Un misterioso pasado
Capitulo 10
- Lo siento Luz – dijo Aguila abrazando a la chica, había pasado un día desde que saliera de la mansión y se encontraba en la sala de su departamento con todos sus amigos rodeándola, se sentía muy triste por su más reciente descubrimiento.
- No me imagino como pudo hacerle eso a su propia hija. – dijo Clef.
- Pero eso no es lo peor, como pudo creer que Luz era una candidata a convertirse en su hija, solo por que se parece a ella. – dijo Marina.
- Podríamos ir a reclamarle. – Propuso Caldina.
- No tiene caso.
Todos voltearon a ver a Luz quien había permanecido en silencio todo ese tiempo con la cabeza recargada en el hombro de Aguila.
- Pero Luz? – dijo Ascott.
- No tiene caso – repitió Luz levantando la vista.
- Lamento haberte conseguido ese trabajo no tenía idea... – comenzó Aguila.
- Tu no tenías idea que algo así sucedería. – volteó a verlo. – Tengo que regresar a la mansión.
- QUEEEE?! – dijeron al unísono todos.
- Debo ir a terminar lo que empecé – respondió la chica.
- Pero no tienes miedo que pueda hacerte algo. – trató de detenerla Anaís.
- No, ella no tiene ningún derecho para hacerme nada y... debo hacer algo más antes de olvidarme por completo de esta experiencia amarga.
- Quieres que te acompañe? – le pidió Aguila, pero Luz negó con la cabeza mientras Aguila apretaba un poco la mano de la chica que mantenía entre la suya.
- Debo hacer esto sola, no te preocupes no me pasará nada – le sonrió y se levantó del sofá donde había permanecido todo ese tiempo para dirigirse hacia la entrada del departamento. – Creo que mientras más rápido lo haga más pronto podré olvidarme de todo esto, así que iré a la mansión ahora mismo.
Abrió la puerta con decisión pero la detuvieron las palabras de Caldina.
- Tómalo con calma Luz, debes tomar tus precauciones no lo crees.
- Hm? Precauciones? – preguntó Luz manteniendo la puerta abierta y mirando a la chica de cabello rosa.
- Claro, por ejemplo Hmmm... – Caldina miró alrededor de la habitación clavando la mirada en los chicos que se encontraban sentados en el sofá.
- Oye! – Clef reclamó cuando Caldina tomó su celular aventándoselo a Luz quien con muchas piruetas logró atraparlo.
- Un teléfono y también...
- Oye! – Tomando el localizador de Paris también lo aventó hacia Luz.
- Caldina?! – Luz con los dos objetos en la mano miró a la chica que buscaba algún otro aparato que pudiera serle de utilidad para comunicarse con la chica. – No me tardaré Caldina, dame un par de horas y si no regreso puedes ir a buscarme con todo un ejercito si tu quieres de acuerdo. – sonrió Luz con los ojos cerrados.
- No lo dudaré ni un segundo, tienes tres horas para regresar te quedó claro. – Caldina se cruzó de brazos y todos la miraron con una sonrisa nerviosa y de incredulidad – No dudaré en ir a buscarte si no regresas me entiendes?
- Claro – sonrió la chica, Clef y Paris esperaban que les regresara sus respectivos objetos, pero Luz mostró su más picara sonrisa al tiempo que agregaba – pero me llevaré estas dos cosas.
Salió corriendo del departamento cerrando la puerta tras ella dejando a los chicos con los ojos abiertos por la sorpresa sin darles tiempo a reaccionar o reclamar.
- Paris? – le preguntó Clef al chico manteniendo la mirada clavada en la puerta que acababa de cerrarse.
- Sí Clef. – respondió el chico también con la vista en la puerta, ambos cruzaron una larga mirada y fruncieron el ceño.
- VEN ACA LUZ, NO HUYAS! – dijeron al unísono y salieron en persecución de la fugitiva que llevaba sus pertenencias, mientras los demás sólo reían.
Luz subió a su carro de un salto y encendiéndolo en un tiempo récord partió a toda velocidad sin darles tiempo a que la alcanzaran, sonrió al ver por el retrovisor como los dos chicos se detenían en medio de la calle, Clef se mantuvo en pie mirando al carro desaparecer en el horizonte mientras Paris brincaba de un lado a otro gritándole palabras que ahora eran imposibles de escuchar por la distancia.
- " Tranquilícense no me pasará nada" – sonrió con picardía al ver los dos objetos en el asiento del copiloto, el comunicador comenzó a sonar pocos minutos después y llegó un mensaje por el aparato.
"Luz si le llegas a hacer algo a este aparato te lo voy a cobrar doble me entiendes, y no te tardes por que tengo que llegar a mi trabajo, CON EL LOCALIZADOR, entendido?
Paris
P.D. ~_^ sabes que todos confiamos en ti así que buena suerte"
Sonrió al terminar de leer el mensaje, se detuvo en una florería antes de salir de la ciudad y compró el ramo de flores más hermoso que pudo encontrar, la carretera estaba tranquila aparentemente pero las nubes cubrían gran parte del cielo ocultando el sol, creando un ambiente frío, mas no tuvo problemas en llegar a la mansión como lo hubiera hecho mucho tiempo atrás cuando la conoció por primera vez, recorrió el largo camino poblado de árboles que escondían la tumba de Lucy, el gran ángel de mármol blanco se mantenía en pie, detuvo el auto junto al camino y llevó el ramo de flores hacia la tumba, lo colocó a los pies de la estatua guardando silencio unos segundos en señal de respeto y meditación, el valor que inicialmente había sentido comenzaba a escapársele y dudó por un segundo en terminar su misión pero el viento golpeó su rostro con suavidad al tener ese pensamiento, sintió que nuevas fuerzas invadían su cuerpo y volteó a ver el rostro del ángel, parecía como si en aquellos fríos ojos de mármol existiera un brillo cálido que le inspirara ternura y fuerza, parecían estar vivos al mirarlos fijamente.
"No quieres que desista verdad?" sonrió cerrando los ojos, parecía como si el alma de la chica se reflejara en los ojos de ese ángel blanco, que otra cosa podía hacer, tenía que terminar lo que había empezado como se había repetido durante todo el camino para no perder de vista su objetivo primordial, caminó hacia el auto y volteó a ver la tumba.
- Deséame suerte. – guiñó un ojo como si estuviera hablando con alguien, inexplicablemente unos cuantos rayos de sol cayeron sobre la estatua haciéndola parecer una persona de carne y hueso, por un momento le pareció ver el perfil de Lucy en lugar del frío perfil del ángel, pero sacudió la cabeza comprobando que se trataba de un espejismo ¿o no?
Sin darle importancia continuó su camino hacia la mansión llegó a la entrada principal, tocó la puerta y entró sin pedir permiso sabía que la puerta se mantenía abierta durante todo el día y ese no era la excepción, todo siempre tan organizado que parecía que el romper el orden pudiera llevar a un terrible caos o a un desastre, atravesó el corredor principal que la llevaría al salón de fiestas entró en el salón para valuar su trabajo y poder cobrar la cantidad correcta y justa a sus esfuerzos, lo que vio la llenó de asombro, abrió los ojos lentamente y un poco los labios por la impresión que recibió, no pudo evitar apretar los puños y los dientes con fuerza para no gritar de coraje y desesperación.
Con odio, dejó correr una lágrima por sus ojos, recorría con la vista todo el salón y lo que veía la llenaba de indignación todo su trabajo de esos meses había sido borrado en tan sólo una noche. El salón nuevamente había sido pintado del color blanco que inicialmente tuviera dejando en el olvido todos sus dibujos. El mayordomo apareció y aproximándose por la retaguardia le extendió un fallo de billetes, el pago por su trabajo, Luz lo tomó y salió de la habitación dirigiéndose al interior de la casa en busca de Deboner.
- Por qué lo hizo?! – preguntó con voz fuerte y firme una vez que estuvo frente a ella, su voz podía interpretarse como la de alguien que busca iniciar una pelea.
- Ese es mi problema – respondió Deboner con su tono más tranquilo de voz al verla desde su asiento, el mayordomo tomó el brazo de la chica para sacarla del recinto pero ella levantó el brazo evitando el contacto de la mano del hombre permaneciendo así unos segundos haciéndolo dudar de sus actos y lo que debía hacer en ese momento.
- No tenía ningún derecho a deshacer todo mi trabajo de estos meses. – añadió Luz al borde de la ira, las lágrimas y tal vez la locura, no esperaba que los conservara eternamente en el salón como recuerdo, pero tampoco esperaba que los borrara tan pronto como ella saliera de la casa, si ella hubiera accedido a quedarse eternamente en la casa otra habría sido la historia.
- Ya tienes lo que querías no es cierto. – respondió Deboner sin prestarle atención a la histérica chica que amenazaba con arrojársele encima cual si fuera una pantera, había herido su orgullo al compararla con un muerto, su dignidad al ofrecerle dinero y ahora su amor propio al deshacerse de su trabajo.
- No quiero su dinero – arrojó los billetes a los pies de Deboner – no aceptaré ese pago, si lo hago significaría que me compró... – Deboner se quedó callada mirando a la joven. – ... y el sacrificio de Lucy no le habrá servido de nada.
- No te permito... – Deboner se levantó de su asiento prestándole atención por primera vez.
- Usted no puede prohibirme nada NO ES MI MADRE! – la miro retadoramente y en sus ojos brillaba todo el odio que le profesaba en ese momento.
- Manuel saca a esta señorita inmediatamente. – El mayordomo nuevamente se aproximó.
- No se moleste yo conozco la salida pero antes de irme le diré algo – se paró frente a ella con orgullo y con toda su arrogancia - Lucy murió feliz puedo asegurárselo. – Deboner frunció el ceño. - ella fue libre en ese momento tal vez el único en su vida y no creo que se arrepintiera de lo que hizo, por el contrario. Y usted es tan perversa que como castigo tendrá la soledad de esta mansión que compró a cambio de la felicidad de su hija. – tras decir esto salió de la habitación y de la mansión dejando a Deboner muriendo de rabia sin darle la oportunidad de responderle.
- Señorita Luz – la detuvo el mayordomo en la salida de la mansión antes que subiera a su auto.
- Manuel yo...
- Gracias por todo – La miró con una pequeña lágrima en sus ojos – hubiera sido una gran amiga de Lucy. – Luz mordió su labio inferior reprimiendo las lágrimas y abrazó a Manuel.
- Gracias – murmuró ahogando su llanto en la garganta, Luz subió a su auto y aceleró dejando la mansión tras ella, al llegar al kiosco se detuvo un momento, dentro de este encontró la figura de Latis, el chico sonreía, tenía una maleta a sus pies, levantando una mano se despidió de la chica, ella simplemente cubrió sus ojos con sus lentes oscuros y pisó el acelerador alejándose para siempre del lugar que le había traído tantos sufrimientos en esos meses, al pasar por el camino no pudo evitar voltear a ver la tumba con el ángel blanco sobre ella, y sin detenerse dejó correr sus lágrimas por sus mejillas. - Adiós – se despidió de la única persona además de ella que había logrado liberarse de la prisión de Deboner, aunque la diferencia más importante entre las dos era que ella aun seguía viva.
FIN
Notas finales de autora:
Bueno antes que nada quisiera aclarar una cosa, la idea de esta historia no es mía esta es la adaptación de una película que vi hace casi tres años y repentinamente se me ocurrió la locura de adaptarla a los personajes del CLAMP, si en alguna ocasión tienen la casualidad de verla (creo que se llama "Misterio de una vida") ya saben que fui yo pero en fin no creo que llegue a tener problemas ya que no estoy recibiendo ni un solo centavo por cada la lectura de estas historias ¬¬U creo que algo en mi interior me dice que esto no está del todo coherente, pero en fin, no suelo hacerle mucho caso a mi yo interno =P
Bueno ahora si no los distraigo más, nos vemos en la siguiente historia ok.
Hikaru
31 de Diciembre del 2000.
