Enroque


#9


Departamento de Izaya, dos semanas después

—No quería decírtelo, Pulga, pero estás tan flaco que no creo que nadie te considera ya atractivo. A mí sin duda no me lo pareces —comentó Shizuo al tiempo que seguía preparando la soba que apostaba sólo él comería.

—Qué insensible de tu parte —se quejó Izaya sin llegar a sentirse molesto de verdad o esa impresión dio. Continuó con tranquilidad—. ¿Cómo quieres que le den a uno ganas de comer si en el proceso hay que necesitar de otros, y en mi caso de un monstruo? No, olvídalo. Para mí no es vergüenza reconocer las limitaciones de uno, es de idiotas y necios no hacerlo, pero esto ya es demasiado. En consecuencia, comeré lo mínimo. Total, últimamente no hago nada de nada.

Aunque no me importara en lo absoluto necesitarte, Shizu-chan, sé que no podría pasar nada sin devolverlo. Nada puedo hacer yo, si el cuerpo es el que protesta. Da lo mismo si soy Orihara Izaya o cualquier otro, eso podría haberle confiado y añadido que además de todo resentía el exceso de fármacos consumidos durante las primeras semanas en las que aceptó su ayuda.

Shizuo no dijo más. Si era sincero consigo mismo, le tenía preocupado el progresivo deterioro de Izaya. Pero cuando llegó a comentárselo a Shinra, éste no había hecho más que decir que aguardará por que la Pulga quisiera entrar en razón. Lo hará eventualmente, le aseguró sin apartar la vista de su trabajo.

No supo porque le había extrañado la respuesta de Shinra siendo que últimamente tampoco parecía estar de buen humor. Quiso pensar que no era más que la ausencia de Celty el motivo por el cual actuaba como actuaba.

Así, ante la falta de cooperación por ambas partes, Shizuo prefirió sumarse a su descuido. Sin embargo, fue difícil para él no mirar la piel estirada de Izaya sobre los huesos, en especial la de la cara. No confiaba que bajo su ropa quedara algún indicio de los músculos bien formados, que sin duda había tenido a lo largo de los brazos y hombros, producto de sus años de practicar parkour.

¿De qué podría servir que insista? Cuando sea capaz de moverse a sus anchas, será el mismo de antes, en todos los sentidos. Será la Pulga que tanto me cabrea.

En la sala de chat, horas más tarde

En vista de que Shizuo no se hallaba presente pues debía regresar con Tom y Vorona, Izaya se permitió dejar de lado el ruso y hablar en japonés a través del micrófono. A decir verdad, tenía dos razones para haber optado por esa solución cuando el monstruo rondaba cerca. En primera, Izaya no consideró necesario dejar de trabajar y no pensaba que a Shizuo le haría la menor gracia saber de sus tareas como informante. Luego estaba ese asunto y su complicidad con Shinra...

Izaya miró el primer mensaje de una serie un tanto larga.

Mensaje privado - Tanaka Taro [Hay notificaciones de varias amenazas anónimas en todo el sitio... Y hablan de un "informante" ...]

Y como administrador del grupo Dollars has tenido la decencia de hacérmelo saber antes de que ya no sean visibles... ¡Bien hecho! ¡Sí, bien hecho, Mikado Ryuugamine-kun!

Izaya titubeó unos instantes antes de girarse a una segunda computadora para mandar aquello que había logrado recuperar de la red, así como también toda la conversación que había mantenido con Mikado en la sala de chat.

Orihara [¿Qué dices a eso?]

Orihara [Confié en que estarías al tanto.]

Tsukumoya [Digo que tienes nuevos problemas, Izaya, y sabes bien que, aunque te lo parezca, no soy un esper. Por cierto, ¿leíste lo que te mande? Seguro que tuviste demasiado tiempo libre.]

Orihara [¿Y ahora qué? Y no, no lo hice.]

Izaya se giró a la copia de Ikebukuro Strikes Back y arrugó el ceño.

Ha de ser basura... Y si no, que Namie le dé un vistazo más tarde..., pensó al tiempo que volvió a detenerse en la pantalla del ordenador. Se recordó al momento que, con el objetivo de usar de mejor manera la mano de obra ofrecida y contratada, había asignado en diferentes horarios a Shizuo y a Namie.

Tsukumoya [Temo decirte que todos son culpa tuya.]

Orihara [Me resultaría más conveniente que sólo me los dijeran.]

Tsukumoya [Muy cierto. Pues, en primer lugar, tu descuido ha sido no haberte asegurado de antemano de las cámaras de seguridad. ¡Chiché!]

Orihara [No creo que pueda expresar por aquí la risa que me ha dado. Te recuerdo que lo tuyo es un trabajo por el me estás cobrando y no un favor. No soy un primerizo, claro que lo hice, me tomé todo un día para recorrer el lugar.]

Tsukumoya [En ese caso, creo que lo que no sabías es que no fueron capaces de lidiar con todos los involucrados. Llegó a escapárseles uno.]

Orihara [¿Quién?]

Tsukumoya [...]

Orihara [...]

Izaya gruñó de una manera que recordó a Shizuo. De haber podido hacerlo, habría tensado también los dedos sólo para tratar de que no llegara a notar nadie su enojo. Claro, de momento no había nadie más que él en el sitio.

Tsukumoya [El nombre ya no importa, lo que importa es que tenía el mismo corte que Mitamura y el otro. Quizá te sientas curioso por conocer su nombre, pero, insisto, el Awakusu ya lo ha silenciado. Lo que sólo confirma que tienes que andarte con mayor cuidado y que de los otros dos ni sus luces.]

Orihara [No me lo recuerdes. Ya lo sé. De verme lo sabrías tú también.]

Tsukumoya [Por eso lo he dicho. Te he visto. Y te he visto con la niña. Y si yo he podido, también los demás. ¿Quieres que haya más involucrados?]

Orihara [¿De qué me sorprendo?]

Tsukumoya [No lo sé.]

Orihara [Lo que yo pretenda con ella es mi asunto. Que te quede claro.]

Tsukumoya [He revisado los números de tu cuenta. Necesitas conseguirte un trabajo.]

Orihara [¿Has ingresado a mi cuenta del banco? Qué insolente. Ando muy ocupado. Cuando esto se resuelva recuperare todo con intereses.]

Tsukumoya [Espero que sí, no ha sido tan sencillo dar con la información y sé que aún me necesitas.]

El informante se mordió la lengua. Sabía que Shinichi había usado deliberadamente el término "necesitar" para molestarlo. Y a su pesar lo había conseguido. De hecho, era de los pocos que lograban exasperarlo con facilidad.

Orihara [En pocas palabras, el Awakusu ya lo sabe todo.]

Izaya notó el nudo de su estómago.

Tsukumoya [No. Lo sospecha únicamente, pero sé que han optado por tomar medidas al respecto. No sé cuáles exactamente. Vigilancia lo más seguro. Les hace falta un conector.]

Orihara [¿Una grabación?]

Tsukumoya [Seguramente. Eso encaja con "un video comprometedor para su difusión en toda la red".]

¿Será que no ha caído?

Cualquier otro pensaría que tiene que ver con Mimizu...

Bueno, no todos pueden ser como Shizu-chan.

Orihara [Cuando acabé con Morisaki fui a revisar. No había nada. ¿El tal tercero lo obtuvo antes que yo?]

Tsukumoya [Tal vez.]

Orihara [No quiero un tal vez.]

Tsukumoya [Dame más tiempo.]

Orihara [No creo tenerlo. ¿24hrs?]

Tsukumoya [Hecho.]

Orihara [¿Saben de Shinra?]

Tsukumoya [No lo sé. No he tenido noticias de Mitamura pese a que las he buscado. ¿Necesitas saber eso también?]

Orihara [Necesito saber lo más que pueda. Quiero todas las cartas expuestas.]

Tsukumoya [Sí. Sí que las necesitas. Si doy con la grabación, ¿qué?]

Orihara [Como eres, estoy convencido de que verla para empezar. Como si hiciera falta que te lo diga: bórrala.]

Tsukumoya [OK.]

Orihara [Lo digo en serio.]

Tsukumoya [Y yo lo sé mejor que nadie. Descuida, Izaya. Nadie que pretenda exponer a la gente sin que sea un juego los previene. Ya me pongo en ello. ¿Por qué no te dedicas a practicar un nuevo idioma? A este paso tu compañero ya debe de saber ruso.]

—Eres un maldito. Lo habrá supuesto.

Mejor para mí que piense que hay dos videos...

Tsukumoya [Maki Ueno.]

—Bueno, un maldito que resulta la mayor parte del tiempo útil.

-o-O-o-

Shinra esperó que Izaya optara por explicarle lo que se traía entre manos.

Aunque lo que quiere resulta más que obvio. ¿No querría yo hacer lo mismo?

Aun así... ¿esto se debe a qué...?

—Shinra, qué bien que seas tú. Mientras me hundía en mi aburrición, me ha dado la curiosidad de comprender cómo una persona puede terminar por esquivar sus problemas con medios muy diversos. Y, como puedes ver, voy a probar uno de esos muchos medios —admitió Izaya con una mueca. La manera con la cual se expresó hubiera servido también para decir que había sido el primero en encontrar la cura de alguna enfermedad antes intratable—. Estaba muy dispuesto a beberme todo esto yo solo, pero alguien habrá querido que me acompañes. ¿Por cuál empezamos?

—Lo dudo mucho, Orihara-kun. En realidad, he venido para preguntarte si tienes...

—No ha pasado ninguna novedad y yo lo siento tanto como tú. ¿Por qué otro motivo te ofrezco beber conmigo? Si no quieres, no te me unas, pero sería un desperdicio haber gastado en un taxi y no hacer nada de provecho. ¡Habría que pensar en la excesiva tarifa que tienen en Japón...!

—Esto es precisamente todo lo contrario a hacer algo de provecho —replicó.

Touché! —Izaya dio una vuelta sobre su silla ejecutiva con los brazos alzados sobre su cabeza, en actitud infantil, y luego de dar un brinco se dirigió a la sala.

Si comparaba sus muy poco tentadoras opciones, Shinra supo que de quedarse no llegaría a sentirse más abrumado a la alternativa de regresar a la soledad de su departamento. Así, se dejó caer en el sillón junto a Izaya, mientras renegaba de la decisión de su padre y su madrastra de pasar tiempo con su amada dullahan luego de que ésta hubiera concluido el encargo pedido.

—Empecemos por esa —dijo señalando una lata de cerveza Sapporo. Al médico le cruzó el fugaz pensamiento de que Izaya había reunido una mayor variedad de tipos de alcohol de la que presumían Simon y Dennis en el Sushi Ruso en una temporada (aun la navideña).

Izaya le tendió la lata y no tardó en darle un sorbo a otra.

—Bueno, no es la gran cosa, ¿o sí?

Sin prisa, Shinra bebió la cerveza al tiempo que Izaya, sin mayores reparos, apuraba la suya.

—No, no es la gran cosa —aceptó—. La verdad es que no estaría mal que nos pudiéramos olvidar de todo por un rato.

—Sí, en eso coincido como ningún otro puede. ¿Cuál sigue? Como invitado, tendrás el privilegio de decidir el orden.

—Esa de ahí...

—Claro, ¿por qué no? Sabes, también he recordado que, durante la excursión a Okinawa, Shizu-chan terminó por emborracharse. Y para cuando me fue a buscar lo único que tenía para decirme fue: "Tienes un nido de gusanos en lugar del corazón." Me dio lo mismo en su momento, pero casi soy capaz de reproducir de nuevo la escena en mi cabeza, detalle a detalle. El idiota no pudo soportar lo que quise para mí —Izaya rio, pero sin entusiasmo—. Ya quiero yo saber qué cara pondrá cuando se descubra todo, muero de impaciencia. Bueno, eso sí decido huir como hice la primera vez...

Shinra se guardó para sí su opinión, pero evidentemente no compartió su optimismo.

Si acaso llega a enterarse y si acaso llegamos a verlo..., pensó con amargura.


N. del A. ¡Pasen un bonito día! ^ ^)/