Tan pronto como salieron de la habitación donde Tink se encontraba, los pasillos se llenaron de guardias, las luces rojas y verdes las ayudaban tomando los pasillos más despejados pero ya no había pasillo en el que no hubiera al menos un guardia. Regina lanzaba bolas de fuego y hechizos repulsores a diestra y siniestra y apenas si lograban avanzar.

"¿Qué son esas luces?" quiso saber Tink que no comprendía por qué las seguían.

"Son ayuda" fue la única explicación que pudo darle Regina que comenzaba a temer que se encontrara en otra simulación, puesto que se estaba asemejando mucho a la que ya había tenido.

"¡Tink! Dime algo que solo tu y yo sepamos" pidió mientras lanzaba otra bola de fuego, sin siquiera voltearse a ver al hada que permanecía detrás de ella.

"¿Qué? ¿¡Qué quieres que te diga?!"

"¡Lo que sea! ¡Solo hazlo!" Un grupo de 10 guardias estaba entrando en el pasillo en ese momento mientras ellas seguían avanzando.

"Eh... yo te guié hasta el hombre del león tatuado y tu no entraste en ese bar"

"¡¿No tienes otra cosa?!" ese era el peor ejemplo y al mismo tiempo el mejor que podría haberle dado.

"Cuando... Cuando nos conocimos creí que habías saltado del balcón"

Eso lo recordaba muy bien, había sido una situación muy confusa y graciosa ahora que lo recordaba. No había dudas, no estaban en una simulación, pero seguían con el problema de que en algún punto Regina se cansaría y Tink aún no recuperaba su magia. Necesitaban ayuda, la necesitaban inmediatamente y solo le salió gritar una cosa mientras miraba hacia el techo.

"¡Ayúdanos!"

OoOoOoOoOoOoO

Todo lo que deseaba era poder ir, acercarse a Henry y preguntarle por su madre, saber de Regina, cómo estaba, si se había comunicado con él, si tenía una pista de donde podría estar. Como le hubiera encantado poder acercarse al pequeño y saber todas esas cosas, pero no podía hacerlo. Por un lado Henry había dejado bien en claro que no lo quería, que había sido su culpa que se fuera, no podía presentarse en su casa sin más y hacer como si no hubiera pasado. Por otro lado, la gente de su campamento no sería capaz de comprender sus acciones, luego de la muerte de Marian él solo se repetía que deseaba volver a verla, que haría lo que fuera por estar con ella una última vez y ahora que tenía esa oportunidad, lo único que deseaba era poder ver a Regina de nuevo.

"¡Eh! ¿Hola...? ¿Hay alguien en casa?" decía Will, agitando una mano delante de su rostro. "Robin, ¿te sientes bien?"

"¿Puedo hablar contigo sin que se lo digas a nadie?" En el muelle, mientras pescaban, nadie más estaba cerca para poder oír sus palabras y confiaba en que Will sería diferente al resto.

"Claro, pero no te pongas demasiado meloso" respondió bromeando.

"No puedo seguir con esto" dijo sin más largando un suspiro "Marian... en verdad la amo o la amé en su momento, lo que tuvimos fue... nada podría compararse con todo lo que vivimos juntos, pero..."

"Pero hay otra mujer que ocupa tu corazón en este momento" comentó interesándose más en las palabras de su viejo amigo.

"¿Acaso he perdido la cabeza?"

"¡Ja! No tienes idea de lo que dices... viví un buen tiempo en Wonderland y créeme amigo cuando te digo que no estás loco" Bebió un poco de su petaca antes de continuar "Lo que tu tienes es otra cosa, es algo por lo que la gente cometería locuras sin siquiera pensarlo y eso es el verdadero amor"

"¿Cómo podría hacer para callar esa voz en mi mente que me impide estar con mi mujer?"

"No puedes... Una vez que el verdadero amor es encontrado y correspondido aunque sea por una vez... ya no puedes sacarlo de tu ser"

"¿Cómo es que puedes decir todas esas cosas?"

"Yo también tuve lo mío" bebió otro trago de su petaca "Solo digamos que no debes luchar contra lo que sientes, porque cuando te des cuenta, podría ser demasiado tarde..."

"Creo que ya lo es... Regina se ha ido y no creo que planee volver"

"Wow, wow, wow, wow... ¿Regina? ¿Estás enamorado de la reina malvada?" No pudo evitar soltar un pequeña risa por una cierta ironía que sentía, ambos sufriendo por las 'villanas'

"¡Ella no es malvada!" dijo Robin alzando un poco el tono voz "Podrá ser algo arisca, temperamental y altanera pero es inteligente, atractiva, segura de sí misma, testaruda, amorosa cuando quiere" El tono de voz iba suavizándose, una sonrisa apareció en su rostro mientras continuaba diciendo cualidades de Regina "Es buena con los niños, no se le da muy bien cocinar excepto por los postres, es dedicada y apasionada, le asusta volver a la oscuridad que..."

"Wow, bueno, creo que ya entendí el punto"

"Ese no es el punto" negó con la cabeza "El punto es que fui un idiota al dejarla ir"

"¿Y qué planeas hacer?"

"Primero, aclarar las cosas con Marian, y luego... encontrar la manera de hallarla" Todas esas cosas siempre habían estado con él en su interior, pero había necesitado hablar con alguien, poder decirlo en voz alta para poder comprender lo que significaba para él.

OoOoOoOoOoOoO

Lejos de estar tan tranquilos, en la tienda de Gold seguían observando cada movimiento que realizaban Tink y Regina. Claro que las ayudarían, así fuera Henry porque quería ver a su madre a salvo, o Gold por obligación frente a Belle. Por el motivo que fuera, mientras durara la conexión con la esfera las ayudarían.

"Vamos, hagan algo" pedía Henry tanto a Gold como a Emma.

"En eso estoy, en eso estoy" respondió Gold en tono cansino.

Era el último pasillo antes de la puerta de salida, pero el problema era que estaba lleno de guardias por todos lados. Gold observaba atento cada movimiento, estaba ideando su movimiento, la jugada perfecta y acababa de encontrar el momento perfecto para hacerlo. Inmediatamente sopló hacia la esfera un fuego ardiente sin igual, similar al de un dragón. Cada vez crecía más y más y arrasaba con todo a su paso, cada guardia, cada barrera, todo menos a la reina o el hada. Entonces hizo resonar una voz dentro de la esfera, no era la suya o la de ninguno de los presentes, era una voz gruesa y profunda que captaría la atención de cualquiera.

"Vamos, son libres ahora"

La razón por la que Gold había usado esa voz era para que no descubrieran la identidad de la persona que las había ayudado, lo había hecho por Belle, porque ella se lo había pedido, pero no quería tener que ver nada más sobre ello.

Pudieron ver como amas asombradas de lo que acababa de pasar se quedaron un momento quietas y agachadas en el lugar, pero al escuchar la voz reaccionaron y corrieron hacia la salida tan pronto como pudieron. Salieron al exterior, observando con dificultad toda la luz que había fuera, por un rol radiante en su altura máxima a la hora del mediodía. Sin perder el tiempo corrieron buscando su auto, seguía estacionado justo donde lo habían dejado, aunque tenía varias papeletas de multas en el parabrisas. Las quitaron todas con rapidez para poder ver a momento de conducir y entonces arrancaron a toda velocidad y la conexión de la esfera se rompió.

"Estarán bien pequeño" dijo Emma abrazándolo, mucho más aliviada al verlas en el auto.

"¿Estás segura?"

"Ya son libres ahora" dijo Belle antes de acercarse a Gold y darle un suave y dulce beso de agradecimiento.

OoOoOoOoOoOoO

Lo estaban consiguiendo, pronto serían libres. El camino estaba despejado y dar con su auto no había sido nada difícil. Con un movimiento de su mano Regina hizo aparecer todas sus cosas dentro del baúl del viejo auto. Manejó a gran velocidad, sin importarle llamar la atención de los turistas que paseaban. Mientras manejaban en el camino que las conduciría fuera del pueblo, se preguntaba quién era el que las había ayudado y cuales eran sus motivos para hacerlo, pero entonces, en el límite pudieron observar una figura humana que las hizo frenar.

"¿¡Saben lo difícil que es conseguir un hada por este lugar?!" gritó la bruja anciana que las había delatado y metido en todo ese lío para comenzar. Alzó sus manos, haciéndolas salir expulsadas del auto cada una a un lado. "Y más importante aún ¿Saben cuantas pociones llevan alas o partes de hada en su fabricación?" La bruja las levantó por el aire haciéndolas quedar frente a ella "¿¡Lo saben?!"

La mujer no aceptaría un silencio como respuesta, en verdad esperaba que dijeran o hicieran algo. Tink negó con la cabeza algo asustada, la magia negra no era su fuerte, pero Regina, pese a sentirse mal por su respuesta, asintió puesto que ella sabía perfectamente la cantidad de hechizos que mencionaba la otra bruja. Tink volteó a ver a Regina boquiabierta, algo confusa con lo que en ese momento sentía.

"Podrás imaginar entonces, cuán alto precio estaría dispuesto a pagar alguien por ella" prosiguió la bruja hablándole ahora solo a Regina. "Sabrás que es una oportunidad que no puedo dejar pasar. Me la iban a dejar a mi, yo decidiría el destino de la rubia como medio de pago por entregarte a ti"

"No me importa cuanto podrías ganar vendiéndola en el mercado negro." Regina con gran dificultad estiró su mano izquierda con evidente ira en sus ojos "Ella es mi amiga, nunca antes tuve alguien como ella en mi vida y si quieres llegar a ella deberás pasar por encima de mi frío y rígido cadáver."

"Eso se puede arreglar muy fácil." respondió la bruja tirando hacia atrás a Regina que cayó de espalda al suelo pero inmediatamente se puso de pie.

"¡Pelea bruja!" dijo lanzando una bola de fuego. La bruja la esquivó y dejó caer al suelo a Tink que buscó refugio en el auto de Regina. El combate de ambas brujas fue excepcional: la anciana tenía absoluto control sobre su magia, había tenido muchos más años de práctica que su contrincante, pero al mismo tiempo Regina poseía una magia sumamente más poderosa por lo que se podría decir que ambas estaban en igualdad de condiciones, solo la más habilidosa e ingeniosa podría ganar.

Regina continuaba lanzando hechizo tras hechizo, pero la bruja los desviaba, los esquibaba o los devolvía. Sin dudas era más rápida que Regina, que apenas si podía llegar a esquivarlos.

"¡Regina! ¡Piensa conjuros de magia blanca!" gritó Tink al observar que ambas estaban usando la magia negra, al mismo tiempo quería evitar que su amiga volviera a caer en la oscuridad que alguna vez había formado parte de su vida.

"La magia blanca no es oponente para mi" rió la bruja anciana.

"Eso es porque aún no te has enfrentado a mi" respondió con una amplia sonrisa y una mirada sádica, al tiempo que se concentraba lanzando un poderoso hechizo que desprendió una luz blanca, lanzando a la anciana varios metros por el aire.

"¡No! No dejaré que se marchen" repitió la bruja desde el suelo, pero Regina ya estaba cansada de todo eso.

"No podrás impedir que nos vayamos" gritó enfurecida lanzando un hechizo que impidió que la bruja volviera a lanzar cualquier otro hechizo.

"¿Qué? ¿Qué has hecho?" la anciana no podía decidirse en lo que sentía: asombro por lo que había logrado hacer su oponente, ira por no poder hacer realidad sus planes, frustración por no ser capaz de remediarlo.

"Creo que ahora sí podremos irnos" dijo Regina con una sonrisa en el rostro, se subió al auto y arrancó victoriosa.

La bruja anciana, por su parte, no pudo hacer más que mirar como la bruja que la había derrotada y su amiga hada, se marchaban del pueblo de Salem para no volver nunca jamás.


Bueno, este capítulo fue bastante largo aunque creo que se los debía por tardar tanto en actualizar, espero que les haya gustado y sepan que esto aún no acaba.