¡Hola!
Primero que nada disculparme por tener tanto tiempo abandonado este fic,(Y todos los que tengo), he tenido una temporada bastante mala y no tenía ánimos para escribir nada, ¡Pero ahora estoy mucho mejor! Y espero actualizar mas seguido.
¡Besos!
El sonido estridente del despertador hizo despertar inmediatamente a Lovino, el cual apagó aquella molesta melodía lanzando el despertador con todas sus fuerzas hacia la pared de enfrente, dejando un hueco en ella y un destrozado despertador.
-Mierda de día-Susurró Lovino aún con la voz ronca al notar como incluso después de descansar le dolía la parte inferior de la espalda haciéndole recordar lo que había ocurrido aquella noche.
Con toda su fuerza de voluntad se levantó de la cama, marchándose directamente a la cocina a por un café bien cargado, recordó que la razón por la que el despertador había sonado tan temprano era que tenía una revisión médica en el hospital a causa de la herida de bala en su brazo.
Al desnudarse para darse un baño se observó en el espejo del baño pero su atención se centró directamente en aquellos hematomas que abundaban en el cuello y en el pecho, su mano instintivamente recorrió los del pecho recordando el calor de aquella noche, la pasión desenfrenada que sintió y aquellos ojos verdes que brillaban como los de un depredador.
-¡¿Pero en qué demonios estoy pensando?! ¡Joder! Necesito una buena mujer esta noche.-Gritó para sí mismo al darse cuenta del camino que estaban siguiendo sus pensamientos, un camino que odiaba pero que extrañamente surgía a menudo en su cabeza.
Antonio despertó en la cama del yate, notó todos sus músculos pesados y un gran cansancio debido a las escasas horas dormidas y el gran trabajo realizado por la noche. Como un autómata se levantó, se duchó y empezó a redactar el informe para Arthur.
-Buenos días- Dijo una voz fúnebre y ronca que hizo a Antonio dar un salto de la silla.
-Buenos días Vincent-Dijo en un susurró apagado al observar como el rubio iba cara a la cafetera sin estrenar de la cocina y pulsaba los botones de esta como si quisiera partirla en dos.
-¿Qué haces?-Preguntó el rubio con una mirada afilada hacia el reporte de Antonio mientras dejaba de un golpe seco la taza de café en la mesa donde casi se sale el contenido de esta.
-Tranquilo no coloqué tu rechazo a disparar a un potencial enemigo-Dijo Antonio mientras daba un sorbo a su café con leche.
-Entonces deduzco que tampoco escribiste que te se fue la pinza cuando le disparaste-Contestó el rubio a aquel ataque, recibiendo una mirada furibunda de Antonio.
-Vamos a tener un buen día, ¿Si?-Contestó Antonio mientras enviaba el reporte a Arthur vía email.
-Hoy no es un buen día-Dijo tajante mientras rebuscaba entre sus bolsillos una cajetilla de cigarrillos y le prendía fuego a uno.
-¿Cómo que no? Hace sol, temperatura perfecta, la brisa del mar, la gaviotas...-Antonio no pudo terminar su enumeración de cosas fantásticas a causa de Vincent.
-Vas a ver a mi hermana-Dijo mientas crujía los nudillos de las manos con claras intenciones homicidas.
-Eso hace un día ideal-Dijo el moreno con un tono alegre que fue bajando de volumen al ver el aura oscura que empezaba a rodear al holandés.
-Antonio, te recuerdo que se como tirar a un muerto por la borda...
Lovino bajó de la limosina que paró delante del hospital, miró con prepotencia a los trabajadores que estaban fumándose un cigarrillo en la puerta de este y entró directo al mostrador.
-Lovino Vargas-Dijo con un tono de superioridad a la joven recepcionista que mostraba una enorme sonrisa, una piel bronceada y el pelo recogido en dos lazos que le daban un aire aún más juvenil.
-Buenos días, espere su turno que ahora mismo le llamaremos-Dijo la recepcionista mientras veía la lista de citas donde figuraba su nombre y lo repasaba con un fluorescente para indicar que había acudido.
-¿Esperar? Soy Lovino Vargas-Dijo con aún más prepotencia que antes, su abuelo era el dueño de hospital y él nunca esperaba.
-Y yo soy Sey, encantada de conocerle pero llega quince minutos tarde así que por favor espere su turno que cuando podamos le atenderemos-Dijo la recepcionista empezando a cansarse de su actitud.
-Nunca te había visto por aquí debes ser nueva, así que te voy a informar como van las cosas aquí, me llamo Lovino Vargas y Roma Vargas es mi abuelo, es el dueño del hospital y por ende quien te paga el sueldo a fin de mes, así que mi viejo se enfadaría si sabe que su nieto está sufriendo en la sala de espera sin ser atendido en su propio hospital, ¿Lo captas?-Dijo Lovino mientras la fusilaba con la mirada, era de buena mañana y su humor era aún peor si cabía.
-¿Eres el nieto de Roma?¡Perdona, no me había dado cuenta! La doctora Emma le está esperando en su consulta-Dijo Sey apurada tras aquel garrafal error, su economía no era nada del otro mundo y necesita ese trabajo para poder llegar a fin de mes.
Tras aquel incidente Lovino entró a la consulta de Emma, la cual estaba sentada en su escritorio mirando ciertas radiografías que supuso que eran de su brazo.
-¡Hola Lovi!¿Cómo te encuentras?-Dijo Emma la cual se levantó corriendo a abrazarle.
-Dios que buena que está, una mujer así es lo que necesito esta noche-Pensó Lovino mientras le correspondía el gesto y le decía que se encontraba perfectamente.
-¿Has visto la nueva recepcionista? Es una de mis mejores amigas, ¿A qué es guapa?-Dijo Emma con un tono sutil y una mirada inquisidora hacia Lovino.
-Vamos que está aquí porque la has enchufado-Le respondió con una sonrisa cínica.
-¿¡Pero qué dices?!-Se río para quitar hierro al asunto, porque Lovino había dado directamente en el clavo, tras aquello le revisó el brazo el cual ya no tenía ninguna señal que recordase aquel incidente.
-El brazo parece estar en perfecto estado, pero voy a hacer una radiografía para comprobar que está completamente curado, baja a rayos y que te hagan una, cuando esté te llamo por megafonía.
-Oye Emma, ¿No te apetecerá cenar conmigo esta noche, verdad?-Dijo Lovino mientras los nervios le consumían.
-He quedado con Sey esta noche para ir a cenar, ¿Te quieres venir con nosotras?¡Es muy simpática y está soltera! Seguro que os hacéis amigos-Dijo Emma sin darse cuenta de la cita a solas que le había pedido Lovino.
-Mierda,¿ Es qué nunca podré tener una cita con ella? Pero ahora que lo pienso la chica de la recepción era bastante guapa, Emma es muy bella también, ir a cenar con dos bellezas, luego un poco de alcohol, música, fiesta, mi cama, dos chicas para mí...-Lovino empezó a perderse en sus pensamientos de como terminaría haciendo un trió con las dos.
-¿Qué me dices?-Preguntó la rubia al darse cuenta que su amigo se había perdido en sí mismo.
-¡Claro que sí! ¡Sí!-Gritó emocionado mientras salía de la habitación camino a por la radiografía.
-¡Si al final hoy será un buen día! ¡Soy un campeón!-Pensó Lovino orgullosos de sí mismo.
En ese mismo instante Antonio aparcó su coche en el parking del hospital, dirigiéndose hacía en interior de este, en concreto a la recepción donde se encontraba Sey.
-¡Buenos días!-Gritó alegre Antonio con una enorme sonrisa que mostraba todos sus dientes blancos.
-Buenos días-Dijo con un tono similar Sey que agradecía que después de Lovino y una mañana de perros una persona se mostrase alegre con ella, además observó el ramo de flores enorme que traía consigo, lo cual le pareció un regalo precioso.
-¿Está la doctora Emma? Vengo de parte de Vincent-Dijo Antonio rezando para poder ver a su amiga después de tanto tiempo.
-¿De su hermano? ¿Su hermano le trae un ramo de flores? ¿Eres jardinero y Vincent te ha contratado para alegrarle el día a Emma?¡Si en el fondo no es tan frío! Pasa a verla ahora le aviso que vas, es la habitación del fondo a la derecha-Dijo Sey ilusionada con aquel regalo que iba para su amiga.
Antonio sonrío, su plan de infiltrarse en el hospital y ver a Emma había sido un éxito y encima le traía un bonito regalo para hacer la paces, cuando llegó a su destinó abrió la puerta y entró dentro de esta con una enorme sonrisa pero esta se desvaneció de repente al notar como el ramo de flores caía de sus manos debido a un empujón repentino que le hizo golpear su espalda contra la pared y notar como un brazo hacía presión contra su cuello y una jeringuilla estaba casi en contacto con la piel de su cuello con claras intenciones de ser inyectada en él.
-¿Quién eres?-Preguntó Emma que había reaccionado por instinto a aquella intromisión tan repentina.
-Hola...Emma...-Dijo Antonio en un susurro debido al susto del momento, no hubiera esperado nunca aquella reacción.
-¿Antonio?...-Dijo Emma sorprendida con los ojos abiertos de par en par, mientras empezaba a dejar de hacer fuerza contra Antonio y bajaba la jeringuilla de su garganta.
-El mismo- Empezó a reírse para aliviar la tensión del momento y se dirigía a darle un abrazo a su amiga, cuando de repente la fuerza de Emma volvió y la aguja volvía a estar aún más cerca de su garganta.
-¿¡Por qué desapareciste de repente del orfanato?!¿¡Por que nunca contactaste conmigo! ¡Hace seis años que no sé nada de ti! Tienes idea de lo mucho que te he echado de menos...-La voz de Emma paso de un gritó lleno de rencor a un susurró lleno de tristeza, que complementaba con las lágrimas que caían de sus ojos.
-Lo siento, nunca quise hacerte daño-Fue lo único que contestó mientras la abrazaba.
-Lo sé-Contestó Emma mientras correspondía el gesto con fuerza, tenía miedo de no volverle a ver más, que desapareciese de repente como ocurrió aquel día.
-El ramo de flores es para ti-Dijo Antonio mientras lo recogía del suelo y se lo daba.
-¿Vas a compensar seis años de ausencia con un ramo de flores?-Dijo con una sonrisa cínica.
-Nunca podré compensar esos seis años de ausencia, por cierto estas preciosa-dijo con una sonrisa enorme.
-Tu tampoco estas nada mal, te machacas al gimnasio, ¿No?-Preguntó mientras olía el fresco aroma de las flores.
-Exigencias del trabajo-Tras aquellas palabras la mirada de Emma se colocó directamente sobre sus ojos verdes intentando atravesar aquella mirada verde la cual ahora era mucho más fría de lo que la recordaba
-Estoy trabajando para tu hermano- Contestó de manera fría aquella pregunta que tanto recorrida la mente de Emma pero que no se atrevía a pronunciar por miedo a su respuesta, pero tras aquella respuesta supo de inmediato que él era el agente de élite de la Central que iba a ser el compañero de misión de su hermano y notó como algo en su interior se rompía.
-Esta noche he quedado con unos amigos, ¿Quieres venirte con nosotros? Luego de trabajar para mi hermano te vendrá bien al menos una noche para descansar y despejarte de todo-Dijo Emma de inmediato al saber la realidad sobre su viejo amigo, tenía miedo, mucho miedo de lo que podía encontrar si indagaba en él, la Central no era un paraíso, al revés se parecía más al infierno y estaba aterrada de encontrar a un Antonio frío y desalmado, porque sabía que la Central desgastaba hasta las mejores personas.
-Me encantaría, pero esta noche hay mucho trabajo en el club-Dijo Antonio apenado.
-No te preocupes a las diez paso a por ti, yo hablo con mi hermano-Dijo Emma feliz, deseaba pasar tiempo con él, tenía miedo de que desapareciera de nuevo, quería disfrutar de su compañía hasta que eso ocurriese, porque sabía que iba a ocurrir, al igual que había aparecido de repente se iba a marchar de la misma manera.
Tras aquella charla Antonio se marchó del hospital directo al Distrito Rojo dispuesto a realizar todo su trabajo por la tarde para que Vincent le dejase el día libre, pero antes de llegar al parking vio en la puerta de este a Lovino encendiéndose un cigarrillo, el corazón de Lovino dio un vuelco al ver a aquel hombre delante de él, pero cuando ambas miradas chocaron con fuerza surgió una mirada eléctrica cargada de sentimientos que ni ellos mismos entendían.
-¡Joder! Mierda de día, mierda de día.. ¿Qué hace el bastardo este en mi hospital?¡¿Qué no puede ocurrirme nada bueno?!-Pensó interiormente mientras fumaba con nerviosismo y desesperación el cigarrillo que acaba de encenderse.
-¡Ostras, Lovino está esperando a que le llame por megafonía!-Dijo Emma nerviosa tras darse cuenta que se había olvidado de él y que había estado más de media hora en la sala de espera.
-¿Así que simplemente te marchas esta noche de fiesta? ¡Es sábado!-Gritó enfadado Vincent al enterarse del plan de Antonio.
-Venga Vincent, llevo semanas trabajando todos los días, ¡TODOS!, necesito un día libre o varios.-Argumentó Antonio con seriedad.
-Nada de varios, saldrás hoy y ya lo tienes bien-Dijo con voz autoritaria mientras cruzaba los brazos enfadado.
De repente del reloj de muñeca de Antonio empezó a sonar la alarma que apago de inmediato y empezó a rebuscar en sus bolsillos, pero su corazón dio un vuelco al notar que no estaba lo que buscaba.
-¿Buscas esto?-Dijo Vincent mientras le mostraba el frasco con pastillas que tanto usaba el moreno.
-Dámelas- La voz de Antonio obtuvo un matiz oscuro y frío que le recordó al momento en que asesinó a sangre fría a aquel italiano.
-No son pastillas para la jaqueca y en el frasco no hay ninguna identificación de lo que es, ni quiera sé si esta sustancia es legal.-Contestó El rubio sin inmutarse del tono fúnebre de Antonio, incluso se dispuso a jugar con el frasco.
-¡Dame las malditas pastillas!-Gritó fuera de sí Antonio que se disponía a quitárselas por la fuerza.
-¿Qué clase de droga es?, ¿Diazepan? Lo dudo, demasiado simple que esto sea Valium, ¿Triptaminas, LSD? Si quieres droga de diseño yo tengo lo que quieras y te puedo hacer un precio amigo, pero estoy seguro que tampoco es eso, ¿Qué mierda es esto Antonio?-Dijo Vincent con un tono irónico que sacaba al moreno de sus casillas el cual se dispuso a darle un puñetazo que paró sin ningún esfuerzo.
-Te quedan dos, vas a tener que pedir más, no creo que te duren mucho con lo adicto que eres a ellas.-Contestó el rubio ahora más preocupado por parar los golpes que le daba Antonio cada vez más fuertes y si ningún tipo de patrón, simplemente eran golpes desesperados que no encajaban con su perfil de élite.
-¿¡Dos!? Imposible, ayer quedaban tres.-Contestó preocupado Antonio mientras intentaba recuperar su frasco de pastillas.
-Ya no sabes ni las que te quedan, ¿Ya has duplicado la dosis para sentir su efecto?¿Ya has empezado a sentir la dependencia, la necesidad de tomarlas?-Gritó Vincent preocupado por la salud mental de Antonio, mientras tomaba el brazo de este y paraba el golpe.
-¿¡Y que si ya he duplicado la dosis?!¿¡Y que si las necesito para vivir!?,Dámelas por favor...-Los golpes de Antonio pararon de seco y una mirada triste se colocaba sobre Vincent que sintió como algo se encogía en su interior al verle de aquella manera, le soltó del brazo, le devolvió el frasco y se marchó de la habitación no sin antes prometerse que analizaría la pastilla que había robado del frasco de Antonio.
-Voy a tener que llamar a Arthur para que me traiga más-Suspiró mientras abría el frasco y sin agua ni nada pasaba una pastilla de color rojo por la garganta.
Lovino se encontraba en la puerta del restaurante vestido con su mejor traje esperando la llegada de Emma y su amiga, fantaseando lo bien que lo iba a pasar con ellas, su ánimo se elevó por las nubes al ver como llegaban con el Mercedes negro de Emma y aún más al ver bajar a esta de él vestida con un vestido rojo corto en el cual mostraba sus perfectas piernas tonificadas, también se fijo en su acompañante que llevaba un traje igual de corto pero de color amarillo que se ajustaba a su figura resaltando todas sus curvas.
-Voy a tener que disculparme con ella de mi actitud grosera esta mañana.-Pensó para sí mismo al ver bajar a Sey del coche, pero algo que nunca imagino estaba pasando, su peor pesadilla estaba ocurriendo delante de sus ojos, Antonio había bajado del mismo coche que ellas enfundado en un elegante traje y cogía de la mano a Emma. Creyó que era una pesadilla, se dio un pellizco en la mano para despertarse de aquel mal sueño, pero pudo notar el dolor recorrer su mano lo que le indicaba que no era ningún sueño lo que estaba viendo en ese mismo momento.
-¡Hola Lovino!¡Qué guapo estas! Te presento a mis amigos, ella es Sey-Dijo mientras señalaba a la susodicha.
-Ya la conozco-Dijo mientras le daba dos besos para saludarla.
-¿Así?¡Qué bien! Y este es Antonio ¡Seguro que os hacéis muy amigos!-Lovino se quedó estático mirando la sonrisa de Antonio y la mano que mostraba dispuesta a conceder un apretón de manos a modo de saludo la cual correspondió luego de quedarse helado al verle delante de él.
-Encantado de conocerte Lovino-Dijo en una voz seductora que erizó todo el vello de su piel.
Muchas gracias a todos los reviews que me mandáis, me alegran mucho el día, ¡Sois increíbles! :D Al igual que todos lo lectores que me leéis *.*
En el próximo capi veremos a Antonio y Lovino ''intentando tener una cena normal'' Jajajajajajaa
¡Gracias por leer!
Besos :D
