Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la historia es mía eh! ;)
Desde esa primera vez
9. Pasar página
No sintió esa energía eléctrica que explicaban los libros y las películas, ni tampoco lo vio todo de color rosa. Pero sí sintió un cosquilleo que empezaba en los labios y le recorría todo el cuerpo, y también como su corazón iba indescriptiblemente deprisa. Y como no, su indudable rubor había vuelto a aparecer, por el calor que sentía en las mejillas. Aún así, en aquel momento, sus cinco sentidos estaban centrados en el chico de cabello cobrizo que la sujetaba y el beso que éste le estaba regalando. Sin embargo, Edward separó sus labios demasiado pronto para su gusto. Bella abrió los ojos, para encontrarse con aquellas esmeraldas que tantos sentimientos despertaban en ella.
Edward analizaba con la mirada la expresión de Bella, buscando algún indicio que le ayudara a saber si el beso había molestado a la joven, pero el rostro de ella solo mostraba una absoluta incomprensión.
—¿Bella? Lo siento mucho, no debería…—mientras hablaba, el chico intentó separarse un poco, pero Bella acortó la distancia pasando sus brazos por el cuello de él, y silenciándolo con un nuevo beso.
Cuando volvieron a separarse, ambos jóvenes tenían amplias sonrisas plasmadas en sus rostros. Bella se separó de él, pero tan solo para cogerle la mano y guiarle al interior de su habitación, cerrando la puerta y acomodándose en la cama, los dos acostados, mirándose de enfrente y con las manos unidas.
—Tengo…que hacerte una pregunta –dijo Bella, cortando el cómodo silencio que se había establecido
—Pregunta lo que quieras –le sonrió él, pero ella no relajó su expresión, la cual mostraba que para ella aquello no era ninguna broma, por lo que Edward dejó de sonreír.
Bella respiró hondo y cerró los ojos. Se tomó algo de tiempo, pero Edward no la molestó. Se quedó mirándola fijamente, ansioso por la pregunta, peor sabiendo que ella necesitaba algo de tiempo. No sabía de qué se trataba aquello que ella quería saber, pero parecía importante. Y si para Bella era importante, también lo era para él.
—Quiero que me contestes sinceramente, te prometo que no me voy a enfadar –prosiguió Bella, sin abrir aún los ojos.
—Sabes que nunca te mentiría.
Ella abrió los ojos lentamente y se fijó en los ojos verdes de él. Y fue entonces, cuando no pudo alargarlo más:
—¿En serio me quieres?¿No es ninguna mentira? Entiendo que sea solo un juego, de verdad, lo entiendo…
Bella hablaba tan deprisa, que Edward tardó un poco en procesar toda la información. Y cuando lo hubo hecho, lo único que pudo decir fue:
—Bella, eres absurda.
La joven le miró, parpadeando rápidamente, aguantando las lágrimas. Fue a decir algo, pero él le puso un dedo sobre los labios, indicándole que aún no había terminado de hablar:
—Te quiero. Es la pura verdad y nunca me cansaré de decírtelo. Te quiero desde aquella primera vez que te vi, desde que te conocí cuando tenías ocho años, cuando por el día sonreías ampliamente y por la noche llorabas. Exactamente igual que ahora –Bella le miraba estupefacta, al mismo tiempo que una lágrima traicionera escapaba de sus ojos, la cual Edward limpió con una caricia- nunca te haría daño, Bella.
Ella no pudo evitar que más lágrimas se derramasen después de esas palabras. Edward abrió los brazos, y Bella se refugió en ellos, aferrándose a la camisa del joven.
—Lo siento mucho –decía entre sollozos— yo también te quiero, Edward, pero no podría soportar otro engaño. No podría soportar que tú me hicieras lo mismo.
El joven frunció el ceño y separó lo suficiente a Bella para coger con delicadeza su rostro y limpiar con los pulgares las lágrimas que surcaban sus mejillas.
—¿Qué quieres decir?
Bella respiró hondo de nuevo, intentando tranquilizarse.
—Sabes que lloro por las noches –Edward asintió, pero ella no le dejó hablar— Hace unos meses, el chico más popular de mi curso empezó a interesarse por mí. Mis amigos me decían que no debería fiarme, sobretodo Jacob. Es mi mejor amigo –se dio prisa en aclarar, al ver la mirada confundida del chico- es muy sobreprotector conmigo, y decía que James solo jugaría conmigo, pero no le hice caso. Me embelesó con sus coqueteos y sus palabras bonitas —nuevas lágrimas cayeron de sus ojos, pero ella no se interrumpió —y llegó el día en que me pidió salir. Habíamos terminado el instituto y me llevó a un restaurante…y cuando acepté, aparecieron sus amigos…y su novia, Victoria. Se rieron de mí, diciendo que era una estúpida y una ilusa por creerme aquello. Ante aquello huí lo más deprisa que pude, y no me di cuenta de que lo habían grabado todo. Lo subieron a Internet, y me acosaban cada día por teléfono, por eso nunca quería salir de casa. Cuando Esme llamó, vi mi oportunidad de alejarme.
Edward se dio cuenta de que no había llorado apenas durante la última parte del relato. Incluso no lloraba ahora, tan solo le observaba, a la espera de alguna reacción por parte del joven.
—¿Tus amigos no te defendieron de esa gentuza? –fue lo único que se le ocurrió preguntar. En verdad, lo único que quería saber era el aspecto de James para ir a pegarle una soberana paliza.
—Jacob se enfrentó a ellos –Bella hizo un amago de sonrisa, antes de decir- le temen un poco. Jake es muy fuerte, y tiene unos amigos fuera del instituto que no le envidian nada a Emmett, por lo que le tienen un poco de miedo, sabiendo que puede terminar con ellos en un tris. Pero Jacob tan solo les dijo que quitaran el vídeo y que si se volvían a acercar a mí, no volverían a andar.
—¿Solo eso? –se sorprendió Edward.
—Sí, porque yo se lo pedí. Sino, créeme que no hubiera sido una simple amenaza.
—¿Por qué no le dejaste? Eres demasiado buena –le sonrió él, mientras le acariciaba la mejilla. Ella se acomodó con un suspiro en el pecho del chico.
—Si se peleaban, Jacob después estaría en problemas. Además, esa escoria no se lo merece. Nosotros no somos como ellos, y hacer eso es ponerse a su altura.
Edward sonrió, orgulloso de las palabras de la joven, y de que hubiera confiado en él. Así que le besó la frente, y enterró el rostro en su cabello, aspirando aquel olor a fresias que tanto le gustaba.
—Lo dicho, eres demasiado buena. Pero quiero que se te quede grabado, yo nunca, jamás, te haría algo así.
—Lo sé –sonrió Bella, sabiendo que era verdad.
Estaba contenta consigo misma. Ahora sabía que, gracias a aquel magnifico chico que en esos momentos la abrazaba, aquel incidente con James no significaba nada en su vida, porque realmente ella nunca le quiso. Ahora sabía lo que era querer, y sabía que él era el chico correcto.
No dijeron nada más. Tan solo se quedaron allí, abrazados, disfrutando de la compañía del otro y escuchando sus respiraciones. Y así, acompañados del sonido de la lluvia, se quedaron dormidos, con una amplia sonrisa en el rostro.
¡Hola!
Creo que es una pérdida de tiempo intentar excusarme, porque el motivo es el de siempre: la universidad. Trabajos, conferencias, exámenes,...en serio, paso más tiempo en la facultad que en casa...asco de vida universitaria! xD
¡Ohhhh! Habéis visto el trailer de Los Juegos del Hambre? seah estoy demasiado ilusionada xD y bueno, si alguna ha visto ya Amanecer, o la verá en los próximos días, por favor, no me contéis nada! que yo hasta dentro de una semana y media no podré ir...sí, gracias a la universidad...y bueno, para evitar los gritos en demasía en el cine, porque no decirlo xD
Espero que os haya gustado el capítulo :) por fin Bella se anima y cuenta lo que le ocurrió! ¿Qué opináis? ¿Qué os ha parecido Edward? ¡Decídmelo please! :D
Of course, infinitas gracias por cada review! que conste que los leo, pero no me da tiempo a contestarlos...pero me animáis mucho, de verdad! y bienvenidas las nuevas :D y también por los favoritos y alertas :)
En fin, que me enrollo más que una persiana...
¡Intentaré actualizar de mis otros fics en breve! Y de este también claro xD
¡Un beso!
Ali.
