Hola chicas, ya estoy otra vez aquí. Les dejo un nuevo capítulo, que ojalá les guste, como siempre va con todo mi amor. Esta vez es una guerra

de chicas contra chicos. A ver qué les parece.

CAPÍTULO ONCE

GUERRA DE SEXOS

EPOV

Después de haber regresado de la Hacienda Alice, Rose, Jasper y yo nos fuimos a nuestras recámaras a tratar de dormir mínimo un par de horas ya que teníamos planes para toda la noche y sería más fácil si lográbamos ahora dormir un poco.

Pasamos buena parte del día en la Hacienda, resultaba grandioso estar de vacaciones, porque así podía pasar todo el tiempo con mi Bella.

Renee nos había invitado a almorzar con ella, lamentablemente Charlie seguía en de viaje así que seguíamos sin poder conocerlo. Mi suegra fue muy amable con nosotros, recibió cariñosa a Rose y a Jasper, al igual que lo había hecho con Alice y conmigo.

- Tal vez ustedes no estén emparentados y por tanto no tengan parecido físico –nos decía Renee a mis hermanas y a mí- pero son tan atractivos los unos como los otros. Rose, realmente eres una belleza, me siento feliz de que mi hijo, bueno tú sabes que es mi sobrino, pero lo quiero como a un hijo, haya conocido a una chica como tú.

- Bueno, en realidad, Emmet y yo, sólo somos amigos, apenas nos estamos conociendo, no sé si él tenga algún interés en mí –le contestó Rose. No sé si realmente mi hermana no se ha dado cuenta de cómo la mira Emmet, o simplemente estaba siendo modesta.

- Créeme, Rose, la forma en que te mira –todos volteamos hacia donde estaba Emmet sentado, mirando sin duda a Rose, ajeno a nuestra conversación mientras platicaba con Jasper- es diferente, lo conozco muy bien y sé que jamás miró a alguien de ese modo.

- Gracias señora, yo también me siento afortunada de conocerlo es un chico realmente especial.

- Por favor no me digas señora, dime Renee, tus hermanos ya me llaman así.

- Será un honor Renee –le contestó una sonriente Rose.

- ¿Les parece si pasamos al desayunador? –nos preguntó mi ángel.

Fuimos al patio central de la hacienda, dado que es una construcción tipo colonial, tiene un patio rodeado de hermosas habitaciones. En él hay jardines y una hermosa fuente en el centro, y el desayunador se encontraba en uno de las esquinas. Ayudé a mi ángel a sentarse y después ayudé a mi suegra. Lo mismo hicieron Jasper y Emmet con Alice y Rose, respectivamente.

La comida fue deliciosa, y después de hacer algo de sobremesa, Bella nos invitó a conocer un poco del Crepúsculo (N/A: recuerden que la hacienda se llama así). Nos dirigimos a las caballerizas y ahí ya tenían listos cuatro caballos.

- Primita ¿por qué sólo hay cuatro caballos, y los otros dos? –preguntó Emmet.

- Porque yo quiero ir en el mismo caballo que Edward y si no me equivoco Alice querrá ir con Jasper, ¿verdad Alice? –se dirigió a mi hermana.

- Sí, me dan un poquito de temor los caballos, prefiero ir con Jass –contestó la duende mientras le sonreía a su novio.

- Bueno y ¿por qué Rose y yo no podemos ir juntos? –preguntó Emmet haciendo puchero como si fuera un niño.

- Porque tú eres muy grande y no creo que vayan cómodos en un solo caballo –le contestó Bella.

- Es cierto –le dijo con una gran sonrisa- soy muuuy fuerte. Lo siento cariño, no cabemos en un mismo caballo. Eso te pasa por tener un novio como yo –le dijo Emmet a Rose mientras le "mostraba" sus grandes músculos.

- ¿Novia?, ¿desde cuándo soy tu novia que no me había enterado? –le dijo "retadoramente" Rose, aunque con una gran sonrisa.

- ¡Oh vamos bombón! Los dos sabemos que nada deseas más en este momento que ser mi novia –le dijo mientras la abrazaba por los hombros apretándola a él.

- No lo sé, empiezo a creer que lo que más deseo en este momento es patear ¡¡TU ENORME TRASERO!! –le dijo Rose mientras lo "empujaba" fuerte. Ok, no se lo digan a nadie pero creo que logró moverlo más que yo. De acuerdo, exageré, es obvio que no, pero vaya que es fuerte mi "hermanita".

Mientras Emmet "retrocedía" por el empujón alcanzó a tomar a Rose de la mano y la jaló hacia él, soltó su mano y la tomó de la cintura, y con la otra mano de la nuca y antes de que nos diéramos cuenta ¡¡LA ESTABA BESANDO!! ¡Oh! pero no crean que Rose le correspondió el beso, no. Lo empujó otra vez aunque como Emmet la tenía de la cintura, no pudo realmente alejarse.

– ¡¡Oye!! ¿qué te pasa idiota? ¿por qué me bes… -le empezó a reclamar Rose pero, síp, Emmet la volvió a tomar de la nuca y volvió a besarla, y después de un leve forcejeo finalmente mi querida Rose le correspondió el beso y bueno ahora ¡ya son novios!, ¡ja! ¡¿qué románticos, no?! obviamente yo no lo hubiera hecho así, pero conozco a mi hermana y sé que le encantó el "rudo de Emmet".

- Te lo digo en serio bombón, jamás conocí a una chica tan hermosa y tan especial como tú y estoy enamorado –Ok, ¿le dijo eso enfrente de nosotros? Ya sé que se lo "susurró" pero ¡todos! lo oímos.

- Yo también te quiero "osito" –le dijo abrazándolo.

¡¡¿Osito?!!, por lo menos mi ángel le dice "oso", va más acorde a su tamaño, pero ¿osito?, sólo Rose, podría ver como "osito" a semejante grandulón. Un momento, Rose ¿le dijo "te quiero"? creo que fuera de su familia, mi familia y yo, jamás la escuché decírselo a alguien, y menos en frente de los demás. Algo debe tener el aire o el agua de este lugar, porque por lo visto aquí la gente se enamora a primera vista.

- Me alegro de tenerte, osito, porque por lo visto no se puede contar mucho con mis hermanos –le dijo Rose a su "osito", y obviamente Jasper y yo nos volteamos a ver totalmente confundidos.

- ¿Por qué lo dices Rosie? –le dijo Jasper.

- Porque vieron que este grandulón me estaba besando a la fuerza, y ninguno de los dos hizo nada –nos dijo una "molesta" Rose. Y por supuesto, Jasper y yo nos defendimos.

- Pero te hubieras enojado –le respondimos al mismo tiempo, sin habernos puesto de acuerdo. Para que vean que conocemos bien a nuestra hermanita.

- Te conocemos lo suficiente para saber que prefieres que esperemos a que tú lo resuelvas por ti misma –dije yo contrariado por su reclamación.

- Es cierto, sólo debemos intervenir cuando la situación te supera, ¿o no? –dijo Jasper.

- Es cierto, gracias por conocerme –dijo Rose soltándose de Emmet y besando a Jasper en la mejilla- ustedes son los mejores hermanos del mundo –dijo mientras se dirigía hacia mí a darme también un beso.

- Y además qué bueno que no intervinieron, porque esa fue la mejor declaración del mundo –dijo Rose mientras le regalaba una enorme sonrisa y un gran abrazo a Emmet. ¡¿Qué les dije?! sólo Rose podría considerar a "eso" la "mejor declaración del mundo" Ja, ¡mujeres!

- ¡Felicidades chicos! Hacen una pareja hermosa. Rose –le dijo mi ángel-, Emmet es un hombre extraordinario, es divertido, tierno, cariñoso y muy protector, estoy segura de que te sentirás feliz a su lado.

- Gracias Bella, te debo el hecho de haberlo conocido.

- No me debes nada, Rose, sólo hazlo feliz, se lo merece.

- Lo voy a intentar, te lo prometo –le dijo Rose con una gran sonrisa y después le dio un fuerte abrazo.

Los demás también felicitamos tanto a Rose como a Emmet. Finalmente nos montamos en los caballos y salimos a conocer los terrenos de la hacienda. Mi pequeña se sentó delante de mí, así que pude abrazarla por la cintura al mismo tiempo que tomaba las riendas del caballo. Era realmente agradable sentir en mi pecho el calor de su cuerpo y durante todo el trayecto me la pesé susurrándole cosas, besando su cuello y su cabello o acariciando su cintura.

La hacienda era un lugar realmente hermoso, con grandes cultivos de temporada, enormes pastizales para el ganado y un ojo de agua realmente hermoso.

Bella y yo nos pusimos de acuerdo para regresar otro día a nadar en él. Afortunadamente estaba alimentado por un manantial de agua termal, que por lo que me dijo Bella, no era demasiado caliente, sino más bien un poco menos caliente que el agua de las grutas, así que no importaba si no fuera la mejor época para bañarse en el exterior. Dentro del agua no sentiríamos frío.

Después de un rato llegamos a una especie de cabaña, que en realidad no lo era tanto, no tenía paredes, sino gruesos troncos sosteniendo un techo a dos aguas, hecho de tejas. Había una mesa larga en el centro, del mismo tipo de mesa como la que había en nuestra cabaña, en la que hicimos la bisteciza, y también aquí había una parrilla rústica, aunque en esta ocasión no la utilizamos, ya que las chicas habían llevado un menú a base de carnes frías, queso, pan y salsas picantes.

Nos detuvimos en ese lugar aprovechando que llevábamos un balón de futbol y ahí el terreno era relativamente plano y sin piedras. Jugamos, como era de esperarse, chicos contra chicas, y también como podrán imaginarse, ¡NOS GANARON!, pero eso, porque son ¡unas tramposas!, se aprovecharon de que son mujeres y que nosotros para no lastimarlas, casi no metíamos el pié, pero en cambio ellas lucharon con todas sus ganas, así que cuando se trataba de golpear el balón no importaba si nuestros tobillos o nuestras espinillas se atravesaban,¡ igual pateaban!

Después de un rato y varios moretones los chicos y yo decidimos jugar igual de "sucio". Aprovechamos el "medio tiempo" para ponernos de acuerdo.

- ¿Saben qué? Creo que ya no aguanto otra patada, ellas se han estado aprovechando de la nobleza de nuestro corazón y ¡no es justo! –nos dijo Emmet mientras se sobaba uno de los tobillos.

- Pero nos van ganando, yo no pienso dejar de jugar hasta que nosotros ganemos –le dije mientras me sentaba en el pasto a descansar un poco.

- Yo tampoco pienso dejar de jugar aunque me rompan un tobillo –dijo Jasper entre muecas, mientras levantaba su pantalón para ver sus golpes.

- Y quién dijo que yo quería dejar de jugar, no señores, yo nunca renuncio y ¡nunca pierdo! –nos dijo Emmet con una expresión que mostraba que tenía un plan.

- ¿Qué estás proponiendo? –le pregunté.

- Vamos a hacer una "marcación personal" (N/A: para aquellas que no gustan del futbol, se refiere a que cada uno de los chicos iba a seguir muy de cerca a cada una de las chicas) y cada vez que alguna tenga el balón, el que la esté marcando, hará lo que sea para quitarle el balón o para impedir que siga corriendo –dijo sonriendo maquiavélicamente.

- ¿Y cómo pretendes que hagamos eso?

- Fácil mi querido Jasper, tómenlas de la cintura y detengan su carrera, cárguenlas, abrácenlas o tírense al suelo con ellas, ¡lo que sea necesario! Esto es la guerra y en la guerra y en el amor…

- …todo se vale –contestamos al mismo tiempo Jasper y yo.

- Entonces ¿están conmigo? –nos dijo Emmet mientras estiraba su brazo hacia el centro de donde estábamos con su mano abierta esperando que Jasper y yo chocáramos nuestras palmas con la suya.

- Yo estoy dentro –contesté.

- Yo también, aunque me arriesgo a dormir solo, no importa ¡esto es la guerra! –dijo Jasper con todo el convencimiento.

Las chicas estaban sentadas en el otro extremo de la "cancha" y nos miraban cada tanto, ¡Pobres! No sabían lo que les esperaba.

- Las chicas nos miran mucho, ¿creen que se imaginen que estamos planeando algo?- preguntó Jasper.

- No lo sé, aunque no son tontas, saben que nos estamos poniendo de acuerdo pero no creo que se imaginen lo que vamos a hacer –le contesté.

- Pues no creo que tampoco estén hablando del clima y, esas miradas no son precisamente de ternura, parece que ellas también deben estar planeando algo –dijo Emmet.

- Es cierto, conociéndolas, no será nada bueno. Rose es peligrosa y Alice muy creativa –comentó Jasper.

- Y mi primita tampoco es un ángel de Dios, es capaz de cualquier cosa –continuó Emmet.

- Creo que me estoy "asustando", ojalá no nos cueste caro, podría ser peor que sólo perder un partido de futbol –dije con algo de "nerviosismo".

- Tú no tienes que preocuparte mucho, no duermes con Bella, ni tú con Rose, pero a mí me puede esperar el sillón de la sala.

- ¡Jajaja! Tienes razón Jass, tú puedes perder más que nosotros… ¡creo! –dije lo último definitivamente preocupado de que mi Bella se enojara mucho y yo lo pagara caro.

- ¡Oh vamos!, no sean gallinas no nos va a pasar nada, simplemente vamos a ganar, ¿de acuerdo? –dijo Emmet en un falso tono despreocupado, se notaba que tenía miedo de perder a su novia el mismo día que empezó a andar con ella.

- Vamos chicos, el descanso ya terminó, y pídanle a Dios que esto salga bien –dijo Jasper. ¡Ja! Es increíble que hace cinco minutos nos sentíamos "invencibles" y sólo bastó que miráramos a las chicas para que todo nuestro valor se fuera al traste.

Empezó de nuevo el partido, como buenos caballeros dejamos que ellas empezaran a tocar el balón, las dejamos confiarse un poco, no nos acercábamos demasiado, para evitar más patadas pero tampoco las dejábamos acercarse demasiado a nuestra "portería" (en realidad, eran rocas, haciendo de postes), logramos empatar el partido, así que por un momento consideramos la posibilidad de no llevar a cabo el plan, para evitar la "furia" de las chicas, pero no pasaron ni cinco minutos cuando ellas volvieron a anotar.

- No puedo creer que otra vez nos hayan anotado, es hora de poner el plan en acción ¡¿oyeron?! –dijo Emmet con molestia.

- Estoy de acuerdo –dije.

- Yo también.

- ¡¿Qué cariño?! ¿pensaron que podían con nosotras?… -esto era el colmo, no sólo nos pateaban, también se burlaban de nosotros.

- ¡Oh! esto es la guerra pequeña Bells, ya veremos quién ríe al final –le respondí a mi ángel. ¿Quieren guerra? Pues la tendrán.

Las dejamos que nos robaran el balón y luego de que dieran dos o tres pases, mi ángel corrió con el balón hacia la portería y justo cuando iba a patear a gol, la tome de la cintura y la cargué jalándola hacia mí, así que en lugar de patear el balón, pateó el aire.

- ¡¡EDWARD SUÉLTAME!! Eso es trampa, ¡suéltame! –me decía mi ángel indecisa entre reírse o enojarse conmigo.

- No te voy a soltar pequeña, llevan todo el partido aprovechándose de nosotros y ya no vamos a permitirlo. ¡Esto es la guerra! –le dije sonriendo, mientras la apretaba contra mí, evitando que se soltara.

- ¡Suéltala Cullen! Eres un tramposo, nosotros no hemos hecho trampa –gritaba molesta Rose desde el otro lado de la cancha, mientras Emmet y Jasper reían.

- Se han aprovechado de nosotros, deberían ver cómo tenemos los tobillos y las espinillas, no se han cansado de patearnos –le dijo Emmet.

- Ahora resulta que unas débiles chicas los han maltratado a ustedes que nos doblan el tamaño –se burló Rose.

- ¡Oh, no querida! Hace mucho que aprendí que las mujeres son todo menos "el sexo débil" –le dijo Emmet mientras la jalaba de la cintura hacia él.

- En eso tienes razón osito, pero si quieren guerra la tendrán –le dijo mientras le daba un beso rápido en la boca-. Ok chicas empezó la guerra, a llevar a cabo el plan -¡Dios, lo sabía! ¡Tienen un plan!, bueno nosotros declaramos la guerra y no queda más que aguantarse.

Continuamos jugando, así que en ocasiones, Emmet cargaba o jalaba a Rose de la cintura para evitar que corriera con el balón o diera un pase. Jasper en un momento cargó a Alice como costal y se fue corriendo con el balón controlado hasta la portería contraria, sin dejar de cargarla.

- ¡¡Jajaja!! Jasper bájame o lo vas a pagar "caaaaroooo" –decía Alice mientras rebotaba en el hombro de él.

- ¡¡¡GOOOOL!!! –gritamos Emmet, Jasper y yo, mientras hacíamos la "danza de la victoria"

En otra jugada Rose iba corriendo con el balón y Emmet venía detrás de ella, pero justo antes de darle un pase a Alice se detuvo en seco y se flexionó hacia delante sin doblar las rodillas, en una pose muuuy sexy mientras el "pobre" de Emmet también se frenó al ver el espectáculo que mi hermana le regalaba, así que como es lógico se olvidó del balón y por un momento se dedicó a "admirar" a Rose, y digo que por un momento, porque mi querida hermana, aprovechó que él se quedó paralizado, retomó su carrera, le dio un pase a Alice, que también estaba libre de marca, ya que Jasper aún seguía atontado por lo que había hecho su gemela, así que no impidió el…

- ¡¡¡GOOOOOOOOOOL!!! – Sí, otra vez nos estaban ganando esas endemoniadas pero increíblemente hermosas mujeres.

Seguimos jugando de la misma manera, nosotros evitando sus carreras, pases o goles, y ellas valiéndose de sus numerosos talentos. Emmet incluso "tacleó" a Rose, obviamente no la lastimó, más bien la cargo al mismo tiempo que cayeron al suelo pero ella cayó encima de él. El uno frente al otro mientras él la abrazaba de la cintura impidiéndole levantarse.

- ¡Mmmm! Bombón si querías jugar así, me hubieras dicho, renunciaría sin pensarlo a este partido, con tal de estar así contigo en un lugar más privado–le decía Emmet con una gran sonrisa, mientras le acariciaba con una mano la espalda y con otra seguía apretando su cintura para mantenerla sobre de él.

- ¡Emmet!, si sabes lo que te conviene déjame levantar o…

- ¿O qué hermosa, me vas a castigar? –jajaja, no podía creerlo, intentaba seducirla.

- Puedes estar seguro de eso, sólo depende de qué castigo aplique, uno doloroso o uno increíblemente divertido, tú decides… -¡Oh, por Dios! Por qué tengo que oír a mi hermana respondiendo a la seducción de su ¡muy nuevo novio!

- Rose por favor estoy presente ¿lo olvidas? –por lo visto Jasper pensó lo mismo que yo.

- Yo también estoy presente y no me hace gracia Rose –le dije.

- Vamos osito, levantémonos antes de que les dé una embolia a esos falsos mojigatos –le dijo Rose después de darle un suave beso en los labios.

- ¡Gracias! –dijimos al mismo tiempo Jasper y yo-. ¿Y tú, hermoso ángel se puede saber de qué te ríes? –le pregunté a Bella que estaba doblada de la risa.

- Rose tiene razón, son unos falsos mojigatos –me respondió ella.

- Sí, es cierto, yo no tengo nada de mojigato, cariño –le dije a mi ángel, mientras me acercaba a ella, lentamente con expresión de "lujuria".

- Cariño, sólo bromeaba –me decía mientras retrocedía conforme yo avanzaba hacia ella.

- ¿Detecto miedo en tu voz, Bella? –le dije sonriendo, sin detener mi avance y sin dejar mi expresión "deseosa".

- No, Edward, yo no te tengo miedo –me dijo deteniendo su retroceso como demostrando su falta de miedo. Grave error, la alcance fácilmente y la tome de la cintura acercándola a mí. Empecé a besarla intensamente, hasta que se separó para poder respirar y entonces aproveché para besar su cuello, dejando besos desde la parte baja de su oreja hasta su hombro y justo cuando la oí gemir suavemente me separé y empecé a caminar hacia los demás dejando a mi ángel confundida. Lo sé fue cruel, pero era una guerra, ¿lo olvidan?

- Esto te va a costar caro, "cielo" –me susurró mi ángel cuando pasaba junto a mí. Lo bueno es que las chicas hasta ahora no se habían enojado, más bien se lo estaban tomando con humor, Y cómo no hacerlo si cada vez que podían nos hacían pagar caras nuestras bromas.

Un par de minutos después de su amenaza, mi ángel empezó a marcarme cuando yo llevaba el balón, de pronto…

- ¡¡Aaaay!! –volteé a verla, asustado por su grito, y ella ya no me seguía, estaba en el piso, tomando su tobillo, y con expresión de dolor. Me olvide del balón, bueno no sólo del balón, del partido, de mis hermanas, de Jasper, Emmet en fin de todo.

- Bella, ¿Qué pasó, amor? ¿dónde te duele? –pregunté mientras me agachaba junto a ella y tomaba suavemente su tobillo entre mis manos. Ella no me contestó, bueno ni siquiera volteó a verme, simplemente movió su cabeza para evitar que yo le tapara con mi cuerpo lo que en realidad le importaba en ese momento.

- ¡¡¡Goooool!!! –gritó levantando sus brazos en señal de triunfo. No lo podía creer, mi ángel, mi "dulce ángel" me engañó, bueno nos engañó, porque también Jasper y Emmet se olvidaron del partido y se acercaron a dónde estábamos Bella y yo, y Alice aprovechó la distracción para darle un pase a Rose y ésta a su vez anotó otro gol. Caímos redonditos en su trampa, son un trío de tramposas.

- Me engañaste, no puedo creer que hayas abusado de mi amor por ti, para engañarme de esa forma –le dije "molesto y decepcionado".

- ¿Yo abusé? ¿y tú qué hiciste hace rato cuando me dejaste parada, eh? -me dijo sonriendo mi ángel mientras se levantaba, obviamente sin ningún problema en su tobillo. Gracias a Dios, preferiría perder varios partidos a que mi ángel se lastimara. Pero obviamente no se lo iba a decir ¡ESTÁBAMOS EN GUERRA!

- Ok, acepto que esta vez ganaste, pequeña, pero esto no ha terminado –le dije mientras le besaba su cabeza.

- Lo sé, esto cada vez es más divertido –me dijo con una dulce sonrisa, que solo indicaba, que efectivamente ELLAS no habían terminado. ¡Dios se apiade de nosotros!

Íbamos perdiendo por dos goles cuando Emmet después de burlar a Rose anotó. Festejó cargando a mi hermana y corriendo por la cancha con ella en brazos. Hasta la misma Rose se reía con el festejo de su novio. Después yo me encargué de anotar el empate cuando Jasper impidió que Bella y Alice corrieran tras de mí, las detuvo, agarrándolas por el cuello de sus chamarras, y como no las dejaba correr optaron por quitárselas, para cuando lo lograron y pudieron seguir corriendo yo ya había anotado.

Faltaba menos de un minuto de partido y ninguno de los dos equipos lograba anotar. De pronto vi o me pareció ver a las chicas hacerse una seña, aunque no estaba seguro, simplemente las escuche "contar hasta tres" y cuando menos nos lo esperábamos las tres se voltearon hacia sus respectivos novios, "olvidándose" del balón y en el momento que dijeron "tres" se levantaron o abrieron la blusa que traían y por dos "grandiosos" "espectaculares" y "divinos" segundos, nos enseñaron su pecho. ¡¡Sí SU PECHO!! bueno traían sostén pero aún así nos dejaron fríos como estatuas, bueno "fríos" no precisamente, si me entienden, pero sí como estatuas. Fuimos incapaces de reaccionar cuando retomaron el juego y corrieron hasta anotar el gol del triunfo. Se abrazaron, brincaron, rieron y creo que hasta bailaron cuando nos ganaron y nosotros sólo podíamos verlas desde el mismo lugar donde nos habían dejado un minuto atrás. No sé si seguíamos absortos en lo que acabábamos de ver o simplemente estábamos perplejos (por no decir peor, entiéndase "pend…e…jos") porque su estrategia había sido la mejor y nos habían ganado.

Estas chicas eran un peligro andante. Les declaramos la guerra y nos dejaron barridos y trapeados (o en otras palabras, aplastados). Sus "talentos" eran infinitamente superiores a los nuestros y contra eso nunca podríamos luchar. Y me alegro porque a pesar de que también usaron "trucos sucios" fue el mejor partido de futbol que he jugado en mi vida. Y aún recuerdo la imagen maravillosa de mi ángel con ese sostén de encaje que enmarcaba de forma sutil pero increíblemente sexy, sus pechos. Los tres estuvimos de acuerdo, al final fue lo mejor del partido y bien valía perder.

Cuando los caballos y sobre todo nosotros, habíamos descansado, mi ángel nos retó a los chicos y a mí a una carrera de caballos. Ni Rose ni Alice quisieron participar así que fuimos Bella, Jasper, Emmet y yo. Cerca de donde estábamos había una especie de camino rural, lo suficientemente recto para nuestra carrera. Bella escogió el caballo en el que habíamos llegado, Jasper el mismo en el que llegaron él y Alice, Emmet su caballo y yo, el que usó Rose.

Nos pusimos en la "línea de salida" y mientras que Alice nos acompañó para dar el grito de salida, Bella llevó en el caballo a Rose hasta donde estaría la meta, y luego regreso hasta donde estábamos nosotros.

Finalmente Alice dio el "banderazo" y los cuatro galopamos a toda velocidad, yo empecé a liderar la carrera, seguido de cerca por Emmet, que habiendo crecido en un rancho resultaba muy buen jinete, mi ángel venía detrás de nosotros y Jasper "pisándole los talones". Faltaban como cien metros para la meta cuando noté a Emmet refunfuñando detrás de mí, volteé ligeramente mi cabeza para ver por qué estaba molesto, pero ni siquiera tuve que mirarlo. Mi ángel lo había rebasado y empezaba a ganar terreno con respecto a mi caballo, nunca pensé que una chica tan dulce como ella fuera capaz de galopar a esa velocidad. Pero bueno ella fue la que nos retó a la carrera ¿no? Su caballo fue superando al mío hasta que finalmente cruzó la meta ganándome por más de medio cuerpo. Sí, otra vez derrotado por los "talentos" de mi ángel.

Ella y Rose empezaron a festejar su triunfo levantando sus brazos y riendo como niñas pequeñas, Emmet y yo nos quedamos observándolas, más que con frustración por la derrota, con verdadera adoración. Se veían felices, e increíblemente hermosas mientras reían. Jasper regresó a la línea de salida por Alice, quien también festejaba a la distancia otro triunfo para las chicas. Y los chicos nos sentíamos realmente felices al ver lo sencillo que era lograr que ellas lo fueran, no necesitábamos grandes regalos o lujosos, bastaba con un simple juego de futbol y una carrera de caballos para que las personas más importantes en nuestra vida fueran felices.

Ahora sólo quedaba esperar la cita de la noche, que después de cómo habíamos pasado la tarde prometía mucho, después de todo, esta noche habría lluvia de estrellas.


Ojalá les haya gustado, yo me divertí mientras me imaginaba el partido de futbol, a las chicas corriendo "como locas" y a los chicos cojeando por culpa de las patadas. ¡Pobrecitos! jajaja, "se vale sobar" y yo con gusto les doy una sobadita a sus "lindas" piernas jajaja.

Como hoy es jueves, no sé si pueda subier el otro capítulo para el sábado, pero prometo intentarlo. Cuídense mucho.

Besos y abrazos.

me encantaría saber si les gustó, porfa, dejen sus comentarios. Y mil gracias por todos los comentarios anteriores, los he leído varias veces. GRACIAS.