Nota: Siempre considero necesario afirmar que todo, los personajes, lugares y nombres son parte de la incomparable obra de Tolkien. Este es un nuevo capítulo que demoré un poco en actualizar, espero que les agrade, o por lo menos que no les desagrade. Muchas gracias a la buena gente que se toma su tiempo para leer esta historia que sigue perjudicando a personajes que ya tenían una vida resuelta.
Capítulo 10
Eomer no le dijo nada esa noche, pero por la advertencia de Elfhelm observó más detenidamente el comportamiento de su hermana y el senescal. Nada que levantase sospechas, Faramir siempre trataba a Eowyn con cortesía y amabilidad, pero él era cortés y amable, por lo menos por el tiempo que había conocido al hombre de Gondor.
Por insistencia de Eomer, según se decía, Faramir había decidido quedarse hasta la fecha en que los rohirrim regresarían a Minas Tirith para llevarse los restos del rey caído, Theoden. Para que el senescal no se aburriese le permitieron revisar los archivos cartográficos de Rohan, especialmente los concernientes al abismo de Helm y el territorio entre el río Adorn.
—Hay un paso en este lugar —decía, mientras corregía con una pluma una copia del mapa, el cartógrafo a su lado tomaba notas. Eowyn por su parte les veía sentada al otro lado de la mesa —. En cambio en este lugar hay una pequeña quebrada, al parecer el agua ha erosionado el terreno.
—Esas modificaciones nos serán útiles, espero que nos dejes una copia —dijo Eomer que les había estado observando en silencio desde la puerta ingresó al salón de los archivos, pues había visto que Faramir y Eowyn habían pasado la tarde en ese recinto. Encontrarles hablando de cartografía le quitó un peso de encima, y es que a pesar de lo que algunos podrían decir, nada extraño había en el comportamiento de su hermana con el senescal. Además no estaban solos, porque el cartógrafo estuvo con ellos toda la tarde, según veía el trabajo avanzado.
—Por supuesto, pero si me permites llevar una copia a Minas Tirith —Faramir le respondió levantando la mirada del mapa —, creo que el rey te estará agradecido.
—No hace falta que lo menciones —dijo el rey de Rohan caminando hacia su hermana, y colocando su mano sobre el hombro de ella añadió —, espero que Eowyn no te haya molestado en esta labor.
—Al contrario fue de gran ayuda —respondió Faramir.
—Pareces sorprendido de que me interese en estas cuestiones —dijo Eowyn con cierto tono de molestia poniéndose de pie.
—No es eso, es que no te había visto antes en este lugar.
—Eso no lo sabes, pues tu tiempo lo pasabas patrullando las fronteras con Theodred, mientras yo cuidaba de tío Theoden. Algo tenía que hacer en mis momentos libres, y era un buen lugar para mantenerme lejos de Grima —esto último sonó más como un reproche y Eomer no pudo evitar sentirse culpable.
—Lamento no haber estado cuando me necesitabas.
—No era tu culpa, tú tenías obligaciones —le respondió ella en un tono más conciliador.
El rey de Rohan vio la pelea perdida y decidió cambiar de tema.
—No estés tarde para el banquete de despedida de Faramir y la gente de Gondor.
—Por supuesto —respondió Eowyn.
—Faramir, te esperamos, sé que tú no querías nada, pero es una costumbre nuestra y creo que a tus hombres les gustará ese reconocimiento.
—Asistiré con gusto.
Eomer dejó el salón de los archivos.
—También me retiro—dijo el cartógrafo —. Mi trabajo aquí ha finalizado.
Los dos se quedaron solos. Faramir no dijo nada y solamente se dedicó a enrollar la hoja del mapa.
—Tienes una mancha de tinta en la cara —Eowyn quiso limpiar la pequeña gota sobre la mejilla de Faramir, como reacción Faramir acarició la mano de ella y pronto los estaban besándose —. He esperado toda la tarde por este momento.
—También yo, por muy insensato que sea. Eomer o cualquier otro podría entrar y habrían problemas.
—Le agradas a Eomer, lo he notado.
—Por eso me siento más culpable todavía, debería decirle que te amo.
—Pero no puedes hasta que yo rompa el compromiso. Falta poco para eso.
El banquete transcurrió con normalidad más allá de algunos comentarios sobre el tiempo que el senescal y la dama Eowyn pasaban juntos, pero durante la noche no dieron muestras de que algo hubiese entre ellos más allá de una amistad. Al día siguiente muy temprano se pusieron en marcha. Eomer acompañado por Eowyn y el senescal de Gondor iban a la vanguardia y el viaje resultó ameno para los hermanos pues Eowyn a menudo interrogaba a Faramir sobre Minas Tirith y el bosque de Ithilien, pues le gustaba conocer más de esos terrenos en los que ella había pasado algunos días en los festejos de Cormallen. Nada de qué preocuparse, era mera curiosidad. Aunque notó que ella ya no se veía tan triste y parecía muy animada de hacer este viaje.
Faramir siempre le daba muestras de cortesía como darle la mano a Eowyn para que baje del carruaje, gesto que ella aceptaba sin protestar cuando antes había sido motivo de queja arguyendo que no necesitaba ayuda para esta tarea, en los tiempos en que ella quería ser parte de las patrullas y acompañar a su hermano y a su primo.
Finalmente llegaron a Minas Tirith donde fueron recibidos con todos los honores. El rey Elessar acompañado de lo que una vez fue la Comunidad del Anillo les dio una cálida bienvenida.
Merry olvidándose del protocolo corrió a abrazar a Eowyn.
—Eowyn, cuanta alegría volver a verte.
—Lo mismo digo mi buen amigo.
Los otros hobbits imitaron a Merry y también corrieron a darles la bienvenida mientras Gandalf sonreía por este comportamiento, sin perder de vista que Eowyn y Faramir estaban uno al lado del otro e intercambiaban miradas.
Aragorn se acercó y saludó a cada uno de ellos, e inmediatamente llamó a Faramir para que le informase sobre los pormenores del viaje, pues Faramir ya le había adelantado en un mensaje sus sospechas sobre los dunlendinos y haradrim. A trancos también le preocupaba esta noticia, veía que pronto tendría que marchar a Umbar si quería asegurar ese territorio, pero también era consciente de que en el norte no todo estaba saneado.
—Me alegra tenerte de vuelta Faramir —Aragorn le dijo con sinceridad, se veía algo cansado, y Faramir no pudo dejar de sentirse culpable pues él tendría que haber estado en la ciudad para ayudar en las tareas de reconstrucción —. Tenemos mucho trabajo, pero como recién llegas es justo que descanses un poco.
Faramir salió del despacho de Aragorn pensando en el rey. Con Eowyn habían decidido confesarle sobre lo que pasaba entre ellos, y esto resultaba muy difícil llegada la hora. Aragorn era un hombre justo, sincero, leal y muy comprometido con el bienestar de todos. No pudo evitar sentirse culpable por aquello besos robados a la dama de Rohan, o esas veces en las que le tomaba de la mano. A sabiendas que era la prometida del rey, todo le hacía sentir como si traicionara a todos, a Aragorn, Eomer y a sí mismo.
Se dirigió a los jardines donde Eowyn esperaba por él. Frodo, Pippin y Sam conversaban con ella contándole sobre los pormenores de los días en que ella estuvo ausente de la ciudad.
—Faramir, que bueno que estás aquí —saludó Sam —. Estaba hablando con Eowyn sobre los días que no estuviste por aquí.
—Hay mucho trabajo, nunca se acaba, especialmente para Aragorn —Pippin también habló —. Ahora que Faramir está de vuelta creo que le aliviará un poco la carga. Nunca pensé que un rey tenía tantas obligaciones, me pregunto si Trancos lo pensó algún día antes de ser rey.
—Sí, le he visto salir a caballo por los campos de Pelennor en las noches —dijo Frodo —, creo que extraña un poco su vida de montaraz, pero sobre todo creo se ve muy solitario. Él no dice nada pero cuando cree que nadie le ve, se pone melancólico y se queda callado mirando las estrellas.
—El tío siempre decía que el trabajo es el mejor remedio para la melancolía —siguió Sam —, y creo que Trancos aplica ese consejo, porque se ha sumergido en el trabajo.
Eowyn y Faramir intercambiaron miradas, de pronto sintieron todo el peso del mundo sobre ellos. Faramir sin embargo era decidido y como había dado su palabra de ir con Eowyn a hablar con Aragorn sobre el compromiso, pensó que era lo se tenía que hacer.
—Hay algo que quisiéramos hablar con el rey —dijo Faramir—. Mi señora Eowyn —le dijo alcanzándole la mano a la dama.
—Si nos disculpan unos momentos —dijo Eowyn tomando la mano de Faramir para seguirle. No dijeron nada mientras subían a la ciudadela.
Por su parte Eomer cavilaba sobre sus dudas en cuanto a su hermana y el senescal. Para Eomer ya no era algo que simplemente no quería ver, porqué el también había notado el cambio en Eowyn cuando le veía cerca del Faramir.
—¿En qué piensas? —preguntó Merry, que se había separado del grupo de hobbits para buscar algo de comer.
—Mi señor escanciador, en nada, más bien son ideas tontas que rondan mi cabeza desde hace algunos días.
Eomer le habló a Meriadoc sobre sus dudas, creyendo a un principio que eran simples suposiciones, pero de las que hoy ya no estaba muy seguro.
—Si tienes dudas, deberías ir a hablar con ellos —dijo Merry mordiendo una manzana —. Faramir es un buen hombre y si él le tiene cariño a Eowyn y ella a él, no creo que sea algo malo para ambos.
—No, mi querido Merry —dijo el rey —, pero me temo que si equivocase mis sospechas, pensaría que le estoy ofreciendo a mi hermana como mercadería.
—Faramir sería incapaz de pensar eso de Eowyn —dijo Merry para luego acercarse hacia el rey de Rohan en un gesto de confidencia—. ¿Quieres que te cuente un secreto? Cuando ambos estaban en las casas de curación Faramir me preguntó sobre Eowyn. Se veía muy interesado en ella —Merry notó la mirada de Eomer y corrigió de inmediato —. No, no te enojes siempre fue muy respetuoso con ella. Ambos solían caminar por los jardines esperando el desenlace de la guerra. No creo que te equivoques si piensas que ella ha encontrado en Faramir lo que buscaba en Trancos.
El rey de la Marca se quedó pensativo unos momentos. Siempre había sido muy sobreprotector de su hermana, que era ahora la única familiar que le quedaba. Por otro lado Faramir era un buen hombre según su propia percepción. Si ella lograba sanar sus heridas, sería muy egoísta de su parte oponerse a la felicidad de su hermana.
—De ser así ellos deberían hablarme de este asunto, pero tal vez piensan que yo no lo aprobaría —dijo Eomer como si hablara consigo mismo—. Muchas gracias por tu consejo mi buen Meriadoc, iré a buscar a Faramir inmediatamente.
Eomer fue hasta la ciudadela, pero en el trayecto Aragorn le encontró.
—Eomer, me alegra encontrarte, hay algo de lo que quisiera hablarte. No te preocupes, no pienso agobiarte con cuestiones de Estado, es un asunto personal.
—Sin embargo debe ser algo importante para que vengas a buscarme —dijo Eomer con cierta preocupación —, te escucho.
—Lo es, por lo menos en lo que concierne a tu hermana—Aragorn hizo una pausa buscando la mejor manera de decirle las cosas que tenía en mente, luego de unos instantes decidió que lo mejor era ser directo —. Cuando volvimos de Cormallen he hablado con ella y le pedido su mano.
—Aragorn, no te ates a algo porque sientes que tienes una obligación —dijo rápidamente Eomer —. Ella ha debido decirte lo mismo.
—Me lo dijo, pero luego de una breve conversación ha accedido a mi pedido. No es un secreto que estoy solo, que necesito una reina y que Eowyn es una dama valerosa y la más bella de Rohan. Si una vez no pude corresponderle, pienso poner todo lo que esté a mi alcance para lograr su felicidad —Eomer le miraba en silencio y Aragorn siguió hablando —. Como te dije ella ha aceptado mi propuesta, y solamente me pidió no lo anunciara el compromiso pues quería que primero se lleve a cabo el funeral de Theoden rey, pero yo siento que como hermano mayor y rey de Rohan te pido me concedas la mano de Eowyn.
—En verdad me sorprende esta noticia. A lo mejor por eso el carácter de Eowyn ha cambiado y yo me he hecho ideas erradas al respecto —Eomer pensó unos momentos —.Supongo que si eso es lo que hace feliz a mi hermana, no pondré objeciones.
—Te lo agradezco —dijo Aragorn, justo en el momento en que Eowyn y Faramir llegaban para hablar con él —. Eowyn, acabo de hablar con Eomer —Trancos se dirigió a la dama con una sonrisa que no dejaba de tener cierta tristeza —, le he dicho de nuestro compromiso y él está de acuerdo. No sabes cuán solo me he sentido en el trono de Gondor, y sin nadie a mi lado para acompañarme en mis largas noches.
—En hora buena querida hermana —dijo Eomer, que recién se daba cuenta de que pronto perdería a su única familiar. Abrazó a Eowyn para felicitarle, un abrazo tímido, como si fuese más una obligación, ella en su sitio no pudo decir palabra alguna. Luego Aragorn tomó la mano de la doncella y la besó en el dorso.
Eowyn sintió que este gesto le arrancaba de los brazos de Faramir que le observaba de pie con entereza como siempre acostumbraba, juntando todas sus fuerzas para no derrumbarse como el mundo de sueños que ambos habían construido juntos.
Faramir dio un paso adelante como intentando recuperar lo que había perdido
—Yo quiero decir que… —hizo una pausa y la esperanza en la mirada de Aragorn, el hombre que le había devuelto del mundo de las sombras, el rey al que le debía obediencia, y sobre todo a un hombre de gran corazón al que no se puede traicionar o hacer daño —, que les deseo mucha felicidad a ambos.
Eowyn cerró los ojos y una lágrima bajó por su mejilla.
