Candy abrió lentamente los ojos y primero era oscuridad, empezó a parpadear ya que había vislumbrado un pequeño color.

Empezó nuevamente a abrirlos y de pronto todo empezó a tener luz, emocionada comenzó a enfocar a un solo punto donde vio nubladamente a un joven, se enfocó un poco más después de parpadear unas cuantas veces más y…

Vio a aquel joven que tanto recordaba en sus pensamientos, estaba de pie, tenía el cabello negro y unos hermosos ojos de color azul, con la mirada dulce puesta en ella.

Terry se percató de que Candy lo miraba, le sonrió dulcemente ya que significaba que ella volvería a su vida normal y eso lo hacía feliz inmensamente, en ese momento la puerta se abrió.

-Doctor ¿Qué paso?

-No se preocupe estoy revisando a Candy –Miro a la chica –Candy ¿ya puedes ver algo?

-S-i…..si ya puedo ver –Dijo felizmente sin quitarle la mirada a Terry

-Bien –La tomo del rostro –Veamos

Después de revisarla un par de minutos –Creo que solo la tendré en observación esta noche, Sra. Elroy mañana podrá llevársela a casa

-¿Enserio? Qué bueno –Dijo aliviada –Dr. Williams ¿Qué cuidados debe tener?

-Bueno nada en especial solo reposo, bastante y no llevarla a lugares muy concurridos porque puede sentirse mal por tantos ruidos y colores por lo que es mejor que este en casa.

-De acuerdo

Todos salieron de la habitación, ya que Candy se había quedado dormida.

-Tía abuela –Era el Sr. Leagan -¿Quisiera saber si podemos hablar?

-Bien pero que sea rápido, tengo que ir a casa para preparar todo para mañana

-Bien antes que nada le agradezco que haya dejado que mis hijos se quedaran con usted, todo este tiempo.

-No hay problema, lo hice con gusto

-Y bien yendo al asunto –La miro –Quiero que Candy se case Con mi hijo Neil ¿Qué le parece?

-No lo sé…..tendría que hablarlo con el tío abuelo William

-Pero tía abuela –Se acercó la Sra. Leagan –Es una buena opción para Candy, si no imagínese donde quedara parte de la gran herencia de los Ardley seguramente se casara con un don nadie y eso sería terrible

-Tal vez pero aun así tengo que pensarlo.

Dicho esto se retiró, nadie se percató que una persona los escuchaba desde la parte de atrás, quien se enojó ante lo que habían dicho.

¿Cómo se atreven a querer comprometer a Candy con ese cobarde? Pensó furioso

Una vez afuera del hospital, Eliza se acercó a sus padres para exigir una explicación.

-Bien Eliza, lo que pasa es que nos dimos cuenta de que si se casan Neil heredara la mayor parte de la fortuna de los Ardley como hija directa aunque sea adoptiva del abuelo William

-Oh, por eso están aceptando que Neil se case con ella

-Así es pequeña

-Buena idea madre

-Lo sé pero a tu hermano no le dijimos esto, así que guarda silencio.

-Bien

La familia Leagan se fue a su mansión de chicago donde ya estaba Susana esperando para saber el resultado de la operación de Candy deseando que no recuperara la vista para que no le quitara a Terry.

Un joven vio como esa familia se fue mientras el caminaba hacia el hotel donde se hospedaba pensando en todo lo que escucho y sobre todo en lo que el debería de hacer, como una vez cuando tuvo que dejar el colegio, pensó que era lo mejor para Candy, pero esta vez no quería separarse de ella aunque no sabía qué hacer.

A la mañana siguiente Candy ya estaba en su alcoba, observando todo a su alrededor, los colores, la textura y todo lo que la vida le estaba permitiendo ver nuevamente.

Con esto había aprendido a valorar un poco más todo lo que la vida nos ofrece y que en muchas ocasiones lo olvidamos o no le damos importancia.

Estuvo paseando en el patio y jugando con sus amigos Archie, Stear, Annie y Patty, aunque no supo porque no fue Terry aun así se la paso muy bien.

Vio los colores de las flores que eran hermosas, disfruto del verde del pastizal que hacia juego perfecto con los árboles y flores, miro al cielo y vio lo magnifico que era ver el blanco con el azul y lo maravilloso y majestuoso que era la naturaleza.

Ella no se percató de que un joven la observaba desde lejos quien llevaba consigo a un zorrillo en su hombro.

-Creo que ya está mejor puppet –Lo miro –Que bueno me alegra mucho, creo que por ahora no me acercare, esperare hasta que estén en la mansión Lakewood

Miro una vez más a Candy antes de dar la vuelta –Candy me alegra que todo se haya podido resolver y sé que no dejaras de ser esa hermosa niña que adopte.

Puppet se movió un poco –No puedes ir a saludarla, luego lo haremos los dos, ahora vámonos.

Se fue de ahí, sin volver a voltear.

En ese momento salió la tía abuela para indicarle a Candy y a los demás jóvenes que entraran ya, comieron muy a gusto (toda la comida favorita de Candy) conversaron amenamente e incluso la tía abuela sonrió un par de veces ante las ocurrencias de Candy.

Candy estaba en su habitación admirando por la ventana la hermosa puesta de sol y la llegada de la noche que había sido un gran espectáculo para ella.

-Candy –La llamo la tía abuela –Esta carta me la trajo George del tío abuelo pero me pidió que te fuera dada cuando estuvieras mejor.

-Gracias tía abuela

Tomo la carta mientras se sentaba a un lado de la ventana, ya empezaba a oscurecer.

Querida Candy:

Espero que cuando te lean esta carta ya esté bien, me dará más gusto si eres tú misma la que la lee, sabes Candy muy pronto estaré de regreso y espero que nos veamos, por lo mientras por favor pórtate bien y quédate con la Abuela Elroy ella te cuidara y te protegerá no es tan mala.

Por otro lado espero que regreses a tu vocación de enfermera me había enterado de que eras muy buena, por si te gustaría regresar por favor háblalo también con la tía abuela, me había comentado ella que sería mejor que se fueran un tiempo a la mansión Lakewood y yo estoy de acuerdo Candy.

Te pido que te mudes para allá sin ningún problema con la tía abuela, si deseas ir al hogar de pony tienes autorización de ir siempre y cuando te acompañen.

Saludos nos veremos pronto

Tío Abuelo William

-Vaya tío, tengo que obedecer a la tía abuela, ni modo por ahora no creo que tenga opción, además quiero disfrutar de los colores tan hermosos que la vida me está regalando

Mientras miraba nuevamente por la ventana maravillada por la noche que ya había llegado imponiéndose y pensaba en Terry, no tuvo tiempo de hablar con ese joven que estaba convencida que era Terry y el chico de sus recuerdos en el hospital, pero debía confirmarlo deseaba tanto recuperar sus recuerdos perdidos como recupero la vista.