¡Hola a todos! Me he propuesto compensar la tardanza del capítulo anterior actualizando lo antes posible, así que os dejo el nuevo capítulo.
Espero que os guste, y no me canso de daros las gracias por vuestros comentarios.
¡Saludos!
IX. Visitas inesperadas.
I.
La sacudida es tan fuerte que durante un tiempo indefinido, Ichigo tiene la sensación de caer de nuevo hacia el corazón de un sombrío y largo abismo. Mareado, y sintiendo una fuerte opresión en el pecho, las palabras no salen de su garganta cuanto intenta gritar, y poco a poco, la soledad se vuelve más inmensa a su alrededor.
Sólo pasados lo que parecen años de irremediable caída, una conocida y cálida voz que lo llama con insistencia lo devuelve finalmente a la realidad.
Ichigo.
"¿Rukia?"
Puedo verte, Ichigo.
A pesar de sentirse completamente desorientado por la extraña experiencia y cansado de sufrir contunuas desapariciones-visitas interdimensionales y todo tipo de extraños episodios en general, cuando vuelve a abrir los ojos, aquel espacio oscuro e interminable en el que se encuentra atrapado sigue estando allí, igual de extraño que antes, pero por algún motivo ya no parece tan oscuro, ni tan interminable.
"¿Qué me ha pasado?"
Zangetsu continúa allí mismo, parado frente a él y sonriendo ligeramente.
"Parece que tu chica lo está haciendo bien".
El corazón de Ichigo se dispara de golpe y la sensación de pánico vuelve a apoderarse momentáneamente de su cuerpo.
"¡No!" Su voz retumba por todas partes. "Rukia tiene que alejarse del hollow, tiene que ponerse a salvo de él, tiene que…" Las palabras se le acumulan en la garganta, ásperas y dolorosas. "Tiene que ponerse a salvo de mí".
Con la respiración acelerada y los ojos fijos en el Viejo, Ichigo no es capaz de entender el motivo por el que Zangetsu sigue sonriendo con satisfacción en medio de su angustia. Desesperado, está a punto de ponerse a gritar de nuevo cuando con un breve gesto, Zangetsu le indica que baje la vista. Cuando consigue recomponer la compostura suficiente para mirar en la dirección indicada, apenas puede creer lo que ven sus ojos.
Allí mismo, a la altura de su pecho, sin saber qué ha pasado ni entender muy bien cómo, Ichigo sujeta con su mano derecha los pliegues de su ropa, apretando con fuerza.
"¿Pero cómo…"
Desconcertado, se suelta de golpe, mirando con incredulidad su mano y su brazo, que ahora puede mover con total libertad.
Sin poder asimilarlo del todo, Ichigo pasa unos segundos más asombrado, abriendo y cerrando los dedos, girando la muñeca y agitando el brazo a uno y otro lado. Sin embargo, cuanto intenta mover el resto de su cuerpo, comprueba decepcionado que es incapaz. Sigue estando igual de paralizado.
Aún más confuso que antes, Ichigo deja de observar su brazo para mirar a Zangetsu, que no se ha movido en absoluto.
"¿Qué significa esto? ¿Cómo es que de pronto puedo mover la mano y el brazo pero el resto de mi cuerpo sigue inmóvil?"
La profunda voz del Viejo parece ocupar todo el espacio.
"Significa que tu brazo y mano derechos han dejado de estar bajo la influencia del hollow".
Mirando absorto, primero a Zangetsu y después a su mano, Ichigo abre y cierra la boca un par de veces, haciendo un gran esfuerzo por articular palabra.
"¿Pero cómo es posible? Yo no he hecho nada para que…" De pronto, las ideas se ordenan con claridad en su mente. "Así que es verdad lo que me dijiste de Rukia". Ichigo traga saliva con fuerza. "Está luchando contra él".
Está luchando contra mí.
"Así es". Zangetsu asiente. "De alguna forma, ha conseguido liberar una parte de tu cuerpo". Con un breve gesto, señala el brazo en movimiento para darle más solidez a sus palabras. "Si consigue hacer lo mismo con el resto, estarás libre".
Ichigo le mira con ansiedad.
"¿Cómo?"
El Viejo se cruza de nuevo de brazos antes de continuar.
"Devolviéndote la identidad consumida por el hollow. La parte que habías perdido y que ahora mismo eres incapaz de recuperar por ti mismo".
Mirándose una vez más la palma de la mano, ahora libre, Ichigo formula la pregunta en voz baja, como si tuviera miedo de romper con las palabras su conexión con Rukia, la que de alguna forma, le permite moverse de nuevo.
"¿La parte que había perdido?"
"La parte humana".
II.
"Esta es, sin lugar a dudas, la peor idea que has tenido nunca".
La voz suena lejana y susurrante, acallada por el sonido hueco y mecánico de unas pisadas que se pierden entre los oscuros recovecos del túnel por el que avanzan cuatro cautelosas siluetas.
"Yo no estoy tan seguro de eso". La segunda voz es algo más áspera y grave que la primera, y parece estar ligeramente irritada. "¿Recuerdas cuando quiso regar las plantas de toda la Décima División con sake porque decía que estaban mustias y necesitaban un poco de alegría?"
La risa de una tercera voz resuena alegre y repentina en el corazón del alargado pasaje, sobresaltando ligeramente a la primera voz, que refunfuña entre dientes.
"Yo pensaba más bien en la vez que se empeñó en organizarle una fiesta de cumpleaños a Nanao. Con todos esos horribles matorrales por todas partes…"
"No eran matorrales, idiota" La cuarta voz, femenina y sugerente, apenas se hace audible en medio de las risas mal disimuladas de sus acompañantes. "Eran flores".
La tercera voz resopla poco convencida.
"Como quieras, querida. Pero eran horribles".
Parándose en seco y respirando aire con fuerza, la voz de mujer se vuelve una larga y gritona retahíla de protestas que resuena con violencia a lo largo y ancho del pasadizo, intimidando a sus tres compañeros y haciendo que hasta los mismos cimientos del suelo de la garganta se tambaleen. Literalmente.
Las protestas cesan de golpe.
"¿Qué ha sido eso?"
Durante unos segundos, el silencio es absoluto, y antes de poder decir nada más, la superficie que hay bajo sus pies comienza a agitarse con fuerza, obligándoles a hacer grandes esfuerzos por mantenerse en equilibrio, y sacudiendo las paredes hasta que parte de la espacio rocoso comienza a desprenderse a su alrededor.
"¡Corred!"
Sin más dilación, las cuatro siluetas echan a correr a la vez, torpes e inseguras entre las grietas que han comenzado a abrirse de pronto y los macizos de piedra caída que empiezan a ocupar todo el espacio. Afortunadamente, la salida no queda muy lejos, y en apenas un par de minutos, son capaces de vislumbrar con claridad la luz que proviene del exterior.
Precipitándose hacia fuera con un salto, los cuatro cuerpos se abalanzan hacia el espacio vacío, y después de trazar una breve curva descendente, caen enmarañados al suelo, emitiendo un quejido general de dolor.
Desde la posición en la que se encuentran, extrañamente tumbados boca abajo, es difícil distinguir nada que no sea un amplio espacio vacío y árido.
"¿Seguro que estamos en el sitio correcto?"
"¡Rangiku!"
La inesperada voz proviene de algún lugar ubicado a su derecha, y antes de que Matsumoto tenga tiempo para terminar de levantarse y sacudirse el polvo de su ropa, un rostro conocido aparece frente a ella sonriendo ampliamente.
"¡Inoue!"
Sujetándose con fuerza de las manos, las dos mujeres comienzan a dar pequeños saltos de alegría de un lado a otro, riendo y hablando precipitadamente. Aún desde el suelo, Renji Abarai, Madarame Ikkaku y Yumichika Ayasegawa las miran asombrados.
"¿Pero vosotras desde cuando sois tan amigas?"
A sus espaldas, otra voz conocida se acerca aclarándose la garganta.
"Mejor que no les hagas mucho caso".
Al volver la vista, Renji esboza una sonrisa de satisfacción, y finalmente se levanta para saludar a Ishida y a Chad, mientras que Ururu se acerca con curiosidad hasta Yumichika, que trata de recomponer su aspecto lo mejor que puede, y Jinta observa desde lejos con desconfianzo como Ikkaku coloca en su sitio su zampakutoh.
"¿Así que vosotros también habéis venido?"
La pregunta de Inoue sorprende a Matsumoto, que sin dejar de sonreír, finalmente para de saltar, tomándose unos minutos para recuperar el aliento.
"¿Qué también hemos venido?¿Quién más ha…"
"¡Matsumoto!"
En sonido de la voz, en este caso, es inconfundible, y preparando de forma inconsciente una asimilada expresión de arrepentimiento en el rostro, Matsumoto se da la vuelta, resuelta a encontrarse directamente con su capitán.
"¿Quieres explicarme que es lo que estáis haciendo todos vosotros aquí?"
Los cuatro shinigamis están ahora colocados en fila con la espalda erguida y los hombros rectos, y a pesar de la diferencia de estatura, el capitán de la Décima División parece mucho más alto que todos ellos juntos. Renji es el primero en hablar.
"Hemos venido a ayudar a Rukia, capitán".
Toshiro se acerca hacia Renji mirándole directamente, apenas consciente de que a su paso, Ishida, Chad e Inoue se apartan discretamente de su camino, alejándose unos pasos en dirección hacia donde están situados Ururu, Jinta y Tessai.
"¿Y fue eso lo que se os ordenó que hicierais, Abarai?"
El gélido tono de voz del capitán provoca que Renji tenga que tragar saliva ruidosamente un par de veces antes de responder.
"No, señor".
Toshiro continúa sin dejar de mirarle, mientras los demás se preocupan por estarse quietos y no hacer ningún ruido.
"¿Quiere explicarme cuáles eran sus órdenes, subcapitán?"
Renji aparta durante un segundo la vista, claramente contrariado.
"Esperar, señor".
Su voz suena ligeramente ronca, extraña. Desde el principio a Renji no le gustaron esas órdenes. El capitán Hitsugaya lo había convocado junto a los demás para formar un equipo de refuerzo que marchara al Mundo Real para detener al descontrolado hollow de Ichigo en caso de ser necesario, y sólo después del margen de tiempo que el Comandante Yamamoto le había otorgado a Urahara para que hiciera las cosas a su manera. Sin embargo, la situación con Rukia era demasiado peligrosa, y en opinión de Renji, el propio Ichigo se merecía el esfuerzo de intentar salvarlo, y no sólo de acabar con él.
"¿Esperar a qué?"
"Oh, por todos los dioses, capitán. Déjelo ya". Matsumoto se adelanta unos pasos, rompiendo la fila y avanzando hasta la posición de Toshiro, que la mira desconcertado."La idea fue mía".
La respuesta de su subcapitana deja al capitán de la Décima División con la boca abierta, los puños apretados y la cara roja de rabia, incapaz de pronunciar nada coherente durante unos segundos.
"¿Qué la idea fue tuya?" Matsumoto asiente forzando una sonrisa amistosa. "¡Que la idea fue tuya!" La temperatura de la gran sala desciende de golpe, y Matsumoto siente un escalofrío. "¿La idea de desobedecer una orden directa y cometer delito de insubordinación manifiesta fue tuya?"
Matsumoto asiente de nuevo haciendo un par de aspavientos con las manos, tratando de quitarle importancia. Ella solamente le había propuesto a Renji una inocente y rápida visita al Mundo Humano para comprobar directamente el estado de la situación y que así se quedara más tranquilo. Y la verdad, no consideraba que fuera para tanto.
"Bueno, dicho así parece un disparate, pero…"
"¡Es que es un disparate, Matsumoto!" Agotado por el esfuerzo, el capitán Hitsugaya tiene detenerse unos segundos para recuperar el aliento, y dando un par de vueltas sobre sí mismo, comienza a mirarlos a los cuatro alternativamente "¿Pero en que demonios estabais pensando?"
Renji interviene de nuevo.
"Con el debido respeto, capitán, no podíamos quedarnos allí sentados sin hacer nada". Su tono de voz y la mirada altiva, son signos inequívocos de que ha recuperado toda la confianza en sí mismo. "Las cosas pueden ponerse feas por aquí y Rukia es amiga nuestra y también lo es Ichigo". Matsumoto, ahora a su lado, asiente enérgicamente. "Esperar a una orden para actuar a una dimensión de distancia, sí que nos parecía un disparate".
Todavía enfadado pero bastante más tranquilo, el capitán Hitsugaya frunce el ceño y se cruza de brazos.
"Entiendo tus motivos, Abarai, y conozco de sobra el carácter de Matsumoto como para sorprenderme más de lo necesario de encontrarla aquí". Toshiro se vuelve hacia Ikkaku y Yumichika. "¿Pero se puede saber que hacéis vosotros dos metidos en medio de esta locura?"
Yumichika se aclara la voz y se arregla el pelo antes de responder.
"Pues verá, señor, lo cierto es que Ikkaku y yo estábamos en las instalaciones de nuestra división cuando vimos pasar a la subcapitana Matsumoto y al subcapitan Abarai en actitud sospechosa…" Bajando un poco la voz, hace una pequeña pausa dramática antes de continuar. "Como no teníamos otra cosa mejor que hacer decidimos seguirles y, bueno, yo nunca había estado en el Mundo Real, capitán, y dicen que tiene los mejores perfumes…"
"Y yo debo asegurarme, por deseo expreso de mi capitán, de que Ichigo permanece con vida, señor. Ya sabe que lo quiere sano y salvo para poder enfrentarse a él uno de estos días".
Mudo de asombro, Toshiro se lleva las manos a la cabeza, presionando con firmeza sobre sus sienes, que empiezan a emitir un desagradable golpeteo constante. A su espalda, a unos metros de distancia, Ishida se coloca las gafas con un dedo y se inclina hacia Chad susurrando.
"¿Acaba de decir que ha desobedecido una orden directa de un superior para venir a comprar perfumes?"
Antes de que Chad tenga tiempo de responder, Inoue le da a Ishida un brusco codazo en las costillas, haciéndole señas para que guarde silencio y les deje escuchar el final de la conversación.
"Tenéis suerte de que descubriera vuestro absurdo plan antes que nadie". Toshiro lanza un suspiro resignado. "Si no, a estas alturas estarías todos metidos en los calabozos por insubordinación".
La sola mención al calabozo hace que Yumichika se sobresalte horrorizado.
"¿Entonces quiere decir que no ha informado al Comandante de esto?"
Renji mira al capitán expectante, pero lo único que obtiene como respuesta es un gesto indefinido con la cabeza.
"¿Y cómo sabía que utilizaríamos este portal para pasar, señor?
Hitsugaya ladea la vista para mirar a Matsumoto.
"Es de los pocos portales no registrados oficialmente a los que podías tener acceso. Y como es muy inestable, apenas se le presta atención en el control de vigilancia del Centro de Comunicaciones".
Los tres shinigamis miran a Matsumoto entornando los ojos.
"¿Así que inestable, no?"
Matsumoto se sonroja ligeramente, encogiéndose de hombros.
"Además, desde el descubrimiento de la traición de Aizen, Urahara permitió que hubiese un canal potencialmente abierto y en comunicación directa con su almacén para casos urgentes".
La pregunta suena casi al unísono.
"¿Potencialmente abierto?"
Toshiro asiente y Tessai avanza unos pasos, hablando por primera vez.
"Por supuesto el señor Urahara no iba a dejar abierto el canal a cualquiera que quisiera colarse por él".
Toshiro lanza una mirada reprobadora a sus subordinados, que no pueden evitar sonrojarse. Renji se aclara la garganta y formula la pregunta que todos tienen en mente.
"¿Entonces como es que hemos llegado?"
Tessai, ahora situado junto a Toshiro, continúa.
"El capitán Hitsugaya se puso en contacto conmigo y me contó sus sospechas". "Cuando llegó hasta aquí decidimos abrir la comunicación".
En el camino entre la Sociedad de Almas y el Mundo Real, un trayecto por un canal oficial de tránsito es mucho más rápido que por aquellos que no lo son, ya que estos se asientan en senderos más tortuosos y peligrosos que eviten estar a merced de los controles rutinarios, así que Hitsugaya había podido llegar con tiempo de sobra para dejarlo todo preparado.
"¿Y si no la hubieras abierto?"
La respuesta flota en el aire antes de que Tessai mueva los labios.
"Habrías muerto".
Intuyendo que sus palabras no sentarían bien, Ishida y Chad se las arreglan como pueden para sujetar a Ikkaku y Renji con fuerza mientras éstos gesticulan amenazadoramente hacia Matsumoto, que se coloca detrás de Tessai al tiempo que Yumichika se limita a esbozar una mueca de espanto.
Después de unos minutos ciertamente caóticos, Toshiro interviene con voz rotunda.
"Basta de tonterías". Increpados por su tono de voz, todos los presentes se detienen a prestarle atención. "Aún tenemos una misión que cumplir, y toda nuestra atención debe estar puesta en el desarrollo de la pelea entre Rukia Kuchiki y el shinigami sustituto".
La respuesta sorprende tanto a los dos subcapitanes, como a los tercer y quinto oficiales, que durante un momento lo miran perplejos.
"¿Quiere eso decir que permitirá que nos quedemos, capitán?"
Toshiro resopla con desgana.
"No me queda otro remedio". Harto de tener que responder a tantas preguntas, toma un poco de aire decidido terminar cuanto antes con el asunto. "Además, para eludir el castigo tuve que informar al Comandante Yamamoto de que viajaríamos todos juntos hasta el Mundo Real con el fin de cumplir mejor con nuestra misión. Así que estamos en el sitio correcto".
Un suspiro de alivio parece apoderarse de los cuatro shinigamis, mientras que, con cautela y levantando apenas la voz, Inoue se dirige directamente al capitán Hitsugaya.
"Entonces, ¿vais a ir a ayudar a Kurosaki?"
Toshiro niega con la cabeza.
"Por el momento debemos quedarnos aquí. Aunque ahora estemos en esta dimensión, no podemos olvidar el acuerdo establecido entre el Comandante Yamamoto y Urahara".
Inoue agacha la vista decepcionada y entrelaza con fuerza las manos, incapaz de ocultar su preocupación.
"Tranquilízate, Inoue". Ishida le sonríe con calidez, colocando una mano sobre su hombro. "De momento, la energía espiritual de Rukia sigue estando dentro de niveles normales y el reiatsu de Kurosaki aún es distinguible entre la espesas vibraciones energéticas que emite su hollow. Así que las cosas no deben de ir mal".
Inoue asiente tratando de animarse. Tanto a Chad como a ella, les resulta muy difícil distinguir las cargas espirituales del exterior estando dentro de aquel búnker subterráneo y perfectamente aislado, algo que no parece afectar en absoluto a la habilidad de Ishida, que con el fin tranquilizarles, ha estado informándoles regularmente de las fluctuaciones energéticas de Kuchiki y de Kurosaki desde que, presumiblemente, comenzó la pelea.
Renji resopla con fastidio ante la idea de tener que quedarse de nuevo sin hacer nada, pero no dice nada más. Al igual que el resto de sus compañeros, es consciente de que ya ha tentado demasiado a la suerte desobedeciendo la jerarquía de la cadena de mando, así que decide morderse la lengua y se limita cruzarse de brazos con el ceño fruncido.
El silencio es general durante un momento en el que todos parecen preguntarse que es lo que van a hacer ahora que hay tantas personas allí metidas como para formar su propio equipo de fútbol.
Sólo una entusiasmada Matsumoto se atreve a romper la extraña quietud.
"¡Bueno, pues ahora que está todo aclarado tendremos que pensar en algo que hacer para matar el tiempo! ¿No lo cree así, capitán?"
Sorprendido por la capacidad de Matsumoto para cambiar el tono de la conversación sin aparente esfuerzo, Toshiro frunce el ceño contrariado.
"¡Vamos, alegre esa cara!" Dando un pequeño salto hacia él, Matsumoto lo agarra entre sus brazos, presionándolo con fuerza contra su pecho "¿Quién es mi capitán favorito, eh? ¿Quién es mi capitán favorito?"
Hitsugaya trata de zafarse no sin esfuerzo del abrazo de su subcapitana mientras ella pliega los labios, pone una voz ridícula y le tira de los mofletes.
"¡Haz el favor de estarte quieta, Matsumoto!" Finalmente libre y sonrojado hasta las orejas, Toshiro se detiene un momento para recuperar el aliento, a su alrededor, los demás lo miran con lágrimas en los ojos, tratando de aguantar la risa sin éxito. "Y vosotros a callar". Con un dedo furioso, señala directamente al subcapitán Abarai y a los tercer y quinto oficiales "Os aseguro que vuestra pequeña excursión no se quedará sin castigo".
Los tres shinigamis asienten dócilmente, maldisimulando sus sonrisas. De fondo se escucha el parloteo incontrolado de Matsumoto.
"¿Qué tal si Inoue y yo bajamos un momento a la cocina y preparamos algo de comer? Un par de botellas de sake tampoco nos vendrían mal, y a lo mejor Urahara tiene algún juego que sea divertido…"
Inoue sonríe tímidamente y Chad se encoje de hombros. Ururu y Jinta miran atónitos a Matsumoto, que revolotea alrededor de sus tres compañeros shinigamis, y Tessai se limita a guardar silencio con una expresión neutral en el rostro.
Colocándose las gafas con cautela, Ishida lanza una pregunta que no va dirigida a nadie en concreto.
"¿Pero es que se cree que ha venido de excursión?"
Preguntándose por milésima vez qué demonios está haciendo allí, el capitán Hitsugaya resopla de nuevo, completamente exhausto. De pronto, sus sentidos captan con claridad las extrañas fluctuaciones energérticas que emite el malogrado espíritu del shinigami sustituto, y aprieta los labios preocupado.
Espero que sepas lo que haces Urahara. Espero que todos lo sepamos.
