Desperté con lentitud sintiendo mi cuerpo arder como si hubiera hecho ejercicio todo el día pero de pronto todo eso paso a segundo plano; estaba recostado en una cama sintiendo como su suave aliento me golpeaba el rostro, como sus brazos me rodeaban por la cintura con la misma firmeza que ejercían los míos sobre su cuerpo, sintiendo como nuestros labios se rozaban con delicadeza a cada respiración, sintiéndome por primera vez en mucho tiempo completamente despierto y por un segundo, solo por un segundo mi mente quiso dejar de funcionar dándole paso a mi corazón que gritaba desesperado que uniera mis labios a los de ella... pero justo cuando iba a dejarme llevar mi mente volvió y reaccione a detenerme a milímetros de distancia; tome aire con fuerza y voltee hacia otro lado poniendo distancia pero debía alejarme más, su aroma me seducía con cada bocanada que entraba en mis pulmones y mirarla de reojo cada tanto solo me hacía más difícil resistirme así que la solté.

Me escabullí de sus brazos lo más lento que pude, no podía permitirme el despertarla... no sabría cómo encararla –Kreacher – susurre muy bajo mientras me alejaba de su lado; un crac me hizo voltear mientras me arrancaba la corbata del cuello.

-Llamo amo Sirius – el elfo hizo su acostumbrada reverencia y me miro con amabilidad mientras yo frustrado lanzaba la corbata al piso.

-Si Kreacher... por favor trae un desayuno lo suficientemente generoso para mi prima Rose –.

-Enseguida – desapareció con otro crac; cerré los ojos pidiendo lo que necesitaba y casi frente a mí la sala apareció un escritorio con papel y pluma que tome para rápidamente escribir, al terminar deje la pequeña carta sobre la mesa de noche donde descansaba su varita y sin esperar más salí de ahí.

Camine sin rumbo recordando todo lo que había pasado la noche anterior, recordando como había dañado a Fred... a alguien de mi familia ¿Cómo podría enfrentarme a él?... ¿Cómo podría ver a tío George y tía Angelina a la cara?... ¿Cómo enfrentaría a mis abuelos... Tíos y mis padres? Que sin duda estarían como locos a esta hora pero ¿Cómo? No tenía respuesta para ninguna de esas preguntas; no tenía ánimos para ver a la cara a nadie y que me vieran como era... un monstruo.

Entre en algunos pasadizos hasta llegar a mi destino; el bosque prohibido siempre había significado una cosa para mí... divertido... pero en esta ocasión era algo que necesitaba con urgencia... un refugio. Apenas llegue, me adentre lentamente en el mientras mis manos me desprendían de mi uniforme que escondí tras un árbol, desnudo me concentre lo suficiente hasta que un brillo me rodeo y deje de estar ahí, James Potter desapareció dejando el lugar a un lobo de color cobrizo que camino con lentitud internándose cada vez más en el bosque hasta llegar a una laguna verde esmeralda que tanto le gustaba desde que era pequeño, entro en ella dejando que el agua fresca lo confortara sin importar nada.

Desperté completamente sola en la cama sintiendo el aroma de James aferrado a mi cuerpo, sintiendo una sombra en mis labios que rogaban porque volviera, sintiendo un dolor en mi interior que rogaba porque lo fuera a buscar pero mi razón siempre era demasiado poderosa y callaba a el sentimiento cada que este dejaba escapar un ruego pero aun así lo sentía; me di la vuelta encontrando una mesa llena de comida lista para mí que me hizo sonreír pero algo llamo mi atención, casi junto a la puerta se encontraba una corbata tirada que supe enseguida que no me pertenecía, no pude evitarlo y casi corriendo fui a recogerla sintiendo su fragancia casi al instante que la levante; la aferre contra mi pecho y vi el papel que descansaba sobre mi varita, me apresure a tomarlo y abrirlo.

"Prima Rose... gracias por estar a mi lado sin importar el peligro que con llevaba quedarte... decir que saldré de nuevo de tu vida podría ser lo mejor pero no puedo atreverme a darles de nuevo ese dolor a mi familia, pero tranquila que jamás me cruzare de nuevo por tu camino por más que mi corazón lo quiera... ahora entiendo porque no aceptaste mi amor... Como podrías amar a un monstruo ¿cierto?

Adiós... JS"

Y en ese momento mi corazón se destrozó con tal fuerza que me hizo caer al piso con lágrimas rodando por mis mejillas... porque lo sabía... sabía perfectamente que era hombre de palabra y porque eso significaba que me haría invisible para el sin importar lo que dijera.

El dolor en mi corazón era demasiado intenso, por suerte el agua cubría mis silenciosas lagrimas pero esta no podía cubrir el dolor y la soledad en mi mirada... porque por primera vez desde que regrese era completa y totalmente consiente de lo solo que me encontraba; no quería permitir que todo lo que sabía que pasaría entrara a mi cabeza pero tampoco podía borrarlo y cuando a mi nariz llego ese tan conocido aroma mi corazón se escruto con todas sus fuerzas.

-Jimmy ven – susurro mi madre desde la orilla mirándome con sus ojos amorosos pero ¿cómo podía ver así a un monstruo? Por más que fuera su hijo no debería mirarme así –Hijo ven, por favor – baje la cabeza y nade dudosamente hacia ella; en cuanto salí me acaricio el hocico con suavidad –Sécate y vuelve a tu forma humana... tu ropa esta allá – me señalo con la cabeza la bolsa que había dejado tras unos troncos y gruñí inconforme pero obedecí.

Cuando estuve de nuevo en mi forma humana con la ropa sobre mi cuerpo salí de entre los matorrales sin encontrarla; mire a todos lados hasta que la encontré sentada en el césped, recargando su espalda en un árbol y me miro indicándome que me acercara, así lo hice sentándome a su lado y para mi sorpresa enseguida me rodeo con sus brazos.

-No vuelvas a preocuparme así... pensé que estabas herido, que habías desaparecido – sollozo contra mi hombro mientras yo suavemente la rodeaba con mis brazos.

-Lo siento mamá... no creí que te preocuparas tanto por... por el monstruo de tu hijo –.

-James jamás vuelvas a llamarte de esa manera – gruño mirándome severamente pero yo no la miraba, no tenía cara para hacerlo así que tenía la vista fija en el agua.

-Es la verdad y ahora todo mundo lo sabe –.

-No es así... – la mire sin entender y ella suspiro –... tu padre le ha borrado la memoria a toda la escuela, recuerdan la pelea pero no que hubo una explosión mágica – me quede sorprendido.

-Pero ¿cómo? –.

-De algo debe servir que tu padre sea jefe de aurores ¿no crees? – me sonrió y solo la mire confundido, realmente no entendía porque no estaban en este momento llevándome a azkaban donde perfectamente podían controlar de una manera nada ortodoxa mi problema; ella sin duda sabía lo que pasaba por mi cabeza y me abrazo con firmeza –Eres mi hijo sin importar absolutamente nada... puedo aguantar lo que sea menos que ustedes... mis bebes se lastimen o desaparezcan, así que te lo ruego... no huyas de mi lado, mi amor – sin poder evitarlo mis ojos se llenaron de lágrimas mientras me aferraba con todas mis fuerzas a mi madre.

Sin poder evitarlo más deje escapar todo ese dolor que se agolpaba en mi interior, me aferre con fuerza a mi madre como cuando era un pequeño y ella respondió llorando a mi lado porque podía sentirlo... podía sentir mi dolor y sabía perfectamente que a ella le dolía tanto como a mí.

-No debí regresar... no debí venir a destrozar la vida de los demás... de mi familia... de mis hermanos... de papa y la tuya... no debí volver... – susurraba sin control mientras dejaba que todo lo que tenía dentro saliera menos mi amor por Rose que gritaba que me fuera, que me alejara para siempre de su lado y que aceptara de una vez por todas que jamás podría estar con ella por más que mi corazón muriera de amor solo por ella.

Era de noche cuando al fin regresamos a la escuela; no había comido nada en todo el día y aunque mi estómago dolía, me dolía mas otra cosa; mi madre sujetaba con firmeza mi mano como si temiera que de un momento a otro yo fuera a desaparecer como tanto lo deseaba pero haberla escuchado llorar rogándome en todo instante que no lo hiciera me hacía aguantar... no quería lastimarla más. Me acompaño hasta el gran comedor donde entre sintiendo todas las miradas sobre mí; mi padre me sonrió aliviado desde la mesa de profesores y pude ver aun a lo lejos las lágrimas que se exigía aguantar pero no pude ver nada más porque de golpe unos puños comenzaron a golpearme con fuerza en el pecho –¡Eres un idiota Siri... eres un tonto no vuelvas a hacerme esto... no vuelvas a desaparecer! ¡No me dejes sola de nuevo! – lloriqueaba Lilly sin control mientras mis ojos se inundaban de nuevo de lágrimas y la abrace sin importar los golpes que aún me daba.

-Lo siento princesa... lo siento... yo... yo jamás desapareceré... jamás te dejare sola de nuevo – susurre contra la coronilla de su cabeza y esta al fin se rindió abrazándome con tal fuerza que casi me saca el aire.

-Señores Potter les pido que vuelvan a su mesa... ya después hablare con usted señor Potter – la directora me miro con severidad pero su semblante era de alivio y casi alegría al verme; sin importar los tontos comentarios le di un beso a mi madre que me sonrió con amor y me fui a sentar casi arrastrando a Lilly conmigo –Muy bien – en cuanto me senté con mi hermana aferrada a mi junto a sus amigas que le susurraban que ya me soltara pude verla; ahí estaba a unos 10 asientos de distancia junto a Alice, ambas me miraron pero enseguida forcé a mis ojos a solo fijarse en la directora sintiendo sus ojos azules estaban clavados en mi –Ahora sin más preámbulos deseo presentarles a alguien, acaba de ser transferirá por razones que en un momento enteraran pero les pido que la reciban con los brazos abiertos... nuestra nueva alumna es... Samantha Krum – enseguida levante mi vista fijándome en la hermosa chica rubia que sonría con picardía desde la mesa de profesores y de pronto sus ojos castaños como los de su padre se clavaron en mí provocando que su sonrisa se ampliara.

-¡Siriiiiii! – grito mientras comenzaba a correr hacia mí; por el desconcierto mi hermana me soltó volteando a verla mientras yo me ponía de pie y la recibía abrazándola con todas mis fuerzas levantándola en el aire sin importar que todo el comedor estuviera atento a nosotros.