Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y su editorial. La historia es producto de mi locura, la cual amo compartir con ustedes.
Chicas…. Perdón por la demora…. Feliz navidad a todas! Bienvenidas a mis nuevas lectoras, a las que me leen y a las fantasmas ¡gracias!... Gracias a Yanina una vez más, te quiero mucho linda…. Sin ella esto estaría lleno de horrores ortográficos… espero les guste….
Edward sonrió satisfecho y complacido, no había oído esa risa suya, pero la amé. La rubia se alejó y le vi bastante molesta.
—Claro bebé, con tu compañía me basta… Lo siento Jane, pero no creo llamarte pronto, alguien me tendrá bastante ocupado. —Me besó la mejilla y me sujetó por la cintura. La actuación de hoy, sin duda era la mejor. La rubia ni adiós dijo, solo se fue—. Cada vez mejoras más, Isabella, creo que esta noche podrás pedirme lo que quieras y yo te lo daré.
Una enorme sonrisa se dibujó en mi rostro. Esta noche prometía mucho y no desperdiciaría para nada la buena disponibilidad de Edward. Me sonrió y nuevamente unió sus labios a los míos y yo gustosa le respondí. Me estaba acostumbrando muy rápido a este show.
Capítulo beteado por: Yanina Barboza (Betas FFAD)
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Capítulo 9
"Lo que menos tienes...Es lo que mas deseas"
Bella's Pov.
Después del encuentro con Jane, Edward no me dejó ni un momento sola y yo tampoco quise dejarlo solo. Tenía que cumplir mi papel de "novia protectora" y que no se le acercaran más arañas a él, no lo hacía por celos, sino que la tal Anabella esa era como un imán cuando salía con Edward, no se le despegaba por nada, eso me había dicho Alice.
La fiesta estaba en su pleno clímax, el gordo seguía a mi lado, y aunque me costara aceptarlo, hoy amaba su compañía, estaba especialmente amorosa, eso me pasaba cuando le metía más alcohol de lo normal a mi cuerpo, pero necesitaba valor.
—Deja de beber tanto, Anabella… —me dijo Edward tomándome nuevamente de la mano. Sabía que me había llamado así, porque había gente alrededor de nosotros. Estábamos con un grupo de "amigos" míos, en realidad era él quien conversaba con ellos, yo solo lo hacía cuando me lo preguntaban, mientras tanto solo asentía siguiéndoles la corriente, sin ponerles mucha atención. Yo observaba el ambiente de la hermosa fiesta y lo increíble que se veía la piscina—. No quiero llevarte a casa en brazos. —Esa idea me gustaba, sonreí más que contenta. Ya hasta había perdido la cuenta de todo lo que había tomado, solo sabía que ya me sentía bastante alegre—. ¿Te gusta la idea, verdad?
— ¡Ajam! —contesté mirándole, prácticamente coqueteándole, ¿me cumpliría todo lo que le iba a pedir? Me sentía nerviosa.
—Hoy estás muy traviesa, Bella. —Sabía que no se le había olvidado quién era, ¡gracias a Dios! —. No cabe duda… —Se acercó demasiado a mi oído, sentí el roce de sus labios en mi cuello. Mi cuerpo reaccionó, qué inoportuno—. Que eres una niñita.
¿Otra vez llamándome niña? Iba a contestarle, pero vi que se nos venía acercando una pareja que no me gustaba mucho, a la cual la estaba evitando a toda costa, esa era mi prueba máxima.
— ¡Buenas noches, muchachos! —El tal Charlie llegó a donde estaba todo el grupo de mis "amigos", venía con Renée de la mano, yo por protección me acerqué mucho más al gordo. Todos al unísono contestaron con un "jefe Swan".
—Señor Swan… —un tal Stefan lo saludó muy amable—. En la tarde salí muy rápido y no pude hablar con usted, solo le digo que estamos muy cerca de la banda más grande de Seattle.
Entre mi estupidez, entendí que hablaban de droga, además que Edward se tensó y apretó más mi mano.
—Stefan… —habló Charlie mirando a Edward y luego al tal Stefan, se le veía molesto—, creo que esos temas no se tratan fuera del trabajo, por si no te lo han dicho, eso tiene que manejarse en secreto, además… por si no te has dado cuenta estamos en la fiesta de mi nena, ¿no crees que es demasiado inoportuno hablar de eso? —El pobre muchacho se veía apenado e incómodo, Edward tenía la mirada fija en Stefan, se veía nervioso. El chico le iba a contestar, pero Charlie lo cortó—. Te espero mañana en mi oficina… Ahora si nos disculpan. —Miró a todos, casi corriéndolos—. Deseo felicitar a mi nena.
En un abrir y cerrar de ojos, todos se fueron y ahora solo quedamos cuatro personas.
—Pórtate bien —me susurró nuevamente Edward al oído.
Esa sensación que sentía en mi cuerpo cuando se acercaba a mí, se me estaba haciendo cada vez más común, era como cuando un niño está feliz porque le dan un chocolate, solo que yo no quería que me dieran chocolate, yo quería otra cosa… ¡Concéntrate!, me dije a mí misma. Asentí, esta noche no me convenía portarme mal, si quería que mis peticiones fueran cumplidas, tenía que portarme bien, además de que me sentía con bastante valor, gracias al exceso de alcohol que ya tenía en mi cuerpo.
—Anabella… —habló la mujer—, hija… —Sentí un nudo en la garganta. Tomé de un solo sorbo el poco champan que me quedaba en la copa. Esa palabra que acaba de escuchar, para mí siempre había sido maldita, tantos años deseé oírla y precisamente la oía hoy y ahora. Todo iba bien, ¿por qué tenían que llegar? —. ¿Me permites darte un abrazo, mi amor?
Sentí que el gordo apretó más mi mano, como dándome valor. ¡Claro! Pues a él le convenía quedar bien delante de los padres de su novia, demostrar que la había cambiado. Suspiré fuerte, tenía que aceptarlo, esto sumaría más puntos para mi petición. Aceptaría esta farsa, pero solo por hoy, solo una vez…
—Cla… claro, ma… madre —al decir esa maldita palabra, sentí como si la boca se me llenara de veneno.
Cuando Edward soltó mi mano, inmediatamente sentí que alguien me atrapaba en sus brazos. Esto era demasiado cálido, nunca había sentido un abrazo así, me sentí muy rara. Los abrazos de Edward eran distintos, eran de amor y hasta podría jurar que de deseo… pero los de esta mujer… no lo podía explicar.
— ¡Gracias cielo! Extrañaba tenerte entre mis brazos, mi amor. —Yo cerré mis ojos. Mi corazón latía a mil por hora, no sabía cómo reaccionar, esto era peor que cuando Edward me tomaba desprevenida. No sabía qué hacer, así que me recosté en el hombro de la menuda mujer, ella comenzó a acariciar mi cabeza, yo pasé mis manos por su cintura y todo esto por pura inercia. Me sentía tonta gracias al alcohol—. ¡Feliz cumpleaños, mi amor! Si ella estuviera aquí… ¡mi Bella! —Sus palabras me sonaron raras, como si supiera quién era y luego al oír que me llamaba Bella, sentí como mi corazón estalló de felicidad, como si mi verdadera madre me tuviera entre sus brazos. Tanto el abrazo como las palabras, las sentí reales, como si ella fuera mi… madre. ¡No te engañes, Isabella!, me aconsejó mi lista interior… ¡Solo esta noche!, le contesté segura. Esta noche yo misma tenía que hacerme creer que esta era mi verdadera vida, que tenía un novio que me amaba y unos padres que se preocupaban por mí, además de una increíble familia y una vida llena de comodidades, solo sería hoy. Mañana, yo misma afrontaría mi dolor, el dolor de saber que esto era la más grande de las farsas y que no sabía cuánto duraría. La mujer me soltó y se separó de mí, sentí como que me quedaba vacía, como si algo me faltaba. Sus brazos y los míos se amoldaron bien al abrazo—. No llores, mi pequeña. —Abrí los ojos y pude sentir mis mejillas mojadas. Miré a Edward y podía jurar que sus ojos estaban cristalinos, pero cuando miré a Charlie, pude ver que estaba llorando—. No tienes una idea cuánto esperaba este momento, sabía que algún día te tendría de vuelta conmigo, los milagros existen. —En las palabras de esa mujer, había algo oculto, preferí no pensar, no quería imaginar cosas de más. Además, quizá solo sean imaginaciones mías, gracias al maldito alcohol. Ella regresó al lado de Charlie, limpiando también las lágrimas y mirándolo tiernamente, él le respondió con una sonrisa.
Yo no podía moverme, me sentía estúpida, sentí como el gordo tomaba mi mano y me abrazó pegándome a su cintura, lo miré y me sonrió, mientras más lágrimas caían por mis mejillas, había quedado sensible.
— ¿Me permites abrazarte, corazón? —preguntó Charlie.
Volteé a mirarlo, luego a Renée, quien me sonrió y asintió, como dándome el permiso. Miré a Edward e hizo lo mismo que Renée. Solté su mano y me acerqué a Charlie, lo miré y él también, me sonrió y yo solo me boté a sus brazos. Era un desconocido, ¿cómo podía abrazarlo así? ¿De dónde había salido esa reacción? Ni idea, seguro era el maldito alcohol que me ponía el corazón de pasita o quizá fue su mirada y sus lágrimas las que me conmovieron, o tal vez la necesidad de sentir un padre de mentira a mi lado.
— ¡Papá! —le dije apretándolo a mí y absorbiendo su olor, ese olor fue el que siempre imaginé que mi padre tendría, puse mi mejilla en su pecho y nuevamente cerré mis ojos dejando que más lagrimas corrieran por mis mejillas y mojando su hermoso traje. Oía que alguien sollozaba, miré y pude comprobar que era Renée. Enseguida Charlie me abrazó y me sentí completa, mucho más que eso, era una sensación que no podía explicar.
— ¡Mi pequeña! —dijo acariciando mi espalda—. ¡Te hemos extrañado!
Yo seguí llorando y mintiéndome más aún, mañana sería difícil caer a mi cruel realidad. Me separé del hombre y regresé al lado del gordo, me abrazó por la cintura pegándome nuevamente a él, lo noté nervioso, igual estaba yo, seguro no esperaba la reacción que tuve al acercarme a los padres de Anabella, ni yo me lo esperaba, agradecí que me abrazara, porque necesitaba su apoyo.
— ¿Regresará todo a la normalidad? —preguntó Renée.
Yo no pude contestar y no quería engañarme más con algo que no tenía, una vida que no me pertenecía y que nunca tendría. No quería ponerme tiste, además de que no sabía cuándo se extinguiría mi tiempo y no quería seguir acostumbrándome a todos ellos, sería más difícil alejarme después. Estaba borracha, pero no era tonta y sabía bien lo que estaba viviendo.
—Yo… tengo que irme.
Me separé de Edward y traté de perderme entre la multitud. No sé cómo llegué, pero gracias a Dios, encontré la barra, necesitaba algo para olvidar el daño que yo misma me había causado, siempre tiene que haber algo que arruine la mejor noche de mi vida. Necesitaba tener más alcohol en mi organismo, me sentía mal y solo quería llorar, maldita la hora en que caí en este juego. Una chica atendía la barra, le pedí tequila, solo con eso sería suficiente. Había mucha gente esperando, pero a mí me dio rápido lo que pedía viendo de quién se trataba.
— ¡Pero mira nada más quién está tomando tequila! —Yo seguía acomodada en uno de los banquitos y ya bastante mareada, no sé cuánto tiempo llevaba aquí, pero lo que sí sabía es que la botella de tequila ya iba más abajo de la mitad, no puedo asegurar cuántos caballitos llevaba, perdí la cuenta en el cuarto. Me sentí decepcionada porque Edward no me había buscado, levanté la vista pensando en que sería él, pero no, era un hombre alto, bastante fornido y guapo, muy guapo y… ¿plástico? —. Imagino que necesitas olvidar algo doloroso o ¿has quedado pobre para estar tomando esto?
No sabía quién demonios era el tipo, pero tenía unos hermosos ojos grises y unos labios carnosos... ¡Uy! Si fueran naturales ¡juro!, que los besaría, pero estaban llenos de botox… ¡de eso estaba segura!
—Mira, guapo… —le contesté tomándome lo poco que quedaba del caballito, no supe ni cuándo, pero él ya estaba sentado muy cerca de mí—. Pobre siempre he sido… y... — ¡Dios! Traté de pararme para irme de la presencia de este hombre, miré hacia el cielo, pero todo se me movió. No sé cómo, pero me atrapó en sus brazos. Olía muy rico, pero claro, no más que Edward. Empecé a reír como idiota, bueno aunque me sentía idiota—. ¡Gracias! No te diré que eres mi súper man porque ya está muy trillado, mejor serás… Thor, sí, serás mi Thor.
Me sonrió y empezó a acercarse a mis labios, como lo repito, estaba borracha, pero no estúpida. Así que me zafé de sus brazos y me volví a acomodar en el banquito, ya que estaba segura que no daría un paso sin caerme.
—Porque tan reacia, Anabella, créeme preciosa, te he dado mucho tiempo para que me llamaras y tú… nada, pensé que me buscarías o algo…
—Ella no tiene por qué buscarte, Alec. —La voz de mi salvador se escuchó, le di gracias al Cielo, porque no sabía cómo salir de esta. De puro nerviosismo me serví otra yegüita… caballito o como se llamara, necesitaba más alcohol, esta fiesta ya estaba siendo demasiado para mis emociones—. ¿O sí?
— ¡Cullen! —Sonrió falsamente el tal Alec. De pronto sentí como el gordo ponía sus manos en mis hombros. Sentí como mariposas en mi estómago, nuevamente esa sensación—. Si quieres una respuesta… pregúntaselo a tu mujercita, ¿no?
— ¿Mujercita? —pregunté yo—. ¡Mujerota!, diría yo, ¿no, Eddie?
El gordo comenzó a reír. La cara del guapo que estaba enfrente de mí se puso como de piedra. Pero no me importaba hacerlo rabiar, me sentía contenta nuevamente.
—Sí… y qué mujerota —contestó abrazándome ahora por la cintura, mi corazón se aceleró y mi clítoris aplaudió, y como necesitaba más valor, me tomé otro caballito—. Bella… ¿tenías que buscar o hablarle a este hombre? —Negué sonriendo, me estaba sintiendo más que feliz—. Ya tuve respuesta, Alec.
— ¿Ahora me niegas, Anabella? ¿Dónde están los planes que teníamos? —preguntó el tipo bastante molesto.
¿Planes? Si yo ni lo conocía.
— ¿Planes? —Solté una carcajada—. Yo contigo, ¿planes? —Me paré y como los tacones no ayudaban, me tropecé, pero ahora unos brazos mucho más cómodos me sujetaron. Reí más alto, miré a Edward y él también me sonrió divertido—. Yo con él… ¿planes? —le pregunté a Edward, quien me tenía muy cerca de sus labios. Él me acomodó bien a su lado para que no me cayera y así pude ver bien a Alec que echaba chispas—. Está loca tu cabeza —le dije haciendo un movimiento con la mano indicándole lo loco que estaba, Edward se rio detrás de mí—. Yo tengo planes, pero con otra persona, que afortunadamente… no eres tú. —Lo señalé, riéndome—. Tú te pareces a ese muñeco que necesita una Barbie al lado, que sea plástica igual que tú…, y yo mi amor… soy mucha carne para ti y tú eres tan poca cosa para mí…
— ¿Qué te pasa, estúpida? Se te ha zafado un tornillo… —Se acercó más a mí, gracias a Dios, Edward me tenía abrazada, de pronto me sentí rodeada de gente. Mmm, teníamos público—. ¿O es que ya te parece poco mi dinero? O no, ¡ya sé! Ahora te aliarás con Cullen para tener más poder en los negocios. —Edward se tensó a mi lado. ¡Este también era uno de los gordos!, pensé—. ¿A que no me decías eso cuando te acostabas conmigo?
¡Bum! Un secreto más revelado de la tal Anabella esa. ¡Alto! En este momento yo era Anabella y tenía que defenderme, no podía permitir que me llamaran puta o zorra o lo que fuera en mi propia fiesta y delante de mi familia. No supe de dónde saqué el equilibrio, solo sé que cuando menos pensé, el tal Alec ya estaba en el suelo con sangre en la nariz. Escuché algunos aplausos y de otros lados risas, pero yo también me reí, me sentía feliz y satisfecha, Edward me abrazó nuevamente y qué bueno, porque me sentía muy mareada. Además de que con el movimiento que hice, casi se me sale un seno. Me di cuenta, porque de pronto la mano de Edward rozó por mi piel, acomodando el escote. Al contacto, estos se pusieron erectos y esa maldita sensación volvió a una parte de mi cuerpo, quería largarme de esta fiesta.
— ¡Eres una idiota! —El tipo ya se había levantado del suelo y me miraba muy feo. Aún sangraba.
—A mi novia no la vuelves a llamar así, ¡estúpido! —Sentí como Edward trataba de alejarse de mi lado, pero lo detuve agarrándolo lo más fuerte que pude de la playera.
— ¡Déjame defenderme a mí, Edward! —le dije casi susurrándole o no sé si grité, pero me oyó porque se detuvo y asintió.
— ¡Eres una cualquiera, Anabella! —gritó nuevamente.
— ¡Cállate ya! —grité yo, sacando valor de mi borrachera. No sé por qué, pero dentro de esa fachada de guapo y plástico, estaba segura que había una niña dentro y se lo diría, mi sexto sentido no fallaba—. Querido Alec… sabes que me estás difamando, ¿no es así?...
— ¿Ahora lo negarás? —preguntó limpiándose la nariz.
—Solo diré la verdad, tú… ¿prometes hacerlo también? —Solo sonrió—. Mira me importa un verdadero comino si tú la dices o no, solo te digo que yo no tengo, ni tenía por qué llamarte y no eres nadie para venir a gritarme y a insultarme… También que quede claro que yo nunca me he acostado contigo… que quieras venir a hacer creer a toda esta gente que está aquí reunida que eres suficientemente hombre, es tu problema… pero no me utilices a mí, ¿quedó claro? Búscate a otra idiota para hacerte pasar por hombre… creíste que seguiría tu juego… si alguna vez acepté tu plan de ayudarte a que la gente creyera que eras hombre… fui una tonta, porque con esto se dieron cuenta lo niña que eres… ¿Te aconsejo algo?... Sal del closet precioso… dicen que es una gran liberación… —Iba a seguir, pero la maldita risa ya no me dejó.
— ¿Qué? —Cambió de color el pobre hombre. ¡Lo sabía! No me equivocaba era gay—. ¡Esto no se quedará así, maldita! Pronto todos sabrán la clase de mujer que eres y sabrán la gran zo…
—Alec… —habló Edward tranquilamente cortándolo, pero sentí la burla en sus palabras—, será mejor que te vayas. —El pobre chico ni contestó. Solo se dio la media vuelta y se fue de ahí casi como rayo—. ¿Cómo hiciste eso, Bella? ¿Cómo lo supiste?
Me volteé a mirar a Edward, quien me sonreía más que complacido. La felicidad había vuelto, ¿o no se había ido? Miré a mi alrededor y vi que todo había vuelto a la normalidad, ahora solo estábamos Edward y yo en esa pequeña burbuja.
— ¿No le ves lo platico que es? —le pregunté. Él solo sonrió y movió la cabeza, yo caminé como pude hacia la barra y pedí otra cosita de esas con tequila, la tomé de un solo trago y regresé a su lado. No sé si era mi imaginación, pero él también se veía muy feliz—. ¿Te puedo pedir un favor?
—El que quieras, Bella —me dijo abrazándome por la cintura, le sonreí.
— ¡Sácame cuanto antes de esta loca fiesta! Ya no la soporto.
Vi como un brillo especial le iluminaba sus ojos. Me sonrió torcido.
— ¡Pensé que nunca me lo pedirías! —me dijo tomándome de la mano y caminando pausadamente entre la multitud para sacarme de ahí, yo caminé como pude, porque el bendito mareo no se me pasaba. Una felicidad embargó todo mi cuerpo, estaba segura que no se negaría a mi petición.
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Edward's Pov.
No sé en qué maldito momento acepté que hicieran esta putañera fiesta. Hoy no me encontraba de muy buen humor, el idiota de Jasper no había hecho el pedido de una muy buena mercancía a México y eso iba a ocasionar que muchos de nuestros clientes se molestaran y eso no nos convenía. Carlisle ya había discutido conmigo y tenía razón, de eso debía encargarme solamente yo, pero con las vueltas de la famosa fiesta, no tuve tiempo de nada.
Llegué a casa a las seis en punto, me di una rápida ducha y me puse el traje que Alice había elegido para mí. A esa mujer no se le escapaba nada. Me impresionaba lo rápido que se había hecho amiga de Isabella, por esa razón sabía que no del todo era igual a mi Anabella, eran demasiado distintas. Me sentía decepcionado, sabía que la mujer que me estaba esperando para esa gran fiesta esta noche, no era Anabella Swan, solo era una imitación confusa de ella y no sabía hasta cuándo la tendría a mi lado, pero por mucho que yo no quisiera, tenía que aguantar el show. La pobre Isabella no sabía muy bien cómo jugar sus cartas, solo le rogaba a cualquier santo o al mismo diablo que no se enamorara de mí. Una vez ya había lastimado a una mujer igual a ella y aunque doliera aceptarlo, estoy seguro que por esa razón Anabella huyo de mí, cuando la traje a mi vida, pensé que la protegía, pero al contrario, la estaba destruyendo todo el tiempo, obligándola a que me amara, como yo la amaba a ella, pero eso nunca sucedió. La mujer fingió muy bien y cuando vio que yo ya me la había creído… huyo. Así que me prometí a mí mismo no enamorar a Isabella, la pobre chica solo quería una buena vida a cambio de sufrimiento en esta vida de mierda que yo tenía, solo quería bienestar y nada más. Era tierna y sencilla, única, eso lo noté desde el primer día que la tuve enfrente de mí, sus besos eran distintos y su mirada… era la mirada más pura que no había visto jamás. Por esa razón y porque era un ser puro, trataría lo menos que se pudiera, tenerla cerca de mí. No podía devolverla a su vida normal, ya que de ella dependía mi futuro y mi estabilidad, tenía que saber cómo retenerla a mi lado, sin lastimarla y así lo haría.
Eran ya casi las siete y esa mujer no salía de su recámara, según la duende, Isabella ya estaba lista desde hacía rato, no entiendo por qué no bajaba ya. Al fin y al cabo… mujeres tenían que ser, nadie las entiende. Saqué mi teléfono y le marqué al que le había dado.
— ¿Sí? —Su voz se oyó nerviosa. Pobre, no sabía en lo que se estaba metiendo. Con esa intención le revelé la "gran sorpresa" para que se preparara mentalmente.
— ¿Podrías apresurarte a salir de ese jodido cuarto ya? —No tenía humor para seguirla esperando más—. ¿No se supone que ya estás lista? Falta poco para que sean las siete y tú sigues sin bajar.
—Yo… —Seguro empezaría con sus excusas tontas, así que la corté.
—Tú, te apuras que yo no tengo tu tiempo —le grité y colgué el teléfono.
Fui a prepararme un trago, necesitaba tomar algo, aunque me doliera aceptarlo, estaba muy nervioso, ¿y si descubrían que no era Anabella? Estaba frito. Me dirigí hacia la ventana, todo estaba oscuro, solo alumbraba la poca luz que entraba por las ventanas. No quería verla salir de ese cuarto, aunque fuera muy parecida a Anabella, mi subconsciente y yo, sabíamos que no era ella. El atardecer de Seattle estaba muy lindo, pero al igual que mi vida, en algún momento el cielo se oscurecería y no habría luz para poder ver. Oí como unos pasos se dirigían hacia donde yo estaba, y cuando dejaron de oírse, supe que Isabella ya había llegado.
—Hasta que la señorita Swan se digna a bajar —le dije dándole la espalda, no quería verla, no quería lastimarme a mí mismo, ni lastimarla a ella sabiendo que no era Anabella—. ¿Por qué tardaste tanto, Isabella? ¿Has oído ese dicho de… aunque la mona se vista de seda, mona se queda? —Estaba seguro que no le llegaría ni a los talones a mi Ana, ella era una mujer única y con mucha clase. No me importaba si con mi comentario la lastimaba, lo que me importaba era que se diera cuenta que no era Ana y nunca lo sería. Me di la vuelta para comprobar que ella era muy inferior a mi verdadera novia. ¡Dios! Juro que me tragué mis propias palabras. Esa mujer se veía mucho mejor que… Anabella, dolía aceptarlo, pero así era. Su cuerpo se veía distinto en ese vestido rojo y sus senos… esto no era apto para un cardiaco. La parte noble de mi cuerpo, reaccionó—. Pues puedo asegurarte que no te queda a ti, Isabella… tú naciste para tener esta vida, la vida llega a ser bastante cruel. —Y eso era verdad, ella me sonrió, como si mis palabras la hicieran sentir bien. Me acerqué a ella, solo quería tenerla cerca, dejé mi copa en la mesa del centro. Me paré frente a ella y la volví a observar deteniéndome en su escote. Su piel se veía tersa y mucho más cremosa que la de… no la recordaría más, solo por esta noche—. ¡Alice! Esa mujer es peligrosa. —Me mordí el labio, no caería en la tentación. Ahora entendía el comentario de Alice: "Te matará, Edward, ya lo verás… te matará". Sonreí.
— ¿Te… te gusta como me veo? —preguntó nerviosa.
¿Que si me gustaba?… Me encantaba.
— ¿Que si me gustó?... Me encantó como quedaste nena y por cierto… —Me acerqué más a ella. Sentí como su cuerpo se tensó. Dios, juro que necesitaba sentirla más cerca, sentir que la tenía a mi lado, dos días de no verla habían sido mucho—. ¡Feliz no cumpleaños, Isabella! —Me separé de ella y tomé su cara entre mis manos, ¡al diablo Anabella! Solo esta noche, no la dejaría entrar más en mi mente. Oí como Isabella jadeaba y se dejaba llevar por mis besos, me correspondía, ella también me necesitaba. Le dio acceso a mi lengua. Ese beso era de necesidad pura y creo que era por parte de ambos. Sentí como enredó sus manos por mi cuello y me atrajo más hacia ella, olía delicioso y ese vestido… ¡Se veía apetecible esa mujer! La tomé por la cintura y también la pegué a mí. Ella se separó para tomar aire, pero yo no dejé de besarla, seguí besándola. Primero la mandíbula, después el cuello y pude sentir como su cuerpo temblaba de deseo, mis manos fueron descendiendo hacia sus glúteos y los apreté, ella jadeó en respuesta. A esta altura, yo ya estaba más que excitado, la necesitaba sentir ahora mismo, necesitaba estar dentro de Isabella, oír sus jadeos era único, era diferente. Comencé a masajearle sus nalgas y ella inmediatamente me rodeó con sus piernas, ¡vaya, para ser tan niña, no era tan tonta! Seguí besándola e iba a comenzar a caminar para tumbarla al sillón, pero me detuve… no podía hacerle esto a ella, y no porque no quisiera, sino que ella no se lo merecía, no así. No volvería a tomarla de esa manera. Su primera vez tenía que ser especial y con un hombre que de verdad la quisiera y la respetara. No con un maldito como yo, que la confundió y le arrebató su virginidad. Tenía que detenerme ahora, aunque me costara hacerlo, tenía que parar—. Creo… que será mejor que bajes de mí, Isabella. —Dejé de besarla y pude ver su carita de decepción—. Ese vestido te queda hermoso y si te estropeo el maquillaje Alice me va a matar. —Se bajó de mí y pude verle las mejillas rojas como un tomate. Después de que yo había tenido la culpa, ella se sentía apenada, definitivamente, aún era una niña—. Además de que ya es tarde y tenemos que llegar a tiempo a tu fiesta. —Buen pretexto, si no hubiese pensado, no sabría cómo hubiese terminado esto… bueno, sí sabía cómo.
—No tienes que actuar, Edward —me dijo seria—. Aquí no estamos enfrente de nadie, además de que yo no soy Anabella.
—No me importa, deseaba hacerlo, hoy te ves muy apetecible. —Y era sincero, sabía que no era Anabella, si fuera ella, en este momento ambos estaríamos desnudos y nos valdría una mierda la fiesta—. Y quita esa cara de incrédula y vámonos que tenemos que llegar a esa fiesta. —Pensé que iba a hablar o algo, pero no lo hizo. Así que entré en mi papel de gordo, como ella decía y regresó mi máscara—. Ahora sí, preciosa, vamos a fingir como siempre. —Y era verdad, cuando estaba con ella salían ambas partes de mí, la real y la falsa, aunque ella no se diera cuenta.
—Claro… como siempre, Edward. —Su voz fue triste.
Le di el abrigo y salimos del departamento. Estábamos ya en el auto, yo manejé ya que Jasper se había ido temprano.
—Te lo digo de verdad, Isabella, te ves muy bonita esta noche. —Yo miraba la carretera—. Y por lo que veo Jason ya te dio el regalo que más esperaba Anabella para su cumpleaños, vaya alcahuete, siempre cumpliendo los caprichitos de mi… de Swan —corregí al final, no quería que el recuerdo de esa mujer, que algún día regresaría, arruinara la noche de la pobre Isabella.
—Sí, en la mañana llegó a dármela, jamás había tenido algo tan caro encima de mí… y gracias Edward, tú también te ves bien.
Le sonreí.
—Habrá muchas personas muy cercanas a Anabella en esa fiesta, trataré de no despegarme de ti para que no metas las patas, ¿de acuerdo? —Y era verdad, encontraría a mucha gente que ella no conocía. Aparte de que se veía muy linda y no quería pelearme con nadie. A los ojos de todos… ella era mi novia—. Pórtate bien, Isabella.
— ¿Edward? —me habló nerviosa, ¿qué le pasaba?
—Dime Isabella. —No la miré, ¿qué quería?
—Si me porto bien y al final de la fiesta te pido que me cumplas algo, ¿lo harías? —me preguntó dudando.
—Si en mis manos está… claro que lo haría. —Sonrió como si le hubiesen dado un chocolate a un niño pequeño, que tramaba esta mujer—. Y se puede saber ¿qué es?
—Al final de la fiesta, Edward… al final de la fiesta, será como mi regalo de "no cumpleaños".
Sonreí y preferí ya no hablar nada más.
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Y ahora ya estábamos en la bendita fiesta. Todo iba muy bien… hasta ahora. Toda mi familia estaba contenta e Isabella ni se diga. Cuando llegamos, sus ojos se iluminaron de un brillo especial, aunque la fiesta no fuera para ella en realidad… la iba a disfrutar y eso estaba haciendo. Una vez que fue felicitada y abrazada por muchas personas, la tomé de la mano y la jalé hacia un lado de la piscina, cada vez le salía más el papel de Anabella y eso era muy bueno.
— ¡Linda! — ¡Dios! Ahora no, esa voz yo la conocía y efectivamente, ahí estaba la gran zorra, Jane Vulturi. Maldita la hora en que me acosté con ella. Me miró y me sonrió. Pude ver la cara de ¿celos? Nooo… Isabella solo estaba actuando—. Feliz cumpleaños, me alegra que me hayan invitado a tu fiesta. —Abrazó a Bella—. Eddie… —Maldita rubia, sabía claramente que odiaba que me dijeran así. Se acercó a mí—: ¿Volverás a salir conmigo? Esa noche nos divertimos mucho, ¿no?
En vez de mirarla a ella, quien me coqueteaba descaradamente, miré a Isabella y pude ver que estaba enojada.
—En cuanto esté disponible, Jane, prometo llamarte para ponernos de acuerdo.
—Pues no creo que esté libre ninguna noche más, querida… —habló Isabella, no esperaba su reacción, pero me gustaba, cada día mejoraba más su actuación y para mayor sorpresa, ella fue quien tomó mi mano—. Ya estoy yo a su lado y no necesita más compañía que la mía, ¿verdad amor?
Sonreí más que satisfecho, vi como Jane se alejaba de mí y ahora ella era la que se veía molesta.
—Claro bebé, con tu compañía me basta… Lo siento Jane, pero no creo llamarte pronto, alguien me tendrá bastante ocupado. —Le seguí la corriente y le besé la mejilla. La atraje a mi lado y sin decir nada, Jane se fue—. Cada vez mejoras más, Isabella, creo que esta noche podrás pedirme lo que quieras y yo te lo daré. —No medí mis palabras. Le daría todo, menos irse, eso no se lo daría hasta que llegara Anabella y no podía decir nada, porque ella me debía mucho más que yo a ella. No pude resistirme y la besé en los labios, ella me respondió y me sentí feliz.
Isabella ya había estado tomando demasiado y yo no sabía si aguantaba o no. Casi no conocía nada de ella. La noche iba tranquila. Estábamos con los amigos de la verdadera Anabella y en realidad yo hablaba con ellos, ya que Isabella solo nos seguía la corriente y ya estaba algo borrachita. En eso llegaron Charlie y Renée, enseguida sentí como Isabella se tensaba, tenía que quedar bien delante de los Swan, les juré que su niña había cambiado y así tenía que ser. Si ella quería que yo le diera más comodidades, tenía que pagar el precio.
—Anabella… —le dijo Renée—, hija… —Sentí como se tensaba y tomó el resto de champan que le quedaba—. ¿Me permites darte un abrazo, mi amor?
Le di un apretón de manos. Tenía que salir esto bien y eso dependía de ella y ya se lo había advertido antes.
—Cla…claro, ma…madre.
Solté su mano y enseguida la mujer la abrazó. Me sorprendió la reacción que tuve en cuanto abrazó a Renée…
— ¡Gracias cielo! Extrañaba tenerte entre mis brazos, mi amor. —Ella le correspondió el abrazo. ¡Vaya actriz que era! Hasta yo me la creí—. ¡Feliz cumpleaños, mi amor! Si ella estuviera aquí… ¡mi Bella! — ¿Ella? A quién se refería… es que hablaba de… no imposible, ella no sabía nada. Cuando se separaron, vi que Isabella lloraba—. No llores, mi pequeña. —Sentí feo, era como si se hubiese reencontrado con su madre, pero esto era imposible. Charlie sí lloraba, era la primera vez que lo veía llorar, pero aquí había algo raro—. No tienes una idea cuánto esperaba este momento, sabía que algún día te tendría de vuelta conmigo, los milagros existen.
Esto estaba más que raro e investigaría qué pasaba aquí. Renée regresó con Charlie y Bella a mi lado, la miré y le sonreí, pero gruesas lágrimas caían por sus mejillas, no me gustaba verla llorar.
— ¿Me permites abrazarte, corazón? —dijo Charlie.
Isabella miró a todos y después se lanzó a los brazos de Charlie. No cabe duda, se merecía un Oscar por buena actriz.
— ¡Papá! —le dijo y se abrazaron.
Vaya vibra que se sentía. Esto era de lo más raro.
— ¡Mi pequeña!… ¡Te hemos extrañado!
Ella seguía llorando cuando se separó de Charlie y regresó a mi lado. Yo la abracé y ella parecía necesitarlo.
— ¿Regresará todo a la normalidad? —le preguntó Renée.
Ella no le contestó.
—Yo… tengo que irme.
No sé cómo, pero se fue de mi lado. Pensé en ir detrás de ella, pero Charlie me detuvo.
—Gracias, muchacho —me dijo abrazando a Renée, quien seguía llorando—, nos has regresado a nuestra hija.
—Ella es la misma, señor Swan… solo que mejor.
Se fueron y me dejaron ahí solo.
Comencé a buscar a Isabella, pero un duende se atravesó en mi camino.
—Y… ¿te mató? —me preguntó sonriendo.
— ¿Qué no me ves vivo?
Me sonrió
— ¿No te lo esperabas, verdad?
—La verdad no, Alice, así que gracias, hermana.
— ¡Pensé que nunca lo dirías, Eddie!... —me dijo acercándose a mí y dándome un abrazo—. ¿Y dónde está ella?
—Si no me equivoco… en la barra —le dije cuando la vi sentada tomándose un caballito, seguro estaba que me la llevaría cargando.
— ¡Oh!… ¿Edward? —La miré, al parecer también tramaba algo, ¿tendría que ver con la petición de Isabella? —. Ya te diste cuenta que Isabella no es igual que Anabella, ¿no es así? —Asentí—. Aprovéchala, Edward, y valórate a ti mismo. Date una segunda oportunidad, hermano, estoy segura que Anabella lo entenderá y también te dejará ser feliz, ¡ya lo verás!
No me dejó responder nada. Cuando vi, ya se había ido. ¿Yo una oportunidad con Isabella? Nooo… a ella no la lastimaría.
Me dirigí hacia la barra y vi que Isabella tenía compañía y nada más y nada menos que el muy zorro de Alec, prometí protegerla hoy y eso haría.
Fue una tremenda discusión con ese tipo, pero nunca me imaginé que Isabella pegaba tan bien y menos que sin conocer a este tipo descubriría que era gay, vaya intuición de Bella. Cuando oí las palabras de Alec, me sentí más desilusionado de Anabella, ¿de verdad se acostó con Alec? Si era así… los mataría a ambos en cuanto ella llegara.
Yo ya me quería ir de esta fiesta, además de que sentía curiosidad de qué era lo que quería Isabella, que a estas alturas de la fiesta ya estaba demasiado tomada y no sabía cuánto tiempo le faltaba para caer en un sueño profundo.
— ¿Te puede pedir un favor? —me dijo riendo, se veía feliz y yo me sentía igual aunque no había tomado mucho.
—El que quieras, Bella —le dije sosteniéndola bien por la cintura para que no se cayera.
— ¡Sácame cuanto antes de esta loca fiesta! Ya no la soporto.
Le sonreí, parecía que tenía una urgencia enorme de salir de aquí, ¿sería la misma urgencia que tenía yo?
— ¡Pensé que nunca me lo pedirías! —le dije tomándola con cuidado de la mano y sacándola de ahí. Mañana daría explicaciones del porqué de nuestra huida.
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.
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— ¿Nos vamos al departamento? —le pregunté una vez que la subí al carro. Tuve que ayudarla, la pobre ya iba bastante mal.
—Mmm… a donde quieras, sexy —me contestó mientras arrancaba el carro.
Definitivamente, estaba muy tomada, porque en juicio ni de coña me diría esas palabras.
— ¿Cuántos tragos te tomaste, Isabella?
Llevaba cerrado sus ojos.
—Creo que me tomé unas cuantas yegüitas… pero no sé cuántas exactamente.
Sonreí, cuando tomaba era chistosa.
—Se llaman caballitos, Isabella… —Solo asintió—. ¿Así que tomaste puro tequila?
—Necesitaba olvidar Edward… mi vida es una mierda y más se está convirtiendo… todo es mentira y yo me estoy engañando cada día más —me dijo y una gruesa lágrima corrió por su mejilla—. Pero no lloraré más, le haré caso a los consejos que Kate me dio: "si lo deseas y lo tienes enfrente, aprovecha el momento, ¡vive!", y yo deseo ser feliz y tengo lo que quiero… por ahora.
No le contesté. Ella tenía razón.
— ¿Y qué es lo que me querías pedir, Isabella?
Abrió los ojos y me sonrió. Ya casi íbamos llegando al departamento. El tráfico estaba ligero y apenas eran las dos de la mañana.
—Eh… yo… —Se puso nerviosa—. Son muchas cosas…
—Te concedo tres… —le dije sin despegar las vista de la carretera—. Hoy seré como el genio de la lámpara… te portaste muy bien.
— ¡Gracias! —dijo aplaudiendo y riendo feliz. Bendito alcohol—. Bueno, serán las más importantes. La primera… quiero que me pagues una depilación láser en el área del bikini… verás, duele demasiado cuando los arrancan con cera.
Sonreí, definitivamente el alcohol le daba mucho valor. ¿Eso era lo más importante? Me sentí decepcionado. Pero al fin… la pobre nunca había tenido tantas comodidades.
—De acuerdo… el primero está aceptado… —Estacioné el coche en el garaje del edificio. La ayudé a bajar, más bien la cargué y ella se acurrucó en mi cuello, podía sentir su respiración nerviosa—. ¿Cuáles son las demás?
—Edward… tú no tienes que aceptar lo que te pido… tienes que cumplir, aunque no te guste, porque yo ya cumplí primero. —Asentí, estaba borracha… pero no era estúpida—. Pero antes de que siga… prométeme que mañana, pase lo que pase hoy, no me lo recordarás cuando yo te lo pregunte.
Esto sonaba peligroso, ¿qué me pediría?
—De acuerdo, Isabella.
Entramos al departamento y la llevé directo a su recámara. Extrañaba dormir aquí. Quité el celular que estaba en su cama y lo puse en la mesa de noche. Se acomodó en su cama y yo me senté a su lado.
—Bien… el segundo es que traigas a mis amigos a Seattle, los extraño, Edward y quiero tenerlos cerca.
La entendía y aunque no quisiera tenía que traerlos.
—De acuerdo, Isabella, pero será hasta diciembre… recuerda que Kate estudia y tu amigo afeminado tiene que atender su negocio.
Ella asintió. Dio un largo suspiro y se sentó en la cama, quedando muy cerca de mí. Venía su última petición. Seguro sería algún carro o quizá un viaje. No sabía qué pasaba por esa cabecita loca.
—Yo… este último… es lo que más quiero, Edward y tú me lo puedes dar. —Se puso nerviosa y yo no sabía qué quería—. Quiero que me… hagastuya —lo dijo tan rápido que no sabía si había escuchado bien.
— ¿Qué?
—Sí, Edward, que acabes lo que empezaste aquella noche, que me hagas sentir especial, que tú también me mientas por esta noche. —Sus palabras no eran muy claras debido a que estaba bastante tomada, pero entendía bien lo que decía—. Que me hagas creer que soy tu Anabella y que me amas.
—Yo… no…
—Shhh. —Me calló y comenzó a acercarse a mí. Se puso de rodillas y me tomó el rostro. Yo no sabía qué hacer, estaba sentado a la orilla de la cama—. Tú lo cumplirás, porque yo ya cumplí, Edward.
Yo no podía lastimarla de esa forma. Por más cabrón que fuera con las mujeres, no podía serlo con ella. Ella ya había hecho mucho más de lo que yo le había pedido, ya había actuado mejor que nunca, estaba obligado a hacer lo que me pedía. Total mañana por su estado… ¡no se acordaría! De pronto presionó sus labios con los míos e hizo que mis manos se enrollaran en su cintura. Me rendí.
—Mañana nadie recordará esto, ¿de acuerdo?… Y no insistirás en preguntarlo… porque no te lo diré. ¡Feliz no Cumpleaños, Isabella!
Ella sonrió y yo la seguí besando… sin duda: sería una gran noche.
¿Les gusto? si me quieren matar... lo acepto jajajajaja ok nooo... ¿Merezco un review? Bueno chicas, el próximo capítulo espero tenerlo pronto, hare lo posible por subirlo antes de mi cumpleaños ¿va? Que creen que haya pasado…. ¿Esperaban que eso le pidiera Bella a Edward?... ¿creen que haya pasado… eso? Yo si se y me da risa LOL.
Otra cosa… debo confesar que este capítulo fue difícil para mí…. Meterme en el papel de Isabella que no tiene padres… es difícil, me hizo llorar… sin más…. Les deseo a todas mis hermosas lectoras… las que se reportan… las nuevas y las fantasma que sé que están ahí… ¡FELIZ AÑO NUEVO! Que Dios las colme de bendiciones y que este año sea mucho mejor que el que se va…. Ojala nos sigamos leyendo… las quiero a todas. Besos y abrazos desde México…. Lizz!
Ya que no tuve tiempo de contestar personalmente los review´s los contesto aquí…
monikcullen009: hola linda… antes que nada gracias por leerme capitulo a capitulo…. Espero no te haya decepcionado con este capítulo, pero ¿tú que crees que vaya a pasar eso…?... Imágenes al grupo… subiré hasta regresando de vacaciones, de verdad que ahorita no puedo… llega y llega familia y no tengo tiempo. Tenía planeado más largo este capítulo, pero es incómodo tener a tus primos preguntando ¿Qué escribes Liz? ¿Qué es clítoris? ¿Y yo que le explico a un niño pequeño de 7 años?... besos nos seguimos leyendo. EriM: gracias linda… créeme estoy disfrutando muchísimo mis vacaciones… son las mejores, aunque casi no he tenido tiempo de escribir. Bueno… Isabella es demasiado cambiante, pero yo tmb seria así teniendo a un Edward bipolar conmigo ¿no? ¿Qué tal el encuentro con los Swan? Para mí fue difícil. Te gusto el capítulo…. Espero que sí… Sin más linda, nos seguimos leyendo. Besos. Giorka Ramirez Montoya: tuvo de todo un poco esa fiesta… y es la primera de muchas… créeme. Será divertido ver pelear a Alice y Tanya… ¿Qué tal lo que le pidió Bella a Edward? Bueno linda… espero me sigas leyendo y gracias por dejar tu review. Besos y abrazos Lizz. PRISGPE: ¿acertaste? Si fue lo que pensabas… vez… no solo fue uno… fueron 3…. Que crees que paso o pasaran ahí… con una Isabella borrachita…. Jajajaja besos Lizz. Mary Cullen: ¡Dios! ¿De verdad tienes una hermana gemela? Ooooo que bien y se llevan bien…. A de ser súper divertido… ¿las confunden? U. U Creo que las deje con ganas de más ¿no? Jajaja perdón… pero verán que valdrá la pena, y si, Anabella es la hermana gemela de Isabella… pero pronto sabrán si los Swan son los padres de estas dos…. Aún falta linda. Espero tu review y que me sigas leyendo. Besos y abrazos linda. Lizz. Teky: Hola linda…. Bueno… digamos que Edward es un miedoso… y aparte no puede soportar que una mujer se burle de él…. Ese maldito orgullo de los hombres…. Anabella quizá… no lo sé… pero tal vez pronto haga una pequeña aparición… ya veremos. Estoy segura que Isabella será hará querer por todos y después nadie querrá separarse de ella…mmm yo creo que Edward si va a enamorar de Isabella… se acostumbrara a ella y vera que no es igual que Anabella… pero eso será poco a poco, solo te digo que leas tranquila. Nos leemos pronto linda… besos y abrazos. Lizz. Zujeyane: Hola linda… gracias por leer. Bueno… espero no confundirlas… como bien explique en capítulos anteriores… Jason y Jasper: son el mismo… esa historia de Alice y Jasper… es otra historia ¿te gustaría un POV de ellos algún día? Imagine… jamás en su vida Isabella había tenido esas comodidades en su vida… como no se va a emocionar…todo lo que empieza bien… mal acaba linda… ya veremos qué pasa… nos leemos pronto linda… besos Lizz. Terewee: y creo que las vuelvo a dejar igual… besos linda. Lizz. Gretchen CullenMasen: Y creo que las dejare igual…. Perdón por la demora linda. Mmm porque de seguro Anabella le sabia algún secreto a Jasper ¿no? Mmm pronto sabremos. Isabella sabrá cómo manejar a Edward sin que este se dé cuenta… ya lo veras. Gracias por leer linda… besos Lizz. ashleyswan : jajajaja linda… espero haber respondido algunas de tus preguntas… aunque siempre las dejo con ganas de leer más… jane y bella tiene un pasado juntas… pero eso aún no es tiempo de saberlo… poco a poco. ¿Esperabas que eso le pidiera Isabella a Edward? Besos y abrazos linda. Lizz. Glendy: Disculpas por tardar tanto, pero ando de vacaciones linda. Espero no tardar tanto con el próximo y ojala este también te haya gustado. Gracias por leerme linda. Besos Lizz. yolabertay: Me alegra que te haya gustado el capítulo… ojala este también te guste linda… y si, si habrá capítulo de Anabella, pero no por ahora. Besos hermosa… Lizz. ari cullen mars: No te preocupes linda, gracias por dejar los review y gracias también por seguir leyendo. Me alegra tato que te guste mi historia. El drama que vivirá Tanya y Alice será otro asunto… ya lo veraz. ¿Te gusto lo que le pidió bella a Edward? Espero tu review. Besos Lizz. darlyn: Me pone tan contenta que te guste mi fic, para mí es tan lindo saber que les gusta. Espero que este capítulo también te guste linda. Besos y abrazos Lizz. Carelymh: Perdón linda… pero no pude subirlo antes de navidad… fue difícil, ando de vacaciones y de fiesta en fiesta, llega familia y mi casa está llena, sin tiempo de nada. ¿te gusto el capítulo? Que tal… ¿tu teoría fue buena? Eso pensabas o no…. Bueno linda este nuevo capítulo fue regalo de año nuevo jijiji espero tener pronto el otro sale… Besos abrazos Lizz.
Espero esta vez también dejen review. Besos hermosas. Las quiero.
Lizz 3
