Capitulo 10. Verdad interna

Un mes ha pasado.

Era un nuevo amanecer en Heartland. Todos en el reino se levantaban para recibir un nuevo día. Los guardias del rey habían terminado su entrenamiento matutino, y esperaban pacientemente que los ponis a quienes servían despertaran.

En la recamara de los reyes, una alarma sonaba. Applejack y Wisdom Crown se despertaron por el sonido. Applejack se sentó en su cama y se restregó los ojos, poniendo una cara de confusión. Había tenido otro extraño sueño. Hacia un mes que los tenía, y todos eran de ella entregándose voluntariamente a su esposo, para luego tener un momento de pasión. Las primeras semanas siempre se despertaba como si hubiera tenido una pesadilla, pero últimamente era diferente. Applejack ahora descansaba tranquila con esos sueños, pero no entendía porqué. ¿Cómo podía disfrutar un sueño donde se entregaba a ese loco? No le había contado esos sueños a nadie, y no tenía intención de hacerlo. Solo eran sueños después de todo, y solo le venían 3 veces por semana, así que podía aguantarlos.

El rey procedió a levantarse, y estirar las patas para despertar su cuerpo. Applejack por otro lado seguía sentada en su cama, viendo como su esposo se estiraba. Applejack no apartaba la mirada de él. Era la primera vez que se fijaba atentamente en el físico de Wisdom, el cual… era bastante…

— ¿Vas a levantarte, Manzanita?

— ¿Eh? — Applejack regresó a la realidad — Ah sí.

Applejack se levantó, salió de la habitación, y fue a que la arreglaran, pues tenía que dejar a Natseed en la Academia.

Se dirigió al cuarto de Natseed, seguida por Sassaflash, y al entrar vio a la pequeña aun durmiendo, con un libro y varios papeles en la cama. Applejack se conmovió al ver esa escena. La pequeña pony tenía un examen de matemáticas ese día, y la noche anterior estuvo estudiando bastante, o al menos esperaba que hubiera sido así, pues sabe que ella puede ser muy dormilona.

Applejack se acercó a despertarla.

— Natseed, Natseed.

— X es igual a… — murmuró la pequeña en sueños — Ah… — despertó.

— Es hora de ir a la escuela — dijo Applejack con la cabeza en alto.

— Ya voy… — dijo la pequeña con sueño, levantándose, y yéndose a bañar.

Applejack después de eso, fue a que la arreglaran. Las doncellas que la arreglaron le pusieron un bello vestido celeste, con unas botas azules en sus cuatro cascos. Su melena fue totalmente trenzada, y adornada con una tiara.

Tan pronto terminaron de arreglar a la reina, Natseed ya se había arreglado, y puesto sola su corbata de moño, pues ya no necesitaba ayuda para ponérsela. Se dirigieron al carruaje volador, para ir a la Academia.


Mientras el carruaje volador de la reina despegaba, unos carruajes terrestres entraban al castillo. Eran proveedores que traían comida para la cocina, artículos para la limpieza, etc. Los guardias en la entraba revisaban cada carruaje que entraba al castillo, asegurándose de que fuera seguro que entraran. Entre la fila, llego un pony jalando una carreta llena de heno, el cual fue recibido por dos guardias unicornios, armados con lanzas.

— Disculpe, señor. Solo lleva heno en la carreta, ¿verdad?

— Una vez más, sí, ¿Por qué siempre lo preguntan? — respondió el pony molesto.

— Es por seguridad.

Los guardias se miraron entre ellos, mientras sacaban sus lanzas.

— Hagan lo que quieran, el heno no se va a dañar — respondió el pony sin interés.

Los 2 guardias levitaron sus lanzas, y se prepararon para clavarlas en el heno. Sin embargo, en ese instante, una figura salió de la carreta, sorprendiendo a todos. Era un pony con una capucha beige, pero se notaba que era un terrestre café de melena verde. Ese poni salto de la carreta y empezó a correr al castillo.

— ¡Deténganlo! — gritó uno de los guardias.


En la academia Heartland, Natural Seed se encontraba sentada en su escritorio, revisando varias ecuaciones en su cuaderno. Se veía muy cansada. A su lado estaba Leaf Dew, explicándole varias cosas.

Ya era casi medio día, y las clases de antes la habían agotado. Ahora los alumnos esperaban a que llegara su profesor, con los exámenes de matemáticas.

— Vamos, Natseed.

— Quiero dormir — se quejó la terrestre.

— ¿No quieres aprobar el examen?

— Sí quiero, pero...

— Sin peros, sigue estudiando.

En ese momento, se les acercó un potro unicornio, con una mirada confiada. Natseed y Leaf lo reconocieron, era el mismo que había molestado a Natseed cuando la llegaron a inscribir a la academia. Era blanco y con melena magenta. Su marca era un libro.

— Hola chicas.

— Hola, Bright Page — dijo Leaf con seriedad.

— ¿Listas para el examen?

Natseed no dijo nada y Leaf jalo al pony a una esquina.

— No la molestes — dijo ella con enojo.

— Tranquila, solo les deseo suerte — dijo el con una sonrisa — Espero que no hayas olvidado nuestra apuesta, Leaf Dew.

— Claro que no.

— Te ves confiada.

— Claro.

Hace unos días, Leaf Dew había hecho una apuesta con ese potro. El potro era un chico inteligente, quien insultaba la inteligencia de Natural Seed. Leaf Dew hizo una apuesta con él. Ambos apostaron 20 bits. ¿La apuesta? Que Natural Seed obtendría una nota de 80 puntos o más. Leaf Dew no era la clase de pony que rechazaba una apuesta, en especial una donde podría hacer que ese pony se tragara sus palabras, así que empezó a hacer que Natseed estudiara como loca.

— Todos sentados — se escuchó la voz del profesor entrando en la clase, llevando varios papeles.

Los alumnos obedecieron, mientras el profesor empezaba a repartir hojas de papel, boca abajo. Tan pronto acabo, regresó a su escritorio, y se sentó en el.

— Tienen 30 minutos. Comiencen.

Los alumnos voltearon sus hojas de papel, comenzando el examen.


Wisdom Crown y Forest Spear se encontraban en la oficina del rey. Wisdom firmaba algunos documentos en su escritorio, mientras Forest rebotaba una pelota contra la pared, sentado en un sofá.

— Estoy aburrido — murmuró Forest.

— Ponte a leer un libro — respondió Wisdom sin quitarle atención a su trabajo.

— No, quiero hacer otra cosa — se quejó el unicornio naranja, dejando de botar la pelota.

— ¿Qué se te ocurre? — preguntó el terrestre ámbar con tono de interés.

— No sé, solo quiero hacer algo, quiero que algo pase.

— En un par de semanas será el torneo en el coliseo.

— Aún falta para eso.

Toc toc toc

En ese momento, se escuchó el sonido de toquidos en la puerta. Forest Spear se levantó a abrir, y del otro lado había un guardia unicornio, quien se inclinó. Forest se hizo a un lado, para que Wisdom viera al guardia.

— ¿Qué ocurre, soldado?

— Majestad, un pony intento entrar al castillo.

— ¡Oh sí! — exclamó Forest Spear con emoción — ¿Dónde está? ¡Yo lo atrapo!

— Lord Spear, ya lo capturamos.

— Bah — se quejó Forest sentándose de mala gana en el sofá.

El guardia ignoró a Forest, y se enfocó en el rey.

— Un pony intento infiltrarse al castillo metido en una carreta de heno.

Wisdom se llevó un casco a la boca, e hizo un esfuerzo para contener la risa.

— ¿Enserio…? — suelta algo de risa — ¿Enserio alguien intento algo tan tonto?

— Sí, majestad — sin comprender la risa de su rey — Llevaba una capucha, y un cuchillo debajo de esta. Creemos que era un asesino. Lo arrestamos a él y al que llevaba la carreta.

Wisdom logró calmarse de su risa y poner de nuevo una cara serena.

— Soldado, aprecio las noticias hilarantes; pero, ¿por qué me informa de algo tan simple? El criminal ya fue arrestado — preguntó con una mirada seria.

El soldado se intimido un poco, pero mantuvo su postura inclinada.

— El que tiraba la carreta niega conocer al pony escondido. Necesitamos su juicio.

Wisdom se queda pensando un momento, y luego mira al guardia.

— Dejen ir al proveedor, pero anoten su nombre y guarden una fotografía. La próxima vez que venga asegúrense de revisar detenidamente su cara.

— Como ordene, Majestad. ¿Qué hay del polizón? ¿Lo ejecutamos?

Wisdom puso una sonrisa.

— Primero tráiganlo al salón del trono. Me da curiosidad saber quién intentaría algo tan tonto como esconderse en una carreta con heno.

— ¡Sí, Majestad!

El guardia se levantó, y se fue corriendo a avisar lo que pasaría con los prisioneros. Tan pronto el rey y su guardia quedaron solos, Wisdom se empezó a reír con fuerza.

— ¿Puedes creerlo, Forest? — rió Wisdom — Enserio alguien intentó… intentó esconderse en el heno — siguió riéndose — ¿A quién se le ocurre algo tan tonto?

— Ni idea — respondió Forest manteniendo una cara de aburrimiento — ¿Le avisaras a Applejack?

— No, no creo que encuentre divertido esto. Bueno, querías diversión, ya la tienes.

— Yo tampoco lo encuentro divertido — dijo el unicornio poniendo una sonrisa.

— No tienes sentido del humor — molestó el rey.

— Sí lo tengo, es solo que el tuyo es muy raro — molestó también Forest riéndose.

— ¿Cómo que raro? — dijo Wisdom fastidiado.

— Te estas riendo, de que un pony se metió en heno.

— Bueno si lo pones así… — aparto la mirada — ¡A mí me da risa, eso es lo que importa! ¡Ahora vamos!

Wisdom puso una cara de molestia, mientras empezaba a caminar hacia el salón del trono.

— Como ordene, Majestad — se empezó a reír Forest — Esto sí es gracioso.

— Cállate Forest.

Wisdom y Forest llegaron al salón del trono. El rey se sentó en su gran silla, mientras su guardia se colocó a su lado. Al rato llegaron unos guardias jalando a un pony, amenazándolo con sus lanzas.

Wisdom puso una cara de fastidio al ver quien había sido el tonto que se intentó infiltrar al castillo.

Ugh, este chico otra vez — pensó Wisdom fastidiado.

Wisdom recordaba bien a ese pony, o en realidad no tanto. No recordaba su nombre, solo lo recordaba como ese hijo bobo de los granjeros de naranjas, quien lo intento matar con una ballesta. El hermano mayor de Natural Seed.

— ¿Qué haces aquí, chico?

— ¡Mi nombre es Rising Seed, miserable!

— ¿Rising Seed Miserable? Que nombre tan lamentable, tus padres sin duda no te quieren.

El joven granjero se molestó más al oír eso.

— ¡Deja de burlarte, y ven aquí para que te de una golpiza!

— ¿Te pregunte que hacías aquí? ¿Viniste a matarme?

— ¡Vine por mi hermana, no dejare que siga siendo tu esclava!

Wisdom puso una cara de aburrimiento. El chiste de antes lo había divertido, pero no encontraba divertido a un adolescente que solamente gritaba, quejándose de sus decisiones.

— Chico, tus padres y yo acordamos que se las devolvería al final del año si cumplían con el tributo acordado.

— ¡No meta a mis padres en esto! ¡Por tu culpa nos la pasamos trabajando como locos!

— Chico, deja de tratarme de tú — respondió Wisdom apoyando la cara en su casco con cara de aburrimiento — Aprende a respetar a tu rey.

— ¡Yo solo respeto a quienes lo merecen!

Wisdom puso una cara se enojó.

— Saquen a este insolente de mi vista.

— ¿Qué hacemos con él, majestad?

— Llévenlo al calabozo, su sentencia será por tiempo indefinido. Déjenlo sin comida por unos días.

— Sí, majestad.

Los guardias intentaron llevarse a Rising Seed, pero este no dejaba de resistirse. Entonces, Rising le da una patada a uno de los guardias, quitándole su lanza. La tomo entre sus dientes, y corrió hacia Wisdom.

¡Muere, miserable! — pensó Rising acercándose a Wisdom.

Tonto, otra vez — pensó Wisdom mirándolo sin interés.

Antes de que Rising llegara a Wisdom, la lanza fue rota de un golpe. Forest Spear reaccionó rápido, eliminando primero el arma. Rising no pudo reaccionar a tiempo, ante un golpe en la cara que vino después. Lo siguiente fue un golpe en su pecho, el cual saco un pequeño brillo, como si fuera una explosión. Rising escupió la lanza del impacto, y fue empujado 5 metros hacia atrás. El joven terrestre quedo paralizado en el suelo del dolor, aun consiente, pero sin poder decir nada por el impacto.

Forest quedo con un casco al frente, con algo de humo saliendo de este.

— Que blando, Lord Spear — dijo Wisdom con tono burlón — Intento matarme, y usted solo lo repele.

— Es solo un joven, Majestad — dijo Forest bajando su casco, y volteando a su rey con calma.

— Supongo que sí.

Wisdom se levantó de su trono, y empezó a caminar hacia Rising Seed, siendo seguido por Forest. El joven sentía un fuerte dolor en su pecho, quizá le habían roto algo.

— Enserio nunca piensas antes de actuar. Eso hará que te maten algún día. Has intentado tomar mi vida, pero no te ejecutare por respeto al trato con tu familia. Sin embargo, sufrirás mucho en el calabozo. Rómpanle los cascos, los 4.

— Co… co… — murmuró Rising adolorido.

— ¿Qué dices? — preguntó Wisdom llevándose el casco a su oído.

— Co… cobarde… solo se… se oculta detrás… de su perro guardián.

¿Acabas de llamar perro a mi mejor amigo? — pensó Wisdom poniendo una cara de enojo.

— Ustedes… los reyes… son unos… unos malditos. Todos deberían morir, así como sus padres y su hermano.

¡Tú no sabes nada de mi hermano o mi madre! — pensó de nuevo Wisdom irritándose más.

— Ojala usted y su esposa se mueran. Jeje, ella debe ser aún más estúpida que usted si lo sopor… AGHHHH.

Rising Seed no terminó de hablar, pues Wisdom le empezó a pisar la cabeza con fuerza, lastimándolo. El rey tenía una mirada que casi no mostraba. Los guardias comunes se asustaron al ver a su rey en ese estado. Forest Spear solo suspiró y puso una cara de pena al verla. Los dientes del rey se apretaban, pero no se notaba porque su boca estaba cerraba. Lo que daba miedo eran los ojos. Era una mirada de ira pura.

Wisdom empezó hablar con un tono tan oscuro como su mirada. No era elevado, sino profundo y lento.

— Déjame decirte algo, chico: Entrar a mi castillo sin permiso fue una gran tontería, tratar de matarme fue aún peor, pero todo eso no se compara al mayor error que cometiste hoy.

— Muérete, maldito — dijo Rising escupiendo en el suelo.

— Y sigues hundiéndote — lo deja de pisar, y mira a los guardias que lo trajeron — ¡Llévenlo a la cámara de ejecuciones! ¡Su estupidez ya no debe contaminar este mundo!

Los guardias quedaron paralizados al ver como su rey se dirigía a ellos.

— ¡AHORA! — estalló el rey.

— ¡Si, majestad! — exclamaron los guardias levantando a Rising, quien estaba muy débil para resistirse.

Wisdom solo observa como los guardias empezaban a llevarse a Rising Seed, pero…

— ¡Altoooo!

Se escucha una voz viniendo de la entrada de la puerta. Era Applejack, quien se veía muy molesta por lo que hacía su esposo. Al notar como su esposa se acercaba, la ira de Wisdom se calmó un poco, perdiendo esa mirada maligna.

Applejack se acercó a Caramel, siendo seguida por Sassaflash. El rey vio a su guardia, quien negó con la cabeza, como si le estuviera diciendo. "Yo no sabía lo que estaba pasando" o "No podría haber hecho nada para evitarlo" Wisdom se resignó, y vio a su esposa.


El examen llegó a sus últimos momentos. Los alumnos se encontraban haciendo los toques finales a sus exámenes. Leaf Dew ya había acabado sin dificultad, pero permanecía en su asiento. Observando disimuladamente a Natural Seed, quien se veía bastante nerviosa. Leaf no podía ver las respuestas en el examen de su amiga, pero podía distinguir muchos borrones, pues durante todo el examen, Natseed se la pasó escribiendo y borrando, al punto de que su borrador se había desgastado.

La campana sonó.

— ¡Tiempo! — exclamó el profesor, y los alumnos escupieron sus lápices.

El corcel empezó a pasar por los asientos, recogiendo los exámenes.

Natseed aún no había escupido su lápiz. Estaba escribiendo rápidamente lo que podía, esperando que el profesor se tarde en llegar. Tan pronto llego, la potranca escupió su lápiz tan rápido, que rodo y cayó al suelo. El profesor recogió los exámenes de ella y de Leaf, y siguió con el resto de los alumnos.

Al terminar, todos se levantaron, pues era hora del almuerzo.

— Buen provecho, les devolveré sus exámenes al final del día.

Los alumnos empezaron a salir.

— ¿Tan rápido? — preguntó Natseed nerviosa a Leaf.

— Pues escuche que nuestro profesor califica rápido, y fue un examen sencillo.

— Sí, sencillo — dijo Natseed bajando la mirada.

— Espero ansiosamente los resultados — dijo Bright Page pasando a un lado de las potrancas.

Todos dejaron el salón, quedando solo Natseed, Leaf y el profesor, Hook Math. Las dos empezaron a salir, pero en ese momento entro otro profesor, quien llamo a Hook, para preguntarle algo. Leaf dirigió su mirada al escritorio del maestro, donde estaban todos los exámenes.

— Natseed, adelántate a la cafetería.

— ¿Qué?

— Solo quiero hablar con el maestro cuando regrese, es privado.

— Oh, ok.

Natural se va de la clase, dejando a Leaf como la única pony presente.

Leaf no perdió el tiempo, y se dirigió al escritorio. Revisó todos los exámenes, y encontró lo que buscaba. Saco los de ella y de Natseed. Por la prisa, no pudo ver el contenido. Rápidamente, agarró un lápiz, y borró ambos nombres de las hojas. Lo siguiente fue escribir su nombre en el examen de Natseed, y el de Natseed en el suyo. Devolvió los exámenes a la pila, y salió corriendo del salón, sin que nadie la hubiera visto.

— No perderé esta apuesta.


— Hola, Manzanita, ¿Qué haces aquí? — preguntó Wisdom tratando de mantener la calma.

— ¡Nada de manzanita! ¡Oí hablar a unos guardias en los pasillos, y vine a ver que pasaba!

— ¿Qué tanto viste?

— ¡Lo suficiente! ¡Tú prometiste no lastimar a la familia de Natseed!

— Él se metió a mi castillo sin autorización, Applejack — respondió Wisdom con seriedad — Eso es un crimen severo, el cual debe ser castigado. Además de que te insulto a ti, a mi familia y a mis amigos.

— ¡No me importa que me insulte!

— ¡Pero a mí sí! — exclamó Wisdom — ¡Eres mi esposa, y no permitiré que nadie diga nada malo de ti! ¡Eres la mejor pony que conozco, y no voy a dejar que alguien se atreva despreciarte!

Applejack quedo sorprendida por esas palabras, pero sacudió la cabeza para ignorarlas lo más posible.

— ¡No me importa!

— Lo siento, Applejack, pero no puedo simplemente ignorar esa clase de crímenes.

— No lastimo a nadie, solo quería salvar a su hermana. ¡Yo hubiera hecho lo mismo por la mía!

Wisdom vio como Applejack se mantenía firme. Enserio no podía entender cómo podía defender a ese tonto de Rising Seed, pero conocía bien a su esposa, y sabía que ella sin duda haría de todo por su hermanita.

— Bien, no morirá.

— Gracias — suspiró Applejack aliviada.

— Pero aun así sufrirá torturas en el calabozo.

— ¿¡Que!?

— ¡Intento tomar mi vida!

— Solo porque tú lo capturaste. Solo estaba desesperado — defendió Applejack.

— Deja de defenderlo, él traía un cuchillo cuando entro al castillo. El claramente estaba preparado para matar. Créeme, me hubiera matado de haber podido.

— ¿Al menos le preguntase a que vino?

— No hace falta. Reconozco cuando alguien quiere tomar mi vida.

— Deja que yo juzgue eso — pidió Applejack.

Wisdom vio cómo su esposa se mantenía firme, y suspiro.

— Adelante.

Applejack se acercó a los guardias y los vio con seriedad, haciendo que soltaran a Rising. El joven estaba muy lastimado para pararse solo, así que Applejack lo ayudó.

— Rising Seed, ¿verdad? — preguntó Applejack viendo al hermano de Natural — ¿Viniste al castillo a matar a Car… al rey?

El joven terrestre aparto la mirada y respondió de forma entrecortada.

— No, yo solo… quería recuperar a Natseed. El cuchillo… era para forzar cerraduras — miró al rey — no quería matar a nadie.

Applejack quedó paralizada al oír esa respuesta. La forma de hablar, el que no la viera a los ojos, y la forma en que vio a Caramel. No había duda, Rising estaba mintiendo en cuanto a lo de matar. ¿Enserio iba a tratar de matar al rey? ¿Caramel tenía razón? Rising seguramente quería recuperar a Natural Seed, pero ella no se encontraba en el castillo en ese momento. ¿Él lo sabía?

— ¿Y bien, Manzanita? ¿Está diciendo la verdad?

Rising Seed mira confundido a la reina al oír eso, pensando en si esa pony enserio podía saber si estaba mintiendo.

Applejack mira a su esposo, y al hermano de Natural. ¿Qué debía hacer? ¿Decir la verdad? Eso significaría sufrimiento para el joven. ¿Mentir? Incluso intentarlo significaría hacer a un lado sus principios. Quizás podría hacer un trato con el rey, pero… ¿Qué clase de trato? Quizás podría hacer que la familia de Natseed diera más cosechas, ellos sin duda lo harían… No, no podrían pagar tanto tributo. ¿Qué más podría ofrecer?

Dio otra mirada a su esposo, y una idea le vino a la mente. Era una idea desquiciada, pero era lo único que se le ocurría. ¿Enserio haría eso? Dio una mirada Rising. Él era el hermano de Natural Seed, no podía permitir que algo le pasara. Cuando Natseed regresara a casa, debía ser con toda su familia.

Applejack se empezó a acercar a su esposo, lo que lo confundió. La yegua se veía bastante insegura, como si estuviera haciendo algo indebido. Se acercó al oído del rey, y le susurro algo.

Wisdom escuchó atentamente, y al terminar, abrió los ojos impactado.

— Bromeas, ¿verdad? — preguntó él sin comprender — ¿Por ese desgraciado?

— Yo nunca miento — dijo Applejack con frialdad — Por favor, deja que se vaya.

Algo vino a la mente de Wisdom.

— ¿Que día es hoy? — pregunto Wisdom con urgencia.

— ¿Qué? — respondió Applejack sin entender.

— Miércoles — dijo Forest.

— Ya sé que es miércoles, me refiero a la fecha.

— 26 de febrero — respondió Applejack.

Wisdom cerró los ojos, mientras en su mente procesaba algo. Incluso empezó a escribir con su casco en el aire, mientras hacia un cálculo numérico.

Bajó su casco, y abrió los ojos. Lo siguiente fue echarle una mirada a su esposa. La vio con una sonrisa y una mirada de lujuria.

Applejack giro la cabeza para no verlo a los ojos. Se sentía como una manzana observada por un murciélago de la fruta. No entendió que fueron esos cálculos o que tenían que ver con la fecha, pero la mirada indicaba la decisión del rey.

— Trato hecho — volteó a unos guardias comunes — Saquen a este tonto de mi castillo.

Rising Seed fue llevado a la puerta del castillo. Los reyes y sus guardias observaron como el terrestre caminaba hacia ella. Applejack se le acercó, para hablarle.

— Te prometo que nada malo le pasara a Natseed.

Rising vio a Applejack con frialdad.

— Mi madre me conto lo que usted hace por ella, pero yo no me trago nada de esa basura.

Rising Seed empezó a caminar lentamente a la salida, pues aún se sentía adolorido.

— ¿No quieres que te llevemos en el carruaje?

— No necesito su ayuda.

En eso un poni se acercó a Rising Seed, fue Forest Spear, quien lo veía con preocupación. Forest se acercó a Rising Seed y le habló.

— Por favor, no causes más problemas.

— ¡No me digas que hacer! — respondió Rising levantándose — Tu solo eres uno de sus perros guardianes.

Forest soltó un suspiro y vio a Rising.

— Rising Seed ese odio no te dará nada.

— ¿Tu que vas a saber?

— Más de lo que piensas — dijo Forest, pero Rising solo lo ignoro.

Rising Seed se marchó del castillo, lentamente. Regresó a su casa, pero no le conto a sus padres lo que había pasado.


El día de clases llego a su fin. Los siguientes periodos al examen habían sido solo de lectura, pues el maestro se la pasó calificando los exámenes. Muchos profesores se los llevarían a casa, pero Hook Math no era de los que les gustaba tener trabajo en casa, así que terminaba todo allí en la Academia.

Cuando las clases acababan, empezó a repartir los exámenes, diciendo en voz alta la nota de cada alumno. En esa escuela se tenía esa política. Si obtuviste una mala nota, todos lo sabrían, para que así la vergüenza te impida obtener otra calificación así. Si obtuviste una excelente nota, entonces todos sabrían quién era el mejor.

— Bright Page, 95 — dijo pasando frente al potro enemigo de Leaf Dew. El potro sonrió, y le presumió su nota a Leaf.

Hook Math siguió repartiendo, hasta llegar con Natseed.

— Natural Seed, 95.

— ¿¡QUE!? — se escuchó el grito del potro a unos asientos de distancia.

— ¡Silencio, Señor Page!

El potro solo se sentó resignado, sin entender que pasaba. Leaf Dew solo le sacó la lengua para presumirle que había ganado la apuesta. Había usado métodos sucios, pero lo que sea por humillar a ese pony.

Hook Math solo siguió con su trabajo. A él le daba igual como reaccionaran sus alumnos a sus notas. De hecho, ni siquiera le importo que Natural estuviera dormida en ese momento. Lo único que lo molestaba eran gritos.

— Leaf Dew, 80.

— ¿¡QUE!? — exclamó Leaf viendo "su examen".

— ¡Silencio, Señorita Dew!

Era increíble. ¿Esa era la nota que Natseed hubiera recibido? ¿Enserio eso era verdad? Si no hubiera hecho nada… aun así hubiera ganado la apuesta. Volteo a ver a su amiga durmiendo en el asiento de al lado. Después de todo, el estudio había funcionado. Natural ahora recuperaba el sueño perdido por todo eso. Leaf no pudo evitar soltar una risa ante eso.

— Es todo — dijo el profesor — Pueden irse.

Los alumnos se empezaron a marchar. Antes de que Leaf se levantara, vio como una bolsita café era dejada en su escritorio. Puso una sonrisa al ver como Bright Page se alejaba con enojo, después de haber pagado lo que debía. Leaf reviso la bolsa, y vio que estaba todo. Lo siguiente fue tomar el examen de Natseed, que tenía su nombre, el cual borró, para colocar de nuevo "Natural Seed". Natseed reconocería que el examen con el 95 no tenía las cosas que ella escribió. Fue una suerte que se hubiera quedado dormida.

Leaf Dew se levantó, y empezó a mover a su amiga para despertarla.

— ¿Eh? — Natseed reaccionó — Oh, lo siento, me quede dormida.

— No importa, te merecías un descanso.

— ¿Ya dieron los exámenes? — preguntó la terrestre bostezando.

— Sí, sacaste un 80 — dijo Leaf mostrándole su verdadero examen.

Natseed puso una gran sonrisa ante eso. Lo siguiente que hizo fue darle un fuerte abrazo a su amiga.

— ¡Gracias! — exclamó Natseed — Gracias por ayudarme a estudiar.

— No es nada — respondió Leaf con una sonrisa calmada, devolviéndole el abrazo — Te mereces esa nota. ¿Quieres ir por algo a la cafetería antes de irte?

— Pero ya me gaste el dinero del almuerzo.

— No importa, yo invito — dijo guardando la bolsa con bits en su alforja.

— Gracias — dijo Natseed con una sonrisa inocente.

Las dos amigas caminaron fuera del salón.


¿Cómo debería sentirse ante esto? ¿Cómo podría siquiera concebir siquiera la idea? Applejack no podía creer lo que estaba a punto de hacer. No importaba el precio, aun si fuera por aquello que todos los mortales puedan desear, así fuera por el tesoro más precioso, o incluso si su vida dependiera de esto; no le quitaba el hecho de que lo que estaba a punto de hacer era probablemente lo más bochornoso, indignante y difícil que alguien podría hacer. Sin embargo, eso no significaba que no lo haría, solo que nunca se lo perdonaría. Tenía que hacerlo, por Natseed, no podía permitirse que algo le pasara a alguien de su familia, nunca se lo perdonaría, y ese sentimiento de culpa y el deber eran más fuertes que lo que ahora sentía.

Ya era de noche. Sentada por encima de la cama, y sus suaves y delicadas sabanas, se encontraba la reina Applejack, sin prenda alguna que cubriese su delicado cuerpo. Delicado no era la palabra que definía a esta yegua, pero ahora más que nunca se sentía delicada y expuesta. Nunca le había interesado usar prendas o vestidos, salvo los abrigos para inviernos, o la Gran Gala del Galope. Los consideraba inútiles pero ahora era muy diferente, se encontraba en una situación en la que quería cubrir todo su cuerpo, pero si lo hacía estaba atenta ante las consecuencias. Lo mejor que podía hacer ahora, no era usar su fuerza física para defenderse, sino fuerza interna para poder soportarlo y no desmoronarse ante lo que pasaría. Debía mantener su compostura, cosa que no le sería fácil al ver como el rey Wisdom Crown comenzaba a quitarse las prendas ante ella.

— No sabes lo mucho que he esperado esto— dijo Wisdom con emoción, sin embargo estas palabas no provocaban en Applejack más que una incomodidad y miedo aún mayores.

Ver al rey acercarse lentamente, al ritmo de su propio corazón, no le facilitaba nada el sobrellevar su situación. Applejack cerró los ojos, e inconscientemente, se acurrucó en su posición cruzando los cascos y agachando la cabeza. No soportaba siquiera la ventisca que entraba por la ventana y palmaba su piel sintiendo aquella sensación de frescura propia de no llevar nada. No esperaba que la tensión aumentara cuando esa leve ventisca se detuviera, producto de haberse cerrado la ventana. Ahora solo estaba ella y el pony que le arrebato su hogar, el que la amenazo a ella y muchos otros, a quien le tiene que entregar algo para salvaguardar la felicidad de Natseed y su familia. Al recordar porque hacia todo eso, su martirio parecía valer la pena. Applejack respiró hondo; y, lentamente, abrió los ojos, mirando fijamente a ese pony quien la observaba con una sonrisa bien marcada entre sus labrios.

— ¿Estás segura de esto?— preguntó Wisdom con malicia.

— ¡Acaba de una vez! — exclamó Applejack, mientras desviaba su mirada hacia otra dirección, y cerraba los ojos con fuerza, esperando que comienzo que lo que él tendría pensado hacerle. Solo quería que todo terminara lo más pronto posible.

La espera carcomía a Applejack ¿Cuándo tenía pensado comenzar? ¿Por qué no trata siquiera de derribarla ante la cama?

Le tomó unos instantes darse cuenta de que Caramel ya había comenzado. Al abrir sus ojos, apenas un poco, lo vio dándole un masaje en sus cascos, cosa de la que Applejack no se había percatado, dado a que desde el principio esperaba algo muy diferente.

— ¿Pero que…?

— Estas muy tensa, quiero que te relajes, Manzanita – dijo Wisdom con un tono seductor y relajado mientras acariciaba la mejilla de Applejack, y está por impuso hace la cabeza para atrás, mientras no evitaba sentirse apenada.

—Has lo que quieras— murmuró Applejack mientras intentaba cerrar los ojos de nuevo, pero no logró evitar dejar uno entreabierto; le intrigaba lo que el rey intentaría hacer.

El corcel persiguió con una serie de masajes ante su reina, comenzando por los cascos y luego lleno por el cuello y espalda, siendo especialmente delicado y suave en cada uno de sus movimientos. Applejack, quien en un inicio estaba muy tensa, no pudo evitar sentirse un poco más relajada ante los masajes de su esposo. No sabía cómo sentirse, era demasiado para ella como cuando durmió en esta cama por primera vez, un placer culposo quizás, que no quisiera admitir. Intento en todo momento mantenerse firme, pero cada vez le era más difícil mantener esta postura, sobre todo cuando el rey comenzó a besarla en el cuello. No eran besos agresivos y dominantes, más bien era como si se hubieran incorporado al masaje, recorriendo su cuello con bastante lentitud. Applejack no podía evitar sonrojarse ante esto, y sentir algo más entre sus partes. Todo el tacto de Caramel comenzaba a surtir efecto. Pronto, la inicialmente cohibida y engarrotada Applejack, dejo atrás esta postura, dejándose llevar por Caramel, inclusive ayudándole, moviendo su cabeza con suaves meneos, mientras sus mejillas comenzaban a enrojecerse pronunciadamente. Fue aquí cuando Crown supo que era momento del siguiente paso. Finalmente pasaría lo que Applejack temía, Caramel la tomó de los hombros y la recostó en la cama, sin romper la misma delicadeza y suavidad con la que la había estado tratando.

Caramel prosiguió a besarla en la boca, mientras la tomaba de sus cascos para que ella los levantase, permitiendo así ver mejor su figura. Caramel miro a Applejack, recorriendo con su mirada cada curva, cada figura, cada pizca de su pelaje. La ahora sudada reina comenzó a respirar profundamente, inhalando y exhalando, provocando que su pecho se expandiera y se contrallara lentamente.

— no sabes lo hermosa que eres— le dijo Wisdom a su esposa – La manzana más perfecta del árbol.

Ante ese cumplido Applejack solo cerró con más fuerza sus ojos

Caramel continuaba acariciándola, mientras seguía besándola. Su pecho y sus caderas, eran recorridos una y otra vez a un ritmo lento, pero constante. Caramel hizo todo el recorrido de la figura de Applejack con sus cascos, terminando finalmente en acariciar su entrepierna, pasando cerca de la región más importante. Applejack soltó un profundo un gemido, cosa que le indicaba al corcel que era momento de proseguir.

Applejack comenzó a sentirse aún más asustada cuando Caramel dejo de besarla en los labios. Para así proseguir a bajar lentamente, pasando por cuello, pecho, hasta casi estar a punto de llegar al final, deteniéndose un poco antes. La yegua ya no sabía que era lo que le pasaba, como debía reaccionar, la sensación que sentía era demasiado grande y placentera, que por momentos se olvidaba de todo lo que rondaba en su mente, como si se hubiera perdido en sí misma. Comienza a jadear y a gemir mientras se retorcía en la cama, jalando las sabanas con sus pesuñas, distendiéndola.

Caramel empieza se levanta y se coloca frente a ella, con mirada dominadora completamente preparado para la parte que Applejack mas asustaba. Hasta ahora no había usado nada más que sus labios y sus cascos, pero eso estaba por cambiar.

— Si tú quieres, podríamos terminar ya – le susurró Wisdom con una sonrisa — ya te hice ver qué puedo hacerte sentir bien.

— ¿Qué? — pregunto Applejack dando respiraciones rapidas.

Applejack tenía una mirada perdida, pero aun podía distinguir lo que su esposo decía, pero no entendía porque lo decía.

— Te propongo algo, podemos terminar aquí, y no le hare nada a ese incompetente del hermano de Natural. Solo respóndeme una pregunta, y seguiré dependiendo de tu respuesta.

Applejack logro enfocar la vista en su esposo, esperando la pregunta que le haría.

— ¿Quieres que continúe?

Applejack quedó paralizada ante esa pregunta. Intentó concentrarse, pero sentía mucho calor. Le avergonzaba admitir que empezaba a disfrutar lo que ocurría. Quería llorar, quería taparse la cara, pero aun quería esto, ahora que por primera vez tenía esta experiencia. Ella solo se quedó callada, soltando unas lágrimas.

Wisdom pudo entender bien su respuesta.

— Como gustes, mi reina – dijo Wisdom con una sonrisa, antes de darle un beso en la boca a su reina, y antes de que Applejack pudiera preverlo, sintió como la fuerza y la firmeza de su pareja al finalmente empezar a sobrellevarla.

Dolor y placer. Ambos se juntaron esa noche. Hubo gritos de dolor, y gemidos de placer. Fueron dos horas de pura lujuria, pero para Applejack fueron solo minutos.

Al final de todo, Applejack ante tal experiencia de angustia y placer, termino rendida, desmayándose en los cascos de su esposo. El rey se mantenía despierto observando, con una ligera sonrisa, a su amada dormir envuelta entre sus cascos. Teniendo solo un casco libre, Caramel comenzó a acariciar la crin de Applejack con mucha suavidad mientras la miraba dormir.

— Gracias – susurro Wisdom, para luego darle un último beso a su bella esposa.

Así que… Eso acaba de pasar. Pueden sacar sus propias explicaciones de todo lo que pasó en este capítulo.

¿Qué les pareció?

Bye bye.