Disclaimer:
Rurouni Kenshin no me pertenecen si no al magnifico Nobuhiro Watsuki.
Esta historia es un Kenshin / Kaoru, y datara en tiempos actuales por lo cual, los personajes tendrán una personalidad diferente. La historia contendrá escenas un poco violentas, algo de lenguaje fuerte y lemon, siendo no recomendable para personas menores de edad o sensibles ha dicho contenido.
*Vuelve amarme… Si no, déjame a mi amarte*
BY PEQUE DE HIMURA
Cap.- 10 El juramento de los esposos.
La mañana del domingo transcurrió normal entre suspiros al recordar como él y su princesa hicieron el amor. Todo habría sido perfecto si al amanecer, lo primero que contemplaran sus ojos fuera el bello rostro de Kaoru. Despertar con ella enredada a su cuerpo era lo que mas anhelaba, cosa, que por el momento era imposible. Kaoru tenía reglas que acatar y él no era nadie para incitarla a romperlas. Su única opción era el matrimonio, pero aun llevaban muy poco de novios y lo mas seguro era que lo mandara al diablo con todo y propuesta, primero; porque apenas comenzaba sus estudios universitarios y segundo, por el simple hecho de que todavía les faltaba mas tiempo por convivir como pareja.
Con una sonrisa boba en los labios, prosiguió a tomar tranquilamente su desayuno. Observo el reloj y la tranquilidad se esfumo, de un brinco se paro de la silla dejando a medias su delicioso almuerzo, era demasiado tarde y Shogo estaría furico por su demora.
A pesar de sus gratos y felices recuerdos de la noche con Kaoru, había algo en las palabras de su subordinado que lo tenían demasiado intranquilo. Salió rápidamente de su morada poniendo en marcha la moto, tenia que llegar pronto al lugar donde eran efectuadas sus juntas secretas.
—Que pasa contigo? Últimamente te has vuelto muy impuntual— inquirió Shogo al instante que el pelirrojo estacionaba la motocicleta y se retiraba el casco.
—Esa es la desventaja que tienes al no ser mujer— el ex militar respondió con sorna.
—Y seguro mas desventaja es el hecho de no ser Kaoru cierto? —
—Que comes que adivinas— le dijo depositando el casco en las manos del castaño a manera de cinismo y encabezando la caminata.
Shogo se quedo perdido en las palabras de Kenshin, con los brazos extendidos y sosteniendo el casco negro. Después de unos segundos reacciono y comenzó a caminar tras él con todo y articulo en manos.
—Lo suponía, aparte de impuntual idiota— meneo la cabeza de un lado a otro alzando ambas cejas.
—Idiota no, enamorado si— rectifico sin dejarse llevar por el enojo, contestando divertidamente. Si esto se lo hubiera dicho cuando Battosai estaba presente, en ese momento Shogo ya estaría suplicando por conservar su vida. —Y Bien, dime porque la urgencia de verme?— toco el tema que le tenia preocupado. No se podía esperar menos de una llamada de Shogo casi a las 6 de la mañana sin que tuviera tinta de emergencia.
El castaño se aclaro la garganta y le indico con la mano a que tomara asiento.
—Kenshin, el hombre que hizo las pruebas del ADN y aseguro que eran los restos de Makoto Shishio, apareció muerto ayer por la noche— dejo el casco en la mesa y dio unos cuantos pasos a lado contrario de la mesa. De la repisa, abrió el cajón de uno de los archiveros y tomo una carpeta. —Velo con tus propios ojos, a ese hombre le propinaron varios cortes por todo el cuerpo y finalmente fue decapitado. Indicio claro de que esto fue obra del carter Makoto. Ellos son los únicos que operan de esa manera y lo sabes a la perfección— dijo mostrándole el contenido de la carpeta y apuntando con el índice un par de fotografías que revelaban el estado del cuerpo mutilado.
Kenshin sintió un escalofrió que le invadió el cuerpo entero. —Porque pensar en ellos y no que el sujeto tenia otro tipo de enemigos— quiso engañarse a si mismo.
—Eres tonto o el amor te seco las neuronas, conocíamos de sobra a ese hombre, siempre fue leal a las fuerzas armadas y jamás se mezclo en algún asunto turbio, y esto huele a que le amenazaran con algo. Que casualidad que a los meses de habernos dado los resultados del ADN, apareciera muerto, además... no te acabo de mencionar que fue asesinado con una katana—
—¡Maldita sea!— su enfado era notable, golpeo la mesa con la mano empuñada.
—Debes reforzar la seguridad para Kaoru, Misao y la pequeña Kaana, algo me dice que Makoto no esta muerto y eso fue lo que nos hicieron creer—
—Tienes razón todo cuadra a la perfección, la rapidez en los resultados forences, la forma en que fue asesinado— cerro lo ojos con fuerza y suspiro profundamente. —Fue muy estúpido de mi parte pensar que esta vez la suerte estaba a mi favor ¿cierto?—
—No pienses eso, todo saldrá bien, lo único que no debemos hacer es confiarnos— reitero Shogo.
—Lo sé... ¡Una vez les funciono su plan dos ya no, protegeré a Kaoru y a los míos con mi vida si es necesario!— Kenshin se levanto violentamente y camino hacia la puerta dando por terminada la reunión. —Junta a los miembros de la organización, nuestras vacaciones han terminado quiero que investiguen y no aceptare fallas— demando tomando una postura recia, salio de la casa y se perdió por las calles de Tokio sumido en sus pensamientos, no podía permitir que su felicidad acabara tan pronto, si Makoto estaba vivo lo buscaría y lo mataría con sus propias manos no estaba dispuesto a perder por segunda vez.
El bendito lunes llego demasiado rápido, Kaoru esperaba con impaciencia a Kenshin, el retraso sobre pasaban los quince minutos, se preguntaba el motivo de su impuntualidad. Pensó en llamarle pero decidió no hacerlo, esperaría cinco minutos más, si en ese lapso no tenia noticias de él se marcharía sola a la universidad.
Pasado el tiempo de tolerancia y ver que aun no llegaba, salio de su casa y al caminar unas cuantas casas escucho que gritaban su nombre.
—¡Kaoru! — la aludida volteo a sus espaldas, y vio a Shogo en una motocicleta similar a la de Kenshin pero en color azul.
—Kenshin me pidió que te llevara a la universidad pero se me cruzo algo en el camino, disculpa la demora— le dijo recordando a la morena voluptuosa culpable de que las sabanas se le pegaran hasta tarde.
—Ah.. si no te preocupes— respondió subiendo a la moto desganada, ella quería abrazarse a Kenshin y no a él pero si ese era el único medio para llegar temprano a clases no se rehusaría.
—Oye.. y porque Kenshin no vino por mi? Ni siquiera se digno a llamarme para decirme de sus cambios de planes— pregunto con sumo interés.
—Tenia que terminar unos pendientes de la organización aparte se le requirió para una junta urgente, Katsura esta aquí en Tokio—
—Mmmm— maldita la hora en que ese hombre decidió venir a poner de cabeza a Kenshin, algo le decía que eso no era bueno y su pelirrojo volvería a las andadas, esa visita solo significaba algo "problemas".
—Pero pierde cuidado hará todo lo posible por desocuparse pronto y venir por ti a la salida—
—Si claro— fue lo único que salio de sus labios, no quería decir algo fuera de lugar, ella sabía lo que era su trabajo y aun así decidió darle una oportunidad y jugársela para estar con él.
—Listo señorita, vaya al santuario del conocimiento— Kaoru sonrió ante el comentario y bajo de la motocicleta, se despidió de Shogo para luego entrar a la universidad.
—Esa es la chica a la cual debes investigar, tienes que hacerte su amigo y sacarle la mayor información posible de su vida— un par de ojos observaban como la azabache entraba a la universidad
—Con que es esa muchacha— sus ojos brillaron con lujuria.
—Exquisito trabajo cierto—
—Demasiado. El sábado fui a una fiesta en la cual coincidimos y bailamos un par de canciones, eso hasta que llego un bravo pelirrojo—
—Mmm vaya, sin proponérnoslo ya diste el primer paso ¿sabes como se llama?—
—No, en esas andaba cuando llego ese sujeto a arruinarlo todo—
—Pues bien, tu trabajo sera indagar sobre ellos... —
Katsura se cruzo de brazos y escuchaba con atención lo que Kenshin le exponía sobre las sospechas y posibilidades de que Makoto siguiera con vida.
—No puede ser que hasta en esto ese desgraciado me tenga al borde del colapso— expuso palideciendo en el acto.
—Estamos en las mismas Katsura, al parecer mi alma jamás tendrá sosiego y mi vida tranquilidad— espeto con rabia instalándose en su rostro un deje de tristeza.
—Himura esta fue la vida que elegiste, no puedes renegar de ella ahora— Quizás esas palabras no eran una magnifica porra pero al menos le darían la fuerza y el coraje necesario para no flaquear ante el camino que el mismo decidió tomar.
Esa verdad fue como una bofetada seca. —Estoy consciente de eso, pero hasta yo, el más cruel y despiadado asesino tiene derecho a tener un poco de paz—
—Si, pero eso solo se conseguirá luchando por ella o dime, prefieres dar retirada—
—No— contesto tajante.
—Entonces... A que vienen tus palabras— cuestiono Katsura.
—Por miedo— decidió confesar.
—Miedo a perder tu vida?—
—No Katsura— respondió colericamente, el jueguito de preguntas ya le estaban cargando la paciencia.
—Si no es eso, entonces a que le temes Battosai?— volvió a cuestionar sin tomar importancia a las contestaciones agresivas del ex militar.
Kenshin al escuchar ese seudónimo se tenso y apretó los labios en una fina y dura línea, pero aun así respondió al mayor.
—A perder de nueva cuenta a la mujer que amo— Sus ojos violetas desaparecieron para revelar el ámbar destellante y peligroso.
Katsura no se inmuto al presenciar aquel fenómeno, mas de una ocasión le toco ver semejante cambio causado por la ira.
—la fuerza y valentía que necesitamos para combatir, consiste en proteger a los que amamos. Te pido que des un ultimo esfuerzo después de esto podrás tener la libertad que tanto deseas lo prometo— antes de ser su mejor elemento y ejecutor era su amigo, y lo que mas deseaba era verlo feliz, de sobra sabia lo mucho que Himura había sufrido y por ello después de esta lucha decisiva le concedería la tan ansiada libertad.
—Te estas olvidando de algo Katsura, Battosai no es inmortal, puede que esta vez sea mi final.— el pelirrojo sonrió con ironía.
—Yo confío en que saldrás airoso, estoy seguro de que lo harás— Battosai era su mejor arma y apostaba a que él triunfaría, era el mejor de todos los combatientes de Japón.
El examen por fin había terminado, y Kaoru se sentía exhausta. Estaba segura que reprobaría, la concentración la abandono a su suerte y todo lo que había estudiado fue en vano, el hecho de haberse enterado que a Kenshin le requerían nuevamente en la organización le tenía preocupada. No quería que su pelirrojo siguiera metido en esos líos, no quería que sus manos fueran nuevamente manchadas con sangre. Su alma atormentada pedía a gritos alejarse de todo eso que le agobiaba y aunque él no se lo dijera, ella había aprendido a leer su lenguaje corporal.
El timbre de salida sonó, guardo los cuadernos y libros en su bolso y salio sumida en sus pensamientos.
A lo lejos vio un chico que le provoco la sensación de haberlo visto antes, corroboro su sentir a medida que él se acercaba a ella.
—Hola ¿me recuerdas? — le pregunto el joven mientras extendía la mano para saludarla.
—Tu rostro me es familiar— dijo respondiendo al saludo.
—Recuerdas la fiesta del sábado? —
—Oh si, tu eres el chico que me invito a bailar— dijo apuntando con su dedo índice.
—Así es... Por cierto quería preguntarte… el hombre que te llevo a la fuerza es algo tuyo?—
—El que te tumbo al apartarte de mi? — dijo contraatacando para ponerlo en ridículo. Si su negra intención era mal poner a Kenshin y subajarla a ella, estaba muy equivocado.
—Este.. Bueno no quería que respondieras con otra pregunta— dijo algo avergonzado.
—Pues bien a petición tuya respondo tu pregunta, el hombre al que te refieres es mi novio— alzo el mentón con orgullo.
—Cuéntame, que hace una chica tan linda con un novio de lo más agresivo—
—Ser muy feliz— dijo con altanería mientras fingía una sonrisa.
—Mi hermana estudia en esta universidad, es por eso que estoy aquí— el chico cambio drásticamente el tema. El acercamiento no iba como él lo esperaba.
—Que bien, me alegro por tu hermana— Si con ese comentario de "y a mí que me importa" no entendía que la dejara en paz, ahora si tendría que ser mas directa y mandarlo muchos kilómetros a la redonda. —Me tengo que ir— dio media vuelta y camino rápido para cruzar la calle, donde su pelirrojo solía estacionar la moto a esperar por ella.
—Hey! Espera cual es tu nombre? — el chico le detuvo por el brazo. —me gustaría conocerte eres una chica muy linda—
Kaoru se giro bruscamente hacia él para encararlo — ¡TENGO NOVIO!, ¿ACASO NO ENTENDISTE?—le riño intentando soltarse del agarre sin tener éxito.
—No soy celoso— le guiño un ojo mientras intentaba acercarla a él.
—Que idiota…— con un movimiento brusco se soltó y giro para seguir su paso. El chico no objeto, ni siquiera intento detenerla. Quedo paralizado al ver algo no muy bueno para él y sus planes.
— ¡Auch!— se quejo la azabache al seguir con su camino, su cara se impacto contra algo duro. Cerro los ojos y sobo su nariz. Todo fue tan rápido que su mente no se dio el tiempo de cuestionarse que era lo que había sucedido. Hasta que ese algo, que no era precisamente la pared, la rodeo con un brazo y la jalo suavemente hasta dejarla tras él.
—El que tú no seas celoso me vale una reverenda mierda, en cambio yo si soy demasiado celoso y creeme, eso a ti si debe importarte. No te quiero volver a ver cerca de ella— se escucho una voz grave. —La primera vez fue un aventón, esta te la pasare, pero la tercera te partiré la cara— advirtió tajante.
El chico de cabellos negros recodo la manera en que le hizo volar y aterrizar en el suelo aquella vez de la fiesta. El asunto de perseguir a la damisela seria un reto grande y riesgoso.
La voz iracunda de Kenshin, le provoco a Kaoru temblar como gelatina momentáneamente se olvido del dolor punzante en su nariz.
— ¡Kenshin! — exclamo la chica asustada, lo que menos le apetecía era presenciar otra escena agresiva.
—En marcha— fue lo único que dijo el pelirrojo. La sujeto por la mano y caminaron hacia donde se encontraba la motocicleta.
— ¿Que es lo que hacia ese imbécil ahí?— pregunto disgustado.
—Según él fue por su hermana—
— ¡¿Su hermana?!— repitió. — ¡¿Y porque rayos estaba contigo y no con su hermana?! — escupió con enojo y con cara de pocos amigos.
—No lo sé Kenshin, por favor no empecemos con... Un momento, no estarás celoso o ¿si?— pregunto con desconcierto y a la vez con emoción, se veía tan sexy cuando adoptaba esa postura.
—Celoso, loco, enfermo, trastornado y todo lo que se le derive— fijo su intensa mirada en Kaoru.
—Ja, por favor si yo solo tengo ojos para ti. Los celos y sus derivaciones salen sobrando— dijo divertida.
—No te rías que estoy hablando enserio— Dio gracias que en la avenida le tocara luz roja, bajo una pierna para nivelar el peso y poder soltar el manubrio. Pasó su mano por un costado y acarició el muslo de la azabache.
Kaoru sintió un cosquilleo en su entre pierna. Se aferro a la espalda de Kenshin, apretando y enterrando sus uñas fuertemente en su abdomen mientras le besaba el contorno del oído.
—No te recomiendo que hagas eso...— musito el pelirrojo muy quedito al sentir que la cordura le abandonaba.
—Tú empezaste— se defendió la chica inocentemente, mientras seguía brindándole ciertas caricias salvajes y traviesas.
—Bien, captaste el verdadero sentido, Yo empecé y tú terminaras— antes de arrancar giro su rostro lo mas que pudo e incito a la chica a acercar el suyo, le dio un beso apasionado y con un pequeño mordisco se alejo de aquel néctar delicioso. Nuevamente se incorporo para retomar el camino.
—Eso fue un "por el momento no llegaras a casa?" — pregunto Kaoru excitada al imaginar lo que vendría.
—Exacto, es un llegaras tarde a casa y muy pero muy agotada— sonrió de medio lado arremetiendo mas velocidad. Quería poseerla nuevamente. Su cuerpo era como la droga que al probarla por primera vez, te convertía en un maldito adicto.
— ¡Como que fallaste!, que tan difícil puede ser acercarte a ella— Soujiro estallo con enojo al escuchar el fallo.
—Mas de lo que se imagina, es como si esa chica tuviera un radar puesto para que ese pelirrojo detecte cuando estoy cerca de ella—
—Lo que pasa es que eres un inepto—
—No todo fue negativo, la chica me confirmo que si es su novio y le escuche llamarlo Kenshin—
—Eres un inepto a medias, acabas de corroborar mis dudas sigue trabajando en lo que te he asignado— el nombre de Battosai se lo sabia de memoria, eso no era un secreto para nadie, lo segundo fue lo de real interés.
—Como digas, no pasa de esta semana para que sepas lo que tanto te interesa—
—Mas te vale Yoshiya sino, recuerda que tu hermana es un manjar y seria una lastima que ese bello rostro dejara de sonreír— amenazo Soujiro.
—No le defraudare— Yoshiya comenzaba a arrepentirse de haberse enredado en tan gran lio por unos cuantos miles de dólares.
Kenshin contaba las cuadra que faltaban para al fin llegar a su casa, la urgencia por tocar a Kaoru era tan grande que el camino por recorrer se le hacia eterno. Medio estaciono la motocicleta incitando a la chica a entrar. A media sala la cargo y con besos apasionados la despojo de la ropa permitiendo que ella ejerciera la misma acción sobre él.
—Kaoru eres lo mejor que me ha pasado en esta vida... — le musitaba en el oído mientras acariciaba su cuerpo entero.
—Me lo juras—
El pelirrojo asintió mientras que esas palabras le recordaron la plática que sostuvo con Tomoe una noche antes de la tragedia.
—Tomoe, te lo jure y gracias a ello soy feliz...—
El libido de la azabache bajo para dar paso al desconcierto sin darle tiempo de analizar con detenimiento la frase dicha por Kenshin.
—Me has dicho Tomoe?— dijo mientras se cubría con ambos brazos su desnudes.
Kenshin sintió un mareo y un hueco en la boca del estomago, una pelea era lo menos que necesitaba en ese instante —Ka...Kaoru espera yo no...— titubeo.
—No digas nada— lagrimas rodaron por su mejilla. —Tal parece que ella sigue presente en tus recuerdos— su rostro reflejaba una tristeza enorme, nunca pensó llegar a sentir celos de un ser que ya no habitaba en este mundo.
—Mal interpretaste mis palabras— le dijo desesperado intentando explicar lo anteriormente mencionado. —En ningún momento te confundí con ella, siempre estuve conciente de que era a ti a quien acariciaba, es solo que...—
—Lo mejor es que me vaya— Kaoru lo interrumpió de golpe, no tenia ánimos como para escuchar escusas tontas.
—Amor no es lo que piensas deja que te explique—
—Olvídalo, lo único que quiero en este momento es irme a casa— recogió sus ropas y corrió al baño, la había humillado se sentía engañada y utilizada. —Aclara tus sentimientos y después me buscas— ya vestida salió del cuarto de baño, tomo su bolso y camino hacia la sala.
Kenshin corrió tras ella importándole muy poco su desnudes.
—Tuve un recuerdo, no me juzgues por ello— recrimino.
—Por la situación en la que nos encontrábamos, ya me imagino que tipo de recuerdo tuviste— expuso con sorna.
—Ay Kaoru...— Kenshin suspiro profundamente. —Dejaras que te cuente el porque tus palabras me hicieron remontar al pasado y mencionar a Tomoe?—
Después de tanta insistencia por parte de él, la chica acepto darle el beneficio de la duda —Te escucho...—
—Esto ocurrió una noche antes de que asesinaran a Tomoe... — el pelirrojo comenzó con el relato….
"Kenshin, si tú llegases a morir en una de tus misiones permitirías que yo rehiciera mi vida?"
"Mmm no lo sé, creo que aun de muerto seria un celoso sin causa pero en realidad no me gustaría que pasaras el resto de tu vida sola, así que mi respuesta es un si" la abrazo recostándole el rostro sobre su pecho.
"Y si fuera al revés, si yo muriera primero?" volvió a preguntar tristemente.
"Si a si fuera jamás estaría con nadie, tú eres y serás siempre el amor de mi vida" acaricio tiernamente las cálidas mejillas de su esposa.
"No Kenshin, lo que dices no me agrada, si yo llegara a morir a mi me gustaría que tú también rehicieras tu vida" elevo sus manos a la altura de los brazos de su esposo y los recorrió acariciándolos con sus dedos.
"Tomoe no quiero hablar de muerte ni nada que se le parezca, tanto como tú y yo moriremos cuando estemos ancianitos, después de haber formado una familia y nuestros hijos se hayan realizado igual o mejor que nosotros"
"Si tú lo dices, confió en ello, pero aun así necesito que me prometas que si eso llegara a suceder tú también buscarías el amor en alguien más. Me acabas de decir que no te gustaría que yo pasara el resto de mi vida sola, a mi tampoco me agradaría que tú estuvieras solo si yo..."
"Shhhh ya no hablemos mas sobre eso"
"Por favor Kenshin" suplico angustiosa.
"Esta bien, si eso ocurriera buscare compañía" dijo derrotado para darle tranquilidad a su mujer.
"Me lo juras" los ojos de Tomoe se cristalizaron derramando unas cuantas lagrimas.
"Te lo juro..."
—Lo que escuchaste no fue mas que un gracias a Tomoe, por ese juramento abrí mi corazón sin sentirme un miserable por haberme enamorado. Fue muy descuidado de mi parte pensar en voz alta, por favor perdóname— sus ojos demostraban sinceridad absoluta.
Todo tenia lógica, después de repasar y digerir la revelación, la calma llego sin previo aviso.
—Al contrario Kenshin, perdóname tú a mi por ser tan tonta, es lógico que aun la recuerdes y yo no soy nadie para pedir que la destierres de tu corazón— por fin comprendió que sus celos eran tontos y estúpidos, la manera en la que Kenshin abrió sus memorias le decía mucho más y eso era algo que tendría que apreciar y valorar, su pelirrojo.
—Kaoru ella fue el amor de mi pasado y tú eres el amor de mi presente y futuro. Te amo más que a nada chiquilla cabezona—
—Lo entiendo no te preocupes— corrió a abrazarlo.
El pelirrojo agradeció a toda la corte celestial el favor concedido, por fin su Kaoru entendía con claridad.
—Quédate conmigo esta noche— Kenshin no sabia si él o su subconsciente había realizado la descabellada invitación, lo único que sabia era que la quería junto a él, esperar por primera vez un nuevo y bello amanecer a su lado.
—Tengo que preparar una exposición y aparte no creo que a mi tío le agrade la idea— sonrió al imaginar la cara que pondría su tío al pedirle permiso para quedarse en casa de su pelirrojo.
—Es verdad, ni borracho, Sanosuke lo permitiría. Me iré a dar una ducha rápida y después te llevo a tu casa— la sujeto del mentón acercándola a su rostro; se besaron hasta que la falta de aire les obligo a separase.
Kaoru se acostó en la cama y prendió el televisor mientras esperaba a que Kenshin saliera del baño.
A pesar de estar entretenida viendo su programa favorito el ruido de la perilla la hizo desviar su vista de la imagen para reparar en la puerta que se abría lentamente revelando un pelirrojo cuya cintura era cubierta por una toalla negra, dejando al descubierto su bien formado torso. Su cabello rojo, mojado y suelto le daba un toque sensual, se veía tan endemoniadamente sexy que Kaoru quedo babeando.
Cada gota que adornaba su cuerpo, le hacían imaginarse tantas cosas, una de ellas era limpiarle lentamente con su lengua cada una de las perlas que le resbalaban por el pecho hasta llegar al límite de su vientre. ¡Por Dios! si el tener ese hombre guapísimo de cuerpo tan perfectamente esculpido era un sueño, esperaba nunca despertar.
Después de visualizar tantas travesuras, medito la propuesta que minutos atrás él le hiciera y cayo en la conclusión de que una mentirilla piadosa no seria tan mala, después de todo ya era mayor de edad y libre de tomar sus propias decisiones.
Kenshin le sonrió, le fascinaba provocar esas sensaciones de deseo en ella, sobraba que Kaoru dijera algo, pues en sus ojos se leía perfectamente lo que su boca se negaba a decir abiertamente.
Sin pudor alguno se vistió frente a ella, no había nada que ella no conociera.
Kaoru seguía en estado de shock viendo tan tremendo espectáculo que le provocaba comérselo de un solo bocado.
—Vamos pequeña que se hace tarde— ya vestido con su pantalón negro y camisa sin mangas del mismo color como a ella le gustaba, tomo las llaves del buró y ayudo a Kaoru a levantarse de la cama.
Al llegar a casa de su novia, les recibió una Megumi algo agitada, la azabache miro con malicia a su tía, al percatarse que llevaba puesta la camisa al revés, agradeció haber olvidado sus llaves porque de no haber sido así, quizá los hubiera pillado en una situación algo comprometedora. El pelirrojo también se dio cuenta de ello y decidió desviar la mirada para no obviar la situación y hacerla caer en vergüenza.
—Interrumpimos algo— dijo Kaoru pícaramente. Megumi abrió sus ojos y no supo que responder.
—Si, interrumpiste un sueño muy reparador— refunfuño Sanosuke al salir de su habitación.
—Bueno yo me retiro— dijo Kenshin algo apenado por las insinuaciones de su novia para con su amigo.
—Espera— le detuvo Kaoru. —Tío me quedare en casa de Tae necesitamos hacer un trabajo en equipo el cual no hice por estar casi todo el día con Kenshin—
—Señorita, se que la relación es importante pero las obligaciones escolares también lo son—
—Lo siento se me paso el tiempo, además, ya tuve suficiente con el regaño de Tae— dijo haciendo pucheros graciosos.
Kenshin ajeno a toda intención de la azabache también opto por darle un ligero regaño a su novia.
—Kaoru si me hubieras dicho que tenías tareas que realizar te abría dejado en casa de Tae para que las hicieras a tiempo—
Kaoru no lo podía creer, su novio era un bobo por no darse cuenta de nada.
—Hey! No me regañes que esto fue culpa tuya—
—¿Mi culpa? — sus ojos se abrieron desmesuradamente.
—Si, sino me hubieras obligado a pasar toda la tarde contigo nada de esto estaría pasando— hacia un esfuerzo sobrehumano para no echarse a reír al ver la expresión atónita de Kenshin.
—Ya basta par de niñatos, y tú arregla tus cosas para llevarte a casa de tu amiga— interrumpió Sanosuke. Le urgía terminar con la visita y retomar sus "actividades" con su esposa.
—Este… no, tú no te molestes Kenshin me llevara— abrazo al pelirrojo. —Cierto amor?— le miro suplicante.
—Por mi no hay problema, yo la llevaré— le dijo a Sanosuke.
Analizando las cosas, había algo que no le cuadraba a sanosuke.
—Hey un momento señorita, y que ese trabajo no lo pueden hacer mañana? Si mal no recuerdo ambas se cambiaron a las clases nocturnas, a si que tienes todo el resto del día para hacerlo—
Kaoru se golpeo mentalmente, era verdad… como no planeo mejor su coartada. —Si pero es mucho y que mejor que aventajarle desde ahorita.
Esa excusa no le convenció, tal vez las chicas querían hacer alguna pijamada o algo por el estilo, mientras estuviera en casa de Tae no le objetaría nada, al contrario, para él mejor que Kaoru no estuviera en toda la noche —De acuerdo pero ya date prisa— sus palabras fueron exigentes, en verdad que le urgía estar a solas nuevamente con Megumi.
Kaoru volvió a sonreír con malicia y se retiro a su habitación a recoger varias cosas, las necesarias para pasar la noche con su "amiga"
—Listo, nos vamos Kenshin? — entre lazo sus dedos con los de su novio, se despidieron y ambos salieron de la casa.
—Dónde vive tú amiga? — pregunto el pelirrojo recordando que Kaoru en una platica le contó que su amiga Tae tenia varios días que se había cambiado de casa.
—En tu casa— respondió la chica con diversión.
—¡¿Qué?!—
Kaoru rió quedito. —Que tonto eres, obvio no existe ningún trabajo, todo lo invente para estar contigo— le respondió besándole el cuello.
—Chiquilla mañosa— Kenshin dio viada y retomo el camino hacia su casa. La noche prometía ser muy pasional.
Continuara...
