Disclaimer: Todo lo que reconozcan como propiedad de Stephenie Meyer, lo es. La trama de esta historia es lo único que me pertenece.
Capítulo 9
- Mierda – me tapé la boca, con la mano que no estaba sosteniendo la prueba, para amortiguar mi sollozo - Oh, mierda.
Embarazada. 3+.
Eso era lo que acababa de aparecer en la diminuta pantalla de la prueba de embarazo.
Ayer, cuando llegué a Forks, estaba oscureciendo. No podía presentarme en la parrillada del tío Charlie con el rostro hecho un desastre, y además, mi estado de ánimo no cumplía con los requisitos suficientes para asistir, así que me fui a casa y me encerré en mi habitación para poder seguir preocupándome por mi posible embarazo. Mamá llamó varias veces para animarme a ir, tratando de engatusarme con la presencia de mis mejores amigas en la fiesta, pero me mantuve firme con la excusa de que podría morir si no leía el dichoso libro esa noche.
Soy lo suficientemente loca-obsesa de los libros, por lo que mamá no tuvo problemas creyendo mi inestable argumento.
Caminé en círculos por horas, decidiendo si debería creer a la mujer habladora con lo de la orina de la mañana o solamente salir de mi martirio esa misma noche. Nuevamente acudí a Saint Google para obtener alguna guía y leí en varios sitios que era cierto lo del maldito pis de la mañana.
¿Cómo iba a irme tranquilamente a la cama y esperar hasta la mañana para saber si estaba embaraza o no?
No era posible que durmiera, y como no podía hacerlo, intenté leer el libro que había comprado al azar, pero ni siquiera podía entender una palabra de lo que decía. Fingí estar dormida cuando mamá y papá regresaron tarde de la noche a casa y entraron a mi habitación para verme. Me enteré que el dichoso libro era sobre hombres lobo cuando papá hizo un comentario al tomarlo de mi mano inerte y darle una ojeada antes de ponerlo sobre mi mesita de noche y darme un beso en la frente.
Estuve al borde de romper a llorar en ese momento, pero pude esperar a que salieran de la habitación para hacerlo. Y llorar era lo último que recordaba cuando desperté sobresaltada hace quince minutos, respirando con desesperación, como si hubiera estado siendo privada de oxigeno. Desorientada, había mirado alrededor. La luz que entraba por las ventanas de mi habitación me hicieron notar que tenía dolor de cabeza.
Ahora la maldita prueba de embarazo decía que estaba embarazada y que tenía más de tres semanas de embarazo.
Y así como así, habían crecido las probabilidades de que aquel dolor de cabeza también tuviera dolor de cabeza.
Oh señor, no podía creer esto.
En medio de mi conmoción, mi mente se llenó de preguntas estúpidas: ¿Cómo era posible que estuviera embarazada? ¿Por qué, oh, por qué estaba embarazada? ¿Qué rayos va a pasarme ahora que estoy embarazada?
Nada tenía sentido para mí, no podía creer que me había convertido en otro lamentable caso de un irresponsable embarazo adolescente. Esto no debía haber pasado, no debería estar en esta situación… no puedo tener un bebé siendo tan joven, tan inexperta.
No sé cuándo me fallaron las piernas, pero estaba sentada en el suelo de mi baño mirando fijamente la pequeña paleta de plástico cuando mamá tocó la puerta del baño para hacerme saber que se me estaba haciendo tarde para desayunar antes de ir al instituto. Si ella hubiera abierto la puerta, podría haberme descubierto, porque ni siquiera me moví cuando le respondí con voz ronca que no iba a desayunar.
A los once años, cuando estaba siendo advertida sobre los periodos menstruales de las chicas para que no corriera colina abajo si parecía que iba a morir desangrada por aquella zona muy privada, mamá había aprovechado la mención de temas íntimos para darme La Charla. Había estado hablándome con suavidad y con un montón de comparaciones con flores e insectos que me tenían realmente confundida. Así que Bella, que había estado escuchando detrás de la puerta, había irrumpido en mi habitación e interrumpido la conversación, rodando los ojos y diciendo que si mamá seguía con eso, definitivamente iba a caer en un embarazo adolescente porque iba a ser la chica más estúpida de la historia.
- Pero fue como les hablé a ustedes sobre este tema – dijo mamá, perpleja.
- Y no entendí una mier… no entendí nada de lo que dijiste ese día – le había respondido Bella, luego me había mirado - ¿Entendiste algo de lo que te ha dicho hasta ahora?
Negué con la cabeza.
Mamá se deprimió ante nuestros ojos – Creo que realmente no sirvo para esto, ¿eh? Mira lo que pasó con Edward y tú.
- ¡No! – Bella se lanzó a abrazarla – No, nada de eso. No tienes nada que ver con lo que hicimos Edward y yo, obtuve un bebé siendo adolescente porque Edward y yo éramos desobedientes y descuidados. No porque estuviéramos confundidos o fuéramos unos estúpidos en el tema, sabíamos lo que estábamos haciendo y lo que eso podría provocar si no teníamos cuidado.
Entonces Bella besó en la mejilla a mi llorosa mamá, que se veía más o menos consolada, y luego se enfrascó en darme La Charla de una manera demasiado explícita para el gusto de mi madre, pero entendible para mí. Se tomó a si misma como ejemplo, recalcando que el hecho de que Edward y ella amaran mucho a su primer hijo y estén felizmente casados ahora, no significaba que no había sido difícil en su tiempo.
Recuerdo que mientras salían de mi habitación, Bella había tomado la mano de mamá – Me siento como la mierda – dijo en voz baja - Mi impulsiva boca te ha hecho sentir mal.
- Oh, no te preocupes, cariño – medio sonrió mamá – El lenguaje soez que sale de tu boca sí me hace sentir mal.
- Lo siento – dijo Bella, soltando una risita que dejó ir un segundo después. Miró a mamá seriamente – Pero sabes que hablo en serio, ¿cierto? Las malas decisiones que Edward y yo tomamos no tienen nada que ver con ninguno de ustedes.
Mamá le dio una mirada insegura – Supongo.
- Nada de supongo. Así es como es – dijo con voz definitiva – Tuve un embarazo a los dieciséis porque era una cachonda.
Luego desaparecieron escalera abajo riéndose a carcajadas.
Así que, si… soy una cachonda descuidada y aquí tenía mi premio.
Pero mamá y papá… Dios mío, qué voy a decirles a mamá y papá. ¿Cómo puedo hacerles esto? ¿Hacerlos pasar por una cosa como esta otra vez?
Decepcionarlos de esta manera está tan mal… he cometido el mismo error de Bella y aunque no puedo hablar por experiencia, sé que fue muy difícil para ellos enterarse del embarazo de Bella siendo solo una chica de dieciséis años, no importa cuan tarde lo hicieron. Esto no estaba bien. Estaba muy jodido agregar culpabilidad a mis padres, hacerlos creer que eran un fracaso como figuras paternas al haber tenido a tres personas bajo su responsabilidad siendo padres prematuros.
Traté de salir de casa cuando mis padres no estuvieran por los alrededores y conduje hacia el instituto convenciéndome de dejar de llorar y preguntándome qué demonios iba a hacer ahora.
Estaba real, figurativa y literalmente jodida de la manera más épica posible.
- Oye, Nessie, no sabes de lo que te… ¿qué coño te pasó en la cara? Te ves como el culo – medio gritó Sam, al verme bajar de mi auto en el estacionamiento del instituto.
Rayos, me había olvidado de él.
Y de mi cara.
Suspiré y me restregué la frente con una mano a causa de mi latente dolor de cabeza – No es nada.
- Y una mierda – desechó, acercándose para tomarme el rostro con las manos - ¿Has estado llorando? ¿Qué pasó? – abrió la boca para seguir hablando, pero la cerró y me miró con enojados ojos entrecerrados – Fue el bastardo con el que estás saliendo, ¿cierto?
Tomé sus manos para sacarlas de mi rostro – No, Sam, solo… - me estrujé el ojo derecho cuando me dieron ganas de llorar – Terminé comprando un libro al azar para hacer perfecta mi coartada y resultó ser el libro más triste de la historia. Era sobre un chico que…
- Estás mintiendo – dijo Sam mirándome fijamente. Oh Dios mío. Estaba apunto de echarme a llorar, lo haría si hablaba, así que como no podía defender mi argumento, solo lo miré – Dime quién es.
Negué con la cabeza – N-no tiene… nada que ver… con él – susurré con voz ronca y entrecortada, una lágrima saliendo a jugar.
- No te creo – espetó.
Supliqué con la mirada para que dejara ir el tema - Sam…
- Dime quién es – ordenó – Y yo averiguaré si tiene algo que ver con esto o no.
Bajé la cabeza para que la gente a nuestro alrededor no me viera llorar.
- Renesmee – siseó.
No lo miré, solo negué con la cabeza otra vez.
Me intimidó con su silencio por un largo rato mientras esperaba a que respondiera a sus preguntas, pero nada iba a salir de mi temblorosa boca. Y él se rindió - Bien. Haz lo que jodidos quieras con tu maldita vida – dijo con furia, antes de darse la vuelta y alejarse de mí en largas zancadas.
Acababa de joder las cosas, ¿no es así?
Esta era la primera vez en mi vida que él me preguntaba directamente sobre algo que ocultaba y yo no soltaba la lengua a pesar de estar atrapada en la mentira; Sam ha sido mi eterno compañero, lo más cerca que puede haber a un gemelo. Sabía que me amaba, que estaba preocupado por mí y que estaría dispuesto a lastimar a cualquiera que pudiera haberme hecho daño; él haría lo que fuera por mí y me ayudaría en lo que sea que pidiera, pero no podía decirle que estaba embarazada justo un día después de que me advirtiera sobre no entrar en esta situación. Yo… no sabía cómo se suponía que hablara de esto. No podía simplemente decirle que mi rostro era un desastre nuclear porque había llorado lo imposible al enterarme esta mañana de que iba a tener un bebé de su mejor amigo.
Y su mejor amigo, estaba mirándome fijamente con el ceño profundamente fruncido cuando levanté la mirada del suelo. Por todo lo que sabía, él había estado ahí con Sam todo el tiempo, escuchando cada cosa, y yo no me había enterado de nada.
La campana sonó, por lo que no había un alma en el estacionamiento a parte de nosotros dos. Le devolví la mirada sintiendo mi pecho apretado, quería correr hacia él y entrar en sus brazos por un poco de consuelo, pero en cambio me di la vuelta para subir de regreso al auto. Un par de minutos después, la puerta del lado del pasajero se abrió antes de que él entrara en la cabina y mirara hacia adelante en silencio mientras yo estrujaba lágrima tras lágrima que salía de mis ojos y sorbía por la nariz repetidamente.
Toda esta situación seguía siendo demasiado para mí, pero estar aquí con él me hacía sentir un poco mejor. No estaba sola en esto, ¿no? No había hecho este bebé sola.
Pero pasaron los minutos, uno tras otro, y Jacob solo se sentó allí como un maniquí con la boca herméticamente cerrada, haciéndome enfurecer. Él era quien yo quería que se preocupara y tratara de averiguar mi situación… ¿Iba a matarlo preguntar lo que me pasaba? ¿Asegurarse de que estaba bien? ¿Para qué se había subido al maldito auto sino?
Dejé de sollozar por un momento para mirarlo en silencio, sin poder creer su personalidad imposible y eso lo hizo voltear a mirarme también. Al cabo de unos segundos, desvió la mirada hacia el asiento trasero, la palanca de cambios y el parabrisas, movió los labios varias veces como si fuera a empezar a hablar, pero al final no decía nada. Era tan exasperante que me dieron ganas de golpearlo en el pecho, a ver si así le salían las jodidas palabras.
- ¡Solo es una maldita pregunta! – grité, medio histérica - ¡¿Qué es lo difícil en preguntar si estoy bien?! ¡Sé que es por eso que estás aquí!
Aun así, no dijo nada. Su mandíbula se cuadró por lo fuerte que estaba apretando los dientes.
Giré la cabeza hacia el parabrisas y negué con la cabeza mientras soltaba aire con derrota – Esto está más allá de mí. De verdad – volví a mirarlo – Necesitas ayuda.
Ahora era él quien estaba enojado. Me taladró con su furiosa mirada que podría derretir acero, por unos insoportables segundos, antes de abrir la puerta del auto y girarse para salir.
Quería alejarse de mí. Él siempre quería alejarse de mí.
Toda mi furia se fue. Me cubrí el rostro con las manos y me encorvé mientras reanudaba mi llanto - Estoy embarazada – lloré.
Él ya tenía una pierna fuera del auto, pero ante mis palabras, no escuché movimiento de su parte por un momento. Luego de un largo rato, volví a escuchar la puerta cerrarse suavemente.
- ¿Estás… segura? – preguntó en voz baja.
Me tomó tiempo sacarme las manos de la cara – No sabía que tenía un retraso. Cuando me di cuenta, compré una de esas pruebas de embarazo digitales.
- ¿Aquí? – su tono era bajo y ronco, pero medio alarmado.
- No – respondí inmediatamente, volteando a ver su expresión en blanco – La compré en Port Angeles. Ayer.
- ¿Por eso no fuiste a lo del jefe Swan?
Asentí, pasándome la manga de mi chaqueta por los ojos – La hice esta mañana. Decía que tenía más de tres semanas de embarazo… deben ser unas ocho, desde la noche del accidente de tu padre.
Jacob inspiró profundamente por la nariz antes de pasarse una mano por el rostro y luego por el cabello mientras expiraba. Aún así, sus sentimientos acerca de esto estaban celosamente guardados detrás de su inexpresiva cara. Esta vez no me enojé porque sabía que la noticia tenía que ser un shock, esto era una maldita locura y debía darle tiempo para procesar todo.
Debía darle tiempo, pero yo ya había procesado las cosas y sabía que la mierda había golpeado el ventilador, así que quería respuestas inmediatas.
Necesitaba respuestas.
- ¿Qué vamos a hacer? – murmuré con incertidumbre.
Como era de esperarse, no respondió, solo negó con la cabeza una y otra vez como si estuviera tratando de convencerse de que esto era una pesadilla y que iba a despertarse en cualquier momento, aliviado de que esto no fuera real. Pero lo era. Joder, era real y estábamos en grandes problemas.
Estaba pensando en todo los problemas en los que estábamos metidos con este embarazo, cuando una brisa fría me rozó el lado derecho del cuerpo. Jacob había abierto la puerta otra vez.
- ¿Jacob? ¿Qué estás haciendo? – pregunté, entrando en pánico al verlo salir del auto - ¿A dónde vas? ¿Jacob?
Esta vez no se detuvo, él simplemente se fue y me dejó allí sola con las manos envueltas alrededor de mi estómago.
Hola!
Espero que les haya gustado el cap.
Bueno, Nessie es la original víctima de la magia negra de Bella, su cerebro ha explotado ante el conocimiento de eso y Jacob, en su acostumbrado mutismo, solo se fue sin decir nada.
Gracias por sus comentarios, cuéntenme qué opinan de lo que está sucediendo con Nessie.
Me gustaría darles días específicos para mis actualizaciones, pero no tengo. Mi escritura es tan volátil como Reneé xD a veces duro mucho para hacer un cap, me atasco, y a veces escribo un capítulo por día. Eso hace que sea difícil establecer días específicos para actualizaciones porque no quiero quedarles mal si no puedo terminar un cap para el día acordado. u,u lo siento.
Les mando beso y un abrazo enorme, nos leemos en el próximo cap.
Bye!
