Niñera
Llevaba media semana en la empresa de mi padre "ayudándolo" con la carga de trabajo pero esto no era una ayuda era un entrenamiento y a dos años de terminar la universidad era obvio que quisiera que me involucrara en la empresa, no me molestaba hacerlo, en realidad esto era algo que siempre supe que terminaría haciendo y era bastante fácil, digamos que era natural en mi lidiar con este tipo de procesos y negociaciones con los socios y clientes. Lo malo de estar aquí después de la escuela era no saber nada de Hinata-san durante unos días, todo el tiempo estaba poniendo atención a mi móvil por una llamada, un mensaje pero nada, había sido un alivio saber que Neji Hyuga se fue al día siguiente de tener lo más mágico que hasta ahora había tenido con Hinata-san, pero me preocupaba, ¿ella estaba bien?
-Itachi déjalo por hoy- mi padre hablo desde la puerta –te veo en el lobby en quince minutos.
Comencé a guardar los archivos y ordenar algunos documentos antes de irme. Mi padre conducía y el ambiente del auto era silencioso, nuestra relación de padre e hijo era buena, no es como si fuéramos mejores amigos o pudiera catalogarnos con una frase como esa pero tampoco había problemas entre nosotros, en realidad el único problema en casa era Sasuke diciendo que quería trabajar en la empresa igual que yo sin entender que aún era pequeño para eso.
-¿Cómo van las cosas con Konan?- me hubiera gustado evitar este tema un poco más.
-Se acabo- dije al fin.
-Lastima, era una buena chica- su tono tenía un toque de decepción.
-Lo es- no había vuelto a ver a Konan ni siquiera en los pasillos de la escuela, me inquietaba un poco esa parte pero ahora solo podía desearle suerte en su vida -¿por qué volvemos tan temprano?
-Es jueves y tu madre no perdona los retrasos- había perdido la noción de los días bajo la espera de algún mensaje de ella o una llamada, jueves era igual a Hinata-san en casa, ahora me sentí impaciente por llegar. -¿Ya le dijiste a tu madre?- mire a mi padre sin entender a que se refería por haberme distraído – lo de Konan.
-Evito el "te lo dije".
-Pues ella tiene razón, a nos ser de que en tus planes no sea formar una familia si dejas pasar el tiempo bajo el terminó de "noviazgo" solo vas a perder el tiempo Itachi.
-Pensé que aún era joven para el matrimonio- el siempre le debatía eso a mi madre.
-Y lo sigo creyendo, tampoco digo que dejes de querer estar con alguien, solo piensa que es lo que quieres ahora y parte de ahí- eso sonaba bien y no es que necesitara pensar mucho ya sabia que quería, ganar mi apuesta por Hinata Hyuga.
Mis padres no tardaron en alistarse para su salida a cenar, cuando sonó el timbre salí de mi cuarto para ver por las escaleras a la adorable Hinata-san entrando por la puerta. Estaba seguro que babeaba como un adolescente caliente, pero hasta donde recordaba no la había visto usar pantalón desde hace años cuando era tan pequeña como Sasuke, y se pegaban muy bien a su cuerpo, la vi sonrojarse cuando nuestras miradas se cruzaron. Baje las escaleras para despedir a mis padres. Lucia fabulosa, pantalones ajustados y su blusa que le colgaba de un hombro dejando ver el tirante morado de su sostén.
-Buenas noches Itachi-san- dijo sonriendo con dulzura.
-Buenas noches Hinata-san- Sasuke paso a mi lado empujando mi pierna, cruzo hasta llegar a Hinata-san y la jalo de la mano hasta el sofá.
-Hoy voy a vencerte de una ves por todas- se acerco a la consola para poner alguno de sus tantos videojuegos.
Hinata-san estaba sentada en el sofá, recargue mis antebrazos en el respaldo del sofá y me cerque a besarle el hombro desnudo, ella giro a verme después de sentir mi tacto y pude besar fugazmente sus labios.
-¿Qué haces aquí?- Sasuke tenia una expresión poco amistosa -¿no tienes trabajo que hacer?- continuo con toda la amargura que puede soltar un niño berrinchudo.
-Ya oí ya oí- Sasuke se sentó en el piso recargándose en el sofá y antes de apartarme lamí el bello cuello de Hinata-san, que solo reacciono enderezando su postura.
Me senté en la mesa del comedor con mi laptop, aunque no me gustara tenía tarea que terminar, pero no me quejaba tenía una vista adorable, la emoción del juego la hacia estar al borde de su asiento, teniendo sus codos recargados en sus piernas, llevando su cuerpo a inclinarse asía adelante, su blusa se elevaba de su espalda y sus brazos juntaban sus pechos, me gustaba verla en su faceta de niñera; ahora entendía que Hinata-san era probablemente la única que podía llevarse tan bien con mi hermano. Sasuke no era alguien accesible con las personas pero estando con Hinata-san él podía hasta reírse incluso cuando perdía y una vez empezaba el juego de nuevo volvía a tener esa expresión de concentración, se trataba solo de un videojuego pero entendía porque se lo tomaba tan enserio, Hinata-san no se la dejaba fácil, en realidad no le dejaba ninguna ventaja, ganar limpiamente así le gustaba jugar a Sasuke, sin trampas, sin que lo dejaran ganar y así jugaba Hinata-san. Al cabo de una hora Sasuke luchaba por mantener los ojos abiertos.
-Creo que fue un buen intento el de hoy Sasuke-kun.
Sasuke recargo la cabeza en la rodilla de Hinata-san, era bastante tonto pero no me gustaba que mi pequeño hermano lograra socarle una sonrisa con esa simple acción. Me levante y camine hasta la estancia, tome a Sasuke en brazos y lo lleve a la su cama, salí de su habitación cerrando la puerta y Hinata-san se había quedado abajo.
-Hola- dije cuando llegue a donde estaba ella.
-Hola- su contestación sonó delicada, en tono bajo, me atrevo a decir que algo avergonzada.
-No llamaste- me acerque a ella para tomarla de la cintura, me acerque a sus labios pero ella desvío mi beso a su mejilla.
-No sabía que decir- la sentía diferente, distante y eso no me gustaba.
-¿Qué pasa?- ella solo se sonrojo. La abrace y recargue mi mentón en su cabeza.
-Hoy no, yo… no puedo, lo siento- sentí un alivio interno, solo era eso.
-Esta bien- le bese la coronilla, la tome de la mano y camine con ella hasta el sofá.
-¿Estas molesto?- pregunto cuando me senté, sabia que Hinata-san era menor y su cabeza funcionaba de otra forma, de una forma que a mí ahora me parecía absurda a los veintiuno pero que a sus quince era importante.
-¿Debería molestarme?- ella levanto los hombros –pues no lo estoy. No hare nada que no me pidas hacerte- Hinata-san abrió los ojos con algo de sorpresa y su rubor incremento.
-Bésame- subió al sofá arrodillándose, sonreí.
-¿Dónde?- su sonrojo subió de tono.
-En los labios- su voz empezaba a tener ese tono dulce pero que también tenía un tinte de picardía.
-¿Cómo?- rodee sus hombros con mi brazo y la apegue a mí.
Llevo sus manos a mi rostro y pego nuestros labios, el beso era algo intermedio, no era lento como el de unos días atrás donde me autoproclame "su primera vez" pero no era agitado como todos los anteriores, era un ritmo perfecto y más que perfecto cuando metió su lengua en mi boca, el rose de su lengua en la mía me embriagaba, nunca he sabido si es porque ambos queremos el control del beso o simplemente porque se sentía tan bien provocarnos de esa manera. No se cuanto tiempo pasamos haciéndolo solo distanciándonos un para de segundos para tomar aire y poder regresar a ese lugar tan húmedo que me encantaba explorar, aunque me gustara pensar que ya lo conocía de memoria siempre había una sensación nueva a la que Hinata-san me llevaba a disfrutar.
