Un yo sin un tú

CAPITULO 10: Traidor

- Bella durmiente, ha despertar!!- Gritó Lily corriendo las cortinas de la cama de dosel, de cierta perezosa castaña.

- cinco minutos más- suplicó Christine tapándose con las sábanas de su cama.

- Chris, ya es Lunes, y por tu culpa llegaremos tarde...-Llegó Clare tirándole de las sabanas.

- vayan sin mi... Tengo sueño...

- Venga, vamos, levántate!- Animó Lily remeciéndola.

- Un ratito más...

- 1... 2... 3... AGUAMENTÍ-Gritaron Clare y Lily al mismo tiempo. Dos enormes chorros de agua salieron de las varitas de las Gryffindors. Christine pegó un salto y abandonó la cama, sin antes gritar un buen rosario de palabrotas, que dejaría a cualquiera estampado en la pared.

Ya había pasado el fin de semana. Un inolvidable fin de semana para algunos, uno completamente traumante para otros. Una nueva semana comenzaba, así como también, los cambios en la vida para muchos...

- ¡Estoy lista!- Gritó Christine desde el baño. Para luego llegar a su armario y sacar su mochila.

- Ya era hora- Dijo Lily bajando las escaleras junto a sus amigas.

- Chris, estoy pensando seriamente en denunciarte de maltrato psicológico- Dijo Clare en broma a la castaña- Una persona no puede recibir esa sarta de improperios en las mañanas, estoy empezando a caer en depresión ¿Quién te habrá enseñado ese vocabulario?... Hablas peor que marinero... O que mi Tía después del año nuevo...

- Ay... No te quejes- Dijo Chris, haciendo un ademán quitándole importancia- Esto no es nada, comparado con las palabrotas que dijo mi papá después que se enteró que me había echo el tatuaje en la espalda...- Ambas rieron, entrando en la sala común. El único habitante de la habitación, era Remus. Éste estaba con la vista perdida en el fuego de la chimenea. Clare se colocó roja a más no poder, y Lily le pegó un empujón a la rubia para que avanzara y fuera hacia él. Clare se quedó petrificada sin saber si saludarlo o no.

- Eh... Hola Re...Remus- Tartamudeó la joven cazadora de Quidditch, a un costado del sillón. Remus al notar la voz de su chica, se levantó del asiento como un resorte y se colocó tan o más rojo que la Gryffindor.

- Buenos días- Dijo cariñosamente el chico, dándole un fugaz beso en la mejilla.- Clare te traje esto-Anunció el chico, sacando de su túnica un clip y su varita. Clare lo quedó mirando arqueando una ceja "Justo lo que necesitaba... Un clip" se limitó en decir la rubia. Remus colocó el pequeño objeto sobre su mano y la indicó con su varita. El clip, luego de unos segundos, empezó a moldearse hasta hacerse una pequeña mariposa, la cual empezó a volar girando en ella, despidiendo chispitas plateadas como estela. Clare sonrió por el detalle, y le dio un abrazo de agradecimiento.

- Muchísimas gracias Remus, es muy lindo- Dijo ella sosteniendo en su mano a la pequeña mariposa, sonrojándose.

- ¡Oigan azucarados! ¡Sepárense! Compórtense como gente decente, estamos en un lugar público, por el amor de Dios...- Dijo la voz de James desde lo alto de las escaleras de hombres. Remus y Clare se separaron como por inercia, sonrojados a tales niveles que el cabello de Lily les hubiera servido de camuflaje. Remus quedó mirando a su miope compañero, con una clásica expresión de "Me arruinaste el momento". Sin perder más tiempo, el joven licántropo, tomó de la mano de la rubia cazadora y se la llevó a fuera de la torre, para estar tiempo a solas, antes que todas las clases empezaran. En tanto, Lily cerraba sus ojos conteniendo las ganas de gritarle al merodeador. - ¡Lily! ¡Pero qué sorpresa!- Dijo el miope volteándose a ver a su pelirroja, regalándole una linda sonrisa a su doncella, a la vez que bajaba las escaleras.- Amada mía, espero que no sigas enfadada por lo del sábado en la noche...- Lily lo miró con desdén y salió de la sala común hecha un demonio.- Veo que si, aún estás enojada conmigo-dijo para sí, el joven merodeador, acomodando su lentes bajando la mirada, levantándola un poco para ver quien era el otro habitante de la sala.- ¡Buenos días Chris!- Saludó alegremente el miope. Christine sonrió como saludo.

- Lindo detalle lo de Amos- Comentó Chris al merodeador, quien sonrió abiertamente por el cumplido.

- Me alegra saber que aún existen los amantes de las buenas bromas, pensé que las personas con buen humor ya estaban en extinción...- Dijo James complacido, revolviendo su cabellera, saliendo ambos de la sala común para dirigirse al gran comedor.

La noche de la gran celebración, muchas cosas sucedieron y una de "esas" cosas, fue sin duda una broma que muy pocos olvidarían. James se las ingenió para encontrar una poción, lo suficientemente poderosa como para alborotar una tropa de hormonas masculinas, produciendo cambios en el cuerpo de la victima que osara de beber dicho brebaje, unas anomalías, tan difíciles de sanar, aún para la curandera más poderosa en todo Londres.

- Aún no entiendo cómo, Lily, sigue prefiriendo a Amos, en vez de mí... Aún no lo entiendo- Dijo el miope confuso, mirando al cielo, como pidiendo una explicación del más allá.

- Tranquilo, de seguro Lily caerá pronto a tus pies, sólo... Tenle paciencia- Consoló Christine dándole unas palmadas en la espalda, a su vez que James sujetaba la manija de la puerta de roble que daba al gran comedor. Todos se quedaron en silencio al ver al bromista merodeador atravesar el umbral de la puerta. ¿El motivo? Su gran hazaña del sábado en la noche. ¿Su travesura? Haber engañado a Diggory, engañándole a beber un tónico para el crecimiento rápido y exagerado del cabello, tanto facial, como del cuero capilar, y de otros lugares que no vale la pena mencionar. Convirtiendo al perfecto prefecto de la casa de Hufflpuff en un perfecto ¿Tío cosa? (Como el de los "Locos Adams" xD)

- ¿Qué tal Diggory?- Saludó con sorna James viendo una gran mata de pelo caminante de gran tamaño paseándose en frente suyo. El "Tío cosa" (Dígase Diggory) chilló unas cosas nada entendibles y se fue por la puerta del gran comedor, abandonando el desayuno con grandes alaridos.

- Espero que Madame Pomfray logre obtener la cura a tu poción, ¿Te imaginas que quede así de por vida?- Se aventuró en imaginar la castaña sentándose al lado de su pelirroja amiga en la mesa de los leones. James se sentó a su lado, tratando de evitar la asesina mirada de Lily, quien no le hacia la menor gracia la "bromita".

- Bah... Si se queda así, sobrevivirá, no te preocupes- Dijo James con cierto rencor que se preocuparan por su contrincante.

- ¿Christine, qué te he dicho con estar hablando con gente estúpida y arrogante?- Dijo Lily con malicia, mirando directamente al miope.- Chris, tú no debes relacionarte con este tipo de escoria humana, quizás se te pueda contagiar lo idiota...

- Amorcito-Dijo James lentamente como para ser entendido- Christine es lo suficientemente grande cómo para decidir con qué clase de personas debe relacionarse- Dijo James pesadamente- y creo que mi compañía, no le afectará en nada su intelecto, incluso la podría potenciar...

- ¡JA! Déjame reír Potter, lo único que quieres es convertir a mi mejor amiga en tu aliada, para que yo caiga rendida a tus pies- Dijo molesta la pelirroja, mirándolo con dureza.

- Yo no ocupo a nadie, Chiquita, no necesito a nadie para hacer que tu caigas en mis pies, pues aunque lo creas o no, yo sé que tu estás loquita por mí...- Dijo soberbio el joven Animago con una sonrisa. La pelirroja soltó un bufido, mientras que la castaña se dedicaba a comer unas tostadas. Todos en el gran salón permanecieron en silencio, expectantes a cada palabra.

- Eres un bravucón Potter, un idiota, un verdadero idiota- Dijo la pelirroja entredientes.

- Pero guapo, un bravucón, idiota, pero guapo-Dijo el miope pedante, sonriéndole con autosuficiencia. Lily lo miró con resentimiento.- Seré un idiota bravucón, Chiquita, pero lo que tengo claro, es que Diggory nunca sabrá valorarte como yo te valoro, Diggory no te merece Lily, NO te merece...

- ¿Qué sabes tú de valorar a una persona o no?-Dijo la pelirroja, apunto de estallar de ira contenida- Para tu desgracia Potter, ¡Diggory es mil veces más hombre que tú! Tú no eres nada comparado con él, ¿escuchaste Potter? ¡Nada!- Dijo Lily elevando la voz, que incluso los docentes pararon sus conversaciones para ver la discusión de la pareja.- Te crees muy guapo, eh? Muy inteligente, muy listo, pero no eres más que un arrogante celoso, que no puede aceptar que otro chico me haya invitado a la celebración... Potter, tú no eres nadie, NADIE para mí, no vales nada!!! - Lily se levantó de su asiento con sus manos empuñadas y su piel tan roja por la cólera que llegaba a asustar- Y escúchame bien Potter, si vuelvo a verte haciendo de las tuyas con Diggory o a quien sea, juro por Merlín, que tú no vives para contarlo!! O seré capaz de incluso de cortarte el miembro si la ocasión lo amerita ¿Escuchaste?- Lo amenazó la pelirroja saliendo del gran comedor hecha una fiera, cerrando las puertas de la habitación de un portazo. Nadie se atrevió a pronunciar palabra. James estaba tan pálido como la muerte. Quería mucho a su "amiguito" como para que algo malo le pudiese llegar a pasar.

- Tranquilo, Lily nunca se atrevería a dejarte sin tu "ya sabes qué"... supongo- Lo calmó Chris con una sonrisa no muy convencida, que no logró apaciguar los ánimos de aquel miope.- Ya verás que todo se le va a pasar... Ten paciencia... -Dijo Chris levantándose de su asiento-Será mejor que vaya a verla...- Se despidió la chica, caminando tranquilamente a la puerta, de donde entraba justo en ese momento al gran comedor, Peter. El regordete merodeador, se la quedó viendo embelezado, siendo ignorado completamente por la chica. Luego de unos segundos de miradas furtivas a la castaña, el Animago se dirigió donde estaba James...

- ¿Cornamenta, que sucede? ¿Porqué esa cara?- Preguntó Peter frunciendo el ceño, preocupado.

- Colagusano... Creo que mi descendencia corre peligro...

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- ¿Quieres que me calme?- Dijo entredientes la pelirroja, subiendo las escaleras furiosa, sin mirar a su castaña compañera.

- Es lo que acabo de decir- respondió tranquilamente la chica de ojos dorados.

- ¿Quieres que me calme, después de ver al patético Potter?- Preguntó llena de ira, sin siquiera detenerse a hablar.

- ¿Lily en qué idioma quieres que te lo diga?- Dijo perdiendo la paciencia- Que sí, quiero que te calmes...

- Mira quién me dice que me calme... La más calmadita- Rugió la ojiverde, girando sobre sus talones para verla a los ojos.

- ¿Lily qué te pasa? Yo no te he hecho nada como para que me trates de esta manera...

- ¿qué no has echo nada? ¿Y estar a favor de Potter, es nada?

- Lily no te desquites conmigo, yo no tengo la culpa de que tu noche de ensueño con Amos, haya terminado en un rotundo fracaso...

- ¡Pero apoyas a James con lo de sus bromitas!

- Bueno, me pareció gracioso lo que hizo, pero...

- ¡Pero al encontrarlo "gracioso" quiere decir que estás de parte de Potter!- Encaró la Gryffindor, indicándole con el dedo índice.

- ¡Yo no estoy de parte de nadie! ¡Sólo quiero que te calmes!- Dijo perdiendo los estribos la castaña, sacando a relucir su fuerte carácter.

- ¡Mentira! ¡Estás de parte de Potter!- Aseguró Lily mirándola desafiante.

- ¡Qué no estoy de parte de él!- Replicó.

- Que sí

- que no

- que Sí

- no

- sí

- no

- sí

- ¡YA BASTA!- Explotó Chris, silenciando a Lily, quien la miró resentida- No estoy de parte de nadie, y si me quieres o no creer, haya tú... Estoy harta que siempre te desquites conmigo, cuando te enfadas con James, yo no tengo la culpa, que tú y él, no congenien bien... Me encanta como tu futura pareja... Es cierto, pero no quiere decir que yo esté de su parte, y tampoco quiere decir que piense igual que tú, porque te comportas como una bebita malcriada, gritando a la primera persona que pilles enfrente para desahogarte de tu rabia hacia James, y yo estoy cansada de ser siempre la receptora de tus gritos! Cuando quieras hablar civilizadamente, me llamas, pues ahora andas insoportable!- Christine se dio media vuelta y bajó las escaleras hecha un demonio. Lily, no esperó más, y giró en si misma, subiendo los últimos peldaños, tan o más enfadada que antes.

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Nunca en su vida se había despertado tan temprano. Ni siquiera para hacerle una broma a Snape, había sido tanto el motivo como para madrugar a tales horas. Su reloj había indicado las cuatro y treinta de la madrugada. No pudo dormir más. Conciliar el sueño, se le hacía un verdadero reto, desde que había besado a Christine, es que la culpa de haberla besado, era tal, que soportar ver a Peter en las mañanas le era un suplicio. Traidor. Así se sentía. Un verdadero traidor. Estaba sentado en su cama, fijando su mirada al cuerpo dormido del regordete de Peter. ¿cómo él, podía haberle hecho algo así a un amigo?. En verdad, él no quería hacerlo, no quería pasar a llevar los sentimientos de Peter, pero es que Christine, lo había "Hechizado"... Culpable. Muy culpable se sentía. Todo lo que anoche había vivido con Chris, fue maravilloso, estuvieron hasta altas horas de la noche besándose, propiciándose caricias únicas. Es que con Christine, todo era diferente. Le encantaron sus besos, sus susurros al oído, sus miradas, sus caricias, todo...

Mantuvo una boba sonrisa, y una mirada soñadora. Era como si le desconectaran el cerebro. Se sentía único en el mundo, sólo él y ella. Nadie más. Volvió a fijarse en Peter ¡auch! Eso dolía, maldita y cruda realidad.

"Nunca debiste besarla" lo reprendió una vocecilla en su cabeza, que de seguro era su conciencia "Traidor" hace tiempo que no sentía que esa palabra clavara tanto su alma. La última vez que la había escuchado, fue salir de la boca de su madre, el mismo día que se fue de su casa, renegando de su apellido y de su sangre.

Se levantó de su cama de dosel como un resorte. No quería estar allí, no quería verle la cara a Peter. Cada vez se sentía peor, un verdadero cretino, sólo un traidor...

Fue hasta el baño, se dio una ducha larguísima, quería olvidarse de todo, quizás incluso, olvidarse de Chris, pero le era imposible. ¿cómo una mujer se pudo interponer entre una maravillosa amistad? Sirius siempre había jurado lealtad, antes de ser desleal con un amigo, preferiría morir. Y eso justamente hubiera querido en estos momentos. Ahogarse con el agua de la ducha, caer de cabeza sobre las baldosas, simplemente, morir. Salió del baño y se colocó el uniforme. Miró a Peter por última vez, antes de salir. Mirarlo dormir, era como colocarse el dedo en la llaga. El dolor de su propia traición.

- ¿Canuto?- resonó en los tímpanos de Sirius la voz de James, sobresaltándose a tales extremos que pegó un salto. Sirius se dio media vuelta y clavó su mirada a la cama de su mejor amigo. James estaba despertándose refregando sus ojos con parcimonia.- ¿Sirius qué haces a estas horas despierto?- Preguntó al no recibir ninguna palabra del joven merodeador de ojos grises. Sirius se encogió de hombros y no contestó. Fue a su baúl y sacó su mochila, algunos libros, un par de pergaminos y una pluma. Los metió dentro de la mochila, mientras James lo miraba curioso.

- ¿No piensas contestarme?

- No- Dijo fríamente Sirius, colocándose su mochila al hombro. James entrecerró los ojos, extrañado.

- ¿Canuto te pasa algo?- Sirius lo miró dubitativo. Preguntándose a si mismo si le decía o no, su traición o simplemente callaba.

- No me pasa nada- Dijo con voz con modorra, acercándose a la puerta.

- ¿A dónde vas?

- No te interesa- Contestó pesadamente, antes de salir de la habitación. Le dolía contestarle así a su mejor amigo, pero era la única manera para que James dejara de preguntar. Salió de la torre y se fue al gran comedor, dudaba mucho que estuviera servido el desayuno, pero su estómago comandaba en aquellos momentos a su razón. Abrió la puerta y para su sorpresa estaban todos los platos servidos. Se sentó a comer, al momento que empezaba a amanecer. Los tímidos rayos del sol de invierno, chocaban de lleno con el rostro de Sirius. La gran puerta se volvió a abrir, dejando ver al anciano director de Hogwarts, con una gran sonrisa.

- ¡Black! Veo que ha madrugado...- dijo sonriente y con evidente buen animo el director. Sirius intentó sonreír y siguió comiendo su tostada. Dumbledore se acercó a él, sin borrar su sonrisa de su rostro.- ¿Le sucede algo Black?

- Nada, profesor- contestó de inmediato el Animago. Albus frunció un poco el entrecejo.

- ¿Está seguro que todo está bien? Lo veo preocupado...

- Estoy perfectamente- Repuso Sirius levantándose de su asiento. Dumbledore frunció sus labios y asistió con la cabeza pensativo.

- Black no es bueno a veces guardarse las cosas, o las mismas preocupaciones terminaran siéndote un tormento- Le aconsejó el director, encaminándose a su lugar en la mesa de profesores. Sirius retuvo unos segundos lo dicho y salió del gran comedor rápidamente. Pasó las horas vagando por el castillo. Pensando en todo. En Chris, Peter, James, Dumbly, en fin, en todos y en todo. Miró el gran reloj del colegio. Las nueve y cinco, dentro de pocos minutos empezaría la clase de Sluthgorn. Subió las escaleras hasta las mazmorras, la puerta de la clase estaba abierta. Entró al salón. Para su suerte, no había nadie. Se sentó cerca de unas cacerolas con pociones. Olían horrible, por lo que usó su bufanda como mascarilla para evitar que aquel apestoso hedor se pegara a sus fosas nasales. Poco a poco, los alumnos iban entrando, la clase se empezó a llenar. Remus y Clare entraron tomados de la mano, y se sentaron en una mesa desocupada. Sirius rodó los ojos al ver a su querido amigo licántropo. Remus no había sido capaz de pedirle noviazgo a Clare, su timidez se lo impidió. Por lo que esa parejita seguía siendo "amigos". El joven Black, no podía creer que Remus se demorara tanto en confesarle su amor "Tan principiante que salió mi licántropo" pensó con sorna. Apoyando su rostro sobre la palma de su mano, aburrido de esperar. Muchas de sus admiradoras y miembros del fans club suspiraron al verlo tan "extremadamente sexy aburrido". Sirius las ignoró, como si fuera un acto que ellas hicieran fuera pan de cada día. Lily entró a la sala sola y con visible mal humor. Se sentó en la mesa más apartada que pudo y se puso a leer la lección del día. Sirius sonrió a medias. Él ya se había enterado perfectamente de la broma de Amos ya hacia días, por lo que no le extrañó la reacción tan "endemoniada" de la pelirroja. Pasaron unos minutos más, y para su bendita suerte (Esto va con ironía) llegaron James y Peter juntos, James algo más pálido y desconcertado de lo normal y Peter aguantando una carcajada. Ambos, clavaron su mirada en él, y se fueron a sentar a su lado. Sirius no pronunció palabra al verlos llegar, no quería hablar ni con uno, ni con el otro. El sólo mirar a Peter, le hacía sentirse pésimo, y ver a James...

- ¿James qué sucede? ¿Te sientes mal?- Preguntó Sirius con preocupación, al notar lo excesivamente pálido que estaba la tez de su miope amigo. James no contestó y fijó su mirada en la nada, parecía shockeado.

- ¡Canuto, no te lo vas a creer!- Dijo emocionado y a la vez divertido Colagusano, contestando por James- Evans lo amenazó delante de todos en el desayuno, diciendo que le iba a cortar el miembro si volvía hacerle algo a Amos!!!- Dijo Peter dando una pequeña risita. Sirius fijó su mirada en James y en seguida entendió todo. No pudo acotar nada, pues el profesor Sluthgorn hacia su aparición. Saludó a sus alumnos y empezó la clase. Sirius recorrió con su mirada el salón. Christine aún no llegaba. ¿Le habría pasado algo? Pensar en ello, le hizo recorrer en él un aterrador escalofrío por la espalda. Miró a Lily, y ella también buscaba entre la clase a su amiga. Sirius y Lily intercambiaron una mirada, ambos sabían lo que pensaba el otro "Christine". Antes que pudiesen hacer algo, la gran manilla de la puerta de la clase, se giró. Se abrió lentamente la puerta. Dejando ver a la castaña, quien iba entrando algo cansada, pareciese que hubiera estado corriendo. Sluthgorn la miró con una sonrisa a medias.

- ¡Pero a quién tenemos aquí!- Dijo el profesor con notable burla. Todos los alumnos voltearon sus cabezas, para ver a Christine en el umbral de la puerta.- ¿Estas son horas de llegar?- Preguntó el profesor. Christine sonrió falsamente. Ambos no podían soportarse.

- Si me va quitar puntos, hágalo ya- Dijo ella desafiante, mirándolo fijamente y con dureza.

- Por favor... ¿Y esos modales?

- De veras... que mal educada soy- Reconoció fingidamente Christine- ¿Quiere quitarme los puntos, y colocarme el castigo de una MALDITA VEZ... si no es mucha la molestia?- Sluthgorn frunció el ceño, mientras que todos en el salón, miraban como si fuera un partido de tenis. Todos esperaban la reacción del profesor de pociones. Él Agachó la cabeza y le indicó que se sentara, haciendo caso omiso, a la falta de respeto de la chica. Christine se fue a sentar junto a Lily, pero ni siquiera se dignaron a cruzar una palabra. Sirius miró a la castaña por un par de segundos, no había caso, "Algo" tenía esa chica que le era sumamente especial, bajó la mirada al momento que Christine se fijaba para verlo, suspiró, y se dedicó a copiar un repaso teórico que Lily había escrito, sin permiso de la pelirroja, claro, quien la miraba molesta.

La clase había pasado y así el resto de las clases, era la hora de almuerzo, y Sirius intentaba a toda costa zafarse de James y Peter, quienes no entendían que él quería estar solo.

- ¿Sirius qué opinas? ¿Polvos picapica o petardos explosivos, para Snivellus?- Preguntó Peter apoyando su mano en su hombro. Sirius le pegó una mirada de "Déjame en paz", aunque para Peter, le fue indiferente.- Mmm... No sé, quizás sea mejor ocupar algo nuevo, las bromas se han hecho repetitivas últimamente- Dijo pensativo el regordete. James se mantenía callado, mirando con suma preocupación a su mejor amigo, Sirius no había pronunciado ninguna sola palabra en lo que llevaba del día y decir que James estaba preocupado era poco.- ¿Y tú qué dices Cornamenta? ¿Qué se te ocurre?- Dijo animoso Pettegrew. James volvió en sí y optó por decir que los polvos picapica, estaban bien.- Vamos amigos... Lo de los polvos, es una broma muy "común" tenemos que hacer algo grande... Planear algo único- Dijo soñador el joven merodeador, llevándose un pedazo de ranas asadas a la boca.

- Qué tal chicos?-Saludó Chris, a los tres merodeadores, sentándose frente a ellos. James la saludó cortes., mientras que Peter hacia lo posible para tragar de golpe la rana, por lo cual, se empezó a amoratar. Y por su parte Sirius, la saludó con una sonrisa, amable, pero no notoria, para que Peter no se diera cuenta de nada entre ella y él.- Discúlpenme si interrumpo, pero es que tuve una "pequeña" pelea con cierta pelirroja, y la verdad es que no quiero comer sola ¿Los puedo acompañar?- Peter y James movieron sus cabezas afirmativamente, mientras que Sirius esperaba hundirse en el puré de papas, el cual lo revolvía en su plato, sin ganas.

- ¿Y qué cuentan de nuevo?- Preguntó la castaña sonriente.

- Psss... Nada...- Dijo James, aburrido.

- ¿Christine, qué opinas? ¿polvos picapica o petardos explosivos para Snivellus?- Dijo animoso Peter, atreviéndose a hablar con la chica por primera vez en lo que llevaba del año.

- Ay Pettergrew- Dijo Chris con desagrado- No me preguntes de eso, que bien saben que no me gustan las bromas que le hagan a Snape... - Peter cerró la boca avergonzado, bajando la mirada.- ¿Y tú qué cuentas Sirius?- El merodeador se encogió de hombros, terminó el puré rápidamente y se levantó de la mesa, para luego salir del gran comedor.

- ¿Qué le pasa a Sirius? Lo he notado algo raro hoy...- Comentó Chris preocupada, viendo como su Sirius se iba con los ánimos apaciguados.

- No sé... Ha estado así todo el día- Contestó Peter, recobrando parte de su compostura.

- ¿No han hablado con él?- Preguntó la chica. Al momento que James se levantaba de su asiento.

- Eso haré ahora, vuelvo en seguida- Dijo James seriamente, frunciendo el ceño. Salió del gran comedor rápidamente, y corrió por el pasillo, que daba a la biblioteca. Allí, apoyado en una pared, estaba Sirius, con los ojos cerrados, pensativo. James se acercó titubeante, tenía que acercarse con cautela, como si fuera un perro que por primera vez conociera.

- Cornamenta, sé muy bien que estás aquí, y te pediría de una buena vez que me dejes solo- Dijo sin abrir los ojos el merodeador cruzándose de brazos.

- Sólo quiero saber que es lo que te pasa... Andas muy extraño últimamente- Dijo James acercándose a él. Sirius abrió sus ojos a medias. No quería hablar en estos momentos con James, no hoy, no ahora.

- No me pasa nada- Insistió Sirius.

- Te conozco Sirius, sé perfectamente que te pasa algo...

- Que no es nada...

- ¿Estás así por Christine, verdad?- Sirius se impactó tanto al escuchar aquel nombre salir de los labios de James, que abrió los ojos como platos. "¿James sabrá que...?" Pensó con temor.

- No digas tonterías... Yo no estoy así por ella...-Mintió.

- ¿Y porqué no? Sirius, no te hagas... Te conozco lo bastante como para asegurarte que estás así por ella...

- ¿Porqué crees eso?- Dijo él fingiendo estar desinteresado.

- Simplemente, porque no soy idiota- Dijo con una sonrisa.- Me fijé cómo la mirabas en la hora de pociones, sé que estabas preocupado por ella, porque no llegaba y cuando llegó, estabas viéndola de la misma manera que yo miro a Lily... Además con lo que a mi respecta, creo que tienes un remordimiento terrible por Peter, amigo, por el simple echo a que te enamo...

- NO LO DIGAS CORNAMENTA- Dijo con voz potente el merodeador- No lo estoy, no lo he estado, ni lo estaré nunca, y menos de ella... Mucho menos de ella ¿Se te olvida que Peter está enamorado de Chris?- Preguntó el merodeador nervioso.

- No, no se me olvida... Pero no impide que ella te guste...

- Que no, James, nunca me ha gustado... En ningún solo instante...

- Reconócelo Sirius, te gusta y mucho... Yo sé, de estás cosas, sé que te encanta Sirius, piensas en ella cada día, haz soñado con ella... Es simplemente porque estás enamo...

- ¡¡CALLA CORNAMENTA!!- Replicó nervioso Sirius- ¡NO ME GUSTA! ¡NUNCA ME PODRÍA GUSTAR, ES TAN IMPULSIVA, DOMIANTE, IRRACIONAL, ES UNA BESTIA, NUNCA ME PODRÍA ATRAER ALGUIEN COMO ELLA, ES PRACTICAMENTE FIRMAR UNA SENTENCIA DE MUERTE... NUNCA HE SOÑADO CON ELLA, Y SI FUERA ASÍ, NO SE LLAMARIAN SUEÑOS, SERÍAN PESADILLAS... ¿ES QUE ACASO NO VES QUE LA ENCUENTRO PATETICA? ESA FORMA SALVAJE, BUSCA LA FORMA EN SER UNA REBELDE PARA QUE LA TACHEN DE CONFLICTIVA, SINO ES MÁS QUE UNA TONTA INUTIL Y CAPRICHOSA... YO NUNCA ESTARÍA DE ESTA MANERA POR ELLA NI POR NINGUNA MUJER!!! ¡¡¡NI MUCHO MENOS POR CHRISTINE!!! ¡ELLA ES DETESTABLE!- Resopló Sirius, fijándose cómo James miraba con espanto a las espaldas de él. Sirius dio media vuelta sobre sus talones y fue como si el alma pesara una tonelada. Allí estaba ella, Christine, impactada por todo lo que acaba de oír. A su lado estaba Peter, quien miraba a Chris y a Sirius alternadamente, esperando como si en poco segundos Chris contraatacara y le dejara bien en claro que ella no era lo que Sirius había gritado. Christine avanzó hasta Sirius, pausadamente y decidida. Sirius la miró cohibido, le llegaría una cachetada por parte de ella, estaba seguro, que no sería extraño, llegar a parar a enfermería por trizadura de mandíbula por aquel golpe. Christine se quedó de pie en frente de él, sus ojos parecían vidrio quebrado, tal como estaba su corazón en aquellos precisos instantes. Chris movió su brazo, Sirius cerró los ojos como por acto reflejo, pensando que el golpe se vendría si o si.

- Toma- Dijo la chica con dureza. Sirius abrió los ojos con temor, pero grande fue su sorpresa, al ver que Chris, sostenía su libro de pociones y tenía estirada la mano entregándoselo.- Se te quedó en el gran comedor, y vine a devolvértelo... -Sirius recibió el libro, al momento que ella giraba sobre sus talones para irse lo antes posible. Sirius la tomó del brazo, deteniéndola. Christine bajó la mirada.

- ... Christine... Yo...

- Suéltame Black -Dijo controlada la chica. Pero Sirius no la soltó.

- ... Pero...

- ¡Dije que me soltaras! -Repitió la castaña fríamente, clavando su mirada en los ojos de Sirius. Sus ojos dorados, tenía peligrosas lágrimas, que gritaban por salir. El joven Black la soltó, y ella se fue con la frente en alto, como si nada de lo que había dicho el merodeador, le hubiera afectado, aunque sus ojos llenos de lágrimas decían lo contrario. Su silueta se perdió al final del pasillo. Ninguno de los tres que estaban allí dijeron palabra alguna. En sus rostros demostraban preocupación y en el caso de Sirius angustia. Quizás la había perdido, sin haberla tenido nunca. Sus ojos dorados, fueron en el un puñal con el cual se sintió un maldito desgraciado...

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- ... No puede ser, No puede ser...- Repitió Christine ya estando lejos de los merodeadores, no creía todo lo que acaba de oír. Quiso mantener su orgullo intacto, pero siempre sus ojos lograron aquel arma de doble filo, haciéndola ver vulnerable, en el peor momento. "Llorar es para débiles" trataba de recalcar en su mente, para así impedir que aquellas lágrimas circundaran su rostro. Miró por un ventanal hacia las afueras del castillo. Estaba lloviendo ¿Cómo podía cambiar tan rápido el clima, en la mañana estaba soleado y ahora llovía a cantaros? No podía ir a su escondite. Lamentable, pues el único lugar que le quedaba era su habitación, e ir a su habitación significaba ver a Lily ¿Qué importaba eso ahora? Subió las escaleras tan rápido como pudo. Subió y seguía repitiendo lo mismo. Aún no lo podía creer. Todo lo que escuchó... Sirius jugó con ella. No fue más que un impulso banal, para él, mientras ella... Cada beso, cada gesto, todo fue de ella, fluyó en ella. Lo entregó todo, y él sólo pisoteó cada momento. Simplemente no lo podía creer.

- ¿Contraseña?- Preguntó la dama gorda, viéndola preocupada. Chris le dio la clave, la dama gorda se corrió y ella entró a la sala común. Subió rápidamente las escalinatas, abrió la puerta de su habitación y no se detuvo a pensar si estaban sus amigas o no. Fue directo a su cama y se tiró sobre ella, estallando en llanto. Sirius, Su Sirius, ¿cómo pudo haberle hecho algo así? ¿Es que acaso no le importo en nada sus sentimientos? ¿No le importó en nada? ¿Ella no era nada para él? Por Merlín... Una dándole todo y él te rompe el corazón. Abrazó su almohada, mojándola en lagrimas. Chris sintió cómo su pecho encogía, y sus sollozos se oían entrecortados... Cómo le dolía todo aquello... Pensó conocer a Sirius, pero acabó siendo un verdadero idiota...

Se oyó el horrible chirrido de la puerta, Chris rápidamente y con un ágil movimiento de varita, cerró sus cortinas de dosel. No quería que la vieran en tal estado. Era en estos precisos momentos, cuando quería estar en su casa, en su pieza, para no tener que estar soportando a personas extrañas. Claro, eran Lily y Clare, sus mejores amigas, o quizás ya a estas alturas una hermanas, pero necesitaba a veces su habitación, para ella sola y poder meditar, llorar tranquila y sin la compañía de nadie. Se oyeron unas pisadas atravesar la habitación.

- ¿Chris?- La castaña hizo caso omiso a contestar. Y la voz de Lily se oía arrepentida.- Chris, sé que estás ahí... En fin, quería pedirte disculpas, estuve analizando mi actitud y la verdad es que me comporté como una... Bueno, ya sabes, una tonta... No quería gritarte, pero, ya lo hice, el daño está hecho y sólo quería que me disculparas, me siento terrible, como te traté, tú no tienes la culpa de nada...-Dijo Lily detrás de las cortinas. Chris sonrió a medias, le era gracioso escuchar como trataba de disculparse, se notaba que no estaba acostumbrada. La pelirroja tomó un momento de silencio y continuó.- No debí gritarte... Mi problema es con James no contigo, mil lo siento... Te traje una rana de chocolate, como regalito, para que quedemos en buena, digo, en paz- Lily esperaba alguna reacción por parte de su castaña amiga, pero...- ¿Chris no vas a decirme nada?-Lily asomó su cabeza por las cortinas, y observó a su amiga con su rostro bañada de lágrimas, abrazando su almohada como si en ello se le fuera la vida.- ¡Chris! ¡Pero por Dios santo! ¡Nuestra pelea no fue como para quedaras así! ¡Nunca esperé que fueras tan sensible!-Dijo la pelirroja con remordimiento terrible. Abrazando a su compañera de casa.- Dios mío... No quise gritarte, por favor perdóname, no quise, te juro que no quise que mis palabras te dolieran tanto... Por favor, perdóname!!!

- Lily... No estoy así por ti- Dijo Christine zafándose del abrazo, para tomar aire.

- ¿Ah no? ¿Y se puede saber por quién?- Preguntó extrañada la pelirroja, pero al cabo de unos segundos, comprendió que la respuesta era obvia - ¿por Sirius, verdad? ¿Y ahora qué fue lo que te hizo?

- Ay Lily... ¿Te acuerdas que te conté que besé a Sirius en la noche del baile?

- Si, me lo has contado como unas cien veces...-Contestó con sorna la pelirroja, provocando una triste sonrisa en Christine.

- Pues, bien... Sirius, hoy le ha gritado a todo el mundo que yo no soy más que una bestia, patética, tonta e inútil... En pocas palabras una más en su maldita lista...

. . . :Continuará: . . .

¡Aloja! ¡Fiuuuuuu! Tanto tiempo sin aparecerme por estos alrededores! Lamento mucho la demora, pero no saben todo lo que he pasado durante todo este tiempo!!! (Examenes, presentaciones musicales, ensayos de mi conjunto, muuuuuuuchas cosas!!! ˆoˆ) ... En fin... ¿Os ha gustado el capítulo? (Digan que sí!!! xP) (No estoy siendo opresiva, cierto? xD) espero sinceramente que no me maten por haber hecho gritar así a nuestro Sirius sobre Christine, pobre Christine, imaginense en su lugar cómo estaría, va a ser una pena muy difícil de superar si me permiten decirlo. Y lo de Remus/Clare, el pobre licantropo no se atrevió decirle nada a Clare de lo que sentía (Nuestro licántropo es muy timido, pero es encantador :) ). Y la pelea Potter/ Evans, haré todo lo posible para que ambos se arreglen y todo en el ff se arregle como debería ser... Trataré de arreglarlo todo en el próximo capítulo, pero no prometo nada!!!! Pues aún no escribo el siguiente capí... Y... No tengo muchas ganas de escribirlo (La flojera es mi única excusa xD)... Aún así, prometo actualizar pronto, si es que los factores externos me lo permiten... En todo caso, les aseguro que el próximo chap será de maravilla!!! (Humildad aparte xD)

¡Wiiiiiiiii! ¿Tengo 104 Reviews? Nooooooooo!!!! No puede ser posible!!!! TENGO 104 REVIEWS!!!! ¡YUJU! SOY TAN FELIZ!!!!! QUÉ EMOCIÓN!!!! Muchas gracias!!!! Nunca esperé sobrepasar la barrera centenaria de Reviews!!! Es emocionante!!! (Por merlín, que estoy agradecida:D)

Pues bien, no tengo mucho más que decir (Ando con algo de aletargamiento mental y físico, en estos momentos -Por no decir todo el tiempo xD-)... Espero que estén bien y no olvidéis apretar el bonito botón de Reviews "GO" Que si no recibo una critica, no actualizo el próximo capitulito!!! (Ya sabéis... Sin criticas, no hay actualización!!!! ¬¬) Si recibo hartos Reviews en este capítulo, prometo que actualizo como flash!!! Déjenme comentarios, "SUGERENCIAS", tomatazos, pastelazos (Que nunca vienen mal a una escritora hambrienta como yo... Que se muere desnutrida!!!! U.u) (N/A: Tengo Hambreeeeeeeeee!!!! Quiero un pasteeeeeel!!!!! T.T)

Etto... Me despido, que estén bien y no olvides dejar tu Review!!!!

Atentamente;

. . . :Biankita Black: . . .

PD: Si no actualizo antes, les deseo una feliz navidad y prospero año nuevo!!! (Me salió como tarjeta navideña xD) Mis mejores deseos en esta navidad!!! Sueñen con nuestros merodeadores y sean felices!!! (Imagínense a Sirius con un moño de regalo abajo del arbolito de pascua, todo sexy diciendo: "Soy tu regalo de pascua" UUUUUUy!!!! °¬° Quiero mi regalo de navidad!!! Ya no espero, ojalá sea como mi alucinación... ) Feliz navidad y año nuevo ˆoˆ

PD2: Disculpen lo babosa!!! xD ¿Alguien tiene un pastel que quiera convidar? ¡Tengo hungry! ˆ ˆ°

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