CAPITULO X "PENAS DE AMOR"
Estaba acostado boca arriba en su cama con las cortinas cerradas, pensaba en lo que había pasado, no podía olvidar la mirada de Susan, esos instantes habían sido especiales…
¿¡Pero que cursilerías estaba diciendo!?...
Sin duda debía de dejar de juntarse con Remus, se le estaba pegando lo meloso. Pero en fin, debía admitir que ese atardecer había sido importante para él, aunque… había un detalle que lo molestaba, y lo peor de todo era que ese detalle tenia nombre y apellido y además un rostro horrible, Severus Snape.
¡Ese idiota! Sin duda alguna Snape estaba enamorado de Susan, sin duda le habría gustado estar en su lugar y ser él, el prometido de Susan, pero eso nunca iba a pasar porque el futuro esposo de Susan March era nada menos que él, Sirius Black.
Bueno, ahora era tiempo de dejar de holgazanear. Se levanto de su cama, tenía que ir por James a la enfermería.
Sirius bajo a la sala común, en donde varios alumnos de los primeros cursos hacían sus deberes, los mas grandes de seguro estaban todavía afuera, en los jardines disfrutando de la noche, después de todo era el día mas cursi del año.
Diviso a su prometida sentada con Evans cerca de la chimenea y se acerco a las chicas las cuales reían, sin duda alguna de algo tonto.
-Sirius –adivino Susan al sentir que alguien le tapaba los ojos.
-¿Terminaste ya de hablar con tu amado? –pregunto Sirius destapándole los ojos.
-¿Amado? –pregunto Lily confundida.
-Si –contesto Sirius-. La futura madre de mis hijos trae loco a Snape, la verdad no comprendo porque, admito que Snape es un idiota, pero no pensé que tuviera tan mal gust… ¡Auch! Eso dolió, mi amor, eres violenta.
-Te lo mereces –se defendió Susan, que acababa de darle un fuerte pellizco- Severus y yo sólo somos amigos, sabes bien que no puedo andar con nadie mientras estemos comprometidos.
-Debo interpretar eso –contesto Sirius un poco molesto- como que ¿te gustaría andar con Snape?
-Claro que no –contesto Susan ruborizada- no pretendo andar con él ni con nadie.
-Bien –contesto Sirius- porque tú y yo nos vamos a casar, te guste o no. Evans –añadió rápidamente al ver que Susan iba a replicar- ¿me harías un favor?
-¿Black pidiéndome un favor a mí? Seguro es importante¿qué se te ofrece? –preguntó Lily con una sonrisa al ver a Susan tratando de pellizcar a Sirius.
-Me acompañas a la enfermería por James, seguro se pondrá muy feliz de verte -pidió Sirius, guiñándole un ojo, a lo que Lily se puso un poco roja, no había olvidado el beso que James unas horas antes le había robado.
-Yo también los acompaño –anunció Susan poniéndose de pie.
-¿Tú porque? –se quejo Sirius.
-Ni creas que te dejare andar solo en los pasillos con Lily, te conozco muy bien y no pienso dejar que la engatuses.
-¡Estás loca¡Jamás tocaría a Evans, ese es territorio de James!
-Oye¿cómo que territorio? Yo no soy de nadie –se quejo Lily molesta.
-Los hombres sabemos nuestros asuntos, mujeres, y mejor ya vámonos. James ya debe venir para acá –sin decir mas Sirius tomo a Lily y a Susan de las manos y los tres salieron para la enfermería.
-Disculpen la interrupción –se disculpo Remus fríamente mirando a Arabella a los ojos, acto seguido salió lo mas rápido que pudo.
-¡Remus! –grito Arabella, tenía que hablar con él, todo era un malentendido se dispuso a salir pero una mano la detuvo.
-Bella –dijo Amos en un dulce susurro- no olvides que necesito una respuesta –le beso la mano y salió dejándola en el aula muy confundida.
Arabella se quedo parada en medio del salón por un instante, no sabía que hacer, estaba muy confundida. Miro al suelo y vio una rosa tirada, la levanto y la apretó contra su pecho, después salió corriendo, tenía que encontrar a Remus a toda costa.
Remus caminaba rápidamente por los pasillos, la señora Norris lo vio y maulló para llamar a Filch, pero a Remus no le importo, se metió por un pasadizo y salió en el octavo piso, subió a una de las torres más altas y golpeo con todas sus fuerzas la pared. Necesitaba desahogar su rabia, y golpear la pared imaginándose que era Diggory lo hacía sentirse un poco mejor, aunque también lo hacía sentirse patético. Abrió una ventana y salió al balcón, se apreciaba una hermosa vista pero a él era lo último que le importaba en esos momentos.
Cansado de todo se sentó y se tapo la cara con las manos, necesitaba estar solo. No podía creer que una chica lo estaba poniendo así. No podía creer que una chica le había visto la cara de idiota. No podía creer, que él, el merodeador de ojos dorados, había sido lastimado por una mujer… No podía creer que esa chica había sido Arabella Figg.
Figg, de la que menos hubiera creído que podía hacerle daño a alguien, le había hecho daño precisamente a él. No podía explicar lo que sentía en esos instantes, lo único que sabía era que a pesar de que Bella no era nada suyo, más que su amiga, había sentido que el mundo se derrumbaba cuando la vio besándose apasionadamente con Diggory… se sentía traicionado.
Hundió nuevamente la cara en sus manos y suspiro, lo pensó un momento, talvez se estaba azotando mucho, después de todo la chica ni siquiera era su novia para ponerse en ese plan de mártir. Sí, le había visto la cara de idiota dejándole creer que tenía una oportunidad con ella, y él había caído como tonto enamorándose de ella, pero no tenía porque sentirse así, después de todo lo que sobraban en Hogwarts eran mujeres y él podía tener a cualquiera, tenía que borrar esos sentimientos que Bella le inspiraba.
Era su obligación borrar ese molesto dolor y sustituirlo por indiferencia. Tenía que demostrarle a Bella que no le importaba en lo más mínimo haberla visto con Diggory, porque ella no le importaba para nada. Además él tenía ya bastantes problemas con la luna como para meterse en problemas con las chicas, mujeres había a montones y mucho mejores que Arabella Figg.
-Sabía que vendrían –declaro James al ver a sus amigos entrar a la enfermería-, porque sabía que Lily de seguro ya me extrañaba.
-Sí claro, no sabes cuánto –contesto la pelirroja viendo como su amigo se levantaba y abría la puerta para que ella pasara.
Llegaron a la sala común que ya estaba casi vacía y se acercaron a los sillones que estaban junto a la chimenea, ni Remus ni Arabella se veían por ningún lado.
-Me alegro de que ya estés bien Cornamenta –dijo Sirius subiendo de un salto a la espalda de James y alborotándole el cabello, James se tambaleo un poco por el peso de su amigo y ambos cayeron al piso alfombrado entre risas.
-Salvajes –sentencio Susan con una sonrisa al verlos jugar en el piso como si fueran unos niños.
Sirius que la había escuchado la jalo y Susan también cayó al piso encima de Sirius, James por su parte también había jalado a Lily la cual luchaba por levantarse entre risas. Algunos alumnos los miraban divertidos, pero la mayoría seguía en sus cosas. Los chicos siguieron jugando un buen rato entre risas y gritos, abandonaron la sala común ya muy entrada la noche, pero aun no había rastros ni de Remus ni de Arabella, lo que preocupo un poco al grupo, normalmente ellos nunca llegaban tarde.
-Remus llego anoche muy tarde, no te parece –comento Sirius a su mejor amigo mientras se arreglaban para las clases.
-Tienes razón y hoy en la mañana se despertó muy temprano, no lo escuche irse –contesto James.
-¿Es mi imaginación o nos esta evitando? –pregunto Sirius.
-Talvez las cosas no le salieron bien con Figg.
-O le salieron muy bien y por eso no llego a dormir –sugirió Sirius con una mirada picara y una sonrisa en los labios, James le sonrió con complicidad y ambos rieron en silencio.
-Talvez este preocupado, porque ya vienen los exámenes o la luna llena, que se yo, pero sea lo que sea espero que este bien –termino James alzando los hombros, tomo sus libros y le hizo una seña a Sirius para que bajaran a desayunar.
-¿¡Entonces te encontró besándote con Diggory en el salón de Transformaciones!? –pregunto Susan escandalizada.
-No hables tan fuerte –pidió Bella al observar que algunas alumnas de primer curso habían volteado para verlas.
-¿Se enojo? –pregunto Lily.
-No lo sé –contesto Bella mirando su plato de cereal y cerrando los ojos- lo busque hasta la medianoche, pero no lo encontré. Supongo que si, no lo sé.
-¿Qué vas a hacer? –pregunto Susan.
-No lo sé –volvió a repetir Bella confundida-. Hablar con él, explicarle.
-Él sabía perfectamente que Diggory estaba interesado en ti, si no se aplico es su problema, no puede reclamarte nada –Susan trato de animarla, pero por la cara que puso Bella supo que no era la mejor forma.
-Bella, Susan tiene razón, Lupin no puede reclamarte nada, no es nada tuyo –expreso Lily.
-Pero yo le había dicho que Amos no me interesaba –se quejo Bella- y estaba segura de que… de que ayer… dijo que tenía que decirme algo muy importante.
-No es tu culpa que Diggory este interesado en ti –la animo Lily.
-Ni tampoco es tu culpa que Lupin haya pasado por ahí en el momento menos indicado –dijo Susan.
-Esa es otra cosa que me intriga –murmuro Bella levantando la mirada- ¿Cómo supo Remus que yo estaba ahí? Es que, no sé… es mucha causalidad.
-No estas pensando que Diggory lo planeo todo ¿o si? –pregunto Susan dubitativa.
-No –se apresuro a aclarar Bella-. Amos no es de ese tipo de chicos, estoy segura. Es sólo que, es demasiada casualidad, y Amos me dijo algo que me sorprendió.
-¿Qué te dijo? –preguntaron al tiempo Susan y Lily.
-Que yo le había mandado una carta en donde lo citaba, pero yo recibí una carta suya en donde él me citaba a mí.
-Muy sospechoso –dijo Susan mordiendo un pan tostado- la misma persona mando las cartas, no hay duda, y de seguro esa persona le aviso a Lupin.
-¿Pero quién? –pregunto Lily mirando a su alrededor- quién querría molestar a Bella y a Lupin.
-Eso quisiera saber yo –suspiro Bella mirando a sus compañeros.
Los chicos estaban sentados en la biblioteca, los profesores Sprout, Flitwick, McGonagall, Tingle… casi todos les habían mandado muchos deberes y hacerlos era la peor tortura de todas, aún más que los castigos de McGonagall o que aguantar una clase doble de pociones con Tingle y con Slytherin.
-¡Estoy muy aburrido! –se quejo Sirius- no llevo ni la mitad de la tarea de McGonagall y aún tengo que hacer otras 5 tareas¿qué es esto, una escuela o una sala de tortura?
-Tenemos Sirius, nosotros también estamos en el mismo barco, aunque te apoyo totalmente –concordó Remus mordiendo distraídamente su pluma mientras hojeaba un ejemplar de Transformaciones avanzadas- esto debe ser peor que estar en Azkaban.
-No bromees –pidió Peter temblando de pies a cabeza- ir a Azkaban debe ser lo peor que a cualquiera le puede pasar, sobre todo con los dementotes ahí, preferiría morir a poner un pie ahí.
-No exageres Peter, por cierto Remus –comento James en tono causal y deteniendo su lectura de Potions, el arte de las pociones- ¿Cómo te fue anoche con Figg?
Hubo un instante de silencio en el que Peter y Sirius miraron a James y de ahí a Remus, ciertamente a Remus le pasaba algo y se empeñaba en fingir que no le pasaba nada, pero la verdad es que no engañaba a sus amigos con su actuación.
-No le dije nada –murmuro Remus deteniendo su escritura- porque cuando la fui a buscar la encontré muy cariñosa con Diggory –Remus siguió con su escritura, sin mirar a sus amigos.
-¿Qué? –pregunto Sirius- ¿Cómo que cariñosa?
-Se estaban besando –explico Remus sin parar de escribir y fingiendo tranquilidad.
-¿Hablaste con ella? –pregunto James mirándolo con precaución como si temiera que de un momento a otro su amigo pudiera estallar.
-¿Para qué? –pregunto Remus indiferentemente- Arabella Figg no es nada mío.
-Pensé que te gustaba –murmuro Peter.
-Así es –contesto Remus mirando a sus amigos, por fin había parado de escribir- ¿Y qué con eso?
-¿Estás bien? –pregunto James- ¿Realmente no te importa? Remus te conocemos muy bien, somos tus amigos.
-¡Está bien James! –contesto Remus aparentando calma, pero fracasando totalmente en su cometido, la verdad es que comenzaba a exaltarse- ¿Qué respuesta prefieres a tu pregunta, hay dos opciones, la hipócrita: claro que no, no me importa, que haga lo que quiera; ó en la que admito que me lastimo y dejo mi orgullo por los suelos¿Cuál quieres?
-La real, amigo –contesto James con pesar, si había algo que a James Potter le dolía en verdad es que tocaran a alguno de sus seres queridos, ya fuera a sus amigos o sus padres, no le importaba tanto si la agresión iba contra él, pero si iba en contra de alguno de sus seres queridos le dolía en verdad.
-Si me dolió –contesto Remus después de una gran pausa y desviar la mirada, se había sentido tan mal la noche anterior que no había querido hablar con nadie y había evitado a sus amigos. Pero fue un error, hablar de esto con ellos no era tan difícil, después de todo ellos eran sus amigos, hermanos, lo habían aceptado sabiendo lo que era y habían compartido risas, juegos, bromas, castigos, miedos, dolores y tristezas.
-Cuentas con nosotros, Lunático –dijo Sirius dándole un golpe juguetón en la cabeza.
-Eso no hace falta decirlo, ya lo sabes ¿verdad? –pregunto James sonriéndole y dándole una palmada juguetona en el hombro.
-Claro –dijo Remus sonriéndoles- pero esto no es nada, ya verán que en algunos días ya no recordare nada –afirmo Remus volviendo a su tarea.
Remus había ido por un libro que había olvidado, Sirius y Peter estaban enfrascados en sus tareas de Encantamientos y Pociones, respectivamente y James buscaba un libro para su tarea de Herbología mientras el sol vespertino bañaba Hogwarts con su cálida luz.
-¿Dónde diablos está ese libro? –mascullo James pasando el dedo entre gruesos volúmenes de Herbología.
-¡Buh! –dijo una voz femenina.
-¡Lily! –se quejo James sobresaltado- Me asustaste.
-Así tendrás la conciencia –le recrimino Lily entre risas.
-Mi conciencia está tranquila –se defendió James.
-Sí, ya me imagino –contesto Lily sonriendo- ¿Qué buscas?
-La tarea de Herbología, el libro de Herbología moderna.
-Yo también busco ese libro, pero parece que no está –sentenció Lily mirando los títulos de los libros.
-Sí claro, excusas, mejor admite que me buscabas –afirmo James sonriéndole.
-En tus sueños –contesto Lily- estoy buscando la tarea. Por cierto ¿has visto a Lupin?
-Claro –contesto James- ¿Por qué lo buscas?
-Yo no lo busco, pero Bella quiere hablar con él.
-Ah –suspiro James y siguió buscando entre los libros.
-James… -quería preguntarle algo, pero no sabía si hacerlo o no, le daba un poco de vergüenza.
-¿Qué? –pregunto él deteniendo su búsqueda.
-Te quería preguntar una cosa –dijo Lily mirando sus ojos azules.
-Pregunta –invito James con una sonrisa.
-¿Por qué me besaste el otro día en la enfermería?
-Te acercaste mucho, ya te lo dije –contesto James mirándola a los ojos verdes que tanto le gustaban, se acerco un poco más a ella y percibió su perfume de orquídeas.
-¿Sólo por eso? –interrogo Lily, no sabía porque, pero la mirada de James la inquietaba.
-Lily, yo… -murmuro James, algo le produjo miedo, las chicas no eran de fiar, bastaba ver lo que le acababan de hacer a Remus para saberlo y ni que decir de lo que le habían hecho a él- quería besar a la futura madre de mis hijos –añadió con su tono bromista.
-Eres un tonto –sentencio Lily separándose de él, no obstante se sentía feliz, James quería besarla, y ella… quería ser besada por él.
-¡No está! –se quejo Lily, se refería al libro.
-Debe estar en el otro pasillo –supuso James caminando al siguiente pasillo- la bibliotecaria dijo que… ¡Auch!
-¿James estás bien? –pregunto Lily preocupada, al ver a James se quedo callada.
James había chocado con una alumna de Ravenclaw, era muy bonita, tenía una larga cortina de pelo negro ondulado, la piel matizada y los ojos café claro. Ambos habían caído al suelo y sus rostros estaban muy cerca, se miraban fijamente, pero no se miraban como dos desconocidos sino como dos personas que se conocían de sobra.
Lily se aclaro la garganta ruidosamente y ambos volvieron a la realidad.
-Lo siento, Mei –se disculpo James- no te vi.
-Fue mi culpa, James, iba muy distraída –contesto la chica mirando a James a los ojos y tomando su mano para levantarse- y… ¿cómo estas?
-Bien –se apresuro a contestar James, sin dejar de mirarla fijamente, ella aun le sostenía la mano- ¿y tú?
-También, hace tiempo que no te veía.
-Si –contesto James- te ves tan bien como siempre, me alegra que estés bien.
-James –se oyó la voz de Lily- tenemos mucha tarea, vamos a apurarnos.
-Claro –dijo James, miro su mano y vio que tanto él como Mei aún tenían las manos agarradas, ambos se las soltaron rápidamente- Nos vemos.
-Nos vemos –se despidió Mei sonriéndole y mirando a Lily con curiosidad.
James camino al pasillo de Herbología, pero su mente ya no estaba en Herbología, sino en la chica con la que acababa de chocar, la había evitado por dos años y ahora por un accidente se la volvía a encontrar. Lily también pensaba en esa chica, nunca había visto esa mirada en James, y por otro lado ella jamás actuaba tan impulsiva como cuando había llamado a James, ciertamente en ese momento debió parecer una chiquilla celosa.
-¿Quién es? –minutos después Lily ya no pudo callarse la pregunta, aunque trato de decirla en el tono más indiferente que pudo.
-Ella es mi… -James se detuvo, ya no eran nada, desde hacia dos años, ahora estaba enamorado de otra ¿o no?- es Mei Chang, de Ravenclaw va en 7° curso.
-¿Es tu amiga?
-No
-¿Tu exnovia?
-¿Por qué tantas preguntas?
-Curiosidad –contesto Lily en un murmullo.
-No me digas que estás celosa –pregunto James sonriéndole.
-Claro que no –respondió Lily como si eso la ofendiera gravemente- no eres mi novio.
-Porque tú no quieres.
-No tengo la intención de que me lastimes, como de seguro lastimaste a esa chica.
-Claro que no –negó James-. ¡Yo jamás lastimé ni lastimaría a Mei!
-¿¡Y a mí sí!? –pregunto Lily enfadada.
-Claro que no, a ti tampoco, tú eres mi amiga.
-Gracias¡que honor! –contesto Lily sarcástica.
-¿Estás enojada?
-No
-Si lo estás –murmuro James-. Lo que no entiendo es por qué, a no ser que estés celosa.
-No estoy celosa –exclamo Lily enfadada- puedes tener todas las novias que quieras, a mí no me importa –acto seguido saco un gran libro del escaparte y se marcho muy molesta.
-Si está enojada –murmuro James para sí mismo acercándose a la mesa donde estaban sus amigos.
-¿Conseguiste el libro? –pregunto Sirius al verlo llegar.
-Se lo llevo Lily, sólo había uno.
-¿Y ahora que haremos? –se lamento Peter.
-La tarea es para pasado mañana, la podemos hacer mañana, para mañana sólo es lo de Transformaciones y lo de Pociones –contesto James con toda calma-, mañana le pido el libro.
-¿Cuántas veces dijiste mañana? –pregunto Peter confundido.
-¿Te pasa algo? –pregunto Susan al ver llegar a Lily.
-Nada –contesto Lily cortante hundiendo la nariz en el libro.
-¿Y por nada estás tan enojada? –pregunto Bella.
-No estoy enojada –respondió Lily.
-Sólo hay una persona que te puede poner así y sus iniciales son JP, así que¿qué te hizo JP? –pregunto Susan.
Lily les contó la historia, sin dramatizar mucho.
-Y luego me pregunto que si yo estaba celosa, por favor¿yo celosa? Celosa de su amiguita oriental, por favor, además él y yo no somos nada. ¿Qué? –pregunto al ver las sonrisas de su amigas.
-Sin intención de molestar, Lily, creo que si estás celosa –murmuro Susan.
-Susan, creo que hacer tanta tarea te afecta –sentencio Lily.
-Como digas Lily –murmuro Bella sonriendo -, sólo tú sabes tus cosas.
-Y lo que sientes –añadió Susan con una sonrisa cómplice.
Habían pasado algunos días, los Gryffindor de 6° curso nuevamente estaban sumergidos en más tareas, parecía que los profesores no los dejarían descansar después de la tortura de los TIMO´s sino que ahora los torturaban con advertencias sobre los EXTASIS. El futuro estaba a la vuelta de la esquina, pero el presente era lo más importante en esos momentos.
Arabella y Remus aún no habían arreglado el problema, Remus ignoraba a Arabella y ella aún no le había dado una respuesta Diggory. Susan y Sirius seguían molestándose continuamente como siempre, Snape seguía de amigo de Susan y no perdía la oportunidad de interrumpir a Sirius y a Susan cuando estaban juntos, cosa que molestaba terriblemente a Sirius. Lily aún estaba celosa de la amiga oriental de James, a pesar de no admitirlo; desde que James se había encontrado con Mei Lily había notado que él había cambiado un poco, ahora lucía mas pensativo y un poco menos alegre que de costumbre. James estaba confundido, le gustaba mucho Lily, pero volverse a topar con Mei le había dado un giro a sus sentimientos. Mei había sido su primer amor de verdad y creía que ya lo había superado, pero se acababa de dar cuenta de que estaba equivocado.
Por la tarde Remus caminaba distraídamente por los pasillos, se sentía bien en general, dos chicas lindas le habían coqueteado, pero él no les prestó la más mínima atención, a pesar de ser bonitas parecían ser muy tontas. Además en esos momentos prefería ocuparse de sus estudios y de las fases de la luna, así transcurría su vida. Diviso a Amos Diggory charlando con sus amigos afuera del salón de encantamientos, verlo le revolvía el estomago, con gusto le hubiera propinado un puñetazo en la cara, pero hacerlo haría pensar a Arabella Figg que aún estaba interesado en ella y eso era lo último que él quería que ella pensara. Se contento con dirigirle miradas amenazadoras que Diggory le devolvió, se pregunto si Arabella y Diggory todavía serían novios, sacudió la cabeza, eso no le importaba en lo más mínimo.
Tenía mucha tarea que terminar, pero pensó que lo mejor seria dar un paseo por el lago para despejarse, salió a los terrenos de Hogwarts y se sentó bajo el árbol en que Arabella lo había escuchado decir que no le importaba en lo más mínimo. Pensándolo bien estaba mejor sin ella sólo le traía dolores de cabeza, aunque cuando se llevaban bien era muy relajante estar con ella. Pero eso no podía ser, así lo había preferido ella.
-Por fin te encontré –murmuro una voz detrás de él- ¿Ahora si me vas a dejar hablar contigo o me vas a esquivar como siempre?
Remus miró a la persona que le había hablado, exactamente como lo había pensado, Arabella Figg estaba frente a él, sólo que a él lo último que se le antojaba hacer en ese momento era hablar con ella.
-James –murmuro Peter en la biblioteca- ¿estás bien? Te veo muy pensativo.
-¿Eh? –pregunto James, distraído- sí, no te preocupes.
-Bueno en ese caso –dijo Peter- sigamos con la tarea no creo poder terminarla hasta mañana por la mañana.
-Voy a buscar otro libro –anuncio James- vuelvo en un minuto.
James camino por entre los estantes llenos de libros, se acerco al pasillo de Herbología, en ese pasillo se la había encontrado algunos días atrás, ella había sido la única persona de la cual se había enamorado en verdad. Pero ahora no era la única, bueno también le gustaba Lily, pero de gustar a enamorase había una gran diferencia ¿no?, de todas formas Mei era algo del pasado, ella lo había querido así. Aunque al volverla a ver no había podido evitar sentirse confundido, era tan hermosa que… lo mejor era dejar de pensar en Mei Chang.
-Hola James –la voz de Mei lo saludo y al voltear James no pudo evitar darse cuenta que ella se veía tan bella como siempre.
-Hola –James no sabía que decir.
-¿Ahora no estás con tu novia? –pregunto Mei en tono amable.
-¿Mi novia? –pregunto James confundido- ah, te refieres a Lily, no es mi novia sólo es mi amiga.
-Pensé que era tu novia -dijo Mei en voz baja mirando al piso, después de unos instantes de silencio añadió- James, yo... siento lo que paso.
-¿A qué te refieres? –pregunto James un poco incomodo.
-A lo de hace dos años, yo…
-No tiene caso –la corto James- lamentarnos sobre lo que paso hace dos años, yo ya lo olvide, deberías hacer lo mismo.
-No puedo olvidarlo –se lamento Mei, mirando a James, todavía le gustaba-, fue un error.
-Yo ya no me acuerdo –concluyo James mirándola- Mei, fue hace mucho y acordamos que no habría resentimientos y que estábamos en paz.
-Ya lo sé –contesto Mei con los ojos cristalinos-, pero no puedo evitar arrepentirme.
-No llores –pidió James-, sabes que nunca soporte verte llorar –James le tendió su pañuelo y ella lo tomo.
-Sabes que nunca quise herirte¿verdad? –le pregunto Mei con los ojos llorosos.
-Lo sé –contesto James sin resistir el impulso de abrazarla-, pero ya todo paso.
Mei se abrazo a James, junto a él se sentía protegida y segura, abrazarlo le traía nostalgia y su aroma le recordaba los momentos felices que había pasado con él. Levanto la cabeza encontrándose con los ojos azules de James mirándola, él le paso una mano por la mejilla y le limpio un par de lagrimas, ambos sentían sus corazones latir aceleradamente, James acerco su boca a la de Mei y…
Mei volteo la cara, cerro los ojos y lo abrazo, aún no quería besar a James, no quería equivocarse otra vez. James un poco confundido por la actitud de la chica sólo la abrazó fuertemente. Mei abrió los ojos y por sobre el hombro de James vio a una chica pelirroja que los miraba, sus miradas se encontraron y la pelirroja se alejo apresuradamente sin ser vista por James.
-Me acompañas a mi salón –pidió Mei deseosa de no separarse de él.
-Claro –acepto James sonriéndole y tomándole la mano, se sentía extraño, pero a la vez feliz.
Lily paso por la sala común corriendo hacia su habitación, había ido a la biblioteca con la intención de adelantar sus deberes, pero se había llevado una desagradable sorpresa. En el pasillo de Herbología estaba James muy cariñoso con su amiguita oriental, no entendía por qué le molestaba tanto, ni por qué sentía una presión rara en su pecho, hundió su cara en la almohada y trato de borrar la imagen de James y Mei abrazados.
Las cosas iban bien hasta que apareció esa chica. Si en ese momento hubiera podido pedir un deseo habría pedido que esa mujer desapareciera de sus vidas, para siempre. Abrió los ojos sorprendida¡en verdad sentía celos!, un par de lágrimas se escaparon de sus ojos, se acababa de dar cuenta de algo importante. No podía creer que después de 6 años de peleas con James Potter se hubiera enamorado de él. ¡Que tonta había sido! Si se hubiera dado cuenta antes, James no estaría con Mei, sino con ella y ahora…, ahora no podía hacer nada.
Entro a la biblioteca con aire desganado, sus amigos debían estar esperándolo para terminar las tareas, miro en las mesas de alrededor, pero no vio a los chicos por ningún lado, sólo se encontró con un espectáculo que para él era molesto.
-¿En serio me lo vas a decir? –pregunto Susan emocionada.
-Si –contesto Severus.
-Wow, ya te habías echo mucho del rogar –dijo Susan sonriéndole.
-Lo siento –se disculpo Snape sonriendo también-, pero es que no podía… no tenía el valor, además la chica tiene novio.
-¿Y ella quiere a su novio?
-No –se apresuro a negar Snape- ella me lo ha dicho.
-¿Entonces por qué anda con él? –pregunto Susan, ella siempre había pensado que cuando dos personas mantenían un noviazgo era porque se querían.
-Digamos que las circunstancias la han obligado, pero ella no lo quiere –comento Snape.
-Perfecto, entonces si tienes oportunidad –sonrió Susan- ¿Quién es?
Sirius estaba detrás de un estante junto a la mesa donde su novia y Snape estaban platicando animadamente, por lo que escuchaba, Snape estaba a punto de declarársele a Susan, pero ¿qué diría Susan?
-La persona que me gusta es… -Severus miro a Susan a los ojos, no podía decirlo, verla con total atención hacia él le producía algo de miedo¿qué le respondería ella? Además Black estaba de por medio y aunque a ella le gustara o no estaba comprometida con él, pero ya había decidido decirle, así que no había marcha atrás.
-¿Severus? –Susan estaba preocupada por su amigo que lucía extraño.
-Susan –Severus alzo la vista, estaba decidido- la persona que me gusta… eres tú. –lo había dicho.
Susan lo miro sorprendida, Snape se acerco lentamente a ella y la beso tiernamente, apenas si rozo sus labios, pero para él fue una de las mejores razones de estar vivo.
Se separaron y se miraron a los ojos, Susan toco sus labios sin poder creerlo. Severus la miro, temía por lo que ella fuera a responderle. No esperaba un si, pero ya no podía más, decirlo le había quitado un gran peso de encima. Estaba a punto de hablar cuando sintió un golpe en su mejilla izquierda y cayó al suelo.
-¿Qué te pasa Black? –pregunto Snape escupiendo las palabras.
-¿Qué te pasa a ti? –contesto Sirius furioso- por si no lo sabías Susan es MI prometida y no tienes ningún derecho a besarla.
-¡Ella no te quiere! –grito Snape enojado levantándose.
-¡Eso no te importa! –grito Sirius abalanzándose sobre Snape.
-¡Sirius, Severus, cálmense! –pidió Susan mirándolos sorprendida y a la vez asustada.
-¡Sirius! –grito James que venía entrando a la biblioteca, corrió para intentar separar a su amigo de Snape, pero no fue necesario, porque Madame Pince, la bibliotecaria, ya los había separado por medio de un hechizo.
-¡Como se atreven! –exclamo furiosa- esto es una biblioteca, 20 puntos menos para Gryffindor y Slytherin y ahora márchense.
Snape se marcho furioso, Black era un idiota, lo había interrumpido en el momento más importante y ahora no sabría lo que Susan iba a contestarle, rabioso se dirigió a la sala común de Slytherin.
-Cálmate, Sirius –pidió James, en su sala común- ¿Qué paso?
-Todo esto me lo merezco por imbécil –afirmo Sirius molesto, tocándose la herida que tenía en el labio.
James miro a Susan y comprendió de inmediato.
-Voy a buscar a Peter –murmuro, antes de irse y dejar a sus amigos solos.
-¿Y qué le vas a contestar? –pregunto Sirius después de un rato de silencio.
-Que no –respondió Susan.
-¿Por qué¿Por qué dejas pasar la oportunidad¿Es acaso por que nuestro compromiso te estorba? No te preocupes puedes hacer lo que quieras, por mí no hay problema. –farfullo Sirius enfadado.
-¿Qué es lo que te molesta, Sirius¿Qué me hayan besado o que él que lo hizo fue Severus?
-No seas tonta –contesto Sirius-, no te des tanta importancia. Lo que me molesta es que eres mi prometida y si yo te respeto lo mínimo que puedes hacer es respetarme.
-Yo te respeto –contraatacó Susan-, yo no le pedí a Severus que me besara.
-Pero le diste esperanzas, Susan –recrimino Sirius- por dios, medio Hogwarts se dio cuenta de que le encantabas.
-Sólo es mi amigo igual que tú.
-No, yo no soy tu amigo, soy tu futuro esposo.
-Ya te dije que… -refunfuño mirándolo.
-Sí ya lo sé, que no nos casaremos, pues eso lo veremos –contesto Sirius sonriéndole retadoramente-. Hasta luego mi amor y por cierto me debes un beso –dijo Sirius a manera de despedida, le sonrió por última vez y subió a su habitación.
Susan lo miro enfadada, aunque no pudo evitar sonreír también. Ese chico era todo un caso, pero a la vez era un encanto, ups ¿ella había pensado eso?
-¿Remus podemos hablar? –pregunto Bella tratando de mirarlo a los ojos, pero él evitaba mirarla siquiera.
-Estamos hablando ¿o no? –contesto Remus, lo ultimo que deseaba hacer en ese momento era hablar con ella, pero acababa de darse cuenta de que no tenia opción.
-Tienes razón –suspiro Bella sentándose junto a él- pero quiero que cuando hablemos me pongas atención.
-Te estoy escuchando –respondió Remus fríamente.
Bella se quedo callada, se había dado cuenta que hablar con él no iba a ser nada fácil, aun así quería que todo volviera a ser como antes, era un malentendido y ella lo quería aclarar, pero al ver a Remus tan distante y frío pensó que talvez no tendría muchas posibilidades.
-¿No vamos a hablar? –pregunto Remus en tono indiferente al verla en silencio- entonces me voy, tengo mucha tarea.
-Remus –murmuro Arabella que había sido sacada de sus meditaciones súbitamente- quiero aclarar todo, no te vayas.
-¿Aclarar qué? –pregunto molesto el chico de mirada dorada- Bella no hay nada que aclarar entre tú y yo. –Remus suspiro- Tú y yo… no somos nada, eres libre de hacer lo que quieras.
-¿Por qué te pones en ese plan? –pregunto Bella mirándolo, le dolía la actitud de Remus pero él se mostraba totalmente ajeno a eso.
-¿En cuál plan? –pregunto aún más molesto Remus- tú me pediste que habláramos y yo acepte, pero tú quieres aclarar las cosas y yo opino que no hay nada que aclarar entre nosotros, mejor dejémoslo así por la paz de los dos.
-Remus yo te quiero explicar lo que pasó esa noche que nos encontraste a Amos y a mí…
-¡Pero yo no quiero escuchar nada! –estallo Remus- ¡No me interesa si tú y Diggory son novios o si ya no lo son o si ya te interesa otro. ¡No me interesa nada que tenga que ver contigo!
-Fue una trampa… –murmuro Bella, ya no sabía que decir, estaba claro que hiciera lo que hiciera o dijera lo que dijera Remus no iba a creerle.
-¿Una trampa¡Por Dios, Bella! –suspiro Remus- pensé que siendo como eres inventarías una mejor mentira, me decepcionas.
-¿Una mentira? –pregunto Bella dolida- ¿crees que soy una mentirosa y que inventaría algo así para engañarte?
-Prefiero no responder –contesto Remus mirándola a los ojos por primera vez.
-Remus te busqué con intención de aclarar las cosas –suspiro Bella ocultando su mirada- pero ahora me doy cuenta de que soy una idiota, tú no me crees nada, estoy perdiendo el tiempo.
-No te preocupes, ya somos dos idiotas yo también perdí mi tiempo –murmuro Remus.
-¿A qué te refieres? –pregunto Bella mirándolo confundida.
-Yo me di cuenta de que perdí mi tiempo contigo, no eres nada de lo que yo creía, lo único que querías era jugar conmigo y también con Diggory¿no?, sólo tengo una pregunta con quién fue mas divertido jugar ¿conmigo o con él?
-Nunca jugué con ninguno de los dos –murmuro Bella enfadada, Remus la estaba ofendiendo y nunca se lo habría esperado de él.
-Mira Arabella Figg –Remus la tomo de los hombros y Arabella lo miro incrédula- puedo ser tu amigo si quieres, pero ya no voy a ser tu idiota, conmigo nadie mas vuelve a jugar y menos alguien como tú.
-¡No eres un idiota! –grito Bella dándole una bofetada que lo tiro al piso- ¡Eres un imbécil!
Remus se quedo tirado en el piso, no pensó que ella fuera tan fuerte, la mejilla le dolía bastante. Quizá había sido muy rudo con Bella, al verla irse le pareció ver que estaba llorando. Pero la chica había jugado con él, sin duda se lo merecía. Aunque saber eso no lo hacía sentirse mejor, en realidad se sentía mal consigo mismo.
Las luces del castillo se prendieron, ya estaba oscureciendo y la luna había aparecido, estaba casi llena, al día siguiente habría luna llena, otra buena razón para no enamorarse de nadie.
-¿Bella qué tienes? –pregunto Lily asustada al verla entrar al dormitorio.
-Lily –murmuro Bella entre lagrimas- lo… odio…
-¿A quién¿Quién te hizo esto?
-¡Sirius es un tonto! –grito Susan entrando a la habitación, miro a sus amigas y enseguida se percato de que Bella estaba llorando- ¿Qué paso?
-Remus… no quiso escucharme –musito Bella calmándose un poco- me dijo que… sólo jugué con… él.
-¿Él dijo eso? –pregunto Lily sorprendida.
-No te preocupes –la animo Susan- es cuestión de tiempo para que se de cuenta de que es un idiota.
-Si no te preocupes, Bella –la calmo Lily acariciándole el cabello- ya veras que se da cuenta de su error y viene a pedirte que arreglen las cosas.
-No… -murmuro Bella ya mas calmada- ya no me interesa explicarle nada… lo voy a olvidar, lo juro.
-Hoy es luna llena –comento Peter estirándose en el salón de encantamientos, a la mañana siguiente.
-Si, justo lo que nos hacia falta, es una buena oportunidad para despejarnos después de tanta tarea –contesto James.
-No estoy de ánimo para salir –murmuro Remus-, pero aunque no quiera tengo que hacerlo.
-¡Vamos! –animó Sirius dándole una palmada en el hombro- es justo lo que necesitas para despejarte, más bien es lo que necesitamos todos para subir el ánimo.
-Claro, además de una buena broma a los de Slytherin –susurro Peter al ver entrar al profesor Flitwick.
La tarde paso casi tranquila, aunque el caldero en el que Peter y Sirius trabajaban en clase de pociones estallo porque no añadieron bien los ingredientes y salpico a los de alrededor de una sustancia de textura asquerosa que les produjo mucha irritación, el profesor Tingle no les creyó que había sido un accidente y le descontó a Gryffindor 30 puntos, después los mando a la enfermería y a lavarse, por lo que la clase acabo en un completo desorden.
Sirius estaba en el baño del tercer piso, había ido a la enfermería pero todavía sentía comezón en su mano, se estaba lavando cuando escucho unas voces conocidas y se escondió en uno de los baños.
-Son unos estúpidos, aún siento comezón –se quejo la voz de Lucius Malfoy.
-Si, seguro que dejaron hervir la poción y no le agregaron la piel de salamandra, y a mí me salpico en la cara –se quejo otra voz, que Sirius reconoció como la del idiota de Snape.
-Al menos ya nos vengamos de dos de ellos, aunque no estaría de más vengarnos de los demás –comento Lucius.
-Tienes razón –lo apoyo la voz de Crabbe.
-¿Qué tal otro enredo como el de Figg y Lupin? -sugirió la voz de Goyle- o podríamos tirarlos de las escobas como a Potter.
-No me gusta hacer siempre lo mismo –se quejo Severus.
-Tienes razón –lo apoyo Lucius- aunque nos hayan funcionado bien una vez no quiere decir que vuelva a funcionar, por cierto ¿han visto la cara de Lupin y de Figg?
-Si –rió Goyle- los dos se odian como nunca.
-Mandar esas cartas fue muy fácil, los dos cayeron como tontos –sonrió Crabbe.
-Lo único que me molesta –comento Lucius- es que le ayudamos sin querer a un Hufflepuff.
-No te preocupes –lo calmo Severus- escuche que Figg rechazo a Diggory, sólo son amigos.
-Que bien –sonrió Lucius.
-A mi me gustaría vengarme de Black, ya me debe varias –murmuro Severus- y Potter no se queda atrás.
-Pues debemos pensar algo para que nos la paguen –dijo la voz de Lucius que parecía alejarse.
Sirius no escucho más voces y salio del baño, estaba furioso, la caída de James había sido planeada, Remus y Bella habían caído en una trampa y los Slytherin planeaban más en su contra. Además por si fuera poco Snape buscaba quitarle a Susan, en definitiva era hora de la venganza.
-Peter –murmuro Sirius una hora más tarde a su amigo- tenemos que vengarnos, ya sabes lo que tenemos que hacer ¿verdad?
-Si –susurro Peter- pero Sirius… ¿si lo mata?
-No, como crees –sonrió Sirius, se preocupo un poco ante esa posibilidad y agito las manos como para que desapareciera- lo único que vamos a hacer es asustarlo, James, tú y yo vamos a estar transformados y si pasa algo detenemos a Remus como siempre y ya. No le va a pasar nada a Snape, no es mi intención matarlo, sólo haremos que se asuste para que así no se vuelva a meter en nuestros asuntos.
-Me parece bien –acepto Peter- vamos.
Peter y Sirius buscaron a Snape y lo encontraron estudiando solo en la biblioteca, pasaron por ahí y Peter se tropezó y dejo caer accidentalmente un papel, Severus al ver que Peter se había caído sonrió sarcásticamente y Sirius enseguida se puso a la defensiva.
-¿Se te perdió algo, Snape? –pregunto Sirius enojado.
-No creo que sea conveniente buscar pelea, Black. La última vez le quitaron 20 puntos a tu casa y 30 de hoy en pociones, no deberías perder más puntos –contesto Snape sonriendo de una forma desagradable.
-No eres nadie para decirme que hacer –soltó Sirius enfadado- además tú también perdiste 20 puntos la última vez, mejor mantén la narizota apartada de lo que no te importa.
Sirius y Peter se marcharon de la biblioteca y Snape los vio alejarse, ya llegaría el día de cobrárselas, miro al piso y encontró un papel que aparentemente se les había caído a los dos merodeadores, lo desdoblo intrigado y leyó:
James:
Te buscamos por todo el castillo, pero no te encontramos por eso te mandamos esta carta.
Recuerda que nos vemos hoy a la media noche en el pasadizo del sauce boxeador para el asunto de Remus, no olvides que sólo tienes que apretar el nudo con una rama larga para que el sauce deje de golpear como loco. No faltes, nos vemos ahí.
Sirius y Peter.
Severus sonrió, esto era muy interesante, de seguro se reunían por las misteriosas salidas de Lupin, y si no era eso, de seguro era algún plan fuera de las reglas de la escuela. Pero él lo evitaría y les arruinaría el plan, después se lo contaría al director y talvez los expulsarían, aunque necesitaba pruebas y por eso iría a ese lugar. Se pregunto si debía consultarlo con sus amigos, decidió que no y sonrió, toda la gloria de la expulsión de los merodeadores sería para él.
-¿Ya lo leyó? –le pregunto Peter a su amigo.
-Parece que si –respondió Sirius.
-¿Qué hacemos si va con sus amigos? –pregunto Peter.
-Ira solo, te lo aseguro. Los Slytherin no comparten la gloria, debe pensar que nos va a encontrar haciendo algo que infrinja las reglas de la escuela y por lo tanto quiere la gloria de nuestra expulsión sólo para él –aseguro Sirius-. Ahora lo que debemos hacer es buscar a James.
-¿No le vamos a decir nada a Remus? –pregunto Peter preocupado.
-No, se pondría nervioso, mejor que se entere hasta el final y ya deja de preocuparte tanto Colagusano –pidió Sirius jalando a su amigo para ir en busca de James.
James estaba acostado en uno de los sillones de la sala común, había tenido practica de Quidditch y estaba cansado, aunque pensaba volver a salir para encontrase con Remus, que ya había sido llevado por la señora Pomfrey al sauce boxeador, aun así no pudo evitar que el sueño lo venciera.
Ya era algo tarde y Lily acababa de entrar a la sala común, en la cual no había más que una persona acostada, se acerco a ver quien era y se encontró con James dormido, parecía muy tranquilo y dormía placidamente. Se acerco con cautela, todavía no olvidaba el beso que James le había robado en la enfermería, aunque estaba segura que eso no volvería a pasar, ahora James andaba tras otra chica. A pesar de eso ella sentía algo especial por él y deseba que fuera feliz. Le quito los lentes con ternura y los puso en una mesa, después lo tapo con una cobija y no pudo resistir el impulso de besarlo en la mejilla.
-Buenas noches, James –susurro tiernamente antes de subir a su dormitorio.
Peter entro de golpe en la sala común y encontró a su amigo durmiendo placidamente, tenía que despertarlo para que fueran a donde estaban Remus y Sirius.
-¡James! –murmuro Peter sacudiendo a su amigo para que se despertara- despierta, Remus y Sirius ya se fueron.
-¿Qué… pasa? –murmuro James amodorrado- ¿A dónde se fueron?
-Pues a la casa de los gritos –explico Peter, mientras James buscaba sus lentes.
-Que raro –comento James- no recuerdo haberme quitado los lentes y tampoco me tape con esta cobija.
-Probablemente una de tus conquistas –sugirió Peter al ver que James ya había encontrado sus lentes y doblaba la cobija.
-Si, probablemente –acepto James mirando pensativamente la cobija- pero ¿por qué tanta prisa¿Y por qué estás tan nervioso?
-¡Ah es verdad! –comprendió Peter y luego explico- como no te encontramos no te pudimos decir, pero Sirius y yo tramamos una broma para Snape y pues vamos a hacer…
Severus caminaba con precaución por los pasillos de la escuela. Si Filch lo pillaba probablemente lo pondría en detención, no era tan estricto con los Slytherin, pero aún así estaba seguro que si lo pillaban sería castigado. Recordaba que un día había visto a Madame Pomfrey llevar a Lupin hacia el sauce boxeador y que al día siguiente Lupin se veía muy ojeroso y pálido, probablemente esta vez era igual. Sólo que esta vez descubriría el secreto de los merodeadores, salio a los terrenos de Hogwarts y de lejos vislumbro el sauce boxeador, la luna llena brillaba sobre él pero no vio ni señal de los odiosos merodeadores.
-¿¡QUE SIRIUS QUÉ!? –grito James escandalizado a un asustado Peter en medio de un oscuro pasillo- ¿¡Cómo se le ocurrió hacer esa estupidez!?
-Cálmate –pidió Peter temeroso- si Filch te escucha nos castigara un mes. Además Sirius sólo quiere que escarmiente un poco, no le va a pasar nada a Snape.
-¿¡Crees que me preocupo por Snape!? –exclamo James molesto- ¡No te das cuenta que si nos pillan expulsaran a Sirius!
-Pero no nos van a encontrar –se defendió Peter mientras abría la puerta trasera para salir al jardín.
-¡Pero Snape va a hablar te lo aseguro, además que tal si se da cuenta de lo que es Remus! –exclamo James quitando la capa de encima de ellos.
-¿Entonces que hacemos? –pregunto Peter asustado ante la posibilidad de que se descubriera el secreto de Remus.
-Transfórmate y oprime el nudo para que pueda entrar –mando James- voy a alcanzar a Snape, talvez no ha llegado a la casa.
Peter tardo unos segundos en transformarse… una rata esquivo con agilidad los golpes del sauce boxeador y apretó el nudo, el sauce inmediatamente dejo de dar furiosos golpes y se quedo paralizado.
James entro corriendo por el estrecho pasadizo. Estaba muy exaltado y no dejaba de pensar en lo que le harían a Sirius si a Snape le pasaba algo y sobre todo si Snape hablaba.
-¡No voy a permitir que expulsen a mi mejor amigo¡Nunca! –pensaba James con furia agachándose por el pasadizo. Estaba preocupado, calculaba que faltaba poco para llegar al final del pasadizo y aún no veía a Snape. Finalmente diviso algo a lo lejos. Sí, sin duda era él.
-¡Snape –grito James y su voz retumbo en el pasadizo- regresa, no sabes a donde vas!
-¿Miedo de que descubra su secreto, Potter? –grito Snape girándose para verlo, al ver que James iba rápidamente hacia él acelero el paso- ¡No me vas a detener, los tengo en mis manos!
-¡Snape, para! –grito James al ver con angustia que Snape estaba fuera de su alcance y casi había llegado a la casa.
Sin duda Remus lo mataría. Se escucharon unos gruñidos aterradores y un par de aullidos y ladridos. James no tuvo duda de que se trataba, pero Snape se quedo paralizado. Sin lugar a dudas Remus se había salido de control y Sirius trataba de calmarlo sin éxito.
Los gruñidos, ladridos y aullidos se acercaban. La criatura o criaturas se acercaban a ellos. James que había alcanzado a Snape lo jalo hacia atrás, se puso delante de él para impedir que viera a Remus, pero fue inútil Snape lo vislumbro y lo único que James consiguió fue que Remus le diera un fuerte zarpazo en la espalda. Se escucho un ladrido lastimero y después gruñidos y aullidos que parecían una pelea.
James aprovecho para jalar a Snape por el pasadizo, tenía que salir rápido, antes de que Remus perdiera de nuevo el control.
-Te lo encargo –grito James a las criaturas que se peleaban- Estoy bien.
No sin muchos trabajos, ambos muchachos salieron a los terrenos de Hogwarts bañados por la luz de la luna. Peter los esperaba, se notaba que había apretado el nudo del sauce porque éste se había quedado paralizado, se asusto al ver que James sangraba y lo ayudo a sacar a Snape que estaba totalmente pálido.
-¿Dónde están? –pregunto preocupado Peter.
-Se quedo calmándolo, creo que con el olor humano se altero bastante y él solo no pudo controlarlo –explico James apoyándose en un árbol.
Snape no entendía nada, lo único que había visto era un gran lobo que había estado a punto de matarlo, se dejo caer en el pasto sin aliento. Un instante después salio Sirius con la túnica desgarrada y sangrando de un brazo.
-¿Estás bien, James? –pregunto Sirius preocupado.
-Si, estoy bien¿Cómo esta? –pregunto James percatándose de que Sirius estaba sangrando.
-Aparentemente se calmo un poco, lo deje en la casa. No saldrá y ya se quedo más tranquilo, no pensé que se pudiera poner así –se disculpo Sirius.
-Ya no importa –gimió James, le dolía la espalda y sentía que su túnica estaba mojada con su sangre, pero no se sentía tan mal.
-¿¡Que diablos pensaban!? –grito de pronto Snape recuperándose un poco- ¿¡Qué diablos era eso!?
-¿¡Qué viste!? –pregunto James gritando alterado y encarandolo- ¡Dime que viste! –demando.
-Un… lobo, querían matarme… estaba fuera de control… ¿qué era? –pregunto Snape levantándose y mirando a James y a Sirius.
-No era nada –se apresuro a contestar Sirius- Tú no viste nada.
-Claro –murmuro Snape mirándolos y uniendo cabos en su cabeza- esa cosa era… era Lupin.
-¡NO! –gritaron Peter, Sirius y James.
-¡Sí, era Lupin! Todo concuerda. Lupin no esta aquí, hoy hay luna llena, y vi un lobo… ¡Lupin es un licántropo! –soltó Snape con furia.
-¡Cállate! –mando Sirius.
-Lupin es un licántropo, espera a que todos lo sepan –amenazó Snape.
-¡Cállate! –bramo James soltándole un puñetazo a Snape en la mandíbula.
-Están… perdidos –musito Snape tirado en el pasto y mirándolos con odio- si creen que no lo contare… se equivocan.
-Si te atreves a abrir la boca no sabes lo que te espera –amenazo Sirius-. No lo hagas –grito al ver que Snape alzaba su varita, esquivo su hechizo por unos pocos centímetros, pero vio que Snape también había mandado chispas rojas para llamar a un profesor.
-Los expulsaran, contare lo del licántropo –aseguro Snape con saña-. Trataron de matarme.
-¡Te matare si no te callas! –amenazo Sirius abalanzándose sobre él.
James y Peter los separaron con mucho trabajo.
-Promete que no hablaras, promételo –exigió Sirius peleándose en los brazos de James para que éste lo soltara.
-Te tengo en mis manos, Black –escupió Severus, detenido por Peter-. A ti y a todos tus patéticos amigos. Los expulsaran, trataron de matarme.
-Cállate –grito James sin soltar a Sirius.
James estaba muy alterado, si los sorprendían los expulsarían a todos y toda la escuela se enteraría de lo de Remus- Vámonos –le dijo a sus amigos- vámonos.
-¿Qué pasa aquí? –pregunto una voz que sin duda era la de…
Los chicos voltearon y se encontraron cara a cara con el director, Albus Dumbledore, con algunos profesores y el conserje. Ahora si que estaban en problemas.
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Notas totalmente fuera de lugar de la autora -
Hola¿Tardé? No que va, sólo algunos mesesitos, bueno lo siento, en verdad estoy muy muy apenada pero al mismo tiempo muy agradecida con las personas que aunque la escritora tarde u.u siguen la historia, en verdad GRACIAS, este capitulo va para ustedes.
Siento haber tardado tanto, pero los finales y las vacaciones me sacaron un poco de la rutina, en fin aquí está este nuevo capitulo ojala les guste, pronto continuaré.
Se que a veces (y me ha pasado) el interés decae porque los escritores tardan mucho en actualizar, no es que me justifique, pero a veces no llega la inspiración y como estoy medio loca y obsesionada con que las cosas me salgan bien, tardo más de lo normal. Lo siento, ojala lo comprendan y tengan paciencia. Aunque la neta también tengo malos hábitos y luego me mancho…
Le voy a echar todos los kilos al fic y ya le voy a parar a mi sermón terapéutico. o
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Y bueno pasando al capitulo, finalmente descubrimos quiénes hicieron esa bromita de las cartas de Remus, Bella y Amos (esos malditos ¬¬, aunque creo que era obvio).
Snape se le declaró a Susan y bueno la furia de Sirius no se hizo esperar (es mi ídolo n.n).
Lily conoció a una exnovia de James y James… bueno James es James ¿no¿Que sentirían ustedes si de pronto se encuentran con su único amor? El pobre anda confundido y Lily parece que ya acepto que James no es para ella (por dios, que equivocada esta!!)
También tuvimos la confrontación entre Remus y Bella, y él fue un poco duro, por no decir patán. Aunque no lo culpó del todo ¿Qué sentirían si la única vez que se han enamorado aparentemente juegan con ustedes? También el pobre anda muy dolido, aunque Sirius le va echar una mano y cuando se entere de la verdad… ¿Creen que Bella y Remus se arreglen? Y por ultimo ¿Cómo les ira a los pobres merodeadores ahora que Dumbledore los pillo en la broma?
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Por ultimo (Ya me extendí mucho ¬¬, pero no quiero omitir esto) quiero dedicar este capitulo a mis amigas:
Adriana, Nayeli, Majo, Yessenia, Mariana, Victoria, Vero Joyce y Alicia Granger.
Y especialmente a todos los que han leído este fic, sin ustedes el fic no seria nada, MUCHAS GRACIAS, en general a todos los que lo han leído, pero especialmente:
Lily-chan, Ivy Potter Black, Lamister, Lily4ever, Estrellita, Maxie-chan, Isa, oOAleblackmoonOo, Jessy Potter, Snitchplateada, Luli-chan, Karla Potter, Lilix, Mari Ann, Andy, Isa, Verito, Kalista Walker, Annie Malfoy, CarlaGrey, Ana, Pilar, Agusntina, ZZZ, Ana G.M, Lucero Meade, Cmi Weasley, Elena, Andrea Bissio, Ana Gutiérrez, Anita, AlmendraPotter, Walo, IruneBrimnstone, HermiGranger, Mabelnb, LiaMalfoy, Kami, Karibe, BeccaBlack, Yacahp, Magicstar, caroMuggle, ElenaWeasley, JoicePotter, LaurafanHP, Ocelywhite, AnaJoe, JanePotter, Harrywilfried15, Florita, Fleursexilady y Ellipse.
Muchas Gracias por sus comentarios, críticas, bromas, ánimos, consejos y sobre todo su paciencia chavas o
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Matta Ne.
Pórtense mal - ¿O bien? ¬¬ NO Mejor mal -
Hagan cara Hellmann´s
Capitulo Editado
