Suspiró un poco más, y tratando de calmar sus emociones, se adentró a la librería. Deseaba que no fueran Cormac y Hannah, deseaba que fuera un alcance de nombre, muchas coincidencias, que todo fuera mentira, pero al tenerles de frente, supo que la verdad era irremediable, y que había llegado la hora de enfrentarla.
—¡Hermione! –gritó Hannah al verla a la entrada.
Capítulo IX Rescatada
Decisión
Era verdad. No había ninguna coincidencia, aquellas no existían. Se encontraba en toda la epifanía de la vida, epifanía agónica para ella, claro.
Muchos sentimientos se agolparon en su corazón. Sentía alegría por ver a quien fue por mucho tiempo su amiga, su confidente. Sintió tristeza porque perdieron el contacto. Además, atrás de Hannah, se encontraba Cormac, que le observaba expectante.
-¡Hermione! –volvió a gritar Hannah, al ver que la castaña seguía impávida a la entrada de la librería.
-Hannah… -susurró, cuidando cada palabra que salía de su boca.
La nombrada salió del mostrador y corrió a abrazarla.
-¡Oh Hermione! ¡Por cuánto tiempo deseé que nos encontrásemos, cara a cara! –le decía alegre, estrechando su cuerpo con el de la nombrada-, ¡Has crecido, no te 'veía' de hacía más de un año! –hablaba.
-Tú también, Hannah, has crecido mucho –respondió, devolviendo el abrazo, sintiendo el cosquilleo del cabello de Hannah en su rostro-, no sabes lo mucho… que me hiciste falta, Hannah –murmuraba, sintiendo como sus ojos comenzaban a derramar débiles lágrimas.
Ambas se quedaron largo rato así, susurrándose cosas, abrazadas, llorando.
-¿Desde cuándo se conocían? Hermione se tensó demasiado cuando supo que ustedes serían los nuevos trabajadores –preguntaba Viktor a Cormac.
-Alrededor de cuatro años –contestó dubitativamente.
-¿Tú no correrás a saludarla también? ¿No eres tan amigo de ella, como tu prima?
-Ella no fue mi amiga, fue mi novia –respondió.
Viktor asintió levemente con sus ojos y su cabeza. No le calzaban muchas cosas, cómo se conocían si Cormac y Hannah vivían a cientos de kilómetros de ellos, peor aún, cómo fueron novios, y por qué se seguían evitando.
-Cormac –le llamó Hannah. Él y Hermione se tensaron-, ven a saludar a Hermione –decía la chica.
El nombrado caminó con indecisión hacia las chicas. Tenía la atención del moreno que le miraba ahora con otros ojos. Hannah sonreía. Hermione exhalaba aire con ruido.
-Hola, Hermione –saludó aquel joven, estrechando su mano con la de la castaña.
Sintió como un cosquilleo le recorría desde que tocó por primera vez el cálido tacto de Cormac. Desde sus manos hasta la más dormida de sus neuronas, una electricidad similar a la que sentía cuando se besaba con Ron se apoderó de su persona.
-Se estrechan las manos como si fueran desconocidos, un abrazo, un abrazo -pedía Hannah, al paso que los apretaba a ambos, para que sintieran más el saludo.
Hermione posó sus manos en el pecho de Cormac, sentía el corazón de este latir con mucha agitación.
-Hola… Cormac –musitó con debilidad. Se soltó de él como si el cuerpo del joven quemase. Sentía a su mente y a su corazón dividido, las cosas eran tan difíciles ahora. Ron aparecía entre sus memorias, los recuerdos de los buenos tiempos con Cormac también.
-Tenemos tantas cosas de qué hablar, también contarte muchas otras… -Hannah hablaba para que la incomodidad del momento no fuese más dificultosa.
-¿Por qué desaparecieron? –fue la pregunta que interrumpió el monólogo de la extranjera-, ¿por qué no volví a saber de ustedes, a no tener noticias?
-Pero Hermione, si tú fuiste la que se quedó sin conexión a Internet…
-Por lo mismo, les llamé, les envié correos electrónicos, mandé cartas y nunca tuve una respuesta de ustedes –comenzaba a reclamar. Ella no era nadie como para exigirles información lo tenía más que claro, mas lo hacía por la preocupación, del pensar que a ellos dos les hubiera ocurrido algo, y por eso no se había enterado de ellos.
-Hermione, ambas entramos a la universidad el año pasado, estábamos ocupadas, el tiempo se nos hizo preciado, por lo mismo me cambié de casa… y Cormac, él… pues…
-Lo que yo le tenga que decir a Hermione, se lo diré yo, no mas intromisiones, Hannah, por favor –la nombrada le miró con rabia y bufó.
-Me alegro que ambos estén bien, y que hayan tenido el tiempo de preguntarle a Viktor si yo era la chica que en su tiempo fue su amiga y…-iba a decir novia, pero se arrepintió a último momento-, eso.
-Por favor, amiga, no te enfades, tenemos que hablar.
-En estos momentos me encuentro algo ocupada Hannah, y tú estás trabajando. Cuando tengas algún tiempo, hablaremos –pensó en el doble sentimiento que debía de estar teniendo la familia Weasley, su hijo estaba en casa, no estaba completamente recuperado, pero tenía muchas más esperanzas. Pensó que, a pesar de sus condiciones económicas, del poco tiempo en el cual había conocido más a los dos hermanos menores de aquella pelirroja familia, ellos le habían ayudado a ella en uno de los momentos más complicados de su vida. No podía pensar en ella misma ahora, solucionando cosas que estaban en el pasado, se recriminaba su actuar apurado, Ron y Ginny le necesitaban.
Eran mucho más importantes que Hannah y Cormac.
-Hablas como si ya no nos quisieras, Hermione –musitaba triste, Hannah.
-No se trata de eso Hannah… tengo una familia… que me necesita –confesó con una débil sonrisa. La familia Weasley no era su familia verdadera, pero la sentía como tal. Sentía ese cariño que quiso profesar alguna vez al vínculo sagrado del hogar.
-¿Estás… casada? ¿Tienes… hijos? –preguntaba Cormac.
-Lo que yo tenga… o haga ahora, no debe de ser de mucha importancia para ti, Cormac –aquel desdén con el que le contestó, hizo que su corazón se descolocara un poco. No podía engañarse, le quería, Cormac en su tiempo fue, el amor de su vida.
-Hermione, nunca nos hemos peleado o disgustado, por favor, no te vayas así –Hannah se daba cuenta que Hermione no estaba bien. Nunca se habían enfrentado cara a cara, respirando del mismo aire. Por lo mismo, habían aprendido a conocerse de otras formas.
-No estoy enojada Hannah, pero así como tú me dijiste, ahora tengo cosas un poco más importantes por hacer, nuestra amistad y nuestras confesiones pueden esperar unas horas, u otros días más, qué serán estos, cuando ya ha pasado un año y algo. Puedes pedirle el número de mi móvil a Viktor –el nombrado le miró, se sentía un intruso en aquel extraño reencuentro.
Hermione comenzó a salir del local, la noche ya estaba posada en la ciudad.
-No son cosas más importantes –se retractó, observándoles por última vez aquel día-, son personas importantes –y terminando de decir aquello, emprendió el camino de regreso a su casa.
-Yo tampoco me separé por cosas… también fue por personas, Hermione –susurró Cormac para sus adentros.
Ron estaba en la entrada de su casa. Estaba nervioso por Hermione, sentía que algo no andaba bien. Parecía ilógica esa especie de presentimiento, le tenía miedo. Jugaba a hacerse sonar sus dedos apretándolos. Una manía que su madre y hermana recriminaban, -con la excusa que tendría todos sus dedos chuecos después- cuando le vio por la calle, caminando con prisa.
Ella le vio ahí. Una nueva oleada de emociones se agolpó en su persona.
-Estaba preocupado por ti –fue lo que escuchó decirle como recibimiento.
-Fui a… dar una vuelta –contestó. Lo levantó la vista. Él se acercó lentamente hacia Hermione y con delicadeza rozó sus dedos en la mandíbula de ella para levantarle el rostro.
-¿Sucede algo? –inquirió.
Claro, sucedían muchas cosas, tantas que no sabía cómo poder decírselas. Optó entonces salir por el camino de los perdedores; haciéndose acreedora de la mentira y la hipocresía.
-No lo sé… ¿sucedió algo que me tenga que tener así?
-De eso mismo quería hablarte hoy en la tarde, pero te marchaste…
-No me tienes que dar explicaciones, no somos nada, tú puedes hacer lo que quieras con tu vida, con tus emociones –decir aquello era muy distinto a pensarlo, sentía como a través de aquellas palabras, una parte de ella se fuese desvaneciendo con la brisa que se acrecentaba un poco, a pesar de estar en la mitad del verano.
-No digas eso… yo… sí te debo una explicación –concretó el pelirrojo, tocándole nuevamente su rostro-, te la debo, porque desde que ti vi, yo… no fui el mismo. Cambié, comencé a creer en las cosas que no creía. Sentí cosas que no sentía. Y lo de hoy fue un error. Algo que no debió de haber ocurrido. Yo…
No siguió hablando, estaban demasiado cerca y no se habían besado desde que se habían alejado, hacía ya, varios días atrás. Él posó sus manos entre la cintura de Hermione, para acercarle mucho más a su cuerpo. La boca de ella se abría para darle la bienvenida a su lengua, al paso que jugaba a enredar sus dedos entre los cabellos pelirrojos que estaban oscuros por la poca luminosidad que había alrededor.
Se separaron para respirar un poco, mientras se apoyaban de sus frentes, mirándose, adorando el color de los ojos de cada uno. Otros besos vinieron, cargados de emociones que aun no tenían una descripción descifrada, porque ni ellos mismos eran capaces aun de calificar qué es lo que eran cuando estaban juntos, por qué se sentían solos cuando no se tenían cerca.
-Así debió de ser mi bienvenida –susurró Ron en el oído de ella, cuando se abrazaron para darse calor.
-Así debió de ser…bienvenido a tu casa, Ron –completó ella, apretándolo más hacia su cuerpo, sintiendo que con aquel gesto, las lágrimas que se peleaban por salir nuevamente de sus ojos, no lo hicieran.
-Bienvenido a nuestra casa, Hermione –corrigió, para buscar con su nariz la boca de ella y comenzar a besarla de nuevo.
Entraron a la casa y Hermione se dio cuenta que Fred ya estaba en lo que sería, su nueva habitación. Le dio rabia el no haber ayudado como correspondía, por sus arrebatos del pasado. Se disculpó con la señora y el señor Weasley, a lo que ellos no le encontraron razón, puesto ella había colaborado durante todo este tiempo, y no todos habían ido al hospital por el gemelo.
-¿Puedo pasar a verlo? –preguntó.
-Claro que sí –le respondió la madre. Ron se acercaba a donde ellas conversaban. Entraron juntos.
La habitación se veía completamente distinta. Era similar a la de los hospitales, con una cama mucho más alta, con el metal platinado en las marquesas. Ahí yacía Fred, durmiendo, bajo un colchón que era especial para las personas que debían de permanecer acostadas por mucho tiempo, el cual era una especie de frazada que dentro de sí, tenía unos montículos de agüita. El objetivo de esto era para que a Fred no se le iniciaran yagas en su espalda o caderas. Al lado izquierdo de la cama se encontraba una maquinita que veía las pulsaciones de su corazón, como también, el respirador mecánico. Una bolsa de suero estaba colgando, conectada a una mariposa que llevaba y llevaría de seguro, por algún tiempo más, Fred en su mano. Al otro lado de la cama, un velador tenía múltiples vitamínicos en formato de suero. Sería la única forma de alimentar al gemelo durante el tiempo que estuviera de esta forma.
No sabía qué decir, había querido entrar a ver a Fred. Lo había visitado algunos días al hospital y todavía no se acostumbraba. No tenía la fortuna de conocerle a él y a su hermano gemelo como el dúo de risas y bromas, como los más sonrientes y más entretenidos de la familia Weasley. Por lo mismo, sabía la pena que todos estaban sintiendo.
-Estarás bien, sé que eres fuerte… -le susurraba, cerca de él. Ron le tomaba ambos hombros-, tienes a una familia maravillosa que está esperando tu recuperación, y un hermano que se está esforzando para recuperarse completamente para seguir bromeando contigo –se atrevió a posar su mano en la del durmiente joven, estaba cálida.
Estaba vivo, y eso era lo que más importaba ahora.
Ron también se acercó a su hermano y besó la frente de aquel. No había que agregar nada, Hermione ya había dicho todo.
Debido a que eran muchas las personas que se encontraban en la casa, a eso de las nueve de la noche recién Molly y Ginny habían terminado de preparar la cena para todos los presentes. Había unas ganas de celebrar, porque tenían que ser positivos, las cosas se estaban viendo mucho mejor.
Bill y Fleur estaban sentados en una esquina de la cabecera de una improvisada ampliación de la mesa cuadriculada que tenían los chicos en la cocina, al lado de aquella pareja, se encontraba Percy y Penélope. Harry guardaba el lado a su novia, Ron y Hermione estaban juntos, en la otra cabecera Arthur esperaba a Molly, que servía los platos que eran trasladados por los que aun no se acomodaban. George ocupaba un poco más de espacio, por el yeso y la bota azulada que cubría este, Charlie era su compañero de asiento.
Una vez todos sentados, Arthur pidió la palabra.
-Quiero agradecerle a la vida, por darnos a nosotros, una familia. Una familia unida, que está en las buenas y en las malas. Quiero agradecer a todos los dioses por mi esposa. Que ha sido la mejor, y la única capaz de criar a mis hijos con buenos valores y sentimientos. Quiero agradecer por mis hijos mayores, que ya son todos unos hombres de bien, que cuidan a sus familias, agradecer por la inteligencia que ha derramado en mis retoños, que se esfuerzan para ayudar a sus viejos padres, agradecer por la alegría de nuestra familia, sé que uno de los más alegres ahora duerme plácidamente en la habitación contigua –agregó con gracia, no era momento de ponerse triste, tocaba ser felices-, agradecer porque la vida ha puesto en nuestro camino a personas que nos han brindado una mano cuando más lo necesitamos… agradecer a la vida por ponernos estas pruebas, y agradecer mucho más porque nos ayuda a irlas resolviendo, mientras nos queremos y unimos mucho más.
Terminó su discurso, mientras todos los nombrados se miraban emocionados.
-Quiero agradecer por tener la figura de hombre más correcta –acotó Charlie.
-Y yo, por tener a ese padre que siempre nos consintió –dijo Bill.
-Agradecer por ser la princesita de papá, porque él es mi rey –habló Ginny, conteniendo las lágrimas.
-Por su humor y pasión por las cosas sencillas de la vida –agregó George, dándole una palmada.
-Por su dedicación a cada uno de nosotros, sin importar nuestras personalidades –alabó Ron.
-Agradecer también por la garra y coraje que llevas dentro, viejo –Percy también su unía.
-Por ser el mejor esposo, amigo, amante y padre que he visto en mi vida, gracias a ella por haberte puesto en mi camino –finalizó Molly, abrazando a su esposo emocionado por las cosas que habían dicho sus hijos y esposa.
Agradecieron todos juntos y comenzaron a comer, agradecidos porque la vida les permitía crecer como personas llenas de emociones, a pesar de las circunstancias negativas.
-El momento antes de comer, fue realmente encantador –hablaba Hermione con Ron, ambos estaban en la cocina, eran los encargados de limpiar todo lo utilizado en la cena.
-Sí, pocas veces nos decimos lo mucho que nos queremos con palabras. Somos más de hechos y acciones –le contaba, mientras secaba un plato que ella le había pasado.
-Creo que es bueno decírselo de ambas maneras. No está de más enfatizar el amor que se tiene, cuando uno es conocedor de lo que siente.
-Hermione…
-¿Si?
-¿Qué sientes por mí? –la pregunta que le hacía el pelirrojo la descolocó por completo. Él no estaba mejor, estaba con sus mejillas rojas por la sangre que era bombeada con mayor rapidez por su cuerpo. No sabía por qué le había preguntado aquello, de seguro, las palabras que ella acababa de decir eran el prefacio para que se aclararan las cosas entre ellos.
Pero Hermione no sabía qué responder. Sabía que sí, lo quería, y tenía miedo de aquello. Muchas inseguridades se encontraban en su persona, ¿si Cormac le propusiese irse con ella? Recordó una de las muchas conversaciones que tuvo con él años anteriores.
-Sé que te sucede algo, ¿por qué estás triste, Hermione?
-Estoy bien, el colegio me tiene algo cansada, creo que eso es todo.
-Te he aprendido a conocer, y Hannah me contó que tenías nuevamente problemas en tu hogar.
-Lo típico, ya sabes, como en todas las familias.
-Hermione, tu familia es especial, dime qué fue lo que sucedió.
-Ya te dije que no ocurrió nada del otro mundo.
-No te creo… ya se lo contarás a Hannah y te retaré por tu no confianza.
-Cormac, no te preocupes, de verdad que no ha ocurrido nada.
-…
-¿Cormac? ¿Sigues ahí?
-Sí… estaba pensando.
-¿En qué cosa?
-En que tal vez, te gustaría venirte a vivir aquí, con Hannah, conmigo.
-¿Hablas enserio?
-Claro que sí, siempre he sido honesto contigo. No me haría algo más feliz en la vida, que tenerte ahora, junto a mí, y no a cientos de kilómetros de distancia. ¿Te gustaría?
-Muchísimo. Siento que mi vida no debe de estar aquí, en esta ciudad.
-Y yo siento que los dos nacimos para estar juntos. Por algo el destino nos ha permitido conocernos. Si tú y yo viviésemos juntos, si nos tuviéramos de frente, seríamos las personas más felices del mundo. Podríamos amarnos de forma completa, podríamos pasear juntos, tomados de la mano. Podríamos ir a la playa, a meter nuestros pies dentro del agua, para luego jugar a salpicárnosla. Podríamos ser felices completamente.
-Podríamos ser felices completamente… suena muy hermoso todo.
-Lo será Hermione, ven a mi lado, ve a estudiar aquí.
Ella no se fue a estudiar allá, fue lo obvio. Juntó el dinero, juntó su amor, su esperanza en que aquellas proposiciones que le hicieron en ese tiempo, que era alegrado por su relación-no-relación y su mejor amistad-no-tan-mejor-amistad. Conocía lo que era vivir rodeada de miedos y de temores. Haber creído en aquellas promesas fue lo que le produjo una depresión no tratada hacía un año. Agregó a su lista de temores el volver a querer, a amar, y era lo mismo que sucedía ahora.
Estaba tratando de deshacerse de todo lo pasado, para comenzar de nuevo. Cuando ya lo creía superado, aparece de manera real lo que una ve no fue. ¿Qué era lo que podía responderle a Ron?
La verdad, de una vez por todas, la verdad.
-¿Hermione? –consultó el chico, que ya había terminado de secar toda la loza. Hermione se había quedado callada, mirando hacia el exterior a través de la ventana.
-Tengo miedo de sentir cosas por ti, Ron –le contestó.
-No creas que yo tampoco lo tengo. Esta es la primera vez que me siento de manera extraña, como si perdiera mi fuerza.
-¿Tú qué sientes por mí? –se atrevió a preguntarle lo que él le había indagado instantes anteriores. Ron se quedó callado, al igual que ella-. Ron, debo decirte algo –el que no le respondiese no significaba que no le quisiese, solo al sentir que le preguntaban por sus sentimientos, se dio cuenta lo difícil que era dar una respuesta, cuando no se está seguro de qué es lo que se siente, y con qué nivel-. Estoy confundida –bajó la mirada. Aquel sencillo gesto, hizo suponer a Ron lo que podría estar pasando.
-¿Hay… alguien más? –preguntó con miedo, deseando que la respuesta fuera negativa. Ella no respondió con el monosílabo, asintió con su cabeza-, Oh, ya entiendo –dijo, sintiendo como sus esperanzas de pedirle algo serio a ella, se deshacían antes de proponérselo
-No es lo que tú estás pesando.
-¿Qué es lo que estoy pensando, según tú? –respondió algo dolido.
-Crees que amo a otra persona.
-¿Y no le quieres acaso?
-No lo sé, te dije que estaba confundida –su indecisión y confusión le comenzó a fastidiar, tanto a ella como a él.
-Pues, cuando no estés confundida, me llamas entonces –él comenzaba a salir de la cocina, pero ella le detuvo.
-No quiero que acabemos esta conversación en discusión –pidió.
El se volteó y la atrapó contra la pared. Le besó y ella respondió.
-¿Sigues confundida? –le preguntó en un jadeo, cuando acabaron de besarse.
-Ese es mi problema, tú eres el que me confunde. No quiero hacerte daño Ron, porque a mí me lo hicieron, y es una de las peores cosas que he vivido en la vida.
-Sí él te hizo daño, ¿por qué le sigues queriendo entonces? –no podía entender la confusión de Hermione, los dos podían comenzar algo, por qué ella tenía que indagar en su pasado.
-Supongo porque me enamoré de esa persona, estuve dispuesta a dar todo por él, y él no lo dio todo por mí. Puede que todo mi amor se haya convertido en odio, en ganas de olvidar y en ganas de querer dejar atrás el pasado. Fue tan fuerte todo, que a pesar de recordar aquellas cosas con odio, te calan tan dentro el alma, que es como si las hubieses vivido minutos atrás, y eso las hace más fuerte, aunque sean las experiencias más desagradables de tu vida. Él de cierta forma me ayudó a enterrar parte de un pasado oscuro, que me atemorizaba todas las noches… y el no saber más de él, hizo que ambos miedos, conjuntos con la soledad, se unieran con todos mis pasados… ¡Es tan difícil todo esto! –gritó desesperada.
Ron le abrazó nuevamente.
-No debí de haberte preguntado esto aún… -se retractaba-, ni siquiera yo fui capaz de decirte qué era lo que siento por ti -las confesiones del pelirrojo le hacían sentir mal. Una niña tonta, indecisa, que tiene lo mejor delante de su vida y no sabe apreciarlo. Él se confesaba con ella, y ella, no hacía nada. Él intentaba ver por los dos hacia donde iban juntos. Y ella, ella no hacía nada...-. No nos conocemos lo suficiente, no sabemos por las relaciones que hemos pasado, y tampoco hemos disfrutado de momentos muy buenos que digamos, juntos… lo mejor será que esperemos.
Hermione sabía que Ron se estaba comportando mucho más maduro que ella, sabía, y lo agradecía.
-Creo que es lo mejor –le secundó. Él le estrechó contra su cuerpo para poder oler el aroma de su cabello. Encontraba paz, y aunque no lo supiera, Hermione también lo hacía con su persona. No quería hacerle sufrir, y tampoco se quería seguir lastimando con sus inseguridades-, por lo mismo, creo que lo mejor que puedo hacer, es irme de aquí.
Ron le soltó y le miró de frente.
-¿Qué fue lo que dijiste?
-Ron… ahora es momento de que compartas con tu familia, todos se necesitan. La casa es pequeña, y yo debo de resolver unos cuantos trámites con mis padres. Queda un mes para entrar a la universidad y tengo que hacer el papeleo… además, estar separada de ti me hará pensar las cosas con claridad. Y más rápido.
-No voy a permitir que vayas sola a tu casa, Hermione, te puede pasar algo.
-Lo peor que me podría haber pasado, ya pasó –respondió con una sonrisa-, y sigo viva. Tranquilo, estaré bien.
-¿Cuándo… volverás?
-Deseo volver lo antes posible –agachó la mirada. Ella deseaba poder desligarse de todo su pasado, para poder comenzar una nueva historia con Ron, lo deseaba. Pero entendía que no podía dejar los cabos sueltos de años anteriores, de amores anteriores, de problemas anteriores…
-Te voy a extrañar mucho –Ron nuevamente la abrazó contra su cuerpo. Ella le rodeó con sus brazos. Aun no se marchaba, y ya le extrañaba de forma peligrosa. ¿De verdad sentía cosas por Cormac aun?
-Yo también… pero créeme que será lo mejor, para los dos… y cuando vuelva, tendré una respuesta para ti. La respuesta acertada.
-Entonces, yo también prometo tenerte una respuesta a ti –contestó, como si se tratase de un pacto- ¿Cuándo te marcharás?
-Supongo que mañana a primera hora de la mañana, quiero regresar pronto –confesó, sonrojándose.
Los dos se miraron y sonrieron. Iban a besarse, pero desistieron de hacerlo. No debían seguir jugando con aquella muestra de cariño.
Juntos emprendieron camino hacia sus habitaciones, había sido un día cargado de emociones y raras confesiones.
Ginny aun no comprendía la decisión de Hermione por marcharse a su casa. Si bien ella confiaba en Fleur, la cual estaba en la misma habitación de ellas, junto a Penélope, con la cual mantenía intimas confesiones también, el hecho de que estuvieran ambas, no le daba el coraje para preguntarle a la castaña el por qué de su retirada.
Había argumentado que era para que ellos tuvieran mejor comodidad. Las cuatro chicas compartirían la habitación mientras estuvieran todos los integrantes Weasley en la casa, animando de manera espiritual a Fred en su recuperación. No se quedarían por mucho tiempo, por lo que encontraba descabellada la determinación de su amiga, conociendo como era el ambiente en su hogar.
Esperó paciente a que Penélope y Fleur se quedasen dormidas en su cama, y cuando sintió que su curiosidad no daba para más, zarandeó a Hermione, que se encontraba acostada al lado de ella en una colchoneta.
-¿Duermes? –le preguntó.
-Lo hacía, Ginny –respondió en un suspiro.
-¿Por qué te vas?
-Ya te lo dije… Ginny –cada vez le respondía con menor fuerza, de verdad que estaba dormida hacía instantes.
-¿Peleaste con Ron?
-No
-¿Te contó que entre él y Lav no hay nada?
-Hum…
-¡Hermione! Despierta por favor –le pedía la pelirroja. Hermione se sentó en la cama y le miró con algo de fastidio.
-Ginny, por favor, yo no me meto en la relación tuya y de Harry. Ahora déjame dormir que partiré a mi casa temprano.
-¿Eso quiere decir que tú y mi hermano tienen una relación? –inquiría emocionada.
-No Ginny.
-Pensé que él te había propuesto que fueran más que amigos por fin –lo que habló Ginny entre susurros, le llamó la atención.
-¿Qué dices?
-Eso pues, que pensé que él te iba a proponer que tuviesen algo más… serio. Era de lo único que hablaba en la madriguera. Creí que te lo diría cuando se volviesen a ver, pasó lo de Lavender, luego tú desapareces, ambos conversan y creía que te habría dicho eso.
-Si algún día llegase a… salir con tu hermano, serás la primera en saberlo.
-Será una promesa entre las dos.
-Muy bien… y ahora, déjame dormir –Hermione se volvió a acomodar. Ginny hizo lo mismo.
-Buenas noches, Herms.
-Buenas noches, Ginny –las dos se entregaron a los brazos de Morfeo.
Como todos los días, el sol apareció regalando caricias cálidas a las hojas de los árboles que estaban mojadas por el rocío de la noche. En la casa ya había movimiento, Neville estaba en la habitación de Fred revisando las maquinarias, dejando las indicaciones de manera más coloquial en un tablero que habían colocado en una de las paredes de la habitación. se había quedado también en la casa, porque habían trabajado todo el día anterior en el traslado del joven gemelo, y al saber que Hermione iría a su ciudad, él le propuso llevarla.
Molly preparaba el desayuno para ambos jóvenes que emigrarían dentro de poco. Cuando les vio aparecer a ambos por el portal les saludó con cariño.
-No debía de molestarse, señora Weasley –le decía Neville, terminado de colocar la mesa, al igual que Hermione.
-Para mí no es ninguna molestia, ustedes se han portado maravillosamente con mi familia –contestaba feliz Molly.
-Debería de haber aprovechado a descansar, es temprano.
-Estoy acostumbrada a levantarme temprano por el trabajo de mi esposo, Hermione, no tienen por qué preocuparse, me alegrarán mucho más el día si se comen el desayuno que les he preparado con mucho cariño.
Los dos comenzaron a desayunar, y Ron apareció en la cocina.
-No puedo creer que Ron se haya despertado temprano, y más aun en un día de vacaciones –se emocionaba Molly, al ver a su hijo un poco despeinado al frente suyo.
-Buenos días mamá –respondía con una risa.
-¿A qué se debe el honor de su presencia en la cocina a tan tempranas horas del día? –le preguntaba. Ella como madre, sabía que su hijo ya no era un niño, y que se estaba convirtiendo en todo un hombre, como sus hermanos. Se había dado cuenta que entre él y la castaña no había un simple intercambio de palabras. Aun no era íntima de Hermione, pero estaba segura que era una muy buena chica para su hijo, esperaba considerarla como una de sus hijas pronto, como hacía con Fleur y Penélope, al igual que Harry, su único hijo de cabello azabache-, está bien, no me respondas, tu cara me lo dice todo –se contestaba-, Neville, cariño, ¿me puedes acompañar a donde está Fred? Hay algo que quiero consultarte antes de que se marchen.
Entendiendo la indirecta de Molly, Neville pidió permiso para abandonar la cocina y se fue con la mayor de los Weasley. Ron y Hermione quedaron solos en la cocina, en silencio.
-No creas que soy un vago –habló él, tomando el monologo que había efectuado su madre.
-Sé que no lo eres –le halagó-, pero no hacía falta que te levantaras temprano, ayer todos estaban muy cansados.
-Quería hacerlo, no te podías ir sin despedirte de mí.
-No planeaba hacerlo.
-¿Y qué planes tenías en mente? ¿Entrar a una habitación llena de chicos para despedirte?
-No lo sé, algo se me habría de haber ocurrido. Pensaba en eso cuando apareciste en la cocina, me ahorraste el trabajo, gracias –volvían a la normalidad, a comunicarse sencillamente, a sentir ese calor y esa necesidad de sentirse bien con el otro.
Conversaron otro resto, hasta que Neville apareció en la cocina para dar fin a su taza de café que ya estaba fría. Molly se ofreció a darle otra, cosa que rehusó para hacerle honor al tiempo. Los cuatro se fueron a la salida de la casa, donde se encontraban todos los automóviles estacionados de quienes dormían al interior de la casa.
-Si necesitan de ayuda, no dude en llamarme, señora Weasley, tiene mi número telefónico.
-Muchas gracias por todo cariño, no sabes lo importante que es para nosotros tener a gente tan buena como ustedes alrededor nuestro –Molly abrazaba a Neville.
-Nos estamos viendo, Ron, cuida a tu hermano –él joven se despedía del pelirrojo con un apretón de manos.
-Cuida a Hermione, por favor –le pedía mientras se estrechaban las manos-, sabes a lo que me refiero.
-Claro que lo sé, estaré al pendiente de ella –Neville sonrió y se adentró al automóvil.
-Cuídese mucho, señora Weasley –Hermione le abrazaba y depositaba un beso en la mejilla de Molly.
-Tú también preciosa, lamento que no te quedes, te estaremos esperando con los brazos abiertos, ¿cierto, Ron? –el aludido se sonrojó un poco por el comentario de su madre.
-Por favor, Hermione, cuídate, acude a Neville si necesitas ayuda –le decía mientras se abrazaban.
-Estaré bien, tranquilo Ron –le besó en la mejilla también, y él le respondió en la comisura de sus labios-, nos vemos.
-Nos vemos –contestó. Ella se subió al automóvil, que ya estaba precalentado para el viaje. Neville sacó su mano para decir adiós, y comenzó a andar con lentitud.
Ron no lo pudo evitar, y corrió tras del automóvil cuando vio que este aumentaba su velocidad.
-¡No te olvides, la respuesta! –gritó.
-¡No me olvidaré, tu también me debes una! –respondió Hermione, mirándole, hasta que Ron se hizo un puntito pequeño, en el paisaje que dejaba atrás.
Nota de la autora:
Muchas gracias chicas por sus hermosos rr… me encanta que expresen todo lo que sienten cuando leen el fic, de verdad, es tan linda la sensación de leer sus comentarios, que me hacen que escriba cada vez más, con mucho más cariño =)
No sé si alguna de ustedes les ha pasado que han amado mucho a una persona, y esta les decepcionó. Luego, conoces a otra, con la que sientes emociones y sentimientos similares por quien tuviste a antes como pareja, y cuando vas a dar el paso para comenzar algo nuevo, aparece el pasado con personajes y toda la cosa. Pues, esto es lo que le sucede a Hermione, está confundida, y como a varias de ustedes les gusta el drama, les aseguro que tendrán muchísimo más. Sé que a veces nos descoloca que las personas se sientan confundidas, pero yo prefiero mil veces que nos digan que están confundidas, a que nos respondan un sí que no es tan sí, o un no que no es tan no. De seguro que quienes hayan vivido este tipo de experiencia, me deben de encontrar en algo la razón.
Hay algo que Hannah le intentó decir a Hermione, y Cormac le interrumpió… ¿Qué se imaginan que sea? Por otra parte, ¿qué es lo que le atormenta tanto a Hermione de su pasado? ¿Tienen alguna hipótesis?
Tenía la duda del nombre del capítulo de hoy, por una parte, quería ponerle Agradezco, por el discurso que se manda Arthur secundado por sus hijos, a mi me provocó mucha emotividad, no sé si a ustedes, porque desearía de alguna forma, sentir ese cariño de familia, la mía se parece más a la de Hermione xD
Pero de un principio quería ponerle Decisión, porque Hermione debe de dar el paso y analizar de una buena vez las cosas, ser valiente y permitirse, ser feliz, y sea como sea, ese era el tema de la actualización de hoy.
Me comienzo a despedir de ustedes, esperando sus apreciaciones con el mismo cariño de siempre. Que estés hermosamente bien, y nos estamos leyendo ^^
