Todos los derechos pertenecientes a One Piece son de Eiichiro Oda y sus respectivos propietarios. Tanto la historia original como la traducción están hechas sin ánimo de lucro, solo por mera diversión.
Autora: Seis Fleur
Título original: Five Days To Resist Or Impress
Título traducido: Cinco días para soportar o impresionar
Enlace: s/8493483/10/Five―Days―To―Resist―Or―Impress
Tema: Sin tema
Parejas: Zoro / Robin
Escenario: UA. Sin relación con Midnight Cat.
Hemos adoptado un gato perdido monísimo al que he llamado Cutty Flam. Me tienta mucho teñirle las orejas (y el pelo de encima de la cabeza) de azul.
Capítulo décimo
Well, I Was Wrong
―Zoro, por favor.
―¿Qué?
―¡Zoro!
De un solo movimiento, Robin agarró un cojín y se lo lanzó a Zoro, que estaba sentado en un sillón justo al lado de Robin, entretenida con un libro en el sofá. Ella se rió, sonrió e hizo ver que iba a volver a su libro que tenía en la mano derecha mientras con la izquierda se sujetaba un mechón de pelo tras la oreja.
―Por favor.
―No estoy haciendo nada malo.
―Sí, sí lo estás haciendo. Estás rompiendo la regla número dos.
―La segunda regla es «no flirtear», y no estoy flirteando.
―Ya, claro, anda ve y ponte algo encima.
―Ir sin camiseta no puede considerarse flirteo, Robin, o ¿insinúas que intento seducirte?
―Bueno, lo parece si te quedas ahí sentado sin camiseta.
―Muy divertido, Robin, mucho.
―Zoro.
―Vale, abrazaré este cojín.
―Así mejor, gracias.
―¿Qué pasaría si uno de nosotros rompe la regla?
―Acabaría en desastre. Por eso las pusimos. No rompas ninguna si no quieres que las cosas se compliquen.
―Ya, pero ¿y si uno las rompe? ¿Hay algún castigo o algo?
―¿Castigo? Qué creativo.
―Solo tengo curiosidad.
―¿Y si el que rompa las reglas paga todos los gastos del viaje?
―No es suficiente. El que rompa las reglas besará a Luffy.
―Ay, Dios mío. Me temo que tú acabarás en la acera de enfrente y yo con los huesos rotos por uno de sus gatling gun.
―Ahí está el reto.
―Pero no vas a romper las reglas, ¿verdad?
―Porque acabaría en desastre, lo pillo. Pero estoy seguro de que las consecuencias no serían tan malas.
―Zoro, te aseguro que serían peor que malas.
―Vale, vale, ya paro. Por cierto, ¿qué lees? ¿Qué tienes pensado para el resto del día?
―Quedarnos aquí y leer hasta el anochecer. Luego podemos bajar a cenar. ¿Qué te parece?
―¿Leer? Jo.
―No me acordaba de que no te gusta.
―No, no leo, los libros son aburridos. ¿Cómo puedes seguir páginas y páginas de letras y más letras sin un solo dibujo? Qué rollo.
―Los libros están bien. Pero tú eres más una persona de acción, perdona que me olvidara. Fufufu. Es raro, somos tan diferentes. Aún me pregunto cómo acabamos juntos.
―No sé. Amor. Cuatro años. Aún me pregunto cómo lo perdimos.
―Porque nos volvimos desconocidos, Zoro. Aunque me alegra haber roto. Bueno, dime ¿qué podríamos hacer esta tarde?
―¿Por eso rompimos?
―Sí, ¿no te diste cuenta?
―No, ¿cómo nos volvimos desconocidos? ¿Qué quieres decir?
―No es tan importante, Zoro. Ahora somos buenos amigos. Bueno, ¿qué deberíamos hacer…?
―¿Por qué lo has dicho?
―Zoro, perdona por sacar el tema. ¿Podemos hablar de otra cosa?
―No, quiero saber qué nos hizo volvernos desconocidos.
―Lo siento, Zoro, no quería decírtelo.
―¿Por qué?
―Pensaba que te lo tomarías mal. Después de todo, estas son nuestras vacaciones y no quería que acabásemos discutiendo. Quiero pasarlo bien aquí contigo.
―No me enfadaré, te lo prometo.
Cuando Zoro decía que no iba a enfadarse, Robin siempre dudaba. Zoro se sentía muy molesto cuando gente desconocida le criticaba, aunque tampoco se le daba muy bien aceptar críticas de sus allegados, sobre todo de Robin, y de Sanji, claro. Zoro era siempre tenía mucha confianza en sí mismo y creía que siempre hacía lo mejor para todos. Es ese tipo de persona en la que puedes confiar, con él nunca puedes equivocarte. Pero ahora, Zoro estaba a punto de escuchar por qué se habían vuelto desconocidos, como decía Robin, y, de algún modo, aunque no le gustaba mucho tener que oír sus fallos, no podría tener más curiosidad.
