Nota: L.A significa (Lycan's Aristócratas). V.A (Vampiros Aristócratas).
En el instante que la mujer vampiro y el niño desaparecieron dentro del bosque, el caos había iniciado. Cada L.A y V.A que se encontraba en la batalla ataco sin importarle morir en ese momento. A la derecha, izquierda, adelante y por detrás, no había espacio para tomarse un descanso. Puños, patadas, cabezazos y más.
¿Como iban a lograr ayudar a los huidos si no podían ni siquiera descansar?
Spencer e Ian hicieron equipo, derribaban a uno tras otro.
Tala se había unido al grupo de los vampiros tratando la manera de ir detrás de la vampiro y el niño, para poder así ayudarles y no dejar que nada pasara, sería no solo un gran golpe sino también demasiado riesgoso que los Aristócratas lograran hacerse del niño. No quería ni imaginar, ni siquiera quería pensar en ello. Con mas enjundia atacaba, con un solo objetivo, derrotar o matar, no importaba cual.
Lee, Rei y Gary, empezaban a tener como rutina alzar y decapitar a todo aquel que se pusiera en su camino, claro estos debían ser enemigos no aliados.
Rei estaba distraído teniendo sus pensamientos en Hilary y Daichi, le daba pánico en tan solo pensar lo que pasaría si los llegaban a atrapar. A pesar de sacudir esos pensamientos no podía dejar de pensar en ello.
Si lo importante en esta vida era ganar y matar, pues ahora estaba siendo un buen trabajo, estaba matando y ganando o eso creyó hasta ver como unos deformes ¿vampiros? se acercaban a ellos
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Al verla correr la maldijo en silencio, ¿En que demonios estaba pensando? ¿Porque echarse a correr así nada más?... Mujer loca.
Con mas fuerzas empezó a decapitar a todo a aquel que se le pusiera enfrente. Debían evitar que los L.A y los V.A fueran detrás de ellos, aunque por un instante se veía como una buena estrategia, segundos después parecía una cacería.
-Quiero cuatro por ellos, la fuerza especial- La voz de Oliver se escucho fuerte, captando no solo su atención sino de Nicky, Bryan y Lee.
-Debemos seguirlos o morirán- grito Rei entre dientes atacando a varios V.A que se acercaban.
Todos estaban de acuerdo con ello, pero no podían dejar de pelear los V.A y los L.A parecían ganar mas fuerzas y atacar con mas auge, no podían liberarse, recibían golpes los devolvían nada parecía parar...
Oliver y Hiro se habían retirado, lo sabían porque Tyson se unía a ellos, estaba golpeado, sangrando de algún lugar pero aun mantenía fuerzas.
Y él no iba a esperar más, derribando a 3 de ellos logro hacer un espacio que le daba la libertad de irse. Empezó a correr detrás de "la fuerza especial", como le había llamado Oliver.
Eran rápidos no lo negaba, había momentos en los que creía haberlos perdido más nunca perdió sus rastros. Hacia todo lo posible para poder rebasarlos llegar a ellos dos y hacer lo que sea para mantenerlos con bien. Podía ver que se acercaban a un claro donde el sol no dejaba sombras, vio a la vampiro parada a unos de pocos pasos del claro y esa capa que llevaba no la protegería ni del más pequeño rayo de sol...
Estaba cociente que alguien venia para ayudarlo así que habían posibilidades de ayudarles... sus instintos le decían que esto sería un problema mayor al querer encontrar una forma de salvar a un vampiro de los rayos del sol.
"La fuerza especial" estaba lista para lanzarse a la vampiro, él estaba listo para arrasar con dos, le dejaba a los otros dos a quien lo haya seguido, no sabía bien quier era y esperaba fuera un Lycan y no un vampiro porque solo complicaría las cosas.
Al tiempo que los cuatro adefesios se lanzaron hacía ella, la loca vampiro según su pensar, él con toda su fuerza y velocidad arremetió contra dos del lado izquierdo eran los que tenía mas cerca, los tres cayendo en el alumbroso claro. Los escucho chillar, a pesar de no quemarse y hacerse cenizas, la luz del sol aun les dañaba, los podía ver como locos lanzándose al azar, estaban ... mmm ¿ciegos?.
Aprovechando su ceguera, ataco al primero al alcance, tomándolo por esas asquerosas alas llenas de algo resbalosos y azotandolo en la tierra con cada golpe dado lo hundía mas en la tierra, al ver que su cuerpo le empezaba a salir humo entendió un poco, el adefesio estaba perdiendo fuerza y la luz del sol lo estaba quemando pero él no iba a esperar a que se quemara. Aplastandolo con su pata trasera, empezó a arrancarle la cabeza con tanta fuerza hasta despegarla. Sabía que le había tomado unos 3 minutos para matar a esa cosa. Le faltaba el otro y no supo nada hasta que escucho el golpe y grito de la vampiro.
El cuerpo de ella cayo casi junto a él, escucho su grito de dolor y como su brazo izquierdo y sus piernas empezaban a quemarse, sin pensarlo mas la tomo del brazo y la lanzo fuera del claro sin importarle donde o como caía, lo importante era sacarla de la luz del sol. Rugiendo corrió hacía el adefesio que le faltaba tumbándolo y ambos empezaron una pelea, cuando lo sintió tratar de morderlo con esa baba asquerosa saliendo de la boca, lo atrapo entre sus piernas y empezó a quitarle la cabeza como al otro.
Cuando estuvo listo observo su alrededor, en medio del claro estaban dos lycan's uno de pelaje plateado y el otro pequeño.
Bryan y Daichi.
Ambos ya había terminado de decapitar a los espécimen raros. Y de la vampiro, no supo después de lanzarla a la sombra. Junto a los otros dos lycan's habían tirados tres capas, seguramente Bryan los había traído para tapar a la vampiro.
Volvió a su forma humana y camino hacía donde sabía estaría la vampiro. Pero siempre alerta de cualquier presencia que se acercara.
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En menos de 1 segundo solo tuvo un pensamiento.
"Si los vampiros ardemos con la luz del sol. Seguro arderemos en las llamas del infierno"
Alzo sus dos puños tratando de darse valor a ella misma. "¿En que pensaba al correr sola en plena luz del día?"
Los sentía y escuchaba. Esas cosas raras que unas horas antes la habían atacado volaban. Tenían unas alas de murciélago y eso les daba la ventaja de ser mas rápidos.
Oh si. Ella iba a morir por esas cosas o por la luz del sol.
-Que muerte mas caliente y dolorosa tendré.
No supo como sucedió o que... Solamente una ráfaga de aire golpeándola por el lado izquierdo y después otra por el lado derecho. No sintió nada más, ni siquiera arder o dolor o cualquier cosa que dijera que estaba muriendo o muerta. Ella aun seguía parada en el mismo lugar donde se planto a enfrentarse a una muerte segura y seguía ahí.
Escucho chillidos y al voltear a ver al claro. 4 de esas cosas rara, estaban chillando y parecían estar ciegos por la luz del sol, pero solo eso. Ellos no ardían, no se quemaban, no se volvías negros hasta ser cenizas. NO.
¿Que eran?
Vio dos lycan, uno de pelaje bicolor que arremetía con esa cosas azotandola hasta hundirlo y el otro de pelaje platinado que con la ayuda de un lycan pequeño decapitaban a una de esas cosas e iban por la otra.
Estaba distraída, por lo aliviada que se sentía de estar aún viva.
Y se perdía rápido en sus propios pensamientos.
No lo sintió venir, solo ser atrapada entre los brazos de esas cosas raras, siendo aprisionada como cadenas que poco a poco se cerraba en su cuerpo, podía escuchar a sus huesos crujir, grito... grito de dolor y luego ser lanzada por el aire hasta caer por el maldito claro, la capa se había movido dejando su brazo y piernas libres de ella. Volvió a gritar y esta vez ya sabía lo que sentiría cuando llegara al infierno cuando muriera.
Se estaba quemando su brazo empezaba volverse gris, cuando llegara a negro, sería su perdición.
Y de nuevo se sintió como un pedazo de basura, que las personas lanzan y lanzan hasta hartarse de ello. Volvió a ser lanzada, atravesando la otra mitad del claro, volver a las sombras de los árboles y chocar con uno que le fracturo las costillas e hizo romper el tronco hasta caerle encima.
Definitivamente este no era su día.
Era mejor no haberse levantado ese día, había empezado mal. Primero con las pesadillas, después vagar perdida en pasillos que parecías laberintos con solo una sabana como ropa, un pervertido que no paraba de irritarla, una mujer lycan que decía hasta lo que soñaba sin importarle que sonara como acoso sexual, un pelirrojo que la consideraba un bebe vampiro, un chiquillo que topo con ellos y para terminar en una batalla donde sus peores pesadillas podrían ser posibles.
¿Porque había ido a la ciudad?
Se quito el árbol de encima y desorientada, desequilibrada, vista borrosa, observo su alrededor. Estiro su cuerpo, escuchando como sus huesos crujían y estos empezaban a volver a su lugar muy lento. Su vista volvía a ser clara, su brazo se curaba... también lento. El dolor no parecía desaparecer, la capa que portaba estaba rasgada por varios lados. Y el sol aun estaba en lo alto... odiaba el sol, odiaba esas cosas raras y también al Lycan bicolor, el desgraciado ni siquiera pudo salvarla amablemente. No... tenía que ser a lo bruto. Se sentó en el tronco del árbol caído, sus piernas se veían rojizas... ¡Que suerte que no podía morir tan fácil! ... simple ironía.
-Definitivamente no es mi día.
Escucho pasos que se acercaban, ya no tenía el animo para defenderse o pelear. Pasara lo que pasara, ya no le causaba la emoción de ser heroína.
-¿Estas bien?- el enano que trataba de salvar se paro frente a ella en su forma humana, inspeccionando sus quemaduras.
-Parece que casi se chamuscaba... pero adquirió un buen color. Al menos se le quito lo blanco fantasmal-
-Cierra... la boca- Bryan era el Lycan mas irritante y con ganas de morir que se ponía frente a ella. -Estoy bien.. niño, ya deja de mis quemaduras en paz-
Kai solo la observo sin decir nada. Podía ver la carne rojiza en sus piernas, su brazo aun con un color gris pálido, raspones en el rostro que muy lento se curaban, a su parecer. Esa capucha no le aguantaría a cruzar ni siquiera el bosque, las copas de los árboles aun filtraban rayos del sol y en vez de salvarla la matarían y la verían hacerse carbón y cenizas.
Arrebato las capas de Bryan y se la lanzo en pleno rostro. Al parecer no quería ser amable con nadie.
-Cúbrete con ellas. Debemos seguir, evitar que alguien mas nos siga-
Miro las capas, 3 capas que sabía habían exagerado pero con ese humor que se cargaba el bicolor, al parecer contra ella, prefería no decir nada. Una por una se puso las capas, la última era mas grande, seguro era de Gary el vampiro grandote.
Bryan la considero por un momento. Por el tipo de sangre, artificial, que ella tomaba para alimentarse le hacía mas lento su curación. El color rojo apenas si estaba desapareciendo de sus piernas. Si quería seguir adelante para que ningún V.A o L.A los siguiera deberían llevarla sobre la espalda o por delante. Una sonrisa divertida salio de sus labios... se iba a divertir con ella.
-¿Podrás seguir?- Daichi la consideraba, por sus heridas. Además ella lo había salvado de que se lo llevaras esos extraños raros.
-Cla...ro- ponerse de pie también le hizo crujir los huesos de su espalda. Con una mirada discreta a Bryan supo que este estaba a punto de decir algo que la dejaría en una mala posición, literalmente.
Pero esa sonrisa se borro cuando, Kai volvió a su forma Lycan y tomando a Hilary como un saco de papas, se la hecho al hombro y empezó a correr para alejarse de cualquier peligro que se avecinara.
-Hey... eres un maldito aguafiestas... eso no se vale- escucho a Bryan gritar detrás de ellos. Y junto con Daichi salieron corriendo detrás de ellos.
-Esto es indignante Kai- grito sobre su espalda, no gustándole que su cabeza rebotara... -¡Puedo caminar! ¡Bájame!-
La ignoro y los que venían detrás de él, que venían divirtiéndose por las reacciones de la vampiro nunca podrían ver esa pequeña sonrisa que se asomaba entre sus labios ante los gritos de la castaña.
-Maldito Lycan Alfa- lo dijo como insulto pero a él no le afectaría... o eso pensaba cuando sintió como la re acomodaba en su hombro y ¿fue lo que creía que era?... -Te voy a matar-
Se había atrevido a darle un manotazo en el trasero. Eso era peor que llevarla en los hombros. lanzo varios puños a su espalda y si pudiera verse aseguraría que tendría un sonrojo leve.
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Oliver junto con Hiro volvieron a la enorme mansión que estaba fuera de la ciudad escondida.
Hiro iba cabreado, estuvo a punto de matar a su medio hermano de sangre sucia, pero el estúpido de Oliver había echo algo mal que debieron retirarse cuando sus "fuerzas especiales" fueron detrás de la mujer y el niño. Oh pero sabía quien estaría mucho mas cabreado con Oliver que él.
-Robert- Oliver saludo a su líder quien estaba en su oficina esperándolos y queriendo saber la información.
Robert los analizo a ambos al Lycan y al Vampiro, los dos estaban desaliñados con la ropa descolocada y con algunos pequeños rasguños. El cabello de Oliver tenía una mancha del lado izquierdo, de un color gris o quizás plateado.
-¿Que demonios paso?- todo había ido mal, esos dos eran unos malditos inútiles.
-Ese tal Wyat ya había pedido ayuda a un Lycan con una bufanda blanca.
Su puño se estrello en el escritorio. El maldito sangre sucia aún se creía el héroe de la historia, maldito mil veces maldito, un mal.. di... to.
-¡Ella estaba ahí!- afirmo en un grito.
-Si- reafirmo Oliver.
Y no la habían llevado, esos dos imbéciles no habían podido hacer el trabajo que él les encomendó.
-Inútiles, buenos para nada- les grito.
Hiro solo rodó los ojos, Robert era demasiado dramático cuando se trataba de esa su cosita suya... En realidad no llego ver bien a esa mujer y ver que era tan fascinante en su ser, porque algo debería de tener si Robert la quería tanto.
-Los sucios Lycan llegaron a entrometerse. El niño que tanto queríamos atrapar escapo con esa mujer vampiro. Parece que se cree una heroína de esas de ficción.
Robert frunció el ceño, esa mujer lo volvió loco por sus estúpidas acciones pero aun así le sorprendía que no había cambiado mucho. La deseaba tener ya en sus brazos, bajo su ser, en su propiedad, que fuera suya de nuevo y si daba pelea por ello mucho mejor.
-¿Que paso con el estúpido de tu medio hermano?- le pregunto a Hiro.
-Tuvimos que dejar la pelea para después, cuando tu mano derecha estaba perdiendo contra ese bicolor y grito ordenes para ir detrás de la mujer y el niño.- a Hiro no le importaba si Oliver salía perdiendo. Él solo se preocupaba por si mismo y sus intereses.
-¿Quien era el que empezaba a perder contra su mestizo hermano, al distraerse con una mujer Lycan?- Oliver también lo acuso.
-¿Quien perdió lo jeringa con el veneno?-
-¿Quien fue enviado al cielo por un Lycan de sangre sucia?
Ambos empezaron a acusarse insultarse y pronto a darse de golpes. Robert ya tenía suficiente, detestaba los gritos de estúpidas peleas, agarro a ambos de los brazos y los lanzo lejos para separarlos, hundiendo las paredes donde rebotaron...
-Basta de estupideces...- Necesitaba pensar en un plan que le ayudara a conseguir su objetivo y sin que Aoi se enterara de sus acciones al querer desaparecer a su principito.
Un sirviente entre a la habitación, al estar las puertas abiertas.
-Señor- hizo una reverencia al verlo - hay una llamada importante según la mujer al otro lado de la linea.
Frunció el ceño ¿Quien demonios sería?
-¿Quien?
-De España-
Si habían vampiro y lycan en España... tomo el teléfono y envío lejos al sirviente.
-¿Quien habla?- pregunto brusco, aun debía pensar que hacer.
-Hola Robert... tengo una gran noticia- reconoció la voz, sabía quien era la española que infiltraba información a su favor -Llego a Japón en cinco días y creo tener al candidato indicado para crear a la nueva especie
Oh si... como era bueno tener a alguien como ella...
-Sigue hablando-
Con cada palabra que escuchaba, una sonrisa le salía... ya podía imaginar como sería, los planes, a quien necesitaría y como lo harían.
A pesar de que esos tontos lo habían arruinado todo, había otra forma de recuperarse.
Hiro y Oliver observaron a Robert, la sonrisa que se formaba en su rostro daba de que hablar. Empezaron a prepararse desde ya, esperando que hacer para los próximos planes.
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El sol empezó a ocultarse, pararon cerca de un río, se sintió mejor al ser puesta sobre sus pies... ese estúpido Lycan solo quería provocarla...
-¿Aquí estaremos bien?- pregunto Daichi...
-Si- contesto Bryan
Los tres estaban en sus formas humanas. Cuando alzo la vista para verlos, no fue algo que no haya visto antes pero cuan rara se sentía verlos desnudos sin nada que los cubriera.
Cada uno sintió como trapos caían sobre sus rostros.
-Ahora le toca a ustedes taparse, idiotas- les dio la espalda, caminando para poder sentarse en una roca y descansar. Pensar que harían ahora
-Y donde estaría lo divertido?- Bryan pregunto, sonriendo y poniéndose la capa, solo por la mirada asesina de Kai para hacerlo.
Daichi se acerco a Hilary, observándola de reojo mientras tomaba algo de agua para limpiarse y refrescarse el rostro y entonces noto algo que no había visto hasta ahora, por la posición en la que estaba la morena. Su blusa se alzaba por la parte de atrás dejando un poco de espalda a la vista.
-¿Que es eso?- pregunto tocando levemente, pero provocando que ella se alzara y se alejara de él. Posicionándose adelante de Bryan, quien por la blusa aun alzada podía ver esa cicatriz.
-Es una marca- Bryan hablo, asustandola y provocando que se alejara de él también. No necesitaba que nadie viera su cuerpo su piel.
Kai cerro los ojos, caminando un poco mas arriba del río alejándose de ellos. Entrando en el río para lavarse.
-De esclavo- Bryan entrecerró los ojos. Recordaba bien las palabras que ella y Tala intercambiaron... que era un bebe, una pequeña vampiro reciben nacida y que era de sangre noble... entonces lo que dijo ¿era mentira? - ¿Fuiste un esclavo?
Dentro del río Kai hizo oídos sordos, no necesitaba recordar que fue un esclavo, que Hilary estuvo con él...
-No- grito Aoi... -no paren, lo merece.
-Púdrete-
Siseo ante el latigazo, los malditos tenían puntas de plata que hacían imposible volver a sanar normalmente. Sabía que la vampira estaba enojada, era una maldita zorra. Lo hacía para vengarse, porque había descubierto como él evitaba rogarle por sexo. Podía escuchar, a pesar del ruido de su espalda siendo desgarrada, como la golpeaban. Ella estaba recibiendo también su castigo, los golpes secos en su rostro, olía la sangre de ambos.
-Aprenderás a obedecer principito- le susurro enojada - o te atendrás a las consecuencias y ella también saldrá perdiendo.
Otro pico se enterró en su espalda haciéndolo gruñir, ya no escuchaba que ella hablara, que se moviera o respirara aun así seguían golpeándola.
Tres cabezas de flecha, hechas de plata, se enterraron en su espalda, grito de dolor.
-Esto terminara, desde hoy.- lo jalo de los cabellos para que la mirara, solo encontró odió y asco por ella, lo que la enfureció- si vuelve a suceder, ella moriría y tu seguirás siendo mi principito. Por el momento solo la marcare mas visiblemente para recordarle a la escoria lo que es...: Una esclava-
Grito de dolor cuando una flecha mas se enterró en su espalda, después vino el grito de ella y el olor a carne quemada.
-Skoupídia
