Disclaimer: El mundo de Harry Potter pertenece a JK Rowling y la historia original a WickedlyAwesomeMe.
Capitulo 10: ¡Me gustas!
7 de junio de 1990 (En la mañana, alrededor de las 9:00 am)
Hermione esperaba pacientemente al pequeño rubio en su usual lugar de reunión, en la banca. Estaba jugando con un hilo que colgaba de su blusa blanca. Tarareando suavemente una canción, Hermione miró alrededor en busca de Draco. Al no verlo, volvió a su antigua actividad de jugar con el hilo.
La castaña suspiró, sintiéndose aburrida rápidamente. Ayer (6 de junio), ambos no se habían visto porque Draco le había dicho que tenía que ir a una cena con sus padres. Hermione no pudo evitar sonreír. Tal vez, pudieron haber ido a festejar el cumpleaños de Draco. Pero ayer, ella había estado muy, muy aburrida. Prácticamente leyó cada libro en su habitación (incluido el regalo de Draco) y Merlín dijo que tenía trabajo que hacer, así que Hermione se quedó sola en la casa sin nada que hacer más que fruncir el ceño y desear que Draco no tuviera que ir con sus padres a esa cena.
Inmediatamente levantó la mirada al escuchar como unos pasos se acercaban. Una sonrisa apareció en sus labios cuando vio a Draco acercándose. El Sr. Botones estaba siendo abrazado contra su pecho. La sonrisa de Hermione desapareció inmediatamente cuando vio el rostro de Draco. Estaba molesto y distraído. Un enorme (y adorable) puchero estaba en su rostro. Sus cejas estaban juntas. Sus ojos no estaban enfocados. Sí, algo pasaba con el Draco Malfoy de 10 años.
–Draco. –lo llamó Hermione cuando el rubio no la vio. Draco no respondió. Continuó caminando hacia la banca, su expresión continuaba sin cambiar. –Draco. –intentó Hermione de nuevo. Pero aun así, el rubio no respondió.
Cuando el rubio ya estaba cerca de ella, Hermione tomó su brazo derecho. Draco brincó ligeramente debido a la sorpresa. Sus ojos se posaron en Hermione e instantáneamente, la molestia y la distracción se esfumaron de su rostro. Aunque esta vez, Hermione notó que un enorme temor reflejado en él.
Hermione jaló a Draco hasta que se sentó con ella.
–Dime que pasa, Draco. –susurró suavemente Hermione, acariciando suavemente su brazo para darle confort.
Al principio, Draco no le respondió. Sólo miró al Sr. Botones con miedo en los ojos. Hermione tenía la sospecha de que lloraría en cualquier momento. Pero por supuesto, él es un Malfoy y como Draco le había dicho, los Malfoy no lloran.
–Draco… –intentó de nuevo, pero se detuvo abruptamente cuando Draco susurró algo. –¿Perdón?
El rubio aun se negaba a verla, su boca era una tensa línea.
–¿Qué dijiste, Draco? –preguntó Hermione, sacudiendo ligeramente al niño. La preocupación estaba comenzando a invadirla.
Lentamente, Draco levantó la vista con una sombría mirada en su rostro.
–¿Hermione, te enojarías si descubrieras que soy malo? –preguntó en un susurro. De nuevo evitó la mirada de Hermione.
Hermione frunció el ceño.
–¿De qué hablas, Draco? –preguntó. –Y no, no me enojaré contigo. Creo… creo que es normal que la gente a veces… a veces se vuelva mala. –el ceño de la castaña se profundizó. No estaba segura de su respuesta. Entonces miró de nuevo al rubio y suspiró. En verdad estaba aterrorizado y su mirada se veía sombría. –Dime que te molesta, Draco. –intentó persuadirlo. –Por favor, me estoy preocupando.
Draco la miró y se mordió el labio inferior vacilante.
–Ayer, –comenzó susurrando. Se aclaró la garganta. –Ayer, mis padres y yo fuimos a un restaurante en alguna parte de Australia.
Hermione alzó una ceja sorprendida. '¿Cena? ¿En Australia? ¿En serio?' pensó mientras sacudía la cabeza. Claro, eran los Malfoy. Ellos podían cenar donde quisieran. Demonios, los Malfoy tuvieron su enésima luna de miel en algún lugar de África. Así que, si le dijeran que cenaron en algún lugar del Polo Norte, ya no se sorprendería.
–¿Y entonces que pasó? –preguntó, mirando a Draco.
El rubio tragó en seco.
–Mi padre… mi padre me dijo algo. –susurró, rascándose nerviosamente la parte de atrás del cuello.
Ahora Hermione estaba muy, muy preocupada. La mano aún seguía apretando el brazo de Draco ligeramente.
–¿Qué… qué fue lo que te dijo? –preguntó en su suave susurro, como si temiera que alguien los escuchara.
Draco se veía estresado.
–¡Oh, Hermione! ¡Lo admito! ¡Lo admito! –exclamó repentinamente, sorprendiendo a Hermione. –¡Mi padre es malo! ¡Mi padre es malo!
Hermione lo miró confundida.
–¿De qué hablas, Draco? –preguntó. –¡Y por el amor de Dios, cálmate!
–Te mentí, Hermione. –dijo. –Te mentí. Mi padre… ¡mi padre es un mortífago! Siempre lo he sabido.
La sangre de Hermione se le cayó a los pies. No porque Draco admitiera que su padre era un mortífago. No. Sino por la expresión en el rostro de Draco cuando lo confesó. Vergüenza. Estaba avergonzado. Estaba avergonzado de que su padre fuera un mortífago. Hermione alzó su mano derecha y la puso sobre la cabeza de Draco. Y entonces, corrió la mano sobre su suave cabello una y otra vez. Pensó que tal eso lo calmaría un poco.
–¡Ya ahora me odias, Hermione! ¡Me odias! –exclamó el niño. La vergüenza seguía ahí, arruinando su hermoso rostro.
–Shhh…. –dijo la castaña. Draco no estaba llorando, pero sabía que en verdad se sentía muy mal. –No te odio, Draco. –corrió de nuevo la mano por su cabello. –No puedo… nunca lo haré. –y eso era verdad. No podía odiarlo. Nunca.
Draco se veía tan confundido… tan avergonzado… tan lleno de miedo… tan preocupado…
–Ayer mi padre me contó sus futuros planes para mí. –continuó.
Hermione dejó de acariciar su cabello abruptamente y se congeló. Tenía una leve sospecha sobre cual había sido el tema de conversación
Demonios, como odiaba tener razón.
–Uno de sus planes para mí era… casarme con Pansy Parkinson. –dijo mientras hacía una mueca de asco. Hermione no tenía el corazón para reír ahora. –Y el otro… el otro es…. Hacerme un mortífago cuando tenga 16. –las últimas palabras fueron susurradas tan suavemente, que Hermione casi no las escuchó. Casi. Pero si lo hizo.
Instantáneamente, Hermione palideció. La mano en el cabello de Draco comenzó a temblar. Recuerdos de la noche en que los mortífagos atacaron Hogwarts en su sexto año la invadieron. Cerrando los ojos, Hermione se forzó recordar la vez en que vio a Draco correr al lado de Severus Snape mientras se alejaban de Hogwarts. Y ella supo… supo en ese instante que Draco era un mortífago. Miró a Draco llena de pánico. El niño le regresó la mirada igualmente llena de miedo. Y entonces, Hermione hizo de nuevo lo inesperado.
Lo abrazó fuertemente.
Una lágrima resbaló por la mejilla derecha de Hermione.
–¿Por qué no le dices al Ministerio, Draco? –susurró. –¿Por qué?
–Tengo… tengo miedo, Hermione. –dijo en un susurro. Sus pequeñas manos abrazaban fuertemente a Hermione. –Tengo miedo de que no me crean. Tengo miedo de que mi padre me castigue.
Hermione sollozó.
–No tengas miedo, Draco. –dijo. –Sabes que estás haciendo lo correcto.
Draco le acarició la espalda suavemente. Se alejó y miró a la sollozante Hermione. Draco no pudo evitar dejar salir una pequeña sonrisa. Hermione en verdad se preocupaba por él. Es por eso que le gusta. Por eso es que ella es su primer enamoramiento. Draco suspiró. Es lindo saber que le importas a alguien. Draco alzó su mano y limpió las lágrimas del rostro de Hermione.
–No llores, Hermione. –dijo suavemente.
Hermione dejó salir una pequeña risa.
–Lo siento. –dijo. –Creo que eres tú el que debe estar llorando, no yo.
Draco suspiró.
–Ahora me odias. –Dijo.– Porque estoy destinado a ser uno de esos mortífagos.
Hermione sacudió la cabeza.
–Ya te dije que no puedo odiarte, Draco. –le recordó. –Y honestamente responde esto. ¿Quieres ser un mortífago?
El rubio negó.
–No quiero. –le dijo. –No quiero ser un mortífago.
Hermione sonrió.
–Entonces no te odiare si eso está en contra de tus deseos. –le dijo. Draco le sonrió.
–Gracias, Hermione. –le dijo. –Me haces sentir mejor.
Hermione le dio un beso en la frente.
–Lo que sea por mi mejor amigo. –le dijo.
Draco se sonrojó ligeramente.
–Umm… ¿podemos ir de nuevo al parque de juegos Muggle, Hermione? –le preguntó.
–Claro. –respondió.
Draco sonrió brillantemente.
–Okay. –dijo. –Pero vayamos en la tarde. Necesito ir a casa ahorita.
Hermione suspiró.
–Está bien. –le dijo. –Nos vemos aquí a las 3:00 pm.
El rubio asintió.
–Okay. –se puso de pie. –Te veo de rato, Hermione.
–Sí, nos vemos. –respondió, y con eso, Draco caminó de regreso a la Mansión. Hermione se puso de pie y se limpió las lágrimas. Comenzó a caminar hacia su casa.
Hermione suspiró. Draco admitió que padre era un mortífago. La castaña sonrió ligeramente. Estaba a unos cuantos pasos de la victoria. Ahora todo lo que tenía que hacer era convencerlo de delatar a su padre en el Ministerio lo que, Hermione pensó, era casi imposible.
7 de junio de 1990 (Cerca de las 4:00 pm)
Hermione se estaba columpiando en el parque de juegos en el que había estado con Draco en su cumpleaños. El rubio estaba deslizándose por el tobogán, con una enorme sonrisa en su rostro. La castaña dejó salir un suspiro de alivio. Cuando se reunió con Draco de nuevo en la banca, el rubio aún seguía muy serio. Aún estaba pensando en lo que habían hablado en la mañana. Pero una vez que llegaron al parque, la usual burbuja de energía que era Draco Malfoy, regresó. Su dulce, y contagiosa risa se escuchaba prácticamente en todo el parque.
Hermione suspiró de nuevo y miró al suelo lleno de tierra. Miró como sus sandalias tocaban la tierra, haciéndolas ligeramente más sucias. Otra dulce risa de parte de Draco se escuchó. Hermione sonrió y lo miró.
'Si Draco Malfoy era así antes, tal vez, sólo tal vez, pudiera haber sido diferente.' Pensó Hermione, siguiendo cada movimiento del rubio con sus ojos.
'Si Draco Malfoy era así antes, tal vez, sólo tal vez, si le hubiera ofrecido a Harry su amistad en primer año, Harry lo hubiera aceptado.' El rubio levantó la mirada y le regaló una enorme sonrisa, una que, Hermione le regresó.
'Si Draco Malfoy era así antes, tal vez, sólo tal vez, no me hubiera llamado sangre sucia en nuestro segundo año.' Draco se deslizó de nuevo por el tobogán, riéndose de nuevo.
'Si Draco Malfoy era así antes, tal vez, sólo tal vez, no lo hubiera golpeado en tercer año.' Hermione rió ante el pensamiento. Ese era el contacto más cercano que había tenido con él. Nunca lo había tocado, sin tener si quiera el derecho de tocar su túnica porque, por supuesto, ella es una sangre sucia.
'Si Draco Malfoy era así antes, tal vez, sólo tal vez, no nos hubiera odiado más cuando descubrió que nosotros éramos la razón por la cual su padre estaba en Azkabán.' Hermione suspiró. Recordaba que los insultos del rubio se habían vuelto más fuertes cuando se hubo enterado de quienes eran los culpables del encarcelamiento de su padre.
'Si Draco Malfoy era así antes, tal vez, sólo tal vez, no hubiera sido un mortífago.' Pensó. 'Tal vez no hubiera seguido a esos mortífagos en el ataque a Hogwarts. Tal vez, no hubiera tenido el corazón para matar el profesor Dumbledore.' Hermione suspiró bajó la mirada de nuevo a la arena.
'Si Draco Malfoy era así antes, tal vez, sólo tal vez, él no estaría peleando en el lado equivocado.' Hermione levantó la mirada y se sorprendió ligeramente al ver a Draco parado en lo alto del tobogán, mirándola.
'Si Draco Malfoy era así antes, tal vez, sólo tal vez, no… no me hubiera matado.' Hermione vio como el niño de 10 años se acercaba a ella. 'Tal vez pudiéramos ser amigos. O mejores amigos. O… o algo más… algo más.'
–¿Estás bien, Hermione? –preguntó Draco, sacándola de sus pensamientos. Se sentó en el columpio junto a Hermione y la miró preocupado. –Estás demasiado tranquila, sabes.
Hermione rió ligeramente.
–Lo siento. Estaba pensando en algunas cosas. –respondió y le dio una pequeña sonrisa. –Es sólo que… estoy algo preocupada. Eso es todo.
Draco frunció el ceño.
–¿En qué pensabas? –su entusiasmo era ligeramente diferente ahora. Hermione, sintiendo esto, dejó salir una suave risa.
–No es de gran importancia, Draco. Sólo… sólo diviértete. –dijo Hermione, evitando su mirada. Como si la arena en el suelo fuera interesante.
–Pero no te estás divirtiendo, Hermione. –dijo el rubio, casi suplicante. –Dime que te molesta.
Hermione dejó salir un enorme suspiro.
–Está bien. –dijo. –Estaba pensando… estaba pensando… ('Sobre ti') sobre mis amigos y mi familia. –Hermione suspiró de nuevo.
–Oh. –dijo. Draco alejó a la mirada, y ahora miraba la arena también. –Se me había olvidado que los extrañabas mucho.
–Draco…
El rubio levantó la mirada y una sonrisa forzada estaba en su rostro.
–Lo entiendo, Hermione. –dijo. –Sé que los extrañas. Y mucho.
Hermione se quedó en silencio por un momento.
–Dime la verdad, Hermione. –dijo Draco, rompiendo el silencio. –¿No… no eres feliz conmigo? –preguntó en su susurro. Hermione notó como el pequeño niño estaba sonrojándose. –Recuerdo nuestra conversación en el jardín. Recuerdo que una vez que termines con tus tareas de premio anual volverás. Y entonces, verás a tus amigos y a tus padres. Pero… –Draco miró a Hermione. –Honestamente, ¿te hice feliz aquí?
Hermione miró a Draco intensamente. La preocupación era evidente en el rostro del niño. Las esquinas de la boca de Hermione se torcieron. Él se preocupaba de que ella fuera feliz por los últimos… ¿qué? Hermione contó en su cabeza. Por los últimos 16 días. 'Oh, Dios, no sabía que ya llevaba tanto tiempo en el pasado.' Pensó. Alzó su mano derecha y la puso en la cabeza de Draco. Acarició suavemente su cabello.
–Claro que soy feliz aquí, Draco. –le aseguró, con una enorme sonrisa en los labios. –Tú me haces feliz aquí, Draco.
Draco le dio una enorme y genuina sonrisa, diciéndole que él era feliz porque ella era feliz. Entonces miró al Sr. Botones en su regazo y comenzó a acariciar su pelaje. Hermione miró al oso. Ver al Sr. Botones hacía pensar a Hermione que Draco era definitivamente como los otros niños del mundo. Tal vez vivía con las personas equivocadas (alias el Sr. Y la Sra. Malfoy) pero eso no quería decir que él fuera malvado también.
Hermione suspiró. Antes, ella creía que si los padres eran malvados, también lo serían los hijos. Y si los padres eran buenos, así serían los niños. Pero el pequeño Draco Malfoy le había demostrado que estaba equivocada. Sí, sus padres eran malvados, pero él no lo era en absoluto. Draco era justo como los otros niños a quienes les gusta jugar, comer ranas de chocolate, y los osos de peluche. Y sólo pensar que por la influencia y deseos de sus padres, Draco se haría como ellos… como ellos, los mortífagos.
–Hermione. –dijo el rubio, rompiendo el silencio. –¿Extrañas a alguien más aparte de tus amigos y tus padres?
La castaña frunció el ceño.
–Bueno, extraño a mis compañeros de clase y a mis maestros. –respondió. –Oh, y extraño a mi gato, Crookshanks.
–¿Crookshanks? ¿De dónde sacaste ese nombre? –dijo el rubio divertido.
Hermione se encogió de hombros.
–No lo sé. Sólo pensé en él. –respondió. –En verdad los extraño mucho a todos.
–¿Extrañas a alguien más aparte de tus amigos, tus padres, tus compañeros de clase, tus maestros y Crookshanks? –preguntó el rubio de nievo, mirándola intensamente.
'Si, extraño a tu versión de 17 años.'
–No, a nadie. –dijo Hermione, sonando bastante cortante.
Draco frunció el ceño.
–¿Estás segura? –preguntó.
Hermione lo miró exasperada.
–¿Y por qué quieres saber? –exclamó. Draco la miró con la boca cerrada en una tensa línea. Hermione dejó salir un suspiro de derrota. –¡Esta bien! ¡Extraño a alguien! Lo extraño. –y con ese él es nada más y nada menos, que la versión adolescente de Draco.
–¿Quién? –preguntó el rubio, con una mirada llena de horror en su rostro.
–¡A él! –dijo Hermione.
–¡Hay muchos 'él' en el mundo, Hermione! –dijo el rubio. –¿Quién demonios es él? –Hermione decidió ignorar el lenguaje de Draco. En su lugar, se mordió los labios y sus mejillas se volvieron rojas. –Te gusta él. –dijo el rubio. Era más una afirmación que una pregunta.
La castaña frunció el ceño también. No tenía ni la menor idea del porque a Draco le afectara tanto que le gustara alguien. Suspiró. 'No tiene sentido negarlo más.' Se dijo a sí misma.
–Sí. –admitió finalmente, jugando con los dedos de sus manos. El ceño de Draco se profundizó. Una mirada llena de decepción y tristeza estaba en su hermoso rostro. Hermione lo miró confundida. –¿Qué? –dijo evitando la mirada del rubio. –¿Está mal que me guste alguien?
El pequeño seguí haciendo pucheros, pero negó. Hermione seguía confundida. '¿Por qué me mira así?' se preguntó.
Draco suspiró. Había perdido su oportunidad por ese 'él' de 17 años. El corazón del pequeño niño se rompió en dos. Aún era muy joven, pero sabía que su corazón se había roto. 'A Hermione le gusta alguien.' Pensó. 'Claro, ¿Cómo podría gustarle a Hermione, una chica de 17 años, un niño como yo de 10?' pensó y dejó salir un gran suspiro.
Oh, si tan sólo supiera que Hermione hablaba de su versión futura.
–¿Lo extrañas mucho? –preguntó, mirando casi acusatoriamente a Hermione.
Hermione miró a Draco incrédula.
–¿Qué te pasa? –preguntó.
Draco rodó los ojos.
–Estás cambiando el tema, Hermione. No respondiste mi pregunta. –dijo. –¿Lo extrañas mucho, no es así?
Hermione suspiró de nuevo.
–Sí, si lo extraño. –dijo la castaña, pasando una mano por su cabello. –Lo extraño mucho. Merlín, lo extraño más que a mis amigos. ¿Puedes creer eso? –Hermione se sentía frustrada.
–¿Él sabe? –preguntó Draco.
–¿Qué?
–¿Sabe que te gusta? –preguntó Draco. El pequeño sentía que se ahogaba. Y bueno, no podían culparlo. Acaba de descubrir que la chica de la que está enamorado le gusta alguien más. –¿Ya le dijiste?
Hermione dejó salir una pequeña risa. Draco se estremeció. Había escuchado el dolor.
–No puedo. Definitivamente no puedo decirle como me siento. –le respondió la castaña.
–¿Por qué no? –preguntó el rubio mientras fruncía el ceño.
–No lo entenderías, Draco. –respondió Hermione. –Eres demasiado joven para entenderlo.
Draco hizo un puchero.
–Bueno, inténtalo. –la retó.
Hermione suspiró.
–Para ponerlo de manera sencilla… él me odiaba. –respondió Hermione. –No, espera, déjame corregir eso. El me odia porque… bueno… somos completamente diferentes uno del otro.
Hubo un silencio entonces. Draco estaba jugando con el brazo del Sr. Botones mientras Hermione se masajeaba la mejilla derecha para quitarle lo sonrojada. Draco rompió el silencio repentinamente con una pregunta. Y su pregunta su definitivamente sorprendente.
–¿Lo… lo amas? –preguntó en un susurro. Mariposas… no, abejas invadían su estómago ahora. Y dolía mucho.
Hermione se congeló. Una única pregunta estaba en su mente. '¿Lo amo?' se preguntó. Su rostro reflejaba pura concentración. Comenzó a masajear círculos en su temple. '¿Lo amo?' se preguntó de nuevo. Cerrando los ojos, recordó las conversaciones con Merlín. El siempre insistía en que ella estaba enamorada de Draco. Pero ella nunca lo había admitido. Ella había admitido hace algún tiempo que sentía algo especial por ese hurón en particular pero amarlo… aún no lo sabía.
–Umm…. –murmuró, con su rostro aún lleno de concentración y confusión.
–No tienes por qué responder, Hermione. –dijo el niño bruscamente al ver el rostro de Hermione. Hizo que Draco se alarmara.
–No… no lo sé. –dijo como si no hubiera escuchado lo que Draco le había dicho. –¿Amarlo? Es decir, me gusta. Definitivamente me gusta. Pero amarlo… yo… –Hermione se detuvo y se congeló. Draco la miró preocupado. Ahora se sentía algo culpable por preguntar esa estúpida, estúpida pregunta. –Yo… –Hermione hundió su rostro entre sus manos. –Lo amo. ¡Dios, lo amo! ¡Lo amo! ¡Lo amo! –murmuró una y otra vez.
Draco comenzó a acariciar la espalda de Hermione. Claramente estaba estresada.
–Pero él me odia… me aborrece totalmente. –sollozó Hermione. Draco agradeció a los dioses porque Hermione no estuviera llorando. –¡Ni siquiera sé por qué me enamoré de él! –sollozó de nuevo. –Se suponía que debía odiarlo. Se suponía que tenía que hacerlo ¡Pero no pude! ¡No podré! ¡Nunca podré!
–Tranquila Hermione, tranquila. –la confortó Draco. –No te preocupes, algún día él también te amará.
Hermione suspiró y de nuevo pasó las manos por su cabello.
–Oh, no lo creo. –dijo, haciendo un ruido molesto. –No es tan sencillo, Draco. No todas las historias terminan con un final feliz. Recuerda eso. –Hermione se removió incómoda en el columpio. –Y además, es imposible que él se enamore de mí. Soy su enemiga jurada, sabes.
Las esquinas de la boca de Draco se torcieron un poco. Por alguna razón, se agradaba eso.
Hermione gimió suavemente. Draco de inmediato frunció el ceño. 'Okay, no seré feliz si Hermione no es feliz.' Se dijo a sí mismo.
De nuevo, cayeron en silencio. Esta vez, fue Hermione quien lo rompió primero.
–¿Qué hay de ti, Draco?–le preguntó casi en un susurro. –¿Te… te gusta alguien? –Hermione dejó salir una pequeña risa. –Que tonta soy. ¡Claro que no! Eres demasiado joven como para que te guste alguien. Y además, tú me dijiste que no te enamorarías.
Draco de inmediato se sonrojó.
–Umm… bueno…–tartamudeó.
–¡Aha! ¡Tartamudeas! –dijo Hermione felizmente. Estaba feliz de que no estuvieran hablando del Draco de 17 años. –Aww, el pequeño Draco está enamorado. –Hermione le pellizcó una mejilla. –Dime quien es, Draco. ¿La conozco?
Draco se sonrojó aún más. 'Tal vez deba admitirlo, dado que ella ya lo hizo.'
–Umm… bueno, si la conoces. –respondió suavemente. –Demasiado, de hecho.
Hermione frunció el ceño en confusión.
–¿Quién es la chica? –preguntó. De hecho estaba bastante sorprendida de saber que al pequeño le gustaba alguien. Hermione rió repentinamente. –No puedo creer que algún día serás la testosterona andante.
Draco no se rió, sino que frunció el ceño.
–¿Qué es testosterona? –preguntó inocentemente.
Hermione rió.
–Olvídalo. –dijo. –Ahora, dime quien es la chica. Draco jugó con sus manos y sacudió la cabeza. Hermione chasqueó la lengua. –¡Oh, vamos Draco! ¡Puedes decirme! Soy tu mejor amiga.
Draco rodó los ojos.
–Bueno, tú no me dijiste de quien estás enamorada. –respondió. Hermione suspiró. Tenía un punto. Aunque Draco la miró, aun sonrojado.
–Está bien, entonces. –dijo Hermione. –Sólo… no lo sé. ¿Descríbela?
–Umm… bueno. –dijo nerviosamente Draco. –Ella… ella es hermosa.
Hermione alzó una ceja.
–¿Por qué a los hombres solo les gustan las mujeres hermosas? ¿Por qué no consideran la inteligencia como algo atractivo? –Hermione frunció el ceño. –No puedo creer que tú, un niño de 10 años, le gusten las chicas así.
–Uhh…. –Draco tragó en seco. –¿Está mal?
Hermione suspiró.
–Olvídalo. –dijo. –Continúa.
–Okay, Umm… bueno, ella es… es… –Draco se rascó el cuello. –Yo… no puedo describirt… describirla. –el rubio se sonrojó. '¡Casi dije que tú! ¡Argh!' –¡Ni siquiera sé por qué me gusta!
Hermione rió.
–Sé como te sientes. –le dijo. Hermione se le quedó viendo a la nada y suspiró. –Tú… simplemente no sabes la razón exacta de por qué te sientes así sobre esa persona. Simplemente pasa. Sólo te darás cuenta que te gusta. Es por eso que la atracción y la adoración son bastante escurridizas. Bueno, el amor también lo es. Sólo aparece cada que quiere. Y a veces, escoge a las personas que menos imaginamos.
Draco la miró sorprendido. Hermione lo miró con una triste sonrisa.
–Es por eso, Draco, que es mejor que le digas a esa chica como te sientes lo antes posible. –le aconsejó. Miró de nuevo al suelo y continuó. –Por que tal vez, puede ser demasiado tarde.
La mirada de sorpresa en el rostro de Draco se transformó en uno de determinación. Sí, seguiría el consejo de Hermione.
Le diría.
–Me divertí mucho hoy, Draco. –dijo Hermione al tiempo que caminaban a su lugar de reunión. Hermione suspiró y miró alrededor. –Otro día regresamos el parque, ¿te parece?
La respuesta que recibió fue el silencio.
Hermione miró a Draco curiosamente. El rostro de Draco estaba lleno de distintas emociones jugando en él.
–¿Draco, que pasa? –preguntó preocupada. –Estás demasiado callado. ¿Algo te molesta?
De nuevo, la respuesta fue sólo silencio. Hermione frunció el ceño.
–Draco. –dijo, pero el niño no respondió. Hermione frunció aún más el ceño. –Bien, quédate así. No me hables. –dijo.
Los dos continuaron caminando en silencio hasta su usual lugar de reunión. Draco continuó en silencio mientras Hermione lo veía preocupada. Sabía que algo andaba mal porque usualmente Draco hablaría con ella de lo que fuera.
Hermione suspiró derrotada porque supo que Draco continuaría en silencio.
Finalmente, llegaron a su lugar. Hermione miró al cielo y notó que el sol ya se estaba ocultando. Entonces miró a Draco.
–Adiós, Draco. Te veo mañana. –dijo y se giró, sin esperar que Draco le respondiera. Pero entonces, se sorprendió cuando Draco le jaló la blusa. Hermione se giró y lo miró interrogante. –¿Si, Draco? ¿Necesitas algo?
Y entonces, él hizo algo sorprendente.
La mano de Draco viajó por el brazo de Hermione y la jaló hacia abajo. Hermione lo miró sorprendida y jadeó cuando los labios de Draco se presionaron contra su mejilla derecha. Su pequeño beso fue rápido, porque de inmediato dejó ir a Hermione.
Hermione lo miró sorprendida mientras miraba a un sonrojado Draco.
–¡Me gustas! –exclamó. Y entonces, corrió hacia su casa, dejando a una sorprendida Hermione.
Hermione parpadeó varias veces. Su mano derecha voló hacia donde Draco la había besado.
–¿En verdad pasó eso? –se preguntó en voz alta. –¿En verdad sucedió?
Una suave risa se escuchó y Hermione de inmediato se dio la vuelta. Se sorprendió de ver que Merlín estaba ahí, mirando con una enorme sonrisa en su rostro.
–¿En verdad sucedió? –dijo Hermione, esta vez, le preguntó al anciano mago.
–Así es, señorita Granger. Así es. –respondió el mago.
Hermione jadeó.
–¡Así que… yo soy la chica de la que estaba hablando en el parque! –exclamó.
Merlín rió.
–Aparentemente, le gusta al Draco Malfoy de 10 años.
La diversión de mago creció cuando la expresión de Hermione parecía la de un pez fuera del agua.
Bueno, debo admitir que esta vez no las hice esperar mucho tiempo. ¡Estoy tan sorprendida por la respuesta del capitulo anterior! Estoy muy feliz de que por fin se hayan animado a comentar (:
¡MUCHAS GRACIAS POR TODOS SUS REVIEWS!
Dramionera87: ¡Pues bienvenida! No, creo que no había visto ningún review tuyo y me alegra saber que estás al pendiente del fic. Espero y este capitulo haya sido de tu agrado (:
Chrisem: Bueno, en realidad se lo merece WickedlyAwesomeMe, pero gracias de todas maneras!
Lorena: Bueno, creo que lo de actualizar pronto lo cumplí. Estoy segura que amaste a Draco en este capitulo, lo sé.
Christabell Murp: Bueno, creo que sin duda este tan bien te gustará!
Guest: Oh, hubiera sido mejor si me hubieras dejado un nombre, pero no importa. No te puedo adelantar mucho con eso del anillo, pero te aseguró que será una parte importante del fic. Y sí, los Malfoy son algo extraños con todas esas costumbres y reglas, y lo peor es que es Draco quien sufre las consecuencias. Pero en fin, muchas gracias por comentar!
PrincesLynx: Creo que no me tarde mucho, o si? Gracias!
De nuevo, MUCHAS GRACIAS A TODAS!
Nos vemos el siguiente capitulo,
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