En una Mansión se escuchaban gritos de un chico que era nada mas que Regulus Black. Se retorcía en el piso siendo victima del hechizo de tortura que el no deve de ser nombrado aplicaba en el.
Los mortífagos observaban aquella escena con complasensia menos los infiltrados por la orden del fénix.
—Sabias que era el traidor— siseaba con veneno el amo y señor.
—No— Gritó con horror el menor de los Black —Por favor Señor. Yo no lo traicionaría jamás—
—Bien. Pruébelo— dijo Voldemort
—Quitate la Ropa. Muestrame tu marca y luego ofrecete a mis hombres—
Así lo hizo y enseño la marca tenebrosa en su brazo. —Y.. Yo me ofrezco ustedes. Hagan lo que quieran conmigo— dijo cerrando los ojos humillado. Temblando ante su desnudez.
Perdóname hermano. Jamas pense que sería humillado asi penso
Su rostro fue levantado por la varita del oscuro. —Pensándolo bién. Llevenlo a mis aposentos. La pasaremos bien ahí... no crees?—
Regulus abrió los ojos grandemente. Preferia ser tomado por los mortífagos. Sabia lo cruel y sádico que era su "amo". Una vez le llevaron a tres brujas y las habia destrozado por placer. —P.. Porfavor N..No—
El grito que pego al ser alcanzado por la maldición erizo los bellos de hasta los mas frios Mortífagos.
—Fennir llevo al pobre de Regulus a las habitaciones de Voldemort—
—Alguno de ustedes quiere traicionarme?— dijo venenosamente riendose
