Hola, gente bonita. ¿Cuátno tiempo ha pasado desde la última vez? No lo recuerdo con exactitud, eso significa que me he tardado demasiado, ¿no? Lo siento mucho a todos. ¿Cómo es posible que cometa semejante acto inconsciente cuando estamos al final del fic? No tengo perdón... a menos que les deje el capítulo, lo lean y les guste. Sí. ese será el perdón que me darán y claro, sus reviews lo demostrarán. A ustedes la conti.

¡Disfruten!


Cap. 9: A pesar de todo

Los días habían transcurrido sin que nadie pudiese detenerlos, sin que nada lograra evitarlo. Se encontraban a escasas dos semanas de la graduación de los de último año preparatoriano. El alumnado se mantenía entusiasmado haciendo los preparativos para hacer de su graduación la mejor. No obstante, cierto joven de cabellos azabaches y profundos ojos negros no compartía para nada el alborozo de sus compañeros. Era todo lo contrario.

Desde hacía varios meses su hermano mayor, Itachi, y su mejor amiga, de quien se había enamorado, habían estado manteniendo una relación como novio y novia formales. Eran la pareja más popular del colegio. Siempre andando de boca en boca.

En el momento en que Sasuke escuchó aquella declaración por parte de Sakura, cuando dijo que Itachi también le gustaba, exigió una explicación quedando por completo en shock al descubrir que la chica a la que su hermano se había declarado era nada más y nada menos que la misma joven que había robado su corazón. Se sintió peor cuando supo que ella correspondía los sentimientos del mayor. Y desde entonces, su ánimo andaba por los suelos, notándolo todos.

—Es en serio, teme, tú tienes algo y estoy preocupado. ¡No estás ni feliz porque ya vamos a terminar la prepa! Soy tu amigo, por Dios, puedes confiar en mí.

Naruto y Hinata, quien actualmente era novia del rubio desde la vez que se quedaron encerrados en el almacén de artículos para la limpieza, se encontraban en la sala de la casa de Sasuke, intentando descubrir por qué el pelinegro tenía un genio de perros desde tanto. Incluso el ojiazul llegó a pensar que Sasuke estaba celoso de su relación con la Hyuuga.

— ¿Otra vez con lo mismo? Por millonésima vez, no me pasa nada, dobe.

¡Mentira! Estaba que se moría por dentro. En los últimos meses no había convivido con la pelirrosa casi en ningún momento. Itachi la monopolizaba todo el tiempo y eso estaba volviéndolo loco. Sentía que tanto dolor y tristeza no cabrían en sí. ¿Cómo no experimentar esto si ves a la chica que amas en brazos de nadie más que tu hermano?

—Sasuke-kun, yo… no quiero decirte mentiroso ni nada pero lo que acabas de decir es… inverosímil— intervino Hinata con voz baja.

—Ella tiene razón, teme. A pesar de que es obvio que mientes. Siempre dices que estás bien y jamás lo demuestras. ¿Piensas que te vamos a creer?

Sasuke suspiró sintiéndose entre la espada y la pared. Era en momentos como estos cuando odiaba que sus amigos fueran tan tercos.

—Me siento cansado, es todo. He estado practicando fútbol de más.

Bien, esa no era una mentira. Debía distraerse con algo para no pensar en la decepción que sentía y no existía mejor cosa que lograra mantener ocupada tu mente que el deporte.

—Teme, no deberías exigirte tanto— lo reprendió Naruto. Hinata apoyó a su novio.

—Lo sé, chicos, lo tendré en cuenta, gracias por preocuparse. Quiero descansar un poco, ¿podrían retirarse?— no quería ser grosero ni nada, pero no estaba de humor para soportar visitas por mucho tiempo. Gracias a Dios sus amigos lo entendieron.

—No vamos entonces. Si ves a Itachi lo saludas de nuestra parte.

Y es que como era el encargado de organizar en gran parte la graduación se mantenía muy ocupado. Sasuke asintió ante la petición del rubio y los dos tórtolos se marcharon. El menor de la familia lanzó un suspiro y se dirigió a su habitación a tratar de estudiar. Los exámenes finales iniciaban el día siguiente y sus intenciones no eran las de reprobar aunque estuviera deprimido. No salió de su recámara hasta la mañana siguiente.

La escuela transcurrió con gran estrés gracias al inicio de evaluación final. Nada que los estudiosos no pudieran mantener bajo control. Sasuke, que si bien había logrado contestar su examen satisfactoriamente a pesar de tener su mente ocupada en la chica que se sentaba a su lado, seguía con su optimismo bajo. Y éste no mejoró a pesar de que la dueña de sus alegrías y desdichas lo había tomado más en cuenta que días atrás.

Las clases concluyeron y el desanimado joven se dirigió con paso veloz a su casa no deseando que alguien le hablara. Si seguía así podría convertirse en un depresivo antisocial, cosa que lo hubiese alterado anteriormente y que ahora no le interesaba. Cuando llegó a su casa, su celular comenzó a sonar. Reconoció el número y dudó en contestar, mas supo que su no lo hacía, Naruto no dejaría de molestarlo hasta que lo hiciera.

— ¿Ahora qué, dobe?

— ¡Teme! ¿Sakura-chan está allí contigo?

—No, ¿por qué? ¿Le pasó algo?— la preocupación se hizo presente en él.

—Hinata-chan y yo la encontramos frente a la plaza cuando pasamos por allí para ir a casa y la vimos muy triste. No sé si lloró o no, pero era notorio que deseaba hacerlo. Le preguntamos si le pasaba algo y nos dijo que no. Creí que estaría allí contigo.

— ¿Sabes algo más?

—No… Bueno, en el camino nos encontramos con Juugo y nos dijo que antes de que nosotras viéramos a Sakura-chan, ella había tenido una conversación con Itachi.

—Ya veo— el malestar que se había convertido en parte de su personalidad desapareció y una inexplicable cólera comenzó a emerger de su ser—. Gracias por hacérmelo saber, dobe. Ya me encargaré de averiguar lo que pasa. Te mantendré al tanto. Adiós.

Y sin esperar respuesta por parte de su receptor, colgó. Apretó el teléfono móvil que mantenía en sus manos, mientras fruncía el entrecejo. Itachi le había dicho algo a Sakura que la lastimó, era su intuición. ¡No! Era más que un mero presentimiento, estaba seguro de que era eso y él sabría qué había sido eso que le dijo. Por lo que, decidido, esperó a su hermano, quien llegó ya entrada la noche y vaya sorpresa la que se llevó al encontrar a Sasuke en su habitación, sentado sobre su cama y con cara de pocos amigos.

—Eh… ¿Se te ofrece algo?— preguntó por fin después de un incómodo silencio.

—Sakura— fue lo único que el menor necesitó decir para que Itachi supiera de lo que se trataba la cosa. Sin embargo, preguntó:

— ¿Qué pasa con ella? ¿Tiene algo?

Sasuke lo fulminó con la mirada. ¿Cómo tenía el descaro de preguntar como si no supiera nada? Estaba haciendo un supremo esfuerzo por no dejársele ir al dueño de la habitación e Itachi lo sabía. Había hecho enojar a Sasuke, estaba consciente de eso y más aún por tratar de hacerse el desatendido. Sabía que estaba colmando su paciencia.

— ¿Cómo te enteraste?— inquirió el mayor yendo al asunto a tratar mientras sentía como el ambiente se tornaba denso.

—Juugo.

Itachi no se sorprendió. Ese tipo era de lo más chismoso del plantel. Suspiró derrotado.

—Muy bien, te lo diré; pero promete que mantendrás la calma.

Sasuke no respondió, se limitó a seguir observándolo por lo que Itachi tomó su silencio como una afirmación.

—Terminé con Sakura— soltó sin más mirando la posible reacción del menor. Para su sorpresa, éste se mantuvo en su lugar, impasible y mostrando aparente tranquilidad; empero él supo que Sasuke no hacía más que controlarse, lo conocía muy bien y el brillo en sus ojos reflejaba la ira misma.

En efecto, en esos momentos, Sasuke formulaba mil y una maneras de hacer pagar al primogénito de sus padres por su estupidez. Incluso lo había calificado con todos los insultos posibles que quedaran acorde a la imbecilidad que había cometido. Si se había contenido de decirle todo lo que pensaba había sido porque él era una persona racional y no siempre utilizaba la fuerza bruta o la violencia de cualquier tipo para enfrentar los problemas. Prefería hablar de éstos como persona civilizada y, ahora estaba dispuesto a escuchar la explicación de Itachi. Porque debía haber una, ¿no?

— ¿Por qué?— cuestionó al fin entre dientes. Itachi lo miró breves momentos antes de volver a hablar.

—Cometí un grave error, Sasuke— admitió el mayor mientras su mirada se transformaba una de congoja cosa que notó el otro y algo dentro de él se ablandó. Itachi siguió—: Creí que estaba enamorado de Sakura y me equivoqué. Me gustaba, sí; pero nada grave. Mi intención nunca fue jugar con los sentimientos de ella, es sólo que en ese tiempo había pasado cosas tan extrañas que me confundí… y esa confusión me orilló a declarármele cuando jamás debí hacerlo.

La sinceridad de su hermano sorprendió a Sasuke. Debía reprenderlo, decirle que nadie puede confundir sus sentimientos, pero no podía. ¿No había tenido él el mismo problema con Andrea?

—Sin embargo— siguió diciendo Itachi, sacándolo de sus pensamientos—, gracias a todo esto pude descubrir algo— Sasuke lo miró inquisidor—. A ti te gusta en realidad Sakura, ¿verdad?

Sasuke se quedó de piedra. Si lo negaba, no lo creería, y aún no se atrevía a hablar abiertamente del tema.

—Eso pensé— dedujo la verdad por la reacción del otro—. Desde que te enteraste que Sakura y yo manteníamos una relación habías estado actuando raro, te veías mal, deprimido y en ese tiempo no lograba entender el porqué, hasta ahora.

—Yo…

—Sasuke, no tienes por qué temerle a Sakura, en lo que pueda responderte. Ella es una gran chica, deberías saberlo mejor que nadie. Además, ella te aprecia mucho, más de lo crees.

—Lo dices para que no me sienta mal.

—No, es verdad. Siempre que salíamos juntos se la pasaba hablando de ti. Le encantaba rememorar lo que ustedes hacían de antaño. Créeme, muchas veces me sentí celoso de que fueses tú quien ocupaba los pensamientos de Sakura; aunque, ahora sé que lo hacía porque te quiere.

Sasuke quedó aún más impactado. Lo último dicho por Itachi ciertamente lo había hecho feliz y de alguna manera volvieron a él las esperanzas; no obstante, éstas fueron efímeras. Al instante volvieron a morir.

—Suena fantástico lo que me dices; pero no quiero hacerme falsas ilusiones para que después se me derrumben y me afecten para mal.

—Vamos, Sasuke, nunca te creí tan negativo. Debes intentarlo… Es más, yo ayudaré a que te declares a Sakura. Estoy seguro de que necesitará de un hombro en el cual llorar después de que la deseche tan ruinmente.

— ¿Cómo piensas ayudarme?— inquirió el menor nostálgico, recordando que el papel que había tomado Itachi había sido de Sakura alguna vez.

—Creo saber cómo, cuándo y dónde para que sea perfecto. Te daré los detalles…

El par de semanas que quedaban para que los chicos de último año se graduaran pasaron de manera fugaz. Los preparativos para la fiesta final ya estaban hechos y ahora, toda la generación graduada se encontraba disfrutando de la juerga que se había preparado en uno de los salones más grandes de la ciudad, siendo la mitad techado y la otra mitad se mantenía a la intemperie lo que permitía a la juventud disfrutar de la noche estrellada.

En la parte descubierta se había colocado una tarima en donde había estado tocando una banda de rock, ahora, la banda dejó de tocar para tomarse un descanso mientras Itachi ocupaba la tarima para tomar el micrófono y hablar:

—Buenas noches, damas y caballeros, les habla su presidente, ¿cómo se lo están pasando?

Todos rompieron en gritos de alegría.

—Me alegro, me alegro. Pues chicos, hoy es el último día que convivimos como amigos y compañeros. A partir de mañana tendremos que ir por el camino que lleva la meta de nuestros sueños por meritos propios; sin embargo, siempre tendremos en mente, como recuerdos, estos tres años que hemos pasado juntos. En unos instantes más se pondrá un vídeo, adentro, de todos nosotros para que veamos que aquí pasamos por todo. Bueno y malo momentos, tristes y felices, de relajación y tensión. Ahora, me gustaría cederle el micrófono a mi hermano, Sasuke Uchiha.

Itachi bajó de la plataforma y Sasuke suplió su lugar. Todos lo miraron expectantes. El chico miró a todos antes de suspirar y finalmente hablar:

—Para algunos de nosotros este último año ha estado lleno de logros y desilusiones, para muchos más estuvo lleno de confusiones y preguntas. No obstante, sé mejor que nadie que no es bueno no buscar las respuestas a las dudas que se te presenten. Es por eso que en esta ocasión me dispongo a encontrar esas respuestas. Y para comenzar quiero dedicar el siguiente espectáculo a la persona más especial para mí, a quien no cambiaría por nada. Itachi.

Ante la mención de su nombre, el presidente hizo unas señas con la mano y momentos después el despejado cielo se pintó de los múltiples colores que provocaron los fuegos artificiales al ser lanzados, explotando y dando a los presentes una maravillosa vista.

Sakura, ubicada entre toda la multitud que observaba los pirotécnicos, hipnotizada y manteniendo su vista alzada teniendo un brillo especial en sus ojos. A ella le fascinaban los fuegos artificiales, demasiado. Y el único que sabía por completo el tamaño de su afición era Sasuke. La voz de su amigo la obligó a apartar su vista de la función y dirigirla a él.

—Estoy consciente de lo que este tipo de cosas significan para ti, Sakura— los presentes lanzaron una exclamación de burla mientras la aludida ensanchaba los ojos por la sorpresa. ¿Qué significaba eso?—. Sakura, no pienso callármelo más. Estoy enamorado de ti, siempre lo estuve y apenas logro aceptarlo. Demoré en decírtelo porque tenía que estar por completo seguro de mis sentimientos y ahora que lo estoy no dudo en hablar. ¡Te amo Sakura Haruno y me gustaría que me dieras una oportunidad y fueras mi novia!

Un silencio sepulcral se hizo presente entre todos. Nadie se atrevió a decir algo, se limitaron a pasar su vista del enrojecido rostro de Sakura al de Sasuke, igual de rojo. Los minutos pasaron y el penoso silencio no desapareció; hasta que un aturdidor, agudo y potente sonido sacó a todos de sus cavilaciones. Alzaron la vista a la plataforma y atónitos observaron el micrófono, que segundos antes Sasuke sostenía en sus manos, ahora en el suelo y al joven con la cabeza baja.

Sorprendidos, todos miraron como el pelinegro bajaba de la tarima y haciéndose paso entre la muchedumbre se alejaba del lugar. Nuevamente, el silencio reinó y el ambiente se sintió pesado. Itachi subió a la peana, cogió el aparato del suelo y se hizo escuchar.

—Chicos— señaló a la banda de rock—, será mejor que sigan alegrando el ambiente.

Sin esperar otro minuto, los integrantes de la banda hicieron caso al que relevarían de su cargo como presidente e intentaron animar el muerto entorno, cosa que funcionó hasta momentos después.

Sasuke se encontraba en el jardín delantero del salón. La idea de la declaración había sido de Itachi. Le había asegurado que no fallaría, aunque en verdad lo dudaba. Suspiró llevándose las manos a su rostro, aún sentía que éste le ardía con potencia. No sólo había hecho él el ridículo, también había hecho pasar a Sakura una gran vergüenza. ¿Cómo verla a la cara?

Respiró profundo y soltó el aire retenido con lentitud intentando reunir el valor necesario para regresar a la fiesta. Una vez logrado su cometido giró sobre su eje y al hacerlo se encontró frente a frente con Sakura. Su rostro se tornó al principio pálido y casi al instante tomó un color carmín. Fue un cambio tan drástico que se sintió mareado; sin embargo, luchó con aquella sensación para hablar.

—Es en serio lo que dije, Sakura, no sabes cuánto te quiero. Sufrí mucho al verte junto a Itachi este tiempo. Reconozco que yo tuve la culpa por no hablarte de mi sentir, pero me gustaría que me dieras una oportunidad, por favor. Haré lo que sea…

—Tú…— Sasuke silenció al escuchar el murmuro de Sakura—. Tú… ¡eres un idiota!

Ante el calificativo el joven se sintió pequeño e imaginó que aquello había sido una respuesta negativa por parte de la chica frente a él; mas antes de poder aclarar sus dudas mediante una pregunta, miró como la pelirrosa corría hacia él y se le dejaba ir logrando que ambos terminaran en el suelo. Ella arriba de él.

—Un idiota, un completo idiota. ¿Tienes idea de lo que acabas de decir? ¿Sabes qué efecto tienen esas palabras en mí? ¿Imaginas por lo menos cuánto tiempo tuve que esperar para escuchar esas palabras que acabas de hablar?

Bajo ella, Sasuke la miraba con ojos abiertos, sorprendido, mientras veía las lágrimas correr por las mejillas sonrosadas de la joven y que después aterrizaban sobre su rostro.

—Incluso una chica como yo puede tener sus fantasías, sueños e ilusiones— continuó Sakura sin dejar de llorar—. Para mí, éstos eran tener la oportunidad de escuchar de los labios de mi mejor amigo que me amaba, que le gustaba y me quería. En vez de eso obtengo un apuñalamiento en el corazón al descubrir que no gusto de él, sino que está enamorado de otra. Al saber que jamás sería mío decidí intentarlo con alguien más; pero resultó una decepción más. Aún no termino de recuperarme de eso, ¿y me dices semejante cosa en medio de todo el mundo? ¡Eres un idiota por eso! ¡Te odio, te odio! ¡Torpe…!

Sasuke se irguió en un rápido movimiento haciendo que Sakura callara y tomándola desprevenida, la estrechó entre sus brazos ocultando su rostro entre el hueco formaba su hombro y su cuello. Sakura quedó en shock ante la acción de su acompañante.

—Lo siento tanto, Sakura. Soy la persona más vil del mundo. No estuve consciente de lo que sentías en ningún momento ni siquiera cuando decidiste ayudarme pensé en preguntar cómo te sentías al respecto. Me limité a acusarte de interesada y a aceptar tu propuesta sin indagar más. Lo lamento. No debería ni considerarme tu amigo…. No debería ser yo quien ocupe tu corazón. Por más que me duela, aceptaré que rechaces mi declaración, ciertamente no te merezco…

—Eres un idiota— volvió a insultarlo Sakura aún abrazada a él—. Pero eres mi idiota.

Sasuke se separó de la joven un poco, impactado. ¿Quería decir lo que creía que decía?

—Sakura…

No terminó de hablar porque los labios de la ojiverde se posaron sobre los suyos en un dulce beso que transmitió a los dos, sensaciones jamás experimentadas con ninguna persona. Para Sasuke fue el primer beso que recibía y daba, e indiscutiblemente, lo consideró especial; Sakura, en cambio, a pesar de no ser su primer beso, pensó que era el único que valía la pena. Se separaron por falta de aire y se quedaron viendo a los ojos, ambos completamente rojos.

—Será mejor que volvamos a la fiesta— sugirió Sasuke en tono quedo. Sakura asintió estando de acuerdo con su, ahora novio.

En tanto, en la fiesta, Andrea se mantenía sentada en una de las muchas sillas que se encontraban en el lugar y que permitía observar con detalle lo que sucedía a su alrededor. Miró como la mayoría se mantenía en la pista de baile. Naruto y Hinata, Suigetsu y Karin, y estaba segura que dentro de poco vería a Sasuke y Sakura allí, como la más reciente pareja popular. Suspiró.

—Me gustaría que estuvieras aquí, Sai-kun— susurró de manera inconsciente.

—No es bueno vivir atado al pasado— le dijo una voz cuyo dueño se tomaba la libertad de sentarse a su lado.

—El hombre vive de recuerdos, Itachi-kun— opinó la morena mirando al joven de oscuros cabellos.

—Es verdad, pero permanecer aferrados a éstos puede ser dañino.

Andrea soltó una risilla e intentó cambiar de tema.

—Lamento que lo tuyo con Sakura-chan no funcionara.

—Oh, no importa. Dejaré el pasado en el pasado.

—No puedes olvidar con facilidad— los ojos de Andrea se empañaron de tristeza.

—Pero no es imposible. Mis planes son olvidar.

— ¿Cómo?

—Incluso con las cosas más pequeñas y de apariencia insignificante. Por ejemplo…— Itachi se levantó de la silla y colocándose frente a An le ofreció su mano—. ¿Considerarías bailar conmigo esta pieza como un paso del proceso de olvidar?

Andrea volvió a reír y tomando la mano del hombre frente a sí, contestó:

—Sólo contigo sucedería.

Y con esto, el par se unió a los demás para bailar de la misma manera.

POV'S Sasuke

Sakura y yo volvimos a donde todos nuestros compañeros y amigos se encontraban. En el momento en el que nos vieron, las actividades que hacían pasaron a segundo plano, tan sólo se quedaron allí, atentos; pero no me importó. Apreté la mano de mi pareja tratando de darnos valor a ambos y seguimos nuestro paso hasta quedar en el centro de las miradas. Nos colocamos en posición de baile y le lancé una significativa mirada a la banda para que volviera a tocar. Haciendo caso a mis silenciosas peticiones, la música volvió a escucharse y Sakura y yo comenzamos a movernos al compás de ésta. Tiempo después se nos unieron las parejas que estaban anteriormente. Eso me tranquilizó, parecía ser que no tendría que responder a preguntas incómodas.

Dejé de mirar mi entorno y enfoqué mi visión en los verdes orbes de mi novia. Ese par de jades que amaba como un loco. Diría que era lo que más me gustaba de ella, pero sé que después me retractaré. Simplemente la amaba a toda ella.

Era increíble pensar en todo lo que habíamos tenido que pasar para poder estar juntos. No obstante, a pesar de los obstáculos que nos pudieran formar la gente de nuestro alrededor, e incluso nosotros mismos ante nuestros confusos sentimientos y pensamientos; a pesar de todo, no pudimos alejarnos de nuestro verdadero amor. Es por eso, porque tuvimos que luchar, que jamásy nunca, dejaré desamparado a mi hermoso, bello e invaluable jade.

FIN


Hm, por fin se acabó. En verdad espero que haya sido de su agrado y claro, agradezco enormemente a todos aquellos que me apoyaron al seguir leyendo este fic, independietemente de que dejaran reviews o no, a todos gracias. Sin más me despido con la ¿terrible? noticia de que esta puede ser la última vez que nos leamos. Así que con el corazón en la mano les digo que vivan la vida felices, vean su lado positivo siempre, que se cuiden que hace falta y que los tendré muy presentes en mi memoria, mis queridos amigos.

Adiós.