Y... estoy de vuelta! :D
CAPÍTULO 10
El día pasó entre papeles para Kate Beckett. Parecía que desde que Castle no trabajaba con ellos los asesinos habían decidido darles una tregua. Esa semana estaban teniendo pocos casos. Y los que llegaban solían ser típicos y poco retorcidos. Eso les permitía a los detectives hacer el papeleo que tenían acumulado de semanas anteriores. Aquella parte era la que menos les gustaba, pero estaban obligados a hacerlo. Así que entre café y café y broma y broma, Ryan, Espósito y Beckett se centraron en terminar lo antes posible.
Sobre las 5 de la tarde los tres habían terminado y se preparaban para salir de comisaría.
"Beckett". Llamó su atención Espósito. "Vamos a tomar algo después de un día tan aburrido. ¿Te apuntas?". Preguntó mientras se colocaba la chaqueta.
Miró el reloj de su muñeca y comprobó que apenas tenía 3 horas antes de su cita con Castle. Quería descansar un rato y después, con tiempo, prepararse para ir a cenar. Si salía con sus compañeros y amigos, no le daría tiempo. Se mordió el labio colocándose ella también su abrigo y miró a los dos detectives que esperaban una respuesta. "Lo siento chicos. He quedado". Respondió únicamente mientras se colgaba el bolso y caminaba hasta el ascensor, dejado a sus amigos sorprendidos y con la intriga instalada.
Los dos se apresuraron a seguirla e introducirse con ella en el ascensor. "¿Has quedado?". Fue Ryan quién preguntó esta vez, sin poder evitar mostrar su sorpresa.
"Sí". Respondió Kate intentando ocultar una sonrisa ante la sorpresa de ellos.
"¿Lo conocemos?". El moreno fue el que pronunció la pregunta que ambos tenían en mente.
Beckett únicamente se encogió de hombros aguantando la risa y aprovechó que las puertas del ascensor se abrían en ese momento para escabullirse y alejarse de ellos hasta su coche.
Ryan y Espósito se quedaron plantados en el ascensor cada día más convencidos de que Beckett salía con alguien. Y ellos, como buenos detectives, pensaban averiguar quién era.
Beckett llegó a su casa, se desnudó y fue directa a darse un relajante baño, con algo de música, una copa de vino y el nuevo libro de Castle. Lo abrió por la página de la dedicatoria y acarició la caligrafía del escritor. Con una tonta sonrisa en los labios siguió pasando las hojas hasta llegar al primer capítulo en el que empezaba aquella historia. Se sumergió en la lectura dando cortos sorbos a su vino de vez en cuando y disfrutando de la suave música de ambiente que había puesto hasta que el agua comenzó a enfriarse y después de enjabonarse y aclararse salió de la bañera envuelta en su albornoz.
A las 6 y media de la tarde, mientras Kate rebuscaba en su armario, escuchó su teléfono sonar encima de la cama. Se apresuró a acercarse a él y negó con la cabeza sonriendo al leer el nombre de su amiga en la pantalla. Cogió el móvil y puso el manos libres respondiendo a la llamada. "Hola Lanie".
"Hola Kate". Le devolvió el saludo. "¿Qué haces?". Preguntó tras unos segundos de silencio en los que la inspectora se acercó nuevamente al armario sacando ropa sin parar.
"Buscar una cosa". Contestó sin querer darle más detalles. Sabía perfectamente el por qué de aquella llamada y no pensaba dejarse vencer.
"¿Eso que se oye es música?".
"Sí".
"No conozco esa canción". Dijo tras un rato en silencio intentando descubrir de qué canción se trataba.
"Es nueva". Respondió ella más concentrada en probarse un vestido que en la conversación con la forense. Mientras tanto, de fondo en su habitación sonaba la canción que Richard le había pasado en un CD. Aquella melodía que le hizo reaccionar y correr a sus brazos. Aquellos acordes y aquella letra que habían marcado el inicio de un nuevo futuro.
"¿Te vienes a tomar algo? Acabo de terminar de trabajar y necesito relacionarme con gente. Pero con gente viva". Intentó bromear.
"Lo siento, Lanie. He quedado" Respondió ella con una sonrisa triunfante en los labios.
"¡¿Que has quedado?!". Prácticamente gritó su amiga con incredulidad. "¿Tú? ¿Dónde está mi Kate? ¿Qué has hecho con ella?". Bromeó un poco.
"Sigo siendo la misma, Lanie". Respondió ella con calma mientras se alisaba con las manos los pliegues del vestido que se había probado. Se puso de costado, de frente y de espaldas al espejo y sonrió satisfecha con lo que veía. Iría con aquel vestido.
"Pues no lo parece, chica". Se quedó unos segundos en silencio. "¿Con quién has quedado?". Preguntó finalmente.
Una pequeña carcajada se escapó de los labios de Beckett. Su amiga había tardado un poco más de lo que ella pensaba en hacer aquella pregunta. "Lanie". Se mordió el labio mirando el reloj que descansaba sobre su mesita de noche. "Me pasan a buscar en una hora y tú me estás entreteniendo. Mañana te veo". Colgó sin más, dejando a su amiga con las ganas de sonsacarle algo de información.
Lanie volvió a llamar un par de veces más pero la inspectora había silenciado el teléfono para dedicar toda su atención a arreglarse.
Castle no paraba de dar vueltas alrededor del sofá donde Alexis intentaba concentrarse en la lectura de un nuevo libro. Pero le era imposible. Su padre llevaba más de media hora ya preparado y sin parar quieto danzando por todo el salón, nervioso. Le miró por enésima vez y tras un largo suspiró cerró el libro. Lo dejó sobre la mesa y se puso en pie. "Papá". Intentó llamar su atención, pero él estaba más concentrado en el reloj y en sus pasos que en la voz de su hija. La pelirroja avanzó hasta colocarse frente a él y lo detuvo sujetándolo por los hombros. "Papá, para por favor". Elevó un poco el tono de voz consiguiendo que el escritor le prestara total atención. "Vas a acabar haciendo un agujero en el suelo de tanto dar vueltas".
"Lo siento, lo siento". Se pasó la mano por el pelo un par de vez, peinándoselo aún más. "Es que no puedo parar quieto. Necesito que todo salga bien, Alexis".
"Es una cena. Una cita. Con Beckett. ¿Qué puede salir mal?". Preguntó invitándolo a sentarse en el sofá. Él se dejó llevar por su hija.
"Cualquier cosa". Respondió pensando en todas las veces que había intentado dar un paso más hacia ella y algo o alguien los había interrumpido, devolviéndolos al punto de partida. "No… no sé cómo actuar con ella".
"No es como antes". Dijo la joven. Su padre la miró interrogante. "Quiero decir que antes no habíais hablado, no os habíais sincerado. Ahora sí. Ahora sabéis perfectamente hacia dónde queréis caminar los dos. Y junto a quién". Agarró la mano de su padre dándole un ligero apretón. "Sé tú mismo. Así es como la enamoraste, ¿no?". Sonrió besando su mejilla y levantándose del sofá. "Voy a mi cuarto a leer. No te esperaré despierta, tranquilo". Apretó el hombro de su padre cariñosamente y se encaminó a las escaleras para subir al piso superior.
"Alexis". La llamó él frenando sus pasos. Se giró para mirarle. "Gracias". Pronunció el escritor desde el sofá con una pequeña sonrisa.
"De gracias nada. Me debes una tarde de compras". Le guiñó el ojo y subió a su habitación.
Media hora después, justo a las 19:59, un nerviosísimo Richard Castle con una mano escondida detrás de la espalda tocaba el timbre del apartamento de una nerviosísima Kate Beckett. La inspectora corrió a abrir la puerta justo después de abrocharse sus zapatos de tacón.
"Ey". Se saludaron casi al unísono en cuanto ella abrió la puerta.
Rick se quedó mirándola, prácticamente embobado, mirándola. Iba vestida con un sencillo vestido negro, por encima de la rodilla, entallado en la cintura y con un escote palabra de honor. El pelo lo llevaba suelto, como a él más le gustaba y ligeramente ondulado. Se había maquillado de forma natural y calzaba unos zapatos de tacón negros, ni muy altos ni muy bajos. Llevaba un pequeño bolso agarrado y del brazo le colgaba un abrigo rojo junto con una bufanda.
"Estás… preciosa…". Sonrió sin poder dejar de mirarla.
"Gracias". Respondió ella mordiéndose el labio y bajando la mirada algo sonrojada. "Tú tampoco estás nada mal". Analizó el traje que se había puesto, con una corbata del mismo color que sus ojos.
"Toma…". Sacó el brazo de detrás de la espalda. En su mano llevaba una preciosa rosa blanca.
Kate levantó la cabeza y sonrió mirando la flor. La cogió con suavidad y la olió disfrutando del aroma que desprendía. "Es preciosa. Gracias". Se acercó a él y besó su mejilla dulcemente. "La dejo dentro y nos vamos". Entró en el apartamento para dejar la flor. Se puso el abrigo que llevaba colgando del brazo y salió junto a él para cerrar la puerta de su casa.
Castle le ofreció su brazo para caminar junto a él. Ella se agarró encantada. "¿Adónde vamos?". Preguntó con curiosidad.
"Ya lo verás". Se hizo el interesante mientras bajaban en el ascensor.
Caminaron agarrados del brazo. Beckett no tenía ni idea de hacia dónde iban pero no le importaba. Confiaba en él y estaba segura de que aquella noche sería inolvidable.
En el próximo, veremos dónde la lleva! ;)
Ya sabéis, no es muy largo, pero prometo no tardar en actualizar.
Gracias por leer y por animaros a comentar! :)
