Enough

Capítulo 10. Lo que llevamos dentro

Joey despierta de golpe tras un terrible sueño, en él, Seto enloquecía y los asesinaba a todos, incluso a Mokuba a pesar de que su hermanito lloraba, cuando su jefe estuvo por matarlo a él entonces despertó. Sudaba mucho, estaba agitado, miró por la ventana y los primeros rayos de sol se asomaban por la ventana, entonces recuerda los sucesos del día anterior, Seto se había "transformado" ante sus ojos, si antes era frío ahora era capaz de convertir aquella casa en una segunda Siberia. El rubio sale apresurado de su habitación después de vestirse, en la mesa estaba Mokuba solo, desayunando, se acerca a él intrigado, al verlo el chico se emociona

Joey. ¿No es muy temprano para desayunar?

Mokuba. Un poco, pero tenía hambre

Joey. ¿Y los demás?

Mokuba. Lo mismo me pregunto

Se miraron en silencio, Mokuba parecía desconcertado

Joey. ¿Qué sucede?

Mokuba. Fui a la alcoba de Bakura pero no estaba, su cama parecía impecable, estoy seguro que no durmió ahí

Joey. ¿Qué?

Mokuba. Busqué a Isuzu para preguntarle pero tampoco la encontré, mi hermano no aparece por ningún lado, no sé qué sucede, hasta creí que no estarías tampoco

Explicaba el menor de los dos, Joey estaba intrigado, no sabía que demonios sucedía, pero estaba claro que era sospechoso, sintió necesidad de proteger a Mokuba, tenía un mal presentimiento

Joey. ¿Sabes? Creo que debes abandonar ésta casa por un tiempo

Mokuba. ¿Por qué?

Joey. Tu hermano…

Dudaba, pero debía comentarle algo

Joey. Se comportó extraño, dijo que mataría a Gozaburo Kaiba, pero está muerto ¿no?

La pregunta sorprende sobremanera a Mokuba, estaba confundido, era imposible que su hermano hubiese dicho tal cosa. El menor calló unos momentos, mira su plano de comida y luego de nuevo a Joey

Mokuba. No Joey, mi padre no está muerto… o al menos nunca se encontró su cadáver

Joey. ¿Qué dices?

Mokuba. Nadie supo nada, ni siquiera mi hermano, es imposible que haya dicho eso… Seto no sabe dónde está nuestro padre, nadie lo sabe

Joey. ¿Desapareció?

Mokuba. Sí, la policía se cansó de buscar, hasta creyeron que estaba en nuestra antigua casa su cuerpo, pero buscaron y no hubo nada… Creen que se fue a otro país, que cambió de identidad, a mi padre se le acusaba…

Joey. ¿De qué?

Su pregunta hace que Mokuba se ponga completamente rojo, agacha de nuevo la mirada, pensando en si decirlo o no, sentía vergüenza

Mokuba. De pederastia

Su confesión sorprende a Joey, no podía creer lo que oía, el padre de su Seto ¿era un abusador de menores? Eso era horrible

Joey. No puedo creerlo

Mokuba. Nunca lo conocí, cuando yo nací ya había desaparecido, pero mis hermanos sí

Joey. Seto y ¿Noah?

Mokuba. ¿Sabes de Noah?

El rubio sonrió, luego asiente con la cabeza

Joey. Tu hermano me habló de él

Mokuba. Sorprendente, él nunca habla de Noah, es muy doloroso para él

Joey. ¿Doloroso?

Mokuba. Sí, jamás superó su muerte

Al oír aquello Joey se paraliza ¿Noah estaba muerto? Si Seto siempre hablaba de él como si estuviera vivo, no solo eso, como si aún mantuvieran contacto, se puso nervioso y el menor se dio cuenta de ello

Mokuba. ¿Qué pasa?

Joey. Tu hermano nunca me dijo eso, es más, me aseguró que mantiene contacto con él

Mokuba. No puede ser…

Alterado se levanta de su asiento, el rubio lo mira fijamente, Mokuba parecía mucho más intrigado que él, no entendía nada

Mokuba. Joey, mi hermano no está bien de la cabeza

Joey. ¿Qué?

Mokuba. Está perturbado, creí que las terapias funcionaron, ya no hablaba de Noah, ahora estoy confundido ¿Qué pasa?

Joey. No sé nada

Mokuba. Se supone que se repuso, que le dieron de alta

Joey. Mokuba, necesitamos encontrar a tu hermano, pero tienes que contarme todo, estoy muy preocupado por él, quiero ayudarlos, a los dos

El rubio se veía muy preocupado, entonces Mokuba lo entendió, aquella mirada lo delataba

Mokuba. ¿Joey tú… estás enamorado de mi hermano?

Joey. Sí Mokuba, amo a tu hermano

Responde con vergüenza, creyendo que aquel chico lo acusaría de pervertido, pero Mokuba estaba contento

Mokuba. Creo que finalmente mi hermano puede ser rescatado, con tu amor

Las palabras del más pequeño lo hicieron enrojecer

Joey. Quiero salvarlo, siento que durante años ha sido presa de la manipulación de Isuzu, no confío en ella, ahora menos que nunca

Mokuba. Yo tampoco, aunque duró años cuidándome no la quiero

Joey. Te entiendo, ahora vamos

Ambos chicos comienzan a buscar a Seto por toda la casa, sin separarse, debían estar juntos en todo momento, si Joey quería proteger también al hermano del hombre que amaba debía ser aún más fuerte y decidido… Detrás de una pantalla Isuzu sonreía cínicamente, mirándolos gracias a las cámaras en la casa, ella tampoco sabía dónde estaba Seto, pero ella tenía secuestrado a Bakura, en una de las habitaciones blindadas, justo al lado de Gozaburo, necesita aprovecharse de su débil mente, crear un arma que atacara sin piedad a Joey

Isuzu. Así que no me quieres Mokuba ¿Qué harás cuándo sepas que somos medios hermanos? La zorra de mi madre te tuvo con el asqueroso de Gozaburo, mi violador y verdugo… somos una hermosa familia ¿no es así?

La mujer se reía locamente, que divertido era todo ahora. Sigió mirando por las pantallas como ese par buscaba desesperadamente a Seto, mientras su medio hermano le contaba todo

Mokuba. Mi padre era un hombre respetable Joey, o eso aparentaba, pero su placer escondido nadie lo imaginaba, hubo varias suposiciones antes de saberse toda la verdad, decían que violaba a mis hermanos

Joey. Eso es horrible

Mokuba. Pero se habló más de Noah, los doctores personales de mi padre lo confesaron, están ahora en la cárcel, cubrieron los ataques que hizo, por lo que sé Noah fue atendido por desgarres en numerosas ocasiones

Joey. ¿Y Seto?

Mokuba. Mi hermano presentaba más heridas por maltrato, pero al menos lo violó una vez, de eso estaban seguros los doctores. Seto siempre fue más fuerte, el mayor afectado era Noah

Joey. ¿Tu hermano quedó perturbado por eso?

Mokuba. No solo eso Joey, él lo obligaba… a…

Se detuvo un poco, completamente avergonzado, no quería decirlo, pero Joey lo miró con insistencia

Mokuba. Lo obligaba a ver… Mi padre obligaba a Seto para que lo viera violar a Noah, le obligaba a masturbarse mientras los veía a ellos dos… Seto casi se vuelve loco, reprimió casi todos sus recuerdos de la niñez, dicen que él vio morir a mi hermano Noah, pero no sé, yo solo sé lo que leí en los reportes médicos y de la policía, Seto nunca habló nada de esto conmigo

Joey estaba anonadado, no podía creer lo que escuchaba, pero ahora todo tenía sentido, el retorcido gusto de Seto por ver aquellas asquerosas orgías, pero sin saber por qué, incapaz de tener una erección porque no le causaban placer, tenía resentimiento hacia el acto debido a los abusos de su padre contra él y su hermano

Joey. Espantoso, no puedo creerlo

Mokuba. La alerta se inició cuando dos niños y una niña lo acusaron, eran los hijos de algunos de sus socios, ellos pusieron el precio a su cabeza, pero entonces desapareció, nadie supo nada de él, mi hermano Noah falleció semanas después de eso debido a una infección muy fuerte

Joey. Comprendo, ahora entiendo

Mokuba. ¿Qué cosa?

Joey. La actitud seria de tu hermano

El rubio había mentido, se refería a las fiestas insanas que gustaba Seto organizar, pero que Mokuba desconocía completamente. Ambos siguieron buscando, incluso por los jardines, Joey sabía que no habían buscado en el cuarto de Noah, la puerta al pasadizo, pero no lo mencionó, debía evitar a toda costa que Mokuba viera el horror que se encontraba dentro

Bakura abrió los ojos y se encontró en una lúgubre habitación, fría y solitaria, asustado se pone de pie y camina a la puerta, pero estaba cerrada y no pudo abrir

Bakura. ¡¿Señor Kaiba?! Alguien… sáqueme de aquí

Hacía esfuerzos por abrir pero nada, era como estar cerrado desde afuera, aunque empujó la puerta y gritó nadie acudió, de pronto cuando estuvo rendido la puerta comenzó a abrirse, por ella entraba Isuzu, mirándolo con desprecio

Isuzu. Vaya si eres molesto, tendremos que castigarte

Bakura. Déjame salir, yo no te hice nada

Quería huir pero vio a la mujer cerrar la puerta y supo que tendría candado, así que era inútil, si había llave que abriera por dentro seguro la tendría ella

Bakura. ¿Qué quieres?

Isuzu. Serás mi mascota, haré lo que hace mucho debí hacer, matar a Joey Wheeler

Bakura. ¡No!

Después de su último encuentro Bakura quería mucho a Joey, aunque Seto Kaiba era el amor de su vida, el rubio había hecho mucho por él, pudo haberlo violado y no lo hizo, después lo hizo sentir bien con un lindo beso, le estaba agradecido

Isuzu. No te consulté, lo harás

Sonreía con locura, ya no pensaba por sí misma, estaba sedienta de sangre, de venganza, todo el dolor que Gozaburo infringió contra ella y contra Seto y Noah lo pagaría Joey, el muy entrometido se había inmiscuido en asuntos que no le importaban

Isuzu. Pórtate bien ¿sí?

Sonriendo maléficamente saca de la bolsa de su falda una electrificadora de diversas densidades, comenzando a acercarse a Bakura, lo torturaría hasta hacer despertar a su otro yo, aquel que seguramente aún odiaba a Joey y deseaba verlo muerto o gravemente herido… Afuera de aquellas frías habitaciones no podían oírse los gritos de dolor de Bakura, pidiendo clemencia, pero ella ya no entendía de razones, disfrutaba verlo sufrir y retorcerse, como extrañaba esos gritos de Gozaburo, que ahora sin lengua y sin ojos solo podía verlo convulsionarse, ya no había gritos ni mirada de terror y dolor

Terminaron de buscar por toda la casa pero Seto no apareció, Mokuba ahora estaba asustado, no sabía que hacer

Joey. No quiero portarme como si fuera yo tu hermano mayor, pero hoy mismo debes abandonar ésta casa

Mokuba. Pero Seto…

Joey. Yo lo buscaré y lo protegeré, no te preocupes

Mokuba. ¿Y si llamo a la policía? Algo nos deben ayudar

Joey. No Mokuba, no sabemos que esté sucediendo, mejor hazme caso y vete

Mokuba. Está bien, pero por favor cuida de Seto, mi hermano es bueno, él merece ser feliz

Joey. Te lo prometo, cuidaré del hombre que amo aunque me cueste la vida

El menor sentía sinceras las palabras de Joey, así que solo va a su habitación por lo necesario y se va de la casa, Joey lo acompaña hasta el auto que lo llevaría a dónde él indicara. Se despiden con una afectuosa sonrisa y una mirada de confianza, entonces el auto se va y Joey regresa a la mansión, no sabía por qué, pero no había alrededor de la casa la habitual seguridad que solía haber, pero aunque pudiera escapar no lo haría, algo le decía que Seto seguía en la casa, así que corre hacia el interior, dirigiéndose al despacho, entra pero Seto no estaba ahí, ya lo suponía, él quería ver los monitores, así que encuentra el control que los regulaba y prende la pared llena de ellos, solo se mostraba la cámara en tiempo real, así que comienza a ver en los controles como regresar. La tecnología no era lo suyo, así que resultaba más difícil de lo que aparentaba, sin embargo después de un rato logra encontrar como controlar el tiempo del video y busca por recámara, encontrando el que regulaba la de Isuzu, todas las habitaciones tenían cámara a excepción de la que era de Seto y la de Mokuba. El rubio recorre todo el video desde el inicio del día pero se da cuenta que Isuzu no ha entrado en más de 18 horas

Joey. ¡Maldición!

Estaba frustrado, así que busca en su habitación, ahí solo vio lo sucedido el día anterior, así que cuando ve la hora en que sucedió aquello busca la misma hora pero en diferentes cámaras. El rubio sonríe cuando nota que ya podía manipular los controles a su antojo, así es como logra ver a Seto salir de su habitación y correr por los pasillos hasta bajar las escaleras, pero luego el rastro se pierde por completo, Joey se da cuenta que hay un punto muerto entre la estancia al terminar las escaleras y la puerta de salida, pero la cámara que filmaba la puerta de salida por la parte de afuera jamás relevó que alguien hubiera salido

Joey. ¿Qué demonios? ¿Una puerta secreta? O quizás…

Rápidamente apaga los monitores, deja el control y sale corriendo del despacho, dirigiéndose hacia las escaleras que conectaban el primer y segundo piso. Había un espacio de casi dos metros entre las escaleras y la puerta, fue ahí donde ya no vio a Seto, así que buscó por las paredes cerca de la puerta, pero no había huecos ni sonidos vacíos

Joey. Por algún lado debió salir, no se vio que saliera de la casa, tampoco entró al cuarto contiguo junto a las escaleras… ¿dónde diablos?

Camina hacia la parte de enfrente de las escaleras y se da cuenta que el piso no tiene la misma textura, era como si la madera estuviera más ligera. Sonríe entonces, ahí es por donde Seto se escapó, se agacha y coloca su oído en el piso, luego toca un par de veces con sus nudillos y confirma su sospecha, sonríe y comienza a buscar la forma de abrirlo, encontrando después una especie de abertura bastante fina, mete con cuidado sus uñas y logra agarrarla, levantando con cuidado y entonces abre, desconocía si Isuzu sabía de esa entrada, así que vuelve a ponerla después de comenzar a bajar unas escaleras de piedra. Todo estaba perfectamente iluminado y no hubo problema, así que confiado comienza a bajar, no eran más de 30 escalones así que llega pronto, a diferencia del pasadizo en la habitación de Noah, éste parecía más viejo, mucho menos moderno que el otro

Joey. Espero no encontrarme nada horrible como en el otro

Estaba nervioso, no podía negarlo, también tenía miedo, pero su amor por Seto era más grande que todas sus dudas juntas, así que se arma de valor y sigue avanzando, aquí no había habitaciones, era solo un pasillo largo que no parecía tener fin, pero Joey continúa hasta encontrar otra luz, se dirige hacia ella con paso más lento, comenzando a escuchar murmullos, alguien hablaba. Joey no deja de caminar, cada vez con más cuidado, hasta que logra ver la figura de Seto, de espaldas a él, estaba conversando con alguien, aparentemente enfrente

Seto. Lo haremos juntos, te lo juro hermano… solamente puedo confiar en ti, tú también solo debes confiar en mí… nunca más… te lo prometo

Joey escuchaba atentamente, solo podía oír la voz de Seto, la de nadie más, sin embargo hablaba como si mantuviera una conversación con alguien más. El rubio no tardó en intuir que quizás estuviera hablando con Noah, después de todo lo creía vivo ¿no?

Seto. Te prometo que pronto conocerás a Mokuba… sí… claro… yo los protegeré a los dos

Aunque su voz sonaba amable había algo en ella que sonaba diferente, Joey sabía que era por aquella "transformación" que tuvo el día anterior

Joey. Sabiendo que está bien debo salir de aquí

Al pensar que era mejor irse, Joey comienza a dar pasos lentos hacia atrás, pero al no ver pisa una pequeña piedra suelta y cae al suelo, haciendo ruido a pesar de no quejarse

Seto. ¡¿Quién está ahí?!

Alarmado Seto se gira en dirección a Joey, éste apenas se levantaba del suelo

Seto. Vaya, mira quien está aquí, el pequeño intruso

Joey no hace nada por escapar, espera a que su jefe llegue hasta él

Joey. Lo siento señor, yo solo

Seto. ¡Cállate!

Enojado porque lo había desobedecido le da una bofetada, Joey se toca la mejilla y lo mira fijamente a los ojos

Joey. Perdón…

Seto. Desde que has llegado a ésta casa no dejas de desobedecer, te enseñaré…

Enojado lo agarra del brazo y lo lleva hasta la habitación del fondo, desde el marco de la puerta lo empuja con fuerza hacia dentro, luego mira hacia el lado derecho

Seto. No te preocupes, solo es un empleado

Joey comprueba que efectivamente Seto hablaba solo, pero él creía que alguien estaba ahí con él

Seto. Su nombre es Joey Wheeler, una molestia

Joey. ¿No nos presentarás?

El rubio quería seguir el juego, aquel delirio inventado por Seto debido al trauma que vivió en la niñez, pero su jefe lo mira con resentimiento

Seto. Aléjate de mis hermanos

Joey. No les haré daño

Seto. No confío en nadie

Su mirada fría lo hace sentir entristecido pero ya no insiste, entonces su jefe mira hacia su supuesto hermano y le sonríe

Seto. ¿Por qué no vas a jugar?... no te preocupes… estaré bien… anda, ve

Joey. ¿Qué me vas hacer?

Sin responder a la pregunta Seto se gira hacia la puerta y camina, luego la cierra, Joey se comienza a sentir nervioso, mira a su alrededor, no había prácticamente nada, solo una cama, una silla y una caja grande en el suelo, cerrada. Seto se gira hacia él y sonríe

Seto. Eres tan idiota

Joey. Señor, yo…

Seto. ¡El único que habla aquí soy yo!... solo tenías que mantener la boca cerrada y obedecer, nada más, pero te involucraste

El rubio lo mira como se acerca y casi se pone a temblar, la mirada de Seto era tan penetrante y fría que daba miedo, ya no parecía el mismo de antes

Joey. ¿Qué me va hacer?

Seto. Te castigaré, para que aprendas a no meterte conmigo

Joey. Pero señor, está en peligro

Seto. ¡Yo nunca estoy en peligro!

Joey. Es Isuzu, algo tiene escondido y tiene que ver con usted

Seto. ¿De qué estás hablando?

Joey. Una criatura, sin ojos y sin lengua

Al decir aquello Seto deja de avanzar hacia él, se veía en sus pupilas que estaba consternado

Seto. Estás loco

Joey. Le digo la verdad, es un hombre, de más de 40, más alto que yo…

Seto. ¡Cállate!

Joey. Es corpulento, de piel morena clara…

Seto. ¡Que te calles!

Joey. Yo creo que es su padre…

Dijo al fin, haciendo que Joey se paralizara, sus ojos comenzaron a verse desorbitados. Seto lo sabía, en sus más ocultos recuerdos estaba esa información, pero la tenía reprimida

Seto. No es verdad, él desapareció, sé que vive, lo buscaré y lo mataré, por todo lo que nos hizo

Joey. Tiene que creerme, Isuzu le oculta cosas, ella sabe algo que usted no

Seto. ¡Deja de mentir barbaján! Te enseñaré a comportarte…

Decidido se acerca hasta él y le da un puñetazo en la cara, haciéndolo caer al suelo, Joey no se queja ni trata de levantarse, desde el suelo levanta la cara y mira a su jefe, lo observaba con devoción, con tanto amor que desconcertaba

Seto. ¡No me mires así!

Joey. Lo amo señor… no… Te amo Seto Kaiba

Seto. Igualado

De nuevo se acerca y ésta vez lo patea, volviéndolo a tumbar hasta tocar la cara con el suelo, pero el rubio lo mira otra vez, regalándole una sonrisa. El Joey de antes lo habría mirado con odio, le habría gritado, se habría indignado, pero éste Joey, perdidamente enamorado, estaba a su merced

Seto. ¿Por qué? Defiéndete

Joey. Desquítese conmigo si quiere… ha sufrido tanto…

Seto. No sabes nada

Joey. Sé mucho, quizás no todo… pero lo que más sé es que te amo, que te quiero proteger

El moreno se queda callado, mirándolo ¿Qué clase de persona era Joey? El rubio se pone de pie al fin y sin dejar de mirarlo se acerca hasta él hasta estar lo suficientemente cerca que podía sentir el calor de su piel, su aliento, Seto lo mira fijamente, no se podía mover, algo le pasaba al ver esos ojos azul profundo y no sabía qué hacer

Joey. Déjame sanar tus heridas

Su voz susurraba mientras su cuerpo se acerca más, hasta que sus cuerpos se juntan

Seto. ¿Qué demonios quieres de mí?

Joey. Nada… no quiero nada a cambio, solo déjame demostrarte cuánto te amo

Al cerrar sus ojos se acerca de nuevo a él y roza los labios con los suyos, haciéndolo estremecer, ésta vez no lo ataca o lo esquiva, Seto se apresura a sujetarlo con violencia del cabello y le arrebata un beso, su primer beso en años. En aquella habitación lúgubre y oscura ambos se besan por primera vez, Joey no se puede contener y se aprisiona contra el cuerpo de Seto, subiendo los brazos hasta su cuello, entregándose a ese beso. Por primera vez en su vida Seto tiene una sensación que lo hace perder los cabales por completo, no sabía cuánto deseaba a Joey hasta ese momento, quería tenerlo entre sus brazos, poseerlo, que se entregara a él sin importar nada más. La falta de aire los hace separarse, Joey mira a Seto con amor, pero su jefe lo observaba casi sin expresión, aunque en sus ojos podía leerse el fuego de su pasión

Joey. Soy suyo… lo seré siempre

Alejándose unos pocos pasos hacia atrás sin dejar de mirarlo Joey se comienza a desnudar, lentamente para el deleite de Seto, comenzando por la camisa, dejando ver su blanco pecho, luego mientras comienza a desabrochar los pantalones se quita los zapatos, Seto se relamía los labios, deseando verlo desnudo al fin, pero Joey lo hace lento, sin dejar de mirarlo, eleva sus piernas para quitarse los calcetines y luego deja caer los pantalones hasta quitarlos por completo

Seto. Hazlo, desnúdate

Sin obedecer al instante Joey comienza por acariciarse el pecho, usando ambas manos, las cuales pasa también por su cuello, subiendo a su rostro, con dos dedos de su mano derecha usa su lengua y boca para relamerlos y humedecerlos, luego los pasa por su pecho, tocándose los pezones. El rubio muerde su labio inferior mientras baja la mano izquierda, tocándose por encima de la ropa interior, luego mete la mano para poder tocarse la piel, masajeándose para provocarse una erección, al lograrlo se quita lentamente la ropa interior, mostrándose al fin. No era la primera vez que veía su cuerpo desnudo, pero en ese momento ante los ojos de Seto aquel cuerpo se veía más deseable que nunca, así que no lo puede evitar y se acerca, lo sujeta entre sus brazos y le arrebata un beso salvaje, Joey ahoga un gemido cuando lo suelta, sintiendo por la cercanía de sus cuerpos que Seto también estaba erecto

Seto. Ven acá

Loco de deseo agarra el brazo de Joey y lo jala hacia la cama, sin permitirle opinar lo hace subirse en ella, tratándolo como un muñeco sin voluntad lo coloca en cuatro, con las rodillas y las manos sobre la cama

Joey. Hazlo, quiero que me penetres, necesito de ti

No le importaba haber perdido todo rastro de dignidad, quería que el hombre que amaba lo hiciera suyo, quería entregar su cuerpo entero, su alma, todo lo que fuera de él, incluso él mismo, su mente, sus sentimientos, su dolor. Seto sonríe ante la petición y se mete dos dedos a la boca hasta lubricarlos por completo, luego sin piedad los mete entre las nalgas de su subordinado, haciéndolo jadear de dolor. Joey tenía su trasero expuesto hacia Seto, quien podía ver perfectamente el cuerpo del rubio desde ese ángulo, su blanca espalda y su cabellera rubia, así que aun tratándolo como marioneta lo comienza a empujar hacia abajo por la espalda, dejándola inclinada de la rabadilla hacia el cuello, permitiéndole mejor vista de aquel trasero, cuya entrada seguía invadida por sus dos dedos, los cuales comienza a sacar y meter con fuerza, escuchando los jadeos de Joey, cuya cabeza estaba sobre la cama, apoyada en su mejilla izquierda

Seto. A pesar de todas esas veces sigues apretado

Sonreía, estaba bastante excitado, así que mete un tercer dedo, causándole mayor placer, Joey se agarra de las sábanas, le gustaba sentir dentro aquellos dedos, pero él necesitaba de Seto, lo necesitaba adentro de una vez

Joey. Por favor, no lo resisto

Seto. Cállate, las reglas las pongo yo

Solo quería experimentar con aquel cuerpo, tocarlo, sentirlo estremecerse, así que comienza a girar los dedos mientras los tiene adentro, logrando meterlos por completo, dejándolos hacia abajo para comenzar a indagar, buscando la próstata para estimularla. Joey comienza a gemir nuevamente, relamiéndose los labios, jamás antes había sentido aquello, era demasiado, se sentía venir, pero quería controlarse, esperar a que Seto lo penetrara y acabar juntos

Seto. Pide más

Joey. Más, por favor… más

Estaba completamente entregado al momento, solo quería estar con Seto, que le hiciera lo que quisiera, ya no le importaba nada más que su amor por Seto Kaiba. El aludido sonríe sardónicamente, entonces sin dejar de estimular por dentro, su otra mano sujeta el miembro de Joey, comenzando a masturbarlo, causándole un placer superior. El rubio gemía, se retorcía, jamás sintió tanto placer, quizás era el hecho de que fuera Seto su verdugo; pero su jefe se detiene de pronto, saca los dedos y deja de tocarlo, Joey no protesta, pues escucha como se desabrochaba el pantalón, pronto sentiría a Seto dentro de él, estaba emocionado. El moreno se termina de desabrochar y sin quitarse los pantalones saca su miembro, estaba erecto en su totalidad, listo para hacer suyo a Joey

Seto. Te reventaré…

No le importaba nada, solamente satisfacer sus impuros deseos, reprimidos desde hace tantos años, jamás pensó que haría eso, las terapias con el Psicólogo nunca funcionaron, su mente seguía bloqueada, así que dejó de ir, fue cuando comenzó un juego insano con Isuzu, la grababa mientras se desnudaba, mientras se tocaba ella misma, luego comenzó a invitar a hombres para que la poseyeran frente a él, la grababa, luego fue invitando mujeres, obligándola a prácticas lésbicas, pero nada era suficiente, después fue organizando pequeños grupos, ya no solo eran ella y otros hombres u otras mujeres, eran grupos de personas de ambos géneros, entregándose a la lujuria y la perversión, después poco a poco fue pidiéndoles uso de fetiches, prácticas de parafilias y así fue como terminó por crear fiestas, a las cuales solo invitaba a personas de la alta sociedad, empresarios, estrellas y hasta políticos, personas que de día llevaban vidas normales y hasta respetables, de noche se entregaban a placeres prohibidos, todo sin que nadie se enterase

Joey. Espera, antes…

El rubio se levanta y se gira hacia Seto, sin dejar de estar sobre la cama

Seto. Acomódate como estabas

Aunque su jefe se lo había ordenado Joey desobedece, ahora sentía otra necesidad, quería tenerlo en su boca, que le invadiera por completo, aunque le golpeara la garganta, no le importaba nada más en esos momentos

Joey. Déjame darte placer

Agachándose en dirección a él vuelve a colocarse en cuatro, ésta vez eleva su mano derecha y sujeta el miembro duro de Seto, regalándole un lengüetazo en la punta

Seto. ¡No!

Sintiendo que se estremecía da un paso hacia atrás, mirando fijamente a Joey, el rubio entiende enseguida, Seto aún no deseaba ser tocado, aunque ya fuera capaz de tener una erección y de tener intenciones de poseerlo continuaba con aquel trauma, Joey sonríe conmovido, se levanta de la cama y va hacia él que no se había alejado mucho

Joey. Permite que mis manos te toquen, que mi boca te demuestre mi amor

Seto. No me toques

Joey. Seto…

No quería dejar las cosas hasta ahí, necesitaba que Seto se abriera de nuevo a la posibilidad de ser tocado, de sentir caricias sinceras, de sentirlo a él demostrarle amor, pero parecía no querer

Seto. Quieres hacerme daño

Volvía a parecer encerrado en sí mismo, Joey tenía la necesidad de salvarlo, lo amaba y no iba a permitir que toda su vida viviera bajo ese sufrimiento, sabía que podía lograrlo

Joey. Mira

Se acerca hasta él y le agarra la mano, dirigiéndola hacia su miembro

Joey. Siénteme…

Volviendo a mirar el cuerpo de Joey, Seto no se resiste y comienza a acariciarlo, su miembro seguía duro y él lo disfruta, de norte a sur, moviendo su mano, Joey jadea al sentir aquella mano, pero sabía que era un aliciente para lo que venía, así que él también dirige su mano al miembro erecto de Seto que se asomaba por la abertura del pantalón y lo sujeta

Seto. No…

Involuntariamente Seto se estremece e intenta alejarse, pero Joey no lo suelta, comenzando a acariciarlo igual que Seto lo acariciaba a él

Joey. Todo va a estar bien…

Lo acariciaba con suavidad, para acostumbrarlo y Seto no intenta huir, dejándose tocar con ternura por su empleado, Joey sabía que estaba ganando terreno y le sonríe amablemente

Joey. Mira hacia abajo

El aludido obedece y mira hacia abajo, observando como Joey lo acaricia mientras él hace lo mismo con él, aquello comenzaba a sentirse realmente bien, Seto sonríe al volverse a sentir extasiado, entonces Joey aprovecha y con su otra mano aparta la del más alto, usando una sola de sus manos para acariciar el miembro de ambos, aumenta el ritmo y luego sin más los suelta, acercándose un poco más para rozar la punta de su miembro con la parte del medio del miembro de Seto, subiendo luego sus manos hasta sujetar los brazos de Seto y poder moverse hacia arriba, rozándole el miembro en su totalidad con el suyo

Joey. ¿Se siente bien?

Seto. Sí…

Completamente excitado por aquella acción, mientras Joey continúa con los roces Seto lo agarra del rostro y lo atrae hacia él, comenzando a besarlo, Joey vuelve a sentirse feliz, estaba acostumbrando a Seto a que se dejara tocar. Cuando falta el aire se separaran y el rubio vuelve a sonreír, estaba perdido, necesitaba más placer

Joey. Déjame sentirte en mi boca

Le susurra luego de soltarle y soltarse, Seto lo observa fijamente, como pensando, Joey no espera respuesta y se comienza a hincar frente a él, al estar completamente ahí toma el miembro de Seto y comienza a besarlo, repartiendo pequeños y tiernos besos de extremo a extremo, usando lentamente su lengua en la punta, luego extendiéndola por todo el tronco hasta que finalmente lo introduce en su boca, Seto se estremece, todo su cuerpo se siente temblar pero se entrega a ese placer, mientras la boca experta de Joey se dedica enteramente a brindarle el placer que tanto necesitaba, luego mientras lo hace se toca a sí mismo, jadeando a pesar de tener la boca llena

Seto. Hasta el fondo…

Agarrando la cabeza de Joey comienza a penetrarlo, así que Joey deja de moverse de adelante hacia atrás, dejando que su jefe lo guíe, por momentos tocaba su garganta y por alguna extraña razón se sentía más excitado, no sentía ninguna náusea, así Seto lo hace más rápido pero se detiene incluso antes de terminar en el orgasmo, aunque había logrado sacar algunas gotas

Seto. Levántate…

Joey obedece, limpiándose con la lengua los labios manchados de pequeñas gotas blanquecinas

Joey. Señor, debe sentirme, quiero sentirlo también

Sin esperar respuesta lo agarra de la muñeca y lo lleva hasta la cama, acercándose hasta él para abrazarlo, pero Seto lo repele, intentando aventarlo, sin embargo Joey se resiste, necesitaba hacerlo superar sus miedos, así que de nuevo se acerca, apretando su cuerpo con el de Seto tanto como puede

Seto. Suéltame…

Joey. Debes aprender a sentirte amado, con amor de verdad, así como te amo

Seto. No puedo…

Aunque su voz sonaba igual que siempre Joey tuvo la impresión que la escuchó temblar, así que volvió abrazarlo con fuerza, susurrándole al oído

Joey. Yo jamás dejaré que te vuelvan a lastimar, y quiero proteger a tus hermanos también

Seto. Noah… Mokuba…

Joey. Así es, juntos los protegeremos, pero antes, debes dejarme protegerte a ti

Se separa de él solo para mirar sus ojos, luego comparten otro beso, parecía como si Seto volviera a tener confianza, así que lo agarra de la mano y lo dirige hacia la silla que había en esa habitación, ahí lo sienta y Seto se deja guiar

Joey. Nunca antes quise que nadie me tomara, ninguna de mis parejas fue mi activo, pero por ti quiero sentir de nuevo, sentirme invadido hasta lo más profundo de mi intimidad

Ya no le importaba nada, solo aquel hombre de frágil mente y corazón roto, porque él uniría todos los pedazos y lo protegería, no había nada más importante en su vida que Seto Kaiba, así que enseguida le da la espalda y se agacha hacia él, comenzando a acariciarse los glúteos, luego con sus dedos comienza a explorarse, buscando su entrada hasta que introduce algunos, solo la punta, acariciando, preparándose para él, para su querido Seto, quien miraba atento, deseando poseer al fin aquella cavidad

Seto. Ya… ven aquí

Obedeciendo enseguida se acerca, aun dándole la espalda, Seto lo agarra de las caderas y lo desciende un poco, agarra su miembro y lo dirige a la entrada de Joey, el rubio siente la punta de aquel ansiado pene y se relame los labios, lo deseaba, lo necesitaba, así que comienza a bajar lentamente, Seto lo acomoda bien para que comience a entrar, lento, Joey aprieta los labios, se sentía más grande de lo que pensaba y le gustaba mucho. Ambos exclaman un jadeo cuando están unidos al fin, que dicha más grande

Joey. Hazme tuyo, por favor

Sin esperar un segundo más Seto agarra las caderas de Joey y comienza a elevarlo y a bajarlo, penetrándolo lentamente, casi con suavidad, Joey siente aquel tamaño dentro de él y gime de placer, de alegría, había imaginado que sería bueno, pero aquello era sublime, así que el mismo comienza a descender con más rapidez, durante varios segundos se escuchan los gemidos de Joey y los de Seto al compás, con suavidad, el más alto se detiene y levanta a Joey, sacándoselo; Seto se pone de pie y sin esperar a ninguna protesta lo sujeta de los hombros y lo voltea, agachándolo enseguida, agarra la pierna derecha del rubio para subirla a la silla, permitiéndole tener las piernas abiertas, así vuelve a invadirlo, ésta vez con mayor fuerza, con más rapidez, haciéndolo sentir que toca el cielo con aquel delirio, Seto también se sentía en la gloria, necesitaba poseerlo más y más, así que comienza a acariciarlo, besarle el cuello, el hombro, necesitaba a ese hombre frente a él más que nunca, después de esa experiencia no lo dejaría jamás, sería su esclavo para siempre y él sería su único dueño, su único verdugo, el amo a quien debía obedecer siempre

Joey. ¡Haa! ¡haaa! Más… quiero sentirte más ¡ah!… más fuerte

Seto no se resiste a tan insistente arrebato y lo toma de nuevo, alejándolo de la silla y llevándoselo a la cama, ahí lo avienta sin más, Joey con medio cuerpo arriba de la cama y las piernas por fuera, así el moreno puede agarrarle las piernas y levantarlas al mismo tiempo que las abre, Seto se agarra de nuevo y comienza a penetrar a Joey, hasta el fondo, sin piedad, mientras le sujeta ambas piernas a la altura de las rodillas y él agachado hacia el rubio, regalándole fuertes y rápidas estocadas que lo hacen morir de placer

Joey. ¡No te detengas! Soy tuyo… soy tuyo

En medio de jadeos y gritos siente que está por tocar las puertas de cielo, pero aún faltaba más para estar completo, Seto suelta la pierna izquierda de Joey y él se agarra su propia pierna con la mano izquierda para reemplazar a Seto, mientras él dirige la mano derecha con que antes sujetaba la pierna de Joey para ahora agarrarle el miembro y masturbarlo al mismo ritmo de sus penetraciones, ahora si Joey siente que alcanza el cielo, necesitaba más fuerza, más velocidad, sintiendo el miembro punzante de Kaiba dentro de él, torturándolo, mientras su mano da fuertes jalones a su miembro

Joey. Voy… voy a… ¡Haaaa!

No pudo resistir más tiempo y se comienza a venir sobre la mano de Seto, manchando también su abdomen y parte del estómago, mientras tiene su orgasmo sus paredes anales se contraen debido al placer y Seto lo siente, como la cavidad de Joey lo succiona, haciendo que logre tener su orgasmo, ambos gimen mientras se vacían por completo, sin dejar una sola gota. Jadeante Seto se sale de Joey, observando la vista frente a él, Joey jadeando aún de placer, su cuerpo se contrae y se estremece aún con las sensaciones del orgasmo, su piel perlada en sudor y adornada con aquella semilla blanquecina, Seto no se puede resistir, aquello era tan excitante que sentía que aún no terminaba, por lo que se acerca hasta él, agarra parte de aquel semen sobre el cuerpo de Joey y lo lleva hasta la boca del rubio, haciéndolo que coma de sí mismo, a Joey no le importa y lame todo cuando Seto le da, incluso cuando introduce los dedos en él y saca de su esencia, el rubio lame con gusto la mano de Kaiba hasta terminar de beber todo lo que le da

Seto. Seré tu dueño siempre, debes obedecer al amo

Joey. Sí Seto, eres mi amo, mi único dueño, todo lo que soy te pertenece

El rubio no sabía lo que le sucedía, era como si de repente él también comenzara a nacer en otra personalidad, sumisa, indigna, deseoso de sentirse poseído, de llenarse de placer, quizás aquello era el verdadero peligro de esa casa, todo aquel que se adentraba en ella y dejaba que tocara lo más profundo de sus emociones se convertía en algo distinto, caótico, perturbador. Seto sonríe al verlo tan sumiso, lo que siempre quiso, un animal lujurioso a su merced, que criatura tan espléndida, la próxima vez ataría cadenas a su cuerpo, ya no podría escapar jamás de su lado, quizás él también comenzaba a amarlo.

Continuará…

No creo que falten muchos capítulos xD (ella que es la autora no sabe, ¿entonces quién? u_u ) gracias por leer y por comentar n.n