado a mi favor pero no era así, no tenía esa mentalidad mediocre, no soy soplona, menos la iba a perder por algo así, ella depositaba su confianza conmigo.
.- No era necesario que escribieras tu nombre Tracey – Me dice tocando mi mejilla con su mano derecha – Si te cuento esto es porque te tengo confianza, cierto que no deberíamos de tenernos tanto dado la rivalidad pero siento que eso ya está siendo agua pasada, aun así no has debido poner tu nombre pero ha sido un gran detalle de tu parte ocultar tu nombre con un hechizo de invisibilidad.
.- Bueno Herm – Le digo con cariño, respondiendo de la misma manera, tocando su mejilla y dándole un leve beso – Tu confianza es importante para mí como no tienes idea, yo te confío secretos, sé que nuestra relación no es perfecta, sé que podríamos tener problemas pero es normal.
Ambas reímos un poco, en ese momento sabíamos que empezaríamos bien, los problemas de a poco iban a llegar pero no era un problema, le dije que estaba interesada en aprender hechizos y magias pero como era Slytherin, no sería bien recibida en la sala de los menesteres, así que Hermione pensó en enseñarme en algunas noches en el cuarto secreto del gran comedor, era la única forma de que pudiese hacer algo a espaldas de esa loca que nos prohibía cualquier cosa, de verdad como me reventaba el estómago esa vieja del demonio, aprendí mucho de Hermione, no dudaba que algún día, ella fuera una gran profesora.
Pasaron los días, meses y el escándalo del señor oscuro seguía presente, como es de esperar un día descubrieron el grupo secreto gracias a una soplona, había escuchado que esa vieja bruja ponía Veritaserum en las tazas para hacer hablar a la gente, lo cual era un ingrediente especial para hacer hablar a los soplones sin poner ningún esfuerzo, ¿Cómo lo sabía?, es simple, Hermione me había explicado sobre su maldición puesto en el pergamino con los nombres y si alguno hablaba, le iban aparecer granos y acné por toda su cara, yo estaba caminando por los pasillos un día, noté que la amiga de Chang tenía granos y acné por toda su cara, en su frente, los granos formaban una palabra escrita "soplona", no tardé nada en deducir que ella había revelado la ubicación del "Ejercito de Dumbledore" nombre por el cual decidieron nombrar al grupo, no la culpo, ella tenía miedo al ministerio de magia y a ese loco, me daba pena pero también estaba preocupada por la castaña pero no podía expresar mis emociones en ese momento, seguí a la amiga de Chang hasta un pasillo solitario y le hablé.
.- Eh tu – Le digo mientras que ella se voltea con los ojos llorosos – Puedo reconocer eso, ¿Qué ha pasado?
.- No te importa – Me grita y todavía soltando lágrimas de cocodrilo - ¿Por qué te interesa?, eres Slytherin, me seguiste para burlarte ¿no es así?
.- Terca – Le grité molesta – No me interesa burlarme, el caso es que conozco bien ese hechizo, el castigo para los soplones, es casi seguro que fuiste con esa vieja a decirle el dato, pero eso ahora no me interesa, lo que me interesa saber, es si escaparon todos, solo dime si o no.
Ella estaba sorprendida pero después se calmó, mirándome tranquilamente al ver que mis intenciones no eran burlarme de ella, de una u otra forma, adivinó que estaba preocupada por alguien, de hecho no hacía falta decirlo.
.- Te preocupa alguien ¿no es así? – Me pregunta ya de forma tranquila pero yo seguía impasible, fría, a ella no le sorprendió – La respuesta es sí, todos escaparon, nadie resultó herido y esa vieja lo único que obtuvo fue un salón vació, ¿eso te calma?
.- Lo suficiente, gracias – Dije a punto de darme la vuelta pero no iba a ser tan fría como para dejarla así pese a que fue por su propia voluntad a decirle el dato a esa bruja – Busca plantas de mandrágoras y semillas de Aloe, combínalas y desaparecerán tus granos, acné, la palabra soplona, no te garantizo que desaparezca del todo pero lo disimulará perfectamente, tomará tiempo que desaparezca sin embargo quedará en una cicatriz por el resto de tu vida, así que necesitarás paciencia para que puedas usar algunas cremas que puedan tapar eso, eso te lo buscas por ser una soplona, podría darte una paliza aquí mismo pero sinceramente no lo vales tanto pero como fuiste sincera y me dices que todos salieron bien librados, te dejo ese dato, más te vale no acercarte más a esa vieja para pasar datos de lo contrario me vas a conocer de verdad.
Ella solo pudo darme las gracias y antes de irse me dijo.
.- Debes de querer mucho a esa chica – Me dijo, sorprendiéndome, me di la vuelta, su cara denotaba sorpresa, abrió los ojos por alguna extraña razón y le pregunté.
.- ¿Chica? – Pregunté incrédula pero por dentro temblaba - ¿Por qué asumes que me preocupa una chica?
.- No hace falta que lo digas – Me dice limpiando sus lágrimas y dándose la vuelta – Es obvio que me seguiste porque soy la soplona y conozco a la persona quien hizo el hechizo, ella nos hizo firmar, que vengas aquí y me preguntes si todos escaparon, es imposible que te guste Potter o algún otro chico del grupo, por la cual solo puedo asumir que te preocupaste por ella, no hay método infalible para quitar estos granos y acné tan fácilmente, ella dijo que había un método pero que era tardado, no nos lo iba a decir, pero llegaste tú y eres la única que sabe eso, te lo debe de haber contado, no sé qué historia tengan tú y ella, pero te tiene demasiada confianza, no te preocupes, no diré nada, me cuidaré a partir de ahora, gracias.
Nunca dijo el nombre de mi castaña pero era obvio, no hacía falta quebrarse la cabeza por ello, ella se fue corriendo hacia uno de los jardines del castillo a conseguir los ingredientes, solo me pude dar la vuelta pensando, que no debo de ser tan obvia y que Hermione me pegará un grito si le contaba lo que pasó, pero no era necesario, simplemente no lo era, ¿Por qué?, porque Granger estaba buscando a la soplona y estaba detrás de mí, escuchando todo, esa chica seguramente la vio y Hermione la debió de haber amenazado con la mirada, con hacerle peor las cosas si decía algo sobre nuestra amistad.
.- Herm – Digo mirando al piso, no me atrevía a mirarla a los ojos – Yo…
.- No hace falta que digas algo Tracey – Me dice sonriéndome y acercándose – Levanta esa cara cariño, que no estoy enojada, sé que estabas preocupada por mi seguridad, te has enterado ¿verdad?, estaba buscando a Marietta, no dudaba que se le iba aparecer la palabra soplona, quería las razones por la cual nos traicionó, pero le sacaste las palabras, te seguí y bueno, estaba un poco temerosa por lo que ibas a hacerle, ya que te había mostrado esa lista.
.- Ya veo – Le respondí levantando la cabeza y acercándome a ella, abrazándola, me volví cursi, lo tengo que admitir, ella ha hecho que cambiase de una manera increíble, le doy un casto beso que acepta gustosa – No es necesario decir más, estaba preocupada pero no debo de ser tan obvia, las cosas han empeorado más, nuestras pequeñas reuniones, ya no será posible reunirnos tan a menudo, estamos expuestas Herm, ese grupillo de la suma inquisidora o como sea que se llame, están mal de la cabeza, se les ha zafado el cerebro.
.- Lo sé Tracey – Me dice respondiendo con un beso – No tienes que preocuparte más, de momento las cosas no están tranquilas y por más que odie decirlo, nos deberemos de distanciar por un tiempo, no me gusta la idea pero hasta que las cosas se pongan tranquilas podremos reunirnos sin problemas, mándame tus cartas por medio de la lechuza de Astoria.
.- No me gusta nada pero supongo que tienes razón Herm – Digo un tanto molesta pero tenía que darle la razón, si esa vieja bruja iba a empezar a vigilarla de cerca y me encontraba con ella, era seguro que también vendría por mí, no podía permitir eso.
Ambas nos dimos un beso rápido y quedamos en separarnos, cada quien por su lado, yo me fui por otro pasillo y ella por el otro, no podíamos permitir que nos vieran. Durante el resto de los días, meses, no pasaba nada interesante hasta el momento de que los gemelos Weasley montaron un escándalo demasiado grande y por supuesto fue divertido verle la cara de sorpresa de esa vieja, no tiene ningún precio, por supuesto que disfruté ver ese espectáculo, ver como ese idiota de Filch trataba de atrapar a los gemelos pero sin éxito, es increíble que su gran broma haya hecho enojar tanto a esa vieja bruja, me reí como nunca.
Desde luego que ya no llegaban días divertidos, solo podía esperar y esperar, Hermione y yo tratábamos de reunirnos pero nos era muy difícil y tuvimos varios deslices como el hecho de que ella pasaba demasiado tiempo con Ginny, sabiendo que no hay nada amoroso entre ellas, sé que ella es su mejor amiga y me enojaba que pasara tanto tiempo con ella, pero era comprensible, es de su misma casa y por tanto, pasaban más tiempo juntas, en realidad le envidiaba demasiado, el no poder estar con ella, me consumía, me deprimía, claro Astoria lo notaba.
.- ¿Qué te pasa Tracey? – Me dice mientras miraba el fuego de la chimenea en la sala común, no había nadie.
.- No pasa nada Greengrass – Dije sin ganas, de forma seca.
.- Davis – Me dice acercándose a donde estoy – No soy ninguna tonta, sé perfectamente que estás saliendo con la castaña.
.- ¿Qué diablos dices? – Pregunto asombrada y temerosa - ¿Por qué estás diciendo cosas raras?, somos chicas y a mí no me va con…
.- Déjalo ya Davis – Me dice seria – De nada te sirve irte por la tangente o evitar el tema, desde ese día que mandaste mi lechuza con ella, he notado que te sonrojas cada que llega una carta de ella, te emocionas, te pones feliz, sé que las cosas pintan demasiado mal ahora que esa vieja del demonio ha puesto más reglas y ya no te has podido reunir con ella, la extrañas Davis, es normal incluso la celas.
.- ¿Cómo? – Pregunto sin más - ¿Cómo sabes?
.- Es bastante obvio – Me dice sentándose a mi lado – Llevan tiempo conociéndose, peleándose, tienen cosas en común aunque pocas, son polos opuestos, es obvio que entre ustedes hay chispa y es normal que la celes porque ella pasa más tiempo con su mejor amiga pero no es para preocuparse Davis, ya verás que se reunirán pronto.
Tenía que darle la razón a Astoria, no tenía motivos para ponerme celosa, tenía que ser paciente, ya iba a ser el día en que nos reuniéramos, mientras pasaban los días, esa vieja bruja del demonio hacía inspecciones por todo el castillo, evaluando a cada profesor, era de verdad odiosa y ya todo mundo se estaba cansando de sus idioteces, incluso hubo un escándalo con la profesora de Adivinación, cuyo nombre jamás me aprendí porque tenía flojera de aprendérmelo.
El resto del año, no se necesita saber que pasó, como era evidente, Hermione y su grupillo, de alguna forma llegaron al ministerio de magia y tuvieron un encontronazo con los mortifagos que resultó un desastre, mientras eso pasaba, esa vieja bruja de Umbridge, por alguna extraña razón fue al bosque prohibido, por lo que pude saber, se enfrentó contra unos centauros, parece que no le fue nada bien porque regresó bien traumada, el profesor Dumbledore la había sacado de ese bosque, yo no entendía bien que estaba pasando pero algo estaba claro, Voldemort había regresado, apareció en el ministerio de magia y yo estaba preocupada por Hermione, no pensé que iba a sentir un miedo atroz de perderla, en cuanto me enteré, la busqué.
Como es obvio, la encontré en el gran comedor, a la hora que nadie estaba, ella estaba en el centro, sin heridas pero con esa sonrisa, yo me acerqué rápidamente a ella y sin dudarlo, la besé, la había extrañado y me importaba poco si alguien nos veía pero tenía que calmarme y ella se separó.
.- Me extrañaste cariño – Me dice acercándose y dándome un leve beso – Sé que habrás escuchado la noticia…
.- Estaba preocupada – Dije sin más – Cuando me enteré, lo único que pensaba era en ti, no vuelvas a hacer esas locuras Granger, te pudieron haber matado.
.- Lo sé – Me dijo con toda la calma del mundo, esa frialdad, esa manera de tomar las cosas con excesiva calma pero por alguna razón me calmaba – No te preocupes, estuvieron a nuestro lado, magos y brujas de la orden, salimos victoriosos, bueno, perdimos a alguien, Sirius Black, te hablé de él, era el padrino de Harry y murió en combate.
Ella soltaba lágrimas, no podía menos que abrazarla, esa muerte fue dolorosa para ella, no podía permitir más tristezas, ese día juré protegerla siempre, no podía permitir que hiciera más locuras pero claro así es ella, temeraria, valiente, no por nada pertenece a Gryffindor, el resto de esos días no hay mucho que decir, ella y yo nos despedimos antes de subir al tren, ahora con la noticia de que ese loco está suelto, todos tenían miedo, el siguiente año, me iba a costar convencer a mis padres pero tenía la certeza de que me dejarían, no podía estar lejos de Granger.
6to año.
Como es de esperar, mis padres no querían que estuviera en Hogwarts pero los persuadí de que me dejaran, que estaba en la escuela más segura y que no iba a pasar nada, claro, era una mentira y de las gordas, siempre pasaba algo pero era lo de menos, lo que quería era verla a ella, durante las vacaciones, nos escribíamos, ella me extrañaba como yo a ella, habíamos quedado salir a Hogmeade en la primera salida, en ese año nos costó andar en secreto.
No tanto por que vaya a pasar algo sino porque no todo mundo entendería nuestra relación, al inicio del año, para no levantar sospechas, volvimos a nuestra "rivalidad" de siempre, con la solidez suficiente para dar a entender que nos llevábamos mal, lo que nos daba una apertura, un espacio para demostrar nuestro amor en nuestro lugar secreto.
Claro que me refiero a nuestro lugar de reunión, en el gran comedor, poníamos contraseñas diferentes, palabras que solo nosotras sabíamos, su significado y así, ese año fue un tanto más tranquilo, no estaba pasando nada fuera de lo común, las clases eran de lo más normal a excepción de que Snape era el nuevo maestro de defensas contra las artes oscuras, cosa que nos tomó por sorpresa a todos pero era lo de menos.
Las experiencias que pasamos en ese año, fueron muy gratificantes para mi Daphne, son mis momentos favoritos, pude pasar más tiempo con ella, estaba claro que a veces teníamos problemas, celos de parejas pero estúpido sentir eso sabiendo que nadie más intentaría ligarnos, bueno, había llegado a mis oídos que ese pelirrojo Weasley intentaba cortejarla, de hecho, varios chicos intentaban hacerlo luego del desastre del año anterior, no era que me molestase pero tenía ganas de lanzarles maldiciones sobre todo a ese maldito pelirrojo pero tenía que guardar bajo perfil, no podía hacer que nos descubrieran.
Fue unos días después de que nos bajáramos del tren, ya casi se acercaba la fecha en que cumpliríamos un año de novias, un aniversario, era tonto pero me sentía emocionada por ello, tal vez ella me daría algo cursi, es detallista pero conociéndola, tal vez no hagamos nada porque manteníamos oculta nuestra relación de noviazgo, ella sabía muy bien que cumpliríamos un año de ser pareja, pero yo trataba de no mostrar esas emociones pero ella siempre sabe lo que pienso, estábamos en nuestro lugar secreto.
.- Tracey – Me dice mientras yo la miraba.
.- Que pasa Herm – Le respondo.
.- Sabes, ya hará el año en que cumplamos un año de estar juntas – Me dice con esa sonrisa que me atonta, que hace que me sonroje – Tengo pensado hacer algo pero si no quieres, lo entenderé, sé que no te gustan detalles empalagosos.
.- C-cualquier cosa que venga de ti, es bienvenido Herm – Dije torpemente a lo cual me recrimino mentalmente, ella seguía teniendo ese efecto conmigo.
.- Así será entonces – Me dice sonriendo e acercándose a donde estaba – Te va a encantar.
No sabía lo que estaba tramando ella, pero estaba ansiosa, claro que tuvieron que pasar algunos días, ella estaba haciendo los preparativos de esos detalles que me tenía prepara, algunas veces traté de que me diera pistas pero no me decía nada, lo mantenía oculto, la verdad es que estaba un poco desesperada por saber pero tenía que ser paciente, mi castaña siempre es meticulosa con algunas cosas.
Sabrás que en ese año, las cosas eran diferentes, el ministerio de magia ahora tenía vigilados algunos puntos importantes por si se aparecía algún mortifago, el ministro de magia estaba incrédulo todavía ante la noticia del regreso de ese loco, creo que cualquiera estaría así, pero bueno.
Pasaron unos días después de que mi castaña me dijera que me tenía preparado algo para nuestro primer aniversario de estar juntas, había recibido una carta de ella indicándome que saldríamos en Hogmeade, lo cual me pareció un poco extraño porque no debíamos dejar que nos vieran pero en la carta me decía que había un lugar en especial donde no habría problema para demostrar los afectos amorosos que nos dábamos. Pasaron un par de días más para que pudiéramos salir, sabes las clases en ese año eran más o menos normales, sobre todo el profesor Horace que daba pociones, sus clases digamos que eran de cierta manera divertidas pero igual yo me aburría un poco, no estaba pasando nada interesante, las veces que me reunía con mi castaña, me hablaba de las hazañas de su amigo y en el trabajo que en el que estaba metido, habíamos desarrollado una gran confianza, el suficiente como para que me revelara cosas personales.
Había situaciones en que me peleaba con mi castaña sobre todo el hecho de que es muy cercana con su mejor amiga, ella está soltera y su amistad me dejaba muy tocada, temía que Ginevra se fijara en ella, que le gustase y tratara de quitármela, discutí con eso, varias veces con mi castaña y era una tontería, a tal grado de que volvíamos a los viejos tiempos de discutir, pelear y ser quien es la mejor, muchas veces era yo quien comenzaba a pelear, ella me reclamaba con frialdad que pasaba también tiempo con Astoria o que me reunía con un grupito de chicas que intentaban ganarse fama a través del apellido Greengrass, pues Astoria formaba parte de ese grupito, incontables veces le dije que no me interesaba, solo quería burlarme de ellas pero era claro que a mi castaña no le agradaba ese hecho y casi tronamos por esa tontería, cometí una idiotez, casi dejo que un chico me robase un beso, me había tomado por sorpresa y ella me había visto, me miró fría, jamás le había visto tan furiosa al punto de que me sacara su varita, yo estaba aterrada, sentía que la iba a perder y buscaba la manera de resolver la situación, trataba de explicarle que todo era un error, pues ese muchacho le había empujado antes de que lograra su cometido pero ella ya me había visto.
.- Herm – Le digo desesperada.
.- ¿Qué? – Me dice con frialdad y sin mirarme, me dolía, estaba sintiendo que la perdía.
.- Herm – Le digo de nuevo – Lo que viste, no pasó, ese chico casi logra besarme, le empujé y le dije que no estaba interesada.
.- ¿Intentas decirme que no te besó Davis? – Me dice casi gritando, volteándome a ver – Davis, vi bien que no te negabas.
.- Granger – Le grito ya desesperándome, enfureciéndome pero diciéndome a mí misma que tengo que convencerla, que tengo que recuperarla – Tu sabes lo que yo siento, fue un acto sorpresivo pero le detuve a tiempo, no me dejas explicar y me respondes fríamente, no me dejas defenderme Herm.
Trataba de explicarle la situación pero seguíamos discutiendo, fuertemente, tanto que llamamos la atención de una persona, doy gracias a merlín que era tu hermana, Astoria Greengrass que se metía en la conversación.
.- Eh que están gritando demasiado – Nos dijo incrédula, mirándonos asombradas - ¿Qué rayos están discutiendo?
Mi castaña le iba a decir que no era de su incumbencia pero no era necesario, Astoria nos miraba a nosotras con un semblante serio, yo fui la primera en hablar y le explique todo en cuanto pude, estaba desesperada, tenía miedo de perderla, casi meto la pata y no era porque yo pudiese prevenirlo, Astoria solo pudo suspirar y miró a mi castaña.
.- Granger – Dijo ya calmada Astoria – Ella lo empujó y hasta le gritó, aquel muchacho era de nuestra casa, solo buscaba contacto físico, Davis solo se defendió, el muchacho intentó persuadirla hasta que llegué yo, saqué mi varita y le amenacé si volvía a molestarla, ese inútil se fue huyendo, clamando venganza pero le habré tirado un hechizo y desde entonces no volvió a molestar, le dije a Davis que tratara de arreglar el asunto contigo, no estoy diciendo ninguna mentira, como prueba, ten, te doy mi varita y hazme lo que quieras.
Ella sorprendentemente tiró su varita a los pies de mi castaña, ella cambió su semblante serio y me miró, yo admito que estaba lagrimeando, estaba llorando literal, patético pensé en ese momento pero mi castaña me miró y se acercó a donde estaba, ella sacaba su pañuelo de seda.
.- Tendrás que perdonarme – Me decía mientras secaba mis lágrimas – Soy demasiada orgullosa como para no buscar razones y eso que siempre busco la razón de las cosas, pero mis ojos solo vieron lo que pareció ser, puedo ver que no mientes, te conozco y tu amiga me lo acaba de confirmar, tendría que reducir o mejor dicho cambiar mi manera de actuar, tengo que tener más confianza pero temía que me hubieses traicionado y que tiraras todo nuestro esfuerzo, nuestro amor.
En ese momento quería darle una bofetada por su desconfianza pero la entendía, yo también me hubiese sentido igual si el caso era contrario pero yo era peor, era demasiado celosa y seguramente le habría gritado de más pero las cosas se arreglaron, siempre seguimos adelante con todo, el ejemplo perfecto de que tienes que saber arreglar las cosas y no rendirte a la primera. Ella me dio un beso frente Astoria, ella recogió su varita y se fue, no antes sin decirnos que ocultará el secreto, no nos pidió nada a cambio pero estaba segura de que le debíamos un favor, favor que nos cobraría después.
Llegó el ansiado día en el que celebramos nuestro aniversario como pareja, recuerdo que a ella le costó convencer de nuevo a sus amigos que la dejaran tranquila, que iba a pasear sola, ese pelirrojo Weasley quería acompañarla, la verdad era terco, metiche, bueno, considerando que él se estaba enamorando de mi castaña, comprensible pero lo que no sabía es que ella está conmigo, entiendo la insistencia de tener algo con ella, se entiende como es estar enamorado.
Ese día, hable de eso con ella, mientras que el carruaje nos llevaba a Hogmeade, yo tenía mis dudas, mis inseguridades acerca de ese pelirrojo que intentaba cortejarle, estaba claro que no tenía nada en contra del muchacho pero me molestaba el hecho de que él se acercase a ella con intenciones de enamorarla.
.- Herm – Le digo mientras la miro a los ojos, ella se voltea a verme.
.- Que pasa Tracey – Me responde con esa mirada característica de ella, que me sonríe de toda la vida.
.- Tengo que hablarte del pelirrojo Weasley – Le digo mirándola seria, ella lo entiende por lo que también pone su semblante serio y espera mis palabras – Sabes que no tengo nada en contra de Weasley, pero me está cansando el hecho de que el insista en proponerte a salir, que le des la oportunidad, entiendo que es tu amigo, no puedo pedirte que te alejes porque eso sería ser demasiado egoísta y controladora, no soy ese tipo de persona.
.- Sé que no me lo pedirías – Me responde mi castaña mirándome sin un atisbo de duda, ella no duda de sus palabras, es fría y calculadora, no recuerdo que haya titubeado ante una decisión – No te preocupes por Ron, no siento nada por el más que un sentimiento de amistad, hay veces en que sé que intenta sorprenderme, pero yo se lo habré dicho muchas veces a Harry y a Ginny, no estoy interesada, es una fachada obviamente, Harry no se lo traga del todo ni tampoco Ginny pero no me agobian con sacarme una respuesta, tarde o temprano, esos dos van a descubrir que estoy saliendo contigo, ya lo sospechan, las veces que les digo que quiero pasar un tiempo sola, Harry lo entiende, Ginny, me supo comprender pero ella fue la primera en sospechar, no tardará en descubrir mi secreto, no te preocupes, ellos dos no me reclamarán nada, saben que merezco ser feliz y tener mi tiempo, no te preocupes por Ron, deja que yo me preocupe por ello, en cuanto llegue el día, entenderá que no puede salir conmigo.
.- Ya veo – dije abrazándola y dándole un beso suave – Sabrás lo que estás haciendo, siempre tomas una decisión prudente pero pienso que deberías de cortarle toda ilusión al pelirrojo mientras más te niegues, más insistirá, estará pensando que tiene oportunidad, podrías terminar lastimando sus sentimientos Herm.
.- Lo sé – Me dice dándome otro beso y mirándome sonriente, siempre me asombra su frialdad con la que toma las cosas, es muy segura de lo que hace, no duda en hacer las cosas – A veces he estado tentada de decirle que estoy saliendo con alguien pero le conozco, trata de ser controlador, no controla bien su sentimiento de celos y puede llegar a cometer una idiotez, tengo que ser prudente Tracey, no puedo permitir que su comportamiento quede manchado ante su familia, de momento he logrado persuadirle de que no estoy interesada en salidas aunque me ha preguntado a donde voy sola las veces en que les pido que me dejen tranquila, por el hecho de que ve una oportunidad y estoy segura de que me andará buscando por todo Hogmeade.
.- Por eso elegiste un lugar muy apartado del pueblo – Dije mirándola mientras alzaba una ceja - ¿Cómo has logrado que McGonagall te haya dado permiso para estar en las afueras de la villa?
Había un lugar en las afueras de la villa, no era un lugar muy concurrido pero era especial dado que hay tiendas y restaurantes de todo tipo, había tiendas muggles por increíble que parezca pero para llegar ahí, se necesitaba del permiso de por lo menos de un profesor o profesora, si un alumno quería estar ahí, tendría que tener las mejores notas, ser merecedor y no quebrantar las normas, pero mi castaña es una prefecta a pesar de que ha quebrantado las normas, cumple perfectamente el requisito importante, ser la mejor estudiante, con las notas altas, así que tenía curiosidad de saber cómo había logrado que nos dieran permiso de andar por esos lugares, porque sabía que no era nada más sus notas y su estatuto como prefecta. La conozco demasiado bien.
.- Bueno – Me dice sonriéndome y hablándome con dulzura – La profesora McGonagall no tuvo inconveniente en darnos permiso pero le tuve que decir la verdad, cuando llegué a su despacho, solicité el permiso para salir del pueblo y llegar a las afueras, ella me preguntó las razones pero no tardó nada en deducir que quería salir con alguien especial, estaba claro que iba a adivinar, si, dijo tu nombre y le tuve que decir que andamos en secreto, la profesora solo me sonrío y me dijo que anduviéramos con cuidado, nos dio el permiso firmado, solo tenía que conseguir el permiso del director Dumbledore, me dijo la contraseña para acceder al despacho del director, el amablemente leyó el pergamino y lo firmó, no me dijo nada, solo me sonrío y bueno, henos aquí yéndonos al lugar donde nadie nos va a encontrar, de momento pude averiguar que no hay nadie del castillo andando por esos lugares, somos las únicas Tracey.
Como era de esperar de mi castaña, bueno, en realidad no tuvo que hacer gran cosa, para la profesora McGonagall y Dumbledore, es demasiado obvio que ven que salimos en secreto y no dijeron mucho al respecto, pero el solo hecho de que el pelirrojo no nos iba interrumpir nuestro momento especial, me aliviaba, me emocionaba más, tan solo le sonrío a mi castaña y le doy otro beso.
Ya estábamos llegando al área especial, te preguntarás como se llama, bueno, le dicen Hogmeade área dos, una sección muy poco frecuentada por los alumnos y llegar ahí se requiere de permisos especiales como bien he dicho, en realidad es una zona muy tranquila, gente que vive en paz, buenas tiendas, cafés, restaurantes incluso hoteles, todo muy limpio, la razón de porque no está abierto a los estudiantes de Hogwarts, es simple, ahí se reúnen ministros de magia y ministros muggles a discutir o cómo manejar las situaciones de magos y muggles.
Parece increíble ¿no?, yo no lo sabía hasta que leí un libro donde explican esa situación, varios alumnos han intentado conseguir el permiso para explorar y conocer pero se les ha negado por lo que han dejado la vara muy alta para que puedan ganarse un permiso y no van muchos, hay una pequeña lista, en un pergamino donde están los nombres de quienes tienen permiso sin embargo, no escogen que sábado podrían ir a tal lugar, mi castaña logró que nos dieran ese sábado, con suerte no había reuniones ese día por lo que nos iba ir muy bien.
Llegamos al área especial, de verdad era increíble ver un pueblo bastante ordenado, limpio y lleno de tiendas tanto de magia como muggle, mi castaña y yo pasamos el tiempo caminando e observando las diferentes tiendas incluso pasamos por un pequeño restaurante muggle donde había muy buena comida casera, comida que no había probado y que me gustó bastante, era una salida muy buena, solo que había que pagar con dinero muggle, cosa que no fue problema, Granger tenía dinero suficiente. Después de la comida, seguíamos caminando, platicando de la una de la otra, cada día nos íbamos conociendo más y más, hasta llegar a un pequeño hotel elegante, hermoso, los colores eran verde esmeralda y rojo escarlata, mi castaña se detuvo y me miró, yo quedé sorprendida, tardé un poco en entender pero después me sonrojé.
.- Oye, Herm – Digo torpemente al mirar el hotel – Esto…
.- Lo sé cariño – Me dice acercándose a donde estoy, yo me sonrojo más – Cumplimos un año hoy, quiero demostrarte cuanto te quiero, cuanto te amo, sé que estás presionada pero no haré nada que no quieras, entenderé si no quieres pero aquí estaremos en paz.
No era necesario que me pidiese permiso, pues yo estaba igual, quería demostrarle, esa noche fue especial, fue una noche llena de pasión, una noche en la cual demostramos nuestro amor, no puedo olvidar esa noche, al principio como éramos principiantes en el tema de sexo lésbico, no voy entrar en detalles, pues es algo muy personal para mí, solo puedo decir que fue especial, mi relación con ella se intensificó esa noche, nunca pensé que ella fuera la que me despertaría una pasión, ella a quien quiero y amo, obviamente no podíamos quedarnos toda la noche aunque quisiéramos, teníamos un permiso de horas para estar en ese pueblo pero se había convertido en mi lugar favorito.
Luego de la cita de aniversario, regresamos al castillo antes del anochecer, mi castaña estaba más que feliz y yo también, habíamos recordado lo que hicimos momentos atrás, no podía creerlo y aún seguía con la euforia, como es nuestra costumbre, siempre nos separamos por caminos diferentes para no levantar sospechas, estábamos llegando a la entrada de castillo cuando su amiga pelirroja nos descubrió, para mi desgracia, no podíamos levantar la típica pelea que montamos siempre cuando no queremos que sepan nuestro secreto, lo malo que en ese momento mi castaña me había dado un beso que acepté gustosa y que nos habíamos demorado más, la pelirroja simplemente se acercó y nos hizo llamar nuestra atención, pensarás que nos separamos bruscamente pero la realidad es que no fue así, solo la miramos sin ninguna vergüenza, sin ningún atisbo de duda, esa fue la primera vez que alguien nos había pillado en al acto, la pelirroja no se puso furiosa pero si estaba sorprendida.
.- Así que sales con ella – Dijo la pelirroja Weasley asombrada del hecho de que nos vio besando – Sabía que estabas saliendo pero no con una chica Hermione, sabes que no tengo prejuicios, que no tengo nada en contra de las relaciones del mismo sexo, al fin y al cabo amor es amor.
.- Gracias Ginny – Dijo mi castaña que se había separado de mi abrazo para irle a abrazar – Lamento que te tengas que enterar de esta manera, pero entenderás que no podía decirte, tenemos nuestros motivos para ocultar nuestra relación.
.- Lo sé – Le respondía abrazando a mi castaña – Le tuve que pedir a Harry que me prestara su mapa para poder localizarte, estuve sorprendida que estuvieses en la entrada del castillo con Tracey, pensé que estarías discutiendo pero como vi que estaban muy juntas, ahora lo entiendo.
.- Bueno – Dijo Hermione – Las cosas no han sido fáciles Gin, ella y yo tuvimos que hacer muchas cosas para estar hasta donde hemos llegado, creo que no es necesario que te presente a mi pareja Gin.
Yo me acerco e observo a la pelirroja, puedo ver que es hermosa, puedo entender porque tiene varios pretendientes, no solo es inteligente sino que también es una gran duelista, una maga con buenas habilidades, solo sonrío, ya dije que no tengo nada en contra de los Weasley, eso me daba igual pero le dije que no tenía nada de qué preocuparse, que siempre protegería a Hermione.
.- Herm – Dijo la pelirroja, eso no podría tolerarlo, solo yo puedo llamarla así pero me tenía que aguantar eso porque la estaba llamando seria y sabía exactamente de qué iba hablar, así que yo también me dispongo a mirar a mi castaña – Entiendes que tienes una situación complicada con mi hermano ¿no? Deberías de cortarle toda ilusión, el pobre cree que tiene oportunidad contigo, te ha estado buscando en todo Hogmeade incluso en la librería donde frecuentas, no te encontró, Harry también ya lo sospecha, sabe que no tienes interés amoroso con mi hermano, que estás saliendo con alguien pero él no te va agobiar, va a esperar a que se lo digas, eres como una hermana y solo quiere verte feliz pero mi hermano, sabes que es terco, necio, no va dejar de insistirte, ha estado preguntándome que cosas te gustan, con que te puede sorprender incluso me ha preguntado si tienes interés en tener pareja.
En una situación así, yo me habría ido, me reventaba el estómago que alguien más intentase conquistar a mi castaña, más viniendo de ese pelirrojo, pero me tuve que tragar mi orgullo, pues la pelirroja ya estaba diciendo todo lo que le había dicho al inicio de la cita.
.- Y por lo que veo – Seguía diciendo la pelirroja – Llevas tiempo saliendo con Tracey, ¿Cuánto tiempo llevan juntas?
.- Un año – Le respondo yo antes que mi castaña, la pelirroja me mira asombrada – Hoy cumplimos un año de estar juntas.
.- Ya veo – Dijo sonriendo y mirando nuevamente a mi castaña - Con más razón Herm, debes de cortarle toda la ilusión al zoquete de mi hermano, por mi parte, le insistiré que deje de molestarte, que solo lo ves como un amigo.
.- Gracias Gin – Dijo mi castaña sonriéndole pero vuelve a su semblante serio, hay veces en que me pregunto porque es así de seria, que a veces adopta una actitud fría cuando en realidad puede ser muy amable, cariñosa, tal vez le pasó algo de niña, tengo que ser valiente y preguntar más cosas de su pasado – No te preocupes por Ron, ya me encargaré de ello, sé que Harry sospecha, a él le diré esta noche y le pediré que guarde el secreto, que no le diga nada a Ron, no puedo seguir ocultando cosas a ti y a Harry, saben que son mis mayores confidentes.
.- Pero Herm – Dijo la pelirroja – Ron…
.- Sé perfectamente de lo que es capaz Ron, Gin – Dijo mirándola aún más seria – Por eso es que me preocupa, si voy y le digo fríamente que no estoy interesada, que no me gusta y que solo lo veo como un amigo, se va alterar y buscará por todos los medios el porqué, sabrá que salgo con alguien y de una u otra forma se va a enterar que salgo con mi pareja, con mi amada Tracey, Gin, por un lado estoy protegiendo a tu hermano y por otro lado, no quiero enfrentamientos, Ron saldría muy mal parado.
Yo estaba sorprendida al igual que la pelirroja, ambas la estábamos mirando, yo podía entender en ese momento que ella estaba protegiendo a ese inútil pero cuando dijo que no deseaba enfrentamientos, no se refería exactamente a palabras, se refería a los golpes, a los duelos y que ese pelirrojo no saldría bien parado, se refería a que yo, lo más probable es que le diera una gran paliza tanto en argumentos verbales como en duelos de magia, ella me conoce y sabe de lo que soy capaz, en ese momento solo pude agachar la cabeza, por dentro estaba feliz, me moría el saber que ella me ama con todo su corazón a pesar de su dura personalidad pero por otro lado, sentía pena y tristeza por el pelirrojo, si él le tocaba una mano encima a mi castaña en un momento de ira, por querer saber, yo estaría furiosa, cabreada de muchas maneras pero solo lo remataría, pues conozco bien a mi castaña, su frialdad y su manera de invocar hechizos, es más poderosa que yo, más que la pelirroja que era la mejor en duelos de magia, casi estaban a la par y por ello, entendía a qué se refería y la pelirroja también.
.- Entiendo Herm – Dijo la pelirroja ya recuperándose de la impresión – Pero deberías dejar de lado tu frialdad, estás con la persona que más amas, ella te entiende y por lo que puedo ver, solo muestras tu afecto cuando nadie más te ve, con ella eres muy feliz y estoy contenta, pero aun así, debes de cortarle toda ilusión al idiota de mi hermano, quizá puedas lograr que Harry lo convenza de que no tiene oportunidad contigo.
Yo seguía con la cabeza agachada, mi castaña lo nota y se acerca a donde estoy, hace que levante mi cabeza hacia ella, me sonríe y acto seguido me da un beso enfrente de su amiga pelirroja que solo puede asombrarse, que la deja sorprendida.
.- Tracey – Me dice con dulzura y que terminaba de besarme, dejando de lado su frialdad que hace momentos daba miedo – Sé que te preocupa, pero no tiene porque, sabes, arreglaré este asunto, tengo en mente unas ideas que harán que me deje tranquila en el aspecto amoroso al menos por un tiempo, tal vez termine deprimiéndose un poco pero lo va a superar, es una situación problemática, hablaré con Harry y veré que se puede hacer, ya es tarde y no debemos de demorarnos.
Solo pude sonreírle, abrazarla y darle un beso casto, la pelirroja nos felicitó, mi castaña se fue con ella a la torre de Gryffindor, a mí me dejó pensando esa situación con el pelirrojo, no era que me molestara del todo pero en ese momento tenía que confiar en Hermione, solo podía hacer eso.
Pasaron los días, había recibido una carta de mi castaña diciendo que el pelirrojo ya no la molestaría aunque en ella ponía que ese Weasley no le hizo nada de gracia, no sé qué le habrán dicho pero la verdad es que había funcionado pues se había distanciado un poco, las veces que se acercaba era entre los tres que se ponían hablar animadamente, yo no tengo problema con eso. Pero como todo año, ocurren tragedias, no sé qué provocó esa situación, era muy confuso, había una guerra en el castillo, duelos de magos y brujas, escuchaba rumores de que Dumbledore había muerto a manos de Snape, francamente no lo entendía, buscaba a mi castaña y ella me había encontrado en la puerta del gran comedor y me dijo que me bebiera una pócima, de color dorada que reconocí al instante y me mandó a proteger a los estudiantes de menor grado mientras ella se iba a batir en duelo con los mortifagos, no me cabía ninguna duda de que saldría ilesa pues la pócima era el "Félix Felices", una pócima de la suerte y prohibida en varios países, en un principio estaba renuente a dejar a mi castaña pero incluso en esa situación lo sabía, no podía dejar que nos vieran pero ella también se preocupó por mi estado, ella sabía que también era temeraria y que iba arriesgar mi vida por ella, siempre se me adelanta.
Luego del desastre, que seguía demasiado confuso como para entender algo, lo único que había entendido es que Snape había traicionado al director y la situación pues era grave, Voldemort se estaba alzando cada vez más, con tristeza pensé que el siguiente año ya no podría convencer a mis padres de que me dejasen ir, eso era claro y mi castaña tampoco iba asistir, no tenía idea de que era lo iba a pasar.
Como es costumbre nuestra, me reuní con ella en el gran comedor luego del funeral del director caído, ella lloraba y yo también, solo me dediqué a abrazarla, no me lo podía creer y la situación iba para peor.
.- El siguiente año Tracey – Me dice mis castaña – No nos podremos ver, no tengo idea de que es lo va a pasar, pero es claro que hay cosas que por hacer, por lo tanto te voy a pedir que trates de asistir a Hogwarts, mucho me temo por la seguridad de los alumnos de primer año.
.- Tu que harás – Le digo un tanto molesta – No me pidas que me aleje de ti, en situaciones como esta, deberíamos de estar juntas, no tengo idea de que vaya a pasar, pero es claro que correrás peligro el siguiente año, no voy a permitir que enfrentes esta vez el peligro tu sola con tus amigos.
.- Tracey – Me dice poniendo un mano en mi mejilla derecha y mirándome con esa sonrisa – Este no es un momento para discutirlo, te voy a escribir y te diré dónde nos reuniremos, hablaremos de que vamos hacer, de momento no nos queda de otra que aceptar las cosas, debemos de ser cuidadosas Tracey, tú también corres peligro, si descubren que salgo contigo y llega a los oídos de los mortifagos, van a querer atraparte Tracey, no me gustaría que eso pasara.
Tenía que darle la razón, no era un momento adecuado para discutirlo, estábamos en un problema delicado, un problema muy feo, procedimos a irnos, el siguiente año iba estar complicado, tendría que buscar la manera de convencer a mis padres de que tenía que estar en Hogwarts, mi objetivo ya no eran los estudios, era otra cosa.
Nota del Autor:
Hasta aquí el capítulo, el próximo será la última parte de la historia de Granger y Davis, si les gustó esta pareja puedo hacerlo aparte pero desde la perspectiva de Hermione, nos vemos en la próxima actualización x3
